Archivo diario: 3 noviembre, 2014

EL ESPLENDOR DE LO HUMANO, entrega 24: LAS TIPOLOGÍAS DE PERSONALIDAD

Las tipologías MAT, ya lo vimos, se definen por sus ecuaciones funcionales de origen innato. Al desequilibrio innato en cuestión, se le añade la respuesta del entorno, que va a “instalar” a cada persona en su cárcel tipológica. A esa cárcel tipológica la llamamos TIPOLOGÍA DE PERSONALIDAD. Pues, como ya vimos, la personalidad es ya una máscara que oculta el ser y que se fabrica en el útero materno, como quedó ilustrado en el capítulo anterior. Si esa “personalidad” no encuentra la respuesta adecuada en su entorno temprano, y si se le da la respuesta equivocada, se instalará en su tipología.

Tipologías MAT de personalidad por Preciada Azancot

Tipologías MAT de personalidad por Preciada Azancot

La tipología se caracteriza en el MAT por:
– La inflación de la dimensión dominante (140%, de las cuales 100% de emoción auténtica y 40% que reemplaza parte del talento innato). A esa emoción la llamamos emoción inflada tipológica.
– La desconexión del talento innato que se reemplaza por 40% de falsa emoción tipológica inflada y 60% de falsa rabia. A esa emoción la llamamos emoción desconectada tipológica.
– La prohibición de la vocación innata que se reemplaza por 100% de falso miedo y, luego, por 25% de falso miedo y 75% de falsa emoción dominante de la fase en la que nos encontremos. A esa emoción la llamamos emoción prohibida tipológica.
– La ausencia de miedo auténtico y de rabia auténtica en una parte importante, por estar éstas reemplazando la vocación prohibida y el talento desconectado.
Para volver con el ejemplo de nuestro niño, el Constructor, tendrá:
-140% de tristeza, será su emoción inflada tipológica. Esa tristeza constará de un 100% de tristeza auténtica y de un 40% de falsa tristeza que reemplaza orgullo auténtico.
-60% de falsa rabia, que reemplazará el orgullo auténtico, su talento original innato.
-100% de falso miedo, que se convertirá inmediatamente en 25% de falso miedo y un 75% de falsa emoción de la fase tipológica en la cual se encuentre. Ese falso miedo será la expresión inadecuada de su rabia vocacional innata.
Con lo cual nuestro niño Constructor sentirá tristeza en vez de orgullo, rabia en vez de orgullo y miedo en vez de rabia. Eso significará que su Sintetizador estará inflado y contendrá 40% de energía desviada de su Transformador, que su Transformador estará alimentado por un 40% de energía originaria del Sintetizador, la tristeza, y por un 60% de energía destinada innatamente al Vitalizador, y que su Vitalizador estará alimentado por un 25% de energía innata del Rector, el miedo, y por un 75% de energía destinada a la estructura dominante correspondiente a su fase de evolución. Si consultamos la tabla de emociones desviadas y sus vicios correspondientes, nuestro niño Constructor que nació para ser dominantemente serio, inteligente, agudo, desarrollador, genialmente creador, transformador y crecedor y deslumbrantemente justo, vitalista, líder y sano, se convertirá en un ser amputador y carcelero, envidioso, apocado e intimidado a más de lo que le toque en la fase en la que elija situarse.
Aún no hemos explicado el 75% de vocación que se transforma en falsa emoción tipológica de la fase de evolución en la que se encuentre: en efecto, en su prisión tipológica estricta, el Constructor, como cualquier otra tipología, va a sentir un 100% de falso miedo en vez de su vocación prohibida, en este caso, la rabia. Pero estar en su prisión tipológica es muy incómodo y el Constructor examinará las invitaciones y modelajes de su entorno y elegirá buscar salidas, incorporándose visiones del mundo de otras tipologías. Pongamos por ejemplo que un Legislador, que tiene el orgullo inflado, lo incite a imitarlo con la promesa de, así, recuperar su orgullo talentoso original. Entonces nuestro niño incorporará parte de la máscara del Legislador y se convertirá en Constructor en fase Legisladora. Pero no encontrará lo que busca porque su emoción inflada permanecerá igual, su emoción desconectada también -no tendrá orgullo auténtico- y su vocación, la rabia se transformará en 25% de falso miedo y en 75% de falso orgullo. Ese orgullo que tanto buscaba será sólo una máscara que reemplazará parte de su rabia, es decir, que además de lo dicho, será servil. Y estará peor y más apresado que antes.
¿Quiere decir esto que si recibimos a una edad temprana respuestas inadecuadas de nuestro entorno estamos condenados a permanecer presos de nuestra tipología durante el resto de nuestras vidas? No. El MAT muestra las puertas de salida, que, por lo demás, algunas personas han encontrado solas, sin ayuda del MAT pues, ya lo hemos señalado, el 2% de la población (sobre nuestro muestreo de 120.000 casos) está fuera de su cárcel tipológica. Es decir, el 2% de la población tiene su competencia, su talento y su vocación activos y si bien tienen una personalidad, no tiene una cárcel tipológica.
El MAT muestra cómo salir de la prisión sin ayuda terapéutica y engrosar la pequeña élite del 2% de las personas que tienen claros y actuantes su competencia, su talento y su vocación.
El MAT enseña, a partir de ese estado de liberación que llamamos proceso de conexión, a recuperar más potencia a través de una serie de procesos que tendrán como objetivo convertirnos en seres humanos integrales que han trascendido su condición de mamíferos. Esta obra no tratará de los procesos de crecimiento posteriores al proceso de conexión. Éstos serán objeto de una obra posterior. El proceso de conexión nos sitúa en nuestra potencia innata, es decir, nos hace renacer a nuestra vida como un bebé de un día de nacido. Luego nos tocará crecer.
¿Cómo salir entonces de la prisión tipológica? Por un proceso en tres pasos: el proceso de la conexión. Estos pasos deben, obligatoriamente, reandar el camino equivocado y hacerse uno tras otro. Nuestra experiencia de unos 3.000 estudiantes que hemos reorientado hacia su conexión así lo atestigua. La simple lógica y sentido común, también.
El primer paso consiste en recuperar nuestra competencia, redimensionando nuestra emoción inflada y reconduciendo el 40% desviado a su estructura original, la de nuestro talento. En nuestro ejemplo, el Constructor, ya en edad de analizar y de procesar, constatará que su tristeza, en un 40% de los casos, no responde al estímulo adecuado para sentir tristeza, es decir, no corresponde a una pérdida. Entonces, ya alertado y con este instrumento a su disposición, constatará que en esos casos de falsa tristeza la emoción adecuada y auténtica correspondiente al estímulo es el orgullo, su talento original. Aprenderá a sentir tristeza ante las pérdidas, y admiración ante las grandezas propias y ajenas. Pues recordemos que la admiración es la expresión mínima del orgullo auténtico. Una vez que recupere su tristeza perfecta, y tenga un Sintetizador agudo y claro, nuestro Constructor podrá dar el segundo paso. Esta fase del proceso se llama en el MAT fase de preconexión. Para llegar a ella es necesario, imperativamente, que el Constructor tome conciencia de que está preso de un arquetipo, el de Sísifo, y decida recuperar su libertad y soltar sus creencias arquetípicas tipológicas.
El segundo paso será entonces la recuperación de su talento innato. Nuestro Constructor preconectado constatará ,que frente a los estímulos aptos para sentir y expresar orgullo – grandeza, obras creadoras, genialidad propia y ajena, descubrimiento, crecimiento- él siente falsa rabia, es decir hostilidad y envidia. En este estadio es absolutamente necesario que el Constructor recupere la memoria inconsciente de su niñez temprana y caiga en la cuenta de que esa rabia, auténtica, la sentía contra aquella figura parental que lo hostigaba por su talento y lo trataba de loco por tenerlo y expresarlo. Entonces, una vez su rabia focalizada y asumida, podrá recuperar su orgullo y, con él, su talento originario. Esta fase se llama sencillamente segundo paso del proceso de conexión.
El tercer paso será más difícil y lento y requerirá de un salto espiritual, de un grito de liberación que recuestione, al menos como acto consciente, la visión espiritual de una estructura sin Centro fijo y universal. Dios no es justicia, es las seis funciones e infinitud de funciones más que escapan a nuestro entendimiento racional y se pueden intuir desde nuestro Orientador y captar exclusivamente con nuestro Centro. Es una mamiferada el creer que el Centro es sólo una de las seis dimensiones básicas del ser humano. Entonces surge la risa liberadora. Sólo después el Constructor, al igual que cualquier otra tipología, puede “descodificar su miedo fóbico” que, él concientiza entonces, es miedo a un dios carcelero y arquetípico que autoriza la rabia (tradúzcase su vocación, cualquiera que ésta sea) a todos salvo a él. Pero es también el miedo a instalar su rabia en el lugar del Centro y convertirse en algo peor que un preso tipológico, en un psicópata narcisista que se cree dios. Este proceso no requiere actos de fe ni religiosidad alguna. Se puede decidir que dios no existe, siempre y cuando se deje el Centro vacío y se destrone al ídolo que lo ocupaba. Entonces, después de un duro entrenamiento en reconducir la emoción de la vocación a su estructura y devolver el miedo auténtico al Rector, se accede a la conexión. Esta fase se llama, en el MAT, fase de conexión. Entonces la personalidad sale de su cárcel, y se funciona con el 80% de la energía innata original. Se pierde el 20% porque al tener una personalidad vamos a caer inevitablemente en algo de miedo, un 20% en vez de nuestra emoción vocacional.
La conexión nos hace recuperar la estructura desplegada que mostramos en nuestro gráfico, página 122. Ahora viene un segundo proceso que, si se hace dedicándole toda nuestra energía, no dura menos de 24 meses: el proceso de hiperconexión. Se trata aquí de recuperar nuestra secuencia fetal energética. Se parte del primer paso: Vocación a emoción siguiente en la secuencia. En nuestro ejemplo, paso de la rabia al orgullo. Así ya no se necesita hacer marchas atrás y adelante al pasar de la competencia, al talento, y luego a la vocación. Vale decir que la estructura se empieza a integrar por un punto, el primer paso. Cada fase significa algo muy valioso e importante que no vamos a desarrollar en esta obra que sólo trata de la conexión. Tenemos dos obras que tratan del camino de crecimiento hacia la recuperación de toda nuestra talla integral de ser humano.
Al cabo de seis fases, se cierra el proceso de hiperconexión y pasamos a tener una energía del 5.000% de energía innata, es decir de la de un bebé de un día de nacido.
El tercer proceso se llama proceso de trascendencia. Consiste en tan sólo esperar tranquilamente, pues viene sola y se manifiesta, al cabo de un proceso en siete fases, por la primera percepción del Centro a través de una luz blanca que se conserva de manera normal y permanente, sin ilusorios ejercicios de meditación trascendental. Todos los humanos tienen un Centro y éste muestra su primera y más inocente y virginal manifestación. Entonces pasamos a utilizar el 640.000% de energía innata. Y esto no termina aquí.
Esto no es, ni mucho menos, el final del camino de crecimiento. Es sólo el comienzo. Entonces tenemos el equivalente de 13 años como personas. Sólo eso.
No vamos a tratar en esta obra de los procesos siguientes. No vienen a cuento. Pero sí es útil señalar que tenemos un leve vislumbre de la gloria al término del proceso de hiperconexión y un barrunto de lo que puede ser el esplendor en la fase de trascendencia. En esta obra es necesario tener muy claro lo que es la conexión y tener una idea conceptual de lo que significa la hiperconexión. Sólo eso. No podemos dar estadísticas sobre cuantas personas están en la fase de trascendencia. Sobre 120.000 casos estudiados encontramos sólo a tres.
Cada tipología puede estar, en su proceso de conexión, en seis fases comunes de evolución. Hay tres fases más que no vamos a contemplar en esta obra porque corresponden a fases de psicopatía. Estas sólo conciernen a un dos por mil de las personas y las dejaremos para otra obra sobre psicotizaciones y psicopatías. Las seis fases de evolución comunes posibles son:
La fase de conexión: la persona ha recuperado su competencia, su talento y su vocación y tiene sus otras tres dimensiones perfectas. No funciona en secuencia sino de manera plana y no acumula energía. Sí responde a cada estímulo con su emoción auténtica adecuada, y sus seis estructuras funcionan cumplidamente. Tiene el 80% de energía innata y forma parte del 2% de la población
La fase de preconexión: La persona ha recuperado su competencia. No así su talento ni su vocación. Tiene otras emociones y estructuras adecuadas, las que no están en su ecuación personal, ni el miedo ni la rabia que están desviadas. Cuatro tipologías tienen tres emociones auténticas, la de su competencia más las suyas originarias. El Fortificador tiene cuatro emociones auténticas porque el miedo es su competencia y la recuperó. El Legislador conserva sólo dos porque de sus emociones intactas originarias conserva sólo la tristeza, pues el miedo y la rabia están desviadas en su vocación y en su talento. Su otra emoción auténtica será el orgullo, su competencia recuperada. Una persona preconectada tiene el 40% de energía innata y forma parte del 15% de la población.
El Mapa tipológico: es la cárcel de la cual ya hablamos, al estado puro. En esta fase tiene dos emociones auténticas, tres si es Fortificador, una si es Legislador: las que no forman parte de su ecuación personal ( ni son la rabia y el miedo que están desviados para ocupar el sitio del talento y de la vocación) y correspondían a parte de su estructura intacta innata. El 75% de la emoción de su vocación la transforma en más emoción inflada de su competencia. Así se transforma en una caricatura de su dimensión inflada tipológica y vive muy incómodo. En nuestro ejemplo del Constructor, la rabia la remplazará por 25% de miedo y 75% de tristeza, lo que suma un 215% de falsa tristeza en total. Tiene el 30% de energía innata y forma parte del 10% de la población.
La fase de desconexión: Sólo conserva una emoción auténtica, dos si es Fortificador y ninguna si es Legislador. Lo que le pasa es que se equivocó de camino y se instala en una fase que le hace perder una de sus emociones originarias intactas, que, en esa fase, está inflada en la tipología en la que elige instalarse. Con lo cual, en vez de crecer, pierde una emoción intacta. Tiene el 20% de energía innata y forma parte del 55% de la población.
La fase de predisociación: Se sitúa de espaldas a su verdadero ser y a su personalidad. No le queda una sola emoción auténtica, todas son falsas y nutren estructuras inadecuadas. Además invierte uno de sus ejes. Eso es muy grave porque le cierra la puerta de su conexión, es decir de la recuperación de su vocación. Se convierte así en alguien tóxico que luchará por que los demás no accedan a su conexión. Tiene el 3% de energía innata y forma parte del 15% de la población.
La fase de disociación: Es un psicótico socialmente aceptado que, no sólo no tiene una sola emoción auténtica sino que, además, está en la fórmula letal de su eje. Ya sabemos que hay tres fórmulas letales:
– Falso amor más falsa tristeza, que produce el derrumbe del sistema inmunológico tanto físico como psíquico.
– Falso orgullo más falso miedo, que produce rigidez, calambres, rompeduras por osificación, fosilización, petrificación tanto a escala física como psíquica.
– Falsa alegría más falsa rabia, que produce inundaciones, derrames, rupturas de cauces y explosiones tanto a escala física como psíquica.
Además de caer en la fórmula letal que provoca que su estructura se rompa, invierte los dos otros ejes que le quedan. Por eso es muy peligroso, pues no sólo lucha para que los demás no alcancen la conexión, como lo hace un predisociado, sino que se identifica con su arquetipo y se cree la encarnación de ese arquetipo en esta tierra. Por eso está psicótico. Tiene un – 16% de energía innata y forma parte del 3% de la población.

Las seis tipologías de personalidad se dividen en dos tríos: el primer trío se cree indispensable para que la sociedad pueda existir. Son, según la visión que tienen de sus propias “misiones existenciales”, fruto de la exaltación de su competencia, los que, por su dedicación, hacen posible que los humanos vivamos en una sociedad organizada para que triunfe la civilización, la democracia, la abundancia y el bien común. Cuando reconectan sus talentos y sus vocaciones, asumen que su verdadera vocación consiste en defender al ser humano de ser aplastado por la sociedad mimética y organizada para exaltar las prisiones tipológicas. Asumen que su verdadera vocación es la de fortalecer, reactivar al ser humano y revelarle su inalienable libertad. Son los Legisladores, los Promotores y los Constructores.
El segundo trío se define como los que defienden la individualidad de las personas e impiden que la sociedad mecanicista los fagocite. Cuando conectan sus talentos y sus vocaciones, se dan cuenta de que en lo que en verdad son irremplazables es en construir una sociedad feliz, segura, inteligente y en permanente crecimiento. Son los Reveladores, los Reactivadores y los Fortificadores. A todos los describiremos primero en su Mapa tipológico es decir en la fase de prisión tipológica, cuando la emoción de la vocación es sentida y expresada como la de su propia competencia e invade el tercio de la personalidad. En esta fase, que se define como una doble dominante de la emoción dominante tipológica, esa emoción estará inflada y pesará sobre la competencia con un 140% y también se sentirá como remplazando en un 75% la vocación. Su creencia en una misión existencial abrumadora será la nota dominante del esquema. Aunque tan sólo el 10% de las personas de esta tipología están al 100% en su Mapa, pues es difícil vivir con una misión aplastante, es importante mostrar ese Mapa a fondo porque en situación de crisis, de angustia frente al cambio, de autodefinición de la identidad, la persona de esa tipología recaerá inevitablemente en su Mapa. Es decir, en su visión arquetípica del mundo y de sí mismo.

Para mejor describir cada tipología seguiremos un esquema orgánico:
– Empezaremos por describirla en el ámbito de la percepción sensorial. Cuando estemos frente a una tipología, ¿qué vamos a ver, a oír, a tocar, a gustar, a oler, a sentir sexualmente?
– En segundo lugar describiremos su estructura.
– En tercer lugar analizaremos su ingeniería emocional.
– En cuarto lugar visitaremos sus creencias arquetipales y tendremos una idea de su universo espiritual.
– En quinto lugar haremos una descripción de su perfil psicológico.
– En sexto lugar examinaremos sus fases de evolución de mejor a peor. No nos ocuparemos de las fases marginales de psicopatías.

Como los integrantes de las tipologías son idénticos, sean éstos niños, adultos, varones o hembras utilizaremos el género masculino y nos referiremos al adulto. Cuando haya algo en especial que mostrar en niños o mujeres, lo señalaremos. Que se considere, pues, que estamos dirigiéndonos por igual a los tres: hombres, mujeres y niños.

I. TIPOLOGÍA LEGISLADORA: (ver descripción detallada en la próxima entrega -entrega 25-)

El Esplendor de lo Humano - Preciada Azancot
 
Extracto del libro “EL ESPLENDOR DE LO HUMANO”,  de Preciada Azancot
©Preciada Azancot
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THE SPLENDOUR OF THE HUMAN BEING, fascicle 24: THE PERSONALITY TYPOLOGIES

The MAT typologies, as we already saw, are defined by their functional equations of innate origin. On top of the innate imbalance in question, there is the environmental response, which is going to “install” each person in their typological prison. We call that typological prison a PERSONALITY TYPOLOGY. Since, as we already saw, the personality is already a mask that hides the being and that is manufactured in the mother’s uterus, as we illustrated in the previous chapter. If that “personality” does not find an adequate response in his early environment, and if he is given the wrong response, he will install himself in his typology.

MAT typologies by Preciada Azancot

MAT typologies by Preciada Azancot

In MAT the typology is characterised by:
– The inflation of the dominant dimension (140%, of which 100% is authentic emotion and 40% replaces part of the innate talent). We call that emotion the inflated emotion of the typology.
– The disconnection of the innate talent which is replaced by 40% of the false inflated typological emotion and 60% of false rage. We call that emotion the disconnected emotion of the typology.
– The prohibition of the innate vocation which is replaced by 100% of false fear and, then, by 25% of false fear and 75% of the dominant false emotion of the phase that we are in. We call that emotion the prohibited emotion of the typology.
– The lack of authentic fear and authentic rage to a considerable extent, because these are replacing the prohibited vocation and the disconnected talent.

To go back to the example of our child, the Constructor, he will have:
-140% of sadness, which will be the inflated emotion of his typology. This sadness will consist of 100% authentic sadness and 40% false sadness that replaces authentic pride.
-60% of false rage, which will replace authentic pride, his innate original talent.
-100% of false fear, which will immediately become 25% of false fear and 75% of the false emotion of the typological phase that he is in. This false fear will be the inadequate expression of his innate vocational rage.
Whereby our Constructor child will feel sadness instead of pride, rage instead of pride and fear instead of rage. This will mean that his Synthesiser will be inflated and will contain 40% of energy deviated from his Transformer, that his Transformer will be fed by 40% of energy originating from the Synthesiser, sadness, and by 60% of energy designed innately for the Vitaliser, and that his Vitaliser will be fed by 25% of the Rector’s innate energy, fear, and by 75% of the energy destined for the dominant structure corresponding to his phase of evolution. If we consult the table of deviated emotions and their corresponding vices, our Constructor child who was born in order to be prevailingly serious, intelligent, sharp, a developer, a genius creator, a transformer, growing and brilliantly just, vital, a leader and healthy, will become amputating and jailing, jealous, timid and cowed, on top of what will apply of the phase in which he chooses to situate himself.
We have not yet explained the 75% of the vocation that is transformed into the false typological emotion of the phase of evolution that he is in: in fact, in his strict typological prison, the Constructor, like any other typology, will feel 100% of false fear instead of his prohibited vocation, in this case, rage. But it is very uncomfortable for him to be in his typological prison and the Constructor will examine the invitations and models of his environment and will choose ways out, incorporating visions of the world of the other typologies. Let’s say for example that a Legislator, who has inflated pride, encourages him to imitate him with the promise, thereby, of recovering his original talent of pride. Then our child will incorporate part of the mask of the Legislator and will become a Constructor in Legislator phase. But he will not find what he was looking for because his inflated emotion will remain the same, his disconnected emotion also – he will not have authentic pride – and his vocation, rage, will become 25% false fear and 75% false pride. That pride that he was looking for so much will only be a mask that will replace part of his rage, in other words, on top of everything else, he will be servile. And he will be worse off and even more imprisoned than beforehand.
Does this mean that if we receive inadequate responses from our environment at an early age we are condemned to remaining prisoners of our typology for the rest of our lives? No. MAT shows the way out, which, in any case, some people have found alone, without the help of MAT since, as we have already indicated, 2% of the population (of our sample of 120,000 cases) are outside their typological prison. In other words, 2% of the population have their skill, talent, and vocation active and although they do have a personality, they do not have a typological prison.
MAT shows us how to leave the prison without therapeutic aid and how to increase the small elite of 2% of people who are clearly aware of and act out their skill, their talent and their vocation.
MAT teaches, as of that state of liberation that we call the process of connection, how to recover more potency through a series of processes whose objective will be to make us into integral human beings who have transcended their mammalian condition. This work will not deal with the growth processes that follow the process of connection. These will be the object of a subsequent work. The connection process places us in our innate potency, in other words, makes us reborn to our lives as a one day old baby. Then we will have to start growing.
How then to abandon the typological prison? In a three-step process: the process of connection. These steps must, obligatorily, retrace the mistaken path and be made one after the other. Our experience of approximately 3,000 students that we have reoriented towards their connection bears witness of this. Simple logic and common sense, also.
The first step consists of recovering our skill, rescaling our inflated emotion and reconducting the deviated 40% to its original structure, that of our talent. In our example, the Constructor, already at an age of analysing and processing, will observe that his sadness, in 40% of cases, does not respond to the appropriate stimulus for feeling sadness, in other words, does not correspond to a loss. Then, once alerted and with this tool at his disposal, he will observe that in those cases of false sadness the adequate and authentic emotion corresponding to the stimulus is pride, his original talent. He will learn to feel sadness in the face of losses, and admiration in the face of his own and other people’s greatness. Since let’s recall that admiration is the minimum expression of authentic pride. Once he recovers his perfect sadness, and has a Synthesiser that is sharp and clear, our Constructor will be able to take the second step. This phase of the process in MAT is called the pre-connection phase. In order to reach it, the Constructor must, imperatively, become aware that he is the prisoner of an archetype, Sisyphus, and decide to recover his freedom and let go of his typological archetypal beliefs.
The second step will then be the recovery of his innate talent. Our pre-connected Constructor will observe that in the face of stimuli that are apt for feeling and expressing pride – grandeur, creative works, own and others’ genius, discovery, growth – he feels false rage, in other words hostility and envy. In this stage it is absolutely necessary for the Constructor to recover the unconscious memory of his early childhood and to realise that that rage, authentic, is what he felt against the parental figure that plagued him for his talent and treated him as crazy for having it and expressing it. Then, once his rage has been focused and assumed, he will be able to recover his pride, and, with it, his original talent. This phase is simply called the second step in the connection process.
The third step will be more difficult and slow and will require a spiritual leap, a cry of liberation that questions, at least as a conscious act, the spiritual vision of a structure without a fixed and universal Centre. God is not justice, he is the six functions and infinity more functions that escape our rational understanding and that can be intuited from our Orienter and captured exclusively with our Centre. It is mammalian nonsense to believe that the Centre is just one of the six basic dimensions of the human being. Then liberating laughter emerges. Only afterwards can the Constructor, like any other typology, “decode his phobic fear” which, he then becomes conscious of, is fear of a jailing and archetypal god that authorises rage (understood as meaning his vocation, whichever it is) to everyone but him. But it is also fear of installing his rage in place of the Centre and becoming something worse than a typological prisoner, a narcissistic psychopath who believes himself god. This process does not require acts of faith or any religion. We can decide that god does not exist, as long as we leave the Centre empty and dethrone the idol that occupied it. Then, after hard training in reconducting the vocational emotion towards its structure and returning authentic fear to the Rector, we reach connection. This phase is called, in MAT, the connection phase. Then the personality leaves its prison, and works with 80% of original innate energy. 20% is lost because by having a personality we are inevitably going to yield to a certain level of fear, of 20% instead of our vocational emotion.
The connection makes us recover the unfolded structure that we show in our graph on page 198. Now comes a second process, which if we dedicate all our energy to it, lasts no less than 24 months: the hyperconnection process. Here it is a question of recovering our foetal energetic sequence. We start from the first step: Vocation to next emotion in the sequence. In our example, we pass from rage to pride. That way we no longer need to move back and forward by passing from the skill, to the talent, and then the vocation. Suffice to say that the structure starts to integrate at one point, the first step. Each phase means something very valuable and important that we are not going to develop in this work, which only deals with connection. We have two works that deal with the path of growth towards recovering our full integral stature of being human.
At the end of six phases, the hyperconnection process ends and we move onto having an energy of 5,000% of innate energy, in other words that of a one day old baby.
The third process is called the process of transcendence. It consists of just waiting calmly, since it comes by itself and is expressed, at the end of a process in seven phases, by the first perception of the Centre through a white light that remains in a normal and permanent manner, without illusory exercises of transcendental meditation. All humans have a Centre and it shows its first and most innocent and virginal manifestation. Then we move onto using 640,000% of innate energy. And it doesn’t end here.
This is not, much less, the end of the path of growth. It is just the beginning. Then we have the equivalent of 13 years of age as people. Just that.
We are not going to deal in this work with the following processes. They are not relevant. But it is useful to point out that we have a slight glimpse of the glory at the end of the hyperconnection process and a suspicion of what the splendour can be in the phase of transcendence. In this work it is necessary to have very clear what connection is and to have a conceptual idea of what hyperconnection means. Just that. We cannot provide statistics about how many people are in the transcendence phase. Of the 120,000 cases studied, we only found three.

IMPORTANT NOTE ON THE PHASES OF EVOLUTION:
MAT is the most precise set of tools for diagnosis and treatment available at present. MAT diagnoses have the added advantage that we do not tend to deliver truths under anaesthetic, instead with authenticity, love for the being and value. The degree of perfection or deterioration of a personality is reflected by their typological phase of evolution. It is very rare to find people in a single phase in all of their roles, but there are very simple general rules that we have been able to extract from our analysis of more than 120,000 cases. These laws can be expressed as follows:
1) The degree of a person’s deterioration is directly proportional to their longing for power, their desire to control others. The more one chooses power the more one loses potency. Plus, the longing for power is addictive and becomes a drug, the most dangerous of all, since it makes us soulless, in other words, replaces the natural fear of damaging and being damaged, with the pride of dominating; the sadness of spoiling what is alive and valuable, for the arrogance of placing oneself above the natural order; the love for what is valuable and sacred (our own and others’ integrity) for the drunkenness of domination over the laws of Creation. That takes us to a socially accepted form of madness that we call the phase of pre-dissociation (15% of people) or, worse yet, phase of dissociation (3% of people).
2) In the opposite sense, the possibilities of recovering our full potency depend directly on the amount of love we have for life and truth and courage to face up to said truths and to avoid easy, sterile and destructive temptations.
3) The diagnosis provided by MAT is very precise and must be interpreted following our exact instructions. If we say of someone, for example, that they are 20% pre-connected, 40% in their typological Map and 40% pre-dissociated, it means precisely this: that the person in question, on their best days and in their healthiest roles, is on the verge of their typological liberation and follows the guidelines that we describe in that phase. It means that in most of their times and places, they behave however as indicated by their pure typological profile, described above and are subjugated to their personal archetype, whom they confuse with their Creator, obeying him. And that in some areas of their life, these ones problematic, they already have their backs turned on their true being and behave, whether inwards – in other words against themselves – , or outwards against the most grown and pure in their environment, as we indicate in the pure profile of the pre-dissociated person.
But this also means that we are providing them with more SAFETY, pointing out a danger, just as a doctor could, precisely so that they can seek the adequate treatment and recover their lost plenitude. A normal and healthy reaction in the face of a diagnosis is to feel joy and safety in the knowledge of what is healthy, fear for what is diseased and could worsen, sadness to understand and look after oneself, rage against the lies that we have swallowed and pride for the decision to cure ourselves, love for the profound being that is still alive in all of us, and joy to be alive and enthusiastic to recover our lost plenitude. And gratitude towards the person making the diagnosis, who has gone out on a limb for us and has respected us sufficiently so as not to be “opportunist” or “commercial” and has told us exactly what they saw in us.
4) The most ideal and potent treatment is to follow the MAT Master Course of Integral Leaders. If for any important reason you cannot, we advise you to read the emotional saga of seven books in which we reveal everything that can be known about the entire universe that each emotion and its function encompasses, in other words, fear and safety; sadness and development; rage and justice; pride and status; love and belonging; joy and plenitude; lust for power and sociopathy. We also offer coaching, mentoring, and more simple and straightforward mass seminars.
5) In our diagnoses, we also provide, although it may not be your case, the description of the best starting phase of evolution, the connection phase, since in reality you ARE like that deep down, once you have understood your typological prison and made the decision to abandon it. It is the energy and the state that you had with one day of life, when you were born. And since nobody is created, nor does humanity evolve, in order to die with one day of life, it is as of the phase of connection that life begins, your real life and the one that can grow infinitely more (read The Pacifying Strategist and MAT Metamethodology of Innovation and Creation, all by MAT’s creator Preciada Azancot). Take heart and make the best decision, the most profitable and also the most economical, since one spends a lot more energy on being bad and unhappy than on being good and happy! It’s worth your while!

Each typology can be, in its connection process, in six common phases of evolution. There are three more phases that we are not going to contemplate in this work because they correspond to phases of psychopathy. These concern only two of every one thousand people and we will leave them for a work about psychotisations and psychopathies. The six common possible phases of evolution are:
The connection phase: the person has recovered his skill, talent and vocation and has his three other dimensions perfect. He does not function in sequence but on a flat plane and does not accumulate energy. He does respond to each stimulus with its authentic emotion, and his six structures function adequately. He has 80% of innate energy and forms part of 2% of the population.
The pre-connection phase: The person has recovered his skill. Not his talent or vocation. He has other adequate emotions and structures, the ones that are not in his personal equation, nor deviated fear or rage. Four typologies have three authentic emotions, the one of their skill plus their original ones. The Fortifier has four authentic emotions because fear is his skill and he recovered it. The Legislator preserves only two because of his intact original emotions he only preserves sadness, since fear and rage are deviated to his vocation and his talent. His other authentic emotion will be pride, his recovered skill. A pre-connected person has 40% of innate energy and forms part of 15% of the population.
The typological Map: this is the prison that we already talked about, in pure state. In this phase the person has two authentic emotions, three if he is a Fortifier, one if he is a Legislator: the ones that do not form part of his personal equation (nor rage nor fear, diverted to occupy the place of the talent and the vocation) and that corresponded to part of his intact innate structure. 75% of the emotion of his vocation is transformed into more of the inflated emotion of his skill. That way he becomes a caricature of his inflated typological dimension and lives very uncomfortably. In our example of the Constructor, rage will be replaced by 25% of fear and 75% of sadness, which adds up to 215% of false sadness in total. He has 30% of innate energy and forms part of 10% of the population.
The disconnection phase: He only retains one authentic emotion, two if he is a Fortifier and none if he is a Legislator. The thing is that he took the wrong path and installs himself in a phase that makes him lose one of his intact original emotions, which, in this phase, is inflated in the typology where he chooses to install himself. Whereby, instead of growing, he loses one intact emotion. He has 20% of innate energy and forms part of 55% of the population.
The pre-dissociation phase: He turns his back on his real being and his personality. He has not a single authentic emotion left, they are all false and they nourish inadequate structures. Plus, he inverts one of his axes. This is very serious because it closes the door to his connection, in other words to the recovery of his vocation. This way he becomes someone toxic that will fight for others not to access their connection. They have 3% of innate energy and form part of 15% of the population.
The dissociation phase: He is a socially accepted psychotic who, not only does not have a single authentic emotion, but who also, on top of that, is in the lethal formula of his axis. We already know that there are three lethal formulas:
– False love plus false sadness, which produces the collapse of the immunological system, both physical and psychic.
– False pride plus false fear, which produces rigidity, cramps, fractures due to ossification, fossilization, petrifaction both on a physical and psychic scale.
– False joy plus false rage, which produces floods, leaks, the rupture of flows and explosions on both a physical and psychic scale.
In addition to falling into the lethal formula that causes his structure to break, he inverts the two other remaining axes. That is why he is very dangerous, since he not only fights so that others do not reach their connection, the way the pre-dissociated person does, but also he identifies with his archetype and believes himself to be the incarnation of that archetype on this earth. That is why he is psychotic. He has -16% of innate energy and forms part of 3% of the population.

The six personality typologies are divided into two trios: the first trio believes that they are indispensable for society to be able to exist. They are, according to the vision that they have of their own “existential missions”, the product of the exaltation of their skill, those who, through their dedication, make it possible for us humans to live in an organised society so that civilisation, democracy, abundance and the common good can triumph. When they reconnect their talents and their vocations, they assume that their real vocation consists of defending the human being from being crushed by the mimetic society organised to exalt the typological prisons. They assume that their real vocation is to strengthen, reactivate the human being and reveal to him his unalienable freedom. These are the Legislators, the Promoters, and the Constructors.
The second trio defines itself as those who defend people’s individuality and prevent them from being phagocyted by the mechanicist society. When they connect their talents and their vocations, they realise that where they are truly irreplaceable is in building a happy, safe, intelligent society in permanent growth. They are the Revealers, the Reactivators, and the Fortifiers. We will describe all of them first in their typological Map, in other words in the phase of their typological prison, in which the emotion of the vocation is felt and expressed as that of their skill and invades one third of their personality. In this phase, defined as a double prevalence of the dominant typological emotion, that emotion will be inflated and will weigh on the skill with 140% and will also be felt as replacing 75% of the vocation. His belief in an overwhelming existential mission will be the dominant note of the scheme. Although only 10% of people will be 100% in their Map, since it is difficult to live with a crushing mission, it is important to show that Map in depth because in a crisis situation, of anxiety in the face of change, of definition of one’s identity, the person of that typology will inevitably give into his Map. In other words, into his archetypal vision of the world and of himself.

To best describe each typology, we will follow an organic scheme:
– We will start by describing them in the context of sensory perception. When we are in front of a typology, what are we going to see, to hear, to touch, to taste, to smell, to feel sexually?
– In the second place, we will describe their structure.
– In the third place, we will analyse their emotional engineering.
– In the fourth place we will visit their archetypal beliefs and we will have an idea of their spiritual universe.
– In the fifth place we will carry out a description of their psychological profile.
– In the sixth place, we will examine their phases of evolution from best to worst. We will not occupy ourselves with the marginal phases of psychopathies.

Since the members of typologies are identical, whether they are children, adults, male or female, we will use the masculine gender and refer to the adult. Whenever there is something special to point out in children or women, we will do so. Therefore, please consider that we are addressing all three as the same: men, women and children.

I. LEGISLATOR TYPOLOGY: (read it in the next fascicle)

The Splendour of the Human Being - Preciada Azancot
An extract from the book “THE SPLENDOUR OF THE HUMAN BEING” by Preciada Azancot
©Preciada Azancot

A propósito del artículo “Peres contra Netanyahu: «El statu quo deshace el sueño sionista»”

A propósito del artículo: Peres contra Netanyahu: «El statu quo deshace el sueño sionista»

¡Qué grandeza y qué injustamente triste también es formar parte del pueblo judío, el más civilizador, democrático, humanista del planeta Tierra, cuyo talento potencial es justamente la fortaleza más indesmayable de lo judío: el ORGULLO CREADOR, TRANSFORMADOR, CIVILIZADOR! ¡Qué Esplendor formar parte de una minoría constantemente convertida en chivo expiatorio de los peores y más regresivos elementos que desean instalar al mundo -una vez más- en un pozo negro de aguas fecales (terrorismo, intolerancia, guerra contra los más indefensos, negación del orden biológico y natural del derecho universal) al convertir ese talento en ENVIDIA COCHINA contra los mejores, asesinato por ninguneo de los genios, sometimiento al poder que destruye y niega la POTENCIA, y que sin embargo NUNCA IMPEDIRÁ QUE LOS JUDÍOS siguan construyendo y mostrando el camino del respeto y veneración de la Creación en Evolución y que, para decir simplemente “¡Hola!” dice “¡Paz!”, cuya bandera es la integración armoniosa de la dimensión interior femenina y masculina que todo ser humano lleva adentro y cuyo himno se llama “ESPERANZA”!

Mientras el mundo no decida asumir sus propias fortalezas, apostar por su talento, ese orgullo auténtico transformador que PASA OBLIGATORIAMENTE POR INSTAURAR COMO PATRIMONIO UNIVERSAL DE LA HUMANIDAD AL PUEBLO JUDÍO, TANTO EN SU VERSIÓN TERRITORIAL, ISRAEL, COMO EN SU DIMENSIÓN UNIVERSAL HUMANISTA, LA DIÁSPORA, no habrá Shalom ni justicia para los mejores en este mundo -siendo la JUSTICIA LA VOCACIÓN DEL MUNDO ENTERO-, no cambiaremos el triste hecho de usar el 20% de nuestra potencia innata en vez de billones% potencia ya disponible, no habrá túneles que muestran la luz al final porque sortean abismos, abren mares, atraviesan montañas para unir a los humanos. NO HABRÁ PLANETA TIERRA.

Señores, Señoras, el problema aquí no es apoyar a un pueblo, el judío, ni respetarlo, ni dejar de acusar al más inocente para distraer la atención de los lobos, no. El problema aquí es el camino de todo el planeta: la verdad no dejará de ser verdad porque se la niegue, el orden no será caos porque se lo desordene, la injusticia jamás será paz para nadie porque se desinforme.

No, el problema no lo tenemos los judíos, ni los genios, ni los buenos, ni los civilizadores, ni los pacificadores. El problema lo tienen los que niegan su condición de seres humanos y con ella todo el Esplendor y la Gloria que llevan dentro. ¿O es que creéis que los que dan ejemplo de lo que TODOS SOIS son extraterrestres? No, Señores, son humanos. Iguales de buenos y de creadores, y de civilizadores que lo sois vosotros. Basta asumirlo y ponerse al derecho. Y eso es tan inevitable como el afirmar que el sol, también saldrá mañana después de esta noche.

Además, como prueba de lo delirante de esta esquizofrenia mundial: toda las partes involucradas en este conflicto jamás podrían negar, si son cristianos, que Jesús, su Dios, es un Judío diaspórico, como lo somos todos los que lo somos, que Abraham es el padre biológico y territorial de Ismael, que Israel es la tierra de las doce tribus y que son los árabes los ocupantes ilegales y artificiales, y que no protestamos por ello, que el término Palestina fue una invención romana para cambiarle el nombre a Israel cuando lo ocupó y arrasó el segundo templo, lanzando a los judíos una vez más al mar y al exilio. Y que quieren lanzar al mundo en una interminable guerra civil fratricida y gratuita. Y que más temprano que tarde todos los niños y los abuelos se unirán para sacar a los adultos de su delirio.

Sois MUY realistas: ya que la soberbia y la egolatría aún ciegan a los dirigentes políticos con la anuencia de todos los que los eligen, habrá más oscuridad, y hasta habrá guerra mundial -y no, no bastaría suprimir a los judíos, a los genios, a los civilizadores y pacificadores existentes hoy, porque eso empeoraría la Torre de Babel y todos se lanzarían en “guerras santas” dentro de su propia familia cultural, ya lo estamos viendo-. La solución está en dejar de buscar chivos expiatorios, porque justamente esa técnica lleva a negar lo mejor de sí-mismo adentro y culparse por lo peor que, desde lo más oscuro e inconfesable, nos hacemos a nosotros mismos. Y tampoco eso es inevitable, porque este mundo NI ES UN VALLE DE LÁGRIMAS, NI ESTÁ SIGNADO POR EL PECADO ORIGINAL. El Edén está AQUÍ Y AHORA y si no sabemos abrirlo aquí, jamás habrá otro en el más allá tampoco. Así de simple y así de trágico en la ceguera voluntaria. Esta ceguera tiene nombre: SOBERBIA se llama.

A propósito del vídeo “Israel Alia.FLV”

¡Absolutamente genial y muy a propósito de mi entrada del Esplendor de lo Humano que os puse ayer (en Facebook): la PERSONALIDAD REVELADORA QUE ES LA TIPOLOGÍA DE ISRAEL, SIENDO LA DIÁSPORA DE TIPOLOGIA REACTIVADORA. Esta pareja -cósmica en el MAT- está destinada a contraer al fin NUPCIAS sagradas, para el bien del planeta entero. ¡Y no es nada difícil, como lo muestro y demuestro en los seis libros de la Saga emocional! Además, todo el siglo XXI será de tipología Reactivadora. La transformación para bien es inevitable a partir de 2017.

Esta es mi lucha, aunque, obviamente, por ahora ambos bandos hacen oídos sordos . Pero lo esencial ya está hecho: existe la ciencia, el instrumento y la palanca y esas nupcias ya les celebré dentro de mí. Con ello, se realiza el Designo de lo humano: evolucionar y con ello se llega al increíble y maravilloso esplendor de ser Humano y poco importa si te aceptan o no, si vives dentro o fuera de ambas mitades. Eres una luz y esperanza para mundo y un guía hacia lo mejor de cada cual. Porque todos los humanos tenemos ambas dimensiones (la femenina y la masculina) dentro de nosotros y fuera de ella, porque sólo existe un Creador y no es Judío sino universal, porque todos perseguimos el mismo fin: la Plenitud de la Paz en libertad.

Hoy os entrego la tipología de personalidad de la totalidad de la cultura del TERCER MILENIO: FORTIFICADORA, que llega tras un segundo milenio PROMOTOR que transformó el planeta en una jungla. Siendo la del planeta tierra, como ya sabéis con creces, la CONSTRUCTORA. Por eso, el MAT es el instrumento más avanzado de reconstrucción de este loco, loco mundo. Yo cumplo con ofrecerlo y me siento muy tranquila y feliz. Muy privilegiada y agradecida, TAMBIÉN. ¡Feliz día a todos!