Archivo diario: 9 noviembre, 2014

EL ESPLENDOR DE LO HUMANO, entrega 29: TIPOLOGÍA REVELADORA

Dimensión dominante: Vitalizador-rabia-olfato, su competencia.
Dimensión desconectada: Sintetizador-tristeza-oído, su talento.
Dimensión prohibida: Transformador-orgullo-gusto, su vocación.
Dimensiones sanas: Protector-amor-vista.
Orientador-alegría-sexo.

Tipología MAT Reveladora por Preciada Azancot

Tipología MAT Reveladora por Preciada Azancot

Percepción sensorial del Revelador:
¿QUÉ VAMOS A VER? La figura geométrica dominante en la percepción visual del Revelador es el óvalo: rostro, busto, glúteos, manos y pies.
La glándula que trabaja con la rabia es el hígado, que segrega bilis y que condiciona también todas las funciones digestivas: estómago, intestinos, ano. El Revelador corresponde en mucho al temperamento “bilioso” clásico.
La estética corporal del Revelador se ajusta en todo al canon griego clásico: el rostro óvalo, de proporciones griegas armoniosas, el cuerpo atlético y delgado, la especial forma del músculo que sale de la cintura y baja hasta debajo de los intestinos en forma de uve, los muslos finos y piernas estilizadas, los hombros armoniosamente anchos, sin estridencias, los pies bonitos y las manos sensuales que combinan lo perfecto del adulto con la reminiscencia de lo enternecedor del infante, todo en el cuerpo del Revelador es armonía, vitalidad y esbeltez. Tiene el aspecto de un felino en sus movimientos armoniosos y sensuales, perezosos y poderosos, siempre listo para saltar elásticamente. Está suelto porque confía siempre en la potencia de su cuerpo y parece hasta desgarbado e indolente porque “es así” de felino y no hace ningún esfuerzo para controlar su porte ni sus movimientos. Es exactamente igual de gracioso y de ágil que una pantera o que un gato.
Su rostro, muy armonioso, es perfecto de proporciones según los cánones griegos: frente despejada pero de altura ideal, ojos más bien grandes y abiertos, sin excesos, nariz muchas veces griega que sale más directamente de la frente y tiene una graciosa torcedura para romper la rectitud romana, boca inquieta y muy móvil que tuerce y mueve todo el tiempo de manera sensual. La expresión que más distingue el rostro del Revelador es el brillo travieso de la mirada, siempre alerta y dispuesta a mofarse de los demás, y la boca que él levanta en una de las comisuras, como sonriendo, mientras que la otra comisura baja despectivamente, como burlándose de todas las situaciones de manera desafiante. Por lo demás, insistiremos de nuevo sobre la soltura y la gracia de ese cuerpo elástico e hiperpresente para el cual la ley de la gravedad no parece existir. También tienen un sentido increíble del equilibrio y ponen nerviosos a los demás mientras sortean el tráfico de automóviles, por ejemplo, pareciendo que van a ser pillados en cualquier momento, lo que nunca ocurre. Vales decir que el Revelador ES un cuerpo ante todo. Un cuerpo hiperpresente que él pone a prueba constantemente. Y disfruta máximamente de él, corriendo, saltando, tirándose en posiciones raras que requieren un alto control contorsionista y asombran a los demás. Y también son indolentes y sueltos por exceso de confianza corporal. Son felinos humanos.
Se visten igualmente de manera suelta e informal. Ellos inventaron los tejanos, que son su uniforme para todo. Odian el traje y la corbata, que les corta la naturalidad y coarta su sagrada libertad. También les gusta las zapatillas deportivas, que pueden combinar con sus tejanos ou una chaqueta de esmoquin para las grandes galas. Sólo vestidos así son ellos mismos. Si no, parecen disfrazados y protestan. Usan preferentemente el azul, el rojo y el negro.
Su casa es también muy informal y raras veces se ocupan de decorarla. Dejan eso a su familia o a su pareja. Si deben hacerlo, escogerán una mezcla de muebles baratos y prácticos mezclados con objetos étnicos, pero dejarán su casa a medio amueblar. Raramente terminan lo que empiezan, por lo demás. Se aburren a medio camino, en cuanto hay que hacer un esfuerzo para persistir. Ya no les “apetece” continuar. Todo lo que hacen es si y cuando “les apetece”. Son bastante indolentes e irritan, por ello, a los demás. Y eso es sólo una de las múltiples manifestaciones de su orgullo prohibido: así no terminan ni se lucen ni se sienten orgullosos de una obra acabada.
No son glamurosos ni coquetos, pero sí sensuales, y muestran su cuerpo desnudo con total inocencia y falta de pudor. Son naturistas natos.
El Revelador es de estatura medio-alta.

¿ QUÉ VAMOS A OÍR? Poca cosa en realidad, y nada excesivamente coherente. Le da pereza hacer discursos y, para él, hacer un discurso es terminar una frase. La empieza, sí, con harta dificultad, usando cantidad de muletillas como “¿bueno..este…ya sabes..”, y te deja a medias, sin terminar su idea. El esfuerzo de entenderle y de completar sus frases nos corresponde a nosotros, los demás. Además habla bajo, de manera casi inaudible, y, por añadidura, en vez de enfatizar las palabras importantes y alzar la voz, las deja para el final de la frase y se traga las palabras. Es otra muestra irritante de su forma de comportarse con los demás, pero que es fácil descodificar como otra prueba más de su orgullo prohibido. Además es muy informal y hasta grosero, pues usa cantidad de tacos y de palabras soeces.
Los Reveladores son los más grandes amantes de la cultura y de la literatura. Nadie lo diría al oírlos hablar. Aún si son escritores maravillosos o grandes poetas, hablarán como un parvulo oa un analfabeto.
No les molesta los ruidos y hacen ruido. Es a ellos a quienes hay que reclamar más cuando somos sus vecinos y nos salta una música de rock a las tres de mañana, a todo volumen. La música más reveladora es de ritmo quebrado, con profusión de batería y de percusión: el rock y la música disco. También la música africana, comenzando por el jazz, y hasta los tambores más salvajes.

¿ QUÉ VAMOS A TOCAR? Al Revelador no le importa tocar ni ser tocado. Le da igual. No le confiere al tacto una importancia especial, salvo cuando se trata de algún fetiche que guarda y acaricia desde niño, suave y felpudo. Le gustan las alfombras orientales porque son gustosas y de coloridos divertidos, y se tiran indolentemente sobre ellas, a cuerpo desnudo, porque eso sí les apetece.
La piel del Revelador es suave y de grosor medio. Es agradable. Sufre mucho del calor, que no aguanta. Se asfixia literalmente en verano. Tolera mejor el frío aunque no le gustan las temperaturas extremas. Para extremista, ya está él.

¿ QUÉ VAMOS A GUSTAR? Al Revelador no le gusta comer: es como un niño a quien hay que distraer y divertir para que coma. Come poco y le aburren las comidas formales de mesa y mantel. Prefiere el picoteo de tapas y raciones de croquetas, pescaditos fritos, embutidos y quesos que puede pinchar con un tenedor o coger con los dedos. Le gusta la comida basura porque es rápida y divertida. Además como es indisciplinado para todo, prefiere picotear cuando tiene hambre y dejar de pensar en algo tan aburrido y repetitivo como la comida. Cuando tiene hambre, no la siente. Espera a tener una lipotimia o un mareo para caer en la cuenta de que se saltó una o varias comidas.
Hay pocos cocineros Reveladores, salvo si alcanzaron su conexión. Cocinar es una pérdida de tiempo y prefieren llamar por teléfono y encargar una pizza o comida china. Les encantan los bocadillos. Les gusta beber cerveza y vinos y también cosas más fuertes, como cubas libres, tequila o margaritas . Pueden beber y fumar demasiado.

¿ QUÉ VAMOS A OLER? El Revelador es sumamente olfativo y puede reconocer a la gente por su olor corporal aún con los ojos vendados. Se sorprende cuando lo constata, pues no había caído en lo olfativo que es. Y eso es debido a que es tan sensible a los olores, que sabe desconectar su olfato en todos los lugares que huelen mal. Y, para él, son los más. Su olor preferido es el jazmín y la hierbabuena y también el olor a café recién preparado.
Ellos tienen un olor corporal felino: huelen a cachorro de león.
El Revelador, como es el más rebelde e informal de entre las tipologías, tarda mucho en adquirir hábitos de higiene escrupulosos. Descuidan el lavarse muy a menudo o se saltan gustosos el cepillado de dientes. Cuando se lavan, prefieren la ducha expeditiva, pero si se les prepara un baño templado, lo disfrutan mucho también.

¿QUÉ VAMOS A PERCIBIR SEXUALMENTE? El Revelador conserva, en materia de sexo, el frescor y el candor de un niño. Siente por el sexo una intensa curiosidad y le gusta conocer y probar todo. Pero una vez que lo prueba, le da pereza hacerlo repetidas veces. Es bastante fetichista, muy especialmente del pie descalzo. Le gusta todo lo que le da morbo, lo nuevo, lo insólito. Es como con la comida: le aburre la repetición. Puede caer en la desgana, con toda facilidad. Hacer el amor es maravilloso y divertido y excitante, pero no lo necesita para vivir.
El Revelador elige bastante mal a sus parejas. Tiene tanto miedo a ser controlado y dominado, que suele caer en manos de los peores, esos que se han hecho artistas del poder y del control y que lo ejercen bajo máscaras de víctimas calladas que le piden protección y amparo. Cuando descubren el engaño, ya es demasiado tarde y tiene varios hijos. Como estiman que ya es bastante desgracia estar en este mundo injusto y despiadado, no abandonan a sus inocentes hijos y permanecen atrapados.
Como amantes son excelentes: muy imaginativos, con gran control y aguante y divertidos cómplices absolutamente desprejuiciados. Esa falta total de prejuicios les puede conducir a tener parejas de edades muy superiores a las suyas o a probar con total tranquilidad formas no tradicionales de sexo, como la homosexualidad, la bisexualidad, el sexo en grupo o con animales que estimen de su agrado. Por supuesto, la diferencia de color de la piel o de religión no constituyen obstáculo alguno para ellos. Les encanta también la masturbación, que ejercen con la inocencia y pureza de un animalito tranquilo. Su único problema, y es una lástima porque es un superdotado, está en la conversión del sexo en arte. Si se le propone una noche de amor con todo el ritual tántrico, lo considerarán una imposición que les “corta la naturalidad” y que rechazarán por lo tanto, indignados. El sexo, para el Revelador, es una necesidad normal y orgánica, como el dormir o el moverse y al cual no da valores añadidos, salvo si se trata de fetichismo, al cual es muy aficionado.

Análisis estructural de la tipología Reveladora:
Toda la manera de ser, de sentir y de manifestarse del Revelador arroja la presencia dominante del Vitalizador. El Revelador es el gran rebelde y el gran justiciero de entre todas las tipologías. Y para empezar, odia la idea de tener una tipología, lo cual le parece impensable para el ser libre e inasible que él es. Pero cuando descubre que el enfoque MAT es el de ver las tipologías como prisiones de las cuales aprender a liberarse, se hace el mayor de los adeptos de esta ciencia. En todos nuestros grupos domina la proporción de Reveladores, lo cual es una garantía de calidad y de verdad. El Revelador busca y defiende una sola cosa en su vida: la verdad. Para él, la verdad es belleza y libertad. Por eso odia y combate con saña toda mentira que él sabe detectar como nadie. Parece que tiene un radar para detectar la mentira y la manipulación. Literalmente las huele aún antes de que se manifiesten. Está muy orgulloso de ello. Y las denuncia con rabia deleitosa. Y no suelta al mentiroso hasta que este rectifica y pide disculpas. Entonces perdona magnánimamente, porque, aunque no lo parezca por la pasión y el tesón que pone en la denuncia, el Revelador no es rencoroso y perdona de corazón cuando existe el arrepentimiento verdadero. Sólo que a él no lo engañan cuando ese arrepentimiento es oportunista. Entonces, seguirá denunciando.
Y también, ya lo vimos, el Revelador es el que tiene la mayor corporalidad. Es cuerpo libre y ágil y eso salta a la vista de cualquiera. Toda la verdad parte del cuerpo y regresa a ella. Él siente la vida con su cuerpo, no con su mente ni con sus emociones ni con conceptos, ni, mucho menos, con creencias. Es de aspecto y de constitución física y mental eternamente juvenil.
El Sintetizador es su talento y eso se nota, porque es sumamente inteligente. Pero no le gusta analizar primero y reaccionar después, como lo requiere el funcionamiento adecuado. Él lo hace al revés: primero reacciona epidérmicamente ante lo que le gusta y apetece y lo que no. Luego analiza, a toro pasado, cuando es demasiado tarde y destrozó algo que se hubiera podido conservar. Cuando eso ocurre, busca culpables afuera y se pone aún más rabioso.
No tolera la pérdida, por más pequeña que sea. Cuando algo se pierde o se deteriora, cuando hay la más leve molestia, el Revelador reacciona con rabia y busca culpables. Si no los encuentra rápidamente, pasará a la paranoia y creerá en un complot hábilmente tramado contra él.
Se le nota también el talento en el Sintetizador, porque sabe escuchar muy bien. Le gusta mucho más escuchar que hablar.
Tiene, con la muerte, máxima desaparición y pérdida irreparable, una extraña relación mezcla de fascinación y de horror. Es un romántico, en el sentido más etimológico y decimonónico de la palabra. Le atrae la muerte y todo lo relacionado con ella. Para él, es la forma más clara de eternidad que se pueda captar en esta tierra. Y la eternidad es su búsqueda mayor de espiritualidad. Pero le horroriza la descomposición, que se puede asociar con la muerte. Aun así, se siente más identificado con ella que con la vida, que le parece una vulgaridad.
El Transformador lo tiene prohibido, pero se le nota también que es su auténtica vocación, porque a él sólo le gustan los creadores y los artistas. Ese es su verdadero y auténtico mundo. Pero él no se atreve a afirmar su orgullo en ningún campo, salvo en el de la creación y el descubrimiento clandestinos o semi oficiales, que él presenta como disculpándose ante el mundo. Él sabe una cantidad de respuestas esenciales que el mundo espera, pero tiene la convicción de que si las dice, nadie lo tomará en serio y se burlarán de él o, peor aún, lo harán blanco de la envidia general. Lo que más le choca en la vida son la prepotencia y el orgullo inflado, que él estima grotescos y patéticos.
El Rector constituye para él lo máximo en su jerarquía de valores. Aunque a veces no es consciente de ello. Para él las normas y las reglas son corsés que se enorgullece de hacer reventar en nombre de la inasible libertad por la cual deberían morir y vivir los seres humanos. Pero sabe y defiende, y, en último caso, busca las normas exactas que deberían regir la vida social para facilitar la convivencia sin para ello coartar la libertad. Al tiempo, la seguridad es un anhelo al cual las más veces renuncia, porque la sociedad está montada para hacer pagar esa seguridad ilusoria al precio de la libertad. Pero su máxima búsqueda en esta vida sería esa seguridad auténtica que él sabe que existe y que reposa sobre la fortaleza de un autoconocimiento verdadero y un autocontrol de los más rastreros y bajos instintos, que los demás seres humanos asocian abusivamente con la libertad.
El Protector del Revelador es perfecto. El Revelador es solidario y cariñoso. Es entrañable y tierno como un gatito y le gusta ronronear y frotarse contra ti cuando no eres castrador ni juegas al papá o a la mamá. El Revelador es fiel y constante con sus seres queridos. Es fiable y no traiciona la confianza que se deposita en él. Lo que le horroriza es que la mayoría de la gente usa el amor como arma de poder y de dominación de los demás. Por eso, él “pasa” y se larga, aunque dé la impresión de ser un inconstante. En eso tiene el orgullo muy bien puesto, pues no le importa la opinión ajena, sólo le interesa su auto-aprecio y su propia valoración de las razones que le hicieron alejarse de un supuesto y socialmente aplaudido amor. Se fue porque eso no era amor sino posesión. Y punto. No dará explicaciones a nadie, ni esperará ser comprendido. En eso no perderá su tiempo ni su energía.
El Orientador del Revelador es también maravilloso. Él goza y disfruta de cada uno de los placeres del mundo, por más pequeño que éste sea. Su mayor alegría se la proporcionan los animales en libertad. Los prefiere, y con mucho, a las personas. Para él son el símbolo de la libertad y de la perfección de la vida. Le encuentra gracia a cualquier animal, por más feo que sea. Le gusta vivir en su compañía y es el mayor defensor de las especies salvajes en riesgo de desaparición. También le gusta el cambio que es la mayor manifestación de la alegría. Es también espiritual, aunque muy maniqueo, y sólo distingue el bien y el mal, sin matices. Tampoco entiende de dialéctica. Para él la mayor búsqueda de trascendencia es la eternidad. Lea cansa pensar en la infinitud. Eso no está hecho para él.

Ingeniería emocional del Revelador:
-La rabia es su emoción inflada. Se enfurece con demasiada facilidad. Se puede decir que está furioso la mitad del tiempo: naturalmente, cuando hay la menor causa de rabia auténtica, como ante una injusticia, una mentira, una falsedad o un engaño. ÉEl berrea literalmente en esos casos, denuncia y denuncia y no cesa de denunciar hasta que ha podido, él solito, eliminar la causa de la indignación.
Pero también cuando la tristeza es la emoción adecuada. No tolera la frustración, la pérdida o el deterioro. Se enfurece ante cualquiera de esas circunstancias y busca culpables a quien reprochar que las cosas, en la vida, no son siempre como tendrían que ser.
Y, por último, ante las razones de orgullo, también se enfurece y se irrita. No se atreve a proponer sus ocurrencias, que son muchas y muy buenas, entonces, para consolarse, se ocupa de mofarse y desacreditar a los que sí se atreven a ello. A menos que sean artistas consagrados, a quienes entonces, venerará.
La tristeza está desconectada en el Revelador. La cambia por rabia vengadora y resentida. Sin embargo, es muy inteligente y ocurrente y tiene una excelente memoria. Lee mucho y recuerda todo lo que lee. Su mente es como un computador que recuerda exactamente en qué libro está la información que los demás buscan. Y es capaz de encontrar un libro en una biblioteca de miles de volúmenes, como si tuviera un radar que lo guiara. Le gusta acumular información y sabe escuchar muy bien, sobre todo, y con gran deleite, a los viejos y a los niños.
El orgullo es a la vez su veneración y su fobia. No tolera la expresión del orgullo, que le parece una fantasmada, en nadie. Pero sólo vive para el arte. Es su verdadero hogar y su patria de elección.

Creencias arquetipales del Revelador:
El Revelador tiene, aunque se cree el más iconoclasta de todos nosotros, su dios arquetipal, a quien venera: se trata de Prometeo. Creó los primeros hombres según algunas tradiciones. Benefactor de la humanidad que engaña al mismo Zeus para favorecer a los hombres y luego le roba el fuego para dárselo a los mortales. Por ello es condenado a ser encadenado, mientras un águila le devoraba permanentemente el hígado. Aún así logra vencer, recobrar su libertad, ser inmortal y poseer el don profético, sin que Zeus pueda oponerse a ello. Es el que vence al mismo Dios, oponiéndose a la injusticia de la discriminación y de los privilegios divinos.
Sus creencias existenciales son:
“La vida no es una fiesta” (porque la envidia de los demás te la amargan)
“Si digo lo que sé, nadie me creerá” (e irán a por mí, con envidia)
Su Drama Existencial D.E. es “Sí….pero”. Como no se atreve a comunicar al mundo sus ocurrencias y descubrimientos, pide ideas a los demás y, cuando las recibe, las rechaza una a una, encontrándoles defectos. Así se adelanta a hacer a los demás lo que, en su fantasía, teme que le hagan a él. Por ello, es visto como un amargado, un descalificador y un envidioso, con lo cual cae en ser lo que teme que los demás sean. Así tiene un pretexto para estar resentido con el mundo y no reconciliarse con él.

Perfil psicológico del Revelador:
El Revelador es un ser libre e inasible. Es el rebelde y el inconforme que denuncia a gritos todas las mentiras, los abusos, las injusticias y las cadenas. Con ello se encadena, porque como ataca y protesta todo el tiempo, teme ser le blanco de los ataques de la sociedad de conformistas y de resignados que los demás conformamos. Si el ataque no llega, él se encargará de inventarse un complot contra él, porque es muy paranoico. Si encuentra apoyo y solidaridad creerá que se trata de un malentendido que sólo posterga el ataque que no tardará en llegar. Con ello, se pone defensivo y agresivo, hasta ser rechazado. Entonces encuentra confirmación de sus más negras opiniones sobre los demás. Lo esencial es no cuestionar su paranoia y no reconciliarse con el mundo. Su expresión preferida es : “la gente es…” y le añade todos los calificativos negativos que cabe imaginarse.
Él vive la vida como un rey en el exilio: todo ocurre como si, en algún momento y lugar, hubiera perdido, sin él recordarlo, ese mundo maravilloso, su mundo, hecho de paz y de felicidad, de sensualidad y de comprensión, de esplendores y de creaciones, que él siente como suyo y del cual lo privaron un buen día sin ninguna razón. Por pura envidia. Se siente, así, como Gulliver en el país de los enanos: él es un gigante bonachón y paciente, gozón y brillante que no se mete con nadie. Son los demás los que se meten con él, porque es más grande que ellos. Por envidia. Hasta que suelta un rugido y huyen despavoridos. ¡Cobardes!
Ese mundo, su mundo, en el cual es rey, sólo lo encuentra en el arte, creado por seres de excepción como él y para seres como él. ¿Por qué no existirá en el mundo reinos como los del arte? ¿porqué el mundo es tan mezquino, pequeño y carcelero?, ¿por qué Dios es injusto? Entonces reconoce el fondo de su conflicto: es Dios el inadecuado, el injusto, el incapaz que ha creado un mundo imperfecto y carcelario y que lo ha puesto allí, a él, solo y abandonado. El hombre es mejor que Dios, al menos los hombres como él, capaces de crear mundos perfectos como los de la literatura, de la poesía, de la música, del baile, de la escultura, de las civilizaciones remotas y desaparecidas, que él ama como a nadie. Ese es su mundo. Su único mundo posible. Así se ve a sí mismo. Mientras tanto, los demás lo ven como a un irresponsable, como a un adolescente atrasado incapaz de aceptar la disciplina mínima necesaria para la vida en sociedad.
Él se siente tolerante y magnánimo. Se siente como un león indulgente y bonachón alrededor del cual juguetean monos y ardillas, que él ve con encantamiento. Es visto como un amargado resentido, un inconforme y un hippie atrasado, incapaz de insertarse en una sociedad de adultos.
Él tan sólo busca la perfección de la belleza y de la verdad y también de la libertad. Es visto como el único que imposibilita la paz y la concordia, como el que introduce la guerra civil y la discordia, como el que separa a los que desean vivir en armonía.
Él es el más sensible de todos los seres humanos. Sueña con un mundo de belleza y de armonía, de respeto y de consideración. Es visto como un duro vengador a quien sólo lo excita la guerra y la revolución.
Él es el más inteligente, y busca siempre opciones novedosas que supriman e irradiquen el dolor. Es visto como un duro, indiferente al dolor, porque no sabe lloriquear y lamentarse como los demás.
El Revelador es el más incomprendido de entre las tipologías, aunque, como ya vimos, todas lo son también. Pero el Revelador, aunque se queja de ser incomprendido, también lo disfruta al tiempo. Así se siente diferente y encuentra razones para condenar al mundo y no reconciliarse con él.
Y es que el Revelador se asigna el revelar las incoherencias y las injusticias del mundo que, según él, hemos fabricado todos los seres humanos, salvo él, claro está. Es muy cierto que el Revelador es una piedra de toque de lo que no va bien, de lo torcido, de lo estúpido, de lo cobarde, de lo mimético, y, sobre todo, de lo idolátrico. Su función estaría perfectamente realizada si conectara su talento y su vocación, después, claro está, de haber redimensionado su competencia. Si esto ocurriera, encontraría soluciones genialmente inteligentes a nuestro subdesarrollo, de manera calmada y tranquila, sin enfadarse jamás y con gusto por ayudar. Si esto ocurriera, sólo denunciaría lo falso, lo mentiroso, lo idolátrico, empezando por lo suyo propio, y propondría mundos nuevos salidos de su imaginación, de su capacidad creadora, mundos basados sobre la autenticidad y sobre la osadía tranquila del que sabe que lo que es, es. Y colocaría esa creación excepcional al servicio del amor y de la solidaridad humana. Y pondría esa pertenencia al servicio de una espiritualidad limpia basada en la certeza de un creador justo y perfecto que dio lo mismo a todas sus criaturas. Vale decir que el Revelador revelaría la verdad y las salidas posibles si estuviera conectado, si estuviera fuera del Mapa. Como todos los demás, como todos nosotros. Pero, mientras está en el Mapa funciona, como todos los demás, como si hubiera dos pesos y dos medidas: él ve la paja en el ojo ajeno, eso nadie se lo puede negar, pero no ve la viga en el suyo. Denuncia como sí él no tuviera ídolos, como sí él no hinchara su rabia y no transformara su tristeza en resentimiento, como si nos acusara a todos de haberle hecho lo que, en verdad, en el allá y el entonces una o dos personas le hicieron a él. Como si a los demás no se les hubiera obligado a desconectar su talento y su vocación e inflar grotescamente su competencia. Y, en vez de llorar sus pérdidas, en vez de permitirnos consolarlo y mostrarle que nosotros sí lo amamos y lo valoramos, berrea y nos ataca a todos, poniendo a todos en el mismo saco de los malvados. Y de los pigmeos.
Su opinión sobre los demás la tiene muy clara: su mayor enemigo es el Legislador: le tiene verdadera fobia porque su orgullo inflado le choca y le ofende máximamente. Para él es el creador de este mundo facilista, idólatra e invertido que él desearía arrancar de la faz de la tierra.
El Promotor lo divierte porque se burla del mundo, pero no tolera sus trampas y triquiñuelas, pues él es muy ético y moral. Además actúa como si él, el Promotor, fuera el tipo de hombre o mujer que verdaderamente atrae y seduce al sexo opuesto, y lo convence de que él, el Revelador, es visto como un niño que no puede atraer a ningún adulto.
El Constructor es un esclavo despreciable que adora la servidumbre y las cadenas para las cuales vive.
El Reactivador sí vale la pena y le gustaría contar con él. Es al único a quien aprecia, a quien valora. Con él formaría un mundo completo, con todo lo que merece la pena considerar. Pero ese tonto se la pasa extasiado ante los pigmeos y jamás se le une. Se pasa la vida arrodillado ante quien lo daña y lo usa. ¡A tortazos lo pondría él en pie para que se le una! Pero cuando le oye hablar de la gente, su gente, el Reactivador lo acusa de ser el único malo de la película y lo abandona.
En cuanto al Fortificador, considera que pudiera ser persona si no fuera tan cobarde y tan callado. ¡Bah! Al fin y al cabo es un muerto.
Así que está solo en el mundo. Esa es la única verdad. Su verdad. Y su único escape son los mundos imaginarios.
Pero cuando se cansa de increpar y de culpar al mundo, cae en la cuenta de que tal vez es él el único inadecuado, el único que sobra: ¿Acaso no es él quien ataca siempre a los demás, para luego acusarlos de ir a por él? Entonces toca su miedo mayor: el de ser Doctor Jekyll y Mister Hide. Entonces se desespera y sólo desea morir e ir a la nada. Porque sólo allí estará en su reino, en su elemento, tendrá su merecido y, además, estará donde quiere estar, ya que así estará lo más lejos de ese dios cruel que creó un mundo malo. Malo como él.
Pero cuando se sabe descodificar la rabia inflada del Revelador y se traduce como dolor por todas las imperfecciones del mundo, descubrimos la verdadera personalidad que allí encierra. Es tierno, alegre y juguetón como un gatito. Es generoso y sensible. Es maravillosamente tolerante con los defectos y taras de los seres en quienes realmente confía. Es un gran protector de los mejores. Y está asustado, muy asustado de desagradar al mundo, de verse rechazado por él.
En todo caso, que se le conozca a fondo o no, nadie duda de que el Revelador es el gran justiciero. Su figura emblemática es la del llanero solitario que defiende a los oprimidos, a los huérfanos y a los humillados, que restablece la armonía y la paz, y que se retira cabalgando hacia la próxima injusticia, donde seres atropellados lo necesitan y que él amparará y libertará con su noble pecho, con ese corazón de oro que no le cabe en el pecho. Y se irá porque jamás deseó honores ni gratitudes que podrían acarrear privilegios que no desea.
En el amor, el Revelador sueña con la Reactivadora, su pareja cósmica, con quien podrá construir un universo de luz radiante. Pocos se atreven a realizar este sueño porque, absurdamente, creen que serán rechazados. Así que se casan con una persona lo más gris posible, que dice admirarlos y necesitarlos, pero que luego lo intentarán castrar y someter a su poder.
Como padre o madre, el Revelador es a la vez una maravilla pues considera que los niños ya nacen perfectos, pero, también los que menos desean ser padres. Ellos consideran que esta vida es demasiado fea y amenazadora como para querer traer a seres que sufran por su inconsciencia. Por un deseo narcisista de perpetuarse a costa de seres inocentes que no pidieron estar aquí.
Lo que más valora el Revelador, ya lo sabemos con creces, es el arte, bajo todas sus formas y expresiones. Vive para el arte y del arte. Es su refugio y lo único que le da fuerzas para seguir adelante. Vive inmerso en ese universo de excepción que considera su única patria posible. También adora viajar, porque es su forma de aceptar el mundo real: de manera remota y provisional. Es un gran explorador y un gran aventurero. Si por él fuera, estaría dando siempre la vuelta al mundo. Sólo se llevaría un tejano, una camiseta, su guitarra y unos buenos libros. No necesita nada más para ser feliz.
La dimensión espiritual de un Revelador es a imagen y semejanza de su interioridad: conflictiva. Tiene un grave problema con dios, a quien culpa de todas las injusticias cometidas por los hombres. Cuando lo confrontan con su dilema principal, el de no aceptar el mal como una de las opciones del hombre dotado de libertad, él se sale del atolladero con una pirueta: si él fuera dios, descabezaría a los malos, destrozaría ciudades enteras para que aprendieran. Por lo tanto, como dios no lo hace, ama el mal. Y punto. El Revelador inventó su propia religión: el maniqueísmo, una eterna lucha entre el bien y el mal, donde, claro, al final el bien triunfa, como en su historia arquetipal de Prometeo. ¡Pero qué cansancio! ¡Qué pereza, un mundo así!
Su casa contiene libros, es un refugio para libros. Y para discos. Por lo demás, no le interesan ni el confort ni los objetos caros que ligan y suponen ataduras. Si por él fuera, si no fuera por los libros y discos, no tendría casa. No le gusta mucho invitar en su casa. Prefiere un bar de copas donde se come de pie, informalmente, picoteando. Aunque sí le gusta mucho conversar. Pero prefiere hacerlo caminando. Le encanta moverse y es un caminante infatigable, que se divierte así y se siente vivo. Además eso le hace drenar adrenalina y se siente más pacífico.
Todos los animales son sus animales preferidos. Los adora a todos y los prefiere a los hombres. Tarzán es un Revelador arquetipal. Los demás lo identifican con felinos: gatos para los más banales y león para los superiores.
Lo que más lo desespera de sí mismo es cuando, ya cansado de acusar al mundo, se ve de repente como Mister Hide que venció al Doctor Jekyll y mostrará al mundo lo malvado que es. Después de esas crisis, se suele enemistar de nuevo con el mundo y con “la gente”, para no suicidarse ni dejarse morir de hambre.
Su relación con la vocación sólo se cumple cuando logra convertirse en un gran artista, lo que ocurre con mucha frecuencia en Reveladores. Lo demás, como edificar civilizaciones, o empresas, o familias no le interesa demasiado, pues no lo valora tanto. Tiene un don muy especial para reconocer el valor real de las obras de arte, tanto de las suyas como de las ajenas. Sueña con convertirse en un genio, y si se empeña, lo logra. Pero no suele ser reconocido en vida. Con lo cual su enemistad con el mundo se exacerba aún más.
Su F.E.E.:
(rabia inflada –tristeza convertida en rabia, resentimiento, revanchismo – orgullo convertido en miedo, profanación, ser rastrero) + amor+ alegría –miedo.
Profesiones: artista. Escritor. Explorador. Periodista. Vendedor ambulante. Abogado defensor. Médico. Cómico. Revolucionario.

Fases de evolución tipológica:
EL REVELADOR CONECTADO: REVELADOR-LEGISLADOR.
Conserva, depuradas e incontaminadas, las cualidades de su Mapa: es justiciero, divertido, creador, sensual, ocurrente, seductor, encantador, bondadoso, fiable, leal, romántico, amoroso, tierno, sensible, vulnerable y valiente. Es creativo y creador. Odia la injusticia, la mentira, la manipulación, la inversión de los valores. Es idealista y tímido. Salva a las víctimas y no desea ser reconocido por ellas. Adora la cultura viva y crea cultura. Defiende a capa y espada la unicidad del ser humano y su inalienable libertad.
Se convierte en una persona segura de sí misma y de la justicia inmanente que existe en el mundo. Cree en la buena fe y en el amor de los mejores. Acepta la vida como es y la mejora. Su entorno encuentra en él a un protector tierno, fuerte y valiente. Es un especialista en confrontar y resituar a los peores, a los más tóxicos. Ya no sufre de celos y es generoso y paciente. Es un sabio y un descubridor de caminos. Es el Promotor pleno de un orden nuevo basado sobre el milagroso equilibrio del amor y de la justicia al servicio de la vida. Es un amante maravilloso, un padre insigne, un amigo incondicional y divertido. Encuentra a su alma gemela y vive una amor de novela que termina bien. Es hipercreador y profundamente tolerante y espiritual. Asume que Dios es todo bueno y aprende de él. Es fuerte y fortificante. Cree en el ser humano y adora al Reactivador conectado, con quien construye un jardín de Edén en esta tierra y para todos.
Se pone sin demora en el camino de la hiperconexión y de la trascendencia, y tiene como referencia a un Shakespeare.
Profesiones: Televisión. Prensa. Jefe de estado. Gerente de empresa. Jefe de servicio médico. Artista triunfador. Consejero. Ingeniero. Coordinador.
F.E.E.: (rabia +tristeza +orgullo) +amor +alegría + miedo.
D.E.: ninguno.
Usa el 80% de energía innata y forma parte del 2% de la población de Reveladores.

FASE DE PRECONEXION: REVELADOR-REACTIVADOR:
Es un gran artista y un ferviente idealista justiciero. Vive para el gran amor que dure después de la muerte. Es justo, valiente, paciente y adorable. Conserva todas las cualidades de su Mapa y pierde la paranoia con sus seres queridos. Se enamora de Reactivadores y se pone a protegerlos.
Pero es demasiado dependiente del amor y se pone como un bebé que teme perder el seno de su madre. No se hace valer y teme destacar. Puede morir si lo traicionan. Busca riesgos inútiles y va de torero por la vida. Es propenso a la tuberculosis y a otras enfermedades románticas. Cree que “oponerse a” es ser libre. Se corroe con complejos de culpa contra sus carceleros y duda en abandonarlos.
Profesiones: Abogado. Consultor. Médico. Politólogo. Torero. Escritor. Pintor. Cineasta. Sociólogo. Psiquiatra.
F.E.E.: ( rabia – tristeza, revanchismo –orgullo, apocamiento) + amor +alegría –miedo, histeria.
D.E.: “Sí…pero” y “Sólo trato de ayudarte””
Usa el 40% de energía y forma parte del 15% de la población de Reveladores.

FASE DE MAPA: REVELADOR-REVELADOR.
Es en todo idéntico a lo escrito en su presentación general.
Usa el 30% de energía innata y forma parte del 10% de la población de Reveladores.

FASE DE DESCONEXIÓN: REVELADOR-FORTIFICADOR.
Es el empleado seguro que se quedará de por vida en la empresa o en la administración, porque no se atreve a destacar. Es algo cascarrabias pero no se irá. Se casa con personas inadecuadas que lo someten a su poder. Es el indómito artista de “la bohême” que habla de arte en vez de hacerlo. Protesta, pero no cambia el mundo porque no se atreve a proponer soluciones creativas.
Pero es aún más desconfiado y paranoico. Vive en una gran contradicción pues busca empleos seguros que generan su propio desprecio, o elige la vida miserable del artista de “la bohême”. Se alcoholiza y sufre del hígado y del estómago. Tiene problemas nerviosos y sufre de insomnio. Es envidioso y corporativista. No cree en sí ni en los demás. Es cascarrabias. Es un saboteador pasivo adicto a la huelga de celo. Tiene fobia al Legislador y celos del Promotor.
Profesiones: artesano. Taxista. Obrero. Administrativo. Sub-jefe. Mendigo. Payaso. Presentador de TV. Guía turístico. Burócrata. Político de izquierdas.
F.E.E.: (rabia inflada, vengativa –tristeza resentida –orgullo envidioso) –amor sometido –miedo cobarde +alegría.
D.E.: “Sí…pero” y “Si no fuera por…”
Usa el 20% de energía innata y forma parte del 55% de la población de Reveladores.

FASE DE PREDISOCIACIÓN: REVELADOR-CONSTRUCTOR.
¡Al fin se cree seguro y digno de ser tomado en cuenta! ¡Al fin se cree útil e irremplazable!
Se torna mezquino y envidioso de los mejores y de los creadores. Deja de interesarse por el arte y se propone destacar en una empresa carcelaria. Aspira al poder y no deja que los demás crezcan. Se pierde en hiperracionalizaciones para no sentir. Es inseguro y está convencido de que no puede interesar a nadie. Trabaja para los peores explotadores y patea a Reactivadores. Promete y no cumple, para sentirse importante. Es capaz de traicionar a los mejores, porque los envidia. Es egoísta y no tiene fe en nada ni en nadie. Es propenso al infarto, a la cirrosis hepática y al cáncer. Ya no disfruta ni de la comida ni de la bebida. Deja de fumar, pero hace la guerra santa al tabaco. Trabaja y se abruma para no pensar. Es obsequioso y servil con los poderosos. Huye de la vida y de lo que ama. No oye bien, pierde visión y es propenso al colesterol y a la diabetes.
Profesiones: Gerente general de empresas poco claras. Directivo de multinacionales. Hombre de confianza de empresarios mafiosos o explotadores. Proxeneta.
F.E.E.: (rabia inflada –tristeza resentida –orgullo envidioso) –amor celoso –alegría necrófila –miedo rastrero. Además invierte el eje amor-tristeza, que convierte en necrofilia y masoquismo.
D.E. “Sí..pero” y “Abrumado”.
Usa el 3% de energía innata y forma parte del 15% de la población de Reveladores.

FASE DE DISOCIACION: REVELADOR-PROMOTOR.
Es la persona ideal para desatar guerras de exterminio y holocaustos.
Es un megalómano maniqueo que se cree el salvador de su pueblo elegido por los dioses contra las fuerzas del mal. De hecho lo invierte todo y se aboca al holocausto y al exterminio de los más luminosos. Es una forma de suicidarse matando a todos con él. Es un maniqueo delirante y sumamente peligroso, pues es capaz de arrastrar a los fracasados y envidiosos, mediocres y descontentos hacia una guerra de exterminio. Es de una violencia y de un sadismo sobrecogedores. Odia todo lo bello y todo lo puro. Es necrófilo e idolátrico. Es Mister Hide enloquecido por la alegría de la revancha. Se acobarda frente a Promotores disociados y Magnetizadores. Odia a los Reveladores y a los Reactivadores conectados y los asesina.
Profesiones: Guerrero. Dictador. Militar. Político. Periodista amarillista. Mercenario. Mánager.
F.E.E.: (rabia falsa contra lo bello + alegría de la revancha, fórmula letal) – inversión de los dos ejes: amor convertido en necrofilia y tristeza convertida en masoquismo y sadismo – rabia convertida en alegría: idolatría y fanatismo y alegría convertida en rabia: sacrilegio.
Usa el –16% de energía innata y forma parte del 3% de la población de Reveladores.

El Esplendor de lo Humano - Preciada Azancot
 
Extracto del libro “EL ESPLENDOR DE LO HUMANO”,  de Preciada Azancot
©Preciada Azancot
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THE SPLENDOUR OF THE HUMAN BEING: fascicle 29: REVEALER TYPOLOGY

Dominant dimension: Vitaliser-rage-smell, his skill.
Disconnected dimension: Synthesiser-sadness-hearing, his talent.
Prohibited dimension: Transformer-pride-taste, his vocation.
Healthy dimensions: Protector-love-sight.
Orienter-joy-sex.

Tipología MAT Reveladora por Preciada Azancot

Tipología MAT Reveladora por Preciada Azancot

Sensory perception of the Revealer:

WHAT ARE WE GOING TO SEE? The prevailing geometrical shape in the visual perception of the Revealer is the oval: face, bust, buttocks, hands and feet.
The gland that works with rage is the liver, which secretes bile and also conditions all of the digestive functions: stomach, intestines, anus. The Revealer corresponds in many ways to the classical “bilious” temperament.
The body aesthetic of the Revealer adjusts in everything to the classic Greek canon: the oval face, harmonious Greek proportions, athletic and slim body, the special shape of the muscle that starts above the waist and descends below the intestines in a V-shape, fine thighs and stylised legs, harmoniously wide shoulders, without any stridencies, nice feet and sensual hands that combine what is perfect of the adult with the reminiscence of what is tender in the ephebe, everything in the body of the Revealer is harmony, vitality and slenderness. His aspect is feline in his harmonious and sensual movements, lazy and powerful, always ready to jump elastically. He is loose because he always trusts the power of his body and looks even gawky and indolent because he is “that” feline and makes no effort to control his bearing or his movements. He is as gracious and agile as a panther or a cat.
His face, very harmonious, is of perfect proportions according to the Greek canons: clear forehead but of an ideal height, rather large and open eyes, without excesses, an often Greek nose that comes directly out of the forehead and has a gracious twist to break the Roman straightness, a restless and very mobile mouth that twists and moves all the time in a sensual manner. The expression that most distinguishes the Revealer’s face is the cheeky glint in the eye, always alert and ready to make fun of others, and the mouth that he lifts at one of the corners, as if smiling, while the other corner drops scornfully, as if making fun of all situations defiantly. In all else, we will insist once more on the ease and gracefulness of that elastic and hyper-present body for which the law of gravity doesn’t appear to exist. They also have an incredible sense of balance and make everyone else nervous while they weave through traffic, for example, looking as though they are about to be run over at any moment, which never happens. It can be said that the Revealer IS a body before anything else. A hyper-present body that he constantly puts to the test. And he enjoys it to the maximum, running, jumping, slouching in strange positions that require great contortionist control and amaze others. And they are also indolent and graceful out of an excess of confidence in their bodies. They are human felines.
They dress just as loosely and informally. They invented jeans, which are their uniform for everything. They hate suits and ties, which hinder their naturalness and limits their sacred freedom. They also like sports shoes, which they can combine with their jeans or with a dinner jacket for major galas. Only dressed that way do they feel that they are themselves. Otherwise, they look disguised and protest. They use preferably blue, red and black.
Their house is also very informal and rarely do they take care to decorate it. They leave that to their family or to their partner. If they must, they will choose a mixture of cheap and practical furniture mixed with ethnic objects, but will leave their house half-decorated. They rarely finish what they start, in fact. They get bored halfway through, as soon as they need to make an effort to persist. They no longer “feel like” continuing. Everything they do is if and when they “feel like it”. They are fairly indolent and therefore, irritate others. And that is just one of the many manifestations of their prohibited pride: that way they don’t finish or shine or feel proud of a finished work.
They are not glamorous or smart, but are sensual and show their naked body with total innocence and lack of shyness. They are natural-born naturists.
The Revealer is of medium-tall height.

WHAT ARE WE GOING TO HEAR? Not much really, and nothing excessively coherent. He is lazy about giving speeches and, for him, giving a speech is finishing a sentence. He starts it, yes, full of difficulty, using plenty of fillers such as “well… that is…you know…”, and leaves you halfway, without finishing his idea. The effort of understanding him and completing his sentences is up to us, the others. Plus he speaks quietly, almost inaudibly, and, on top of it all, instead of emphasising important words and raising his voice, he leaves them for the end of the sentence and swallows the words. It is another irritating example of his way of behaving with others, but that is easy to decode as further proof of his prohibited pride. Plus he is very informal and even rude, since he uses a lot of swear words and crude expressions.
Revealers are the greatest lovers of culture and literature. Nobody would say so from hearing them speak. Even if they are marvellous writers or great poets, they will speak like an infant school child or illiterate person.
They aren’t bothered by noises and they make noise. They are the ones we need to complain at most when we are their neighbours and we find rock music blaring out at three o’clock in the morning, at full blast. Revealer music is of a broken rhythm, with a profusion of drums and percussion: rock and disco music. Also African music, starting with jazz, and to the wildest drums.

WHAT ARE WE GOING TO TOUCH?
The Revealer doesn’t mind touching or being touched. It’s all the same to him. He doesn’t give touch a special importance, except when it’s some sort of fetish that he keeps and strokes since childhood, soft and plush. He likes oriental carpets because they are pleasing and of funny colours, and they throw themselves indolently on them, naked, because that is something they do feel like doing.
The Revealer’s skin is soft and of a medium satin-like thickness. It is pleasant. He suffers a lot from heat, which he cannot stand. He literally chokes in summer. He tolerates cold better although he doesn’t like extreme temperatures. Where extremists are concerned, he’s the job.

WHAT ARE WE GOING TO TASTE?
The Revealer doesn’t like eating: he is like a child that needs to be distracted and entertained in order to eat. He eats little and is bored by formal meals at a table with a tablecloth. He prefers snacking and rations of croquettes, fried fish, hams and cheeses that he can prod with a fork or pick with his hands. He loves trash food because it is fast and fun. Plus, since he is undisciplined in everything, he prefers to snack when he’s hungry and to stop thinking about something as boring and repetitive as food. When he’s hungry, he doesn’t feel it. He waits until he’s about to faint, or pass out to realise that he’s missed one or several meals.
There are few Revealer chefs, unless they reached their connection. Cooking is a waste of time and they prefer to telephone and order a pizza or a Chinese takeaway. They love sandwiches. They like drinking beer and wines and also stronger stuff, like a rum and coke, tequila or margaritas. They can drink and smoke too much.

WHAT ARE WE GOING TO SMELL?
The Revealer is extremely olfactory and can recognise people by their body odour even when blindfolded. He is surprised when he realises this, since he hadn’t realised how olfactory he is. And that is because he is so sensitive to smells that he knows how to disconnect his sense of smell in all places that smell bad. And, for him, that’s most of them. His favourite smell is jasmine and mint and also the smell of freshly prepared coffee.
They have a feline body odour: they smell like a lion cub.
The Revealer, since he is the most rebel and informal of all the typologies, takes a long time to acquire scrupulous hygiene habits. They often forget to wash or happily skip brushing their teeth. When they wash, they prefer an expeditious shower, but if you prepare them a warm bath, they also enjoy it very much.

WHAT ARE WE GOING TO PERCEIVE SEXUALLY?
The Revealer preserves, in sexual matters, the freshness and candour of a child. He feels intense curiosity for sex and likes to know and try everything. But once tried, he is lazy about doing it repeatedly. He is quite a fetishist, especially about bare feet. He likes everything that gives him morbid curiosity, what is new, unusual. It’s like with food: he is bored by repetition. He can easily lack appetite. Making love is marvellous and fun and exciting, but he doesn’t need it to live.
The Revealer chooses his partners fairly badly. He is so afraid of being controlled and dominated that he tends to fall into the hands of the worst, those who have become artists of power and control and who exercise it beneath the mask of silent victims who ask him for protection and shelter. When they discover the fraud, it’s already too late and they have several children. Since they estimate that it is misfortune enough to be in this unfair and merciless world, they don’t abandon their innocent children and remain trapped.
As lovers they are excellent: very imaginative, with a lot of control and stamina and fun accomplices with absolutely no prejudices. This total lack of prejudice can lead them to have partners who are much older than them or to try in all tranquillity untraditional forms of sex, such as homosexuality, bisexuality, group sex or with animals they find pleasing. Of course, the difference of skin colour or religion is not any obstacle at all for them. They also love masturbation, which they practice with the innocence and purity of a peaceful animal. His only problem, and it’s a shame because he is super-gifted for it, is in the conversion of sex into art. If you suggest a night of love to them with the entire tantric ritual, they will consider it an imposition that “breaks with what is natural” and they will therefore reject it, indignant. Sex, for the Revealer, is a normal and organic necessity, like sleeping or moving and which they see no added value to, unless it is a question of fetishism, of which he is very fond.

Structural analysis of the Revealer typology:
The entire way of being, feeling and expressing himself of the Revealer illustrates the dominant presence of the Vitaliser. The Revealer is the great rebel and avenger of all the typologies. And to begin with, he hates the idea of having a typology, which seems unthinkable for the free and elusive being that he is. But when he discovers that the MAT approach is to see the typologies as prisons from which to learn to free oneself he becomes one of the greatest adepts of this science. In all our groups, the proportion of Revealers dominates, which is a guarantee of quality and of truth. The Revealer seeks and defends only one thing in his life: truth. For him, truth is beauty and freedom. That is why he hates and fights viciously against any lie, which he knows how to detect like nobody. He seems to have a radar to detect lies and manipulation. He literally smells them, even before they manifest themselves. And he is very proud of it. And he denounces them with delighted anger. And he doesn’t let the liar go until he rectifies and says he’s sorry. Then he forgives magnanimously, because even though it may not seem it from the passion and tenacity that he puts into denouncing, the Revealer does not bear grudges and truly forgives when there is genuine repentance. Except that he cannot be fooled when that repentance is opportunist. Then, he will continue to denounce and will harbour any offence resentfully in his memory, which is large.
And also, we already saw, the Revealer is the one with most corporality. He is free and agile body and that is obvious to anyone. All truth comes from the body and returns to it. He feels life with his body, not with his mind or with his emotions or concepts, or, much less, beliefs. His aspect and physical and mental constitution is eternally juvenile.
The Synthesiser is his talent and that is noticeable, because he is extremely intelligent. But he doesn’t like to analyse first and react after, as adequate functioning requires. He does so the other way round: first he reacts epidermically against what he likes and feels like and what he doesn’t. Then he analyses, after the fact, when it’s too late and he destroyed something that could have been preserved. When that happens, he looks for culprits outside and becomes even angrier.
He doesn’t tolerate a loss, however small it may be. When something is lost or deteriorates, when there is the slightest disturbance, the Revealer reacts with rage and searches for culprits. If he doesn’t find them quickly, he will pass onto paranoia and believe in a skilfully woven plot against him.
His talent is also noticeable in the Synthesiser, because he knows how to listen very well. He likes to listen more than to speak.
With death, maximum disappearance and irreparable loss, he has a strange relationship mixture of fascination and horror. He is a romantic, in the most etymological and nineteenth-century sense of the word. He is attracted by death and by everything related to it. For him, it is the clearest form of eternity that can be captured on this earth. And eternity is his major search for spirituality. But he is horrified by the decomposition that can be associated with death. Even so, he feels more identified with it than with life, which he finds a vulgarity.
His Transformer is prohibited, but it is also noticeable that this is his authentic vocation, because he only likes creators and artists. That is his true and authentic world. But he doesn’t dare to affirm his pride in any field, except in that of clandestine or semi-official creation and discovery, which he hides as if apologising to the world. He knows a number of essential answers that the world awaits, but has the conviction that if he says them, nobody will take him seriously and he will be made fun of, or, even worse, made the target of general envy. What most shocks him in life is arrogance and inflated pride, which he finds grotesque and pathetic.
For him the Rector constitutes the maximum in his hierarchy of values. Although sometimes he is not conscious of this. For him, norms and rules are corsets that he is proud to burst open in the name of the unseizable freedom that human beings ought to die and live for. But he knows and defends, and, in the last case, finds, the exact norms that should govern social life in order to facilitate cohabitation without having to limit freedom. At the same time, safety is his maximum yearning which he most often renounces, because society is set up to make that illusory safety payable at the cost of freedom. But his maximum search in this life would be that authentic safety that he knows exists and that rests on the strength of real self-knowledge and self-control of the lowest most contemptible instincts, which other human beings abusively associate with freedom.
The Revealer’s Protector is perfect. The Revealer is supportive and affectionate. He is endearing and tender like a kitten and loves to purr and rub against you when you are not castrating or playing daddy or mummy. The Revealer is faithful and constant with his loved ones. He is reliable and does not betray the trust deposited in him. What horrifies him is that most people use love as a weapon of power and domination over others. That’s why he “passes” and leaves, even if he gives the impression of being fickle. In that his pride is well placed, since he doesn’t care about others’ opinions, he is only interested in his own self-esteem and his own appreciation of the reasons that made him move away from an alleged and socially applauded love. He left because that was not love but possession. Full stop. And he will give nobody any explanations, nor expect to be understood. He will not waste his time or energy on that.
The Revealer’s Orienter is also marvellous. He enjoys and takes pleasure in every one of the world’s delights, however small it may be. His greatest joy is provided by animals in freedom. He prefers them, and a lot, to people. For him they are a symbol of liberty and of the perfection of life. He finds any animal lovable, however ugly it may be. He likes to live in their company and he is the greatest defender of wild species at risk of extinction. He also likes change, which is the greatest manifestation of joy. He is also spiritual, although very Manichean, and only distinguishes good and evil, without nuances. Nor does he understand dialectics. For him the greatest search for transcendence is eternity. It tires him to think of infinity. That’s not made for him; he can’t be bothered.

Emotional engineering of the Revealer:
– Rage is his inflated emotion. He becomes furious too easily. It can be said that he is furious half of the time: naturally, when there is the slightest cause for authentic rage, such as in the face of an injustice, a lie, falsehood or deceit. He literally bellows in those cases, denounces and denounces and doesn’t stop denouncing until he has been able, all on his little own, to eliminate the cause for indignation.
But also when sadness is the suitable emotion. He doesn’t tolerate frustration, loss or deterioration. He becomes furious in the face of any of these circumstances and searches for culprits that he can reproach for the things, in life, not always being as they should be.
And, finally, in the face of reasons for pride, he also becomes furious and irritated. He doesn’t dare to propose his ideas, which are many and very good, so, to console himself, he busies himself making fun of and scorning those who do dare. Unless they are consecrated artists, who then, he will venerate.
Sadness is disconnected in the Revealer. He changes it for vengeful and resentful rage. However, he is very intelligent and witty and has an excellent memory. He reads a lot and remembers everything he reads. His mind is like a computer that remembers exactly in which book to find the information everybody else is looking for. And he is capable of finding a book in a library of thousands of volumes, as if he had a radar that guided him. He likes to accumulate information and knows how to listen very well, especially, and with immense delight, to old people and children.
Pride is a veneration and phobia of his at the same time. He doesn’t tolerate the expression of pride, which he sees as bluster, in anybody. But he only lives for art. That is his real home and country of choice.

Archetypal beliefs of the Reactivator:
The Revealer has, although he believes that he is the most iconoclastic of all of us, his archetypal god, whom he venerates: it is Prometheus. He created the first men according to certain traditions. Benefactor of humanity who deceives Zeus himself in order to favour mankind, and then steals fire from him to give it to mortals. That is why he is condemned to be chained, while an eagle permanently devours his liver. Even so he manages to win, to recover his freedom, to be immortal and possess the prophetic gift, without Zeus being able to oppose it. He is the one who defeats God himself, opposing himself to the injustice of discrimination and divine privileges.
His existential beliefs are:
“Life is not a party” (because others’ envy makes it bitter for you)
“If I say what I know, nobody will believe me” (and they will come for me, with envy)
His Existential Drama E.D. is “Yes….but”. Since he doesn’t dare to communicate his ideas and discoveries to the world, he asks others for ideas and, when he receives them, rejects them one by one, finding faults in them. That way he moves first in doing to others what, in his fantasy, he is afraid being done to him. That is why he is seen as embittered, scornful and envious, meaning that he becomes what he is afraid of others being. That way he has a pretext for feeling resentful against the world and not becoming reconciled with it.

Psychological profile of the Revealer:
The Revealer is a free unseizable being. He is the rebel and non-conformist who denounces out loud all lies, abuses, injustices and chains. With it he chains himself, because since he attacks and protests all the time, he is afraid of being the target of attacks from the society of conformists and resigned people made up by the rest of us. If the attack doesn’t come, he takes charge of inventing a plot against him, because he is very paranoid. If he finds support and solidarity he will believe that it is a misunderstanding that only postpones the attack that will not take long coming. This way, he becomes defensive and aggressive, until he is rejected. Then he finds confirmation of his darkest opinions of others. The essential thing for him is not to question his own paranoia and not to reconcile himself with the world. His favourite expression is: “people are…” and he adds all the negative adjectives that can be imagined.
He lives life as a king in exile: everything happens as if, in some moment and place, he had lost, without him remembering it, that marvellous world, his world, made of peace and happiness, of sensuality and understanding, of splendours and creations, which he feels as his and of which he was deprived one fine day without any reason. Out of pure envy. He feels, that way, like Gulliver in the country of dwarfs: he is a good-natured and patient giant, joyful and brilliant who doesn’t pick on anyone. It’s the others who pick on him, because he is bigger than them. Out of envy. Until he roars and they flee in terror. Cowards!
That world, his world, where he is king, he can only find in art, created by exceptional beings like him and for beings like him. Why aren’t there kingdoms like those of art in the world? Why is the world so mean, small and jailing? Why is God unfair? Then he recognises the depth of his conflict: God is the inadequate, unjust, incapable and shoddy maker who has created an imperfect and jailing world and has put him there, him, alone and abandoned. Man is better than God, at least men like him, capable of creating perfect worlds like those of literature, poetry, music, dance, sculpture, remote and disappeared civilisations, which he loves like nobody. That is his world. His only possible world. That is how he sees himself. Meanwhile, others see him as an irresponsible, retarded adolescent incapable of accepting the least discipline required for life in society.
He feels tolerant and magnanimous. He feels like an indulgent and good-natured lion around which monkeys and squirrels frolic, and which he watches with delight. He is seen as a resentful bitter, non-conformist and retarded hippie, incapable of inserting himself in adult society.
He only seeks the perfection of beauty and truth and also of freedom. He is seen as the only one who makes peace and concord impossible, as the one who introduces civil war and discord, as the one who separates those who wish to live in harmony.
He is the most sensitive of all human beings. He dreams of a world of beauty and harmony, respect and consideration. He is seen as a harsh avenger who is only excited by war and revolution.
He is the most intelligent, and always searches for novel solutions that suppress and eradicate pain. He is seen as tough, indifferent to pain, because he doesn’t want to sob and complain like everybody else.
The Revealer is the most misunderstood of all the typologies, although, as we already saw, they are all misunderstood also. But the Revealer, although he complains about being misunderstood, also enjoys it at the same time. That way he feels different and finds reasons for condemning the world and not reconciling himself with it.
And the thing is that the Revealer assigns himself the task of revealing the incoherencies and injustices of the world, which, according to him, all human beings have manufactured, except for him, of course. It is very true that the Revealer is a touchstone of what isn’t working, of what is twisted, of what is stupid, cowardly, mimetic, and especially, idolatrous. His function would be perfectly realised if he connected his talent and his vocation, after, of course, having resized his skill. If this were to happen, he would find brilliantly intelligent solutions to our underdevelopment, in a clam and tranquil manner, without ever getting angry and happy to help. If this were to happen, he would only denounce what is false, deceitful, idolatrous, starting with himself, and would propose new worlds out of his imagination, his creating capacity, worlds based on authenticity and the calm bravery of he who knows that what is, is. And he would place that exceptional creation at the service of love and human solidarity. And he would put that belonging at the service of a clean spirituality based on the certainty of a fair and perfect creator who gave the same to all his creatures. It can be said that the Revealer would reveal the truth and possible ways out; if he were connected, if he were out of his Map. Like everyone else, like all of us. But, while he is in his Map he functions, like everybody else, as if there were two weights and two measurements: he sees the mote in the other’s eye, nobody can deny him that, but not the beam in his own. He denounces as if he didn’t have idols, as if he didn’t inflate his rage and didn’t transform his sadness into resentment, as if he accused all of us of doing to him what, in truth, back then and there one or two people did to him. As if everyone else hadn’t been obliged to disconnect their talent and their vocation and grotesquely inflate their skill. And, instead of crying for his losses, instead of allowing us to console him and show him that we do love him and value him, he bellows and attacks all of us, putting us all in the same bag of the wicked. And the pygmies.
His opinion of everybody else is very clear: his greatest enemy is the Legislator: he has a real phobia of him because his inflated pride shocks him and offends him to the maximum. For him, they are the creators of this facile, idolatrous and inverted world that he would wish to eradicate from the face of the earth.
The Promoter entertains him because they make fun of the world, but he cannot tolerate their tricks and ploys, since he is very ethical and moral. Plus they act as if they, the Promoters, were the type of man or woman who truly attract and seduce the opposite sex, convincing him that he, the Revealer, is seen as a child who cannot attract any adult.
The Constructor is, in his eyes, a despicable slave who adores servitude and the chains for which he lives.
The Reactivator is worthwhile and he would like to count on them. They are the only ones he appreciates, whom he values. With him, they would form a complete world, with everything that is worth being considered. But that fool spends his time ecstatic in the face of the pygmies and never joins him. He spends his life kneeling before those who damage and use him. He would slap some sense in to them to join him! But when they hear him speak badly of people, moreover their people, the Reactivator accuses him of being the only baddy in the picture and abandons him.
As for the Fortifier, he considers that they could be individuals if they weren’t so cowardly and quiet. Bah! At the end of the day they are dead.
So he is alone in the world. That is the only truth. His truth. And his only escape is in imaginary, artistic or virtual worlds.
But when he gets tired of reprimanding and blaming the world, he realises that perhaps he is the only inadequate person, the only one who’s spare: Isn’t he the one who always attacks others, to then accuse them of coming for him? This way he comes into contact with his greatest fear: that of being Doctor Jekyll and Mister Hide. Then he despairs and only wishes to die and to become nothing. Because only there will he be in his kingdom, in his element, have what he deserves and, moreover, be where he wants to be, since that way he will be as far away as possible from that cruel god who created a bad world. Bad like him.
But when you know how to decode the Revealer’s inflated rage and translate it into pain for all the world’s imperfections, we discover the real personality locked in there. He is tender, joyful and playful like a kitten. He is generous and sensitive. He is marvellously tolerant with the defects and faults of the beings he really trusts. He is a great protector of the best. And he is frightened, very frightened of displeasing the world, of seeing himself rejected by it.
In any case, whether we know him in depth or not, nobody doubts that the Revealer is the great avenger. His emblematic figure is that of the lone ranger who defends the oppressed, orphans and those who have been humbled, who restores harmony and peace, and who retires riding towards the next injustice, where crushed beings need him whom he will shelter and free with his nobility, with that heart of gold that doesn’t fit inside his chest. And he will leave, because he never sought honours or gratitude that could bring unwanted privileges with them.
In love, the Revealer dreams with the Reactivator, his cosmic partner, with whom he will be able to build a universe of radiant light. Few dare to realise this dream because, absurdly, they believe that they will be rejected. So they marry the greyest possible person, who claims to admire and need them, but who will then try to castrate and subjugate them to their power.
As a father or mother, the Revealer is at the same time marvellous, since he considers that children are born already perfect, but, also the one who least wishes to be a parent. They consider that this life is too ugly and threatening to want to bring beings into it who will suffer out of their lack of conscience. Out of a narcissistic desire to perpetuate themselves at the expense of innocent beings who didn’t ask to be here.
What the Revealer most values, we already know this, is art, in all its forms and expressions. He lives for art and from art. It is his refuge and the only thing that gives him the strength to carry on. He lives immersed in that exceptional universe which he considers his only possible nation. He also loves travelling, because it is his way of accepting the real world: remotely and provisionally. He is a great explorer and a great adventurer. If it were up to him, he would always be travelling the world. He would take only a pair of jeans, a T-shirt, his guitar and a few good books. He doesn’t need anything else in order to be happy.
The Revealer’s spiritual dimension is in the image and likeness of his inner self: conflictive. He has a serious problem with god, who he blames for all the injustices committed by men, but feels fascination towards Eternity and Immortality. When he is confronted with his main dilemma, that of not accepting evil as one of the options of man gifted with freedom, he gets out of the jam in a spin: if he were god, he would behead the wicked, and destroy entire cities so that they learned their lesson. Therefore, since god doesn’t do it, he loves evil. And that’s that. The Revealer invented his own religion: Manichaeism, an eternal fight between good and evil, where, of course, in the end good triumphs, like in the archetypal story of Prometheus. But how tiring! What a drag, a world like that!
His house contains books; it is a refuge for books. And for records. Otherwise, he is not interested in either comfort or expensive objects that are binding and represent ties. If it were for him, if it weren’t for books and records, he wouldn’t have a home. He doesn’t like inviting people home much. He prefers a bar where you can eat standing up, informally, snacking. Although he does like talking a lot. But he prefers to do so walking. He loves to move and he is a tireless walker, who has fun that way and feels alive. Plus that makes him drain adrenalin and he feels more pacific.
All animals are his favourite animals. He adores all of them and prefers them to men. Tarzan is an archetypal Revealer. Everybody else identifies him with felines: cats for the most banal and lions for the superior ones.
What most despairs him about himself is when, tired of accusing the world, he suddenly sees himself as Mister Hide who defeated Doctor Jekyll and will show the world how evil he is. After that crisis, he tends to make enemies with the world again and with “people”, so as not to commit suicide or allow himself to die of hunger.
His relationship with the vocation is only fulfilled when he manages to become a great artist, which occurs very frequently in Revealers. Everything else, such as building civilisations, companies, or families doesn’t interest him too much, since he doesn’t give them as much value. He has a very special gift for recognising the real value of works of art, both his own and other people’s. He dreams of becoming a genius, and if he puts himself to it, he achieves it. But he doesn’t tend to be recognised in life. Which exacerbates his enmity with the world even further.
His S.E.F.:
(inflated rage – sadness transformed into rage, resentment, vengefulness – pride transformed into fear, profanation, meanness) + love + joy – fear.
Professions: Artist. Writer. Explorer. Journalist. Travelling salesman. Defence lawyer. Doctor. Analyst. Comedian. Revolutionary.

Phases of typological evolution:
THE CONNECTED REVEALER: THE REVEALER – LEGISLATOR.
He retains, purified and uncontaminated, the qualities of his Map: he is just, fun, creating, sensual, witty, seductive, charming, kind-natured, reliable, loyal, romantic, loving, tender sensitive, vulnerable and brave. He is creative and creating. He hates injustice, lies, manipulation, the inversion of values. He is an idealist and timid. He saves victims and doesn’t wish to be recognised by them. He adores live culture and creates culture. He defends to the hilt the uniqueness of the human being and his inalienable freedom.
He becomes a person who is sure of himself and of the immanent justice that exists in the world. He believes in good faith and in the love of the best. He accepts life as it is and improves it. Those around him find in him a tender protector, strong and brave. He is a specialist in confronting and putting the worst, the most toxic, in their place. He no longer suffers from jealousy and is generous and patient. He is wise and a discoverer of paths. He is the full Promoter of a new order based on the miraculous balance between love and justice at the service of life. He is a marvellous lover, an outstanding parent, an unconditional and fun friend. He finds his twin soul and lives a love like out of a novel that ends well. He is hyper-creative and deeply tolerant and spiritual. He assumes that God is all good and learns from him. He is strong and fortifying. He believes in the human being and adores the connected Reactivator, with whom he builds a garden of Eden on this earth and for everyone.
He wastes no time in placing himself on the path to hyper-connection and transcendence, and has as a reference a Shakespeare and a Mozart.
Professions: Television. Press. Head of state. Company manager. Head of a medical service. Triumphant artist. Analyst. Teacher. Advisor. Engineer. Coordinator.
S.E.F.: (rage + sadness + pride) + love + joy + fear.
E.D.: none.
He uses 80% of innate energy and forms part of 2% of the population of Revealers.

PRECONNECTION PHASE: THE REVEALER – REACTIVATOR:
He is a great artist and a fervent just idealist. He lives for the great love that lasts beyond death. He is just, brave, patient and adorable. He retains all the qualities of his Map and loses the paranoia with his loved ones. He falls in love with Reactivators and sets about protecting them.
But he is too dependent on love and becomes like a baby who is afraid of losing his mother’s breast. He doesn’t assert himself and is afraid to stand out. He can die if betrayed. He seeks useless risks and goes about life like a bullfighter. He is prone to tuberculosis and other romantic diseases. He believes that “opposing himself to” is being free. He rots with a guilt complex against his jailers and doubts about abandoning them.
Professions: Lawyer. Consultant. Doctor. Political scientist. Bullfighter. Writer. Painter. Film maker. Sociologist. Psychiatrist.
S.E.F.: (rage – sadness, vengefulness – pride, timidity) + love + joy – fear, hysteria.
E.D.: “Yes…but” and “I’m only trying to help you”
He uses 40% of energy and forms part of 15% of the population of Revealers.

MAP PHASE: THE REVEALER – REVEALER.
He is in everything identical to what is written in the general presentation.
He uses 30% of innate energy and forms part of 10% of the population of Revealers.

DISCONNECTION PHASE: THE REVEALER – FORTIFIER.
He is the safe employee who will stay with the company or in the administration for life, because he doesn’t dare to stand out. Or, on the other extreme, he is the individualist and isolated artist who shelters in the false safety of being superior to everybody else. He is somewhat grouchy but won’t leave. He marries inadequate people who subject him to their power. He is the indomitable “bohemian” artist who speaks of art instead of making it. He protests, but he doesn’t change the world because he doesn’t dare to propose creative solutions.
But he is even more mistrustful and paranoid. He lives in a great contradiction since he looks for safe jobs that generate his own scorn, or chooses the miserable life of the “bohemian” artist. He becomes an alcoholic and suffers from liver and stomach problems. He has nervous disorders and suffers from insomnia. He is envious and corporate-minded. He doesn’t believe in himself or in others. He is a grouch. He is a passive saboteur addicted to work to rule. He has a phobia towards the Legislator and is jealous of the Promoter.
Professions: Craftsperson. Taxi driver. Labourer. Administrator. Deputy chief. Beggar. Clown. TV presenter. Tourist guide. Bureaucrat. Left-wing politician.
S.E.F.: (inflated rage, vengeful – resentful sadness – envious pride) – subjugated love – cowardly fear + joy.
E.D.: “Yes…but” and “If it weren’t for…”
He uses 20% of innate energy and forms part of 55% of the population of Revealers.

PREDISSOCIATION PHASE: THE REVEALER –CONSTRUCTOR.
This phase tends to follow the previous one, when, instead of accepting mistakes and undoing wrongs the Revealer becomes stubborn about doing “more of the same”, and, moreover without reprieve and in the most perfectionist way as possible.
In the case of being 100% in this phase, in other words, with his back absolutely turned on his real self, we would have the following profile:
Finally he believes that he is safe and worthy of being taken into account! At last he believes that he is useful and irreplaceable!
He becomes mean and envious of the best and of creators. He stops being interested in art and decides to stand out in an imprisoning company. He aspires to power and doesn’t allow others to grow. He loses himself in hyper-rationalisations so as not to feel. He is insecure and is convinced that he cannot interest anybody. He works for the worst exploiters and stamps on Reactivators. He promises and doesn’t fulfil, in order to make himself feel important. He is capable of betraying the best, because he envies them. He is selfish and has faith in nothing and in no one. He is prone to heart attacks, cirrhosis of the liver and cancer. He no longer enjoys food or drink. He stops smoking but declares holy war on smoking. He works and overwhelms himself so as not to think. He is obsequious and servile with the powerful. He flees from life and what he truly loves. He doesn’t hear well, loses his sight and is prone to high cholesterol and to diabetes.
Professions: General manager of opaque companies. Director of multinational companies. Henchman of Mafiosi or exploiting entrepreneurs. Pimp.
S.E.F.: (inflated rage – resentful sadness – envious pride) – jealous love – necrophilic joy – contemptible fear. Plus he inverts the love-sadness axis, which he transforms into necrophilia and masochism.
E.D.: “Yes… but” and “Overwhelmed”.
He uses 3% of innate energy and forms part of 15% of the population of Revealers.

DISSOCIATION PHASE: THE REVEALER – PROMOTER.
In the extremely rare case of being, 100%, not only with his back turned on himself, but also, immerse in his lethal formula (vengeful and resentful rage plus the joy of revenge in open war), we would have the following pre-psychotic profile. But often he is this way in only one or two areas of his life, most of the time in war only against his inner self:
He is the ideal person to unleash wars of extermination and holocausts.
He is a Manichean megalomaniac who believes that he is the saviour of his people chosen by the gods against the forces of evil. In fact he inverts everything and turns to the holocaust and the extermination of the most luminous. It is a way of committing suicide while killing everybody else along with him. He is a delirious Manichean and extremely dangerous, since he is capable of dragging the failed and envious, mediocre and discontent towards a war of extermination. He is of an overwhelming violence and sadism. He hates everything that is beautiful and everything that is pure. He is necrophilic and idolatrous. He is Mister Hide driven mad by the joy of revenge. He is cowardly in the face of dissociated Promoters and Magnetisers. He hates connected Reactivators and Revealers.
Professions: Warrior. Dictator. Soldier. Politician. Yellow press journalist. Mercenary. Manager.
S.E.F.: (false rage against what is beautiful + joy of revenge, lethal formula) – inversion of the two axes: love transformed into necrophilia and sadness transformed into masochism and sadism – rage transformed into joy: idolatry and fanaticism and joy transformed into rage: sacrilege.
He uses –16% of innate energy and forms part of 3% of the population of Revealers.

The Splendour of the Human Being - Preciada Azancot

An extract from the book “THE SPLENDOUR OF THE HUMAN BEING” by Preciada Azancot
©Preciada Azancot