EL ESPLENDOR DE LO HUMANO, entrega 31: ¿Cómo reconocer las tipologías?

 
Extracto del libro “EL ESPLENDOR DE LO HUMANO”,  de Preciada Azancot
©Preciada Azancot

Y bien, ya tenemos los 36 Mapas comunes entre los cuales se reparten los seres humanos. Falta un 2 por mil de psicópatas que se dividen en 10 Mapas más de Magnetizadores y mucho menos de asesinos en serie y de satánicos criminales (ver mi libro “Sociópatas de cercanías). Sobre 120.000 casos analizados y los cientos de miles que hemos visto y seguimos viendo por la calle o por televisión, no hemos encontrado una sola persona sin tipología. Si alguno de Ustedes la encuentra, le rogamos enviarnos su foto a través de nuestra página Web: http://www.mat-cachet.com . Tampoco, de las personas estudiadas, hemos encontrado a una sola que tuviera otra fórmula o ecuación tipológica. Todas tienen su ecuación de sus tres precisas emociones infladas, desconectadas y prohibidas. Si encuentran alguna excepción, nos interesaría sobremanera estudiarla a fondo. Pero digamos que, por ahora, la muestra recogida en los cinco continentes es concluyente. Los estudiantes principiantes del MAT suelen siempre confundir la fase con la tipología. Esto es normal, porque la tipología es la personalidad, es decir la máscara puesta sobre el ser, y la fase es la máscara puesta sobre la máscara. No resiste la investigación seria.

Tipologías MAT de personalidad por Preciada Azancot

Tipologías MAT de personalidad por Preciada Azancot

¿Cómo investigar de qué tipología es una persona? En tres pasos:

Primero y principal, detectando qué estructura de personalidad es la más presente y activa en el funcionamiento de la personalidad. Esto es el principal indicador.

En segundo lugar, detectar cual de las seis emociones es la más frecuente en el lenguaje verbal y gestual de la persona analizada. Domina la importancia del lenguaje gestual. Verificar si esa emoción nutre la estructura inflada.

En último lugar, verificar si los rasgos observables corresponden al prototipo descrito en el apartado de la información visual.

Muchos principiantes se abocan a hacer el proceso al revés, y así, confunden la tipología con la fase. Si la fase es muy antigua y la arrastramos desde nuestra niñez, es fácil confundir los rasgos que origina con la tipología de base, que es más importante. ¿Quiere decir esto que cuando cambiamos de fase cambiamos de rasgos? Sí, naturalmente, la expresión del rostro cambia, las marcas nuevas se van instalando, desaparecen marcas que envejecen o afean el rostro, pero naturalmente no vamos a tener la nariz más pequeña ni las orejas más grandes. Estos grandes rasgos se gestan en el útero y tiene una parte genética y otra neuro endocrina producida por el desbalance emocional dominante. Pero el rostro y el cuerpo cambian. sí, definitivamente, con las fases. El aspecto general cambia muchísimo. Y siempre ganamos belleza, salud y luminosidad con la conexión y, más aun, con las fases posteriores a ésta.

En todo caso, al ver el abismo que existe entre una persona conectada y una disociada, conectamos primero con el miedo ante el desastre, la maldición y el sin sentido que implica el estar dentro de la tipología, es decir, en la peor de las cárceles. Tener nuestra emoción dominante inflada hasta convertirse en una caricatura invertida y monstruosa de sí misma equivale a perder nuestra competencia principal y a ser tópico, y más necio que el bebé de nueve meses de gestado que todos fuimos. Si pudimos ser y existir, y nacer cuando éramos completamente dependientes del funcionamiento estructural y emocional de nuestra madre, ¿cómo creer en la dificultad de volver a estar tan nuevo como un recién nacido y, de allí, empezar a crecer y a ser en el orden de lo humano que todos poseemos al nacer? En nuestra experiencia docente, todo aquél que desea realmente conectarse y seguir creciendo lo logra en tan sólo 154 horas de curso y mucho entrenamiento a solas con los instrumentos adquiridos. La decisión de conectarse o de seguir usando a los demás para afincar relaciones de poder se suele tomar en tan sólo 30 horas. A veces en menos tiempo. La conexión y sus posteriores fases de crecimiento está en nuestras manos. Y sólo en nuestras manos. Nada ni nadie lo puede impedir si lo deseamos. Ni, tampoco, nadie nos puede obligar a cambiar si no lo queremos. Definitivamente, creer que se puede cambiar a otra persona es una falacia salvadora y Reactivadora que conviene eliminar. Se puede invitar y seguir invitando, pero la respuesta depende siempre y exclusivamente del interesado. Hemos visto miles de casos que muestran que una persona puede comenzar su curso disociada y terminar su proceso en fase de culminación, o más. Y también hemos visto algunos casos de personas preconectadas que decidieron no crecer, no conectarse, por deseos de poder, siempre. Siempre habrá alguno que prefiera el poder a la potencia. No nos hagamos ilusiones sobre eso. Pero este libro está escrito para los millones de personas que sí quieren ser todo lo que pueden ser, y ser felices.

Después del miedo a ver ese horror, pasaremos a la tristeza de constatar que el 98% de la gente tiene menos autenticidad, menos potencia y menos originalidad que ellos mismos cuando eran un bebé de un día. Y, lo más triste del caso, es ver hasta qué punto perpetuamos las visiones y valores de Mapas tipológicos y dañamos a nuestros hijos y a nuestros seres queridos cerrándoles la vía de su talento, de su vocación, e invitándoles a perder hasta sus emociones originarias, y con ellas, la potencia de su estructura innata. Pues sólo el 27% de la gente está en una fase igual o mejor que la de su propio Mapa tipológico. Es decir, que el 73% de la gente es aún más tóxica que una tipología. Lo que es una razón para llorar desconsoladamente.

Pero en este capítulo sobre tipologías, la emoción auténtica que dominará siempre será la rabia. Pues es injusto, a demás de lo lamentable de ser un mamífero, y de comernos los unos a los otros, siendo estos dos factores inevitables, pues el aire que respiramos tiene tres elementos vivos, una zanahoria cuatro y un pollo cinco, es injusto que gestionemos el mundo según visiones tipológicas que inflan y anulan nuestras competencias y nos hacen despreciar la de los demás, es injusto que sólo el 7% de las personas tengan conciente y asumido su talento y tan sólo el 2% tenga clara y actuante su vocación. Mientras, nos encasquetan misiones a todo tren: la misión de ser un siervo y un adorador de nuestro arquetipo tipológico. Y un esclavo sumiso del de los demás. Eso es lo que en este mundo solemos confundir con espiritualidad. Y así nos alejamos con horror de nuestra vocación real.

Así, las definiciones de emociones auténticas dejan paso a las emociones tipológicas infladas y:
– El amor verdadero es supuestamente el del Reactivador.
– La alegría verdadera es la del Promotor.
– El miedo verdadero es el del Fortificador.
– La tristeza verdadera es la del Constructor.
– La rabia verdadera es la del Revelador.
– El orgullo verdadero es el del Legislador.

Estas falacias, estas mentiras y farsas dan origen al triunfo de los Mapas en el mundo. Esto será tema de nuestro próximo Capítulo.

El Esplendor de lo Humano - Preciada Azancot
 
Extracto del libro “EL ESPLENDOR DE LO HUMANO”,  de Preciada Azancot
©Preciada Azancot
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