Comentario al artículo “Netanyahu, o: la soledad en la cima”, de Marcelo Kisilevski

Por Preciada Azancot

Comentario al artículo “Netanyahu, o: la soledad en la cima“, de Marcelo Kisilevski.

Me pregunto, cómo un pueblo tan inteligente, avanzado y pionero cree aún en las ideologías del siglo XIX con el concepto periclitado de izquierda y derecha. ¿Cómo no entienden que la espiritualidad es una función elevada y esencial de todo ser humano y no el patrimonio dogmático de religiosos y cómo el humanismo de verdad consiste en el deber de saber diagnosticar y diferenciar a sociópatas y psicópatas de las víctimas. El pueblo palestino es sociópata y Hamas psicópata y no se dialoga ni se hace humanismo barato sacrificando a las verdaderas víctimas (los judíos en general, sometidos a la negación del fundamento del derecho, es decir a la presunción de culpabilidad sistemática)? No será que en Israel olvidan que su otro yo, su mitad amante, la Diáspora, siempre trajo al mundo el humanismo más avanzado y que han de buscar la unión y fusión con ella en vez de limitar el avance a la tecnología y a la innovación científica? ¿Dónde queda la promesa de Tierra de Leche y Miel, si cada mitad se limita, Israel a la leche y la Diáspora a la miel, dando con ello los primeros, palos de ciegos y los segundos, margaritas a los cerdos?

Preciada Azancot

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