EL ESPLENDOR DE LO HUMANO, entrega 33: Análisis de la estructura de las organizaciones

Extracto del libro “EL ESPLENDOR DE LO HUMANO”,  de Preciada Azancot

©Preciada Azancot

EL RECTOR:
Un Rector que funciona bien arrojará:
– Normativa correcta y completa orientada a la seguridad de la organización y de sus habitantes.
– Conocimiento de los límites exactos que nadie puede ni debe franquear.
– Sutileza y delicadeza en el trato a las personas.
– Respeto del sistema de valores elegidos para desarrollarse en paz.
– Seguridad de las personas y de la organización.
– Selección de las personas sobre valores claros y éticos.
– Recta conciencia y sentido del honor.
– Cumplimiento de las obligaciones.
– Ética, elegancia, firmeza y fiabilidad.
– Confidencialidad.
– Constancia.
– Rigor en la selección de dirigentes, usuarios y clientes.
– Conocimiento profundo y objetivo de los rasgos de personalidad propios y ajenos.
– Sanciones contra abusos, manipulaciones, atropellos, mentiras y todo tipo de incumplimientos.

En cuanto al Rector en mal funcionamiento, se constatará:
– Exceso e inadecuación de la normativa, que traba el fluir orgánico.
– Timidez y cobardía en los habitantes, que privilegian la seguridad y la rutina por encima de la veracidad.
– Burocracia y excesivo papeleo.
– Falta de creatividad.
– Pesadez y pomposidad.
– Rigidez.
– Organización estratificada según la antigüedad y la edad.
– Control sistemático a priori.
– Desconfianza en los habitantes y antes los extraños.
– Liderazgo rígido y orientado hacia los resultados.
– Multitud de ideologías arquetipales y culto por las ideologías.
– Culto de la personalidad.
– Intimidación y manipulación con miedo.
– Distanciamiento en el trato.
– Pocos premios y muchas sanciones.

Una organización con el Rector Dominante evidenciará, en sus mejores momentos, un Rector adecuado, y también se caracterizará por una patología dominante de esta estructura: tendremos a una organización de tipología Fortificadora. La emoción inflada correspondiente será el miedo transformado en cobardía.

EL PROTECTOR:
– Una estructura Protectora adecuada se caracteriza por:
– Vocación de servicio.
– Atención a los habitantes. sean o no nacionales.
– Sentido de pertenencia sobre valores positivos y creadores: sobre la auténtica valía.
– Diferenciación en el trato según la valía real de las personas y cosas.
– Servicio post venta.
– Validez y fiabilidad.
– Sistema de comunicación completo y personalizado.
– Solidaridad con el entorno.
– Reconocimiento del desempeño personal.
– Programas de desarrollo integral de las personas.
– Programas sociales.
– Multiplicidad de asociaciones de ayuda y solidaridad.
– Cultura humanista.
– Revistas y publicaciones especializadas en enlace entre las personas.
– Programas de integración.
– Sistema de venta y comunicación vanguardista.
– Habilidad conceptual.
– Amistad, lealtad, hospitalidad.

El Protector en mal estado evidenciará:
– Paternalismo.
– Sobreprotección de los integrantes de la organización.
– Irrespeto de los subalternos por sus jefes.
– Delegación hacia arriba.
– Miedo a desagradar.
– Culpabilidad si se piensa en cambiar de país o de empresa.
– Subordinación de la tarea al estado de ánimo de la gente.
– Compulsión en complacer.
– Cambios continuos de ritmo en función de necesidades ajenas al interés general.
– Falta de sanciones.
– Atención y tiempo para los peores.
– Repugnancia a echar a indeseables.
– Pérdida de tiempo.
– Razonamientos faltos de rigor y muy subjetivos.

Una organización con dominante protectora será de tipología Reactivadora con amor dominante transformado en temeridad y compulsión salvadora.

EL SINTETIZADOR:
Un Sintetizador en buen estado se manifestará por:
– Tecnología puntera.
– Sistemas actualizados y novedosos.
– Organización del trabajo.
– Buena administración, muy transparente.
– Organización de los mandos.
– Hábito de informar y de dialogar.
– Toma de decisiones claras y colegiadas.
– Racionalidad.
– Apertura.
– Honestidad.
– Actualización de conocimientos.
– Formación cuidada y masiva.
– Proceso de datos.
– Orden y economía.
– Inteligencia.
– Multiplicidad de opciones.
– Aprovechamiento de cada oportunidad.
– Control y aprovechamiento del tiempo en actividades de desarrollo permanente.
– Juventud, lozanía, candor.

Un Sintetizador inadecuado tendrá:
– Reuniones interminables y sin puntualidad.
– Frialdad de la información uniformizada.
– Hiperracionalismo.
– Robotización de tareas.
– Exceso de información.
– Culto al ordenador y a la robotización del trabajo.
– Seriedad convencionalista de la vestimenta.
– Gusto por las presentaciones que privilegian la forma sobre el contenido.
– Decoración aséptica, funcional y banal.
– Decoración excesivamente barroca y sobrecargada.
– Falta de gusto y ordinariez.
– Desconfianza disfrazada de pragmatismo ante lo creador e innovador.
– Esterilización de la creatividad.
– Desprecio por las personas “inmaduras” que expresan rabia.
– Subvaloración de los creadores, que se ven como a locos y neuróticos.
– Exceso de organización y peso de la estructura improductiva.
– Opacidad gerencial y falta de transparencia administrativa.

Una organización con dominante del Sintetizador será de tipología Constructora. La emoción dominante será la tristeza, muchas veces transformada en derrotismo amputador.

EL VITALIZADOR:
Un Vitalizador organizacional sano tendrá:
– Vitalidad.
– Viveza y capacidad de reacción inmediata.
– Pasión por el movimiento y el deporte.
– Talante justiciero.
– Generación permanente de cultura.
– Defensa contra los abusos.
– Lucha contra manipulaciones y mentiras. Gusto por la exploración y el descubrimiento de cosas nuevas.
– Talento iconoclasta que ridiculiza lo pomposo.
– Agilidad y flexibilidad.
– Ambiente relajado, divertido e informal.
– Libertad.
– Control a posteriori de las tareas.
– Defensa del individuo.
– Lucha contra el corporativismo y los reinos de Taifas.
– Presencia en el entorno.
– Gran movilidad dentro del entorno.
– Osadía e inconformismo.
– Amor por la verdad.

Un Vitalizador en mal estado se caracterizará por:
– Pasotismo.
– Corporativismo obstruccionista.
– Aparente dinamismo y aceleración que encubre una gran resistencia al cambio.
– Cada uno trata de demostrar que las ideas de los demás son inoperantes, encontrándole “peros” a todas.
– Resentimiento y revanchismo.
– Clima de camaradería horizontal y adolescente.
– Se hace pasar exámenes a los mejores y más cariñosos que se ven como a incautos.
– Sensación de impotencia y de injusticia difusas.
– Reivindicaciones partidistas.
– Gusto por salir a la calle con cualquier pretexto.
– Tristeza que no se expresa y se desvía en irritación.
– Caricaturización de las desgracias y dolores.
– Aparente cinismo.
– Mal trato a los usuarios y clientes.
– Paranoia con el entorno.
– Se patea el orgullo.
– Admiración por la picaresca.
– Se le quita seriedad y trascendencia a todo.

Una organización con dominante vitalizadora tendrá la tipología Reveladora con rabia inflada que se transforma en resentimiento revanchista.

EL TRANSFORMADOR:
Un Transformador en buen estado tendrá:
– Investigación e innovación de vanguardia.
– Transformación creadora de la realidad.
– Florecimiento de arte y de descubrimientos.
– Genialidad.
– Firmeza en la audacia.
– Liderazgo de vanguardia y orientado hacia la persona.
– Facultad de adelantarse a los cambios.
– Tecnología puntera.
– Liderazgo de vanguardia y orientado al crecimiento y la transformación de la persona.
– Gusto por la filosofía.
– Lenguaje rico y habilidad oratoria.
– Habilidad para negociar.
– Valoración y estatus de los mejores.
– Amor por los genios.
– Penalización de la envidia.
– Autosuperación permanente.
– Dignidad.
– Fobia al culto de la personalidad.
– Ridiculización del narcisismo.
– Rechazo y desprecio del trepador.
– Respeto por las creaciones y descubrimientos ajenos.
– Respeto escrupuloso del pago de royalties.
– Sistema de remuneración flexible que privilegia la creación sobre la antigüedad.

Un Transformador defectuoso tendrá:
– Manipulación de la gente y de la opinión pública.
– Sobornos y promesas incumplidas.
– Culto por el trepador y el pícaro.
– Reemplazo de lo creador por improvisaciones descabelladas e insulsas.
– Líderes aniñados y caprichosos.
– Reinos de Taifas.
– Prioridad a la forma y al valor añadido oportunista.
– Falta de escrúpulos.
– Culto a la vitrina.
– Esnobismo en el vestir.
– Estatus formalista y superficial muy apegado a los signos exteriores.
– Servilismo y clientelismo.
– Hábito de considerar a las personas como bienes de equipo intercambiables.
– Envidias y agravios comparativos.
– Cultura que premia a los trepadores y castiga la lealtad.
– Gusto por negocios poco claros y de resultados inmediatos.
– Visión miope y a muy corto plazo que considera el mañana como prolongación del hoy.
– Contacto con políticos sobornables.
– Derrotismo y fatalismo que elige lo tópico.

Una organización con dominante del Transformador será Legisladora con orgullo inflado que se transforma en dogmatismo e idolatría.

EL ORIENTADOR:
Un Orientador adecuado se manifestará por:
– Planificación estratégica que se adelanta a los cambios del entorno.
– Tesón que no abdica ante las adversidades ni ante las pruebas.
– Optimismo y fe en el ser humano.
– Valoración de lo universal y de lo auténticamente sagrado.
– Desarrollo espiritual privilegiado.
– Alegría ante cualquier certeza.
– Búsqueda de la verdad y alegría cuando se encuentra.
– Excelente orientación en sus sectores de actividad y de investigación.
– Respeto por lo biológico y lo humano.
– Valentía y heroísmo.
– Talante insobornable.
– Gran curiosidad y respeto por lo inconsciente.
– Optimismo confiado.
– Paz y serenidad.
– Sentido del humor.
– Vocación de felicidad.
– Contacto amoroso con generaciones pasadas y futuras.
– Sentido de continuidad.
– Humildad.
– Jerarquización indesmayable que no se aparta de lo esencial.
– Amor por Dios sobre todas las cosas.

Un Orientador en mal estado tendrá:
– Incoherencia en la planificación estratégica.
– Gusto por los gurúes y por lo mágico.
– Entusiasmos y depresiones ciclotímicas.
– Idolatrización por los valores culturales de moda.
– Prostitución de ideales profundos a favor de modas.
– Liderazgo personalista y manipulador.
– Admiración por el carisma.
– Admiración por el éxito.
– Utilización cínica de los demás.
– Ideal corporativista entre “élites” sociales (beauty people, jet set).
– Fundaciones de arte postmoderno y decadente con pretensiones minimalistas.
– Desprecio de la galantería y gran patanería y ordinariez.
– Machismo en los hombres y síndrome de la abeja reina en las mujeres.
– Inversión de patrones sexuales y transformismo.
– Gusto por el disfraz.
– Vestimenta unisex.
– Gusto por las fusiones y el gigantismo que disimulan un real ostracismo.
– Drogadicción, ludopatías y todo tipo de adicciones.
– Miedo al entorno, que se ve como a una jungla.
– Mesianismo en los líderes e infantilismo en los seguidores.
– Fabricación de ídolos surgidos del marketing.
– Adulación y narcisismo infantil.
– Falta de límites.
– Talante confianzudo.
– Nadie dice lo que piensa si no le conviene.
– Expulsión inmediata de los que se atreven a recuestionar lo idolatrizado.

Una organización con Orientador dominante tendrá una tipología Promotora con alegría inflada que se transforma en avasallamiento y talante de aprovechado.

El Esplendor de lo Humano - Preciada Azancot
 

Extracto del libro “EL ESPLENDOR DE LO HUMANO”,  de Preciada Azancot

©Preciada Azancot

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