Pablo Iglesias, un usurpador

Por Preciada Azancot

Pablo Iglesias es esféricamente peligroso, mentiroso, manipulador y sobre todo USURPADOR. En esto último, compulsivo, pues usurpó la justa indignación nacional, usurpó la representatividad de representar la oposición sin pasar por la urnas y puesto a ello, usurpa también el dirigirse al país como jefe del gobierno en una patética pantomima de “debate de la nación” llena de desordenados tópicos ecologistas mezclados con su antítesis: el revanchismo.

¡Hay que estar ciego y sordo para votarle! Tiene mirada de loco y cambia de discurso más que de camisa, llegando hasta a disfrazarse últimamente de untuoso conciliador jesuita cuando él sólo reboza odio, despecho y revanchismo, pero sobre todo ENVIDIA a todo lo legítimo, lo meritorio, lo regio, lo reconocido, lo válido.

Está presuntamente financiado no sólo por lo horrendo dictatorial venezolano sino también por las ayatolás de Irán y otros hacedores de yihad. Es más inocuo abrazarse a una bomba que votar por él.

Además, para alguien tan supuestamente antisistema ¡con qué rapidez copia y mejora lo peor de lo cacique polítiquero! Parece manejar el yo-soy-tú y tú-eres-yo enloquecedor y desnortador con un desparpajo y un entrenamiento de toda una vida… Además, ni cree en ningún ideal (salvo el de su narcisismo) ni permite a nadie tenerlo. Es sólo un maniático sediento de poder movido con un sólo fin: destruir los sueños personales y colectivos. Para ello, se apunta a ellos y los hace de su exclusiva propiedad, sólo para destruirlos. Ante él cabe un sólo sentimiento: el HORROR y la nausea. ¡Qué pena y qué miedo me da un país que no sabe diferenciar a sus vampiros de sus libertadores!

Afortunadamente, es tan insaciable y tan compulsivo en su ánimo de destrucción de lo bueno, que no tardará mucho en evidenciarse ante el pueblo. ¿Cómo va a creer durablemente éste que un desalmado destructor oportunista puede ser el paladín y el Robin Wood de los inmensos sufrimientos y de la indignación colectiva de un país sensible, inteligente y grande? A mí me da asco referirme a él y todo su ser y su perfil de funcionamiento me remite a Hitler. Porque como éste, se apunta a los ARQUETIPOS MÁS ENLOQUECEDORES y se hace su encarnación: primero se apuntó al arquetipo Robespierre de la revolución francesa, tal cual Chávez a Bolivar, e hizo planear en pleno siglo XXI la sombra de la guillotina anti-realeza (¿os suena la decapitación de los que se oponen a la barbarie en estos días?), luego se apuntó al mito de Robin Wood, y ¿¿¿ ahora al de Gandhi??? Sí, asco, horror y punto.

Me encantaría ya nunca más hablar de él. No se lo merece. Ah sí, una cosa más: no hay relación alguna con los dirigentes griegos actuales de quien también intenta usurpar el mérito: el gobierno legítimo de Grecia es auténticamente de izquierdas y sus dirigentes honestos políticos que trabajan al 40% (fase de pre-conexión tipológica) y que luchan por un ideal auténtico. Él es un agujero negro de destrucción y de horror.

También me pasma que vaya de pensador y de inteligente: él no piensa: maquina, el no encuentra soluciones, sino que erige holocaustos: ahora contra la democracia que tanto nos costó construir desde la negra noche de la dictadura.

Preciada Azancot, febrero de 2015

Anuncios

2 Respuestas a “Pablo Iglesias, un usurpador

  1. Reblogueó esto en Coaching MAT: Desarrolla en tí la visión de lo que puedes sery comentado:

    Un artículo magnífico de una pensadora clara, valiente y desprendida.

  2. Espero de todo corazón que se evidencie lo antes posible y que caiga con todo el peso de sus mentiras y manipulaciones.
    Mil gracias por este articulo revelador y valiente.
    Un beso enorme!