Aniversario del nacimiento de Marc Chagall

Soy una persona muy espiritual y auto-entrenada, por mis propios procesos de crecimiento, a la sabiduría del ámbito de las FINALIDADES de la vida humana. Sin embargo, y tal vez por eso mismo, jamás busqué el contacto con los muertos, pues eso es espiritismo, violación del ámbito del verdadero misterio de la vida. Ni soy un voyeur, ni me gustan dichas patologías.

Sin yo buscarlo, tuve durante toda mi vida, sólo dos experiencias tangibles con el misterio de la muerte ajena. Con la propia, tuve muchas. Extrañamente, ninguna de las dos experiencias fueron con personas muy allegadas a mi vida personal.

Una noche soñé que estaba pintando en mi casa, exactamente en el lugar donde solía pintar, en mi apartamento madrileño de la Calle Princesa. De repente, surgía detrás de mí, sin ocasionarme ningún sobresalto, el gran Chagall, quien, con , son para mí los más grandes y más cercanos a mi alma. Chagall me pedía permiso para coger mi pincel y ponía en mi cuadro una sola nota de blanco. Discurría largamente para mí, sobre el significado e importancia de una sola nota de blanco.

Me sentía embelesada escuchándolo y cuando terminó su discurso, le pregunté: “¿Maestro, a qué debo tanto honor? ¿Por qué su visita?” Y me respondió algo precioso, que me dejó pasmada y que guardo para mí.

Minutos después me desperté, muy impresionada, y le conté a Leopoldo mi sueño con Chagall. Le encantó, desayunamos en la cama como siempre, y luego, como siempre, se vistió y fue a comprar “El País” y “ABC”. Volvió muy removido y me dijo, mostrándome el diario: “¿Sabes? ¡Chagall murió anoche!”. Me levanté y fui a pintarle este cuadro en homenaje y en gratitud.

el mundo de Chagall (pintado justo tras su muerte). 116cm X 89cm: Oleo.

el mundo de Chagall (pintado justo tras su muerte). 116cm X 89cm: Oleo.

Años después fui a Niza, visité en Saint Paul de Vence, la tumba de Chagall y de su amada segunda esposa, una sola tumba para dos, en forma de un corazón inmenso, que vi todo rodeado de flores preciosas de los colores de aquellas que pintaba él y cercado por piedrecitas de las que los judíos ponemos en las tumbas de los nuestros, cuando las visitamos.

La tumba de Chagall y de su esposa, en Saint Paul de Vence., fotografía de Preciada Azancot

La tumba de Chagall y de su esposa, en Saint Paul de Vence., fotografía de Preciada Azancot

Preciada Azancot, julio de 2015

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Un homenaje a un gran Maestro al que amo, como artista, como judío y como hombre:

Chagall anímico. 100cm X 100cm. oleo y espátula.Preciada Azancot

Chagall anímico 100cm X 100cm óleo y espátula, por Preciada Azancot

Chagall espiritual 100cm X 100cm, oleo y espátula, por Preciada Azancot

Chagall espiritual 100cm X 100cm, óleo y espátula, por Preciada Azancot

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