Jerusalén, única capital posible de Israel

Para quien dude de que Jerusalén sea la única capital posible de Israel.

Dudar de ello, ya es falsear la historia y querer borrar el origen de cualquier cosa, es decir renegar de sí-mismo. No puedes negar -te gusten ellos o no- que tu origen está en el semen de tu padre y en el óvulo de tu madre. Sin ellos, no serías quien eres. Ni siquiera existirías. La negación te situaría fuera de la realidad, vale decir: te convertiría en un demente.

Los Judíos conmemoramos estos días una siniestra fecha, la de la destrucción del Templo de Jerusalén, Tisha b’Av. Recordamos la destrucción física del Templo, pues el Templo anímico y espiritual sigue vivo, ya que cada Judío que reza, desde cualquier lugar del mundo, ha de voltearse hacia Jerusalén para alzar sus plegarias. Tampoco hay boda judía -es decir la máxima causa de alegría- en la que no se rompa una copa de cristal en conmemoración y sacrificio por esa máxima causa de duelo y de tristeza. El muro de Occidente, que es lo único que se conservó del Templo, es el lugar de rezo y plegaria más sagrado para los Judíos.

El Muro de la Esperanza. 116cm X 89cm. Oleo. Preciada Azancot

El Muro de la Esperanza. 116cm X 89cm. Oleo. Preciada Azancot

Que Israel es la Tierra Prometida a los Judíos y que Jerusalén sea su capital, ningún Judío podría dudarlo. Y ninguno lo hace. Lo malo es que negar eso, conllevaría para los no-judíos el negarse a sí-mismos: Negar su propio origen. ¿Pues acaso Jesús no era Judío? ¿No fue coronado Rey de los Judíos según sus seguidores? ¿Acaso no murió pronunciando uno de los Salmos más conocidos del Rey David? ¿Acaso no afirmó no haber venido para cambiar la Ley sino para aplicarla? ¿A caso el propio Jesús no expulsó a los mercaderes del Templo, de ese mismo Templo cuya destrucción conmemoramos esta noche y mañana (26/07/2015)? ¿Entonces, qué cristiano podría negar su propio origen y su propia historia sin desaparecer como realidad, como legitimidad misma? ¿Y qué Musulmán desautorizaría a su gran y único profeta, Mahoma, que revindicaba como origen del pueblo musulmán a Ismael, hijo de Abraham y padre del Judaísmo? ¿Acaso ellos no rezan de cara a la Meca? ¿Acaso aceptaría y les parecería legítimo que se dude de que la Meca es Musulmana? ¿De qué hablamos: el hijo reniega de su origen en su padre y el nieto reniega de su filiación con el hijo mientras declara la guerra terminal a su propio gemelo (sunitas contra chiitas)? ¿Pretendemos negar nuestra condición de mamíferos y crearnos por generación espontánea, o recurrimos a mitos como cualquier demente, pretendiendo salir del muslo de Júpiter?

Sí, esta noche y todo el día de mañana, es Tisha b’Av, y ESTA VEZ NO LO ES SÓLO PARA LOS JUDÍOS, queridos amigos, lo es para el Planeta. El Planeta que, una vez más está escindido, esquizofrénico, al borde de una Tercera Guerra Mundial que aún se podría evitar. El que pueda no evitarse no es problema de los Justos, sino de los que deciden militantemente, negarse a sí-mismos. Pues de eso se trata: la destrucción del Templo, la Guerra, las Cruzadas y hoy el fundamentalismo yihadista no son causas, sino consecuencias, meros INDICADORES de enajenación mental.

Si has destruido tu Templo Interior, si has dejado que el horrendo Ego competitivo-cancerígeno donde lo haya- remplace tu Ser y reniegue de éste, si ese Ser no es la base y finalidad del Amor y de la solidaridad entre los humanos, tus hermanos todos, si ese amor no es mera GRATITUD y base y finalidad de la Verdad, esté donde esté, y de la Alegría y Libertad que la Verdad aporta, y si esa Verdad deja de ser la base y la finalidad de tu verdadera Seguridad, y de tu Ética, habrás destruido tu Templo interior y Tisha b’Av se repetirá y perpetuará todos los días de tu vida. Entonces esa seguridad ya no volverá a ser la base y finalidad de tu Inteligencia, de tu lucidez mental, de tu claridad en el camino de tu desarrollo y por ende de la Tristeza de destruir y dañar lo vivo. Y esa claridad nunca más será la base de la Justicia, de tu cultura, de tus valores, de tu vida física y social, que sólo garantiza tu rabia contra la mentira. Así habrás perdido el liderazgo de tu propio destino, y esta justicia ya nunca más apuntará hacia su finalidad: tu Ser y su vocación de crecer, de transformarse, de hacer de tu vida tu propia obra, de hacerte más civilizado, en suma, es decir de hacer de ti alguien que jamás renegaría del Orgullo de ser sí-mismo, de sus orígenes, de su destino también. Alguien que jamás destruiría su Templo interior, y que, por lo tanto, jamás se lanzaría en cuestionar y destruir Templos Ajenos.

Preciada Azancot, 25-07-2015

Anuncios

Los comentarios están cerrados.