¿Qué pienso del Islam actual?

Nací y me crié, como sabéis, en un país musulmán. Primero viví en Tánger, hasta que me casé y me sentí sólo universal e internacional, luego viví durante 13 años en Rabat, en un medio social e intelectual de lo más alto y mis amigos, todos, eran básicamente musulmanes. Además, soy una estudiosa monotemática del ser humano, así que creo conocer bien a los musulmanes. Dejé Marruecos porque me harté de que me consideren -por Judía muy orgullosa de serlo- una ciudadana de segunda categoría y no tengo nostalgias, pero sí gratitud por lo bueno. Eso, por lo personal.

De modo general y a nivel mundial, ya lo escribí y describí tantas veces que a quien le interese lo lea aquí en mi Blog, estamos TODOS ante el derrumbe de una civilización focalizada sobre las ideologías, todas llamadas a desaparecer, y ante el surgimiento de un Bio-Humanismo basado en el conocimiento y respeto de lo profundamente y universalmente humano. Dediqué toda mi vida a ese mundo por nacer, actitud ésta muy propia del Judío Diaspórico que creo ilustrar muy integralmente, por cierto.

La religión es una Mega-ideología, una supra-ideología, y es muy normal que esté en crisis en general y en absoluto infarto en la más frágil de todas, el Islam. Y digo frágil ,porque nació ya con una voluntad de regir la integralidad de la vida social, cultural y política. Esa parte ya queda, desde el siglo XVIII y más aún XIX, completamente anacrónica e incompatible con la evolución. La espiritualidad es y lo será, cada vez más, muy esencial, pero individual y subjetiva, no impuesta ni generalizable, por allí van los tiros, nunca mejor dicho. La religión es espiritualidad masificada, pero aún durará unos tres siglos más, así que es oportuno tenerla en cuenta.

El mundo musulmán está en una crisis más aguda que las demás civilizaciones, no por causa ni consecuencia del colonialismo -todos los países fueron colonizados en algún momento y Estados Unidos hasta 1787- sino a causa del amor musulmán por gobiernos tiránicos y fuertes, la dejadez y más que nada, por una inmensa y ancestral corrupción, además de por un machismo aún más intolerable que el excesivo y anacrónico del presente en las demás religiones. Nada más. Lo demás son justificaciones y perpetuaciones de las causas de la crisis, no su remedio.

Pero una cosa es segura: SÓLO LOS MUSULMANES PUEDEN Y DEBEN ARREGLAR SUS PROBLEMAS IDEOLÓGICOS Y SUPRÁ-IDEOLÓGICOS y deben hacerlo en sus propios países, no desertando como es el caso ahora y exportando sus guerras intestinas a occidente, un occidente en crisis también, por lo demás. Los Musulmanes deben -es impostergable- limpiar de fanáticos y de bárbaros su propia civilización. Y han de hacerlo en casa, lo cual no es poco, pues tienen países inmensos y variados. Es un deber de Resistencia contra sus propios “nazis”, actuales, sus corruptos y sus dictadores. Por eso digo “¡NO A LA ISLAMOFOBIA!” y “!NO A HACER TAREAS AJENAS!”. Así que como es importante dejar claro lo que pienso, también es algo que sólo necesito decir una vez. No es mi tema, sino el de los musulmanes de hoy.

Y, para empezar, han de recuperar la belleza del Islam, que la hay. Esto es lo que escribo sobre el aporte de Mahoma en mi libro “El estratega Pacificador” y este es el Islam que todo bien nacido musulmán ha de recuperar: teniendo en cuenta que LO QUE REPRESENTÓ UN PROGRESO EN EL SIGLO VII HA DE SER REPENSADO Y ACTUALIZADO A LAS NECESIDADES DEL MUNDO MODERNO, como todas las demás religiones lo han hecho. Si es que quieren vivir en él, claro, pues nadie los obliga, salvo si quieren vivirlo fuera de sus países de origen y ALLÍ SÍ QUE ES OBLIGATORIO vivir con los valores y el estilo de vida del país del cual se es huésped. Añadí entre paréntesis explicaciones para que mi texto que cito se entienda bien en este contexto. Cito mi texto:

“El testimonio de Mohamed: la conexión Promotora:

Mohamed no conoció el amor de sus padres, fue huérfano.

Se casó con su patrona, una viuda rica y mayor que él.

Recibió sus primeras revelaciones en la caverna del monte Hira, donde aprendió tardíamente a retirarse del mundo y a meditar.

Reconoció en quien le enviaba las revelaciones al arcángel Gabriel. (Según la tradición mística universal, Gabriel es la emanación del corazón del Creador y Michael es emanación de Su mente).

Predicó en primer lugar el Juicio contra los que maltratan a huérfanos, viudas y esclavos y anticipó una sociedad donde todos tendrán las mismas oportunidades según sus méritos personales.

Se convirtió en “el gran Revelador de la religión Revelada”. Se presentó y se asumió como el último de los profetas del Señor. (para los seguidores del Islám, se entiende)

Elaboró la penetración de la religión fingiendo estar de acuerdo con el judaísmo y con el cristianismo. Cuando se fortaleció, los combatió. (Es decir, combatir en legítima defensa en caso de querer ser forzado a convertirse a otra religión, sólo eso es Yihad)

Cortó sus relaciones con toda su parentela y se instaló en Yatrib, que rebautizó Medina.
Afirmó que su fe era la única verdadera y combatió en guerra santa a todos los “infieles” que se le opusieron. (Esto ha de ser repensado en su contexto histórico).

Reinterpretó la biblia y reivindicó una descendencia de Abraham a través de su hijo Ismael, a quien atribuyó la fundación del santuario de la Kaaba. (Así como a los descendientes de Isaac les correspondía el santuario o Templo de Jerusalén). Así logró derrotar y eliminar a los Mequies y prohibirles la peregrinación a la Meca, fuente de sus mayores ingresos.

Extendió el Islam, a través de la conquista, a toda Arabia. (contra el paganismo, la esclavitud y el maltrato a mujeres y a huérfanos. Para Mahoma, el Judaísmo y el Cristianismo eran legítimos y gente con quien dialogar y negociar, convivir, en suma).

Los versos inspirados del Corán tienen una calidad poética excepcional. Sin embargo Mohamed era analfabeto.

Mohamed tenía un alto impulso sexual, tuvo cuatro esposas legítimas y un montón de concubinas. Modificó la ley revelada (por segunda y correctora inspiración divina) cuando deseó casarse con una de sus sobrinas.

El Islam es un sistema religioso, cultural, social y político que unifica las diversas esferas de la vida, sin dicotomía entre una esfera “mundana” y otra “religiosa y espiritual”. Toda acción se realiza en la presencia de Dios, que nos juzgará al final de los tiempos (eso es importante precisarlo: es Dios el que juzgará las acciones, al final de los tiempos). La acción es lo importante.

Los cinco pilares del Islam son muy sencillos y no necesitan preparación alguna: la limosna, el peregrinaje a la Meca (una vez en la vida, al menos), la yihad (o guerra santa, cuando es santa en el sentido que ya lo precisé), el respeto del Ramadán, y las plegarias diarias. No se mencionan mandamientos de amor ni de intenciones.

Mohamed muere viejo, exitoso y rodeado de sus mujeres, sirvientes y ministros.

Esta visión del mundo y los orígenes que la ocasionaron, tienen un carácter marcadamente Promotor (esto es una tipología MAT de las seis existentes). La personalidad de Mohamed perfila las pautas Promotoras de conducta. Ahora bien, un Promotor desconectado se caracteriza por su extrema dificultad para lograr:

Llevar a término una obra y gozar de ella hasta su muerte.

Llegar a viejo.

Saber alternar períodos de movimiento y de expansión con períodos de retiro y de reflexión.

Asumir un estatus de artista y de líder espiritual.

Conducir personalmente sus ejércitos y, una vez ganada una batalla, saber gobernar, organizar y legislar sobre el pueblo conquistado (con vistas a desarrollarlo y culturizarlo más).

Establecerse en un sitio fijo y dejar que los demás se muevan en su nombre.

Asumir su carácter de Revelador vocacional de un universo nuevo.

Inspirar confianza y seguridad, y ser creído de manera duradera.

Cuando un Promotor logra aquello, es que está conectado, es Promotor–Fortificador, y cumple su vocación de Revelador genial.”.

Mahoma especificó muchas veces que la Yihad sólo estaba permitida en caso de legítima defensa, sólo contra paganos y contra conversiones forzosas de otras religiones, pero los musulmanes de hoy, a más de limpiar y restaurar su religión, habrán de actualizarla, como lo hicieron tos seguidores de todas las demás religiones. En todo caso, en un mundo moderno, todos tenemos el buen gusto de no armar jaleos con problemas inherentes a nuestra religión. Y todos tenemos el pundonor de resolver nuestros problemas intestinos, en casa y dentro de nuestras comunidades confesionales.

Existe una quinta razón de la crisis actual del Islam, una razón tan antigua como su propia historia: la compulsión musulmana por la guerras y fraccionamientos tribales. La historia se repite y se repite desde tiempos de Mahoma. ¡Les encantan las guerras civiles, las facciones, las luchas intestinas! Y eso hace más inestable y peligrosa esa colectividad que parece despreciar e ignorar el concepto de solidaridad y de unificación. Podemos observar ese fenómeno, no sólo entre facciones terroristas, sino entre países musulmanes más estables. Hacen mejores migas con colectivos de otras religiones que entre ellos.

Preciada Azancot, Noviembre de 2015

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