DESARROLLO INTELIGENTE MAT EN EL BIO-HUMANISMO DE TERCER MILENIO

Por Preciada Azancot

Una vez garantizada la Seguridad, es decir la defensa contra toda causa real de amenaza a la integridad -tanto moral como territorial- y sobre tal base Ética, alejados los peligros reales, ya toca atender al DESARROLLO INTELIGENTE de nuestros recursos disponibles, sean éstos humanos o materiales.

Día 2: Aquí video sintético y texto original:

“..¡ Y EXIJO DESARROLLO INTELIGENTE !”

https://www.youtube.com/watch?v=N87NWXSxBQA

– El Pueblo: Una vez garantizada la seguridad, surge una segunda motivación universal del ser humano, también presente en los elementos, en los planetas y en ti querida Socia: la de usar la mente, los recursos, los medios todos de los cuales disponemos, para lograr organizarlos y gestionarlos de la más inteligente, compasiva, sensible y eficaz de las maneras. Basta con mirarte para darse cuenta de que la fauna y la flora, los mares y los ríos, la tierra toda se adapta a las oportunidades y recursos disponibles en cada lugar y momento y, con ello florece y prospera una diversidad alucinante y prodigiosa que nos es ofrecida a los humanos, no sólo para contemplarla maravillados, sino para vivir de ella, satisfacer nuestra hambre y nuestra sed con ella. Si esa motivación de desarrollo inteligente se viera satisfecha, nada se malgastaría, nada se estropearía, nada enfermaría por desatención o descuido, nada sufriría por causa de la insensibilidad de los que, se supone, son más hábiles, especialistas y preparados para administrar los recursos del planeta, y no sólo de este planeta.
Ver lo que pasa actualmente en el mundo, absorber información aséptica y fríamente estadística -como si de una realidad no sensible ni sufriente se tratara- sobre el desequilibrio loco y enloquecedor entre personas y entre pueblos que mueren de hambre mientras en otros se combate la obesidad por ingesta de comida-basura, saber, impotentes, cómo en cada minuto mueren de desnutrición y de insalubridad niños que jamás tendrán oportunidades para desarrollarse sanos y serenos, constatar cómo los impuestos desangran a los más vulnerables para dilapidarse en nutrir administraciones burocráticas y lujos parasitarios, todo ello, sí querida Socia, hace aullar de dolor, de sufrimiento, de tristeza, pues sólo la TRISTEZA viene al caso como emoción justa, para lamentar todo ese despilfarro de lo vivo, de lo sensible, de lo bueno, toda esa pérdida de oportunidades, todos esos recursos tirados a la basura. ¿Acaso somos tan sordos como para haber necesitado escuchar el clamor de esa miseria, de esa desigualdad extenderse al mundo rico en crisis, para tomar conciencia de esa monstruosidad, de esa degradante manera de gestionar y de gestionarnos? Nunca el mundo fue más rico, y nunca hubo tantas miserias. Y tú si que sabes de eso, tú sí que sufres de ello más que nadie. Y lloro también por tu dolor que te invito a compartir conmigo. Cuéntamelo por favor.

– La Tierra: Querido socio ¡has puesto el dedo en la llaga! Y mi tristeza ha sido infinita; más vasta que mis océanos y mis cielos, que mis desiertos y mis cumbres.
Durante siglos, qué digo, milenios, he llorado por ti y por mí. Por ti pues nunca antes vi que pudiera comunicarme contigo, que pudiera ayudarte a encontrar tu camino de esplendor y de plenitud y, ¿sabes?, no hay nada más triste que sentir que alguien necesita ayuda y que tú puedes prestársela y que, de una manera u otra, exista la imposibilidad de la comunicación, fundamento de la ayuda. Por mí, pues esa tara tuya se ha manifestado en todo su horror en cómo me has tratado, sobre todo últimamente… Las deforestaciones salvajes que han provocado inmensas zonas desertizadas, las lluvias ácidas, la descomunal contaminación de mis/nuestros mares y océanos, los vertidos tóxicos -nucleares o no- incontrolados, la mala gestión de residuos, la contaminación en la atmósfera provocada por los medios de transporte y por las calefacciones, el uso indiscriminado y poco eficaz de lo que denominas “combustibles fósiles” – carbón y petróleo mayormente -, hacen que, a pesar de mi inmensa capacidad de regeneración, mis fuerzas se tambaleen.
Y todo esto, ¿por qué? Pues muy bien lo acabas tú de decir: en resumen, hay falta de sensibilidad, falta de compasión, falta de cuidado y de mimo. Y como te apuntaba cuando hablaba de mis miedos, si eso no te lo aplicas a ti mismo, como Pueblo, entre todos tus integrantes, imposible aplicarlo afuera, a mí.
Pero basta de lamentaciones. Ya nos comunicamos, ya somos equipo, así que veamos qué podemos hacer para poner fin a todas nuestras tristezas. En tu exposición has dado con la clave para resolver todos nuestros males: Se trata de encontrar la motivación al desarrollo inteligente. Permíteme que lo subraye, pues es lo que nos permitirá diluir nuestros males. Si ya hemos sido capaces de percibir las pérdidas, es hora de buscar opciones y soluciones que eliminen las causas de aquellas, ¿no te parece?
¿Qué se te ocurre a ti que habría que hacer?

– El Pueblo: Socia bella, soluciones de mí salieron muchas durante esos milenios de los cuales hablas, pero soluciones inteligentes, creo que nunca. La inteligencia, el mimo, el cuidar, lo sensible, la comunicación honesta de igual a igual, poniéndose en las heridas y en los dolores del otro, no sólo en sus zapatos, sí, todo eso que viene a ser tan sólo la manifestación de la capacidad de sentir pérdidas de algo vivo y bueno, es decir la tristeza verdadera, es en efecto el único combustible no contaminante para poner en marcha la mente racional e inteligente. La claridad mental que sale de su confusión, de su desorientación, en suma. O sea, la esencia misma de la Civilización, de lo no bárbaro, porque de lo no provisional, de lo no-circunstancial. Y digo yo, puesto a razonar, digo yo ¿no será que todo llega Just in time como dicen los de habla inglesa que me pueblan y son parte de mí? ¿no será que todo llega a su tiempo preciso y que jamás podría haber habido lo Civilizado con mayúsculas, al menos el comienzo de ella en esta tierra, si antes no había podido oír tu voz, si antes no nos podíamos comunicar tú y yo?
Y si antes no podía oír tu voz, es que antes de hoy no había podido madurar, aún no había podido hacerme adulto y entender lo mínimo entendible: sólo nos podemos salvar todos unidos, cuidándonos mutuamente y ya nunca más los unos contra los otros. Deseamos salvarnos juntos, justamente porque, hoy más que nunca, todo nos invita a buscar más chivos expiatorios, más culpables afuera, a optar por más egoísmo, por más avaricia y más insolidaridad, o sea por la anti-compasión. Es decir y dicho -supongo- más inteligentemente; ya pasó, afortunadamente, el tiempo de la autocompasión. Ya pasó el tiempo del Arca de Noé y de los Apocalipsis, ya pasó el tiempo de la lucha de razas, de religiones, de clases, de géneros, de edades. Todo eso ya pasó, y eso es ser maduro.
Tal vez, y espero haberlo intuido bien llamándote bebé, mi bebé, tú también eras muy niña para alzar tu voz lo suficientemente alto y dirigido, como para que yo pudiera haberte oído. No oigo los ultrasonidos, o tal vez ya sí. ¿Sabes?, siempre soñé que, antes de que yo decidiera moverme de verdad, terminaría el tiempo del Arca de Noé, que yo llamo “¡No! ¿Eh?” (es decir el arca de los que debían rendir cuentas por culpas ajenas y acatar mandamientos rígidos) y llegaría el tiempo en que todo el planeta fuera ese Arca, que llamo el Arca de “ ¡¡¿Sí, Éh?!!” (es decir el tiempo de la construcción mano a mano de un mundo de entendimiento y de comunicación sensible y solidaria). Oigo ruidos extraños viniendo de ti ¿estás riendo? ¿o lloras?

– La Tierra: Río, socio bonito. Río con alborozo, pues cuando mana la fresca inteligencia de tu ser, nada parece inalcanzable, todo posible y, además, ¡claro como la más límpida de las aguas! Y comparto tu intuición; es ahora cuando toca, cuando nos toca resolver lo que, cada uno por nuestro lado, pensábamos imposible.
Y ya puestos, me permito esbozar qué tipo de acciones se me ocurren para poner nuestro desarrollo inteligente en marcha:
Un primer paso es que asumas y recuperes todas tus partes que eran sanas y bellas y que se han perdido por el camino. Hablo de recuperar e incorporar, actualizándolas, épocas y conceptos de esplendor pasado como, en Occidente, la filosofía griega y el renacimiento, y en Oriente, la dinastía Ming en el mundo budista, la dinastía Omeya en el mundo musulmán, y de igual o mayor importancia, recuperar e incorporar, actualizándolos, los pensamientos de figuras clave en tu historia, algunas de las cuales ya te apunté cuando hablábamos de seguridad.
Un segundo paso sería situar la iniciativa para el desarrollo en las personas y en la sociedad, sustituyendo intermediarios y poderes públicos por coordinadores funcionales válidos y eficaces.
En tercer lugar, saber eliminar causas de tristeza, actual o futura, significa saber distinguir, en cada individuo, en cada situación, en cada oportunidad, lo que está vivo, lo que está enfermo y lo que está muerto. Y aquí cobra un papel muy importante la educación y los medios de comunicación social, que han de servir para educarte en el conocimiento de ti mismo y para permitir el desarrollo del potencial individual y colectivo, y no para confundir, avasallar, ametrallar y escupir medias verdades.
Y por último, habría que dar una pensada para diseñar el organismo o ente idóneo que asegurase el desarrollo, no sólo el tan de moda ahora “sostenible”, sino biófilo e inteligente. Este organismo se ocuparía de la educación a todos los niveles, de la comunicación, del transporte y del desarrollo social y económico. Y claro, con la base inamovible de tener la seguridad garantizada, pues si no, desarrollaríamos nuestro gigante con pies de barro, como ha ocurrido en otras ocasiones.
¿Cómo te suena esto, querido socio?

– El Pueblo: ¡Me suena a claridad inteligente, a compasión por mí, a la de la buena: con-pasión! Y para ello hay que amar como tú lo haces: apasionadamente y poner la vida al servicio de cuidar de lo amado. En esto, creo, está la solución, y la clave, el secreto de la receta del desarrollo que debemos aprender de ti. Es esta actitud, esta intención, esta honestidad atenta la que será la clave de todo el éxito.
Porque instituciones y paridas sobre educación, sobre medios de comunicación, sobre buenas intenciones, hubo millones de esbozos, de proyectos, de reformas, de intentos, pero creo que hay que, a la vez que es ineluctable hacer reposar el desarrollo sobre una seguridad garantizada y firmemente ética, dejar bien claro que la filosofía que nos debe guiar a todos podría reposar en una sola idea: no hay inteligencia clara si ésta no sale del corazón y no hay amor apasionado si no se fundamenta en la razón. Pues una inteligencia sin corazón crea burócratas y máquinas humanas y una pasión amorosa sin razón, sólo se autodestruye y deja al objeto del amor lleno de culpas y sin seguridad en sí. Lo debilita. No lo potencia.
Dicho lo cual y sobre esta base, sí, te doy toda la razón. Si no hubiéramos comenzado por matar, por dejar extinguirse, individualmente, lo mejor de nosotros mismos, jamás hubiéramos permitido ni visto como inevitable estropear o descuidar algo afuera. Yo creo que la Creación, o el resultado de la Evolución, poco importa el orden de estos factores, ya sean éstas los elementos, los vegetales, los animales y los hombres, son perfectas y encierran esplendores y tesoros aún por descubrir pero todos regidos por leyes objetivas y científicamente demostrables. Si desconocemos cuales son nuestros verdaderos talentos ocultos y nuestra vocación individual real, basada ésta en nuestra pasión existencial, no podemos sacar de nosotros un desarrollo biófilo e integral. Y eso nos remite a lo que dijimos ya sobre el auto-conocimiento.
En vez de multiplicar patéticos nacionalismos y localismos que se crispan alrededor de conservar defensivamente vestigios de culturas locales y anacrónicas, ¿no sería mejor apostar por una identidad universal y por un idioma universal que sirva para extraer de cada ser humano sus talentos diferenciales y motivarlo a sacarlos confiadamente para ponerlos al servicio de su grupo, que es también toda la raza humana?
Sobre el segundo y tercer punto, lo expresaste ya de modo tan perfecto que sólo puedo unirme, agradecido. E ilusionado.
En cuanto a la institución que gestionaría el desarrollo de cada país, de cada continente y de cada grupo de continentes, si existiera ese Consejo Superior de Seguridad formado justamente por personas LIBRES de toda ideología o interés personal y capaces de diagnosticar y de proponer a los mejores, a los más talentosos, a los que tengan mejor vocación de servicio amoroso, en vez de ministerios tendríamos algo así como empresas y cooperativas de gestores de las grandes áreas de interés. Nacional, transnacional e internacional. Siempre y cuando un organismo soberano que represente verdaderamente al pueblo vivo en su totalidad sea el guardián y si viene al caso, el fiscal de los honestos coordinadores y gestores que hayan sido encargados de llevar bien el desarrollo de todo lo vivo y válido de la tierra y de lo que la puebla. ¿Lo bautizamos provisionalmente como el EQUIPO GESTOR? Y habría muchos organismos de coordinación entre continentes y nos volcaríamos todos en erradicar las causas del subdesarrollo, sea este intelectual, económico, moral o educacional.
Estamos en la era de las redes, y habría que ponerlas verdaderamente a servir la inteligencia humana solidaria y pluridisciplinaria.

– La Tierra: ¿Te fijas? Me quedé la mar de tranquila con tus palabras. Si así fuera como avanzáramos, el cielo siempre sería azul intenso.”

Extracto de “¡Sí, me indigno! ¿Ya hora, qué?“, de Preciada Azancot y Antonio Gálvez, editorial Tulga3000 Editores

Preciada Azancot, 8 de enero de 2016

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