JUSTICIA ECUÁNIME MAT EN EL BIO-HUMANISMO DE TERCER MILENIO

Por Preciada Azancot

Día 3: Aquí tenéis el resumen-video y el texto integral sobre JUSTICIA ECUÁNIME MAT EN EL BIO-HUMANISMO DE TERCER MILENIO.

“¡ Y EXIJO JUSTICIA ECUÁNIME !”

https://www.youtube.com/watch?v=Y80kBOGZPT0

– La Tierra: Y ya puestos, una vez garantizada la seguridad, y garantizado el desarrollo, ¿toca una tercera motivación universal del ser humano? Seguro que sí, pero sospecho que no está en mí… Como intuición sí que tengo, y como guardo en mí la memoria de millones de personas que fueron víctimas de injusticias, creo que ahora deberíamos ver cómo erradicar las injusticias de este Mundo, ¿acierto? Me huele que sí, así que sin esperar tu confirmación, ¡me lanzo al ruedo!
Muchísimos seres humanos han sido y son hoy víctimas de injusticias, de manipulaciones y de agresiones. Yo también he sido víctima de múltiples agresiones como ya hemos ido viendo. Ahora bien, yo no tengo la energía capaz de hacer frente a estas agresiones, la capacidad de reacción, la denuncia, la capacidad de ataque, porque, ¿crees si no que no hubiese intentado y no estaría intentando reaccionar a tanta agresión a mi ser? Ya me gustaría…
Lo que viene a mí desde los millones de seres humanos que en mí guardo es que para que exista justicia se requiere de una preciosa energía que es la RABIA, entendiendo como tal la capacidad de, precisamente, reaccionar a las injusticias, a las manipulaciones, a las mentiras y a las agresiones. Y de eso tú si que tienes, y lo compartes con los animales, que también son capaces de reaccionar ante todo lo dañino.
A mí me encantaría que, tras nuestras conversaciones, yo pueda, al menos, soñar con un Mundo de justicia donde nunca más eche de menos el carecer de rabia, ¡¡pues no la necesitaría!! y donde tú la emplees positivamente, esto es, creando más justicia cada vez, ¿no sería esto bonito?
Las injusticias están hoy en día por doquier, empezando por los métodos poco ortodoxos de Guantánamo, siguiendo, por aquella misma zona, con las dictaduras populistas, y continuando con los abusos de poder en todos los países del mundo por los estamentos que ostentan el ídem, con las agresiones a las minorías étnicas o religiosas, con el maltrato infantil y de género, con la violencia, con las mafias, con la compra de favores, con hacer la vista gorda a impresentables comportamientos, con tener, en cualquier país del mundo, distintos raseros en función del encausado. Además, y es lo más sangrante, las injusticias se cometen contra el más débil, el más indefenso, el más necesitado.
¿Cómo, querido socio, crees que se podría erradicar la injusticia del Mundo? ¿Y cómo hacerlo sin víctimas? ¿Y cómo sería un Mundo justo? ¿Y cómo concitar unanimidad y erradicar la palabra “enemigo”?
Perdona tanta pregunta, pero es que este tema me preocupa sobremanera y sólo tú puedes asegurarte y asegurarme la necesaria paz y en ti confío ciegamente.

– El Pueblo: ¡Menos mal que dices –y siempre te creo- que no dispones de rabia! ¡Vaya maestra que ya eres con sólo guardar en tu seno, en tu memoria afligida, tantas injusticias padecidas por la humanidad! Ahora sí que te vuelvo a ver como a mi bebé amada a la que cuidar y defender contra tus enemigos, yo para empezar. Y te pido perdón, auténticamente avergonzado ante tanta generosidad, tanta templanza. Sí, me arrepiento y me encuentro en toda la disposición de erradicar de mí esas conductas irracionales siempre, precipitadas, primarias, inmaduras, pues el mal siempre empieza por la estupidez humana y luego se encuentra con el ego propio –insensible y paranoico siempre- por el que apostar cómodamente y a eso ya se le llama soberbia, y agravando la conducta errónea, ya se llega al narcisismo, y de allí hay sólo un paso para convertirse en dictador y en predador luego. Es el caminar en el sentido contrario a la ruta biológica de lo humano.
Y sí, pronunciaste una palabra maravillosa, la palabra clave en lo que hace a la justicia verdadera: UNANIMIDAD. Una unanimidad basada en la buena voluntad, en la presunción de inocencia, en la voluntad inquebrantable de suprimir la palabra “enemigo” para remplazarla por “interlocutor implicado”, por “equipo” y al final, por “socio”.
Pues todos somos uno sólo y cada partícula de nuestro ser lleva en sí al Universo entero, y no sólo a nivel conceptual sino en su realidad carnal.
No basta decir “¡Así no!”, y denunciar injusticias o mentiras. Siempre hay que añadir el “¡Así … sí!” que ofrece alternativas válidas que eleven el nivel de los dos interlocutores, que les den valores más altos para encontrarse situados ambos a un nivel donde la inquina ya no sea de recibo, es decir, que les sitúa a ambos en un nivel donde ambos tengan más y mejor CULTURA. Pues el debate veraz es la madre de la cultura, la imposibilidad del pensamiento único y del sometimiento del que está en condiciones de inferioridad numérica. ¡Pues vamos listos si pensamos que la mayoría numérica es la que tiene la razón! Si así fuera, jamás nada se movería, ni aún menos se transformaría.
Y sí, también. Digo alto y claro: “¡Yo me indigno! ¿¡Y AHORA QUÉ!? ”, pues si me indigno es mi obligación encontrar el “¡Así sí!”, por ti y por mí. Y porque estoy realmente indignado busco soluciones en vez de críticas destructivas.
¿Ves?, yo entendí que este momento histórico en el cual estamos tú y yo, no corresponde -como dicen aún los estrategas y los dirigentes oficiales- a una crisis, sino al desplome de una civilización y al surgimiento de otra. ¿Y sabes cómo lo entendí? Pues muy fácil: cuando, al igual que en todas las civilizaciones en decadencia que nos han precedido, los políticos y hasta los intelectuales y académicos, en vez de buscar opciones y soluciones buscan todos culpables y pelean entre sí como único deporte de circo. Y como la deshonestidad es la que manda en eso, y el deseo de conservar una civilización que ya no da de sí, se ponen de moda y en este orden: el pasotismo en los padres, el cinismo en los jóvenes, el escapismo en los mayores, el nihilismo en los pensadores, y el sofismo en los representantes del pueblo. Afortunadamente los jóvenes tuvieron hijos y éstos ya no son consumistas e indiferentes. Y buscan abuelos simbólicos para guiarlos y sostenerlos. Este es otro puente generacional, que está muy de actualidad para buscar soluciones ecuánimes para todos.
Los políticos ya no nos representan, porque son burócratas de partidos que sólo buscan poder para sí mismos, pero en un tipo de simbiosis-balancín de seudo enemigos aliados que se alternan justo para echarse la culpa de los desastres que producen, y eso en un momento histórico donde las ideologías todas sobran y se han derrumbado, tanto el comunismo materialista como el liberalismo depredador. Pero los políticos y los intermediarios no son el enemigo. Individualmente seguro que hay muchos y buenos políticos e intermediarios, que son seres humanos con vocación de servicio y que podrían reciclarse fuera de sus partidos. Y que seguramente se sienten estúpidos por tener que recitar consignas partidistas o mercantilistas que ya ni eso son y los hace sentir tramposos y mafiosos también.
Creo que estamos en un periodo histórico en el cual el ser humano busca regir directamente su destino. Y por eso, nada mejor que sugerir una CÁMARA DEL PUEBLO elegida entre miembros de colegios profesionales, gremios artesanales, comunidades de barrios, representantes de minorías étnicas y religiosas, y no para figurar tan sólo en juntas locales y de pueblo -que también-, sino para regir a nivel NACIONAL los destinos y la cultura, negociar los valores, controlar, premiar y penalizar acciones de los gestores y hasta de miembros del Consejo Nacional de Seguridad y del Equipo Gestor Nacional si se desvían de su vocación de profesionales de la paz social y de la gestión inteligente y honesta, respectivamente. Y esos representantes deberían ser pagados, sí, pero a medio tiempo, y tener la obligación de seguir trabajando en lo suyo, viviendo inmersos en el gremio, la vecindad, la comunidad que representan. No se trata de reemplazar profesionales del poder por burócratas sindicalistas. Por otro lado, también los sindicatos son anacrónicos y basados en la ideología de enemigos de clase.
En resumen, no se puede crear cultura, elegir valores mejores, crear un liderazgo válido e insustituible porque basado en el talento y la vocación de cada persona, al mismo tiempo en que se ve al otro y se lo trata como a un contrincante. El otro es siempre tu socio potencial. Siempre. Y más opuestos parecemos, más complementarios somos. Pero para eso se necesita desear de todo corazón construir un Bio-Humanismo, a imagen del ser humano y de la tierra de la cual vive.
¿Otra vez parece sonar a utopía? ¡Me temo que en la cacofonía de hoy, sí! pero sé que no, no es utopía, es lo que necesariamente está por llegar, porque yo lo quiero así, porque tú lo anhelas así y porque es lo más justo.
Y la mejor prueba de que no es utopía, es volviendo a lo que tú ya señalaste de pasada: los animales sí tienen rabia, y aspiran a construir una sociedad más justa, tienen valores, liderazgo y cultura. Tú que guardas en tu seno a tantos animales muertos y asesinados, tú que guardas en tu memoria los movimientos, la corporalidad libre y esplendorosa de esos animales, tú que alimentas a todos los animales vivos, en la actualidad –al menos a las especies que no dejamos extinguirse o extinguimos directamente, que ya son las menos- ¿no crees tú que deberíamos primero despertar nuestra vitalidad, nuestra cultura animal, y ser, para empezar dignos de ellos antes de pretender reinar sobre ellos?

-La Tierra: Querido socio, ¡por supuesto que sí! Si eres capaz de crear y brindar seguridad, si eres capaz de lo que hemos denominado desarrollo inteligente pero no eres capaz de utilizar tu rabia para indignarte ante mentiras y atropellos y crear más justicia, no estás a la altura de lo animal y mucho menos, a la altura de lo humano. Y para quedarte a la altura de una patata, mejor lo dejamos, ¿no? Fuera de bromas, lo primero que hay que hacer es detectar lo que no está bien y creo que has detectado perfectamente lo que no está bien de la actual situación. Y estás proponiendo cómo debería organizarse la sociedad para estar representada por una Cámara del Pueblo. Esto me parece estupendo, pero antes de seguir, y volviendo a tu sugerencia de mirarte en lo animal, es fundamental que percibas la realidad en la que vives, que percibas las cosas tal y como son en el aquí y el ahora, que sanees y extirpes ideas y conceptos válidos antes, ya periclitados.
Y también es fundamental que cuides tu salud y tu bienestar físico, fomentando el deporte y la vida sana. El famoso “mens sana in corpore sano” del poeta romano Juvenal, debe también interpretarse como que en un cuerpo sano, la rabia es auténtica y sana y capaz de percibir la realidad tal cual es.
A partir de ahí, de la unanimidad en la percepción de las cosas y de las situaciones, se puede buscar la unanimidad en la búsqueda de nuevos valores que desemboquen en una nueva cultura que, viva y atenta, asegure que nada ponga “techos” ni trabas a los individuos y colectivos más avanzados, más pioneros.
En paralelo, tienes que buscar la manera de sentar las bases para una justicia universal real, incluyendo por supuesto el sistema judicial y penitenciario, que hoy en día siguen siendo medievales.
Y tu idea de la Cámara del Pueblo me parece fantástica. Eso huele a democracia real. Si bien la palabra Pueblo puede sonar a muchos como izquierdista o populista, ya hemos dejado claro al principio de este diálogo qué entendemos por Pueblo, así que siendo tu Cámara, no puede ser más democrática y representativa.
Y, ¿cómo avanzar con estos temas? Pues yo creo que haciendo propuestas, manifiestos, sometiendo las propuestas y manifiestos a debate y a búsqueda de consensos, en definitiva, pasando a la acción, ¿no crees?
En este punto me surge una duda que seguro tú me puedes disipar: ¿Cómo hacer las cosas para que todos los que dentro de ti no quieren ver la realidad tal y como es, es más, los que no quieren cambiar las cosas pues ahora están cómodos o favorecidos, apuesten por tus propuestas?

– El Pueblo: Comenzaré, querida socia, respondiendo a tu última pregunta, obviamente la más difícil, la de la unanimidad. No se trata de paralizar la acción, la protesta, el movimiento precioso de los Indignados que arrancó en Francia con un corto manifiesto de un abuelo que nos recordó los valores de la resistencia bajo el general De Gaulle, se extendió a países árabes dominados por dictadores, y llegó a España de modo mucho más actual, más moderno, y se extenderá, lo extenderé, por el mundo entero. No se trata de pedir el aval de los peores, de los que no sólo no son el Pueblo como lo entendemos hoy –es decir, como lo que de verdad es: la comunidad de los que anhelan justicia auténtica y no tienen intereses creados avasalladores y negadores que defender-, ni se trata de esperar a que los parásitos que viven de la injusticia institucionalizada consientan en escuchar la voz de un nueva civilización basada en un bio-humanismo.
Se trata de seguir avanzando, debatiendo y actuando, en paz y alentando el consenso y el diálogo, cada día más, cada hora más. Como lo hicieron las trompetas de Jericó en su día. A propósito, si te parece bien, dejamos esas líneas maestras que han de regir en una civilización nueva, para el próximo debate, pues creo que, en eso, no se trata de rabia y de justicia, sino de orgullo y de transformación, dimensión única y exclusiva del ser humano, es decir privilegio y responsabilidad del hombre y mujer sobre esta tierra.
Aquí me refiero a lo distintivo del animal, del animal SOCIAL en nosotros. Y eso está dicho en términos admirativos y superlativos, no de forma paternalista.
El animal tiene liderazgo y lo basa en la fuerza y en la responsabilidad real. Si, como ya sugerí, basamos el liderazgo de cada niño, de cada adulto y de cada anciano sobre su talento real, el que lo hace único e insustituible y sobre su auténtica vocación, tendremos una sociedad justa, culta y feliz. Existen ya modos de detectar esos valores individuales y diferenciales en cada uno. Esa necesidad es auto-conocimiento, ya la vimos en el apartado de seguridad. Pues alguien que pretende dirigir a los demás sin poder dirigir su propia vida hacia lo mejor de sí mismo, sólo podría ser un amargado corporativista y un castrador social. Se situaría por debajo de lo animal.
Los animales tienen cultura, tienen valores y los respetan a rajatabla. No se ponen a adular ni a temer jefes de otras especies que siguen anti-valores como los que ya denunciamos en nuestra andadura de seguridad, de desarrollo y de esta fase de justicia. Cada gremio, cada sector de actividad, cada género, cada edad generacional, cada asociación de vecinos, cada asociación de barrio, cada minoría, debe tener voz y voto en esa Cámara del Pueblo. Y desechar intermediarios que no representan ya sino trombos en el fluir de la comunicación, obstaculizando la solución de problemas.
Los valores que han de regir la sociedad son ante todo UN DERECHO NATURAL ACTUALIZADO, BIOLÓGICO, CERTERO, basado en nuevas definiciones y en la evidencia de una escala de motivaciones realmente innata al ser humano.
Esta escala es y universalmente: primero seguridad definida como lo hicimos, es decir suprimir amenazas a la integridad y rechazar el caos y la negación de la vocación de paz y felicidad en el ser humano. Luego llega la motivación al desarrollo, tal y como lo mostramos, es decir la sensibilidad a la pérdida y la búsqueda de soluciones de desarrollo inteligente. Luego llega la justicia, como lo estamos analizando, es decir la capacidad de denunciar, en el aquí y ahora, mentiras, agresiones y manipulaciones y buscar valores basados en el liderazgo talentoso y vocacional de los mejores y más calificados, pues sólo ellos pueden elevar el techo de la medida de lo posible en cada momento. Luego se abre algo maravilloso que es lo propio del ser humano, la posibilidad de edificar civilización transformadora, a través de la creación, del descubrimiento científico y del arte. A continuación vamos a la pertenencia real, o sea al amor por lo mejor de nosotros y por los mejores, por la entrega a la pasión existencial en cada uno y de cada uno. Y al fin podemos abrir el último y más importante estamento, el de la plenitud, es decir del culto por la verdad y por la paz, únicos garantes de la vocación de felicidad del ser humano y tuya, o sea de todo el Universo creado y en evolución.
Y hemos de admitir de una vez por todas y denunciar, la mentira social y filosófica en la cual la raza humana, es decir, yo, el Pueblo, hemos sido criados y sido obligados a transmitir a nuestros hijos: Me refiero a esa misma escala motivacional biológica, pero invertida, puesta al revés. Es decir, la alegría de ganar un pulso al contrincante, luego el amor sobornable y sectario por quien piense igual y forme parte de nuestro equipo de contrincantes, luego la lucha por el poder y falso estatus sobre los que, se supone, amamos, luego la imposición de falsos dirigentes que sirven para congelar las fuerzas vivas emergentes, luego la insensibilidad ante el dolor que provocamos, y al fin una inseguridad endémica, que consideramos la mejor arma de manipulación y de sometimiento social, que agita el fantasma del abandono, la miseria, la enfermedad y la muerte para quien no comparte esos anti-valores y esa visión predadora de sí mismo que hemos impuesto y nos hemos impuesto.
Si no damos la vuelta completa a esa visión falsa y mentirosa, abusiva, chantajista, del ser humano y de sus motivaciones profundas, innatas, biológicas, todo, todo lo que pretendamos construir será como la piedra de Sísifo, sólo rodará cuesta abajo y nos dejará más debilitados y desorientados. Esos son los “antivalores de toda la vida” que se trata de poner al derecho, redefinir y remplazar por los que sí rigen nuestro cuerpo sano, nuestro cuerpo real, y por ende nuestro sentido de la justicia, nuestro sentido social, en suma.
Perdona, socia, que en cada estamento insista sobre lo filosófico, lo conceptual básico, pero si hablamos de nueva civilización, ha de comenzar por eso ¿no crees?

– La Tierra: ¡Cómo no, querido socio! Sin eso, no hay suelo sobre el que edificar.
Me ha encantado tu descripción sobre la escala motivacional biológica y cómo se funciona cuando ésta se invierte. Tal cual. Así, entre nosotros, debo decirte que suena tan natural y lo formulas de una manera tan sencilla y sintética, que tiene que ser verdad. Además de sentirme feliz y segura imaginándome que funcionarás según esa escala motivacional, aumenta mi amor por ti y resuena en mí esa misma secuencia porque yo siempre sentí una secuencia ordenada en mí: como Tierra tengo sólo tres de las seis dimensiones que apuntas, y la secuencia se corresponde: arranco en el amor, en la entrega, ofreciendo a todos los seres que me pueblan – vegetales, animales y seres humanos – un espacio seguro en el que desarrollarse y ser, y de ahí paso a la alegría de saberme infinitamente pequeña en un Universo perfecto, pedacito insustituible y prescindible, parte infinitesimal del todo que a su vez lo contiene. Y de ahí a la seguridad que me brinda el rechazo del caos, pues basta ver mis mares y mis montañas, mis valles y mis cielos para saberme segura y armoniosa. Mi seguridad se tambalea cuando, como te decía al comienzo de nuestra conversación, surge el peligro para el amor y la alegría. Y entonces tengo miedo. Miedo por ti y de ti. Y si te fijas, si tú funcionaras en la secuencia biológica que me expones, funcionarías generando negantropía y no sólo te sumarías a mi secuencia, sino que multiplicarías mi secuencia, ¿No sería esto bello?

– El Pueblo: Así es ¡ya lo creo, madre pura y buena como un bebé! Generadora eres de esa negantropía que alimenta todo lo bueno, diluye el caos y me sostiene. Te pido perdón por haber vivido como un feto irresponsable dejándote sostenerme mientras yo, alegremente, convencida por los académicos estudiosos del funcionamiento de los seres humanos, creía tener también tan solo tres dimensiones, a imagen y semejanza de los cuatro elementos, tal y como el tópico acuñado por los griegos antiguos nos hacía creer. Descubrir que el ser humano tiene seis dimensiones ha necesitado que salga de la niñez y decida pensar por mí mismo. “

Preciada Azancot y Antonio Gálvez. Extracto de “¡Sí, me indigno! ¿Y ahora, qué?Editorial Tulga3000 Editores

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