CUESTIÓN DE OJOS, NO DE GAFAS

Por Preciada Azancot

El SABIO, es aquél que, en el vientre de su madre, sólo pensó en borrase y en hacer equipo con ella, porque sabía que algo superior a ambos Los bendecía con el don de la vida. El necio es aquél que en ese mismo lugar, sólo se agenció en sacar el máximo provecho para luego culparla a ella de lo que no logró.

El Sabio siempre supo reconocer el Bien, porque desde siempre lo CONOCÍA. El necio niega la existencia del mal, porque siempre lo banalizó.

El Sabio siempre vio el Bien como normalidad y sólo se alerta ante su ausencia. El necio ve el Bien como algo inquietante que sólo puede ser consagrado si él le da su aval.

Preciada Azancot 16/01/2016.

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