PABLO IGLESIAS, YA CON CUERNOS Y RABO

Por Preciada Azancot

Muy interesante y edificante la conferencia de prensa de Pablo Iglesias tras ver a S.M. el Rey ayer tarde.

Ante todo y antes de que se me olvide: perfectamente asquerosos la reverencia y el respeto de los periodistas todos en la rueda de prensa, que se dirigían al líder del Nuevo Nazismo como si éste ya hubiera sido refrendado por el Congreso como Jefe de Gobierno. Claro que, tras ver cómo Sánchez rompió el PSOE en dos y se prepara a repartirse el pastel del poder con su titiritero, la admiración ancestral española por el pícaro, tomó el poder y ya se comportaban todos como sus cortesanos.

Pero vayamos por partes porque ese Réquiem -¿por quién?- en toda regla, tuvo cuatro tiempos:

Tiempo 1: Me alegré infinito al verlo llegar, hipnotizado por sí mismo, la mirada opaca y huidiza; y temblando de miedo tras ver al Rey. Yo que sé mucho de diagnósticos, pude ver que el Rey, con exquisita cortesía y firmeza, sin dejar adivinar ni uno solo de sus pensamientos, le significó conductualmente:”¡Para ahí: yo soy YO, y a ti ya te diré quién eres cuando me plazca!”. Por supuesto, los demás, acostumbrados a leer al revés, lo vieron como conciliador y blanco cordero pacificador y le transmitieron una honda admiración. Lo cual le hizo venirse arriba.

Tiempo 2: Comenzó a tomar de nuevo el yo-soy-él, el Rey, y manifestó su preocupación por España que estaba congelada en un momento de crisis y que, como no había más remedio que refrendar –a causa de absurdas reglas institucionales- la mala noticia de dejar a Sánchez y no a él formar gobierno, podía ocurrir el desastre de ver a éste aliarse con las fuerzas de la regresión y de la corrupción en vez de con el progreso que “mi País” –fue la primerísima vez que dijo “mí” y no como extranjero despreciativo, “este país”- necesita tanto, como también cree “humildemente” que piensa el sensato Rey. Y repitió lancinante, lo de “mala noticia” hasta hacerlo penetrar en la voluntad colectiva.

Tiempo 3: Se libró a un discurso impactante e intolerable de humillación total al PSOE y exaltó su propia inaudita generosidad de permitir que Sánchez sea Presidente, sólo por respeto escrupuloso del número de votos que a sí-mismo corresponden. Y se cargó a toda la vieja y joven guardia del Comité Federal, con un desprecio y tal ristra de descalificaciones, e infundios de juzgado de guardia. Yo pensaba en Susana Díaz escuchando esos insultos y lista para cortarle la escuálida cojonadura. El mensaje incesante y machacón aquí: “Podemos puede regalarle la Presidencia inmerecida a Sánchez y es ahora o nunca como última oportunidad”, que no paraba de recalcar, obviamente como Presidente de paja y él gobernando desde la Vicepresidencia Ejecutiva que controla Interior, Economía, Defensa, el servicio de Inteligencia y entre otros mucho, el ministerio de folclores remanentes –es lo que él entiende como ministerios sociales y de atención al hambriento y al sin hogar- que retraten, sin maltrato animal obviamente, el final de la pasada decadencia e Integridad territorial de “este país”.

También se libró a un yo-soy-él (Rajoy, esta vez) sobre la infinita paciencia y tolerancia que tiene con Sánchez que se niega a dialogar y a cumplir, como sólo él hizo, con la obligación de presentar al Jefe del Estado un programa y un gobierno como él -humildemente otra vez- hizo frente a todos en el Congreso.

Tiempo 4: Tímidamente preguntado por la financiación de Irán, se lanzó en un chulesco e interminable alarde de presumir de su éxito imparable de Fort Apache, “frecuentado por miembros del PP y del PSOE”, y se gargarizó muy mucho de la admiración que suscitaba y de cuánto lamentaba que cuando él fuera vicepresidente, no le quedaría mucho tiempo para atender a tan egregia y ejemplar emisora iraní puesta a su servicio desde tiempos remotos. Y cortó allí, despachando a todos, ya no cual Rey, sino cual Emperador de Europa. No tardó ni un minuto fuera de cámara, para confesar que tuiteaba al Rey.

Ya puestos a dar malas noticias, os doy una de verdad: Pablo Iglesias ya pasó a un grado aún más terrible de toxicidad, ya es un Sociópata Negador, cuyo mito y figura de referencia es Satanás. Sí, libremente elegido, para dirigir Podemos, un Partido Sociópata Destructor, grado máximo posible de toxicidad.

Espero con asquito la conferencia de Sánchez este mediodía, si es que la da antes de que se pronuncie el Rey. Creo que sí lo hará, por chulería barriobajera.

Preciada Azancot, 2 de febrero de 2016

Anuncios

Los comentarios están cerrados.