ACOSTUMBRARSE AL MAL ES COLABORAR CON ÉSTE

Por Preciada Azancot

A raíz de la noticia: “Terror victim’s wife at funeral: ‘You didn’t have a gun but you ran toward the attackers’

IDF Sgt. Tuvia Yanai Weissman (R), his wife, and baby. (photo credit:IDF SPOKESPERSON'S UNIT). Fuente: jpost.com

IDF Sgt. Tuvia Yanai Weissman (R), his wife, and baby. (photo credit:IDF SPOKESPERSON’S UNIT). Fuente: jpost.com

Día tras día, el goteo de víctimas israelís de manos del terrorismo palestino. Sencillamente: ¡NO LO AGUANTO MÁS!

La más gran traición que podríamos hacer a seres tan maravillosos sería “acostumbrarnos” a esos horrores, “como sí” fuera un precio normal por pagar. ¡Nada de eso! Israel es NUESTRO HOGAR y son los demás que ocupan NUESTRO territorio ancestral. Y en casa, no podemos levantarnos cada mañana agradeciendo que un asesino no se haya colado a matar a alguno de nosotros mientras dormimos.

Ya hace dos años que os explico la diferencia entre un Sociópata y alguien normal o tan siquiera común. El yo-soy-tú-y-´tú-eres-yo NO DEBE PERMITIRSE NI UN MINUTO MÁS: el terrorismo islámico, TODO, es PSICÓPATA y sus dirigentes políticos, en nuevo Vaticano de Irán a la cabeza, SOCIÓPATAS.

Y al Sociópata, se le confronta así: “Yo soy un héroe y una maravilla y tú eres una rata tramposa. NO DIALOGO NI NEGOCIO CON RATAS”. Y a una rata se la expulsa y si insiste, se la ENCIERRA si es humana. Lo más eficaz es dejar que los muertos entierren a los muertos, es decir, ponerlos juntos: ellos se encargarán de hacer limpieza. Y a un Psicópata se le suprime si decide matar y se le encierra preventivamente fuera del alcance de gente normal si se le identifica antes de que se arme ¡Y punto!

Así está el mundo hoy: con impunidad para Sociópatas campando a sus anchas y aspirando a presidir naciones y caridad cristiana para Psicópatas.

Y soy la más gran Humanista. No soy de derechas. Pero lo que ES y lo será SIEMPRE y lo que NO es NO lo será NUNCA.

Yo, de ahora en adelante, por cada minuto de silencio en memoria de inocentes maravillosos caídos en manos de psicópatas, no me contentaré con llorar y sentir desolación: sentiré VERGÜENZA de no haber encontrado la forma de no convertirme de a poquito, en un colaborador. Y pavor de acostumbrarme a ello.

Preciada Azancot 21/02/2016

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