LA PORNOGRAFÍA TOMA EL CONGRESO

Pablo Iglesias es un obsceno y horripilante machista, un difamador que ensucia hasta la palabra amor y que además introduce la pornografía en el Congreso, atacando la honra de una diputada y prometiéndole a Pedro Sánchez un beso en la boca como el que dio a su compinche, siempre y cuando se pliegue a su voluntad y le de todo el aparato de poder en su gobierno. Ese tipo profana todo lo que toca.

El presidente del Congreso haría bien en prohibir ese tipo de conductas y de palabras, en vez de impedir que el portavoz del PP denuncie un infundio sobre las palabras de Rajoy.

¡Hay un mínimo de respeto y de decoro que hay que guardar en las Instituciones más importantes y simbólicas del estado!

En cuanto a Rivera, ejerció una vez más de anti-Adolfo Suárez y de esposa cornuda, atacando de modo impertinente y petulante a Rajoy, dándole lecciones de cómo ser un dirigente y ejerciendo de Gran Inquisidor que pone el anatema sobre el único que representa, a más de éxito y de detentor de más votos ciudadanos, más lealtad y más dignidad, Así se pasó al sectarismo, boicoteando su única esperanza de ejercer de mediador para una interlocución y negociación institucional que pretendía ser su única vocación política. Para mí que firmó su sentencia de muerte política. Una vez más, se pasa al separatismo con lo más valioso en nombre de una simbiosis patológica con la más politiquero y perdedor. Por segunda vez, Rivera evidenció ser sólo un petardo: se enciende, sale bien y explota y se deshace a las primeras de cambio, dejando un olor a pólvora.

O sea, Sánchez bloqueó todo pacto con los que respetan la unidad de España y las Instituciones, en nombre de su avidez por el poder y Rivera aboca al país a nuevas elecciones. Y ambos dos lanzan las dos acusaciones sobre Rajoy.

Mientras tanto, nos esperan dos meses de bochorno televisivo y de desprecio a la voluntad popular expresada en las urnas.

Preciada Azancot, el 5 de marzo de 2016

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