UN BAILE PERFECTO

Espectacular y muy fusional, este baile entre mujer y hombre. Es la escenificación perfecta corporal del sentido profundo de la Estrella Primigenia (o estrella de David) que plasma el equilibrio interior de la dimensión femenina y de dimensión masculina, ambos propios de todo ser humano.

Es la fluidez de la relación Mujer-Hombre muy alejada del enfrentamiento y polaridad Hembra-Macho. ¡Amigos, cuando veáis la Estrella de David ondeando en la bandera del glorioso Estado de Israel, pensad en este baile que escenifica también la dimensión masculina (Israel) y femenina (Diáspora) del Pueblo Judío en su Hogar nacional!

Y también preguntaos que tan auto-realizados estáis interiormente en la fusión armónica y complementariedad entre vuestra propia dimensión femenina (seguridad-justicia-pertenencia) y masculina (mente-creación-espiritualidad). Esta es la clave de la felicidad.

Y olvidaos de esa estafa milenaria Hembra-Macho que es el Yin y el Yang, pues plasma la dimensión femenina como desvalida (inseguridad, tristeza victimista, depresiva y manipuladora; y pertenencia sectaria y salvadora de los peores del propio clan, muy paternalista), muy propia de la izquierdas actuales, y muestra al macho como detentor de una inteligencia soberbia y miope, abocada a ganar el pan con el sudor de la frente; una rabia revanchista; y un orgullo competitivo de jungla, muy propios de las derechas actuales.

Ambos dos, hembras y machos, reducidos a sólo la mitad del todo innato y perfecto (sólo tres dimensiones enfermas en vez de seis lozanas e innatas) , en permanente negación del otro a quien se le echan pulsos para lograr migajas de poder perpetuos. Poder éste que niega y esteriliza la POTENCIA creadora personal y social ¡Y así nos va!

Preciada Azancot 3/08/2016.

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