Archivo de la categoría: Libros

La Saga emocional MAT

La Saga Emocional MAT, compuesta por siete libros escritos por Preciada Azancot, y de la que se ha dicho que está llamada a convertirse en el “Harry Potter de los adultos” ya está completamente disponible en formato e-book desde Amazon.

Te invito a que te sumerjas en esta fascinante aventura de seis jóvenes; tres mujeres y tres hombres, cada uno de ellos con su particular forma de entender el mundo, representando entre los seis a toda la especie humana.

La mayor aventura en la que uno se puede sumergir en su vida: la de conocerse mejor y llegar a ser todo lo que nació para ser. Una aventura plagada de peligros, de problemas, de emociones, de retos, de humor y de amor, de lugares comunes bellísimos, que, como toda buena aventura, tiene final feliz.

Adéntrate en los Universos MAT de la mano de nuestros seis amigos, guiados por la sabiduría y la talla humana de Preciada Azancot.

Con uno de los seis personajes te identificarás de manera muy íntima, compartirás su visión del mundo, su manera de sentir y de expresarse, hasta el punto de vivir muy nítidamente y muy realmente su aventura personal, que es también la tuya.

Aquí te dejo un enlace al primero de ellos:

EL UNIVERSO DE LA SEGURIDAD - Preciada Azancot

EL UNIVERSO DE LA SEGURIDAD – Preciada Azancot

Es un honor y un privilegio ser el editor de semejante autora y de semejante obra. Me siento muy agradecido y muy feliz.

Antonio Gálvez

Anuncios

EL ESPLENDOR DE LO HUMANO, entrega 34: Tipología de los países, de los continentes y del mundo

Los países son organizaciones que también tienen tipología, naturalmente. Cada país tiene el origen de su tipología en la historia de su constitución y en la personalidad de sus fundadores.

No es el tema de investigación de este libro el detectar la tipología de todos los países del mundo y para ello remitimos al lector a nuestra obra “El nuevo liderazgo MAT” que analiza la génesis de la tipología española y venezolana. Sólo daremos algunos resultados sobre ejemplos de países que hemos investigado. En Europa, Francia es Legisladora, así como Portugal. España es Reveladora, así como Grecia. Holanda es Reactivadora, así como Rusia. Bélgica es Constructora, así como Suiza y Alemania. Inglaterra es Fortificadora, así como Suecia. Italia es Promotora.
En América, los Estados Unidos son Reveladores. Canadá es Constructor. México es Revelador, Costa Rica y Venezuela son Reactivadores. Chile es Legislador. Colombia es Promotora así como Argentina, Perú es Fortificadora así como Barbados.
En África del norte, Marruecos es Reactivador. Argelia es Reveladora. Túnez es Promotora. Libia es Constructora.
En Asia, China es Constructora. Japón es Fortificador así como la India. Vietnam es Reactivador.
En Oceanía, Australia es Reveladora.
Así como los países tienen su tipología, también la tienen los continentes: Europa es Legisladora. Asia es Constructora. América es Fortificadora. África es Reveladora.
En cuanto al mundo, es indudablemente de tipología Constructora. Aún no investigamos cual fue la génesis de la formación de la tipología del mundo, pero el MAT también fue un descubrimiento pragmático que comenzó constatando lo que existía. Comenzó por el descubrimiento de los canales de comunicación tipológicos, luego fue el descubrimiento de las siete tipologías, luego la ingeniería estructural, luego la emocional. Después del descubrimiento de los qué, llegaron los cómo y luego los porqué y luego los para qué y al fin los donde.
Así que constatamos que el mundo es de tipología Constructora, que la fase en la que está normalmente es la fase Legisladora, es decir en desconexión. Remitimos al lector al capítulo correspondiente a las tipologías y a la sección que trata del Constructor. Todos los datos corresponden en cuanto a estructura, emociones, estética, perfil psicológico, dramas existenciales, creencias arquetipales, etc.
Por ende, no repetiremos las características de la tipología Constructora, y dejaremos a la inteligencia y a la capacidad transformadora del lector la tarea de verificarlo y de traducir en términos de organización y de ideología las creencias y valores descritos en el ámbito de la persona. Esto puede ser un ejercicio muy divertido y creativo en el cual no deseamos interferir.

II. TIPOLOGÍA DE LAS IDEOLOGÍAS QUE DOMINAN EL MUNDO:

Creemos que, para una obra de presentación de esta nueva ciencia, el MAT, es mucho más importante culminar el análisis de la incidencia de las tipologías de personalidad sobre las ideologías que dominan el mundo, comenzando en el momento actual y remontando el tiempo durante cinco milenios. Concluiremos con proyecciones sobre las ideologías que dominarán el mundo durante cincuenta años más. Lo esencial aquí es la ciencia, el método. Con este método, cualquier lector entrenado o simplemente estudioso podría hacer proyecciones para un lapso mayor de tiempo. Y cualquier historiador podría aportar datos relevantes para comprobar y corroborar el análisis sintético que haremos aquí. Nosotros no somos historiadores y necesitamos de todo tipo de expertos en todas las ciencias humanas, incluyendo la medicina, para completar y proseguir nuestras investigaciones.

IDEOLOGÍA DEL MUNDO:
En nuestra introducción, mostramos los valores que dominaron la cultura mundial durante los treinta últimos años. Pero antes de volver sobre ellos creemos útil analizar la ideología básica que rige el mundo desde siempre. Sobre esta ideología se van a ir superponiendo ideologías de los milenios, de los siglos, y de las eras generacionales, influenciando dialécticamente la ideología básica mundial.
Afirmamos que el planeta tierra tiene una tipología Constructora y creemos que dicho origen está en la misma formación del planeta que se constituyó muy lentamente y bajo el signo del desarrollo y del trabajo. No sabemos qué civilizaciones han intervenido antes de la era bíblica, pero partiremos de ella porque esa ideología sigue influenciando el mundo hoy y lo hará aún más dentro de trece años, por las razones que veremos más adelante. En la ideología bíblica el hombre fue creado por Dios y castigado por su orgullo cuando quiso convertirse, al comer del árbol del conocimiento, en “uno de los dioses”, es decir en un arquetipo. Fue expulsado del paraíso y condenado a comer el fruto del sudor de su frente, trabajando incansablemente para lograrlo. La mujer, su compañera, fue condenada a parir en el dolor para reproducirse. No hay promesa de volver a penetrar en el paraíso tras el arrepentimiento. Los hijos debían pagar eternamente por los pecados de sus antepasados, sin remisión posible, al menos en esta vida. La condena parece eterna, como lo fue la maldición de Zeus sobre Sísifo, que pecó igualmente contra su dios al engañarlo y robar el fuego sagrado, trayéndolo a los mortales. Tras la expulsión de la pareja primigenia, surge el fratricidio por envidia (es decir, rabia en vez de orgullo) de Caín contra Abel. Algo más tarde, dios decide acortar el tiempo de vida de los mortales y fijarlo en 120 años como tope. Más tristeza. El dios bíblico es Legislador e infla el orgullo de regir a los hombres imponiéndoles normas y leyes que aplastan su Rector y limitan al límite su Transformador. No se puede, bajo ningún concepto rebelarse contra ese dios. La tipología del mundo, claramente Constructora por la inflación del Sintetizador y de la tristeza, la desconexión tajante del orgullo y del Transformador, la prohibición de la rabia y su consecuencia de ver la injusticia como algo normal, cotidiano e inevitable, se apoya sobre las dos creencias existenciales Constructoras. La primera: “Si digo lo que sé, me tomarán por un loco y nadie me creerá” pesa sobre todos nosotros como una losa. El orgullo está totalmente desconectado en este planeta, y todos los grandes creadores, descubridores y genios se enfrentan a la incomprensión y a la envidia, aunque hoy ya no los queman en la hoguera, los dejan morir de ostracismo, de pena y de hambre. El orgullo, es decir la transformación y la metamorfosis por creación de obras grandes y geniales, por crecimiento que salta escalas y por descubrimiento de la esencia de los problemas del mundo, es el mayor tabú que enfrenta todo el planeta tierra. Nos debemos comportar como animales, es decir seres de cinco dimensiones (¡no es de extrañar que la tesis evolucionista que nos hace bajar del mono sea un dogma más que religioso!), para congraciarnos con la ideología dominante. Y si llega el reconocimiento y la consagración, es siempre después de la muerte, cuando las autoridades consagradas académicas han descubierto, tras mucho examinarlo y combatirlo, un cuerpo de ideas que ya se pueden manipular, reducir, etiquetar e integrar en el inventario de muertos que ya no pueden defenderse, ni explicar sus verdaderas motivaciones, ni protestar contra la manera reduccionista como los interpretan, ni, menos aún, contra los que se autonombran sus representantes y portavoces oficiales. Combatir el genio en todos nosotros es una religión en esta tierra. Así, ser, es tabú. Ser lo que todos tenemos y somos para ser, es tabú. Es tabú no desconectarnos los unos a los otros para así entrar en el tropel de ovejas resignadas a la muerte en vida que Sísifo nos dice que nacimos para ser. Y si lo dice Sísifo, ya ningún mortal puede oponerse y denunciar, sino acatar bajo pena de un suplicio mayor: hacerse devorar el hígado por el águila ( es decir por la envidia de Zeus), eternamente. Pues si el orgullo es tabú, la rabia auténtica, no la inflada revoltosa, rebelde, revolucionaria que se acepta como sarampión adolescente, es deicida. ¡Hasta allí podíamos llegar!
La rabia, la capacidad innata de decir “¡así no!” a la mentira, a la manipulación, a la injusticia, y decir “¡ así sí!” a la vida, a la acción justa, a la libertad del cuerpo, de la mente, de la potencia transformadora, del alma, de la armonía, del espíritu, es deicida. Así consideramos todos la injusticia como un mal necesario para evolucionar, para que los más fuertes, es decir, agresivos, sobrevivan. No hay lugar para las palomas ni para las gacelas en esta tierra. Esto fundamenta la segunda creencia Constructora: “Nada puede cambiar”. En efecto, sin rabia, las cosas sólo pueden, con mucho esfuerzo, evolucionar mínimamente.
Así, la unidad de lo humano es la unidad de poder, no de potencia, es la familia, la tribu urbana, la empresa, el país. No el individuo íntegro, autónomo, auténtico y libre que elige la interdependencia con los mejores.
Además, y desde el enfoque bíblico, la rabia se transforma en falso orgullo Legislador de ejercer el poder, la autoridad, el patriarcado en todos los roles sociales, empresariales y políticos. Remitimos al lector a la tipología Legisladora, que representa para lo Constructor la fase de desconexión, que lo obliga a trabajar al 20% de su capacidad innata de neonato de un día, pues lo Legislador es la máscara sobre la máscara Constructora que representa nuestro credo, el de todos los habitantes del planeta, seamos concientes de ello o no, lo queramos o no. Así, usamos el 20% de la energía de arranque instalada en el mundo, en vez de millones o billones por ciento que hubiéramos podido alcanzar si nos hubiéramos puesto simplemente en el camino de ser lo que todos somos, como seres humanos, y transmitirnos el ansia de crecer de padres a hijos. ¿Es demasiado tarde? No, en absoluto. Pero es necesario examinar brevemente las fuerzas de la inercia que ese Mapa mundial han generado y siguen generando de generación en generación y de siglo en siglo. Afortunadísimamente, la evolución de los milenios, como ya veremos, nos trae una luz potentísima al fondo del túnel y puede y debe reorientar nuestra brújula. Con esa alegría y esa esperanza, y con un camino posible y grato, y con instrumentos para lograr la conexión del mundo y un nuevo arranque a la rueda, hasta hoy invertida, de la historia, terminaremos este último capítulo de introducción al MAT.
El mundo, como cualquier otra persona u organización, puede perfectamente emprender su camino de conexión, paso preliminar para empezar a crecer y ser cada vez más y mejor lo que tiene para ser. Sin una guerra, sin una gota de sangre vertida, sin dolor (aunque tanto nos cueste creer en otra cosa que no sea la tristeza inflada). Una persona, una organización Constructora, en fase de conexión, redimensiona su tristeza inflada y la convierte en inteligencia y capacidad de pensar con claridad y, así, solucionar todos los problemas, erradicando sus causas, en vez de abrir un hueco para tapar otro mientras se entona un himno nazi al trabajo liberador. Eso ya pone a la organización Constructora en fase de preconexión, fase Fortificadora, con lo cual duplica su energía útil que pasa al 40%. Y lo tenemos en bandeja porque hoy se acaba un milenio Fortificador, como ya veremos.
Como segundo paso de su proceso de conexión, la organización Constructora recupera su orgullo y lo asume, además, como su talento mayor, su genialidad potencial, que se puede alcanzar con la simple condición de ejercerlo como base prioritaria de su ser y de su estar en el mundo. Con ello funciona al 60% y triplica así su energía de partida. La tierra y los hombres estarán regidos por el culto a la capacidad de transformarse, de ser, de inventar, de descubrir, de crear. De asumir su sexta estructura, la que lo diferencia de los animales. Y en vez de un universo de evolución pesada, lenta, necrófila y que hace millones de víctimas, pasaremos a un mundo de transformación permanente, que nos llevará, en un futuro que creemos lejano, a la culminación del proceso de hiperconexión que nos hará funcionar, como arranque de haber recuperado nuestra secuencia energética natural a un 5.000% de funcionamiento. Y eso sin recuperar la potencia de los ejes. Y eso sin recuperar el Centro, lo que nos llevaría a billones de potencia. Y ese proceso de crecimiento es, no sólo posible, no sólo grato y divertido, sino experimentado sobre numerosos casos por nosotros.
Como tercera fase de crecimiento para alcanzar la conexión, la organización Constructora conquista la rabia auténtica como su vocación. Y, como es su vocación, las grandes revoluciones se han transformado en verdaderos símbolos de autorrealización en el mundo. ¿Pero para qué verter sangre e imponer un Mapa Revelador desconectado, siempre precario y provisional, a más de incompatible con la estructura Constructora del Mundo, para poder soñar? ¿Por qué deberíamos abandonar la maravillosa potencia de un mundo Constructor conectado para caer en la paranoia Reveladora, que requiere que siempre haya un malo de la película, que se aficiona a la represión, que propicia un baño de sangre, para que al fin el Mapa de mundo se termine por imponer y convertir el sueño en triste máquina represiva de lo mejor del ser humano, su orgullo? Pasar a la fase Reveladora no significa ponerse por encima de la máscara Constructora la máscara Reveladora de rabia inflada, de resentimiento y de envidia. Con la que tenemos, ya basta.
Pasar a la rabia auténtica como talento es reír traviesamente y declarar, con seguridad, calma y sosiego, que los nuevos valores de la nueva cultura corresponden a la del Constructor Conectado y que el mundo será el lugar de reactivación y valoración de nuestras seis dimensiones, todas auténticas, en secuencia y en sus tres ejes al servicio del Centro, tal como fuimos todos en el primer mes de gestación. Ese sí que es nuestro estado natural que nos hará encontrar con toda facilidad una biogerencia, que instrumente la Teoría Omega como base inalienable y conquistable de las motivaciones humanas más universales. Eso como segundo paso, para recuperar nuestra secuencia.
Y, como tercer y penúltimo paso, el funcionamiento en los tres ejes, que poblará el mundo de expertos en lo disponible, en lo existente y en lo presente, es decir en lo que antaño se denominaba Maestros, Sacerdotes y Ángeles, sin religiones, un mundo de ciencia de verdad, al servicio de la grandeza inaudita del ser humano. Y, como colofón, el descubrimiento del Centro, que, lo repetimos, hay que dejar siempre VACÍO, como receptáculo de dimensiones que aún no poseemos.
El mundo en fase de conexión, se caracterizará por la integridad, la honestidad, la lealtad, la solidaridad, la compasión, la justicia perfecta, la genialidad, el talento por la transformación, la serenidad, y la alegría pura de descubrir la elevación y rectitud del espíritu, en libertad y crecimiento infinitos. De todas las tipologías, el Constructor tiene la mayor y mejor facultad de transformarse en ser humano no mamífero, pues de eso se trata. Eso no significa terminar con la pareja, con la familia, con la organización, sino limpiarlas de escorias. Tendríamos un mundo, esencialmente, en las antípodas de la locura. Pues el no transformarse, no crear, no denunciar las mentiras ni amar las verdades es lo que, de toda la vida, han sido las reales causas de locura. El mundo entero se convertiría en una unidad de cuidados intensivos contra las enfermedades físicas y mentales pero también espirituales y anímicas. Seríamos, todos, los Reactivadores plenos de un mundo nuevo hecho a la imagen y semejanza del ser humano que todos nacimos para ser y crecer.
Tras haber examinado, a vuelo de águila, el mundo en su ideología mapal, echaremos ahora un breve vistazo sobre otro fenómeno: la tipología de las ideologías de turno que se suceden en el mundo, tanto en grandes eras, como lo son los milenios, como en periodos más breves como lo son los siglos, como en periodos muy cortos como lo son las modas generacionales.
El que se sucedan visiones tipológicas a través del tiempo obedece a la inquietud espiritual del ser humano por encontrar su norte a través de opciones sucesivas: se prueba con una ideología y, cuando se constata que no funciona, se abre paso a otra opción. La cuestión clave aquí, es observar en qué orden se presentan una tras otra.

El Esplendor de lo Humano - Preciada Azancot
 

Extracto del libro “EL ESPLENDOR DE LO HUMANO”,  de Preciada Azancot

©Preciada Azancot

THE SPLENDOUR OF THE HUMAN BEING, fascicle 34: Typology of the countries, continents and the world

Countries are organisations that also have a typology, naturally. The origin of each country’s typology lies in the history of its constitution and in the personality of its founders.

It is not the research theme of this book to detect the typology of all the countries in the world and for this we would refer the reader to our work “The new MAT leadership” which analyses the genesis of the Spanish and Venezuelan typology. We will only give a few results about countries that we have investigated. In Europe, France is Legislator, just like Portugal. Spain is Revealer, as is Greece. Holland is Reactivator, as well as Russia. Belgium is Constructor, in addition to Switzerland and Germany. England is Fortifier, as is Sweden. Italy is Promoter.
In America, the United States is Revealer. Canada is Constructor. Mexico is Revealer, Costa Rica and Venezuela are Reactivators. Chile is Legislator. Colombia is Promoter as well as Argentina, Peru is Fortifier as is Barbados.
In North Africa, Morocco is Reactivator. Algeria is Revealer. Tunisia is Promoter. Libya is Constructor.
In Asia, China is Constructor. Japan is Fortifier as is India. Vietnam is Reactivator.
In Oceania, Australia is Revealer.
Just as countries have their own typology, so do the continents: Europe is Legislator. Asia is Constructor. America is Fortifier. Africa is Revealer.
As for the world, it is undoubtedly Constructor. We haven’t yet researched the genesis of the formation of the world’s typology, but MAT was also a pragmatic discovery that started out by confirming what existed. It started with the discovery of the typological communication channels, followed by the discovery of the seven typologies, then the structural engineering, and then the emotional engineering. After discovering the what, came the how and then the why and then the what for, and finally the where.
So we confirmed that the world is of the Constructor typology, and that the phase that it is normally in is the Legislator phase, in other words in disconnection. We refer the reader to the chapter corresponding to the typologies and to the section that deals with the Constructor. All of the data correspond in terms of structure, emotions, aesthetic, psychological profile, existential dramas, archetypal beliefs, etc.
Consequently, we will not repeat the characteristics of the Constructor typology and will leave to the intelligence and transforming capacity of the reader the task of verifying this and translating in terms of organisation and ideology the beliefs and values described in the context of the person. This can be a very fun and creative exercise in which we don’t wish to interfere.

II. TYPOLOGY OF THE IDEOLOGIES THAT DOMINATE THE WORLD:

We believe that, for a work that presents this new science – MAT – it is much more important to culminate the analysis of the incidence of the personality typologies on the ideologies that dominate the world, starting at the current moment and going back in time over five millennia. We will conclude with a projection of the ideologies that will dominate the world for another fifty years. What is essential here is the science, the method. With this method, any trained or simply studious reader will be able to make projections for a greater period of time. And any historian could provide relevant data for checking and corroborating the synthesised analysis that we make here. We are not historians and we need all manner of experts in the human sciences, including medicine, in order to complete and advance our investigations.

IDEOLOGY OF THE WORLD:
In our introduction, we described the values that have dominated our global culture for the last thirty years. But before going back over them we believe that it is useful to analyse the basic ideology that has governed the world since time began. On this ideology will be superimposed the ideologies of the millennia, centuries, and generational eras, dialectically influencing the basic world ideology.
We declare that planet earth has a Constructor typology and that the origin lies in the very formation of the planet which was constituted very slowly and under the sign of development and work. We don’t know which civilisations intervened before the biblical era, but we will begin from it because that ideology continues to influence the world today and will do so even more in thirteen years’ time, for the reasons that we will see further on. According to the biblical ideology man was created by God and punished for his pride when he wished to become, by eating from the tree of knowledge, “one of the gods”, in other words an archetype. He was expelled from paradise and condemned to eat the fruit of his labour, working tirelessly to achieve this. The woman, his companion, was condemned to give birth in pain in order to reproduce. There is no promise of returning to paradise following repentance. Children must eternally pay for the sins of their forebears, without possible remission, at least in this life. The sentence seems eternal, as was the curse of Zeus on Sisyphus, who similarly sinned against his god by deceiving him. Following the expulsion of the original couple, comes fratricide out of the envy (in other words, rage instead of pride) of Cain against Abel. Somewhat later, god decides to shorten the lifetime of mortals and establishes it at 120 years at most. More sadness. The biblical god is Legislator and inflates the pride of governing men by imposing on them norms and rules that crush their Rector and reduce to a limit their Transformer. One cannot, under any concept rebel against that god. The typology of the world, clearly Constructor through inflation of the Synthesiser and sadness, the evident disconnection of pride and the Transformer, the prohibition of rage and its outcome of seeing injustice as something normal, daily and inevitable, is based on the Constructor’s two existential beliefs. The first one: “If I say what I know, they will think me crazy and nobody will believe me” weighs on all of us like a millstone. Pride is totally disconnected on this planet, and all great creators, discoverers, and geniuses face incomprehension and envy, although we don’t burn them at the stake nowadays, they are allowed to die of ostracism, misery and hunger. Pride, in other words transformation and metamorphosis through the creation of great and brilliant works, through growth that leaps above scales and through the discovery of the essence of the world’s problems, is the greatest taboo that confronts the entire planet earth. We must behave like animals, in other words beings of five dimensions (it is hardly surprising that the evolutionist thesis that makes us descend from the monkey is a more than religious dogma!), in order to ingratiate ourselves with the dominant ideology And if recognition and consecration comes, it is always after death, once the consecrated academic authorities have discovered, after a lot of examination and resistance, a body of ideas that can now be manipulated, reduced, labelled and integrated into the inventory of corpses that can no longer defend themselves, nor explain their true motivations, nor protest against the reductionist manner in which they are interpreted, much less, against those who self-appoint themselves their official spokespeople and representatives. Fighting the genius inside all of us is a religion on this earth. Thus, being, is taboo. Being what we all have and are to be, is taboo. It is a taboo not to disconnect each other so as to enter the flock of sheep resigned to death in life that Sisyphus tells us we were born to be. And if Sisyphus says so, no mortal can oppose himself any longer and denounce with rage, instead obey under penalty of a greater punishment: to have one’s liver devoured by the eagle (in other words by the envy of Zeus) by becoming a Revealer. Since if pride is a taboo, authentic rage, not the inflated unruly, rebellious revolutionary one that is accepted like teenage measles, is deicide. We could even go this far!
Rage, the innate capacity to say “not like that!” to lies, manipulation, injustice and to say “like this!” to life, just action, freedom of the body, the mind, of transforming potency, of the soul, of harmony, of the spirit, is deicide. Thus we all consider injustice to be a necessary evil in order to evolve, so that the strongest, i.e. the aggressive, survive. There is no room for doves or gazelles on this earth. This is the foundation of the Constructor’s second belief: “Nothing can change”. Indeed, without rage, things can only, with a lot of effort, evolve minimally.
Thus, human unity is the unity of power, not of potency, it is the family, the street gang, the company, the country. Not the integral, autonomous, authentic and free human being who chooses interdependence with the best.
Plus, and from the biblical approach, rage is transformed into false Legislator pride of exercising power, authority, the patriarchy in all social, business and political roles. We refer the reader to the Legislator typology, which for the Constructor represents the disconnection phase, obliging him to work at 20% of his innate capacity as a one-day old newborn, since the Legislator is the mask over the Constructor mask that represents our credo, that of all the inhabitants of the planet, whether we are conscious of it or not, whether we like it or not. Thus, we use 20% of the start-up energy installed in the world, instead of the millions or billions percent that we could have reached if we had simply put ourselves on the path towards being what we all are, as human beings, and transmitting the preoccupation to grow from parents to children. Is it too late? No, not at all. But we need to examine briefly the forces of inertia that this world map has generated and that continue to be generated from generation to generation and century to century. Very fortunately, the evolution of the millennia, as we will see further on, brings us a very potent light at the end of the tunnel and can and must reorient our compass. With that joy and that hope, and with a possible and agreeable path, and with instruments to achieve the connection of the world and a new start-up for the wheel, to date inverted, of history, we will finish this last chapter of introduction to MAT.
The world, just like any other person or organisation, can perfectly well embark on its path to connection, a preliminary step to start growing and being better and more what it has to be. Without a war, without a drop of blood being spilled, without pain (although it is so hard for us to believe in something other than inflated sadness). A person, a Constructor organisation, in the phase of connection, resizes their inflated sadness and transforms it into intelligence and the capacity to think with clarity and, thus, solve all the problems, by eradicating their causes, instead of opening a hole to cover another one while intoning a Nazi hymn to liberating work. That already puts the Constructor organisation in the pre-connection phase, the Fortifier phase, whereby useful energy duplicates to become 40%. And we have it on a plate, because today a Fortifier millennium is ending, as we will see later.
As the second step in its connection process, the Constructor organisation recovers its pride and assumes its, moreover, as its greatest talent, its potential genius, which can be achieved on the simple condition of exercising it as the priority basis of its being and existing in the world. With that it functions at 60% and thereby triplicates its original energy. The earth and men will be governed by the cult for the capacity to transform, to be, to invent, to discover, to create. If it assumes its sixth structure, the one that differentiates it from animals. And instead of a universe with a heavy, slow, necrophilic evolution, with millions of victims, we will move onto a world of permanent transformation that will take us, in a future that we believe is remote, to the culmination of the process of hyperconnection that will make us function, at the start of having recovered our natural energetic sequence at 5,000%. And that without recovering the potency of the axes. And that without recovering the Centre, which would take us to billions of potency. And that process of growth is, not only possible, not only agreeable and fun, but also has been experimented by us on numerous cases.
As the third phase of growth for achieving connection, the Constructor organisation conquers authentic rage as its vocation. And, as its vocation, the major revolutions have become true symbols of self-fulfilment in the world. But why spill blood and impose the disconnected Revealer Map, always precarious and provisional, on top of incompatible with the world’s Constructor structure, to be able to dream? Why should we abandon the marvellous potency of a connected Constructor world to yield to the Revealer paranoia, that demands there always be a baddy in the picture, who develops a taste for repression, who propitiates a bloodbath, so that finally the Map of the world ends up imposing itself and transforming the dream into a sad repressive machine of what is best of the human being, his pride? Passing onto the Revealer phase does not mean wearing the Revealer mask of inflated rage, resentment and envy on top of the Constructor mask. With what we have, it’s enough.
To pass onto authentic rage as the vocation involves laughing mischievously and declaring, with total certainty, calm and composure, that the new values of the new culture correspond to those of the Connected Constructor and that the world will be the place for reactivating and valuing our six dimensions, all authentic, in sequence and in the three axes at the service of the Centre, as we all were in our first month of gestation. That is our natural state that will make us find with total ease a bio-management, which implements the Omega Theory as the inalienable and conquerable base of the most universal human motivations. This as a second step, in order to recover our sequence.
And, as a third and penultimate step, the functioning in the three axes, which will populate the world with experts in what is available, existing and present, in other words of what was formerly referred to as Masters, Priests, and Angels, without religions, a world of true science, at the service of the unprecedented greatness of the human being. And, to top it all, the discovery of the Centre, which, we repeat, we always have to leave EMPTY, as a receptacle of dimensions that we do not yet possess.
The world in the connection phase will be characterised by integrity, honesty, loyalty, solidarity, compassion, perfect justice, geniality, the talent of transformation, serenity and the pure joy of discovering the elevation and rectitude of the spirit, in infinite freedom and growth. Of all the typologies, the Constructor has the greatest and best faculty to transform itself into a non-mammal human being, since that’s what it’s about. That doesn’t mean splitting up with one’s partner, family, or organisation, but cleaning them of debris. We would have a world, essentially, on the antipodes of madness. Since not transforming, not creating, not denouncing lies or loving truths is what, all life long, have been the real causes of madness. The whole world would become an intensive care unit against physical and psychological diseases but also spiritual and mental. We would be, all of us, the full Reactivators of a new world made in the image and likeness of the human being that we were all born to be and grow.
After examining, in an eagle’s flight, the world in the ideology of its map, we will now take a brief look at another phenomenon: the typology of the ideologies in fashion that succeed each other in the world, both in great eras, such as the millennia, as well as in shorter periods such as centuries, and in very short periods such as generational trends.
The fact that typological visions succeed each other in time obeys the human being’s spiritual preoccupation of finding his north through successive options: we try with one ideology and, when we realise that it doesn’t work, we clear the way for another option. The key question here is to observe in what order one follows the other.

The Splendour of the Human Being - Preciada Azancot

An extract from the book “THE SPLENDOUR OF THE HUMAN BEING” by Preciada Azancot

©Preciada Azancot

EL ESPLENDOR DE LO HUMANO, entrega 33: Análisis de la estructura de las organizaciones

Extracto del libro “EL ESPLENDOR DE LO HUMANO”,  de Preciada Azancot

©Preciada Azancot

EL RECTOR:
Un Rector que funciona bien arrojará:
– Normativa correcta y completa orientada a la seguridad de la organización y de sus habitantes.
– Conocimiento de los límites exactos que nadie puede ni debe franquear.
– Sutileza y delicadeza en el trato a las personas.
– Respeto del sistema de valores elegidos para desarrollarse en paz.
– Seguridad de las personas y de la organización.
– Selección de las personas sobre valores claros y éticos.
– Recta conciencia y sentido del honor.
– Cumplimiento de las obligaciones.
– Ética, elegancia, firmeza y fiabilidad.
– Confidencialidad.
– Constancia.
– Rigor en la selección de dirigentes, usuarios y clientes.
– Conocimiento profundo y objetivo de los rasgos de personalidad propios y ajenos.
– Sanciones contra abusos, manipulaciones, atropellos, mentiras y todo tipo de incumplimientos.

En cuanto al Rector en mal funcionamiento, se constatará:
– Exceso e inadecuación de la normativa, que traba el fluir orgánico.
– Timidez y cobardía en los habitantes, que privilegian la seguridad y la rutina por encima de la veracidad.
– Burocracia y excesivo papeleo.
– Falta de creatividad.
– Pesadez y pomposidad.
– Rigidez.
– Organización estratificada según la antigüedad y la edad.
– Control sistemático a priori.
– Desconfianza en los habitantes y antes los extraños.
– Liderazgo rígido y orientado hacia los resultados.
– Multitud de ideologías arquetipales y culto por las ideologías.
– Culto de la personalidad.
– Intimidación y manipulación con miedo.
– Distanciamiento en el trato.
– Pocos premios y muchas sanciones.

Una organización con el Rector Dominante evidenciará, en sus mejores momentos, un Rector adecuado, y también se caracterizará por una patología dominante de esta estructura: tendremos a una organización de tipología Fortificadora. La emoción inflada correspondiente será el miedo transformado en cobardía.

EL PROTECTOR:
– Una estructura Protectora adecuada se caracteriza por:
– Vocación de servicio.
– Atención a los habitantes. sean o no nacionales.
– Sentido de pertenencia sobre valores positivos y creadores: sobre la auténtica valía.
– Diferenciación en el trato según la valía real de las personas y cosas.
– Servicio post venta.
– Validez y fiabilidad.
– Sistema de comunicación completo y personalizado.
– Solidaridad con el entorno.
– Reconocimiento del desempeño personal.
– Programas de desarrollo integral de las personas.
– Programas sociales.
– Multiplicidad de asociaciones de ayuda y solidaridad.
– Cultura humanista.
– Revistas y publicaciones especializadas en enlace entre las personas.
– Programas de integración.
– Sistema de venta y comunicación vanguardista.
– Habilidad conceptual.
– Amistad, lealtad, hospitalidad.

El Protector en mal estado evidenciará:
– Paternalismo.
– Sobreprotección de los integrantes de la organización.
– Irrespeto de los subalternos por sus jefes.
– Delegación hacia arriba.
– Miedo a desagradar.
– Culpabilidad si se piensa en cambiar de país o de empresa.
– Subordinación de la tarea al estado de ánimo de la gente.
– Compulsión en complacer.
– Cambios continuos de ritmo en función de necesidades ajenas al interés general.
– Falta de sanciones.
– Atención y tiempo para los peores.
– Repugnancia a echar a indeseables.
– Pérdida de tiempo.
– Razonamientos faltos de rigor y muy subjetivos.

Una organización con dominante protectora será de tipología Reactivadora con amor dominante transformado en temeridad y compulsión salvadora.

EL SINTETIZADOR:
Un Sintetizador en buen estado se manifestará por:
– Tecnología puntera.
– Sistemas actualizados y novedosos.
– Organización del trabajo.
– Buena administración, muy transparente.
– Organización de los mandos.
– Hábito de informar y de dialogar.
– Toma de decisiones claras y colegiadas.
– Racionalidad.
– Apertura.
– Honestidad.
– Actualización de conocimientos.
– Formación cuidada y masiva.
– Proceso de datos.
– Orden y economía.
– Inteligencia.
– Multiplicidad de opciones.
– Aprovechamiento de cada oportunidad.
– Control y aprovechamiento del tiempo en actividades de desarrollo permanente.
– Juventud, lozanía, candor.

Un Sintetizador inadecuado tendrá:
– Reuniones interminables y sin puntualidad.
– Frialdad de la información uniformizada.
– Hiperracionalismo.
– Robotización de tareas.
– Exceso de información.
– Culto al ordenador y a la robotización del trabajo.
– Seriedad convencionalista de la vestimenta.
– Gusto por las presentaciones que privilegian la forma sobre el contenido.
– Decoración aséptica, funcional y banal.
– Decoración excesivamente barroca y sobrecargada.
– Falta de gusto y ordinariez.
– Desconfianza disfrazada de pragmatismo ante lo creador e innovador.
– Esterilización de la creatividad.
– Desprecio por las personas “inmaduras” que expresan rabia.
– Subvaloración de los creadores, que se ven como a locos y neuróticos.
– Exceso de organización y peso de la estructura improductiva.
– Opacidad gerencial y falta de transparencia administrativa.

Una organización con dominante del Sintetizador será de tipología Constructora. La emoción dominante será la tristeza, muchas veces transformada en derrotismo amputador.

EL VITALIZADOR:
Un Vitalizador organizacional sano tendrá:
– Vitalidad.
– Viveza y capacidad de reacción inmediata.
– Pasión por el movimiento y el deporte.
– Talante justiciero.
– Generación permanente de cultura.
– Defensa contra los abusos.
– Lucha contra manipulaciones y mentiras. Gusto por la exploración y el descubrimiento de cosas nuevas.
– Talento iconoclasta que ridiculiza lo pomposo.
– Agilidad y flexibilidad.
– Ambiente relajado, divertido e informal.
– Libertad.
– Control a posteriori de las tareas.
– Defensa del individuo.
– Lucha contra el corporativismo y los reinos de Taifas.
– Presencia en el entorno.
– Gran movilidad dentro del entorno.
– Osadía e inconformismo.
– Amor por la verdad.

Un Vitalizador en mal estado se caracterizará por:
– Pasotismo.
– Corporativismo obstruccionista.
– Aparente dinamismo y aceleración que encubre una gran resistencia al cambio.
– Cada uno trata de demostrar que las ideas de los demás son inoperantes, encontrándole “peros” a todas.
– Resentimiento y revanchismo.
– Clima de camaradería horizontal y adolescente.
– Se hace pasar exámenes a los mejores y más cariñosos que se ven como a incautos.
– Sensación de impotencia y de injusticia difusas.
– Reivindicaciones partidistas.
– Gusto por salir a la calle con cualquier pretexto.
– Tristeza que no se expresa y se desvía en irritación.
– Caricaturización de las desgracias y dolores.
– Aparente cinismo.
– Mal trato a los usuarios y clientes.
– Paranoia con el entorno.
– Se patea el orgullo.
– Admiración por la picaresca.
– Se le quita seriedad y trascendencia a todo.

Una organización con dominante vitalizadora tendrá la tipología Reveladora con rabia inflada que se transforma en resentimiento revanchista.

EL TRANSFORMADOR:
Un Transformador en buen estado tendrá:
– Investigación e innovación de vanguardia.
– Transformación creadora de la realidad.
– Florecimiento de arte y de descubrimientos.
– Genialidad.
– Firmeza en la audacia.
– Liderazgo de vanguardia y orientado hacia la persona.
– Facultad de adelantarse a los cambios.
– Tecnología puntera.
– Liderazgo de vanguardia y orientado al crecimiento y la transformación de la persona.
– Gusto por la filosofía.
– Lenguaje rico y habilidad oratoria.
– Habilidad para negociar.
– Valoración y estatus de los mejores.
– Amor por los genios.
– Penalización de la envidia.
– Autosuperación permanente.
– Dignidad.
– Fobia al culto de la personalidad.
– Ridiculización del narcisismo.
– Rechazo y desprecio del trepador.
– Respeto por las creaciones y descubrimientos ajenos.
– Respeto escrupuloso del pago de royalties.
– Sistema de remuneración flexible que privilegia la creación sobre la antigüedad.

Un Transformador defectuoso tendrá:
– Manipulación de la gente y de la opinión pública.
– Sobornos y promesas incumplidas.
– Culto por el trepador y el pícaro.
– Reemplazo de lo creador por improvisaciones descabelladas e insulsas.
– Líderes aniñados y caprichosos.
– Reinos de Taifas.
– Prioridad a la forma y al valor añadido oportunista.
– Falta de escrúpulos.
– Culto a la vitrina.
– Esnobismo en el vestir.
– Estatus formalista y superficial muy apegado a los signos exteriores.
– Servilismo y clientelismo.
– Hábito de considerar a las personas como bienes de equipo intercambiables.
– Envidias y agravios comparativos.
– Cultura que premia a los trepadores y castiga la lealtad.
– Gusto por negocios poco claros y de resultados inmediatos.
– Visión miope y a muy corto plazo que considera el mañana como prolongación del hoy.
– Contacto con políticos sobornables.
– Derrotismo y fatalismo que elige lo tópico.

Una organización con dominante del Transformador será Legisladora con orgullo inflado que se transforma en dogmatismo e idolatría.

EL ORIENTADOR:
Un Orientador adecuado se manifestará por:
– Planificación estratégica que se adelanta a los cambios del entorno.
– Tesón que no abdica ante las adversidades ni ante las pruebas.
– Optimismo y fe en el ser humano.
– Valoración de lo universal y de lo auténticamente sagrado.
– Desarrollo espiritual privilegiado.
– Alegría ante cualquier certeza.
– Búsqueda de la verdad y alegría cuando se encuentra.
– Excelente orientación en sus sectores de actividad y de investigación.
– Respeto por lo biológico y lo humano.
– Valentía y heroísmo.
– Talante insobornable.
– Gran curiosidad y respeto por lo inconsciente.
– Optimismo confiado.
– Paz y serenidad.
– Sentido del humor.
– Vocación de felicidad.
– Contacto amoroso con generaciones pasadas y futuras.
– Sentido de continuidad.
– Humildad.
– Jerarquización indesmayable que no se aparta de lo esencial.
– Amor por Dios sobre todas las cosas.

Un Orientador en mal estado tendrá:
– Incoherencia en la planificación estratégica.
– Gusto por los gurúes y por lo mágico.
– Entusiasmos y depresiones ciclotímicas.
– Idolatrización por los valores culturales de moda.
– Prostitución de ideales profundos a favor de modas.
– Liderazgo personalista y manipulador.
– Admiración por el carisma.
– Admiración por el éxito.
– Utilización cínica de los demás.
– Ideal corporativista entre “élites” sociales (beauty people, jet set).
– Fundaciones de arte postmoderno y decadente con pretensiones minimalistas.
– Desprecio de la galantería y gran patanería y ordinariez.
– Machismo en los hombres y síndrome de la abeja reina en las mujeres.
– Inversión de patrones sexuales y transformismo.
– Gusto por el disfraz.
– Vestimenta unisex.
– Gusto por las fusiones y el gigantismo que disimulan un real ostracismo.
– Drogadicción, ludopatías y todo tipo de adicciones.
– Miedo al entorno, que se ve como a una jungla.
– Mesianismo en los líderes e infantilismo en los seguidores.
– Fabricación de ídolos surgidos del marketing.
– Adulación y narcisismo infantil.
– Falta de límites.
– Talante confianzudo.
– Nadie dice lo que piensa si no le conviene.
– Expulsión inmediata de los que se atreven a recuestionar lo idolatrizado.

Una organización con Orientador dominante tendrá una tipología Promotora con alegría inflada que se transforma en avasallamiento y talante de aprovechado.

El Esplendor de lo Humano - Preciada Azancot
 

Extracto del libro “EL ESPLENDOR DE LO HUMANO”,  de Preciada Azancot

©Preciada Azancot

THE SPLENDOUR OF THE HUMAN BEING, fascicle 33: The typology of organisations

An extract from the book “THE SPLENDOUR OF THE HUMAN BEING” by Preciada Azancot
©Preciada Azancot

When we describe the temperament of nations, we tend to say that the French are arrogant, elegant, lovers of good food and chauvinistic, that Germans are hardworking and organised and lovers of culture although square, that Spaniards are unruly, joyful, moaners and creative, that the English are reserved, intimate, sober and isolationists and that the Dutch are humanists, welcoming and cordial. One could say that we easily see, as soon as we become familiar with MAT, that France is Legislator, Germany Constructor, Spain Revealer, and Holland Reactivator. And if we start analysing those countries by comparing our first impression with the details of the MAT portrait of these typologies, we will ratify these diagnoses and even manage to detect the phase of typological evolution in which each of the abovementioned countries is.
Diagnosing the typology of a country follows the same guidelines as diagnosing that of a person: first we need to detect what structure is most active. Secondly, we need to confirm that the dominant emotion is the one that normally energises the detected inflated structure. We will not have the help, at least at first sight, of confirming our visual, auditory, olfactory, taste, tactile and sexual perceptions with a standard portrait, but if we delve slightly deeper into the culture, cuisine, aesthetic, landscape, history, philosophy and linguistics or philology of each country, we will verify many times over that these first perceptions are confirmed and we will detect the national typology and phase of evolution in all ease.
Analysis of the structure of organisations:

THE RECTOR:
A Rector that functions well will give:
– Correct and complete regulations aimed at the safety of the organisation and its population.
– Knowledge of the exact limits that nobody can or must violate.
– Subtlety and delicacy in dealing with people.
– Respect for the selected system of values in order to develop in peace.
– Safety of the people and of the organisation.
– Selection of people based on clear and ethical values.
– Upright conscience and sense of honour.
– Fulfilment of obligations.
– Ethics, elegance, firmness and reliability.
– Confidentiality.
– Constance.
– Rigour in the selection of directors, users and clients.
– Profound and objective knowledge of own and others’ personality features.
– Sanctions against abuses, manipulations, clashes, lies and all types of failures.

With regards to the Rector functioning poorly, we will observe:
– Excessive and inadequate regulations, which impede organic flow.
– Timidity and cowardice of the population, favouring safety and routine over veracity.
– Bureaucracy and excessive paperwork.
– Lack of creativity.
– Heaviness and pomposity.
– Rigidity.
– Organisation stratified according to time of service and age
– Systematic control a priori.
– Mistrust among the population and towards strangers.
– Rigid result-oriented leadership.
– Multitude of archetypal ideologies and cult for ideologies.
– Personality cult.
– Intimidation and manipulation through fear.
– Distance in personal treatment.
– Few rewards and many sanctions.

An organisation with a Dominant Rector will display, in its best moments, a suitable Rector, and will also be characterised by a dominant pathology of that structure: we will have an organisation of the Fortifier typology. The corresponding inflated emotion will be fear transformed into cowardice.

THE PROTECTOR:
A suitable Protector structure is characterised by:
– A vocation to serve.
– Care for the population, whether or not they are nationals.
– Sense of belonging based on positive and creating values: based on genuine worth.
– Different treatment according to the real value of people and things.
– After-sales service.
– Validity and reliability.
– Complete and tailored communication system.
– Solidarity with the environment.
– Recognition of personal performance.
– Integral development programs for people.
– Social programs.
– Multiplicity of aid and solidarity associations.
– Humanist culture.
– Magazines and publications specialised in bonding between people.
– Integration programs.
– Avant-garde sales and communication system.
– Conceptual skill.
– Friendship, loyalty, hospitality.

A Protector in bad condition will display:
– Paternalism.
– Overprotection of the organisation’s members.
– Lack of respect of underlings for their bosses.
– Upwards delegation.
– Fear of not pleasing.
– Guilt if thinking about changing country or company.
– Subordination of the task to people’s frame of mind.
– Compulsion to please.
– Continuous changes in pace based on needs beyond the general interest.
– Lack of sanctions.
– Attention and time for the worst.
– Reluctance to throw out undesirables.
– Waste of time.
– Reasoning that lacks rigour and is very subjective.

An organisation with a dominant protector will have a Reactivator typology with dominant love transformed into recklessness and a compulsion to save.

THE SYNTHESISER:
A Synthesiser is good condition will express itself through:
– State-of-the-art technology.
– Updated and innovative systems.
– Work organisation.
– Good administration, very transparent.
– Organisation of leaders.
– Habit of informing and dialogue.
– Clear and group decision making.
– Rationality.
– Openness.
– Honesty.
– Updating of knowledge.
– Careful and mass training.
– Data processing.
– Order and savings.
– Intelligence.
– Multiplicity of options.
– Making the most of every opportunity.
– Control and efficient use of time in activities of permanent development.
– Youthfulness, vigour, candour.

An inadequate Synthesiser will have:
– Endless meetings with no punctuality.
– Cold uniform information.
– Hyper-rationalism.
– Robotised tasks.
– Excess of information.
– Cult towards the computer and work robotisation.
– Conventional seriousness of the dress code.
– A taste for presentations that favour form over content.
– Aseptic, functional and banal decoration.
– Excessively baroque and overloaded decoration.
– Lack of taste and vulgarity.
– Mistrust disguised as pragmatism in the face of what is creating and innovative.
– Sterilisation of creativity.
– Scorn for “immature” people who express rage.
– Undervaluing creators, who are seen as crazy and neurotic.
– Excessive organisation and weight of the non-productive structure.
– Opaque management and lack of administrative transparency.

An organisation with a dominant Synthesiser will be of the Constructor typology. The dominant emotion will be sadness, often transformed into amputating defeatism.

THE VITALISER:
A healthy organisational Vitaliser will have:
– Vitality.
– Liveliness and capacity to react immediately.
– Passion for movement and sports.
– A just temperament.
– Permanent generation of culture.
– Defence against abuses.
– Fight against manipulations and lies. Taste for exploration and the discovery of new things.
– Iconoclastic talent that ridicules what is pompous.
– Agility and flexibility.
– Relaxed, fun and informal atmosphere.
– Freedom.
– Control of tasks a posteriori.
– Defence of the individual.
– Fight against corporatism and caliphates.
– Presence in the environment.
– Great mobility within the environment.
– Boldness and non-conformism.
– Love for the truth.

A Vitaliser in poor condition will be characterised by:
– A couldn’t-care-less attitude.
– Obstructionist corporatism.
– Apparent dynamism and speed that disguises a great resistance to change.
– Everyone trying to prove that others’ ideas don’t work, finding “buts” to all of them.
– Resentment and vengefulness.
– Climate of horizontal and adolescent camaraderie.
– Putting the best and kindest who are seen as unwary to the test.
– Vague sense of impotence and injustice.
– Partisan claims.
– Taste for going outside with any pretext.
– Unexpressed sadness deviated towards irritation.
– Caricaturing of misfortunes and pain.
– Apparent cynicism.
– Bad treatment towards users and clients.
– Paranoia with the environment.
– Downtrodden pride.
– Admiration for the picaresque.
– Removing seriousness and transcendence from everything.

An organisation with a dominant vitaliser will have the Revealer typology with inflated rage transformed into vengeful resentment.

THE TRANSFORMER:
A Transformer in good condition will have:
– Avant-garde research and innovation.
– Creating transformation of reality.
– Flourishing of art and discoveries.
– Genius.
– Firm audacity.
– Avant-garde people-oriented leadership.
– Faculty of being ahead of changes.
– State-of-the-art technology.
– Avant-garde leadership oriented at personal growth and transformation.
– Taste for philosophy.
– Rich language and oratory skill.
– Skill to negotiate.
– Valuation and status of the best.
– Love for geniuses.
– Penalisation of envy.
– Permanent self-improvement.
– Dignity.
– Phobia of the personality cult.
– Ridiculing of narcissism.
– Rejection and scorn towards social climbers.
– Respect for other people’s creations and discoveries.
– Scrupulous respect for the payment of royalties.
– Flexible remuneration system that favours creation over time with the organisation.

A defective Transformer will have:
– Manipulation of people and of public opinion.
– Bribes and unfulfilled promises.
– Cult for the social climber and the rogue.
– Replacement of what is creating for preposterous and dull improvisations.
– Childlike whimsical leaders.
– Caliphates.
– Priority of form and of opportunistic added value.
– Lack of scruples.
– Cult of the showcase.
– Snobbery in the dress code.
– Formalist and superficial status very attached to outward signs.
– Servility and the patronage system.
– Habit of considering people to be replaceable items of equipment.
– Envies and resentments arising from inequalities.
– A culture that rewards social climbers and punishes loyalty.
– Taste for businesses that are not very clear and that give immediate results.
– A short-sighted and very short-term vision that considers tomorrow to be an extension of today.
– Contact with venal politicians.
– Defeatism and fatalism that chooses clichés.

An organisation with a dominant Transformer will be Legislator with inflated pride that is transformed into dogmatism and idolatry.

THE ORIENTER:
An adequate Orienter will be expressed through:
– Strategic planning that is ahead of the changes in the environment.
– Tenacity that does not abdicate in the face of adversities or tests.
– Optimism and faith in the human being.
– Valuation of what is universal and authentically sacred.
– Privileged spiritual development.
– Joy in the face of any certainty.
– Search for truth and joy when it is found.
– Excellent orientation in its sectors of activity and research.
– Respect for what is biological and human.
– Valour and heroism.
– Incorruptible temperament.
– Great curiosity and respect for the unconscious.
– Confident optimism.
– Peace and serenity.
– Sense of humour.
– Vocation of happiness.
– Loving contact with past and future generations.
– Sense of continuity.
– Humility.
– Unfaltering prioritisation that does not abandon what is essential.
– Love for God above all things.

An Orienter in bad condition will have:
– Incoherence in the strategic planning.
– Taste for gurus and what is magical.
– Cyclothymic enthusiasms and depressions.
– Idolatrised fashionable cultural values.
– Prostitution of profound ideals in favour of fashions.
– Manipulating personality-oriented leadership.
– Admiration for charisma.
– Admiration for success.
– Cynical use of others.
– Corporatist ideal between social “elites” (beauty people, jet set).
– Post-modern and decadent art foundations with minimalist pretensions.
– Scorn for politeness and great vulgarity and coarseness.
– Male chauvinism in men and queen bee syndrome in women.
– Inversion of sexual patterns and transvestism.
– Taste for disguise.
– Unisex dress code.
– Taste for mergers and gigantism that hide a real ostracism.
– Drug addiction, gambling addiction and all types of addictions.
– Fear of the environment, which is seen as a jungle.
– Messianism in leaders and infantilism in followers.
– Fabrication of idols emerged from marketing.
– Childish narcissism and flattery.
– Lack of limits.
– Overfamiliar attitude.
– Nobody says what they think if it’s not in their interest.
– Immediate expulsion of those who dare to question what is idolatrised.

An organisation with a dominant Orienter will have a Promoter typology with inflated joy that is transformed into subjugation and a self-seeking attitude.

The Splendour of the Human Being - Preciada Azancot

An extract from the book “THE SPLENDOUR OF THE HUMAN BEING” by Preciada Azancot
©Preciada Azancot

Plagio a Preciada Azancot

A continuación, reproduzco la entrada que he realizado en Facebook, avisando a mi querida amiga y autora de mi editorial Tulga3000 Editores, Preciada Azancot de un plagio que se ha cometido contra su obra y la de su colaborador Juan Manuel Soto, así como la respuesta de ésta. Un caso patético y asqueroso.

Antonio Gálvez -> Preciada Azancot: “Mi querida amiga, como Editor tuyo, tengo el pesar de tener que darte una desagradable noticia: Arancha Merino, antaño alumna y colaboradora tuya, ha escrito un libro donde dice que se basa en el MAT, pero lo que no dice es que fusila y amputa sin vergüenza ninguna textos completos de tu libro “El esplendor de lo humano” y del libro de nuestro querido Juan Manuel Soto, “La vida que naciste para vivir”.

Que un alumno tuyo interprete el MAT me parece estupendo. Y que publique su interpretación también. Ahora, que lo que haga es fusilar sin contemplaciones textos tuyos, apropiándoselos, es asqueroso y lamentable.

Por ponerte un sólo ejemplo de los numerosísimos, ésta es la descripción que haces tú en “El esplendor de lo humano” del Fortificador en fase Reactivadora:
“Se atreve a acercarse a los demás, aunque se deja el pellejo en cada encuentro. Está lleno de piedad hacia los que sufren y de severidad consigo mismo. Es tierno y agradecido. Es absolutamente fiable y puede ser un gran artista. Valora la amistad por encima de todas las cosas de este mundo.”.
La señora Merino, página 124 de su libro, ¿lo resume?¿condensa?¿copia a medias?¿o FUSILA Y AMPUTA? así: “Se atreve a acercarse a los demás. Es tierno y agradecido, fiable. Valora mucho la amistad”.

Siento muchísimo esta mala nueva. Como propietario de los derechos de publicación de todos tus libros y del libro de Juan Manuel Soto, estoy tomando las medidas oportunas ante la editorial que publicó a la sra. Merino. Además, tendremos que hablar, pues entiendo que se está violando también la Ley de Propiedad Intelectual que os ampara a los autores originales. Cuanta con todo mi apoyo para tomar las medidas pertinentes a este respecto.

Un beso muy fuerte,
Antonio.”

Preciada Azancot -> Antonio Gálvez:¡Vaya! En estos tiempos de oscuridad, éramos pocos y parió la abuela… Pues, queridísimo y leal editor, a mí, tras hablar contigo y enterarme del tema tratado y del modo en que lo trata, así de primeras, sólo se me ocurren rápidamente tres impresiones: pasmo, compasión y horror. Lo explico:
• PASMO: ¿Cómo, siendo la insigne profesión de escritora, un acto supremamente creador y generoso, alguien podría considerarse “escritora” fusilando sin permiso ni notificación alguna una obra ajena –la mía- así como otra de divulgación honesta y autorizada –la de Juan Manuel Soto, sin aportar nada a parte amputación y falsedad oportunista? ¿Cómo alguien que jamás ha sabido diagnosticar las tipologías de personalidad MAT y a quien yo debía corregirle todos sus diagnósticos, se atreve a escribir sobre este tema y se adentra en algo tan peligroso para los demás como fallar en el diagnóstico del ser y de la prisión ajena? ¿Cómo podría aportar algo válido, alguien que se pone por encima -con desparpajo y cinismo- tanto del creador del tema que plagia –no sin antes amputar y podar mal, siempre lo hizo, buscando “recetillas” para atajos- como del divulgador que lo pone clarísimamente al alcance de cualquiera?

• COMPASIÓN: pensando en esa hembra que ya había perdido -por odiar el amor en vez de amar- la posibilidad de realizar de algún modo una remota vocación de madre y que yo le había devuelto multiplicada con Meteoritos (el MAT para niños), constato que el egocentrismo y la pasión por su Ego que siempre fue su gran tara, la convierten hoy en un cáncer contra lo más puro en el niño que todos también somos y eso en el preciso instante en que hubiera podido ser abuela y me parece sencillamente lamentable. Como deplorable me parece también que, tras asesinar su espíritu (amor) en cuanto dejamos el MAT en Madrid a su cuidado, lo que nos obligó a prescindir de su colaboración hace cuatro años, haya optado -por despecho y desprecio del orden- a suicidar su alma (alegría y verdad) cuando escribió su primer plagio del MAT pretendiendo en Internet haberse dormido y despertado al día siguiente con el conocimiento de la ciencia infusa de la ingeniería emocional MAT -que antes le enseñé durante seis años-, opte hoy por suicidar su Ser fagocitando lo que en rigor representa la manifestación genial de la Estrella Primigenia: la usurpación del Ser creador.

• HORROR: Porque a partir de ahora, no hay rectificación ni marcha atrás posible en el despeñadero del cáncer de su Centro. ¿No le bastaba rodearse de cortesanos inescrupulosos y venales para sentirse reinona, no le bastaba tener como modelo conductual el llegar a ser una réplica –reducida- de Anita Obregón (allí hubiera al menos escrito un libro útil para los múltiples seguidores de “Sálvame de Luxe”), no le bastaba defraudar y traicionar las únicas amistades reales que tuvo en su vida (la tuya y la mía)? ¿Tenía que optar por ser públicamente una sociópata de 3º grado hace un plagio y de 9º grado con esta farsa? Un solo grado más –inevitable éste- y tocará fondo. Como bien sabes y sobre todo ella sabe, no suelo equivocar mis diagnósticos tipológicos ¡El horror! Y como todo mal, sin causa ni razón alguna. Salvo, eso sí, la imposibilidad de amar lo que la amó y de admirar lo que todo le devolvió y multiplicó.

¡En fin, allá ella! Como sabes, tras su primer plagio no dije nada, pues me pareció patético, pero esta vez están en peligro terceros que puedan buscar incautamente sus “enseñanzas”. Como mis manos siempre están de un pulcro absoluto, no necesito lavármelas. Me basta con voltear mi mirada de ella. Así hago, gracia a Dios. La gratitud –la mía- por no deber saludarla más, puede ser retroactiva. Y lo es, con alivio.
Yo, mi querido Antonio, una vez avisado el editor de “eso”, añadiría lo que quieras a lo que te respondo y lo dejaría correr, ya sabes hacia dónde.”

EL ESPLENDOR DE LO HUMANO, entrega 32: LA INCIDENCIA DE LAS TIPOLOGÍAS SOBRE EL MUNDO

Extracto del libro “EL ESPLENDOR DE LO HUMANO”,  de Preciada Azancot
©Preciada Azancot

Ya vimos las razones por las cuales todos los seres humanos tenemos una tipología; porque somos mamíferos. Mientras tengamos una tipología, por más conectada, hiperconectada, culminada o consagrada que ésta esté, vamos a tener una visión del mundo y de la vida distorsionada. Si estamos por debajo de la conexión, sentiremos, como el arquetipo que hemos elegido como rector de nuestra vida, una emoción hinchada, una emoción desconectada que se transformará en agresividad contra nuestro propio talento, y una emoción prohibida que se convertirá en fobia contra nuestra propia vocación y contra el sentido de nuestra vida, o al menos, contra el sentido que debemos darle, provisionalmente y con mucho sentido del humor, para salir de nuestra tipología. En el mundo, ya lo vimos también, el 98% de las personas están en esa situación: por debajo de la conexión. Y esas personas piensan, viven, se manifiestan, sueñan, crean organizaciones y obras, elaboran filosofías, ideologías, religiones, interpretan la historia y crean materias que se estudian en las universidades. El ser humano desconectado crea un mundo que confunde con el mundo real. Crea su mundo distorsionado, al cual le intenta encontrar sentido. Sentido al menos para tener ganas de seguir en él; el ser humano crea un mundo para encontrarse a sí mismo y resolver sus contradicciones.

Teoría Omega del MAT - Preciada Azancot

Teoría Omega del MAT – Preciada Azancot

El MAT aporta, como ciencia, básicamente dos cosas: un instrumental para crecer indefinidamente -y encontrar en ese crecimiento cada vez más seguridad, desarrollo, justicia, estatus, pertenencia y plenitud, y, también y sobre todo, más armonía, claridad, corporalidad, metamorfosis, alma y espíritu- y un instrumental para analizar la realidad y transformarla en lo que puede llegar a ser.
El crecimiento es infinito por definición, aunque el narcisismo de los seguidores de los seres más crecidos haya intentado, una y otra vez, transformar esa realidad y ese testimonio y esa potencialidad que todos tenemos, en ideologías y en religiones. Al hacerlo, degradaron la estatura del ser crecido que les hubiera podido servir de guía hasta convertirlo en ídolo capaz de competir con sus ídolos domésticos; y el testimonio de un camino orgánico y natural que debería estimularnos, en dogmas y corsés que impiden alcanzar y superar la talla del mencionado ser crecido. Claro que también están los seres más degradados, los disociados, que configuran el 3% de la población, enloquecidos por el fenómeno psíquico de “posesión” por su arquetipo, y que encuentran, también una y otra vez, seguidores amargados y resentidos dispuestos a sacrificar su vacía y pobre vida por ellos. Lo cual equivale a decir sacrificar la vida propia por el ídolo omnipresente del disociado en cuestión. Pensemos por ejemplo en fenómenos sociales tales como el nazismo, el mesianismo de Sabbatái Tseví, el estalinismo, la inquisición española, o la organización Al Qaeda. Y no hablaremos de los psicópatas que han creado sus aberraciones asesinas, y, a veces, sus organizaciones, y que estudiaremos en otra obra posterior.

El crecimiento es infinito, aunque al final de cada proceso, al menos al inicio del camino, tengamos la impresión de que ya no hay nada más después. Pecamos al comienzo por ingenuidad y nuestro entorno puede entonces perfectamente cogernos desprevenidos y colocar el listón de parada que, si se convierte en norma, puede arrastrar a los peores a fabricar de nuevo una ideología o, peor, una religión. Una religión o una ideología, para el MAT es un listón de parada obligada para los que las siguen. Cualquiera que sea la altura en la cual se coloque el listón.

El crecimiento es infinito y lleva a perder la tipología por completo, y eso no es el final del camino. Es una meta para los mamíferos que somos. Entonces empieza la verdadera aventura, aventura exaltante de vivir la vida de un ser humano normal. Y el camino sigue y sigue sin fin. Eso no es prodigio. Es normalidad, organicidad. Cada uno llega hasta donde quiere y puede llegar, lo que no significa en absoluto que el camino termine allí. Significa que una persona o que un ser humano, con nombre y apellido, llegó hasta allí.
En una obra posterior escribiremos sobre el camino, los caminos. No todo el camino posible, claro está, sino el que ya experimentamos sobre nosotros mismos y sobre las personas que están creciendo, con o sin nosotros, o han crecido antes de nosotros llegar al mundo. Al menos tenemos claro la vía para salir de la tipología, lo que no es poco.

En este capítulo hablaremos del aspecto instrumental para analizar la realidad que el MAT ofrece. Nos referiremos tan solo a una parte pequeña, pero decisiva, de esta realidad: las organizaciones. Y ello por dos razones: porque es lo más urgente y decisivo para empezar a transformar el mundo en lo que puede llegar a ser, y porque estamos en un momento histórico en el cual la persona está en el centro de interés y lo seguirá estando durante un siglo. Y también, claro está, porque es lo más impactante y fácil para una primera aproximación al MAT, objeto de esta obra.

I. LAS TIPOLOGÍAS DE LAS ORGANIZACIONES:
Las organizaciones, llámese éstas pareja, familia, empresa, asociación, estado, grupo de estados o mundo, tienen todas una tipología de personalidad y, eso, por varias razones: las organizaciones son creaciones de personas, están creadas con una finalidad, y esa finalidad tiene varias funciones. Veamos:
La organización, creación humana:
Como seres humanos, tenemos todos en nuestra estructura un Socializador que nos habilita para funcionar en sociedad. Funcionar en sociedad es, a la vez, una necesidad y una habilidad de cada persona. Nuestro Socializador nos permite hacerlo para desarrollar todas las funciones del Rector y del Protector y como necesidad para cultivar nuestra alma y la armonía que garantiza el orden de estar en sintonía con nuestra naturaleza septidimensional. Que esté solo o acompañado, el ser humano funciona para estar en relación. En relación consigo mismo, con los demás y con su Centro. Para cualquiera de esas facultades, la persona necesita una organización. Si hubiéramos nacido para estar aislados y solos, nos podríamos reproducir a solas con nosotros mismos. Aún así, nuestra séptima estructura, el Centro, nos abocaría a una relación con el aire, con las plantas, con los animales y con otros seres como nosotros. Porque conocer al entorno en el cual estamos inmersos, es un instrumento privilegiado para conocernos más y mejor a nosotros mismos.
Como creación de la persona, la organización es un ente que tiene su personalidad, pues está hecha a imagen y semejanza de sus fundadores y de los sucesores de éstos.
Si esto fuera tan sólo así, las organizaciones tendrían una personalidad múltiple: la de sus fundadores. O la de personas con carisma que vengan a liderizar estas organizaciones.
Pero la organización es creación de personas que tienen todas su estructura de personalidad de siete dimensiones y éstas tienen aspiraciones y motivaciones humanas de seguridad, desarrollo, justicia, estatus, pertenencia y plenitud que desean realizar a través de sus creaciones, es decir, en este caso, de las organizaciones que crean.
No todos los fundadores tienen las mismas motivaciones y algunos crearán sus organizaciones con la finalidad de conseguir seguridad, otros desarrollo, otros justicia, otros estatus, otros pertenencia, otros plenitud. O las seis metas. O siete metas si tienen las seis aspiraciones trascendentes. Ya sea por exigencia del fundador de más peso y carisma o ya sea por consenso, los fundadores van a privilegiar una de sus necesidades o motivaciones. Esta se convertirá en la vocación de la organización y, con ello, la organización tendrá una tipología de personalidad cuya competencia estará en la emoción anterior en la secuencia. Por ejemplo, si la vocación es la justicia, la competencia estará en el desarrollo. Y el talento en el estatus, y tendrá una tipología de personalidad Constructora. Su grado de evolución estará evidenciado por su fase tipológica. Al igual que para las personas.
Conocer la tipología de una organización es una tarea igual de fácil que la de conocer la tipología de una persona. En nuestra labor de consultores especializados en diagnósticos de organizaciones y en planificación estratégica de sus procesos de cambio, hemos creado múltiples herramientas que nos permiten diagnosticar certeramente la tipología de personalidad organizacional. Compartiremos en esta obra algunos instrumentos básicos de diagnóstico tipológico organizacional a título casi anecdótico, pues el conocimiento y manejo del instrumental requiere un tiempo y un espacio que desborda el objetivo de esta obra.
Hace treinta años, hablar de personalidad de una organización era visto como una elucubración delirante. Hoy todos los estudiosos, lectores y clientes de consultores que se dedican a diagnósticos de organizaciones ya comparten la certeza de que una organización tiene una personalidad, un sistema de valores que se expresa en su cultura, unos puntos fuertes y débiles estructurales y emocionales, y hasta un alma. Hoy el tema del alma de la organización está de moda. Aún no se admite que la organización, al igual que una persona, tiene también su espíritu. Sin embargo, todos los sociólogos e historiadores han mostrado cómo una organización podía demostrar la calidad de su espíritu, pensemos en un sólo ejemplo, el de la guerra de Vietnam, donde se pudo comprobar, una vez más, que un pequeño pueblo mísero podía derrotar al estado más desarrollado y militarizado del planeta. Vietnam, país Reactivador, se creció con un líder Legislador conectado como Ho Chi Min y derrocó al titán Revelador que es Estados Unidos de América. La historia está plagada de ejemplos similares que nos alertan para que podamos entender la fuerza del espíritu, desde la noche de los tiempos. Ninguna evolución sería posible sin él. pues el ser humano debe tener un atisbo de finalidad, de un para qué hacer las cosas para poder avanzar.
La organización, instrumento de finalidades:
Cuando creamos una organización, lo hacemos con, al menos, una finalidad. Así creamos parejas, familias, empresas, asociaciones, estados, o grupos de estados. Obviamente, no hemos creado el mundo, pero al convertirlo en una organización, le hemos dado también una tipología.
Cuando nos casamos o nos unimos a una pareja estable, decidimos fundar una familia y nace así una organización con su tipología. Algunos de nosotros crea una familia como medio para alcanzar la seguridad, otros el desarrollo, otros la justicia, otros el estatus, otros la pertenencia y otros la plenitud, y por eso no todas las familias tendrán la misma tipología. Existirán familias de cada una de las seis tipologías “normales”, pero también, en mucha menor medida, en ínfimas proporciones, existirán familias de tipologías psicopáticas que no estudiaremos en esta obra.
La gente de la calle no se reúne para decidir qué finalidad básica, ni menos aún trascendente, quiere conseguir al fundar una organización. Dicen que se casan para fundar una familia y tener hijos, que fundan una empresa para ganar dinero, que crean una asociación para fomentar una actividad o una función, que crean un estado para diferenciarse de sus vecinos, que crean una asociación de estados para organizar mejor sus recursos, y todos pelean por construir un mundo donde triunfen las seis motivaciones humanas. Si esto fuera tan sencillo todas las familias serían Reactivadoras, todas las empresas serían Constructoras, todas las naciones serían Reveladoras, todos los grupos de estados serían Legisladores y el mundo sería Fortificador. No es este el caso. Hay una razón que pesa más que la voluntad consciente, al menos en la gente con tipología, es decir en todas. Lo que más pesa es la finalidad inconsciente, pues así el ser humano reproduce la historia de su propia gestación e intenta encontrar una ayuda para autorrealizarse y triunfar sobre su pequeña historia personal y, también y sobre todo, encontrar un sentido y una guía para comprenderse, para conocerse, para evolucionar y trascender. Por ello, la tipología de nuestras organizaciones tiene más peso que las de las personas que las conforman. Nosotros verificamos esa realidad una y otra vez, tanto en nuestra labor docente como en consultoría organizacional.
La función trascendente de las organizaciones:
El aspecto que condiciona con mayor peso la tipología de una organización no será la tipología de personalidad de su fundador, no será la necesidad concreta y explícita de sus creadores (como fabricar pan, por ejemplo), no será su finalidad básica consciente. Será su finalidad última inconsciente. Por ello, la consultoría tradicional se estrella una y otra vez cuando confunde las declaraciones explícitas de los fundadores – véase “misión” de la empresa, valores de la empresa, organización, competencias, fortalezas y debilidades- con la realidad viva de la organización actuante.
Esta afirmación, que parece tan complicada, y que lo podría parecer, convierte la detección de la tipología en materia reservada a grandes analistas de la realidad inconsciente del ser humano, haciendo así retroceder el listón de lo alcanzable, es y demuestra ser lo contrario: conocer la tipología de una organización es tan sencillo como conocer la de una persona, y, además, obedece a las mismas leyes. El ser humano reproduce la historia de su gestación cuando crea organizaciones y toda clase de obras, por lo demás.
En efecto, ya lo vimos, el embrión humano tiene como finalidad ser de su Centro, luego el feto desea tener un Centro, luego pierde el Centro, luego se aferra a los ejes, luego pierde los ejes y luego pierde la secuencia. Y nace con su tipología conectada. Una persona conectada es idéntica a un bebé de un día de nacido, en lo que a potencia de instalación útil se refiere. Considerar la conexión como el final del camino equivale entonces a considerar que todos los humanos hemos nacido para morir con un sólo día de vida. ¿Es esta la verdad?
La creación de una organización tiene como vocación hacernos avanzar en el proceso de conexión, de hiperconexión, de trascendencia o más, que pretendemos en realidad lograr. Y esos sueños son, por lo general, inconscientes. Hay seres que, al fundar su organización, aspiran a conectarse, otros a trascender, otros a avanzar hasta fases mucho más altas, que, como no hemos analizado y ni siquiera mencionado, no consideraremos aquí. Cuando, aun conociendo y manejando el MAT, una persona corriente desea conseguir un objetivo, pongamos por caso la pertenencia, y desea fundar una empresa cuya tipología se aboque con la mayor frecuencia al amor, no va a conseguir tener una organización Reactivadora sino Promotora o Legisladora; en más contadas ocasiones, Reveladora; en excepcionales casos, Constructora. Porque la tipología Promotora representa, para la tipología Reactivadora, la conexión, la Legisladora la trascendencia, la Reveladora una fase aún más remota y elevada, de la cual no hemos hablado, y la Constructora una fase aún más remota.
La razón de ello está en la naturaleza de nuestro Orientador, que tiene como función básica la de elevarse y captar nuestra nutrición espiritual, lo que nos aporta la plenitud y eleva el espíritu, haciéndonos avanzar en el acceso a la verdad. Y nuestro Orientador siempre está buscando una verdad superior a la que, en cada momento, podemos captar concientemente. Se adelanta, por lo menos, una fase más que nuestra realidad histórica. Por ejemplo, un Constructor desconectado, es decir en fase Legisladora, si es un gran miope espiritual, soñará con su preconexión Fortificadora y creará una organización Fortificadora para que ésta lo ayude a realizarse mejor. Sólo los grandes narcisistas crean organizaciones de su propia tipología, pues se consideran el comienzo y la finalidad de todo lo creado o por crear. Los demás, si funcionamos moderadamente bien, crearemos una organización de la tipología que nos conecta, si funcionamos aún mejor, una organización que representa la trascendencia y si somos muy altruistas y espirituales crearemos a nuestra pareja cósmica. Los idealistas puros y duros crearán una organización que se presenta como nuestra disociación pero que en fases muy avanzadas de crecimiento se revelarán como nuestro complemento ideal para formar equipo.
Sentadas estas bases, vamos a continuación, a compartir un instrumental básico para detectar la tipología de las organizaciones.
La tipología de las organizaciones:
Cuando describimos el temperamento de las naciones, solemos decir que los franceses son prepotentes, elegantes, amantes del buen yantar y chovinistas, que los alemanes son trabajadores, organizados y amantes de la cultura aunque cuadriculados, que los españoles son revoltosos, alegres, protestones y creativos, que los ingleses son reservados, intimistas, sobrios y aislacionistas, que los holandeses son humanistas, acogedores y cordiales. Vale decir que vemos con facilidad, no más familiarizarnos con el MAT, que Francia es Legisladora, Alemania Constructora, España Reveladora y Holanda Reactivadora. Y si nos ponemos a analizar a esos países comparando nuestra primera impresión con los detalles del retrato MAT de estas tipologías, ratificaremos esos diagnósticos y hasta lograremos detectar la fase de evolución tipológica en la cual está cada uno de los países antedichos.
Diagnosticar la tipología de un país sigue las mismas pautas que la de diagnosticar la de una persona: Primero hay que detectar qué estructura es la más actuante. En segundo lugar deberemos confirmar que la emoción dominante es la que normalmente energetiza la estructura inflada detectada. No tendremos la ayuda, al menos a primera vista, de confirmar nuestras percepciones, visuales, auditivas, olfativas, gustativas, táctiles y sexuales con un retrato robot, pero si profundizamos mínimamente en la cultura, la cocina, la estética, el paisajismo, la historia, la filosofía y la lingüística o filología de cada país, verificaremos con creces que las percepciones primeras se ven confirmadas y detectaremos la tipología y la fase de evolución nacionales con toda comodidad.

El Esplendor de lo Humano - Preciada Azancot
 
Extracto del libro “EL ESPLENDOR DE LO HUMANO”,  de Preciada Azancot
©Preciada Azancot