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“¡MUJERES!”

Por Preciada Azancot

Al hilo del artículo: “De las rastas a la caspa: del Caribe venezolano a la soga iraní

El diputado de Podemos Alberto Rodríguez pasa ante el presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy. (EFE). Fuente: http://blogs.elconfidencial.com/

El diputado de Podemos Alberto Rodríguez pasa ante el presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy. (EFE). Fuente: http://blogs.elconfidencial.com/

Pues sí. Y a propósito de mujeres: ¿Habéis oído en el vídeo que os puse ayer del ideólogo de Chávez, eminencia gris de Podemos y mercenario de Irán, Monedero, cómo dice que: “las mujeres miran la películas porno hasta el final porque esperan el final feliz de telenovela“?

Hitler quería aniquilar a los Judíos, Comunistas, gitanos y homosexuales. Podemos quiere ANIQUILAR LA DIMENSIÓN FEMENINA EN TODO SER HUMANO. Es decir: ALMA-PASIÓN; ECUANIMIDAD-VITALIDAD-JUSTICIA Y RESPETO-ÉTICA-SEGURIDAD. “Casualmente” cuando surge el Milenio de la Mujer.

En coincidencia de la libre reedición de Mein Kampf, el Nuevo Mein Kampf se resume en ese único espantoso eslogan: ANIQUILAR LA DIMENSIÓN FEMENINA EN TODO SER HUMANO.

¡Señores, PODEMOS NO ES EL SIMPLE MERCENARIO DE IRÁN: ES EL NUEVO NAZISMO DE TERCER MILENIO!

Que nadie se confunda. Y ahora, hacedme el favor de volver a oír el vídeo de ayer con esa traducción.

Y España no está elegido por un “casual”: ES EL LABORATORIO DE LA TRANSFORMACIÓN Y REGENERACIÓN DE EUROPA.

¡Cuidadla mucho! Se lo merece.

Preciada Azancot, 16 de enero de 2016

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PASIÓN Y COMPASIÓN: DOS ENERGÍAS OPUESTAS Y, POR ELLO COMPLEMENTARIAS

Por Preciada Azancot

Mi primer descubrimiento MAT fue la Estructura universal de Personalidad del ser humano, en cualquier tiempo y lugar. Todos tenemos una estructura de personalidad de seis dimensiones operativas, especializadas en conseguir la satisfacción de una de las seis motivaciones universales del ser humano.

Mi segundo descubrimiento del MAT demuestra que todos disponemos de una ingeniería de funcionamiento innata perfecta, para conseguir nuestra plenitud, al estar cada estructura especializada en una función básica, y disponer de un sentido especializado en la captación y emisión de estímulos y de una energía diferencial especializada también en la alimentación de cada una de las estructuras. O sea, que lo traemos todo al nacer y que esta ingeniería es perfecta.

Aquí os coloco el diagrama de nuestra estructura desplegada, la cual, cuando conseguimos equilibrarla y realizarla, se convierte en la estructura integrada que aparece a la derecha.

Estructura MAT de personalidad - Preciada Azancot

Estructura MAT de personalidad – Preciada Azancot

Para integrar dicha estructura y alcanzar nuestra integración, es necesario asumir y redimensionar primero nuestra competencia diferencial, segundo nuestro talento transformador exclusivo y tercero nuestra verdadera vocación personal. Este proceso que era antes del MAT, un desiderata utópico, se alcanza con el MAT en 10 horas.

Funcionamos como el diagrama de integración muestra, cuando, además, conquistamos las seis fases del Proceso de Hiperconexión que describe mi Teoría Omega. Así conseguimos asentar nuestra vida en la consecución realizada de nuestras seis motivaciones humanas, que son, en orden muy preciso y secuencial: seguridad, desarrollo, justicia, estatus y transformación, pertenencia y plenitud.

Luego comienza un apasionante proceso de crecimiento en el cual se descubre y se asume la maestría en el manejo de las tres Vigas Maestras Innatas que sustentan la estructura de nuestra personalidad. El siguiente os muestra dichas vigas maestras que llamé LOS TRES EJES MAT.

Los Ejes MAT - Preciada Azancot

Los Ejes MAT – Preciada Azancot

Lo que convierte el MAT en la Primera Ciencia Precisa de las Ciencias Humanas, es que ninguno de mis descubrimientos se basó sobre una hipótesis o postulado, sino que DESCUBRE LEYES QUE RIGEN EL FUNCIONAMIENTO DE NUESTRO SER. Como tales Leyes, no son tendencias y como tales leyes, se cumplen en un 100% de los casos. Por ejemplo, si te tiras de la Torre Eiffel, simpe caes, nunca vuelas. Por eso es CIENCIA y como tal objetiva, universal, medible, transmisible. Un científico cuando AFIRMA algo, se basa en Leyes. Y si es en tendencias, lo dice.

El MAT muestra que, como decía mi compatriota Einstein: “Dios no juega a los dados con el Universo” sino que creó una creación perfecta regida por Leyes maravillosas y potentísimas , que siempre estuvieron aquí y que sólo había que descubrir. ¡Hecho en muchas de ellas! Y estoy muy orgullosa de ofrecerlas a mi Pueblo.

Esta Creación está siempre y por siempre en EVOLUCIÓN, justamente porque varias vidas no alcanzan ni siquiera para recorrer parte del patrimonio que traemos todos los humanos a esta tierra. Razón de más para no malgastar ese precioso suspiro que es nuestro tiempo aquí.

Mi comentario de hoy es muy importante, porque os quiero hablar tan sólo de la primera viga maestra, o Primer Eje MAT: El Eje AMOR-TRISTEZA o eje PASIÓN-COMPASIÓN.

La conquista de este primer eje nos convierte en Expertos de lo Disponible, que antes del MAT sólo era propio de Maestros. Y ese primer eje sostiene el segundo eje, más importante, que nos convierte en Expertos de los Existente, que antes era sólo propio de Altos Sacerdotes (tal y como prometimos los Judíos, ser), el cual sostiene el tercer eje que nos convierte en Expertos de lo Presente, lo cual era antes sólo propio de Ángeles TERRENALES (que se llamaron Profetas). Luego vienen procesos mucho más complejos y avanzados de los cuales sólo os hablaré, más adelante, de uno: el de la Estrella Primigenia, la de nuestra identidad colectiva Judía.

Hoy apenas esbozaré los lineamientos básicos del Eje Amor-Tristeza, es decir de la VIGA MAESTRA PASIÓN-COMPASIÓN. Es MUY importante conocer algunos de sus puntos básicos porque en este momento hay un gran alboroto en el entorno ya que el Papa, decretó que este año sería el de la Compasión. Me temo que, como veréis, lo está haciendo al revés. A continuación de las sencillas constataciones que quiero hacer aquí, os colocaré otro post con la literatura completa de mi libro “El Esplendor de lo Humano“, para conocimiento profundizado de este eje.

Aquí sólo quiero enunciar EVIDENCIAS, cuando se conoce y se maneja bien este eje, pues se supone que un Papa ,ha de ser cuanto menos un Alto Sacerdote:

1º) Pasión y Compasión son antagónicos: en efecto, la Pasión rige el Alma y su alimento natural es el Amor, cuya definición MAT es “el arte innato de crear un espacio seguro donde cada cual puede llegar a ser lo que nació para ser”, es decir, para ir a la esencia de ello: algo que deseamos perpetuar, alimentar y hacer perdurar. Por ejemplo, la pasión por un esposo o por un hijo,. Es LA ENTREGA A LO MEJOR DEL OTRO DESDE LO MEJOR DE SÍ-MISMO.

La Compasión es su contrario: es Tristeza, aflicción por el dolor ajeno o propio, algo que NO se quiere perpetuar a menos de ser necrófilo o masoquista, algo que se quiere aliviar, consolar, corregir, compensar, pero nunca enamorar. La Tristeza, cuya definición Mat es “la capacidad innata de percibir pérdidas definitivas o temporales de algo vivo y bueno en sí o en el otro”, rige nuestra Inteligencia, la Mente, nuestra capacidad de encontrar opciones y soluciones a problemas. Por ejemplo, tenemos compasión por la miseria humana, y la queremos aliviar y erradicar, no la queremos perpetuar para hacernos los santos.

2º) Pasión y Compasión son complementarias una vez que han sido tajantemente diferenciadas. En efecto, la Ley que rige este eje viene de arriba abajo, no al revés. O sea: la compasión nace del corazón y de la Pasión PORQUE UNA INTELIGENCIA CLARA NACE DEL CORAZÓN y no al revés. No es siendo más inteligente e informado que uno se vuelve bueno y amoroso, sino al revés, es porque uno es bueno y desea servir y perpetuar lo válido y lo bonito, lo amable, que uno se vuelve más sensible, es decir, más inteligente. Entonces el eje FUNCIONARÁ CON LAS LEYES de la física de los vasos comunicantes. Y no como un reflujo que hay que operar urgentemente en el corazón o en el riñón, porque si no, el paciente se muere de infección.

3º) Pasión y Compasión se anulan benéficamente el uno al otro. En efecto, cuando se ama apasionadamente, uno se adelanta a la necesidad del otro, evita que surjan problemas y se ofrece como escudo para perpetuar la vida y el bienestar ajeno. Con lo cual, si hay real pasión, no habrá lugar a crear situaciones de compasión ni a permitir que surjan. Y cuando surja una situación de compasión, hay tanto amor, que el que ayuda se siente privilegiado y agradecido por haber estado allí. No va de mártir y de santo que exige gratitud. Y cuando hay verdadera compasión basada sobre la pasión, uno está despierto, vigilante, no se duerme en los laureles, trabaja incesantemente por el bien del otro. Con lo cual, anula la pasión cuando se preocupa, se desvela y vela por la integridad y bienestar del otro. Un médico que está atendiendo en la UVI, no está pensando en ese momento en decir lindezas a su paciente, se preocupa de que el otro pueda seguir oyendo, aunque sea sus regaños y amonestaciones.

Os dejo sacar vuestras propias conclusiones y os sugiero estar atentos a los noticieros. Os quiero, “apasionadamente” :-). Os pongo literatura explicativa sobre ese eje, mañana. Así no os creo situaciones de estrés y os cuido más compasivamente :-).

En cuanto a mí, como os decía ayer: SIENTO PASIÓN POR LOS JUDÍOS Y COMPASIÓN POR EL MUNDO, pero como todos nos persiguen, el dolor que hay que atender es el NUESTRO.

Preciada Azancot 4/01/2016

A LOS NO-JUDÍOS

A LOS NO-JUDÍOS: ¡A VER SI OS ENTERÁIS DE UNA VEZ, A MENOS DE SER ABIERTAMENTE ANTISEMITAS!

Es muy importante escuchar este vídeo. Pero a esto, QUE ES LO MÍNIMO BÁSICO, me gustaría añadir tan sólo algunos puntos esenciales que son mis propios pensamientos y de los cuales me responsabilizo absolutamente:

https://www.youtube.com/watch?v=55PbhaD66Ro&list=LLsnN5pNMwd-nZwJD8uUW5bA&sns=fb

– Sólo los judíos pueden declararse sionistas o pro-sionistas, jamás antisionistas. Porque ser sionista o pro-sionista, para un Judío equivale a decidir dónde le da la gana vivir. Mientras que un no-judío, si se declara sionista, declara que los judíos de su país DEBEN vivir en Israel y no en su país de nacimiento. Eso es racismo y antisemitismo.

– El Pueblo judío, desde siempre, está compuesto por DOS CORRIENTES COMPLEMENTARIAS E INDISOCIABLES, ESPOSAS: parte territorialista y parte universalista: Israel y la Diáspora judía. Indisociables y complementarios, la parte masculina y la parte femenina de una misma identidad.

Completitud del ser realizada - Preciada Azancot 2014

Completitud del ser realizada – ©Preciada Azancot

Los judíos de la Diáspora son los creadores del Humanismo Universalista y remontan a la tradición de Noé y los judíos de Israel son los creadores de su Dignidad y Estatus, de la supervivencia y desarrollo del Pueblo Judío y remontan a la tradición de Abraham. Ambas ramas son esenciales y consustanciales de lo judío. Es Alma y Espíritu, que se sustentan, ambas dos, sobre el orgullo de Ser judío.

– Para todo judío que se precie, su alma se ensancha, está ligada, vibra y ama a los Judíos de la Diáspora QUE ES SU MADRE y para todo judío Diaspórico, su espíritu, sus raíces, su vida y su pasión es Israel QUE ES SU PADRE. Con Israel se siente SER y con la Diáspora se siente Fluir, Pertenecer por siempre y para siempre a la raza humana que tiene como DEBER ELEGIDO Y ASUMIDO, ayudar a Evolucionar.

Ser antisionista es ser anti-judío, antisemita. Y ser “tan sólo sionista” si se es israelí es pensar que los judíos de la Diáspora no hacen lo que deberían, no están cumpliendo, que de algún modo están traicionando a su país, que son sumisos, que son cobardes, que son asimilados. Y eso no es de recibo. Sólo los muy reaccionarios lo piensan. Ser sionista y no hacer Aliá es un sinsentido para un judío no Israelí. ¡Y anda que no es duro y difícil ser Judío auténtico diaspórico! Es una Vocación.

Un no-judío puede ser y debe ser pro-sionista, pero no sionista. No le corresponde decidir dónde un judío quiere vivir, pero desde luego, no le corresponde decidir que un judío no tiene lugar ni hogar en su país. A mí me pone los pelos de punta cuando oigo a un árabe declararse sionista, porque está justificando la manera como trató a sus judíos que fueron obligados a tomar la decisión de emigrar a Israel para no ser perseguidos y humillados. Yo nací y me crié en Marruecos y tomé la decisión de dejar mi país, donde mis antepasados por parte de padre vivían desde el 70 D.C y por parte de madre, desde 1492, porque me hicieron la vida imposible, porque me quitaron puestos que me gané por oposiciones, por ser Judía, porque a mi marido le quitaron su trabajo de altísimo funcionario, únicamente por ser judío. Así que no les tolero declararse sionistas y justificar así su racismo a la vez que decidan dónde y cuándo quiero vivir. Es más, exijo que los terrenos, bienes y puestos confiscados abusivamente, le sean dados a Israel como línea de crédito, para intercambiar con árabes revoltosos o francamente antisemitas en su territorio.

En cuanto a los Europeos, el que se declara anti-sionista manifiesta que un judío no debería existir porque ni tiene patria en Israel, ni en el mismo país que él. O sea, es un Nazi.

Ahora bien, la parte sionista hizo su trabajo y lo hizo maravillosamente gloriosamente. Debíamos empezar por eso, era vital y urgente hacerlo. A los de la Diáspora, nos queda aún TODO por hacer, ya no como individuos, eso siempre lo hicimos, sino como Pueblo. Y lo que debemos hacer es muy simple, muy justo, muy merecido: SOMOS EL PATRIMONIO CULTURAL UNIVERSAL DE LA HUMANIDAD Y DEBEMOS TENER UN HABEAS CORPUS INTEGRAL. Y debemos ser reconocidos y honrados como tales. Y en eso estoy.

Preciada Azancot, Octubre de 2015

EL ESPLENDOR DE LO HUMANO, entrega 32: LA INCIDENCIA DE LAS TIPOLOGÍAS SOBRE EL MUNDO

Extracto del libro “EL ESPLENDOR DE LO HUMANO”,  de Preciada Azancot
©Preciada Azancot

Ya vimos las razones por las cuales todos los seres humanos tenemos una tipología; porque somos mamíferos. Mientras tengamos una tipología, por más conectada, hiperconectada, culminada o consagrada que ésta esté, vamos a tener una visión del mundo y de la vida distorsionada. Si estamos por debajo de la conexión, sentiremos, como el arquetipo que hemos elegido como rector de nuestra vida, una emoción hinchada, una emoción desconectada que se transformará en agresividad contra nuestro propio talento, y una emoción prohibida que se convertirá en fobia contra nuestra propia vocación y contra el sentido de nuestra vida, o al menos, contra el sentido que debemos darle, provisionalmente y con mucho sentido del humor, para salir de nuestra tipología. En el mundo, ya lo vimos también, el 98% de las personas están en esa situación: por debajo de la conexión. Y esas personas piensan, viven, se manifiestan, sueñan, crean organizaciones y obras, elaboran filosofías, ideologías, religiones, interpretan la historia y crean materias que se estudian en las universidades. El ser humano desconectado crea un mundo que confunde con el mundo real. Crea su mundo distorsionado, al cual le intenta encontrar sentido. Sentido al menos para tener ganas de seguir en él; el ser humano crea un mundo para encontrarse a sí mismo y resolver sus contradicciones.

Teoría Omega del MAT - Preciada Azancot

Teoría Omega del MAT – Preciada Azancot

El MAT aporta, como ciencia, básicamente dos cosas: un instrumental para crecer indefinidamente -y encontrar en ese crecimiento cada vez más seguridad, desarrollo, justicia, estatus, pertenencia y plenitud, y, también y sobre todo, más armonía, claridad, corporalidad, metamorfosis, alma y espíritu- y un instrumental para analizar la realidad y transformarla en lo que puede llegar a ser.
El crecimiento es infinito por definición, aunque el narcisismo de los seguidores de los seres más crecidos haya intentado, una y otra vez, transformar esa realidad y ese testimonio y esa potencialidad que todos tenemos, en ideologías y en religiones. Al hacerlo, degradaron la estatura del ser crecido que les hubiera podido servir de guía hasta convertirlo en ídolo capaz de competir con sus ídolos domésticos; y el testimonio de un camino orgánico y natural que debería estimularnos, en dogmas y corsés que impiden alcanzar y superar la talla del mencionado ser crecido. Claro que también están los seres más degradados, los disociados, que configuran el 3% de la población, enloquecidos por el fenómeno psíquico de “posesión” por su arquetipo, y que encuentran, también una y otra vez, seguidores amargados y resentidos dispuestos a sacrificar su vacía y pobre vida por ellos. Lo cual equivale a decir sacrificar la vida propia por el ídolo omnipresente del disociado en cuestión. Pensemos por ejemplo en fenómenos sociales tales como el nazismo, el mesianismo de Sabbatái Tseví, el estalinismo, la inquisición española, o la organización Al Qaeda. Y no hablaremos de los psicópatas que han creado sus aberraciones asesinas, y, a veces, sus organizaciones, y que estudiaremos en otra obra posterior.

El crecimiento es infinito, aunque al final de cada proceso, al menos al inicio del camino, tengamos la impresión de que ya no hay nada más después. Pecamos al comienzo por ingenuidad y nuestro entorno puede entonces perfectamente cogernos desprevenidos y colocar el listón de parada que, si se convierte en norma, puede arrastrar a los peores a fabricar de nuevo una ideología o, peor, una religión. Una religión o una ideología, para el MAT es un listón de parada obligada para los que las siguen. Cualquiera que sea la altura en la cual se coloque el listón.

El crecimiento es infinito y lleva a perder la tipología por completo, y eso no es el final del camino. Es una meta para los mamíferos que somos. Entonces empieza la verdadera aventura, aventura exaltante de vivir la vida de un ser humano normal. Y el camino sigue y sigue sin fin. Eso no es prodigio. Es normalidad, organicidad. Cada uno llega hasta donde quiere y puede llegar, lo que no significa en absoluto que el camino termine allí. Significa que una persona o que un ser humano, con nombre y apellido, llegó hasta allí.
En una obra posterior escribiremos sobre el camino, los caminos. No todo el camino posible, claro está, sino el que ya experimentamos sobre nosotros mismos y sobre las personas que están creciendo, con o sin nosotros, o han crecido antes de nosotros llegar al mundo. Al menos tenemos claro la vía para salir de la tipología, lo que no es poco.

En este capítulo hablaremos del aspecto instrumental para analizar la realidad que el MAT ofrece. Nos referiremos tan solo a una parte pequeña, pero decisiva, de esta realidad: las organizaciones. Y ello por dos razones: porque es lo más urgente y decisivo para empezar a transformar el mundo en lo que puede llegar a ser, y porque estamos en un momento histórico en el cual la persona está en el centro de interés y lo seguirá estando durante un siglo. Y también, claro está, porque es lo más impactante y fácil para una primera aproximación al MAT, objeto de esta obra.

I. LAS TIPOLOGÍAS DE LAS ORGANIZACIONES:
Las organizaciones, llámese éstas pareja, familia, empresa, asociación, estado, grupo de estados o mundo, tienen todas una tipología de personalidad y, eso, por varias razones: las organizaciones son creaciones de personas, están creadas con una finalidad, y esa finalidad tiene varias funciones. Veamos:
La organización, creación humana:
Como seres humanos, tenemos todos en nuestra estructura un Socializador que nos habilita para funcionar en sociedad. Funcionar en sociedad es, a la vez, una necesidad y una habilidad de cada persona. Nuestro Socializador nos permite hacerlo para desarrollar todas las funciones del Rector y del Protector y como necesidad para cultivar nuestra alma y la armonía que garantiza el orden de estar en sintonía con nuestra naturaleza septidimensional. Que esté solo o acompañado, el ser humano funciona para estar en relación. En relación consigo mismo, con los demás y con su Centro. Para cualquiera de esas facultades, la persona necesita una organización. Si hubiéramos nacido para estar aislados y solos, nos podríamos reproducir a solas con nosotros mismos. Aún así, nuestra séptima estructura, el Centro, nos abocaría a una relación con el aire, con las plantas, con los animales y con otros seres como nosotros. Porque conocer al entorno en el cual estamos inmersos, es un instrumento privilegiado para conocernos más y mejor a nosotros mismos.
Como creación de la persona, la organización es un ente que tiene su personalidad, pues está hecha a imagen y semejanza de sus fundadores y de los sucesores de éstos.
Si esto fuera tan sólo así, las organizaciones tendrían una personalidad múltiple: la de sus fundadores. O la de personas con carisma que vengan a liderizar estas organizaciones.
Pero la organización es creación de personas que tienen todas su estructura de personalidad de siete dimensiones y éstas tienen aspiraciones y motivaciones humanas de seguridad, desarrollo, justicia, estatus, pertenencia y plenitud que desean realizar a través de sus creaciones, es decir, en este caso, de las organizaciones que crean.
No todos los fundadores tienen las mismas motivaciones y algunos crearán sus organizaciones con la finalidad de conseguir seguridad, otros desarrollo, otros justicia, otros estatus, otros pertenencia, otros plenitud. O las seis metas. O siete metas si tienen las seis aspiraciones trascendentes. Ya sea por exigencia del fundador de más peso y carisma o ya sea por consenso, los fundadores van a privilegiar una de sus necesidades o motivaciones. Esta se convertirá en la vocación de la organización y, con ello, la organización tendrá una tipología de personalidad cuya competencia estará en la emoción anterior en la secuencia. Por ejemplo, si la vocación es la justicia, la competencia estará en el desarrollo. Y el talento en el estatus, y tendrá una tipología de personalidad Constructora. Su grado de evolución estará evidenciado por su fase tipológica. Al igual que para las personas.
Conocer la tipología de una organización es una tarea igual de fácil que la de conocer la tipología de una persona. En nuestra labor de consultores especializados en diagnósticos de organizaciones y en planificación estratégica de sus procesos de cambio, hemos creado múltiples herramientas que nos permiten diagnosticar certeramente la tipología de personalidad organizacional. Compartiremos en esta obra algunos instrumentos básicos de diagnóstico tipológico organizacional a título casi anecdótico, pues el conocimiento y manejo del instrumental requiere un tiempo y un espacio que desborda el objetivo de esta obra.
Hace treinta años, hablar de personalidad de una organización era visto como una elucubración delirante. Hoy todos los estudiosos, lectores y clientes de consultores que se dedican a diagnósticos de organizaciones ya comparten la certeza de que una organización tiene una personalidad, un sistema de valores que se expresa en su cultura, unos puntos fuertes y débiles estructurales y emocionales, y hasta un alma. Hoy el tema del alma de la organización está de moda. Aún no se admite que la organización, al igual que una persona, tiene también su espíritu. Sin embargo, todos los sociólogos e historiadores han mostrado cómo una organización podía demostrar la calidad de su espíritu, pensemos en un sólo ejemplo, el de la guerra de Vietnam, donde se pudo comprobar, una vez más, que un pequeño pueblo mísero podía derrotar al estado más desarrollado y militarizado del planeta. Vietnam, país Reactivador, se creció con un líder Legislador conectado como Ho Chi Min y derrocó al titán Revelador que es Estados Unidos de América. La historia está plagada de ejemplos similares que nos alertan para que podamos entender la fuerza del espíritu, desde la noche de los tiempos. Ninguna evolución sería posible sin él. pues el ser humano debe tener un atisbo de finalidad, de un para qué hacer las cosas para poder avanzar.
La organización, instrumento de finalidades:
Cuando creamos una organización, lo hacemos con, al menos, una finalidad. Así creamos parejas, familias, empresas, asociaciones, estados, o grupos de estados. Obviamente, no hemos creado el mundo, pero al convertirlo en una organización, le hemos dado también una tipología.
Cuando nos casamos o nos unimos a una pareja estable, decidimos fundar una familia y nace así una organización con su tipología. Algunos de nosotros crea una familia como medio para alcanzar la seguridad, otros el desarrollo, otros la justicia, otros el estatus, otros la pertenencia y otros la plenitud, y por eso no todas las familias tendrán la misma tipología. Existirán familias de cada una de las seis tipologías “normales”, pero también, en mucha menor medida, en ínfimas proporciones, existirán familias de tipologías psicopáticas que no estudiaremos en esta obra.
La gente de la calle no se reúne para decidir qué finalidad básica, ni menos aún trascendente, quiere conseguir al fundar una organización. Dicen que se casan para fundar una familia y tener hijos, que fundan una empresa para ganar dinero, que crean una asociación para fomentar una actividad o una función, que crean un estado para diferenciarse de sus vecinos, que crean una asociación de estados para organizar mejor sus recursos, y todos pelean por construir un mundo donde triunfen las seis motivaciones humanas. Si esto fuera tan sencillo todas las familias serían Reactivadoras, todas las empresas serían Constructoras, todas las naciones serían Reveladoras, todos los grupos de estados serían Legisladores y el mundo sería Fortificador. No es este el caso. Hay una razón que pesa más que la voluntad consciente, al menos en la gente con tipología, es decir en todas. Lo que más pesa es la finalidad inconsciente, pues así el ser humano reproduce la historia de su propia gestación e intenta encontrar una ayuda para autorrealizarse y triunfar sobre su pequeña historia personal y, también y sobre todo, encontrar un sentido y una guía para comprenderse, para conocerse, para evolucionar y trascender. Por ello, la tipología de nuestras organizaciones tiene más peso que las de las personas que las conforman. Nosotros verificamos esa realidad una y otra vez, tanto en nuestra labor docente como en consultoría organizacional.
La función trascendente de las organizaciones:
El aspecto que condiciona con mayor peso la tipología de una organización no será la tipología de personalidad de su fundador, no será la necesidad concreta y explícita de sus creadores (como fabricar pan, por ejemplo), no será su finalidad básica consciente. Será su finalidad última inconsciente. Por ello, la consultoría tradicional se estrella una y otra vez cuando confunde las declaraciones explícitas de los fundadores – véase “misión” de la empresa, valores de la empresa, organización, competencias, fortalezas y debilidades- con la realidad viva de la organización actuante.
Esta afirmación, que parece tan complicada, y que lo podría parecer, convierte la detección de la tipología en materia reservada a grandes analistas de la realidad inconsciente del ser humano, haciendo así retroceder el listón de lo alcanzable, es y demuestra ser lo contrario: conocer la tipología de una organización es tan sencillo como conocer la de una persona, y, además, obedece a las mismas leyes. El ser humano reproduce la historia de su gestación cuando crea organizaciones y toda clase de obras, por lo demás.
En efecto, ya lo vimos, el embrión humano tiene como finalidad ser de su Centro, luego el feto desea tener un Centro, luego pierde el Centro, luego se aferra a los ejes, luego pierde los ejes y luego pierde la secuencia. Y nace con su tipología conectada. Una persona conectada es idéntica a un bebé de un día de nacido, en lo que a potencia de instalación útil se refiere. Considerar la conexión como el final del camino equivale entonces a considerar que todos los humanos hemos nacido para morir con un sólo día de vida. ¿Es esta la verdad?
La creación de una organización tiene como vocación hacernos avanzar en el proceso de conexión, de hiperconexión, de trascendencia o más, que pretendemos en realidad lograr. Y esos sueños son, por lo general, inconscientes. Hay seres que, al fundar su organización, aspiran a conectarse, otros a trascender, otros a avanzar hasta fases mucho más altas, que, como no hemos analizado y ni siquiera mencionado, no consideraremos aquí. Cuando, aun conociendo y manejando el MAT, una persona corriente desea conseguir un objetivo, pongamos por caso la pertenencia, y desea fundar una empresa cuya tipología se aboque con la mayor frecuencia al amor, no va a conseguir tener una organización Reactivadora sino Promotora o Legisladora; en más contadas ocasiones, Reveladora; en excepcionales casos, Constructora. Porque la tipología Promotora representa, para la tipología Reactivadora, la conexión, la Legisladora la trascendencia, la Reveladora una fase aún más remota y elevada, de la cual no hemos hablado, y la Constructora una fase aún más remota.
La razón de ello está en la naturaleza de nuestro Orientador, que tiene como función básica la de elevarse y captar nuestra nutrición espiritual, lo que nos aporta la plenitud y eleva el espíritu, haciéndonos avanzar en el acceso a la verdad. Y nuestro Orientador siempre está buscando una verdad superior a la que, en cada momento, podemos captar concientemente. Se adelanta, por lo menos, una fase más que nuestra realidad histórica. Por ejemplo, un Constructor desconectado, es decir en fase Legisladora, si es un gran miope espiritual, soñará con su preconexión Fortificadora y creará una organización Fortificadora para que ésta lo ayude a realizarse mejor. Sólo los grandes narcisistas crean organizaciones de su propia tipología, pues se consideran el comienzo y la finalidad de todo lo creado o por crear. Los demás, si funcionamos moderadamente bien, crearemos una organización de la tipología que nos conecta, si funcionamos aún mejor, una organización que representa la trascendencia y si somos muy altruistas y espirituales crearemos a nuestra pareja cósmica. Los idealistas puros y duros crearán una organización que se presenta como nuestra disociación pero que en fases muy avanzadas de crecimiento se revelarán como nuestro complemento ideal para formar equipo.
Sentadas estas bases, vamos a continuación, a compartir un instrumental básico para detectar la tipología de las organizaciones.
La tipología de las organizaciones:
Cuando describimos el temperamento de las naciones, solemos decir que los franceses son prepotentes, elegantes, amantes del buen yantar y chovinistas, que los alemanes son trabajadores, organizados y amantes de la cultura aunque cuadriculados, que los españoles son revoltosos, alegres, protestones y creativos, que los ingleses son reservados, intimistas, sobrios y aislacionistas, que los holandeses son humanistas, acogedores y cordiales. Vale decir que vemos con facilidad, no más familiarizarnos con el MAT, que Francia es Legisladora, Alemania Constructora, España Reveladora y Holanda Reactivadora. Y si nos ponemos a analizar a esos países comparando nuestra primera impresión con los detalles del retrato MAT de estas tipologías, ratificaremos esos diagnósticos y hasta lograremos detectar la fase de evolución tipológica en la cual está cada uno de los países antedichos.
Diagnosticar la tipología de un país sigue las mismas pautas que la de diagnosticar la de una persona: Primero hay que detectar qué estructura es la más actuante. En segundo lugar deberemos confirmar que la emoción dominante es la que normalmente energetiza la estructura inflada detectada. No tendremos la ayuda, al menos a primera vista, de confirmar nuestras percepciones, visuales, auditivas, olfativas, gustativas, táctiles y sexuales con un retrato robot, pero si profundizamos mínimamente en la cultura, la cocina, la estética, el paisajismo, la historia, la filosofía y la lingüística o filología de cada país, verificaremos con creces que las percepciones primeras se ven confirmadas y detectaremos la tipología y la fase de evolución nacionales con toda comodidad.

El Esplendor de lo Humano - Preciada Azancot
 
Extracto del libro “EL ESPLENDOR DE LO HUMANO”,  de Preciada Azancot
©Preciada Azancot

EL ESPLENDOR DE LO HUMANO, entrega 30: TIPOLOGÍA FORTIFICADORA

Extracto del libro “EL ESPLENDOR DE LO HUMANO”,  de Preciada Azancot
©Preciada Azancot

Dimensión dominante: Rector-miedo-tacto, su competencia.
Dimensión desconectada: Vitalizador-rabia-olfato, su talento.
Dimensión prohibida: Sintetizador-tristeza-oído, su vocación.
Dimensiones sanas: Protector-amor-vista.
Orientador-alegría-sexo.
Transformador-orgullo-gusto.

Tipología MAT Fortificadora por Preciada Azancot

Tipología MAT Fortificadora por Preciada Azancot

Percepción sensorial del Fortificador:
¿QUÉ VAMOS A VER? La figura geométrica que domina la estética Fortificadora es el octógono (rostro, busto, vientre, manos y pies).
Las glándulas que responden al miedo y funcionan con él son las suprarenales, y muy en particular, la secreción de cortisona y de adrenalina que rigen el cuerpo y la manera de ser del Fortificador. La cortisona le produce hinchazón, y el exceso de adrenalina, una posición defensiva ante la vida.
El rostro del Fortificador es por lo general más ancho que lo normal. La piel es lisa y tensa, tersa también. El exceso de agua no deja percibir la osamenta ni el músculo, y los rasgos son desdibujados, muy sutiles. Parecen haber sido dibujados para luego ser difuminados. La frente es lisa y refleja la luz como un espejo. No hay arrugas ni marcas de expresión en el rostro liso y sutil. Los ojos parecen más hundidos que lo normal y tienen poco brillo, como mirando hacia adentro. La boca es algo blanda y se chupa el labio superior. El cabello es fino y poco nutrido, salvo en unos pocos Fortificadores con tendencia innata hacia la conexión Constructora y que tienen un cabello igual de profuso que los Constructores. Pero la inmensa mayoría de los Fortificadores tienen el cabello tan fino como la piel, muy delicada, y se ponen calvos muy precozmente, comenzando por la coronilla. El rostro es proporcionalmente grande.
El cuello es ancho y corto. El cuerpo redondo y con tendencia a la obesidad pues, además de cortisona en exceso, el Fortificador tiene la tristeza prohibida y por lo tanto un bajo funcionamiento de la tiroides y del metabolismo. Además tiene la rabia desconectada y no quema todo lo que podría. El resultado es una gran tendencia a engordar, aunque no coman en exceso. A esa tendencia se añade la gran retención de agua en los tejidos (vientre, pies y manos que se hinchan fácilmente, y gran propensión a sudar en exceso). Hombros delicados y talle algo grueso, estómago y vientre algo prominente, brazos y piernas algo más cortos proporcionalmente al busto.
Las manos y pies, algo anchos, tienen dedos que terminan en punta, mucho más finos que sus bases.
El Fortificador se mueve de manera pausada y retenida, como a cámara lenta. Es algo pesado en sus pisadas. Parece algo torpe corporalmente.
Se viste muy discretamente, como para pasar inadvertido, y cuida su ropa interior, que puede ser de seda natural o de raso. Usa el azul marino y el gris, que son colores discretos aunque sombríos. No le gusta llamar la atención. Cuando está en un grupo, se sitúa al borde de éste o fuera de él.
Tiene la vista muy delicada y es normalmente astígmata. Por fortuna no es un caso frecuente, pero la mayoría de los ciegos son Fortificadores.
El Fortificador es muy hogareño y él inventó la palabra hogar. Le gustan las casas humildes desde el exterior y muy sensuales y ricas en su interior, como los palacios árabes. Acumula muchos objetos porque es un sentimental, y guarda todo el relicario de los abuelos. Además compra muchos tapices orientales, sedas y brocados, maderas y cueros repujados, cobres centellantes. También le gustan las porcelanas y las figuritas. Su casa es por lo general muy recargada y, para los estetas, de gusto dudoso. Tiene predilección por los colores pastel en la decoración. Trata de evitar el negro, pero abunda en la decoración de sus espacios vitales. También colecciona muñecas y peluches y coches de tamaño reducido. Le gustan los jardines intrincados y las fuentes. Adoraría tener un laberinto en su jardín.
El Fortificador es de estatura media y parece algo achaparrado. Los indios peruanos son un prototipo excelente para la estética de esta tipología.

¿QUÉ VAMOS A OÍR? El Fortificador es muy tímido y habla lo menos posible. Cuando lo hace baja mucho el volumen de la voz, que tiene un timbre grave. En fase de disociación la voz se vuelve aflautada y gritona. El ritmo del Fortificador es lento en el hablar y tiene tendencia a repetir las palabras que quiere destacar. Cuando se le hace una pregunta, tarda un tiempo infinito en contestar y lo hace sonrojándose y sintiéndose torpe.
El Fortificador es un ser esencial en todo y le gusta elegir sus palabras. Cuando lo hace, resulta muy impresionista y se le nota que su mundo interior está regido básicamente por sensaciones. No por ideas ni conceptos ni emociones. Por sensaciones. Por eso su lenguaje puede ser tan lindo como un cuadro de Monet. En el pasaje del Principito con el Zorro, éste es un Fortificador tipo que nos puede dar una idea muy precisa y sensorial de esta tipología.
Si bien el Fortificador ha logrado el silencio interior mucho más y mejor que cualquier otra tipología, vive rodeado de una música estridente y agresiva puesta a todo volumen, que él necesita para no pensar. También le gustan el ruido y la agitación de la calle, su escenario natural.
Al Fortificador no le atrae particularmente la cultura, al menos la formalizada. Prefiere la cultura en vivo, haciéndose, en la urbe. Es muy curioso y es el paseante paradigmático. Observa apasionadamente a la gente que lo rodea. Esta es su cultura favorita.
El Fortificador tiene el mejor sentido del humor. Capta el ridículo de las situaciones que nosotros vemos como normales y que, para él, son surrealistas. Cultiva también el humor negro. Cuenta extraordinariamente bien los chistes.

¿QUÉ VAMOS A TOCAR? El Fortificador odia ser tocado y nunca se aventura a tocar a los demás. En esto se entiende bien con Reactivadores. Pero en lo de tocar nada más, porque le horroriza el desbordamiento emocional de los Reactivadores. La piel del Fortificador es húmeda, porque suda mucho. Y la carne es blanda. Si se aprieta la piel, la carne dejará un rastro, unas marcas donde se hundieron los dedos.
Aunque no tiene una sola marca ni arruga, el Fortificador parece siempre más viejo de lo que es. Esto hasta los cincuenta años, a partir de los cuales empieza a rejuvenecer y parecer menor que lo que señala su tarjeta de identidad.
El Fortificador tiene poca tolerancia a las temperaturas extremas y sufre mucho tanto de frío como de calor.
Tiene la piel muy sensible y sufre de erupciones y de alergias con mucha facilidad.

¿QUÉ VAMOS A GUSTAR? Al Fortificador le gusta mucho comer. Come bien y mucho, y él inventó los guisos amorosamente cocidos durante horas a la luz de la lumbre. Le encantan los bizcochos, las magdalenas y todo tipo de pastas. Sabe todo sobre infusiones y licores caseros. Come de todo y evita solamente carnes y pescados crudos, aunque si se les acompaña de adobos y salsas, también los comerá.
El Fortificador es un excelente cocinero, esmerado, amoroso, paciente y algo imaginativo. Le releja cocinar y nunca se pone de mal humor si hay que preparar comida para veinte personas. Es un maestro de la repostería. Y se muere por los dulces. Prefiere renunciar a cenar con tal de comerse dos postres.

¿QUÉ VAMOS A OLER? El Fortificador, como suda mucho, debe lavarse más que el común de las personas. Su piel huele a musgo y a tierra recién mojada por la lluvia tropical. No es muy olfativo, porque tiene la rabia desconectada. Los olores corporales no le suelen repugnar.
En cambio, a él es a quien más gustan los perfumes. Los adora. Los colecciona, así como a todas las esencias para baño y también los inciensos, que quema muy frecuentemente para aromatizar su casa. Regalar un perfume a un Fortificador es acertar a ciegas. Le gustan todos, los florales y los orgánicos, los de hierbas y los de minerales. El fortificador es un gran sensorial y usa con deleite todos y cada uno de sus sentidos. Esa es la base y la raíz de su gran sensualidad.

¿QUÉ VAMOS A PERCIBIR SEXUALMENTE? De entre todas las tipologías, se puede afirmar sin temor a equivocarse que el Fortificador es el mejor de los amantes. Adora hacer el amor y no tiene manías ni preferencias especiales. En general, es básicamente heterosexual, pero puede, por su insaciable curiosidad, tener una o varias relaciones con personas de su mismo sexo. No tiene tabúes.
Es discreto y no va seduciendo a su paso, como lo hace el Promotor. Es bastante fiel cuando está enamorado, al menos, al comienzo de una relación.
Es un amante detallista y paciente, y sabe controlarse y esperar a que su amante tenga todos los orgasmos posibles antes de pensar en sí mismo.
Además le encantan los ritmos lentos y sutiles de estilo oriental y es un adepto del tantrismo aún sin saberlo.
Para él, el sexo es fundamental, y puede perfectamente quedarse con una pareja inadecuada si la sexualidad es satisfactoria. Le gusta el sexo por sí mismo y no necesita, como el Reactivador, estar enamorado para tener relaciones sexuales con alguien que le guste. Y tiene un gusto para el sexo que se parece bastante a su gusto por la comida: le gustan todos los tipos de personas.
Su elección de pareja es muy conservadora. Al Fortificador le aterra enamorarse perdidamente, pues asocia el verdadero y gran amor con la muerte: cree que si se pierde ese gran amor, lo que quedará por hacer será suicidarse. Por lo tanto, se protege del gran amor casándose con personas de su misma tipología. El Fortificador es el único en hacerlo. Tiene tanto miedo a la diferencia -porque asimila la diferencia con conflictos potenciales y con tensiones- que prefiere estar a solas consigo mismo, con una persona igual que él. Casi ningún Fortificador elige a la pareja cósmica para él, a un Legislador. Prefieren evitar riesgos. Luego sueñan con Tristán e Isolda.

Análisis estructural del Fortificador:
La dimensión muy dominante en el Fortificador es el Rector y el miedo. Un Fortificador le tiene miedo prácticamente a todo. Teme el cambio y teme la costumbre, teme a la gente y teme a los animales. Teme las emociones por encima de todo, porque le parece que la gente es irracional y no sabe controlarse. El sí que sabe. Controlarse es lo que mejor sabe hacer. Se controla de tal modo, y pone un rostro tan impasible, que nadie puede jamás adivinar lo que siente. Y odia que se lo pregunten. “Lo normal, todo normal” es su respuesta favorita en esos casos.
Además del miedo auténtico, que él tiene al 100%, tiene miedo en vez de rabia y, también, miedo en vez de tristeza. Con lo cual está casi siempre en esa emoción. Y, por si fuera poco, le gusta ver películas de terror y pisar a fondo el acelerador. Así está en su salsa.
Tiene la rabia desconectada. Si alguien lo agrede o lo manipula, él sentirá miedo. Luego volverá su legítima rabia contra sí mismo y sentirá culpa. El complejo de culpa es un invento Fortificador. Se siente culpable si algo no va bien, si algo falla, si llueve y va acompañado, si alguien se cae, si alguien lo abandona, si saca malas notas. Siempre y en las situaciones más inesperadas. Miedo y culpa son sus dos emociones existenciales.
Considera la rabia grotesca. Es la emoción, además, que menos se puede controlar. Por eso le da horror. La reprime de tal modo, que su necesidad de rabia humana termina por generar una fantasía que lo aterra máximamente: cree que si siente rabia será capaz de asesinar. Cree que lleva a un asesino adentro y por eso no expresa rabia. Ni siquiera se permite sentirla. La remplaza por culpa. O por miedo.
Como su Vitalizador está desconectado, su corporalidad deja mucho que desear: es torpe y lento en sus movimientos. Tiene miedo al ridículo si deja actuar su cuerpo. Por eso pocos hacen deporte y casi ninguno baila. Afortunadamente, hace el amor.
Su Sintetizador y la tristeza los tiene prohibidos. No piensa. Cae en confusión con mucha facilidad y se puede quedar dormido en las situaciones más inverosímiles. A él le entusiasmaría poder entender las causas de todo lo que existe en el mundo. Eso es el Nirvana para él, esa es la meta imposible que ansía lograr, sí, pero a condición de no sentir emociones, y de no recuestionar a sus seres queridos, y de no romper con la rutina ni con lo establecido. O sea, nunca.
Su Protector es muy bueno y es un amigo leal y fiable. Es muy cariñoso, solidario y comprensivo. Siempre y cuando no deba elegir, no deba decir “no”, no deba jugársela por nadie. El amor está intacto, sí, pero condicionado por tanto miedo y tanta culpa, que prefiere dedicarse a otra cosa y rehuye el compromiso.
La alegría, eso sí, es la mejor de sus emociones. Es fantástica siempre y cuando se trate de disfrutar de cada placer. Para eso, es el primero en llegar y el último en marcharse. Pero si se considera la función alta de la alegría, la espiritualidad y la religiosidad, nos encontramos con que el ateo de entre todas las tipologías es precisamente el Fortificador. Ha visto tantos disparates y tanta sangre vertida a nombre de dioses que jamás ha podido tocar personalmente, que prefiere renunciar y pensar que eso de las creencias en dios es cosa de locos y que él está cuerdo y no cree en nada. Aun en los casos más extremos, en fase de culminación, por ejemplo, encontramos el budismo, que no experimenta a dios, sino que tiende a la tristeza total de la desaparición, de la dilución en el Nirvana.
El orgullo, en principio, es una de sus emociones intactas y su Transformador es de buena talla. El Fortificador es muy ocurrente, muy creativo, muy imaginativo. Cierto. Pero el Fortificador no es un auténtico creador, porque carece de dos cosas esenciales para ello: la rabia para descartar rotundamente lo que no sirve y la pasión de jugársela hasta las últimas consecuencias.
En definitiva, el Fortificador tiene la estructura más sólida de entre todas las tipologías, pues se basa en tres dimensiones sanas. Pero el exceso de miedo y la falta de rabia, así como la prohibición de la tristeza (única emoción que permite pensar) reducen el tono y la altura totales. El Fortificador vuela bajo porque si no, le entra el vértigo. Una vez pasada la hiperconexión, se convertirá en un águila y en un titán. Pero eso nos pasa también a todos los demás.

Ingeniería emocional del Fortificador:
(miedo inflado: apocamiento – rabia:culpa –tristeza: fatalismo, derrotismo) +amor +alegría +orgullo.
El Fortificador, que estamos viendo de último y una vez descritas todas las tipologías, ilustra máximamente el absurdo de éstas: he aquí al más fuerte, pues su estructura reposa sobre tres dimensiones sanas, que se siente, se presenta y actúa como si fuera el más débil. La sensación de insignificancia frente a gigantes todopoderosos empapa todo su comportamiento. Aquí el cuento sería el de Gulliver en el país de los gigantes.
En efecto, esa sensación de minusvalía en lo que precisamente es nuestra fortaleza indiscutible: nuestra competencia, nuestro talento, nuestra vocación, que hemos, todos, desarrollado en el útero de nuestra madre, con los míseros medios que estaban a nuestro alcance en un momento y en un lugar donde el otro, la madre, tenía poder de vida y muerte sobre nosotros, debería precisamente hacernos reflexionar y reaccionar.
Sin buscar responsabilidades donde no las hay, y debido a nuestra condición de mamíferos, hemos perdido el contacto con nuestro Centro en un momento en que no teníamos ni siquiera cerebro para pensar. Luego hemos perdido el contacto con nuestros ejes, antes de los cinco meses de gestación. Eso nos ha grabado, muy hondo en nuestra conciencia, nuestra sensación de impotencia ante “poderes” superiores a los nuestros y ante los cuales sólo cabía adaptarse para sobrevivir. Esta es la parte negativa de nuestra memoria prenatal.
Pero está la parte positiva, que no es poca: hemos logrado la hazaña, todos los mamíferos de la tierra, de desarrollar un contrapeso, con nuestros pobres y limitados medios de feto humano, fabricándonos una competencia, un talento y una vocación que nos devuelve la plenitud en el preciso momento de nuestro nacimiento. Es por esa competencia, ese talento y esa vocación que podemos, en un proceso entusiasmante, recuperar nuestros ejes y nuestro Centro y seguir creciendo infinitamente. Pues todos tenemos estos medios para hacerlo.
Lo que pasa es que, por algunas razones que vamos a detallar, no nos hemos podido conservar conectados como en el momento de nuestro nacimiento. Y las principales razones de esto son:
No hemos recibido las respuestas auténticas y amorosas que necesitábamos en nuestra más tierna infancia. Por lo contrario, nos han obligado a identificarnos con nuestra competencia, convirtiéndola en una caricatura que la niega. Nos han arrancado nuestro talento convirtiéndolo en objeto de burla y de escarnio, haciéndonoslo odiar tanto afuera como adentro. Nos han prohibido nuestra vocación, lo que más nos podía realizar, convirtiéndonos en adoradores de ídolos que nos niegan precisamente esa vocación por encima de todas las cosas. Estos son los dioses falsos del olimpo que adoramos cuando estamos en nuestra tipología.
Si bien los padres y los educadores tenemos la mayor responsabilidad en ese desastre, en ese asesinato del cuerpo (competencia), del alma (talento) y del espíritu (vocación), se trata de asumirlo a plenitud y de rectificar mientras es posible, es decir, mientras estamos vivos. Y nosotros, los hijos también, deberemos admitir que, en eso, nuestros padres se quisieron más a sí mismos que lo que nos quisieron a nosotros. Esa es la pura verdad. Cuando no es así estamos conectados de bebé, hiperconectados de niños, trascendidos de jóvenes y culminados de adultos. Ese es el proceso de crecimiento natural, no cuando se ayuda a un infante, sino cuando no se le estorba.
La razón de más peso para que todo ese desastre ocurra es que todos tenemos una tipología que nos hace ver la vida y las cosas de manera invertida a nuestra verdad profunda. Entonces perpetuamos esas visiones “como si” de la realidad y de la verdad se tratara. En vez de nuestro talento, en vez de ser geniales, reaccionaremos con rabia destructiva, atacando esa misma genialidad en los que más nos importan. Y les diremos que “la vida es así” . En vez de nuestra vocación, es decir de nuestra espiritualidad plena que busca el Centro como fuente y destino de nuestro ser, reaccionaremos con fobia, con horror, como si de sacrilegio de tratara. Y es ese el modelaje que vamos a perpetuar y al que llamaremos “educación”.
Y, en fin y sobre todo, el Centro, que todo lo rige y lo ordena para bien, lo remplazamos, no ya por un dios padre que es sólo la proyección de una persona en fase de culminación, limitada, a medio recorrido de su crecimiento, sextidimensional, ese dios padre de las seis religiones reveladas. No, no sólo eso, lo que ya sería trágico, sino que lo remplazamos por nuestro dios arquetipal, esa grotesca caricatura de nuestro propio Mapa desconectado. Y eso es lo que adoramos como dios y eso es lo que ponemos en nuestro Centro en su lugar. Entonces la historia de los hombres, de las familias, de los estados y del mundo es una patética historia de guerra de clanes idolátricos. Una guerra a muerte donde ganar significa perderlo todo. Así está el mundo.
Y así es el talento y la vocación del Fortificador: darse cuenta de ello con tristeza primero, con rabia libertadora después, para acceder al orgullo de ser todo lo que cada uno de nosotros nació para ser. De no asumir ese talento y esa vocación, y convertirla en pánico a la insignificancia personal, en un pánico que ninguno de nosotros tuvo ni siquiera como embrión de un día, no es de extrañar que el más fuerte parezca el más débil, ya que todo, en un mundo tipológico, está al revés.

Creencias arquetipales del Fortificador:
El Fortificador también, cómo no, tiene su dios personal, a quién venera. Se trata de Aquiles. Su cólera estuvo a punto de perder a su ejército. Hijo de un Rey y de una diosa, causa inocente de una riña entre su padre y su madre, donde pierde a su madre y es confiado a un centauro. Bañado por su madre en el río infernal para darle la inmortalidad sin que estas aguas toquen el talón por el cual era mortal y vulnerable. Ser perfecto entrenado en las artes y en la lucha, héroe invencible. Prevenido sobre el peligro de ir a la guerra de Troya, decidió enfrentar el peligro, aunque disfrazándose múltiples veces e imaginando varias tretas para escapar a su destino. Aun con armadura divina es alcanzado por una flecha en el talón y muere.
¡Esto sí que se parece a la historia de las tipologías, siendo el talón de Aquiles nuestra emoción dominante! Pero, claro, si consideramos que la armadura divina es cualquiera de los arquetipos de las tipologías y no el Centro, los ejes y la secuencia, estaremos perdidos, pues “lo que no es” es sólo causa de miedo auténtico. Así no hay escape posible.
Identificado con el héroe Aquiles, el Fortificador tiene también, cómo no, dos creencias existenciales:
El mundo es una jungla (de la cual hay que esconderse bajo el velo invisible).
Nada puede cambiar (de todas maneras te terminan cogiendo).
Su Drama Existencial, D.E.: “Si no fuera por…” Convencido de su impotencia y de su insignificancia, el Fortificador hecha balones afuera para no pensar y así no encontrar opciones y para no sacar rabia y decir no. Así su perenne sentimiento de culpa se mantiene, pues el sentimiento de culpa se basa en la creencia de que siempre hay un culpable. Si no lo encuentra adentro, porque es inocente, lo busca afuera y justifica así su inmovilidad. Si no fuera por los políticos, por la suegra, por el jefe, por los inmigrantes, etc ¡qué fácil sería vivir! Así se queda quieto, y, el más fuerte, se presenta como la mayor víctima impotente.

Perfil psicológico de la tipología Fortificadora:
El Fortificador tiene una cualidad humana tan extraordinariamente alta como el Reactivador. Pero su decisión existencial es la opuesta a la de éste: mientras el Reactivador se lanza a pecho descubierto, ignorando todos los peligros reales, el Fortificador se esconde dentro de su caparazón y exhibe un cartel que reza “aquí no hay nadie, no hay nada”. Donde existe el mayor reservorio de respeto, sensibilidad, fortaleza, sutileza del ser humano, parece haber un gran vacío, un auténtico desierto.
El Fortificador es considerado y respetuoso. Jamás invade el territorio, las pertenencias ni la interioridad de nadie, aunque éste lo invite a ello, como el Promotor o el Reactivador; aunque a éste no le importe, como el Constructor o el Revelador. Él trata a todos como si fueran Legisladores.
Pero no se aplica a sí mismo el mismo tratamiento. Se traga sapos y culebras sin rechistar. Aunque es muy orgulloso y el más sensible de todos, hasta parece a veces que no tiene dignidad. Se le puede, o al menos, los demás así lo creen, decir de todo y en las formas más ordinarias. Porque controla totalmente su rabia, porque es sumamente educado y odia lastimar, todos creen que no tiene ninguna sensibilidad. De niño, a veces tuvo padres brutales que lo maltrataron físicamente y, como no lloriqueaba ni se enfadaba, dedujeron que era masoquista y lo pegaban rutinariamente, para que se quedara tranquilo.
Pero lo que pocos saben es que el Fortificador tiene una memoria de elefante y no olvida una sola cosa que hagan con él. Ni olvida las buenas, por las cuales queda en deuda de por vida, ni olvida las malas. Pero estas últimas sólo le confirman su creencia existencial de que el mundo es una jungla y que todos somos así de desconsiderados.
El Fortificador se ve como el más maduro y realista de todos los humanos. Los demás estamos tan dominados por nuestras pasiones y emociones, que no nos damos cuenta del ridículo en el que nos situamos de continuo. Los demás lo ven como alguien soñador, en las nubes, y muy insensible.
El Fortificador se divierte en la vida más que ninguno de nosotros. Para ello sólo necesita observarnos. Tiene una capacidad de observación fuera de serie y posee un don para la caricatura y un sentido del humor que disuadiría a muchos de intentar dárselas de listo con él. Él rompe sus caricaturas, a menos de estar preconectado y dedicarse a la comicidad, en lo cual es genial. Los demás creen que, sencillamente, no vio nada, no pensó nada. Todos se comportan con él como si fuera transparente. Es lo que el Fortificador más desea por otra parte. Y lo consigue, ¡vaya si lo consigue! Así puede seguir divirtiéndose con el grotesco espectáculo que damos los demás.
El Fortificador no es orgulloso. Mas bien tiende a minusvalorase en todo, salvo en una cosa: está orgulloso de su autocontrol. Él puede poner y pone cara estatuaria e impenetrable, puede controlar sus emociones y sus sensaciones, y hasta el latido de su corazón.
El Fortificador es muy sensible, ya lo vimos, muy sensorial, sí, pero es además sumamente inteligente. No lo manifiesta, a veces por temor a destacarse y a que le encasqueten una responsabilidad o un compromiso, a veces para no herir las espesas inteligencias ajenas.
El mayor reto, la mayor pasión del Fortificador es el control y el entendimiento del tiempo. No del espacio. Porque el espacio, ya decidió, de una vez por todas, no ocuparlo. Por eso su cuerpo protesta y engorda, para ocupar su propio espacio. Pero el tiempo, bajo todas sus formas, es su inquietud existencial. Él alcanzó el silencio interior, ese que todos buscamos y que el Legislador jamás encuentra porque está asediado por diálogos internos. No entiende cómo los demás se agitan y entran en diálogo con figuras fantasmales interiores que les exigen notoriedad, reconocimiento, fama, halagos, afectos, dioses, competiciones. Por ello, el Fortificador se considera el único cuerdo en un mundo de locos. Y agradece a la suerte estar en un mundo tan divertido, donde basta asomarse a una calle, a un tren, a un avión para ver desfilar el zoológico de las pasiones humanas.
El tiempo es vivido por el Fortificador con deleite: segundo a segundo, de manera secuencial en la que cada segundo es único y distinto y, a la vez, como si todo su tiempo de vida y todo el tiempo de la humanidad se pudieran condensar en un solo segundo, único e idéntico a sí mismo. Vale decir que el único en vivir diariamente y hora a hora la ETERNIDAD es el Fortificador. Así como el Reactivador vive paso a paso y hasta en la total inmovilidad la infinitud. Los demás creen, y se irritan por ello, que el Fortificador es una piedra y que jamás cambia en nada.
El Fortificador sufre. Y mucho, además. Sufre por la patanería circundante. Sufre por la brutalidad de todos. Sufre por la injusticia perenne. Sufre por la falta de compasión que hace llorar su corazón tiernísimo. Sufre por las relaciones de poder que parecen enloquecer a todos los humanos. Sufre por las enfermedades, el hambre y las miserias. Y, para aportar lo suyo a la mejora del mundo, con la que sueña, él se conforma con no tener necesidades, con no necesitar nada material, ni emocional, ni mucho menos, espiritual. Es sobrio como un camello y adiestrado en cruzar desiertos, como él. Con la diferencia de que el único oasis que necesita lo lleva puesto: es su coraza, con la que engaña al mundo sobre su supuesta debilidad. Eso es, para un Fortificador, ser fuerte de verdad. Y ser sabio.
Como muestra suprema de su sabiduría, el Fortificador no necesita a dios. Mientras los demás se matan a diario en nombre de dioses a cuál más grotesco, según su visión, él ha decidido que dios jamás existió. No porque el mundo está mal hecho, pues él se divierte un montón viviendo y es muy longevo, sino porque nadie lo necesita. Él ve a dios como al padre o la madre que todos buscamos para ser sus niños protegidos. Él siempre ha sido adulto y tiene un tal recuerdo de su niñez y de sus padres que, francamente, preferiría dejar de vivir antes que volver a esa pesadilla.
La relación que el Fortificador tiene con la rabia es la del más absoluto desprecio. La ve como la falta total de autocontrol, o sea, la decadencia máxima. No realiza para nada que la culpa, con la cual vive minuto a minuto y que cree propia de la existencia “normal”, es rabia no canalizada y revertida contra sí mismo. Cuando se lo dicen, mira con ojos desorbitados por la extrañeza: ¿Se puede vivir sin culpa? ¿Si saca rabia, no saldrá el asesino que guarda en sí? ¿No lo dominará por completo? Y, antes de pensar en la respuesta, huye. “No hay que escuchar a locos”. Y sigue su plácido camino de paseante. Cree que la no violencia es la clave y la solución de todos los males del mundo.
Sin embargo, la tristeza, cree él, es su talón de Aquiles. Ante ella se siente débil y desarmado. No la tolera. En cuanto pierde o se pierde algo, siente terror: si algo se deterioró, si algo se perdió, sucederá la catástrofe que siempre temió: todo se perderá, todo. El mundo entero se acabará. A continuación se siente culpable: fue por su culpa, por no estar suficientemente atento que eso se perdió. Y, tras un agotador autoexamen, al no encontrarse fallo alguno, encuentra a algún culpable afuera y recurre a su Drama Existencial: “Si no fuera por…” y se queda tranquilo.
Como vemos, la vida interior de un Fortificador es muy intensa y rica sólo que no se plasma en nada afuera, y, para los demás, salvo si se trata de un hijo o de algún bebé entrañable, la verdad es que, si no existiera, no se le echaría tampoco de menos. En eso el Fortificador, a quien le gusta llevar la corriente, estaría de acuerdo. De todas formas. vivir es una farsa o un sueño, o un malentendido. Sin más.
Como padre, el Fortificador es maravilloso. No castra ni interfiere en el desarrollo de sus hijos, ni en su originalidad y personalidad. Lo que pasa es que pocos Fortificadores desean tener hijos, por lo del sinsentido de la vida. Y, los que lo desean, tienen espermas tan lentos, tan frenados por el miedo, que no llegan al óvulo. La esterilidad es, las más veces, un fenómeno Fortificador. Necesitan conectar la rabia y la tristeza para remediarla.
Como amo de casa es muy hogareño y le gusta reunir a sus seres queridos en ella. Es detallista, paciente, indulgente, y le encanta la variedad y diversidad de los prototipos humanos. Se come comida casera, muy amorosamente cocinada durante horas y horas. Le gusta la casquería, las lentejas, los platos confitados, los postres sencillos y caseros, y cocina muy bien. No es muy imaginativo y, a veces, es un poco tacaño.
Para él la familia y la tradición, las costumbres son muy importantes. Le dan seguridad y sólo cuenta con ellas en esta jungla que es la vida.
Se suele casar plácidamente con alguien de su misma tipología, con quien no tendrá nunca conflicto alguno, ya que ven la vida de la misma forma. Junto a ella vivirá, si acaso tendrá hijos que adorará, envejecerá, a veces tendrá alguna aventurilla bien exótica y peligrosa, que lo hará valorar aún más su hogar, y morirá. Y eso es todo. Todo termina en donde jamás hubiera debido empezar: en la nada.
Los animales con quien más se le pude identificar son la tortuga y el elefante. Por lo demás, no tiene especial amor por los animales: prefiere el zoológico humano.
Lo único que lo desespera de sí mismo es que, de cuando en cuando, muy raras veces, se ve sumergido por un mar de sensaciones y por un marasmo emocional que le hacen perder el control y temblar, como si de una crisis de epilepsia de tratara. Jamás encontró explicación a eso: es sólo tristeza acumulada, con la cual no quiere entrar en contacto. Él bien sabe que cuando los demás lo obligan a concientizar o a compartir la tristeza, se bloquea, pone la mente en blanco, y no piensa. Si lo obligan a ello, entra en una total confusión. No le gusta pensar. Si se piensa mucho, uno termina pegándose un tiro, así, por las buenas, sin más.
No sabe que ocurre precisamente lo contrario: pensar elimina los problemas. Por eso, la mayoría de los suicidios los cometen los Fortificadores. Y si no lo hacen conscientemente, lo harán quedándose dormidos al volante o pisando el acelerador, lo que les encanta.
Mientras pasa su vida sin pena ni gloria, el Fortificador paga las consecuencias de su decisión de vivirla a media luz: como no quiere pensar ni plantearse problemas, como no expresa rabia, como no tiene vida espiritual su cuerpo le pasa factura y se siente mal. Somatiza los problemas. Como la medicina actual no trabaja sobre las causas de las enfermedades sino sobre sus síntomas, le hacen exámenes y no encuentran nada. Por eso todos dicen que es hipocondríaco. Luego surge un bloqueo renal, o un cáncer linfático “imprevisible”.
Profesiones: Investigador. Caricaturista. Miniaturista. Jardinero. Monje de clausura. Reportero en las guerras. Circo. Payaso. Relojero. Ingeniero. Humorista.

F.E.E.: ( miedo inflado: apocamiento –rabia: culpa –tristeza: fatalismo) +amor +alegría + orgullo.

Fases de evolución tipológica:
FORTIFICADOR CONECTADO: FORTIFICADOR – CONSTRUCTOR.
Conserva las cualidades de su Mapa: Es fiel, discreto, intimista, amable, soñador, resistente. Es un caricaturista y un humorista nato. Es soñador, secreto, discreto, permisivo, paciente. Es muy agradecido y considerado, sacrificado, maduro, muy inteligente y trabajador. Es detallista, sobrio, austero, puro. Gran sentido de observación. Es capaz de ver lo ridículo de cada magnificación o descalificación. No da consejos a los demás. Es el menos propenso a contraer enfermedades graves ( porque su estructura reposa sobre tres emociones auténticas).
Además, se convierte en persona en toda su magnificencia, la norma y prototipo de lo posible humano. Luchador infatigable y humilde que construye, en el lugar y momento en el que esté, un oasis que sirva de referencia, modelo y norma para los demás. Es un líder auténtico que contagia optimismo y confianza a través del ejemplo personal. Un ser humano que irradia la alegría de la certeza de encontrar la frontera de lo posible y convertir el sueño en realidad. Un juez justo y firme. Un valiente. Un amigo verdadero. El eje y centro de la vida en sociedad.
Se sitúa con algo de recelo en el camino de la hiperconexión y de la trascendencia. Necesita ayuda, guía y modelaje para hacerlo. Se pone en el camino de un Brahms.
Profesiones: Juez. Legislador. Presidente. Poeta. Político. Organizador. Coordinador. Cantante.
F.E.E.: (miedo + rabia + tristeza) + amor + alegría +orgullo.
D.E.: ninguno.
Usa el 80% de energía innata y forma parte del 2% de la población de Fortificadores.

FORTIFICADOR PRECONECTADO: FORTIFICADOR-REVELADOR:
Es un genio de lo absurdo, de lo cómico, de lo caricatural, de lo surrealista. Es el paseante que todo lo ve y lo cuenta a su modo, sintético y percutante. Es un creador discreto y marginal (en el sentido de no estar en ninguna corriente). Vive en su burbuja de cristal.
Pero cree demasiado en el poder de la risa como arma de denuncia y para desenmascarar las injusticias. Teme la confrontación y la violencia. Se culpabiliza con los más manipuladores. Desconfía de todos y de sí mismo más que de todo. Tendencia al alcohol y a la anorexia. No acepta puestos de mando ni de responsabilidad.
Profesiones: Artista. Cómico. Cineasta. Periodista. Caricaturista. Biólogo. Escritor.
F.E.E.: (miedo – rabia (apocamiento) –tristeza (impotencia) ) +amor + alegría +orgullo.
D.E.: “Si no fuera por…” y “sí…pero”.
Usa el 40% de energía innata y forma parte del 15% de la población de Fortificadores.

FORTIFICADOR EN EL MAPA: FORTIFICADOR-FORTIFICADOR.
Corresponde en todo a la descripción del comienzo.
Usa el 30% de energía innata y forma parte del 10% de la población de Fortificadores.

FORTIFICADOR DESCONECTADO: FORTIFICADOR-REACTIVADOR:
Se atreve a acercarse a los demás, aunque se deja el pellejo en cada encuentro. Está lleno de piedad hacia los que sufren y de severidad consigo mismo. Es tierno y agradecido. Es absolutamente fiable y puede ser un gran artista. Valora la amistad por encima de todas las cosas de este mundo.
Pero es más vulnerable que nunca y es capaz de morir por un amor no correspondido. Sueña con un orden Reactivador conectado, pero no se atreve a creer en él. Es masoquista y elige mal a su entorno. Salva a Reactivadores y a Promotores disociados. Es infeliz y propenso a enfermedades neurológicas (epilepsia, esclerosis múltiple) y renales. No se mueve por temor a dañar. No confía en sí mismo.
Profesiones: Médico. Sacerdote. Confesor. Docente. Misionero. Artista.
F.E.E.: ( miedo inflado: intimidación –rabia:culpa –tristeza: masoquismo) –amor: desconfianza +alegría + orgullo.
D.E.: “Si no fuera por…” y “Sólo trato de ayudarte”.
Usa el 20% de energía innata y forma parte del 55% de la población de Fortificadores.

FORTIFICADOR PREDISOCIADO: FORTIFICADOR-PROMOTOR.
Es el hombre de confianza ideal para todo dictador, todo inescrupuloso.
Aterrado por un mundo sin amor, que ve como una jungla donde el más fuerte se traga al débil, renuncia a su esencia y se pone al servicio del más cínico. Es trepador, inescrupuloso y envidioso. Sube y luego se estrella aparatosamente. Es adicto a las anfetaminas, a la cocaína y al alcohol. Es propenso al cáncer, a leucemias, a espasmos circulatorios, a accidentes de circulación y a inversiones de patrones sexuales y sociales. Se somete a todas las corrientes de moda. Es hipocondríaco.
Profesiones: Mafioso. Policía inescrupuloso. Político. Corredor de moto, avión o coches.
F.E.E.: (miedo inflado: cobardía – rabia: fanatismo –tristeza: nihilismo) – amor: narcisismo –alegría: sacrilegio –orgullo: proselitismo. Además invierte el eje rabia-alegría.
D.E.: “Si no fuera por…” y “Cheque de goma”.
Usa el 3% de energía innata y forma parte del 15% de la población de Fortificadores.

FORTIFICADOR DISOCIADO: FORTIFICADOR-LEGISLADOR.
Es el soldado ideal de un grupo terrorista, es el kamikaze perfecto y el “mártir que muere en guerra santa. Es el verdugo frío de campos de concentración.
Mata a sangre fría y luego come y acaricia a su perro. No siente nada. Sólo lo excita el sadomasoquismo. Es un asesino a sueldo, un funcionario de la muerte, un carcelero. Está deshumanizado. Le encanta dar órdenes dictatoriales y militaristas. Puede sufrir un bloqueo renal o un espasmo coronario o pulmonar mortal. Se puede suicidar con deleite y de manera ritual (harakiri) en nombre de un arcaico y tribal código del honor.
Profesiones: Soldado. Policía de interrogatorios. Político. Verdugo. Mercenario. Kamikaze. Terrorista.
F.E.E.: ( fórmula letal: falso miedo inflado + falso orgullo inflado) e inversión de los dos otros ejes: amor en vez de tristeza: martirio, masoquismo y tristeza en vez de amor: necrofilia + rabia en vez de alegría: sacrilegio y alegría en vez de rabia: fanatismo e idolatría.
D.E.: “Si no fuera por…” y “Defecto”
Usa el –16% de energía innata y forma parte del 3% de la población de Fortificadores.

El Esplendor de lo Humano - Preciada Azancot
 
Extracto del libro “EL ESPLENDOR DE LO HUMANO”,  de Preciada Azancot
©Preciada Azancot

EL ESPLENDOR DE LO HUMANO, entrega 29: TIPOLOGÍA REVELADORA

Dimensión dominante: Vitalizador-rabia-olfato, su competencia.
Dimensión desconectada: Sintetizador-tristeza-oído, su talento.
Dimensión prohibida: Transformador-orgullo-gusto, su vocación.
Dimensiones sanas: Protector-amor-vista.
Orientador-alegría-sexo.

Tipología MAT Reveladora por Preciada Azancot

Tipología MAT Reveladora por Preciada Azancot

Percepción sensorial del Revelador:
¿QUÉ VAMOS A VER? La figura geométrica dominante en la percepción visual del Revelador es el óvalo: rostro, busto, glúteos, manos y pies.
La glándula que trabaja con la rabia es el hígado, que segrega bilis y que condiciona también todas las funciones digestivas: estómago, intestinos, ano. El Revelador corresponde en mucho al temperamento “bilioso” clásico.
La estética corporal del Revelador se ajusta en todo al canon griego clásico: el rostro óvalo, de proporciones griegas armoniosas, el cuerpo atlético y delgado, la especial forma del músculo que sale de la cintura y baja hasta debajo de los intestinos en forma de uve, los muslos finos y piernas estilizadas, los hombros armoniosamente anchos, sin estridencias, los pies bonitos y las manos sensuales que combinan lo perfecto del adulto con la reminiscencia de lo enternecedor del infante, todo en el cuerpo del Revelador es armonía, vitalidad y esbeltez. Tiene el aspecto de un felino en sus movimientos armoniosos y sensuales, perezosos y poderosos, siempre listo para saltar elásticamente. Está suelto porque confía siempre en la potencia de su cuerpo y parece hasta desgarbado e indolente porque “es así” de felino y no hace ningún esfuerzo para controlar su porte ni sus movimientos. Es exactamente igual de gracioso y de ágil que una pantera o que un gato.
Su rostro, muy armonioso, es perfecto de proporciones según los cánones griegos: frente despejada pero de altura ideal, ojos más bien grandes y abiertos, sin excesos, nariz muchas veces griega que sale más directamente de la frente y tiene una graciosa torcedura para romper la rectitud romana, boca inquieta y muy móvil que tuerce y mueve todo el tiempo de manera sensual. La expresión que más distingue el rostro del Revelador es el brillo travieso de la mirada, siempre alerta y dispuesta a mofarse de los demás, y la boca que él levanta en una de las comisuras, como sonriendo, mientras que la otra comisura baja despectivamente, como burlándose de todas las situaciones de manera desafiante. Por lo demás, insistiremos de nuevo sobre la soltura y la gracia de ese cuerpo elástico e hiperpresente para el cual la ley de la gravedad no parece existir. También tienen un sentido increíble del equilibrio y ponen nerviosos a los demás mientras sortean el tráfico de automóviles, por ejemplo, pareciendo que van a ser pillados en cualquier momento, lo que nunca ocurre. Vales decir que el Revelador ES un cuerpo ante todo. Un cuerpo hiperpresente que él pone a prueba constantemente. Y disfruta máximamente de él, corriendo, saltando, tirándose en posiciones raras que requieren un alto control contorsionista y asombran a los demás. Y también son indolentes y sueltos por exceso de confianza corporal. Son felinos humanos.
Se visten igualmente de manera suelta e informal. Ellos inventaron los tejanos, que son su uniforme para todo. Odian el traje y la corbata, que les corta la naturalidad y coarta su sagrada libertad. También les gusta las zapatillas deportivas, que pueden combinar con sus tejanos ou una chaqueta de esmoquin para las grandes galas. Sólo vestidos así son ellos mismos. Si no, parecen disfrazados y protestan. Usan preferentemente el azul, el rojo y el negro.
Su casa es también muy informal y raras veces se ocupan de decorarla. Dejan eso a su familia o a su pareja. Si deben hacerlo, escogerán una mezcla de muebles baratos y prácticos mezclados con objetos étnicos, pero dejarán su casa a medio amueblar. Raramente terminan lo que empiezan, por lo demás. Se aburren a medio camino, en cuanto hay que hacer un esfuerzo para persistir. Ya no les “apetece” continuar. Todo lo que hacen es si y cuando “les apetece”. Son bastante indolentes e irritan, por ello, a los demás. Y eso es sólo una de las múltiples manifestaciones de su orgullo prohibido: así no terminan ni se lucen ni se sienten orgullosos de una obra acabada.
No son glamurosos ni coquetos, pero sí sensuales, y muestran su cuerpo desnudo con total inocencia y falta de pudor. Son naturistas natos.
El Revelador es de estatura medio-alta.

¿ QUÉ VAMOS A OÍR? Poca cosa en realidad, y nada excesivamente coherente. Le da pereza hacer discursos y, para él, hacer un discurso es terminar una frase. La empieza, sí, con harta dificultad, usando cantidad de muletillas como “¿bueno..este…ya sabes..”, y te deja a medias, sin terminar su idea. El esfuerzo de entenderle y de completar sus frases nos corresponde a nosotros, los demás. Además habla bajo, de manera casi inaudible, y, por añadidura, en vez de enfatizar las palabras importantes y alzar la voz, las deja para el final de la frase y se traga las palabras. Es otra muestra irritante de su forma de comportarse con los demás, pero que es fácil descodificar como otra prueba más de su orgullo prohibido. Además es muy informal y hasta grosero, pues usa cantidad de tacos y de palabras soeces.
Los Reveladores son los más grandes amantes de la cultura y de la literatura. Nadie lo diría al oírlos hablar. Aún si son escritores maravillosos o grandes poetas, hablarán como un parvulo oa un analfabeto.
No les molesta los ruidos y hacen ruido. Es a ellos a quienes hay que reclamar más cuando somos sus vecinos y nos salta una música de rock a las tres de mañana, a todo volumen. La música más reveladora es de ritmo quebrado, con profusión de batería y de percusión: el rock y la música disco. También la música africana, comenzando por el jazz, y hasta los tambores más salvajes.

¿ QUÉ VAMOS A TOCAR? Al Revelador no le importa tocar ni ser tocado. Le da igual. No le confiere al tacto una importancia especial, salvo cuando se trata de algún fetiche que guarda y acaricia desde niño, suave y felpudo. Le gustan las alfombras orientales porque son gustosas y de coloridos divertidos, y se tiran indolentemente sobre ellas, a cuerpo desnudo, porque eso sí les apetece.
La piel del Revelador es suave y de grosor medio. Es agradable. Sufre mucho del calor, que no aguanta. Se asfixia literalmente en verano. Tolera mejor el frío aunque no le gustan las temperaturas extremas. Para extremista, ya está él.

¿ QUÉ VAMOS A GUSTAR? Al Revelador no le gusta comer: es como un niño a quien hay que distraer y divertir para que coma. Come poco y le aburren las comidas formales de mesa y mantel. Prefiere el picoteo de tapas y raciones de croquetas, pescaditos fritos, embutidos y quesos que puede pinchar con un tenedor o coger con los dedos. Le gusta la comida basura porque es rápida y divertida. Además como es indisciplinado para todo, prefiere picotear cuando tiene hambre y dejar de pensar en algo tan aburrido y repetitivo como la comida. Cuando tiene hambre, no la siente. Espera a tener una lipotimia o un mareo para caer en la cuenta de que se saltó una o varias comidas.
Hay pocos cocineros Reveladores, salvo si alcanzaron su conexión. Cocinar es una pérdida de tiempo y prefieren llamar por teléfono y encargar una pizza o comida china. Les encantan los bocadillos. Les gusta beber cerveza y vinos y también cosas más fuertes, como cubas libres, tequila o margaritas . Pueden beber y fumar demasiado.

¿ QUÉ VAMOS A OLER? El Revelador es sumamente olfativo y puede reconocer a la gente por su olor corporal aún con los ojos vendados. Se sorprende cuando lo constata, pues no había caído en lo olfativo que es. Y eso es debido a que es tan sensible a los olores, que sabe desconectar su olfato en todos los lugares que huelen mal. Y, para él, son los más. Su olor preferido es el jazmín y la hierbabuena y también el olor a café recién preparado.
Ellos tienen un olor corporal felino: huelen a cachorro de león.
El Revelador, como es el más rebelde e informal de entre las tipologías, tarda mucho en adquirir hábitos de higiene escrupulosos. Descuidan el lavarse muy a menudo o se saltan gustosos el cepillado de dientes. Cuando se lavan, prefieren la ducha expeditiva, pero si se les prepara un baño templado, lo disfrutan mucho también.

¿QUÉ VAMOS A PERCIBIR SEXUALMENTE? El Revelador conserva, en materia de sexo, el frescor y el candor de un niño. Siente por el sexo una intensa curiosidad y le gusta conocer y probar todo. Pero una vez que lo prueba, le da pereza hacerlo repetidas veces. Es bastante fetichista, muy especialmente del pie descalzo. Le gusta todo lo que le da morbo, lo nuevo, lo insólito. Es como con la comida: le aburre la repetición. Puede caer en la desgana, con toda facilidad. Hacer el amor es maravilloso y divertido y excitante, pero no lo necesita para vivir.
El Revelador elige bastante mal a sus parejas. Tiene tanto miedo a ser controlado y dominado, que suele caer en manos de los peores, esos que se han hecho artistas del poder y del control y que lo ejercen bajo máscaras de víctimas calladas que le piden protección y amparo. Cuando descubren el engaño, ya es demasiado tarde y tiene varios hijos. Como estiman que ya es bastante desgracia estar en este mundo injusto y despiadado, no abandonan a sus inocentes hijos y permanecen atrapados.
Como amantes son excelentes: muy imaginativos, con gran control y aguante y divertidos cómplices absolutamente desprejuiciados. Esa falta total de prejuicios les puede conducir a tener parejas de edades muy superiores a las suyas o a probar con total tranquilidad formas no tradicionales de sexo, como la homosexualidad, la bisexualidad, el sexo en grupo o con animales que estimen de su agrado. Por supuesto, la diferencia de color de la piel o de religión no constituyen obstáculo alguno para ellos. Les encanta también la masturbación, que ejercen con la inocencia y pureza de un animalito tranquilo. Su único problema, y es una lástima porque es un superdotado, está en la conversión del sexo en arte. Si se le propone una noche de amor con todo el ritual tántrico, lo considerarán una imposición que les “corta la naturalidad” y que rechazarán por lo tanto, indignados. El sexo, para el Revelador, es una necesidad normal y orgánica, como el dormir o el moverse y al cual no da valores añadidos, salvo si se trata de fetichismo, al cual es muy aficionado.

Análisis estructural de la tipología Reveladora:
Toda la manera de ser, de sentir y de manifestarse del Revelador arroja la presencia dominante del Vitalizador. El Revelador es el gran rebelde y el gran justiciero de entre todas las tipologías. Y para empezar, odia la idea de tener una tipología, lo cual le parece impensable para el ser libre e inasible que él es. Pero cuando descubre que el enfoque MAT es el de ver las tipologías como prisiones de las cuales aprender a liberarse, se hace el mayor de los adeptos de esta ciencia. En todos nuestros grupos domina la proporción de Reveladores, lo cual es una garantía de calidad y de verdad. El Revelador busca y defiende una sola cosa en su vida: la verdad. Para él, la verdad es belleza y libertad. Por eso odia y combate con saña toda mentira que él sabe detectar como nadie. Parece que tiene un radar para detectar la mentira y la manipulación. Literalmente las huele aún antes de que se manifiesten. Está muy orgulloso de ello. Y las denuncia con rabia deleitosa. Y no suelta al mentiroso hasta que este rectifica y pide disculpas. Entonces perdona magnánimamente, porque, aunque no lo parezca por la pasión y el tesón que pone en la denuncia, el Revelador no es rencoroso y perdona de corazón cuando existe el arrepentimiento verdadero. Sólo que a él no lo engañan cuando ese arrepentimiento es oportunista. Entonces, seguirá denunciando.
Y también, ya lo vimos, el Revelador es el que tiene la mayor corporalidad. Es cuerpo libre y ágil y eso salta a la vista de cualquiera. Toda la verdad parte del cuerpo y regresa a ella. Él siente la vida con su cuerpo, no con su mente ni con sus emociones ni con conceptos, ni, mucho menos, con creencias. Es de aspecto y de constitución física y mental eternamente juvenil.
El Sintetizador es su talento y eso se nota, porque es sumamente inteligente. Pero no le gusta analizar primero y reaccionar después, como lo requiere el funcionamiento adecuado. Él lo hace al revés: primero reacciona epidérmicamente ante lo que le gusta y apetece y lo que no. Luego analiza, a toro pasado, cuando es demasiado tarde y destrozó algo que se hubiera podido conservar. Cuando eso ocurre, busca culpables afuera y se pone aún más rabioso.
No tolera la pérdida, por más pequeña que sea. Cuando algo se pierde o se deteriora, cuando hay la más leve molestia, el Revelador reacciona con rabia y busca culpables. Si no los encuentra rápidamente, pasará a la paranoia y creerá en un complot hábilmente tramado contra él.
Se le nota también el talento en el Sintetizador, porque sabe escuchar muy bien. Le gusta mucho más escuchar que hablar.
Tiene, con la muerte, máxima desaparición y pérdida irreparable, una extraña relación mezcla de fascinación y de horror. Es un romántico, en el sentido más etimológico y decimonónico de la palabra. Le atrae la muerte y todo lo relacionado con ella. Para él, es la forma más clara de eternidad que se pueda captar en esta tierra. Y la eternidad es su búsqueda mayor de espiritualidad. Pero le horroriza la descomposición, que se puede asociar con la muerte. Aun así, se siente más identificado con ella que con la vida, que le parece una vulgaridad.
El Transformador lo tiene prohibido, pero se le nota también que es su auténtica vocación, porque a él sólo le gustan los creadores y los artistas. Ese es su verdadero y auténtico mundo. Pero él no se atreve a afirmar su orgullo en ningún campo, salvo en el de la creación y el descubrimiento clandestinos o semi oficiales, que él presenta como disculpándose ante el mundo. Él sabe una cantidad de respuestas esenciales que el mundo espera, pero tiene la convicción de que si las dice, nadie lo tomará en serio y se burlarán de él o, peor aún, lo harán blanco de la envidia general. Lo que más le choca en la vida son la prepotencia y el orgullo inflado, que él estima grotescos y patéticos.
El Rector constituye para él lo máximo en su jerarquía de valores. Aunque a veces no es consciente de ello. Para él las normas y las reglas son corsés que se enorgullece de hacer reventar en nombre de la inasible libertad por la cual deberían morir y vivir los seres humanos. Pero sabe y defiende, y, en último caso, busca las normas exactas que deberían regir la vida social para facilitar la convivencia sin para ello coartar la libertad. Al tiempo, la seguridad es un anhelo al cual las más veces renuncia, porque la sociedad está montada para hacer pagar esa seguridad ilusoria al precio de la libertad. Pero su máxima búsqueda en esta vida sería esa seguridad auténtica que él sabe que existe y que reposa sobre la fortaleza de un autoconocimiento verdadero y un autocontrol de los más rastreros y bajos instintos, que los demás seres humanos asocian abusivamente con la libertad.
El Protector del Revelador es perfecto. El Revelador es solidario y cariñoso. Es entrañable y tierno como un gatito y le gusta ronronear y frotarse contra ti cuando no eres castrador ni juegas al papá o a la mamá. El Revelador es fiel y constante con sus seres queridos. Es fiable y no traiciona la confianza que se deposita en él. Lo que le horroriza es que la mayoría de la gente usa el amor como arma de poder y de dominación de los demás. Por eso, él “pasa” y se larga, aunque dé la impresión de ser un inconstante. En eso tiene el orgullo muy bien puesto, pues no le importa la opinión ajena, sólo le interesa su auto-aprecio y su propia valoración de las razones que le hicieron alejarse de un supuesto y socialmente aplaudido amor. Se fue porque eso no era amor sino posesión. Y punto. No dará explicaciones a nadie, ni esperará ser comprendido. En eso no perderá su tiempo ni su energía.
El Orientador del Revelador es también maravilloso. Él goza y disfruta de cada uno de los placeres del mundo, por más pequeño que éste sea. Su mayor alegría se la proporcionan los animales en libertad. Los prefiere, y con mucho, a las personas. Para él son el símbolo de la libertad y de la perfección de la vida. Le encuentra gracia a cualquier animal, por más feo que sea. Le gusta vivir en su compañía y es el mayor defensor de las especies salvajes en riesgo de desaparición. También le gusta el cambio que es la mayor manifestación de la alegría. Es también espiritual, aunque muy maniqueo, y sólo distingue el bien y el mal, sin matices. Tampoco entiende de dialéctica. Para él la mayor búsqueda de trascendencia es la eternidad. Lea cansa pensar en la infinitud. Eso no está hecho para él.

Ingeniería emocional del Revelador:
-La rabia es su emoción inflada. Se enfurece con demasiada facilidad. Se puede decir que está furioso la mitad del tiempo: naturalmente, cuando hay la menor causa de rabia auténtica, como ante una injusticia, una mentira, una falsedad o un engaño. ÉEl berrea literalmente en esos casos, denuncia y denuncia y no cesa de denunciar hasta que ha podido, él solito, eliminar la causa de la indignación.
Pero también cuando la tristeza es la emoción adecuada. No tolera la frustración, la pérdida o el deterioro. Se enfurece ante cualquiera de esas circunstancias y busca culpables a quien reprochar que las cosas, en la vida, no son siempre como tendrían que ser.
Y, por último, ante las razones de orgullo, también se enfurece y se irrita. No se atreve a proponer sus ocurrencias, que son muchas y muy buenas, entonces, para consolarse, se ocupa de mofarse y desacreditar a los que sí se atreven a ello. A menos que sean artistas consagrados, a quienes entonces, venerará.
La tristeza está desconectada en el Revelador. La cambia por rabia vengadora y resentida. Sin embargo, es muy inteligente y ocurrente y tiene una excelente memoria. Lee mucho y recuerda todo lo que lee. Su mente es como un computador que recuerda exactamente en qué libro está la información que los demás buscan. Y es capaz de encontrar un libro en una biblioteca de miles de volúmenes, como si tuviera un radar que lo guiara. Le gusta acumular información y sabe escuchar muy bien, sobre todo, y con gran deleite, a los viejos y a los niños.
El orgullo es a la vez su veneración y su fobia. No tolera la expresión del orgullo, que le parece una fantasmada, en nadie. Pero sólo vive para el arte. Es su verdadero hogar y su patria de elección.

Creencias arquetipales del Revelador:
El Revelador tiene, aunque se cree el más iconoclasta de todos nosotros, su dios arquetipal, a quien venera: se trata de Prometeo. Creó los primeros hombres según algunas tradiciones. Benefactor de la humanidad que engaña al mismo Zeus para favorecer a los hombres y luego le roba el fuego para dárselo a los mortales. Por ello es condenado a ser encadenado, mientras un águila le devoraba permanentemente el hígado. Aún así logra vencer, recobrar su libertad, ser inmortal y poseer el don profético, sin que Zeus pueda oponerse a ello. Es el que vence al mismo Dios, oponiéndose a la injusticia de la discriminación y de los privilegios divinos.
Sus creencias existenciales son:
“La vida no es una fiesta” (porque la envidia de los demás te la amargan)
“Si digo lo que sé, nadie me creerá” (e irán a por mí, con envidia)
Su Drama Existencial D.E. es “Sí….pero”. Como no se atreve a comunicar al mundo sus ocurrencias y descubrimientos, pide ideas a los demás y, cuando las recibe, las rechaza una a una, encontrándoles defectos. Así se adelanta a hacer a los demás lo que, en su fantasía, teme que le hagan a él. Por ello, es visto como un amargado, un descalificador y un envidioso, con lo cual cae en ser lo que teme que los demás sean. Así tiene un pretexto para estar resentido con el mundo y no reconciliarse con él.

Perfil psicológico del Revelador:
El Revelador es un ser libre e inasible. Es el rebelde y el inconforme que denuncia a gritos todas las mentiras, los abusos, las injusticias y las cadenas. Con ello se encadena, porque como ataca y protesta todo el tiempo, teme ser le blanco de los ataques de la sociedad de conformistas y de resignados que los demás conformamos. Si el ataque no llega, él se encargará de inventarse un complot contra él, porque es muy paranoico. Si encuentra apoyo y solidaridad creerá que se trata de un malentendido que sólo posterga el ataque que no tardará en llegar. Con ello, se pone defensivo y agresivo, hasta ser rechazado. Entonces encuentra confirmación de sus más negras opiniones sobre los demás. Lo esencial es no cuestionar su paranoia y no reconciliarse con el mundo. Su expresión preferida es : “la gente es…” y le añade todos los calificativos negativos que cabe imaginarse.
Él vive la vida como un rey en el exilio: todo ocurre como si, en algún momento y lugar, hubiera perdido, sin él recordarlo, ese mundo maravilloso, su mundo, hecho de paz y de felicidad, de sensualidad y de comprensión, de esplendores y de creaciones, que él siente como suyo y del cual lo privaron un buen día sin ninguna razón. Por pura envidia. Se siente, así, como Gulliver en el país de los enanos: él es un gigante bonachón y paciente, gozón y brillante que no se mete con nadie. Son los demás los que se meten con él, porque es más grande que ellos. Por envidia. Hasta que suelta un rugido y huyen despavoridos. ¡Cobardes!
Ese mundo, su mundo, en el cual es rey, sólo lo encuentra en el arte, creado por seres de excepción como él y para seres como él. ¿Por qué no existirá en el mundo reinos como los del arte? ¿porqué el mundo es tan mezquino, pequeño y carcelero?, ¿por qué Dios es injusto? Entonces reconoce el fondo de su conflicto: es Dios el inadecuado, el injusto, el incapaz que ha creado un mundo imperfecto y carcelario y que lo ha puesto allí, a él, solo y abandonado. El hombre es mejor que Dios, al menos los hombres como él, capaces de crear mundos perfectos como los de la literatura, de la poesía, de la música, del baile, de la escultura, de las civilizaciones remotas y desaparecidas, que él ama como a nadie. Ese es su mundo. Su único mundo posible. Así se ve a sí mismo. Mientras tanto, los demás lo ven como a un irresponsable, como a un adolescente atrasado incapaz de aceptar la disciplina mínima necesaria para la vida en sociedad.
Él se siente tolerante y magnánimo. Se siente como un león indulgente y bonachón alrededor del cual juguetean monos y ardillas, que él ve con encantamiento. Es visto como un amargado resentido, un inconforme y un hippie atrasado, incapaz de insertarse en una sociedad de adultos.
Él tan sólo busca la perfección de la belleza y de la verdad y también de la libertad. Es visto como el único que imposibilita la paz y la concordia, como el que introduce la guerra civil y la discordia, como el que separa a los que desean vivir en armonía.
Él es el más sensible de todos los seres humanos. Sueña con un mundo de belleza y de armonía, de respeto y de consideración. Es visto como un duro vengador a quien sólo lo excita la guerra y la revolución.
Él es el más inteligente, y busca siempre opciones novedosas que supriman e irradiquen el dolor. Es visto como un duro, indiferente al dolor, porque no sabe lloriquear y lamentarse como los demás.
El Revelador es el más incomprendido de entre las tipologías, aunque, como ya vimos, todas lo son también. Pero el Revelador, aunque se queja de ser incomprendido, también lo disfruta al tiempo. Así se siente diferente y encuentra razones para condenar al mundo y no reconciliarse con él.
Y es que el Revelador se asigna el revelar las incoherencias y las injusticias del mundo que, según él, hemos fabricado todos los seres humanos, salvo él, claro está. Es muy cierto que el Revelador es una piedra de toque de lo que no va bien, de lo torcido, de lo estúpido, de lo cobarde, de lo mimético, y, sobre todo, de lo idolátrico. Su función estaría perfectamente realizada si conectara su talento y su vocación, después, claro está, de haber redimensionado su competencia. Si esto ocurriera, encontraría soluciones genialmente inteligentes a nuestro subdesarrollo, de manera calmada y tranquila, sin enfadarse jamás y con gusto por ayudar. Si esto ocurriera, sólo denunciaría lo falso, lo mentiroso, lo idolátrico, empezando por lo suyo propio, y propondría mundos nuevos salidos de su imaginación, de su capacidad creadora, mundos basados sobre la autenticidad y sobre la osadía tranquila del que sabe que lo que es, es. Y colocaría esa creación excepcional al servicio del amor y de la solidaridad humana. Y pondría esa pertenencia al servicio de una espiritualidad limpia basada en la certeza de un creador justo y perfecto que dio lo mismo a todas sus criaturas. Vale decir que el Revelador revelaría la verdad y las salidas posibles si estuviera conectado, si estuviera fuera del Mapa. Como todos los demás, como todos nosotros. Pero, mientras está en el Mapa funciona, como todos los demás, como si hubiera dos pesos y dos medidas: él ve la paja en el ojo ajeno, eso nadie se lo puede negar, pero no ve la viga en el suyo. Denuncia como sí él no tuviera ídolos, como sí él no hinchara su rabia y no transformara su tristeza en resentimiento, como si nos acusara a todos de haberle hecho lo que, en verdad, en el allá y el entonces una o dos personas le hicieron a él. Como si a los demás no se les hubiera obligado a desconectar su talento y su vocación e inflar grotescamente su competencia. Y, en vez de llorar sus pérdidas, en vez de permitirnos consolarlo y mostrarle que nosotros sí lo amamos y lo valoramos, berrea y nos ataca a todos, poniendo a todos en el mismo saco de los malvados. Y de los pigmeos.
Su opinión sobre los demás la tiene muy clara: su mayor enemigo es el Legislador: le tiene verdadera fobia porque su orgullo inflado le choca y le ofende máximamente. Para él es el creador de este mundo facilista, idólatra e invertido que él desearía arrancar de la faz de la tierra.
El Promotor lo divierte porque se burla del mundo, pero no tolera sus trampas y triquiñuelas, pues él es muy ético y moral. Además actúa como si él, el Promotor, fuera el tipo de hombre o mujer que verdaderamente atrae y seduce al sexo opuesto, y lo convence de que él, el Revelador, es visto como un niño que no puede atraer a ningún adulto.
El Constructor es un esclavo despreciable que adora la servidumbre y las cadenas para las cuales vive.
El Reactivador sí vale la pena y le gustaría contar con él. Es al único a quien aprecia, a quien valora. Con él formaría un mundo completo, con todo lo que merece la pena considerar. Pero ese tonto se la pasa extasiado ante los pigmeos y jamás se le une. Se pasa la vida arrodillado ante quien lo daña y lo usa. ¡A tortazos lo pondría él en pie para que se le una! Pero cuando le oye hablar de la gente, su gente, el Reactivador lo acusa de ser el único malo de la película y lo abandona.
En cuanto al Fortificador, considera que pudiera ser persona si no fuera tan cobarde y tan callado. ¡Bah! Al fin y al cabo es un muerto.
Así que está solo en el mundo. Esa es la única verdad. Su verdad. Y su único escape son los mundos imaginarios.
Pero cuando se cansa de increpar y de culpar al mundo, cae en la cuenta de que tal vez es él el único inadecuado, el único que sobra: ¿Acaso no es él quien ataca siempre a los demás, para luego acusarlos de ir a por él? Entonces toca su miedo mayor: el de ser Doctor Jekyll y Mister Hide. Entonces se desespera y sólo desea morir e ir a la nada. Porque sólo allí estará en su reino, en su elemento, tendrá su merecido y, además, estará donde quiere estar, ya que así estará lo más lejos de ese dios cruel que creó un mundo malo. Malo como él.
Pero cuando se sabe descodificar la rabia inflada del Revelador y se traduce como dolor por todas las imperfecciones del mundo, descubrimos la verdadera personalidad que allí encierra. Es tierno, alegre y juguetón como un gatito. Es generoso y sensible. Es maravillosamente tolerante con los defectos y taras de los seres en quienes realmente confía. Es un gran protector de los mejores. Y está asustado, muy asustado de desagradar al mundo, de verse rechazado por él.
En todo caso, que se le conozca a fondo o no, nadie duda de que el Revelador es el gran justiciero. Su figura emblemática es la del llanero solitario que defiende a los oprimidos, a los huérfanos y a los humillados, que restablece la armonía y la paz, y que se retira cabalgando hacia la próxima injusticia, donde seres atropellados lo necesitan y que él amparará y libertará con su noble pecho, con ese corazón de oro que no le cabe en el pecho. Y se irá porque jamás deseó honores ni gratitudes que podrían acarrear privilegios que no desea.
En el amor, el Revelador sueña con la Reactivadora, su pareja cósmica, con quien podrá construir un universo de luz radiante. Pocos se atreven a realizar este sueño porque, absurdamente, creen que serán rechazados. Así que se casan con una persona lo más gris posible, que dice admirarlos y necesitarlos, pero que luego lo intentarán castrar y someter a su poder.
Como padre o madre, el Revelador es a la vez una maravilla pues considera que los niños ya nacen perfectos, pero, también los que menos desean ser padres. Ellos consideran que esta vida es demasiado fea y amenazadora como para querer traer a seres que sufran por su inconsciencia. Por un deseo narcisista de perpetuarse a costa de seres inocentes que no pidieron estar aquí.
Lo que más valora el Revelador, ya lo sabemos con creces, es el arte, bajo todas sus formas y expresiones. Vive para el arte y del arte. Es su refugio y lo único que le da fuerzas para seguir adelante. Vive inmerso en ese universo de excepción que considera su única patria posible. También adora viajar, porque es su forma de aceptar el mundo real: de manera remota y provisional. Es un gran explorador y un gran aventurero. Si por él fuera, estaría dando siempre la vuelta al mundo. Sólo se llevaría un tejano, una camiseta, su guitarra y unos buenos libros. No necesita nada más para ser feliz.
La dimensión espiritual de un Revelador es a imagen y semejanza de su interioridad: conflictiva. Tiene un grave problema con dios, a quien culpa de todas las injusticias cometidas por los hombres. Cuando lo confrontan con su dilema principal, el de no aceptar el mal como una de las opciones del hombre dotado de libertad, él se sale del atolladero con una pirueta: si él fuera dios, descabezaría a los malos, destrozaría ciudades enteras para que aprendieran. Por lo tanto, como dios no lo hace, ama el mal. Y punto. El Revelador inventó su propia religión: el maniqueísmo, una eterna lucha entre el bien y el mal, donde, claro, al final el bien triunfa, como en su historia arquetipal de Prometeo. ¡Pero qué cansancio! ¡Qué pereza, un mundo así!
Su casa contiene libros, es un refugio para libros. Y para discos. Por lo demás, no le interesan ni el confort ni los objetos caros que ligan y suponen ataduras. Si por él fuera, si no fuera por los libros y discos, no tendría casa. No le gusta mucho invitar en su casa. Prefiere un bar de copas donde se come de pie, informalmente, picoteando. Aunque sí le gusta mucho conversar. Pero prefiere hacerlo caminando. Le encanta moverse y es un caminante infatigable, que se divierte así y se siente vivo. Además eso le hace drenar adrenalina y se siente más pacífico.
Todos los animales son sus animales preferidos. Los adora a todos y los prefiere a los hombres. Tarzán es un Revelador arquetipal. Los demás lo identifican con felinos: gatos para los más banales y león para los superiores.
Lo que más lo desespera de sí mismo es cuando, ya cansado de acusar al mundo, se ve de repente como Mister Hide que venció al Doctor Jekyll y mostrará al mundo lo malvado que es. Después de esas crisis, se suele enemistar de nuevo con el mundo y con “la gente”, para no suicidarse ni dejarse morir de hambre.
Su relación con la vocación sólo se cumple cuando logra convertirse en un gran artista, lo que ocurre con mucha frecuencia en Reveladores. Lo demás, como edificar civilizaciones, o empresas, o familias no le interesa demasiado, pues no lo valora tanto. Tiene un don muy especial para reconocer el valor real de las obras de arte, tanto de las suyas como de las ajenas. Sueña con convertirse en un genio, y si se empeña, lo logra. Pero no suele ser reconocido en vida. Con lo cual su enemistad con el mundo se exacerba aún más.
Su F.E.E.:
(rabia inflada –tristeza convertida en rabia, resentimiento, revanchismo – orgullo convertido en miedo, profanación, ser rastrero) + amor+ alegría –miedo.
Profesiones: artista. Escritor. Explorador. Periodista. Vendedor ambulante. Abogado defensor. Médico. Cómico. Revolucionario.

Fases de evolución tipológica:
EL REVELADOR CONECTADO: REVELADOR-LEGISLADOR.
Conserva, depuradas e incontaminadas, las cualidades de su Mapa: es justiciero, divertido, creador, sensual, ocurrente, seductor, encantador, bondadoso, fiable, leal, romántico, amoroso, tierno, sensible, vulnerable y valiente. Es creativo y creador. Odia la injusticia, la mentira, la manipulación, la inversión de los valores. Es idealista y tímido. Salva a las víctimas y no desea ser reconocido por ellas. Adora la cultura viva y crea cultura. Defiende a capa y espada la unicidad del ser humano y su inalienable libertad.
Se convierte en una persona segura de sí misma y de la justicia inmanente que existe en el mundo. Cree en la buena fe y en el amor de los mejores. Acepta la vida como es y la mejora. Su entorno encuentra en él a un protector tierno, fuerte y valiente. Es un especialista en confrontar y resituar a los peores, a los más tóxicos. Ya no sufre de celos y es generoso y paciente. Es un sabio y un descubridor de caminos. Es el Promotor pleno de un orden nuevo basado sobre el milagroso equilibrio del amor y de la justicia al servicio de la vida. Es un amante maravilloso, un padre insigne, un amigo incondicional y divertido. Encuentra a su alma gemela y vive una amor de novela que termina bien. Es hipercreador y profundamente tolerante y espiritual. Asume que Dios es todo bueno y aprende de él. Es fuerte y fortificante. Cree en el ser humano y adora al Reactivador conectado, con quien construye un jardín de Edén en esta tierra y para todos.
Se pone sin demora en el camino de la hiperconexión y de la trascendencia, y tiene como referencia a un Shakespeare.
Profesiones: Televisión. Prensa. Jefe de estado. Gerente de empresa. Jefe de servicio médico. Artista triunfador. Consejero. Ingeniero. Coordinador.
F.E.E.: (rabia +tristeza +orgullo) +amor +alegría + miedo.
D.E.: ninguno.
Usa el 80% de energía innata y forma parte del 2% de la población de Reveladores.

FASE DE PRECONEXION: REVELADOR-REACTIVADOR:
Es un gran artista y un ferviente idealista justiciero. Vive para el gran amor que dure después de la muerte. Es justo, valiente, paciente y adorable. Conserva todas las cualidades de su Mapa y pierde la paranoia con sus seres queridos. Se enamora de Reactivadores y se pone a protegerlos.
Pero es demasiado dependiente del amor y se pone como un bebé que teme perder el seno de su madre. No se hace valer y teme destacar. Puede morir si lo traicionan. Busca riesgos inútiles y va de torero por la vida. Es propenso a la tuberculosis y a otras enfermedades románticas. Cree que “oponerse a” es ser libre. Se corroe con complejos de culpa contra sus carceleros y duda en abandonarlos.
Profesiones: Abogado. Consultor. Médico. Politólogo. Torero. Escritor. Pintor. Cineasta. Sociólogo. Psiquiatra.
F.E.E.: ( rabia – tristeza, revanchismo –orgullo, apocamiento) + amor +alegría –miedo, histeria.
D.E.: “Sí…pero” y “Sólo trato de ayudarte””
Usa el 40% de energía y forma parte del 15% de la población de Reveladores.

FASE DE MAPA: REVELADOR-REVELADOR.
Es en todo idéntico a lo escrito en su presentación general.
Usa el 30% de energía innata y forma parte del 10% de la población de Reveladores.

FASE DE DESCONEXIÓN: REVELADOR-FORTIFICADOR.
Es el empleado seguro que se quedará de por vida en la empresa o en la administración, porque no se atreve a destacar. Es algo cascarrabias pero no se irá. Se casa con personas inadecuadas que lo someten a su poder. Es el indómito artista de “la bohême” que habla de arte en vez de hacerlo. Protesta, pero no cambia el mundo porque no se atreve a proponer soluciones creativas.
Pero es aún más desconfiado y paranoico. Vive en una gran contradicción pues busca empleos seguros que generan su propio desprecio, o elige la vida miserable del artista de “la bohême”. Se alcoholiza y sufre del hígado y del estómago. Tiene problemas nerviosos y sufre de insomnio. Es envidioso y corporativista. No cree en sí ni en los demás. Es cascarrabias. Es un saboteador pasivo adicto a la huelga de celo. Tiene fobia al Legislador y celos del Promotor.
Profesiones: artesano. Taxista. Obrero. Administrativo. Sub-jefe. Mendigo. Payaso. Presentador de TV. Guía turístico. Burócrata. Político de izquierdas.
F.E.E.: (rabia inflada, vengativa –tristeza resentida –orgullo envidioso) –amor sometido –miedo cobarde +alegría.
D.E.: “Sí…pero” y “Si no fuera por…”
Usa el 20% de energía innata y forma parte del 55% de la población de Reveladores.

FASE DE PREDISOCIACIÓN: REVELADOR-CONSTRUCTOR.
¡Al fin se cree seguro y digno de ser tomado en cuenta! ¡Al fin se cree útil e irremplazable!
Se torna mezquino y envidioso de los mejores y de los creadores. Deja de interesarse por el arte y se propone destacar en una empresa carcelaria. Aspira al poder y no deja que los demás crezcan. Se pierde en hiperracionalizaciones para no sentir. Es inseguro y está convencido de que no puede interesar a nadie. Trabaja para los peores explotadores y patea a Reactivadores. Promete y no cumple, para sentirse importante. Es capaz de traicionar a los mejores, porque los envidia. Es egoísta y no tiene fe en nada ni en nadie. Es propenso al infarto, a la cirrosis hepática y al cáncer. Ya no disfruta ni de la comida ni de la bebida. Deja de fumar, pero hace la guerra santa al tabaco. Trabaja y se abruma para no pensar. Es obsequioso y servil con los poderosos. Huye de la vida y de lo que ama. No oye bien, pierde visión y es propenso al colesterol y a la diabetes.
Profesiones: Gerente general de empresas poco claras. Directivo de multinacionales. Hombre de confianza de empresarios mafiosos o explotadores. Proxeneta.
F.E.E.: (rabia inflada –tristeza resentida –orgullo envidioso) –amor celoso –alegría necrófila –miedo rastrero. Además invierte el eje amor-tristeza, que convierte en necrofilia y masoquismo.
D.E. “Sí..pero” y “Abrumado”.
Usa el 3% de energía innata y forma parte del 15% de la población de Reveladores.

FASE DE DISOCIACION: REVELADOR-PROMOTOR.
Es la persona ideal para desatar guerras de exterminio y holocaustos.
Es un megalómano maniqueo que se cree el salvador de su pueblo elegido por los dioses contra las fuerzas del mal. De hecho lo invierte todo y se aboca al holocausto y al exterminio de los más luminosos. Es una forma de suicidarse matando a todos con él. Es un maniqueo delirante y sumamente peligroso, pues es capaz de arrastrar a los fracasados y envidiosos, mediocres y descontentos hacia una guerra de exterminio. Es de una violencia y de un sadismo sobrecogedores. Odia todo lo bello y todo lo puro. Es necrófilo e idolátrico. Es Mister Hide enloquecido por la alegría de la revancha. Se acobarda frente a Promotores disociados y Magnetizadores. Odia a los Reveladores y a los Reactivadores conectados y los asesina.
Profesiones: Guerrero. Dictador. Militar. Político. Periodista amarillista. Mercenario. Mánager.
F.E.E.: (rabia falsa contra lo bello + alegría de la revancha, fórmula letal) – inversión de los dos ejes: amor convertido en necrofilia y tristeza convertida en masoquismo y sadismo – rabia convertida en alegría: idolatría y fanatismo y alegría convertida en rabia: sacrilegio.
Usa el –16% de energía innata y forma parte del 3% de la población de Reveladores.

El Esplendor de lo Humano - Preciada Azancot
 
Extracto del libro “EL ESPLENDOR DE LO HUMANO”,  de Preciada Azancot
©Preciada Azancot

EL ESPLENDOR DE LO HUMANO, entrega 28: TIPOLOGÍA REACTIVADORA

Dimensión dominante: Protector-amor-vista, su competencia.
Dimensión desconectada: Rector-miedo-tacto, su talento.
Dimensión prohibida: Orientador-alegría-sexo, su vocación.
Dimensiones sanas: Sintetizador-tristeza-oído, dimensión originaria.
Transformador-orgullo-gusto, dimensión originaria.

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Tipología MAT Reactivadora por Preciada Azancot

Percepción sensorial del Reactivador:
¿QUÉ VAMOS A VER? La figura geométrica que domina la estética Reactivadora es el triángulo (rostro, busto, caderas, pies y manos).
El amor, su emoción dominante, rige la glándula hipófisis y proporciona una gran belleza y armonía en lo visible y también en las proporciones y armonía de las funciones y emociones. Su consecuencia visible es, muy especialmente, la belleza y profundidad de ojos grandes y luminosos, muchas veces claros, un rostro triangular, porte regio, huesos finos y fuertes, y bellas proporciones que lo hacen parecer siempre más alto y delgado de lo que es).
Su rostro triangular tiene una amplia frente donde nace el pelo las más veces con un triángulo que cae sobre la mitad superior (pico de viuda). Tiene anchas cejas, muchas veces unidas entre sí que dibujan una gaviota que mueve las alas a medida que el Reactivador habla o piensa. Los ojos son enormes y rasgados como los de las gacelas y tienen una mirada profunda y cálida que parece penetrar hasta el alma del objeto examinado. También la mirada parece salir del alma y comunicar directamente de alma a alma. Y así es. Tiene la nariz pequeña y a veces respingona. Su boca es muy peculiar, porque tiene el labio superior, de anchura adecuada, con un arco de Cupido muy dibujado, en forma de corazón, y el labio inferior que tiembla como el de un niño que fuera a romper a llorar en un puchero. Sin embargo, el Reactivador nunca parece triste y sonríe cálida y empáticamente.
El cuello, muñecas y tobillos son largos y finos y le confieren un aire principesco. Tiene el busto más grácil y estrecho que las caderas y la cintura muy fina. Las caderas del Reactivador son amplias, sobre todo en las mujeres, confiriéndoles un aspecto muy maternal.
Tiene pistoleras en lo alto de los muslos, piernas y antebrazos finos y elegantes, y manos y pies preciosos, finos y largos, de dedos finos y rectos que parecen interminables. El Reactivador usa mucho las manos cuando habla y les hace dibujar símbolos que apoyan y enfatizan el discurso, pareciendo pájaros en vuelo.
La manera de moverse de un Reactivador se caracteriza por dos cosas: su porte principesco y su caminar leve y aéreo, que parece levitar a cinco centímetros del suelo. También en eso recuerda a los pájaros.
Se viste de manera original y atrevida, porque le gusta mezclar materiales nobles de texturas artesanales y originarias como la seda salvaje, muselinas combinadas con lanas cardadas groseramente, cuello altos con volantes y las largas faldas que le dan un aspecto de integración de lo étnico con lo más refinado elaborado por los hombres (sedas, brocados, etc). En todo caso, el Reactivador odia lo formal, lo tópico y hasta lo clásico, que estima aburridos. Es artista en todo y original en todo. Rompe moldes sin buscarlo y no se pliega a ninguna moda. Tampoco le gusta crear moda, porque le ofende ser imitado. Odia el traje si es hombre y el traje sastre si es mujer. Él crea su guardarropa.
Los colores que dominan en su guardarropa son el negro y el blanco y también los naranjas y ocres, así como el verde caqui. Su casa tiene sólo materiales naturales, plantas y objetos étnicos y es muy cálida y acogedora.
Es cuidado, pero no coqueto porque es inconsciente de su atractivo físico. Cuida su peinado y, si es mujer, su maquillaje, que enfatiza sus asombrosos ojos. Le gusta mucho disfrazase. Se siente muy mal si los colores que usa no están preciosamente combinados. Puede perfectamente salir sin abrigo o sin cartera si los colores no combinan. La maestría y generosidad en el uso del color son típicos en el Reactivador. Los grandes pintores coloristas como El Greco, Chagall, los fauvistas, Van Gogh, son todos Reactivadores. Para él la vida es dos cosas: emociones y colores. Por más atrevido que sea con éstos, nunca es escandaloso, ni mucho menos, vulgar.
Es de estatura normal y parece más alto de lo que es. Y más delgado, salvo por las caderas.

¿QUÉ VAMOS A OIR? El Reactivador tiene una voz muy extraña: es una voz rota, parece que sale del corazón, y su volumen es más bien bajo. Sin embargo llega a todos los rincones y envuelve a su auditorio en armonía y emoción. El ritmo es fluido y las palabras están bien moduladas y enfatizan exactamente lo esencial y lo importante de lo que dice. Moviliza a los demás y nunca deja indiferente. El vocabulario es ante todo emocional, sin ser, sin embargo, empalagoso sino pudoroso. El vocabulario es muy rico. Dice lo esencial y lo desarrolla con soltura si se lo piden, pero jamás invade el turno de palabra de los demás. Le agrada tanto hablar como escuchar y anima a hablar a los más tímidos. Y lo consigue. La gente suele abrirse cuando está él y contar cosas que por lo general nunca revelarían, porque se sienten en un espacio de seguridad y de intimidad. Para el Reactivador la palabra es lo más importante de la vida. Es mágica y curativa. Es esencial.
Le encanta la música romántica de ritmo continuo, como la obertura de Tristán e Isolda. Inventó el bolero y las canciones de amor y odia la música rítmica quebrada que le puede ocasionar taquicardias y crisis de angustia. Es extremadamente sensible al ruido, que lo puede hacer llorar y enloquecer.

¿QUÉ VAMOS A TOCAR? El lenguaje gestual del Reactivador es muy disuasorio para los amantes de la familiaridad. Odia ser manoseado y él no manosea a nadie. Podría tranquilamente abofetear si algún animoso lo intentara. Es muy cercano y entra naturalmente en contacto con los demás siempre y cuando se respete el espacio vital de cada uno: es decir, que detesta invadir o ser invadido. Es mucho mejor esperar a que un Reactivador nos toque o nos abrace, antes de animarse a hacerlo. Y sólo podemos responder con extrema liviandad.
Su piel es muy agradable y parece mezclar perfectamente el aire con el fuego. Su piel se parece a la textura que podríamos imaginar en los ángeles. Además es fresca en verano y cálida en invierno. No se arruga ni envejece.

¿QUÉ VAMOS A GUSTAR? Al Reactivador le encanta comer, pero sólo lo que le gusta. Le gusta el pan por encima de todo, sobre todo el pan de hogaza amasado en casa y los panes integrales. Le encantan los quesos, sobre todo los franceses, le entusiasma el chocolate y enloquece con las ostras. Le gustan las ensaladas creativas que mezclan frutas frescas y secas, hortalizas crudas y alguna carne o pescado ahumados. Le encantan las almendras en todos sus usos. Por lo demás siente un retroceso ante los “cadáveres”, tanto de aves, de carnes o de pescados. Le da pena ¿¿comer gente viva?? que matan para consumir. Pero como considera que todo lo que está en la naturaleza está vivo, tampoco tiene buena conciencia si se hace vegetariano. Estar en un mundo donde respirar significa ingerir vida y expulsar muerte lo atormenta. Por eso come como un camello: come mucho un día o dos y se olvida de hacerlo durante una semana. Ese es su estilo.
Cocina muy creativamente y hasta inventa platos memorables. Le gusta cocinar, siempre y cuando sea cuando él quiera, no como rutina, ni mucho menos como obligación. Si vive sólo, jamás cocina para él. Si recibe a alguien, organiza un festival de olores, sabores y colores que su huésped recordará como algo mágico.

¿QUÉ VAMOS A OLER? Cuando el Reactivador, que es un anfitrión maravilloso pues pone todo lo que tiene en bandeja para ofrendarlo a su invitado, reciba a un amigo – y todo ser humano es un amigo potencial-, dispondrá un ambiente mágico que será un festival de sabores, sonidos y olores. Usará muchas velas, pero nada de iencienso, pues ese olor le repugna y le pone triste; lo asocia a los templos y asocia a los templos con la ausencia de Dios en el mundo normal. Para él, dios está en todos lados y está vivo y riéndose con su creación.
El Reactivador es muy olfativo: un mal olor, es decir un olor corporal descuidado o un olor de algo muerto o en descomposición, lo echa para atrás y siente rabia instantáneamente contra la persona o el lugar. Rechazará a toda la persona si ésta huele mal. Y huirá de un lugar por la misma razón. Ante un mal olor, el Reactivador se siente y actúa como un animalito: aleja al otro con ambos brazos, sin más. Y no lo podrá ver más. Se le quedará el olor asociado al lugar o a la persona. Un buen olor será, en cambio, una puerta abierta pero no lo asociará de manera tan definitiva, esperará que se repita en cada experiencia. No retiene mucho los olores agradables, porque le gusta el cambio.
Sin embargo, es de los más fieles a su perfume o a su colonia. Se identificará con él y le será fiel para siempre.
El amor, de entre todas las emociones, es la que mejor olor da a la piel. Por eso, la piel del Reactivador tiene el mejor olor: huele a sándalo y, además, nunca se descompone. Un Reactivador podría quedarse una semana sin lavarse, o más, y su olor permanecería incorrupto. Por supuesto, el Reactivador se lavará cada día, no porque huela mal si no lo hace, sino porque adora el baño caliente con esencias, sales, hierbas y burbujas. No toma nunca una ducha si lo puede evitar.
Lo que más le gusta oler son los perfumes naturales, como el olor de la tierra después de la lluvia, el olor de los pinos o de la nieve. No soporta a esas personas que se inundan de perfumes e invaden el territorio de los demás. Se levantará de su lado y se irá lejos, no sin antes fusilarla con la mirada.
Elige un perfume que simplemente enfatice su propio olor: a sándalo y un toque de musgo.

¿QUÉ VAMOS A PERCIBIR SEXUALMENTE? El Reactivador es un amante de ensueño. Hacer el amor es lo que más le encanta en el mundo. Él inventó la noche de amor como un continuo de orgasmos, sabias caricias, ambiente mágico de velas y olores, salpicada de sabores exóticos de frutas y caviar y champán, y baños y masajes, toda la noche hasta el amanecer. El Reactivador nació para ser amante, no para esposo ni esposa. Si la esposa, pues se casa muy fácilmente, es su amante, se quedará con ella eternamente. Si no, cambiará de amante. El Reactivador tampoco nació para la infidelidad. Cambia de pareja cuando está mínimamente insatisfecho, pero jamás engaña. Lo dice y se va con su nuevo amante. No tolera estar sexualmente con dos personas a la vez: pierde su sentido de la orientación y se pone esquizofrénico.
El Reactivador elige aceptablemente bien a sus parejas: tiene que estar enamorado, pues no concibe un matrimonio de conveniencia, ni tan siquiera un matrimonio cómodo. Además, su pareja debe ser su mejor amante. Su nivel de exigencia es tan alto como su capacidad de amar y de entregarse por entero a la felicidad y al placer de su pareja. Así que si no encuentra lo que busca, explicará sus necesidades, que él verá como derecho, una y cien veces y, una mañana, desaparecerá y se irá con su nuevo amante. Sin mirar atrás.

Análisis estructural de la tipología Reactivadora:
El Protector dominante, nutrido con un 100% de amor auténtico, e inflado con un 40% de amor falso que remplaza el miedo lo hacen eternamente amoroso, cálido, entrañable y amable, sí, pero también paternalista y débil ante los peores. El Reactivador no concibe el mal y lo interpreta como una enfermedad que él se atribuye la facultad de curar dando más y más amor a los peores, porque entiende que es lo que no han recibido y que por eso se volvieron ariscos y defensivos. Así proyecta hacia afuera la inversión de su propio drama. Es a él a quien no han amado, y aún así, él reaccionó dando más amor a los desalmados. El Reactivador cree que todo se cura con amor, que el amor es el remedio universal, y en vez de buscar ser curado y pedir amor a los mejores, jamás pide y distribuye su amor a los peores. Estos lo crucifican y él cae en su convicción de que algo malo pasa con él puesto que no le responden con amor a su amor. Eso lo hace aún más amoroso y sigue dando donde no hay, sin pedir a donde sí encontraría respuesta y nutrición para su sed.
El Rector está desconectado: no concibe el mal. Por lo tanto, éste no existe. Se pondrá furioso con quien lo quiera “asustar” mostrándole la maldad o el peligro real que hay en el mundo. Así mantiene su Síndrome de Estocolmo. Él está en el mundo para rescatar a todos, llevándolos al camino de la luz y del amor. A la redención. Él siempre está enamorado de la gente, de la vida, de Dios. Cuando tiene miedo, se pone histérico.
El Orientador y su alegría están prohibidos. Nunca tiene tiempo para darse lo que desea. La vocación de alegría se le nota, y mucho, porque es el más espiritual. Busca y se entrega a Dios. Él es su verdadera y única pasión infinita y eterna y todo lo que hace en el mundo lo hace para servir a Dios. También es un gran amante y adora el sexo, con amor siempre. Y adora reír y bailar. Eso es pura alegría. Pero no puede ni tan siquiera decir “soy feliz” sin que le dé un ataque de pánico y crea que se le va a caer el cielo sobre la cabeza o que va a ocurrir una gran desgracia que le haga perder a todos los que ama.
Su Transformador es el más perfecto de entre todas las tipologías. Es un creador constante y deslumbrante, y las más veces, por poco que se dedique a ello sin banalizar sus dotes, un genio multifacético. Crecer es para él el norte y la razón de su vida. Es un buen maestro, pero es el mejor de los alumnos. El mundo es, para él, un lugar de aprendizaje en el cual cualquiera, por más pequeño e insignificante que sea, le puede enseñar algo. Y, así, olvida lo mucho que entrega y cae de rodillas agradecido ante todo lo que recibe.
Su Vitalizador es muy extraño: su salud es muy delicada y siempre amenazada por la muerte súbita, muerte típica del Reactivador. No tiene energía física ni corporal. Se mueve muy poco. Cree que no tiene cuerpo, que es un alma que habita eso, el cuerpo, con lo cual no toma contacto. Por eso aguanta tanto el dolor. Sin embargo, él ve la mentira, la manipulación, la inversión, la mala fe, como nadie, y la denuncia sin temor alguno y sin conciencia del peligro. Una niña Reactivadora es la protagonista del cuento “el rey está desnudo”. No le importa decir “así no” al rey, al dictador o al asaltante que le apunta con una pistola.
Su Sintetizador funciona muy bien en cuanto a capacidad de análisis, y sobre todo de síntesis. Es extremadamente inteligente y sensible. No tolera dañar nada vivo. Y perdona siempre que lo dañen a él. Prefiere aprender con gente que con libros, aunque lee con amor. No le gusta retener en su memoria datos y datos, porque dice que eso ocupa sitio inútil en la cabeza y frena la creación, además de volver dogmático, cosa que le horroriza.

Ingeniería emocional del reactivadorReactivador:
El amor inflado nutre su Protector y lo hacen tan generoso con los que sí merecen su amor como con quienes no lo merecen.
El miedo desconectado esconde su competencia y es valiente y hasta temerario. Le gusta transformar el miedo en arte y por eso todos los grandes toreros son Reactivadores o están en fase Reactivadora. Se le nota su talento en que es muy armonioso y busca y cultiva la armonía en todo y en todos. Pero su desconexión domina su vida, porque ni cree en el mal ni lo ve.
La Alegría está prohibida y él la remplaza por más amor. No se reconoce el derecho a pensar en atenderse y disfrutar de sí mismo. Sin embargo, la vocación asoma claramente en el terreno espiritual y también en lo estratégico. Es un gran visionario, capaz de ver el futuro con la misma claridad en que ve el presente. Y tiene el optimismo más enorme que pueda uno imaginar cuando se trata de optar por lo grande y bello que existe en los demás.

Creencias arquetipales del Reactivador:
El arquetipo del Reactivador es Orfeo. Orfeo, rey de Tracia, genio insuperable del canto, lograba calmar y diluir todo mal y mantener a los hombres en el camino de la luz divina. Pero he aquí que su esposa amada, Eurídice, muere trágicamente y Orfeo decide ir a rescatarla a los infiernos. Allí logra calmar y dulcificar a todos los demonios, pero le es impuesto guiar a su esposa hacia la luz de la vida sin jamás volver la mirada atrás. Cuando estaba a un paso de la salida de los infiernos, Orfeo, asaltado por una terrible duda se vuelve a comprobar si su esposa lo sigue. Esta recae en los infiernos y Orfeo, desolado, se ve obligado a vivir sin ella. A la salida a la tierra, las mujeres, airadas de verse rechazadas por el fiel esposo, lo despedazan y tiran su cabeza al mar. Este crimen se ve castigado por varios desastres naturales, y la cabeza de Orfeo opera milagros en la tierra mientras que su lira se transforma en constelación celeste. Orfeo sigue cantado en el cielo para los bienaventurados. Se le atribuye que a la vuelta de los infiernos trajo consigo los secretos de todos los misterios y las claves para que los hombres no tengan que pasar por tantas pruebas y desgracias hasta convertirse en bienaventurados.
Sometido a este dios que rige su espíritu, el Reactivador se congela en sus dos creencias existenciales, que son:
“Nadie podrá amarme” (aunque yo haya amado a todos por igual)
“No habrá justicia para mí” ( ni en esta tierra ni en el más allá)
Su Drama Existencial, D.E.: “Sólo trato de ayudarte” (“Y tú me crucificas así”) .
El Reactivador mantiene así sus creencias existenciales: ofrece una ayuda a los peores y les entrega su corazón y sus secretos. Estos, envidiosos y cobardes, en vez de optar por ser mejores, se vuelven contra él y lo crucifican. En vez de reconocer que existe el mal y ocuparse de sí mismo y de los que lo merecen, lo intenta de nuevo, para conseguir el amor y, así, la redención de los que no quieren ser redimidos, pues optan libremente por el mal. Al final el Reactivador muere asesinado por los que lo envidian, y los buenos lo lloran.

Perfil psicológico del Reactivador:
El Reactivador, que en mucho está más dotado que la media, no se ve bueno ni grande a sí mismo y sobre evalúa los méritos de los demás. Los demás, que no pueden creer que se pueda ser maravilloso sin asumirlo, lo descalifican y lo increpan para ratificarle su juicio sobre sí y sobre ellos. Así se otorgan los méritos y virtudes del Reactivador y proyectan sobre él sus taras y sus sombras. Es el cordero sacrificial del mundo.
El Reactivador tiene una concepción mágica de la existencia: se ve a sí mismo inexplicablemente elegido y amado por Dios. Inexplicablemente, porque ve a los demás mucho mejores que sí mismo, más geniales, más entrañables, más bellos. Y amado por Dios, porque el Señor le confirió el poder de ver el alma ajena que sufre y poder así aliviar sus sufrimientos. Los demás lo ven como él quiere que lo vean y lo consideran no humano, esse decir que le exigen que se entregue incansablemente y que sólo reciba críticas y más exigencias a cambio, ya que Dios fue injusto al conferirle a él lo que no les dio a ellos. Así usan al Reactivador y abusan de él.
El Reactivador no cree en la existencia del mal. A lo sumo, si alguien muy cercano y amado lo obliga a verlo, lo interpretará como mayor sufrimiento y mayor necesidad de recibir su tiempo y su pasión. Los demás, cuando son buenos, se sienten minusvalorados y abandonados por el Reactivador, quien los prefiere a los peores, y, cuando son malos, se sienten dueños y señores de un tesoro del cual se apoderan mientras cargan al Reactivador con la acusación de tener todas sus taras. El Reactivador termina por creer que así debe ser, puesto que no sólo no le agradecen sus dádivas sino que lo acusan de ser lo que los demás son. Termina por ver todo el mal en sí mismo y todo su bien en los demás, sobre todo si son malos.
El Reactivador ve a dios, que es su pasión existencial, como un Legislador que le pasa pruebas, que él acepta como muestras de amor por él y privilegio que le confiere. Intentará mostrarse a la altura de ese honor y de las expectativas divinas sobre él. Así, en vez de quejarse y de recuestionar a ese tipo de dios, el Reactivador aguanta todos los embates del mal, y los demás lo ven como a alguien sin necesidades y sin sufrimientos y lo retan a un nuevo sacrificio a una nueva prueba. Así, el Reactivador se encierra en el infierno sobre la tierra. Así, para un Reactivador, el mal existe, sí, pero está sólo en él y muchas veces es él. Y se redimirá siendo más bueno y paciente con los demás.
Esta concepción de dios que tiene el Reactivador, la proyecta sobre la creación y busca críticas como prueba de amor. Los que no lo critican ni le pasan pruebas son así porque no lo aman. A él sólo le interesa que le digan por dónde falla, para que él pueda corregir, aprender y crecer. Los halagos son cortesías de los que no quieren hacer el esfuerzo de interesarse por él. Así se queda pegado a los perores y pasa incontables pruebas para ganarse su aprobación. Ve a los buenos como algo normal y banal, a lo que no es necesario atender. Con ellos no se siente necesario, ni puede justificar el estar en la vida. No cederá a la tentación de disfrutar de su tiempo ni de su energía con ellos.
Cuando lo han crucificado una y mil veces, el Reactivador puede tener un ataque de furia altanera en vez de tomar conciencia con el sano miedo que se le debe tener a lo tóxico y a lo desalmado. Se va sin llevarse lo suyo, con una pequeña maleta, como un nómada en el desierto y se siente culpable por su altanería y su soberbia. La próxima vez será más paciente y lo volverá a intentar cien veces más. No llora para no hacer sentir a los demás responsables de su debilidad. Y sonríe confiadamente. No es de extrañar que un buen día se le rompa el corazón, no en el sentido figurado sino real y que muera DE MUERTE SÚBITA. Además, esa muerte, en vez de aterrarlo, le encanta, porque así no dará trabajo ni preocupaciones a los que ama y les dejará un recuerdo intacto, afirmativo y optimista. No pide, ni le gusta que adivinen sus sufrimientos y necesidades de calor humano. Sin embargo basta con ver los surcos que marcan su rostro desde las aletas de la nariz hasta la comisura de los labios, basta ver ese labio inferior que tiembla como el del niño que va a romper a llorar, para constatar que el rostro de un Reactivador, no obstante su mirada optimista y cálida, no obstante su sonrisa confiada y su enorme energía para dar y darse con tesón y fe, es una verdadera máscara de sufrimiento. Cuando se pone melancólico, el Reactivador lo asume durante un segundo y, en vez de pedir, se aboca a dar para sentirse eufórico. Y comenzar de nuevo…
Si bien el Reactivador es una madre universal, sea éste mujer u hombre, su rol como padre o madre biológico es atípico: él no desea ser padre de sus hijos, sino su amigo. Él estima que se debe aprender de los niños en vez de pretender educarlos. Hay que apoyarlos y sostenerlos cuando desmayan y dejarlos volar con sus propias alas, cuanto antes. Y eso hace.
Su vida social es rica y efervescente. Tiene muchos amigos y es el alma de su grupo. Elige muy bien a sus amigos entre los mejores. Sus amigos son su verdadera patria, su auténtica familia. El saber que existen, le da fuerzas para seguir viviendo. Es un amigo para toda la vida y capaz de cualquier hazaña por los suyos.
Es muy hogareño y tiene un hogar cálido y acogedor, en el cual recibe a todos los que necesitan soñar con un mundo mejor. Su casa está llena de plantas, de cuadros pintados por él, de colores cálidos, de olores refinados, de materiales naturales. Allí se puede llegar a cualquier hora y traer a amigos. Siempre habrá tiempo, comida, camas y espacio para ellos. Es un oasis en la jungla y un espacio de crecimiento para todos. Porque el Reactivador, cuando habla, va directamente a la intimidad. No pierde tiempo en rituales ni en formas socializadas de pasar el tiempo.
Al Reactivador le gusta la naturaleza y los animales pero prefiere verlos tras la ventanilla de un coche o en película. El contacto directo le da miedo.
Lo que más le angustia de sí mismo es su autoimagen física y sexual. No se ve atractivo, aunque sea una belleza, y, como no se ajusta al estereotipo de la hembra ni del macho, se ve masculina si es mujer y femenino si es varón. Con ello ve alejarse su sueño más maravilloso: protagonizar un amor de novela con su alma gemela, que él se asigna buscar, reconocer, redimir y desposar para siempre jamás. Sólo los grandes Reactivadores llegan a cumplir éste, su sueño máximo.
Profesiones: Director de procesos de cambio. Director de la UVI. Bombero. Socorrista. ONGs. Artista, sobre todo actor, cantante y pintor. Torero. Márketing. Director de personal. Defensa. Derechos humanos.
F.E.E.: (amor y falso amor en vez de miedo –paternalismo- -miedo que transforma en valentonería –alegría que transforma en superstición) +tristeza + orgullo –rabia que transforma en intimidación.
Si bien el Reactivador se caracteriza por la desconexión del miedo y por su valentía temeraria, también está actuando en permanencia la función trascendente del miedo, que es la armonía. Ellos son armonía en lo físico, en lo mental, en lo anímico y en lo espiritual. Están en el mundo para hacer de éste un lugar donde reine la armonía y la paz.
La espiritualidad de un Reactivador se nota en cada uno de sus sentimientos, de sus movimientos y de sus acciones. Tan sólo le falta el sentido de la orientación: se equivoca de destinatarios, y se pierde y desnorta sobre la tierra. No así en el cielo, pero sí en la tierra, y por eso no accede a la alegría y a la paz.
El Reactivador es ante todo un gran creador, un infatigable creador, un creador que evoca la jungla tropical. Todo su universo es creación: él crea a las personas, detectando lo mejor de ellas y completando el proceso de renacimiento con su propia imaginación. Crea organizaciones esplendorosas por donde le toca pisar, pues es un agente de cambio vocacional. Crea ambientes desrutinizando y pariendo momentos mágicos y entrañables por donde pase. Crea arte porque es un artista nato y multifacético. Crea sistemas y metodologías cada vez que le preguntan cómo hace él cualquier cosa. Y eso es así porque el Reactivador tiene una sola meta consciente: hacer de su vida una obra de arte, porque vivir requiere de todo el arte posible.
Y también, el Reactivador es un gran partero: lo que más le entusiasma, y es un gran entusiasta, es parir. Es una madre colosal e infatigable de mentes, de almas y de espíritus ajenos. Y, como su dios Orfeo, es inolvidable: todo aquél que ha nacido concientemente a su vida real con un Reactivador, conserva una mirada de luz imborrable.
La proporción de Reactivadores en la población total es muy baja, porque más de la mitad eligen morir en el útero antes que nacer.

Fases de evolución tipológica:
FASE DE CONEXIÓN: REACTIVADOR-PROMOTOR.
Conserva y fortalece las cualidades de su Mapa: aspira a la autorrealización grupal y personal. Es bondadoso, creador, mágico, encantador y compasivo, fiel, digno, orgulloso, ocurrente, hospitalario, generoso, valiente y hasta temerario, iconoclasta, armonioso, considerado, brillante, acogedor. Incentiva y alienta a todos. Supremo sentido de pertenencia a los suyos. Nunca olvida las cosas buenas que hacen por él y por los suyos. Perdona todas las ofensas si cree que existe el arrepentimiento. Se enfrenta a los más poderosos y socorre a los indefensos y a las víctimas. No tolera la injusticia. Es elegante, innovador, rompedor, arrojado y desafiante. Le gusta escandalizar a los timoratos.
Aunque tarda en ser reconocido, porque no presta ninguna atención a los honores, hace milagros y termina eligiendo a los mejores para construir un mundo auténtico. Es un gran creador que cataliza a los mejores a su alrededor. Crea una empresa que, aparentemente, puede parecer irrisoria o un hobby, y que termina cambiando el planeta. No se deja manipular, ni confundir ni engañar por falsas víctimas, ni distraer de lo esencial para el mundo. Sabe que el mal existe y se convierte en un especialista en diagnosticarlo y alejarlo. Su obra pone orden, racionalidad y cordura en el caos. Su figura crece durante su vida y mucho más después de su muerte. Es espiritual ante todo y construye el mundo de la criatura de Dios en esta tierra. Trae a la tierra lo que los más visionarios proyectan al cielo como siendo una vida por venir. Pero puede ser asesinado por los más obscurantistas y morir de muerte súbita si los que más ama lo traicionan.
Usa el 80% de su energía innata y forma parte del 2% de la población de Reactivadores.
Profesiones: Director de su propia escuela. Maestro de líderes. Medicina. Baile. Salud integral. Presidente de empresas y de organizaciones propias que cambian el entorno.
F.E.E.: (amor +miedo +alegría) + orgullo + tristeza + rabia.
D.E.: ninguno.

FASE DE PRECONEXIÓN: REACTIVADOR-FORTIFICADOR.
Deja de salvar y se pone a investigar y a crear. Es un gran artista e inovadorinnovador que no cree en su genialidad y que pone su obra en manos de los peores, con confianza. Descubre a dios y recibe sus señales, pero no le hace caso porque no se valora, y se pregunta “¿porqué yo?”. Conserva, intactas, todas las cualidades de su Mapa.
Su obra es auténticamente rompedora e innovadora, pero nadie lo reconoce. Puede morir de muerte súbita. Padece problemas renales y engorda sin comer. Está melancólico y no desea permanecer en este mundo. Puede hacerse ermitaño, religioso de clausura, investigador aislado. Sufre de lumbago, hernias y calambres. Come en vez de disfrutar de la vida y del sexo.
Usa el 40% de su energía innata y forma parte del 15% de la población de Reactivadores.
Profesiones: Arte. Ecología. Biología. Reciclaje. Agricultura de vanguardia.
F.E.E.: ( amor –miedo que cambia en histeria –alegría que cambia por miedo a la maldición mágica de los peores) +orgullo + tristeza –rabia que cambia por culpa.
D.E.: “Sólo trato de ayudarte” (muy poco) y “si no fuera por (mí)”.

FASE DE MAPA TIPOLÓGICO: REACTIVADOR-REACTIVADOR.
Esta fase es en todo idéntica al mapa tipológico descrito anteriormente.
Usa el 30% de su energía innata y forma parte del 10% de la población de Reactivadores.

FASE DE DESCONEXIÓN: REACTIVADOR-LEGISLADOR.
Parece más seguro, pero es más frágil. Toda la organización reposa anímica y económicamente sobre él. Es impaciente y exigente con los mejores y salvador compulsivo de los peores. Es aún más confiado. No cree en el mal y anima a todos por igual. Se desgasta y termina en la U.C.I. Todos lo recuerdan, pero no desean que vuelva.
Se pone rígido y cae mal. Es intolerante y exigente. Es un salvador de los más parasitarios. No es justo y da de lo suyo a todos. Sobreprotege a su familia y equipo y no deja crecer. Quiere ser indispensable y está celoso de su poder. Forma simbiosis con Reveladores y con Promotores. Desconfía de los conectados, que él juzga despiadados. Es propenso a enfermedades agudas y graves: cardiopatías, fiebre reumática, tuberculosis, embolia pulmonar y neuropatías.
Profesiones: Político. Director de orquesta. Coordinador. Secretaría general. Relaciones públicas. Embajador.
F.E.E.: (Amor salvador – miedo (histeria) –alegría que transforma en orgullo (dogmatismo, idolatría)) + tristeza –orgullo que Transforma en alegría (magia) – rabia que transforma en culpa.
D.E.: “Sólo trato de ayudarte” y “defecto”.
Usa el 20% de su energía innata y forma parte del 55% de la población de Reactivadores.

FASE DE PREDISOCIACIÓN: REACTIVADOR-REVELADOR.
Cree que ya no deja que los demás abusen de él, pero corta relaciones tirando al bebé con el agua de bañera. Se hace revolucionario o artista marginal y cree conquistar su autonomía.
Se pone celoso de los Reactivadores conectados y pelea con los Reveladores, a quienes desprecia. Es insoportable, está siempre furioso y protestón. Se puede poner grosero y hasta vulgar y pierde su porte principesco. Es escéptico con lo grande y se deja deslumbrar por falsos genios, falsos profetas y falsos sabios. Se odia as sí mismo y no cree en la bondad de nadie. Puede sacrificarse en un acto de heroísmo gratuito y falaz. Puede alcoholizarse. Es anoréxico. Su vida pende de un hilo.
Profesiones: Guerrillero. Revolucionario. Artista. Bohemio. Cantautor.
F.E.E.: Ninguna emoción auténtica y transforma la tristeza en rabia (resentimiento, revanchismo, amargura). Además invierte el eje alegría-rabia y se torna sacrílego e idolátrico de los peores elementos de su familia.
D.E.: “Sólo trato de ayudarte” y “sí…pero…”.
Usa el 3% de su energía innata y forma parte del 15% de la población de Reactivadores.

FASE DE DISOCIACIÓN: REACTIVADOR-CONSTRUCTOR.
Se cree un profeta o un gurú, pero sus mensajes están todos invertidos y todos se burlan de él. Oye voces (alucinaciones auditivas) que lo culpan y puede arrastrar masas de inadaptados como un falso profeta.
Alterna percepciones extralúcidas con delirios apocalípticos. Se cree un extraterrestre y acepta que abusen de él, porque los demás son “de origen diferente”. Se abruma y sostiene a los peores. Acepta dirigir empresas insalvables y se hunde con ellas. Sufre alucinaciones y una sordera creciente. Está desesperado y clama por la muerte. Si no logra que lo maten, lo hará él.
Profesiones: Político mesiánico. Profeta enloquecido. Magia. Astrología. OVNIS. Curandero.
F.E.E.: (Fórmula letal: falso amor + falsa tristeza) e inversión de los dos otros ejes, el eje alegría-rabia, como anteriormente, y el eje orgullo-miedo (profanación rastrera y masoquismo prepotente).
D.E.: “Sólo trato de ayudarte” y “abrumado”.
Usa el –16% de energía innata y forma parte del 3% de la población de Reactivadores.

El Esplendor de lo Humano - Preciada Azancot
 
Extracto del libro “EL ESPLENDOR DE LO HUMANO”,  de Preciada Azancot
©Preciada Azancot