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DIGNIDAD INSTITUCIONALIZADA EN EL BIO-HUMANISMO MAT DEL TERCER MILENIO

Por Preciada Azancot

Aquí el vídeo resumen así como el texto original integral.

“¡ Y EXIJO DIGNIDAD INSTITUCIONALIZADA !”

https://www.youtube.com/watch?v=h7UlJkkaSCU

– La Tierra: Más que perdonado estás, amado socio, pues me pides perdón de corazón, cuando ya has tomado conciencia de tus errores y estás en el camino de erradicarlos y corregirlos, ¡ASÍ SÍ!
Y hablando de edificar, ¿no nos tocaría ya hablar de un cuarto asunto, de ver cómo sería posible edificar una civilización transformadora, a través de la creación, del descubrimiento científico y del arte? Me decías que se trata de orgullo y de transformación, y que esa es una dimensión puramente humana. Lo corroboro, pues sólo en ti he visto esa maravilla, y guardo memoria de creaciones imborrables, deslumbrantes, que han supuesto un salto cuántico para el ser humano, un salto en cuanto a la percepción de trocitos de eternidad.
Y creo que es justo ahora, cuando vislumbramos una justicia posible, que podemos hablar de esto.
De lo que yo llego a entender, ese orgullo y esa transformación son reconocibles cuando, pasados cientos de años, miles de años, las creaciones siguen siendo actuales, siguen estando vivas, siguen remitiéndote a algo eterno, siguen conmoviéndote. Por ceñirme al mundo del Arte, ¿no son Mozart, Van Gogh, el Greco, Bach, Shakespeare, Cervantes, Monet, Cézanne, Rodin, por poner sólo unos pocos ejemplos, terriblemente actuales para ti? ¿no tienes la sensación de que siempre han estado allí y siempre estarán? ¿que sin ellos y sus obras la vida no sería la misma? Yo, desde mi capacidad para el asombro, no dejo de agradecer el disfrute que todos ellos te proporcionan y me proporcionan.
Y he aquí una cuestión – más bien varias – que quise siempre preguntarte y no puedo resistirme a plantearte ahora: ¿por qué, salvo honrosas excepciones, estas personas no tuvieron reconocimiento en vida? ¿por qué has necesitado que yo los acoja en mi seno para reconocerlos? ¿por qué, casi desde que existes, has pensado que esas personas y sus creaciones eran inspiradas por los dioses, por la caprichosa varita mágica que a unos les “iluminaba”, los menos, y a otros les dejaba a oscuras? ¿por qué, en la mayoría de los casos, asocias al genio, que es como denominas a esas personas, con la locura? ¿por qué, al fin, no todos los seres humanos que representas pueden acceder a esa maravillosa dimensión?
No me avergüenza mi atrevimiento porque intuyo que respondiendo a estas preguntas, querido socio, encontrarás la manera de edificar esa civilización soñada, por ti y por mí, pues en ella sí que, de verdad de la buena, me sentiría segura.

– El Pueblo: ¡Con toda la razón te sentirías segura! Y yo aún más. Para sintetizar una respuesta genérica a todas esas preguntas que te planteas, podría responderte que -creo modestamente- sería cuestión de EVOLUCIÓN. Sí, el gran secreto en lo que a orgullo hace, es ante todo, definirlo, por pasiva y por activa. Y te sonrío, pues como acabamos de esbozar la definición de rabia auténtica con su forma idónea de expresarse, el “¡Así no … así sí!”, haremos lo mismo ahora: El orgullo auténtico nada tiene que ver con sus monstruosas deformaciones tales como la soberbia, la egolatría y el narcisismo. Eso es sólo anti-orgullo.
Orgullo es dignidad ante todo, es estar a la altura de la EVOLUCIÓN y de la dimensión diferencial que el ser humano tiene estructuralmente, innatamente, sobre todo lo demás, ya sea esto elementos, vegetales o animales. Y yo no veo por qué no demostrarían los científicos, en un futuro cercano, que todo comenzó con un elemento incipiente que fue evolucionando hasta convertirse en uno de los cuatro elementos que, a su vez evolucionó hasta convertirse en un vegetal, luego en un animal y luego en un ser humano. Y que éste a su vez no vaya a seguir evolucionado, adquiriendo más dimensiones que le permitan tele-transportarse, mutar de nuevo y vivir a la vez en dos lugares o periodos históricos. Todo lo que nos parecía ciencia ficción se ha revelado ser sólo imaginación del futuro. Imaginar es una función del orgullo humano. Este enfoque evolucionista sólo viene a complementarse con la concepción creacionista de una Creación perfecta regida por leyes perfectas. Una Creación tan perfecta que dejándola a solas consigo misma, siempre vaya a más ¿Sí?
Así, en el pasado, en la Antigüedad, se atribuía a los dioses la “elección” de alguien meritorio a quien insuflar inspiración y revelar a su entorno, en un rapto creador de resonancias místicas y a través de sus obras, esos pedacitos de perfección, de Eternidad con los que deleitar a los mortales. Era la infancia de la civilización. Cierto. Pero ellos al menos conferían a la grandeza de la obra, al genio creador, al civilizador del pensamiento humano (tales como Sócrates, Platón o Aristóteles) un ESTATUS supremo. Y en vida. Antes, hasta en el siglo pasado, los genios se conocían todos, se alentaban y admiraban mutuamente –pues la admiración por lo grande es la expresión primaria y esencial del orgullo-. Y los reyes y potentados consideraban justo y dador de estatus para sí mismos el mantener en sus cortes, luchando por atraerlos y mimarlos, a los grandes artistas y descubridores. A eso, se le llama ser civilizado.
Pero hoy en día, los genios se ignoran entre sí, se creen solitarios y exilados, mientras proliferan las redes de todo tipo de marginalidades o de futilidades. Los intermediarios, una vez más, llámense éstos galeristas, museos, academias, universidades, revistas, críticos de arte no creadores, medios de comunicación, redes consagradas, se han auto-nombrado autoridades en detectar, reconocer, consagrar a los grandes. Sólo que a los supuestos “grandes”, ellos mismos los fabrican en factorías de mercadotecnia, a su imagen y semejanza.
Olvidan una verdad esencial: sólo un genio es capaz de reconocer y de consagrar a otro genio. Y lo quiere y necesita vivo, feliz, reconocido, admirado, valorado en suma. Porque lo ve como lo que en realidad es: un faro y un espejo del talento y del genio que duerme, anestesiado por ahora, en cada ser humano, en su talento diferencial por el cual abogaba para el liderazgo del futuro –aquí ni siquiera hablo de vocación, que es mucho más alta, motivadora e importante que el talento y que veremos mas adelante-.
Si la envidia hacia lo bueno, alto y bello, si la talla de pigmeo creador, si el deseo de poder y de control que da o retira su aval al titán, dominan -como de hecho es el caso hoy en los intermediarios que nos anulan-, a los grandes los necesitan muertos, mirados como a locos, como soñadores marginales y desvalidos. Y hacen eso para tener manos libres para hablar en sus nombres, para adornarse con el estatus a ellos usurpado, para enriquecerse especulando y disparando precios para sus obras despreciadas en vida, para hacerme sentir, a mí, Pueblo evolucionado y creador, que sólo nací para acatar y fingir extasiarme con lo que eligen en mi nombre. Y para darme miedo a ser un creador, un transformador, un genio, un ser crecido, porque elegir esa ruta -me dicen- es un suicidio social y existencial. Y eso me indigna. Me indigna porque justamente lo definitorio del orgullo, su definición misma es la capacidad innata de afirmar la dignidad, admirar lo que nos supera, crear, crecer y hacer crecer.
Así, esos intermediarios me quieren asustar de mi más maravillosa dimensión y potencia. Y eso me indigna soberanamente.
Sólo te pido, socia amada, que por favor, recuerdes y me cuentes: entre todos los humanos que reposan en tu seno, ¿a quienes debemos los grandes saltos civilizadores de la historia? ¿a intermediarios sedientos de control, de caos y de oscuridad o a grandes innovadores, pensadores, descubridores y artistas, todos ellos exponentes de lo único diferencial de lo humano: su capacidad de transformar el mundo en un lugar más bello, más creador y más civilizado? Por favor, necesito refrescar, rejuvenecer, alumbrar mi memoria.

– La Tierra: Mi tan admirado Socio, ¡qué magnífica exposición! Con esa claridad, vamos a resolver esto de un plumazo. Y del primer plumazo, deberíamos colocar en su sitio a todos aquellos que, como bien dices, se aúpan en los hombros de los grandes, creyéndose por ello superiores cuando son sólo molestas moscas cojoneras. Porque tanta estupidez me provoca vergüenza y miedo.
Respecto a tu pregunta, ¡está más que claro! Son, y han sido, siempre, los grandes innovadores, pensadores, descubridores y artistas los que te han posibilitado los grandes saltos civilizadores. Y siempre, de manera harto generosa.
Y ahora, como te conozco como si te hubiera parido, déjame que te haga una reflexión sobre tu manera de ser que quizás nos aporte algo de luz en cómo enderezar este tema y poner las cosas al derecho: Desde tu origen como Pueblo, de esas seis dimensiones humanas que hemos concluido que tienes, hay tres que siempre he visto de alguna manera desequilibradas; la dimensión del desarrollo y la tristeza siempre ha sido mayor que las otras cinco. Esto hace que en muchas ocasiones añores los tiempos pasados, que te lamentes de lo que pudo ser y no fue, que te sientas desorientado y confuso sobre tu camino, que pienses que, aunque tecnológicamente has progresado, en lo profundo de tu ser se produzca algo parecido a lo que le ocurrió a Sísifo que, obligado a empujar una gran piedra hasta lo más alto de una montaña, antes de que alcanzase la cima de la misma, la piedra siempre rodaba hacia abajo, y Sísifo tenía que empezar de nuevo desde el principio. Y así te sientes tú con tu progreso filosófico, moral, ético y espiritual, ¿me equivoco?
Respecto a la dimensión de la que ahora hablamos, la del estatus y del orgullo, parece, desde fuera, que sea una dimensión que tienes desconectada, salvo en los escasos y honrosos casos de esos seres de excepción que hemos venido denominando genios, y sustituida en la mayoría de los casos por envidia, cuando no por actos amputadores de lo grande, de lo que supera la medianía. En pleno auge en la actualidad, ¿no te parece?
Y para acabar, respecto a la dimensión protagonista indiscutible de este diálogo, la de la rabia, la justicia y la cultura, me da la sensación de que es una dimensión que a lo largo de los siglos y de los milenios, has tenido como prohibida, sintiéndola como algo peligroso y destructivo a lo que debe tenerse miedo. Y claro, ¿cómo no tenerle miedo si en general has sentido rabia cuando deberías haber sentido orgullo, cayendo en la envidia? Pero eso, querido amigo, no es óbice para que, una vez te hayas dado cuenta de que la rabia auténtica es el “Así no,.. Así sí”, y que la envidia no es sino rabia falsa en lugar de orgullo verdadero, puedas darle a esta dimensión su auténtico sitio.
¿Por qué te cuento todo esto? Pues porque si así como te describo te identificas, puedes imaginar que disminuyendo la dimensión de tristeza en su justa medida, recuperarás, reconectándola, tu dimensión creadora, la del estatus y el orgullo de verdad, y podrás tras ello, quitarte la prohibición de la rabia y recuperar tu vocación de culturizador, de civilizador, que es lo que de verdad te llena y da significado a tu vida.
Puedo aventurar, pues te conozco bien, que la dimensión del estatus y del orgullo, una vez recuperada, será tu talento, tu genialidad mayor, allá donde mostrarás todo tu esplendor creador. Y no por algo, es la dimensión que te distingue de lo demás, ¿acierto? Si así lo sientes, ¿evolucionamos juntos, querido?

– El Pueblo: ¡Hecho, socia, evolucionamos juntos! Y sí, en mi infancia y en mi adolescencia que terminó en cuanto pude oír tu voz, he funcionado así, como el tal Sísifo, y así me fue. Pero hoy, y tras manifestar mi indignación –parcialmente aún, he de añadir sonriendo travieso- ya puedo decir que me asumo como joven y acaso, en algunos aspectos, como adulto. Y sí, no me cabe duda alguna de que las autoridades auto-consagradas, los intermediarios de toda pelambre, ya no me van a ocultar mi POTENCIA virtual y real. Porque de eso es de lo que se trata: de recuperar mi potencia frente a los que sólo aspiran a hipotecármela para adquirir lo antinómico de la potencia: el poder, el control de mi vida, de mi destino.
Sí, me pasé de triste y de fatalista resignado, tienes toda la razón. Y no es por justificar ese derrotismo mío pasado, pero en un Mundo donde en Occidente, me maldicen con lo de la expulsión del paraíso como castigo a un supuesto pecado original, condenándome a ganar el pan con el sudor de mi frente mientras mi esposa alumbra a nuestros hijos en el dolor, y en Oriente me acallan con lo del culto a los ancestros y la obediencia automática a la autoridad establecida, convendrás en que no lo tuve fácil.
Pero, bromas aparte, sí, la base de mi liderazgo sobre mí mismo -es decir para transformarme en un dirigente de mi propio destino- es la consagración del orgullo creador, transformador y descubridor y la exigencia en que se le honre como lo amerita. Sin ello, siempre estaría pisando arenas movedizas. Así que voy a imaginar, representarlo y declarar qué tipo de medidas garantizarían que los mejores creadores, descubridores y civilizadores protejan y alumbren el camino de los menos crecidos. Probemos a ver cómo te sabe esto:
Yo, rastrearía en cada país a todos los grandes creadores, descubridores y genios y formaría un COLEGIO DE CREADORES, un tipo de autoridad institucional para detectar potenciales vivos, consagrar lo grande, y crear programas de formación para gestionar los talentos de cada ser humano, educar su refinamiento y sensibilidad hacia lo grande y lo elevado. Y los haría seleccionar por otros maestros reconocidos a nivel internacional. Los candidatos se presentarían por iniciativa propia, sin aval de nadie, sin importar edad, nacionalidad, color, género o confesión, pues tenerlos es un honor y un prestigio para la Nación que los merezca y los sepa valorar, mimar y cuidar. No permitiría a intermediarios rancios que los eligieran. Este Colegio de Creadores innovadores tendría un poder consultivo, pues a ellos no les gusta competir ni ejercer poderes, pero habría la obligación de publicar sus recomendaciones, de publicitar sus edictos y de dejarlos expresarse libremente en todos los medios de comunicación masiva. ¿Cuáles serían sus funciones?
Lo primero, como ya señalé, es descubrir y acatar las leyes que rigen el funcionamiento de las personas, detectando sus talentos y vocaciones diferenciales y asentando su liderazgo personal sobre esos puntos fuertes, esas palancas que nos catapultan en la cima de nuestra potencia. Y comenzar con los niños. Para que nadie los pueda torcer ni invitar a la resignación. Lo soñado, lo ideal, sería descubrir esas leyes tan perfectas que podrían señalar ya los talentos y vocaciones en estado fetal, de manera que desde la gestación y la primera niñez, los alentáramos en la familia primero y en el colegio luego.
Lo segundo sería crear programas de detección de talentos creadores e innovadores y consagrarlos sin hacerles pasar esos patéticos exámenes y pruebas académicas de rigor, ya que en esos casos, los examinadores están por lo general muy por debajo de los alumnos examinados. También penalizaría la envidia que sería objeto de vergüenza y de mofa en caso de caer en esa aberración.
En tercer lugar pediría a ese Colegio crear una metodología o varias que promuevan y faciliten SALTAR ESCALAS, es decir: ayudar a pasar de ser un ocurrente individuo a la escala siguiente y convertirse en creativo, y de esa escala, poder saltar a la de creador, y luego a la de genio, y luego a la de civilizador, y luego auparse a la de pacificador, y luego a la de Socio de la Creación en Evolución. El mundo sería maravilloso y su orden, armonía y belleza superlativos. ¿No crees?
En cuarto lugar investigaría el orden de la belleza en sí, es decir, la Jerarquía de valores y prioridades existenciales que garanticen el éxito en la transformación pacífica y gozosa del mundo. Y creo tener una idea propia al respecto, que no me avergüenza adelantarte, socia amada: la primera prioridad existencial ha de ser encontrar y acatar la Verdad, luego debería ser el amor de pareja, pues una pareja de verdad es sólo un ser mutante y perfecto en dos cuerpos, luego el amor por los mejores de nuestros amigos, incluyendo entre ellos a los familiares que lo ameriten, luego vendría nuestro crecimiento, nuestra obra y el honrar a nuestros maestros (a ti, por ejemplo), luego vendría el cuidado de todo lo valioso, esté donde esté, tú antes que nadie, y sólo en fin vendría, en lo de saber priorizar, el procurarse medios para vivir dignamente, pues eso sería una mera consecuencia de una buena escala de prioridades interiores.
Y te dejo corregirme y completar mi programa, pues no se me ocurren cosas más esenciales.

– La Tierra: ¡Guau! ¡Me parece genial tu programa! Correcciones no tengo ninguna y respecto a completar, sólo se me ocurre, desde mi memoria milenaria, incluir la recuperación de los altos creadores del pasado, ofreciéndoles su sitio en tu memoria colectiva, y quitándoles de en medio a los intermediarios que han interpretado sus obras a su propia conveniencia, ¿te parece?

– El Pueblo: Me parece una delicia, un privilegio y un honor, socia. ¡Ya lo creo!”.

Preciada Azancot y Antonio Gálvez. Extracto de “¡Sí, me indigno! ¿Y ahora, qué?“,  Tulga3000 Editores

Preciada Azancot, 13 de enero de 2016

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EL ESPLENDOR DE LO HUMANO, entrega 26: TIPOLOGÍA CONSTRUCTORA

Dimensión dominante: Sintetizador-tristeza-oído, su competencia.
Dimensión desconectada: Transformador-orgullo-gusto, su talento.
Dimensión prohibida: Vitalizador-rabia-olfato, su vocación.
Dimensiones sanas: Protector-amor-vista.
Orientador-alegría-sexo.

Tipología MAT constructora por Preciada Azancot

Tipología MAT constructora por Preciada Azancot

Percepción sensorial del Constructor:
¿QUÉ VAMOS A VER? La figura geométrica que domina la estética Constructora es el cuadrado (rostro, tronco, caderas, manos, pies).
La glándula que funciona con la tristeza es la tiroides, que produce una aceleración del metabolismo, delgadez, agitación y mucho vello y cabello. El cabello es lo primero que llama la atención en el Constructor. Es tupido, grueso, extremadamente abundante y nace muy bajo sobre la frente. Por lo demás el vello, sobre todo en varones, es mucho más abundante que en el resto de las personas. El Constructor se distingue también por su hiperactividad: está haciendo cosas constantemente y no puede quedarse quieto. Igualmente tiene un gran metabolismo y es delgado y de piel muy seca. A veces padece de hipertiroidismo.
Su rostro es cuadrado, pero redondeado en su parte inferior. Tiene la frente estrecha y sus cabellos sorprendentes nacen bajo sobre la frente. Tiene cejas bien dibujadas y horizontales, ojos medianamente grandes y casi siempre miopes, lleva gafas con mucha frecuencia, porque le dan un aspecto serio que él cultiva. Tiene la nariz más perfecta, recta y fina de todas las tipologías y labios más bien finos y horizontales. Lo bajo de su rostro es suavemente redondeado.
Su cuello es fino, tiene los hombros estrechos y más bien caídos, es delgado y tiene los brazos y muslos algo más cortos que el promedio. Tiene movimientos mecánicos, algo robotizados, como si sus articulaciones no estuvieran aceitadas y flexibles. Tiene una actitud gestual tensa y con falta de elasticidad y de agilidad, y eso tan así, que no arrugan la ropa ni siquiera tras un día rudo de trabajo incesante.
Se visten de manera sobria y muy clásica. Les gusta el color azul, el gris, y a veces los más atrevidos usan toques de rojo. Cuando quieren romper el molde de su clasicismo, usan una orgía de rojo. Es muy raro verlos de verde. Prefieren la calidad a la cantidad y tienen ropa de alta calidad que no les importa repetir. Son los grandes perfeccionistas de entre las tipologías. Están siempre impecables, y la corbata está recta y sin una sola mácula ni torcedura.
La decoración de su casa, en las raras ocasiones en que son ellos quienes la eligen, es muy sobria y sencilla. Muy funcional. Hay pocos muebles y muy sencillos, de materiales modernos y de precio módico. Sin embargo, acumulan muchos objetos de colección, porque son grandes coleccionistas. El blanco cáscara de huevo, el azul y el rojo dominan. Les gustan las fotos y los afiches, y prefieren el cubismo en arte. A veces salen las raíces y se manifiestan en la arquitectura y la decoración barroca. Son los creadores del arte barroco.
Aunque sobrios y sencillos, son coquetos a su manera y buscan, en todo, la calidad. La imagen que cultivan es la de sobriedad, seriedad y constancia. Quieren llamar muy poco la atención y se disfrazan de adulto serio con gafas de concha, peinados estrictos con raya impecable ( lo cual es ya un prodigio dado lo profuso y rebelde de su cabellera), ropa sin una sola mácula ni arruga, de corte clásico y sobrio. Más bien sorprende, cuando se fija uno en sus rostros, la impecable perfección y clasicismo romano de sus rasgos. Son de estatura media. Son delgados.

¿QUÉ VAMOS A OÍR? La voz del Constructor es bastante monocorde y de ritmo continuo y puede inducir al sopor. El volumen es medio. Cuando los Constructores hablan, lo hacen en serio, como todo lo que hacen, y dan datos y más datos, evidenciando lo superinformados que están. Desean ser “perfectamente” claros y, para ello, abruman al auditorio con sobreabundancia de detalles. Introducen paréntesis que aportan precisiones interminables que hacen perder el hilo de lo esencial. Cuando, tras media hora, terminan una frase con sus múltiples paréntesis, el oyente ya perdió el hilo del discurso, y el Constructor se desespera por no haber sido lo suficientemente preciso y se promete que en la próxima ocasión será más “perfecto” y dará más información aún. Con lo cual su auditorio rehuye el preguntarle nada. Afortunadamente, el Constructor sólo habla cuando le interrogan y son escuchas privilegiados y pacientes. Usa muchos adverbios, como “perfectamente”, “obviamente”, “naturalmente”, “concretamente”, que evidencian su alto perfeccionismo. Está sobre informado y está abonado a todas las revistas especializadas de su sector. Es un gran lector que colecciona libros sobre los temas más raros y diversos que pueda uno imaginarse.
Adora la música y no puede vivir sin ella, sobre todo la clásica, la barroca muy particularmente, al menos al comienzo de su iniciación, y la música de jazz. A veces toca un instrumento y lo aprende de adulto.
Pocas veces es artista y, cuando lo es, privilegia la fotografía o el hiperrealismo, en los cuales se puede convertir en uno de los grandes de su tiempo. Es muy observador y visual y retiene detalles que ningún otro es capaz de percibir.

¿QUÉ VAMOS A TOCAR? El Constructor no tiene ninguna inclinación especial ni a favor ni en contra del contacto físico. Ni se asusta cuando lo tocan, ni busca en especial que lo hagan. Es sobrio y asertivo en su contacto físico con los demás.
Su piel es muy seca y necesita ser constantemente hidratada. Su alto metabolismo le confiere una carne prieta y seca, sin retenciones de agua ni grasas superfluas. Lo que se toca es, sobre todo, el músculo en un Constructor.
Soporta mejor el frío que el calor, aunque es muy sensible a ambos. Pone el aire acondicionado, indispensable para él, a temperatura excesivamente baja para no sudar, cosa que odia hacer.

¿QUÉ VAMOS A GUSTAR? El Constructor es sobrio y sencillo en todo, especialmente en lo que a alimentación se refiere. Le gustan las cosas sencillas y naturales, como las carnes y pescados a la plancha, ensaladas clásicas y poco aliñadas, vegetales naturales, postres sencillos como flan y natillas. Es un gran aficionado a los congelados, que busca por su practicidad. Cuando cocina lo hace muy honestamente, siempre y cuando se le pida clasicismo. No es creador ni inventor en ese aspecto. En el otro extremo, existen en el mundo cocineros maravillosos, imaginativos y consagrados de tipología Constructora. Pero son la excepción a la regla porque, en ese aspecto, han logrado su conexión.

¿QUÉ VAMOS A OLER? El Constructor, en su perfeccionismo extremo, es bastante maníaco con la limpieza. Adora la ducha, que prefiere al baño, y se ducha constantemente. Se lava las manos unas veinte veces al día o más. Siempre huele a agua y a jabón. Cuando se puede penetrar en su olor corporal particular se nota un aroma de helecho. No usa excesivamente perfumes y prefiere la colonia, de lavanda muy particularmente. Le gustan las orquídeas. Los Constructores olfativos están cerca de su conexión.

¿QUÉ VAMOS A PERCIBIR SEXUALMENTE? El Constructor es el menos sexista de entre las tipologías. No concibe el machismo ni el hembrismo. Para él, una persona es eso, una persona. No va a cultivar la caballerosidad ni el sexapeal y espera de los demás el mismo trato llano y unisex. Es un amante tierno, atento, detallista y cumplidor, pero poco imaginativo.
El sexo representa para él un placer sencillo y sin complicaciones. No le añade ni los tabúes ni las magias que otros incluyen en las relaciones eróticas. Es de una gran fidelidad sexual.
Elige bien a sus parejas, sin aventurarse a grandes aventuras anímicas. Prefiere a Legisladores y a Reveladores. Por lo general rehuye a los Promotores, que son su pareja cósmica porque eso le complicaría la vida y le obligaría a lidiar con la fase de trascendencia. Y eso es demasiado para su orgullo desconectado.

Análisis estructural de la tipología Constructora:
La estructura dominante del Constructor es el Sintetizador, que está hiperpresente en todas sus manifestaciones. Él desempeña plenamente todas las funciones del Sintetizador y tiene una memoria de elefante, es muy ordenado, le gusta archivar y conservar todo, le encanta pensar y razonar. Es un adicto al desarrollo y a la comunicación, al menos en lo que a información se refiere. Porque le inquietan y asustan las emociones humanas que la gente asoma cuando se comunica. Es muy auditivo, tanto como visual.
Su Transformador está desconectado y siente hostilidad por lo novedoso, por la inventiva, por lo imaginativo, por lo que no ha sido consagrado por la mayoría. Así entiende la democracia: como la razón de la mayoría numérica. Teme mucho la envidia ajena y es ciego con la suya. Él jura que jamás es envidioso, pero cuando se encuentra con lo auténticamente grande y genial, declara su escepticismo y a veces agrede y ataca al descubridor. No se da cuenta de su envidia, porque él rinde culto a los genios. Sí, pero cuando la historia los ha consagrado, después de mil ataques y descalificaciones de la gente como él. Tiene una obsesión en lo que toca al Transformador: todos los genios y creadores son locos. Y él, el primero, si se deja tentar por escuchar a tan peligrosa estructura.
Su Vitalizador está prohibido y eso se nota en todo lo que atañe al Constructor: no sabe decir “así no”, no es vital ni vitalista, es bastante rígido y mecánico, no cree en un universo de justicia, y actúa el arte de soportar calladamente las injusticias.
Su Protector es sano y de tamaño normal: es cálido, amistoso, leal, amoroso. Tiene sentido de la solidaridad y de la cordialidad. Lo que le falta es tiempo porque, aunque lo niegue fervientemente, no sabe administrar su tiempo y nunca tiene un momento para lo que le gusta.
Su Orientador es sano en sus manifestaciones cotidianas de disfrute de los pequeños placeres de la vida, que él sabe apreciar como nadie, pero muy miope en lo que a vida espiritual se refiere. El Constructor es un agnóstico que vive perfectamente sin Dios y que cree que somos fruto de la evolución y de la ley de Darwin. Para él, bajamos todos del mono, y punto.
Su Rector es discreto y algo subdesarrollado. No sabe establecer límites de invasión de su intimidad y de su tiempo y espacio. Sobre todo, de su tiempo. No está en armonía casi nunca y vive estresado. Y acelerado.

Ingeniería emocional de la tipología Constructora:
El Constructor tiene inflación de la tristeza. Siente todos los estímulos y manifestaciones que deben producir tristeza, pero también cambia las reacciones a los estímulos que deben producir orgullo y los transforma en falsa tristeza derrotista y abrumadora. Es muy inteligente, sensato y racional. Es básicamente deductivo y analítico. No está preparado para el pensamiento inductivo que le parece aventurero y algo loco, ni para la síntesis. Se ahoga en los detalles.
El orgullo es su emoción desconectada. La mera palabra orgullo lo irrita, pues él le confiere un significado de orgullo falso, soberbia y pedantería. Siente rabia en vez de orgullo. Cuando se le muestra una innovación, agrede al inventor y lo descalifica. Cuando él se aventura, excepcionalmente, a manifestar su orgullo creador o libertador, lo hace defensivamente y de manera agresiva. Con lo cual el interlocutor expresa su rechazo y eso lo ratifica en su decisión de no confiar su mundo imaginario a nadie. Le interesa demasiado ser aprobado y encontrar su lugar en la mayoría como para correr la aventura, alta y solitaria, del creador, del innovador. Cuando alguien en su entorno toma ese riesgo, en vez de admirar al innovador, el Constructor siente envidia y lo denigra. Como está muy informado, busca siempre dónde el creador copió su obra. Como no encuentra ese fraude que tanto busca, en vez de admirar lo novedoso, se siente irritado y estafado como si el creador hubiese efectivamente copiado su obra de alguien desconocido por él.
La rabia es su emoción prohibida. El Constructor va de víctima por el mundo y se queja mucho, pero se somete a todos los abusos e injusticias. En cuanto a la vitalidad y energía que confiere la rabia auténtica, el Constructor es hiperactivo pero no tiene auténtica vitalidad ni siente su corporalidad. Es todo cerebro y cerebral. Aunque es muy disciplinado y hace gimnasia y practica deportes como el squash y el tenis, cae fulminado por un infarto o minado tempranamente por un cáncer. Tiene problemas circulatorios, jaquecas y colesterol, además de hipertensión arterial.

Creencias arquetipales del Constructor:
Aunque es el que más niega la existencia de Dios, el Constructor tiene su dios particular, a quien obedece ciegamente. Aquí se trata de Sísifo, hijo del viento, el más astuto de los mortales, padre de Ulises ( también condenado a imposibles y heroicos trabajos), condenado por Zeus, por haber sido orgulloso y justiciero, a empujar una inmensa roca hacia la cumbre de un monte. Cada vez que Sísifo “casi” lograba encumbrar la roca, ésta volvía a caer y tenía que volver a su frustrante tarea, eternamente. Por más astucia que mostró, jamás logró escapar a esa maldición, ni en vida ni en los infiernos.
Sometido a la maldición de tal dios, no es de extrañar que las creencias básicas existenciales del Constructor sean:
Si revelo lo que descubro nadie me tomará en serio ( me envidiarán y me condenarán como a un loco). Y
Nada puede cambiar (todo se repite eternamente, sin escape posible).
Su Drama existencial (D.E.):
Es “abrumado”: el Constructor, creyéndose condenado a trabajar y trabajar, no se da cuenta de que usa el trabajo como refugio para no jerarquizar ni crear, con lo cual se garantiza no conectar el orgullo auténtico. Para ello, se abruma con mil cosas que hacer, que él no jerarquiza, y hasta se presta gustoso a hacer el trabajo tedioso ajeno como garantía de no tener respiro ni poseer un sólo momento para ser y crecer. Así, va de víctima y culpabiliza calladamente a los demás seres libres que disponen de su tiempo. De este modo se cierra el acceso a la rabia y se mantiene esclavo de su propio Mapa.

Perfil psicológico del Constructor:
El Constructor tiene una rica e intensa vida interior, una inagotable curiosidad y una imaginación deslumbrante. Se muestra como el hombre y la mujer grises, del montón, que sólo saben trabajar, serios, pero ¡tan aburridos!
Ellos son perfeccionistas y puros, grandes estetas refinados y son vistos como comunes, sesudos, sí, pero ¡tan poco imaginativos y refinados!
Ellos sufren con entereza y dignidad las envidias y las injusticias de su entorno y se proponen mostrar que, aun en las más pequeñas y discretas tareas se puede ser un revolucionario. Son vistos como desarrolladores de ideas ajenas, cumplidores y discretos, pero ¡tan insensibles!
Ellos mejoran cualquier cosa que estén haciendo, poniéndole todo su empeño y su corazón, y son vistos como aburridos y repetitivos por los demás.
Ellos son justos y sufren ante cualquier mentira, manipulación e injusticia. Sólo que no creen en el sentido de la justicia ajena y, por ello, son pacientes y deciden que a fuerza de andar pequeños pasos se terminarán produciendo grandes cambios. Son vistos por los demás como conformistas y sostenedores del orden invertido de lo social.
El Constructor trabaja y trabaja, arrinconado entre los Legisladores que sólo otorgan el noble estatus de ciudadano a las personas responsables, serias y cumplidoras, y los Promotores, que están convencidos de tener en él a un esclavo para ejecutar sus brillantes ideas. Con ello se congracia con las dos tipologías y encuentra su lugar en la sociedad. Con ello es feliz. Pues el Constructor tiene como más alto interés en la vida el de ser útil.
Contrariamente al Legislador, el Constructor no va de padre por la vida. Él va de adulto, cualquiera que sea su edad. Es muy divertido ver a niños Constructores actuar como adultos aun en las más relajadas y festivas condiciones.
El Constructor es hipercerebral e hiperracional. Es pura lógica. Puro pensamiento deductivo y lineal. Además es superperfeccionista y desmenuza cada concepto hasta microscópicas consecuencias. Es el rey del análisis. Además lo analiza todo y descalifica lo que no tenga una causa o un efecto racional. Es puro hemisferio izquierdo.
Lo que más valora en su vida social es el tener una especialidad y por ende una utilidad garantizada. Lo segundo que necesita es tener una familia a quien serle fiel y por la cual sacrificarse. También es un excelente amigo, pero tiene poco tiempo para ellos. ¡No lo tiene ni para su familia, a la cual ama tanto! Siempre está atareado y, muchas veces abrumado. Se queja y suspira pero no sabe jerarquizar y diferenciar lo prioritario de lo accesorio. Toda tarea es prioritaria para él, es más, cuando distingue, se propone comenzar por lo más tedioso para disfrutar de lo más exaltante. Pero como acepta y hasta persiguebusca cargar con tareas ajenas, no encuentra tiempo para lo más imprevisible y creador.
El Constructor encuentra su elevación espiritual en el trabajo bien hecho y en la música. No puede vivir sin ella. Con ella sueña, vuela, y se encuentra a sí mismo. Es raro que encuentre su realización en la música más contemporánea. Él es un clásico y siente especial veneración por músicos Constructores como él: Bach, Vivaldi, Monteverdi, y si es muy atrevido, Shostakovich, Malher y Moussorgsky. Pero ama a Beethoven, aunque exprese tanta rabia. Tiene un efecto de drenaje linfático sobre él.
El Constructor no cree en dios. Es un demócrata agnóstico que cree que todo empieza y termina aquí, en esta tierra, y él hará su parte de camino con honestidad y humildad, sus dos mejores virtudes. Se entregará por completo, sin esperar ninguna recompensa ni en esta tierra ni en el más allá. Lo hará por honestidad y porque es un perfeccionista a quien le gustan las cosas pulcramente hechas.
Su perfeccionismo es su mayor virtud y su peor enemigo. Es despiadadamente crítico consigo mismo y benévolo con los demás. Nunca lo hace lo suficientemente bien. Eso lo lleva a ser maníaco con la limpieza, con el orden, con los gestos de verificación. De allí a tener tics, manías y compulsiones repetitivas hay un paso que él franquea con facilidad.
Abusa de su resistencia y sus disfunciones emocionales lo predisponen a enfermedades circulatorias, isquémicas, cardiológicas y a neuropatías, en especial al Alzheimer, que es un escape para descansar de tanta laboriosidad y de tanto perfeccionismo.
Aunque le encanta su hogar, pasa poco tiempo en él, salvo, naturalmente si se dedica a ser ama de casa. Tampoco allí disfruta a plenitud de su casa, porque se la pasa aseándola. No es un gran anfitrión y más bien hace de colaborador y de ayudante a su pareja. Tampoco es un gran cocinero, salvo rarísimas excepciones de Constructores cerca de su conexión. No tiene tampoco un talento desarrollado en el arte de la conversación informal. Es algo tacaño y previsor, como la hormiguita de la fábula con la cual tanto se identifica. Sus colores preferido son el azul, con toques rojos, y el blanco sucio.
Lo que más lo desespera de sí mismo es su dificultad para elegir. Para él, elegir es un suplicio y nunca está convencido de haberse decidido por lo mejor. Aunque haya hecho sacar todos los zapatos y se los haya probado todos, por ejemplo. También lo atormentan su curiosidad morbosa y su atracción por lo oculto, por lo esotérico, por lo fantástico y paranormal. Aunque lo esconde escrupulosamente, para que la gente no crea que está loco, se ve a sí mismo como un voyeur, un escudriñador de secretos e intimidades ajenas. Por eso se identifica tanto con la fotografía.
Su relación con la rabia es muy epidérmica: la odia. Es la emoción de los locos. Y punto. Se reafirma en esa creencia cuando siente y expresa rabia en vez de orgullo. Cuando lo asume, se ve como a un loco, y con razón. Un mundo de justicia es su ideal, pero los ideales son utopías. En el mundo de la realidad siempre reinará la injusticia y él es adulto porque sabe que las cosas no cambian.

Funcionamiento energético estructural:
F.E.E.: (tristeza –orgullo – rabia) + amor + alegría –miedo.
Tiene dos emociones auténticas: el amor y la alegría cuando está en su Mapa. Siente la tristeza auténtica, pero la mezcla con un 40% de orgullo que convierte en derrotismo amputador y carcelero. Siente rabia en vez de orgullo (envidia) y miedo en vez de rabia (apocamiento, intimidación)
Esa es su fórmula y su ecuación.
Profesiones: Investigador. Consultor. Formador. Médico. Ingeniero. Científico. Informático.

Fases de evolución tipológica:
EL CONSTRUCTOR CONECTADO: CONSTRUCTOR-REVELADOR.
Tiene sus seis estructuras alimentadas por sus seis emociones auténticas y enchufadas a sus seis sentidos respectivos.
Conserva, magnificadas y depuradas, las cualidades de su Mapa: es tierno, inteligente, leal, generoso y agudo. Es trabajador, honesto, curioso, científico, racional, maduro, servicial, tiene sentido de pertenencia a su núcleo familiar y laboral. Es sobrio, es ecuánime, da excelentes consejos. Es consciente de su atracción por lo mágico, lo erótico, lo religioso, lo espiritual y se aboca a su estudio. Es detallista y minucioso.
Se convierte en un reanimador de todo lo colapsado y lo enfermo, es el mejor creador de la UCI, y su jefe. Es un catalizador nato de las mejores fuerzas innovadoras y creadoras. Es un creador y un artista de gran pureza constructivista. Es alegre, optimista, fiable, valiente. Ama a la gente en función de su valía auténtica y no hace excepciones. Es el mejor confrontador de psicópatas que huyen ante él como ratas y dejan en paz a los demás. Es un esteta refinado y un coleccionista de rarezas. Es un excelente cocinero y le encanta comer bien. Es imposible desorientarlo. Es extremadamente sensual, erótico y agudo. Es brillante y rompedor. Es irresistible y puro. Es biófilo. Es el mejor amigo y defensor de los genios, que él reconoce y consagra antes que nadie. Con ellos se pone en el camino de convertirse también en un genio.
Se pone inmediatamente y sin demora en el camino de su hiperconexión y de su trascendencia, y se orienta hacia la talla de un Goethe y de un Cezanne.
D.E.: Ninguno.
Profesiones: Director de Procesos de Cambio organizacionales. Líder de su empresa. Artista plástico o poeta. Presidente de la Asociación de su gremio, que resucita.
F.E.E.: (tristeza +orgullo + rabia) + amor + alegría + miedo. Todos auténticos.
Usa el 80% de energía innata y forma parte del 2% de la población de Constructores.

FASE DE PRECONEXIÓN: CONSTRUCTOR-FORTIFICADOR.
Deja de estresarse y de estresar. Sabe escuchar y hablar de manera esencial y sintética. Felicita a su equipo por lo más creador. Admira y apoya a los innovadores y se la juega por ellos públicamente. Asume su atracción por lo novedoso y lo auténtico. Es discreto y valiente. Es paciente, sabio, agudo, tiene sentido del humor. Le atrae la soledad y la dedica a conocerse emocionalmente y espiritualmente. Es un gran amigo de los mejores. Redimensiona a los poderosos de turno y desenmascara a los tramposos. Sus tipologías preferidas: los Reveladores, Promotores, y Reactivadores conectados. Huye de las vanidades y de la agitación. Tiene todo su tiempo para lo esencial: al amor, la amistad y los creadores. Es auténticamente espiritual, aunque muy laico. Hace fotografía y le relaja ser un creador culinario.
Pero tiene miedo a destacar, a que lo admiren, a que lo amen por lo que es. Cree que va a defraudar. Se esconde. Compensa su sensualidad con comida y engorda demasiado. Tiene dolencias neurológicas leves. Siente una ternura muy especial por los peores Promotores, que lo manipulan y le chupan la sustancia vital. Tiene miedo a los psicóticos y a los psicópatas, y les deja campo libre para sus fechorías.
F.E.E. ( tristeza auténtica –orgullo –miedo) +amor + alegría –rabia. Ya no es envidioso, pero teme destacar. Es aún apocado.
Profesiones: Sabio. Psicólogo. Escritor. Secretario General. Fotógrafo. Pintor. Músico. Biólogo.
D.E. un poco de “abrumado” y “si no fuera por…”
Usa el 40% de energía innata y forma parte del 15% de la población de Constructores.

FASE DE MAPA: CONSTRUCTOR-CONSTRUCTOR.
Es en todo idéntico al retrato del mapa Constructor del comienzo.
Usa el 30% de energía innata y forma parte del 10% de la población de Constructores.

FASE DE DESCONEXIÓN: CONSTRUCTOR-LEGISLADOR.
Sólo le queda una emoción auténtica: el amor.
Es aún más trabajador y cumplidor, pero bloquea el crecimiento propio y el de los demás. Se consagra a una organización cuya cultura le es contraria y le entrega la vida y el tiempo de la intimidad con los suyos, a cambio de pequeñas conquistas creativas y clandestinas que otros se atribuyen con su beneplácito.
Pierde la alegría auténtica. Es usado por Legisladores y Promotores desconectados, a quienes él admira y rinde pleitesía. Es despreciado por Reveladores y Fortificadores y rehuido por Reactivadores a causa de su pesadez. Se pone a idolatrizar el arquetipo de turno y pierde su potencia iconoclasta virtual. Siente rabia y envidia hacia los auténticos creadores, a quienes tacha de iluminados y de utópicos. Desconfía de lo novedoso, salvo de lo tecnicista que robotiza al entorno. Es visto como un cínico que impide el fluir de la vida, como un insensible que se somete a los más poderosos del establishment. Tiene fobia a la envidia y es ciego con la suya. Sufre problemas de salud: cardiopatías y úlceras. Es miope.
Profesiones: Consultoría. Medicina hospitalaria. Organización. Secretaría de asociaciones. Docencia. Banca.
D.E.: “abrumado” y “defecto”.
F.E.E.: ( tristeza inflada –orgullo + falso orgullo en vez de rabia) + amor –alegría –miedo. Se pone servil, además de conservar los defectos de su Mapa.
Usa el 20% de energía innata y forma parte del 55% de la población de Constructores.

FASE DE PREDISOCIACION: CONSTRUCTOR-PROMOTOR:
No le queda ni una sola emoción auténtica y se pone de espaldas a sí mismo al invertir el eje rabia-alegría. Es, por lo tanto, además de lo anterior, idólatra, fanático y sacrílego. Puesto así, se ve a sí mismo como a un genio que va a enseñar a todos lo listo que es.
Sufre de motricidad febril e inconexa, casi epiléptica. Es revanchista y envidioso. Juega al genio y todos se ríen de él, porque está vacío y delira. Imita al barón Van Frankeistein: junta pedazos de cadáveres (cosas muertas) y pretende ser un dios al crear (falsa) vida. Se toma por un redentor y resulta patético. Hunde su empresa y su equipo. Es extremadamente narcisista y siente orgullo en vez de amor. Neurotiza a todos con su agitación y sus exigencias de divo. Tiene varios infartos y muere del tercero o cuarto. Puede tener un derrame cerebral mortal. Es propenso al cáncer y las neuropatías.
Le entusiasma el arte Promotor-Constructor ( arte póvera) Se arruina invirtiendo todas sus economías en proyectos faraónicos de pies de arcilla. Es tramposo y juega a “cheque de goma” para sentirse importante. Da citas y luego no acude ni recibe. Toma cocaína y anfetaminas. No come y engorda.
Profesiones: Líder organizacional elegido por un Promotor-Constructor. Editor de moda. Artista porno. Científico. Animador de T.V.
D.E.: “abrumado” y “cheque de goma”.
F.E.E.: (tristeza inflada y necrófila –orgullo + falsa alegría en vez de rabia (idolatría a sí mismo, fanatismo) -amor – rabia- miedo.
Usa el 3% de energía innata y forma parte del 15% de la población de Constructores.

FASE DE DISOCIACION: CONSTRUCTOR-REACTIVADOR:
No sólo pierde todas sus emociones auténticas, sino que además cae en la fórmula letal: falso amor inflado + falsa tristeza inflada que siente a la vez. Eso provoca el derrumbe de su sistema inmunológico, no sólo físico sino psíquico. y cae en una esquizofrenia socialmente aceptada. Se cree el mesías, el profeta, el enviado de dios, y lo invierte todo. Es un fanático de la muerte.
Es depresivo y apocalíptico. Cae en el delirio y, muchas veces, en la epilepsia. Adora a los psicópatas y odia a los conectados. Tiene cara de loco, habla como un loco, y asusta a la gente porque está loco. Sufre de enfermedades psicosomática y tiene alucinaciones visuales. Manipula a su entorno con culpa y lástima. Está lleno de envidia y de resentimiento. Confunde a Dios con el diablo y le obedece. Es el antiplanificador, pues ve todo al revés. Sueña con pureza de sangre, genocidios y inventa los campos de concentración, las cámaras de gas, la guerra bacteriológica y los hornos crematorios. Es un tecnócrata del campo de exterminio y de la genética monstruosa. Es antisemita, antinegro, antiamarillo, antiindio, antihomosexual y reniega de sus raíces. Odia el derecho natural, a los Reveladores y a los Reactivadores conectados: los sacrifica en nombre del Magnetizador. Venera a Promotores y a Reveladores disociados y se alía con ellos para la guerra de exterminio contra los más puros. Desprecia a todos los demás.
Profesiones: Chamán. Gurú. Predicador. Jefe de sectas. Político integrista. Líder de minorías resentidas.
D.E.: “abrumado” y “sólo trato de ayudar”
F.E.E. ( tristeza inflada + amor inflado) – orgullo – rabia –alegría –miedo. Es un fanático del proselitismo monstruoso. Invierte el eje amor-tristeza y el eje alegría-rabia.
Usa el –16% de energía innata y forma parte del 3% de la población de Constructores.

El Esplendor de lo Humano - Preciada Azancot

El Esplendor de lo Humano – Preciada Azancot

 
Extracto del libro “EL ESPLENDOR DE LO HUMANO”,  de Preciada Azancot
©Preciada Azancot

THE SPLENDOUR OF THE HUMAN BEING, fascicle 26: CONSTRUCTOR TYPOLOGY

Dominant dimension: Synthesiser-sadness-hearing, his skill.
Disconnected dimension: Transformer-pride-taste, his talent.
Prohibited dimension: Vitaliser-rage-smell, his vocation.
Healthy dimensions: Protector-love-sight.
Orienter-joy-sex.

Tipología MAT constructora por Preciada Azancot

Tipología MAT Constructora por Preciada Azancot

Sensory perception of the Constructor:

WHAT ARE WE GOING TO SEE? The geometrical shape that prevails in the Constructor’s appearance is the square (face, trunk, hips, hands, feet).
The gland that functions with sadness is the thyroid, which produces an accelerated metabolism, thinness, agitation, and a lot of down and hair. The hair is what first catches our eye about the Constructor. It is dense, thick, extremely abundant, and starts very low on the forehead. At the same time, facial hair, especially in men, is much more abundant than in the rest of people. The Constructor also stands out for his hyperactivity: he is constantly doing things and cannot sit still. Likewise, he has a great metabolism and is skinny with very dry skin. Sometimes, he suffers from hyperthyroidism.
His face is square, but rounded at the bottom. He has a narrow forehead and his amazing hair starts low on the forehead. He has well-defined and horizontal eyebrows, medium large eyes almost always short-sighted, frequently wears glasses, because they make him look serious, which he cultivates. He has the most perfect, straight and fine nose of all typologies, and mostly thin and horizontal lips. The lower part of his face is gently rounded.
His neck is thin, he has narrow and mostly drooping shoulders, he is skinny and his arms and thighs are shorter than the average. His movements are mechanical, somewhat robotised, as if his joints were not oiled and flexible. His gestural attitude is tense with a lack of elasticity and agility, to such an extent, that he does not crease his clothes after a hard day of non-stop work.
They dress in a very sober and classical manner. They like the colour blue, grey, and sometimes the most daring use touches of red. When they wish to break the mould of their classicism, they wear an orgy of red. It is very rare to see them in green. They prefer quality to quantity and have high quality clothes that they don’t mind repeating. They are the great perfectionists among the typologies. They are always impeccable and their tie is straight and without a single stain or twist.
The decoration of their house, on the rare occasions that they get to choose it, is very sober and simple. Very functional. There are few and very simple items of furniture, made of modern materials for a reasonable price. However, they accumulate a lot of collection works, because they are great collectors. Eggshell white, blue and red prevail. They like photographs and posters, and prefer cubism in art. Sometimes, the roots emerge and they express themselves in baroque architecture and decoration. They are the creators of baroque art.
Although sober and simple, they are fussy in their own way and seek, in everything, quality. The image that they cultivate is that of sobriety, seriousness and perseverance. They don’t like to draw attention and disguise themselves as a serious adult with horn rimmed glasses, strict haircuts with an impeccable line (which is a prodigy given how profuse and rebellious their hair is), clothes without a single twist or wrinkle, of a classic and sober cut. One is rather surprised, when one looks at their faces, at the impeccably perfect and Roman classicism of their features. They are of average height. They are thin.

WHAT ARE WE GOING TO HEAR? The Constructor’s voice is fairly monochord with a continuous rhythm that can be sleep-inducing. The volume is average. When Constructors speak, they do so seriously, like everything that they do, and they give data and more data, offering evidence of how well-informed they are. They want to be “perfectly” clear and, to this effect, overwhelm the audience with an overabundance of details. They introduce parentheses that provide interminable clarifications that make one lose the thread of what is essential. When, half an hour later, they finish a sentence with its numerous parentheses, the listener already lost the thread of the speech, and the Constructor despairs for not having been sufficiently clear and promises himself to be more “perfect” on the next occasion and give even more information. Which makes his audience reluctant to ask him anything. Fortunately, the Constructor only speaks when asked and they are exceptional and patient listeners. He uses a lot of adverbs, such as “perfectly”, “obviously”, “naturally”, “specifically”, which shows his high perfectionism. He is over informed and subscribes to all the specialised magazines of his sector. He is a great reader who collects books on the strangest and most diverse topics that one can imagine.
He adores music and cannot live without it, especially classical music, and baroque in particular, at least when they are initiated, and jazz music. Sometimes they play an instrument and learn it as an adult.
He is rarely an artist, and when he is, he favours photography or hyperrealism, in which he can become one of the greats of his time. He is very observant and visual and retains details that nobody else is capable of perceiving.

WHAT ARE WE GOING TO TOUCH? The Constructor has no special inclination in favour or against physical contact. He is not afraid when touched, nor particularly seeks to be touched. He is sober and assertive in his physical contact with others.
His skin is very dry and needs constant hydration. His fast metabolism gives him a tight and dry skin, with no water retention or excess fat. What one touches, above all, is the muscle in a Constructor.
He withstands cold better than the heat, although he is very sensitive to both. He puts the air-conditioning on, indispensable for him, at an excessively low temperature so as not to sweat, something he hates to do.

WHAT ARE WE GOING TO TASTE? The Constructor is sober and simple in everything, especially where food is concerned. He likes simple and natural things, such as grilled meat and fish, classical salads with not much dressing, natural vegetables, simple desserts such as cream caramel and egg custard. He is a great enthusiast of frozen foods, which he seeks out for their practicality. When he cooks, he does so very honestly, on condition that he is asked for classicism. He is not creative or inventive in this aspect. At the other extreme, there are marvellous, imaginative and consecrated chefs in the world who are of the Constructor typology. But they are the exception to the rule because, in this aspect, they have achieved connection to their real talent: creating pride.

WHAT ARE WE GOING TO SMELL? The Constructor, in his extreme perfectionism, is fairly manic about cleaning. He adores the shower, which he prefers to the bath, and showers constantly. He washes his hands about twenty times a day or more. He always smells of soap and water. When it is possible to penetrate his personal body odour a note of fern can be detected. He does not use perfumes excessively and prefers cologne, of lavender or citrus fruits in particular. He likes orchids. Olfactory Constructors are close to their connection.

WHAT ARE WE GOING TO PERCEIVE SEXUALLY? The Constructor is the least sexist of all the typologies. He doesn’t conceive male or female chauvinism. For him, a person is that, a person. He is not going to cultivate chivalrousness or sex appeal and expects from others the same straightforward and unisex treatment. He is a tender lover, attentive, meticulous and obliging, but not very imaginative.
For him sex represents a simple pleasure and one without complications. He doesn’t add the taboos or magic that others include in erotic relations. Sexually he is very faithful.

He chooses his partners well, without risking great spiritual adventures. He prefers Legislators and Revealers. In general, he flees from Promoters, who are his cosmic pair because that would complicate his life and force him to tackle the phase of transcendence. And that is too much for his disconnected pride.

Structural analysis of the Constructor typology:
The Constructor’s dominant structure is the Synthesiser, which is hyper-present in all its manifestations. He fully performs all of the functions of the Synthesiser and has the memory of an elephant, he is very tidy; he likes to file and preserve everything, he loves thinking and reasoning. He is an addict of development and communication, at least where information is concerned. Because he is worried and afraid by the human emotions that people display when they communicate. He is very auditory, as well as visual.
His Transformer is disconnected and he feels hostility towards what is novel, what is inventive, what is imaginative, what has not been consecrated by the majority. That’s how he understands democracy: as the numerical majority being right. He is very fearful of others’ envy and is blind towards his own. He swears that he is never envious, but when he comes across what is authentically great and genius, he declares his scepticism and sometimes assaults and attacks the discoverer. He doesn’t realise his envy, because he pays homage to geniuses. Yes, but once history has consecrated them, after one thousand attacks and disqualifications from people like him. He has an obsession where the Transformer is concerned: all geniuses and creators are crazy. And he will be the first, if he allows himself to be tempted to listen to such a dangerous structure.
His Vitaliser is prohibited and this is noticeable in everything related to the Constructor: he doesn’t know how to say “not that way”, he is neither vital nor vitalist, he is fairly rigid and mechanical, he does not believe in a universe of justice, and acts out the art of quietly withstanding injustices.
His Protector is healthy and normal-sized: he is warm, friendly, loyal, loving. He has a sense of solidarity and cordiality. What he is missing is time, because, although he denies it fervently, he does not know how to administrate his time and never has a moment for what he really likes.
His Orienter is healthy in day to day manifestations of enjoying the small pleasures in life, which he knows how to appreciate like nobody, but very short-sighted where his spiritual life is concerned. The Constructor is an agnostic who lives perfectly well without God and believes that we are the fruit of evolution and Darwin’s laws. For him, we have all descended from monkeys and full stop.
His Rector is discrete and somewhat underdeveloped. He does not know how to place limits on the invasion of his intimacy and his time and space. Especially, of his time. He is almost never in harmony and lives under stress. And hyper.

Emotional engineering of the Constructor typology:
The Constructor has an inflation of sadness. He feels all the stimuli and signs that ought to produce sadness, but also changes the reactions to stimuli that ought to produce pride transforming them into false defeatist and overwhelming sadness. He is very intelligent, sensible and rational. He is basically deductive and analytical. He is not prepared for inductive thinking that seems adventurous and somewhat crazy to him, or for synthesis. He drowns in the details and does not know how to prioritise or choose.
Pride is his disconnected emotion. The mere word pride irritates him, since he confers on it a meaning of false pride, arrogance and pedantry. He feels rage instead of pride. When he is shown an innovation, he attacks the inventor discrediting him. When he, exceptionally, dares to express his creating or liberating pride, he does so defensively and aggressively. Which makes the other party reject him, ratifying his decision not to trust his imaginary world to anybody. He is too interested in being approved and in finding his place among the majority to risk the adventure, high and solitary, of the creator, of the innovator. When somebody in his environment takes that risk, instead of admiring the innovator, the Constructor feels envy and denigrates them. Since he is very well informed he always searches for where the creator copied their work from. Since he doesn’t find this deceit that he looks so hard for, instead of admiring what is novel, he feels irritated and cheated as if the creator had indeed copied their work from somebody that he doesn’t know.
Rage is his prohibited emotion. The Constructor makes his way in the world as a victim and complains a lot, but submits to all abuses and injustices. In terms of the vitality and energy that authentic rage confers, the Constructor is hyperactive but does not have authentic vitality nor feels his corporality. He is all brain and cerebral. Although very disciplined and goes to the gym and practices sports like squash and tennis, he drops dead from a heart attack, or undermined by a cancer at an early age. He has circulatory problems, ischemias, migraines and high cholesterol, on top of high blood pressure.

Archetypal beliefs of the Constructor:
Although he is the one who most denies the existence of God, the Constructor has his own particular god that he obeys blindly. Here it is Sisyphus, son of the wind, the most astute of mortals, father of Ulysses (also condemned to impossible and heroic journeys and tests), condemned by Zeus, for having been proud and avenging, to push an immense rock towards the peak of a mountain. Every time that Sisyphus “almost” managed to place the rock on the peak, the rock would roll down again and he had to return to his frustrating task, eternally. No matter how astute he showed himself to be, he was never able to escape that curse, in life or in hell.
Subject to the curse of such a god, it is not surprising that the basic existential beliefs of the Constructor are:
If I reveal what I discover nobody will take me seriously (I will be envied and condemned as a madman). And
Nothing can change (everything repeats itself eternally, with no possible escape).
His Existential Drama (E.D.):
Is “overwhelmed”: the Constructor, believing himself condemned to work and work, does not realise that he uses work as a shelter so as not to prioritise and create, whereby he guarantees not connecting his authentic pride. To this effect, he overwhelms himself with a thousand things to do, which he does not prioritise, and even gladly offers to do the tedious work of others as a guarantee not to have room to breathe or a single moment to be and to grow. Whereupon, he behaves like a victim and quietly blames all other free beings who have their own time. This way he shuts off his access to rage and remains a slave to his own Map.

Psychological profile of the Constructor:
The Constructor has a rich and intense inner life, an inexhaustible curiosity and a dazzling imagination. They show themselves as the grey men and women, of the masses, who only know how to work, serious, but, so boring!
They are perfectionists and pure, great refined aesthetes and are seen as ordinary, brainy, yes, but so unimaginative and not at all refined!
They suffer with firmness of character and dignity the envy and injustices of their surroundings and propose themselves to prove that, even in the smallest and most discrete tasks, it is possible to be a revolutionary. They are seen as the developers of others’ ideas, reliable and discrete, but so insensitive!
They improve anything that they are doing, putting all of their effort and heart into it, and are seen as boring and repetitive by everybody else.
They are fair and suffer in the face of any lie, manipulation and injustice. Except that they don’t believe in the others’ sense of justice and, therefore, are patient and decide that by taking small steps big changes will occur in the end. They are seen by others as conformists and sustainers of the inverted social order.
The Constructor works and works, cornered between Legislators, who only grant responsible, serious and reliable people the noble status of citizen, and Promoters, who are convinced of having in him a slave to execute their brilliant ideas. This ingratiates him with the two typologies and he finds his place in society. With that he is happy. Since the Constructor’s highest interest in life is to be useful.
Unlike the Legislator, the Constructor does not behave like a father in life. He behaves like an adult, irrespective of his age. It is funny to see Constructor children behave like adults even in the most relaxed and festive conditions.
The Constructor is hyper-cerebral and hyper-rational. He is pure logic. Pure deductive and linear thinking. Plus he is super-perfectionist and minutely examines every concept down to its microscopic consequences. He is the king of analysis. Also he analyses everything and discredits whatever does not have a rational cause or effect. He is pure left hemisphere.
What he most values in his social life is having a specialisation and thereby a guaranteed usefulness. The second thing he needs is a family to whom he can be faithful and for whom he can sacrifice himself. He is also an excellent friend, but he has little time for them. He doesn’t even have it for his own family, that he loves so much! He is always busy and, often overwhelmed. He complains and sighs but doesn’t know how to prioritise and differentiate what is a priority from what is accessory. All tasks are a priority for him, moreover, when he does distinguish between them, he proposes to start with the most tedious in order to enjoy the most exciting. But since he accepts and even likes to take on other people’s tasks, he doesn’t find time for what is most delicious, unforeseeable and creating.
The Constructor finds his spiritual elevation in a job well done and in music. He cannot live without it. With it he dreams, flies, and finds himself. It is rare for him to find fulfilment in the most contemporary music. He is a classic lover and feels particular veneration for Constructor musicians like him: Bach, Vivaldi, Monteverdi, and if he is very daring, Shostakovich, Mahler and Mussorgsky. But he loves Beethoven, although it expresses so much rage. It has the effect of a lymphatic drainage on him.
The Constructor does not believe in god. He is an agnostic democrat who believes that everything starts and ends here, on this earth, and he will walk his part of the way with honesty and humility, his two best virtues. He will give himself completely, without expecting any reward on this earth or beyond. He will do so out of honesty and because he is a perfectionist who likes things done with pulchritude.
His perfectionism is his greatest virtue and his worst enemy. He is mercilessly critical with himself and benevolent with others. He never does things sufficiently well. That leads him to be maniacal about cleaning, order, with gestures of verification. From there to having tics, manias and repetitive compulsions there is a step that he will cross easily.
He abuses his resistance and his emotional dysfunctions predispose him to circulatory, ischemic, heart diseases and neuropathies, in particular to Alzheimer’s, which is an escape to rest from so much labouring and perfectionism.
Although he loves his home, he spends little time there, unless, naturally, he is a housewife. But even then he doesn’t enjoy his home fully, because he spends his time cleaning it. He is not a great host and is more prone to being his partner’s collaborator and helper. Neither is he a great cook, except on extremely rare occasions of Constructors near their connection. Nor does he have a developed talent in the art of informal conversation. He is a little mean and prudent, like the ant from the fable with which he so identifies. His preferred colours are blue, with touches of red, and off-white.
What most despairs him about himself is his difficulty to choose. For him, choosing is a torment and he is never convinced of having made the best decision. Even if he has made all the shoes be taken out and tried them all on, for example. He is also tormented by his morbid curiosity and attraction for the occult, the esoteric, the fantastic and the paranormal. Although he scrupulously hides it, so that people don’t think that he’s mad, he sees himself as a voyeur, a scrutiniser of others’ secrets and intimacies. That is why he identifies so much with photography.
His relationship with rage is very epidermal: he hates it. It is the emotion of madmen. Full stop. He reaffirms this belief when he feels and expresses rage instead of pride. When he assumes it, he sees himself as a madman, and with reason. His ideal is a world of justice, but ideals are utopias. In the real world injustice will always rule and he is an adult because he knows that things don’t change.

Structural energetic functioning:
S.E.F.: (sadness–pride–rage) + love + joy – fear.
He has two authentic emotions: love and joy when he is in his Map. He feels authentic sadness, but mixes it with 40% of pride that he converts into amputating and jailing defeatism. He feels rage instead of pride (envy) and fear instead of rage (timidity, cowing).
That is his formula and his equation.
Professions: Researcher. Consultant. Trainer. Doctor. Engineer. Scientist. Computer Scientist.

Phases of typological evolution:
THE CONNECTED CONSTRUCTOR: THE CONSTRUCTOR – REVEALER.
He has his six structures fed by their six authentic emotions connected to their six respective senses.
He conserves, magnified and refined, the qualities of his Map: he is tender, intelligent, loyal, generous, and acute. He is hard-working, honest, curious, scientific, rational, mature, obliging, has a sense of belonging to his family nucleus and workplace. He is sober, impartial, he gives excellent advice. He is aware of his attraction for what is magical, erotic, religious and spiritual and devotes himself to its study. He pays attention to detail and is meticulous.
He becomes a reanimator of everything that has collapsed and is diseased; he is the best creator of the Intensive Care Unit, and its boss. He is a natural catalyser of the best creative and innovative forces. He is a creator and an artist of great constructivist purity. He is joyful, optimistic, reliable, and brave. He loves people based on their genuine worth and makes no exceptions. He is the best confronter of psychopaths who flee from him like rats and leave others in peace. He is a refined aesthete and a collector of rarities. He is an excellent cook and he loves to eat well. It is impossible to disorient him. He is extremely sensual, erotic and acute. He is brilliant and ground-breaking. He is irresistible and pure. He is a biophile. He is the best friend and defender of geniuses, whom he recognises and consecrates before anyone else. With them he walks the path towards also becoming a genius.
He immediately and without delay puts himself on the path towards his hyperconnection and his transcendence, and aims towards the stature of a Goethe and a Cezanne.
E.D.: None.
Professions: Director of Organisational Change Processes. Head of his own company. Plastic artist or poet. President of his professional Association, which he resuscitates.
S.E.F.: (sadness + pride + rage) + love + joy + fear. All authentic.
He uses 80% of his innate energy and forms part of 2% of the population of Constructors.

PRE-CONNECTION PHASE: THE CONSTRUCTOR –FORTIFIER.
He stops stressing himself out and stressing out others. He knows how to listen and to speak in an essential and synthetic manner. He congratulates his environment for what is most creating. He admires and supports innovators and publicly puts his neck on the line for them. He assumes his attraction for what is novel and authentic. He is discrete and brave. He is patient, wise, acute, has a sense of humour. He is attracted by solitude and devotes himself to knowing himself emotionally and spiritually. He is a great friend of the best. He scales the powerful of the moment down to size and unmasks cheats. His preferred typologies: connected Revealers, Promoters and Reactivators. He flees from vanities and agitation. He has all the time for what is essential: love, friendship and creators. He is authentically spiritual, although very secular. He does photography and it relaxes him to be a culinary creator.
But he is afraid to stand out, to be admired, to be loved for what he is. He thinks he is going to let people down. He hides. He compensates his sensuality with food and puts on too much weight. He has slight neurological complaints. He feels a particular tenderness towards the worst Promoters, who manipulate him and suck his life essence from him. He is afraid of psychotics and psychopaths, and gives them open ground for their misdemeanours.
S.E.F. (authentic sadness – pride – fear) + love + joy – rage. He is no longer envious, but is afraid of standing out. He is still timid.
Professions: Wiseman. Psychologist. Writer. General Secretary. Photographer. Painter. Musician. Biologist.
E.D. a bit of “overwhelmed” and “if it weren’t for…”
He uses 40% of innate energy and forms part of 15% of the population of Constructors.

MAP PHASE: THE CONSTRUCTOR – CONSTRUCTOR.
He is in everything identical to the Constructor map portrait at the beginning.
He uses 30% of innate energy and forms part of 10% of the population of Constructors.

DISCONNECTION PHASE: THE CONSTRUCTOR –LEGISLATOR .
He has only one authentic emotion left: love.
He is even more hard-working and reliable, but blocks his own and other people’s growth. He consecrates himself to an organisation whose culture is counter to his and devotes his life and moments of intimacy with his own people to it, in exchange for small creative and clandestine conquests that others attribute to themselves with his blessing.
He loses authentic joy. He is used by disconnected Legislators and Promoters, whom he admires and pays tribute to. He is looked down on by Revealers and Fortifiers and avoided by Reactivators due to his tediousness. He idolises the archetype of the moment and loses his virtual iconoclastic potency. He feels rage and envy towards authentic creators, whom he dismisses as being illuminated and utopian. He mistrusts what is novel, except for what is technical and robotises the environment. He is seen as a cynic who prevents the flow of life, as an insensitive person who allows himself to be subjugated by the establishment’s most powerful. He has a phobia about envy and is blind to his own. He suffers from health problems: heart diseases and ulcers. He is short-sighted.
Professions: Consulting. Hospital medicine. Organisation. Secretary of associations. Teaching. Banking.
E.D.: “overwhelmed” and “defect”.
S.E.F.: (inflated sadness – pride + false pride instead of rage) + love – joy – fear. He becomes servile, on top of retaining the defects of his Map.
He uses 20% of innate energy and forms part of 55% of the population of Constructors.

PRE-DISSOCIATION PHASE: THE CONSTRUCTOR – PROMOTER:
He has no single authentic emotion left and turns his back on himself by inverting the joy-rage axis. Therefore, on top of all the foregoing, he is idolatrous, a fanatic and sacrilegious. Whereupon, he sees himself as a late genius who is going to prove to everyone how clever he is.
He suffers from feverish and disconnected motor function, almost epileptic. He is a revanchist and envious. He plays the genius and everyone laughs at him, because he is empty and delirious. He imitates the baron Von Frankenstein: he joins pieces of corpses (dead things) and pretends to be a god by creating (false) life. He takes himself for a redeemer and appears pathetic. He sinks his company and his team. He is extremely narcissistic and feels pride instead of love. He makes everyone neurotic with his agitation and diva-like demands. He has several heart attacks and dies from the third or fourth. He can suffer a mortal cerebral stroke. He is prone to cancer and neuropathies.
He is enthusiastic about Promoter-Constructor art (Arte Povera). He ruins himself by investing all of his savings in overambitious projects with feet of clay. He is deceitful and plays “rubber cheque” in order to feel important. He arranges dates and then neither attends nor receives them. He takes cocaine and amphetamines. He doesn’t eat and puts on weight.
Professions: Organisational leader chosen by a Promoter-Constructor. Fashion editor. Porn artist. Scientist. TV host.
E.D.: “overwhelmed” and “rubber cheque”.
S.E.F.: (inflated and necrophiliac sadness – pride + false joy instead of rage (self-idolatry, fanaticism) – love – rage – fear.
He uses 3% of innate energy and forms part of 15% of the population of Constructors.

DISSOCIATION PHASE: THE CONSTRUCTOR –REACTIVATOR:
In the exceptional case of being 100% in this phase, we would have the following profile. But what is most likely is that the dissociated person will only be this way in one or two problematic and stressed out areas of his life, and, most frequently, only against himself:
Not only does he lose all of his authentic emotions, but also he falls into the lethal formula: false inflated love + false inflated sadness which he feels at the same time. This provokes the collapse of his immune system, not only physical but also psychic and he gives in to a socially accepted schizophrenia. He believes himself to be the messiah, the prophet, god’s envoy, and inverts everything. He is a fanatic of death.
He is depressive and apocalyptic. He falls into a delirium and, often, into epilepsy. He adores psychopaths and hates connected people. He looks like a madman, talks like a madman, and scares people because he is mad. He suffers from psychosomatic diseases and has visual hallucinations. He manipulates his environment with guilt and pity. He is full of envy and resentment. He confuses God with the devil and obeys him. He is the anti-planner, since he sees everything the wrong way round. He dreams with the purity of the bloodline, genocide and invents concentration camps, the gas chamber, bacteriological warfare, and the crematory ovens. He is a technocrat of the extermination camp and monstrous genetics. He is anti-Semitic, anti-blacks, anti-yellows, anti-Indians, anti-homosexual and denies his own roots. He hates natural law, connected Reactivators and Revealers: he sacrifices them in the name of the Magnetiser. He venerates dissociated Promoters and Revealers and allies with them for the war of extermination against the purest. He looks down on everybody else.
Professions: Shaman. Guru. Predicator. Leader of sects. Fundamentalist politician. Leader of resentful minorities.
E.D.: “overwhelmed” and “I’m only trying to help”
S.E.F. (inflated sadness + inflated love) – pride – rage – joy – fear. He is fanatic about monstrous proselytism. He inverts the love-sadness and the joy-rage axes.
He uses –16% of innate energy and forms part of 3% of the population of Constructors.

The Splendour of the Human Being - Preciada Azancot

The Splendour of the Human Being – Preciada Azancot

An extract from the book “THE SPLENDOUR OF THE HUMAN BEING” by Preciada Azancot
©Preciada Azancot

THE SPLENDOUR OF THE HUMAN BEING, fascicle 7: THE SYNTHESISER

The Synthesiser responds, in our structure, to all the whats of things. We left this structure as the last because, among all, it is the one that most relates to the rest. It is the one responsible for thought and everything related to that process. Its basic function is development and its transcendent function is clarity. Its correct functioning or dysfunctioning is what is most perceived in all of us: when it functions the way it was conceived to, it transmits a personal sensation of intelligence, clarity and openness that is also perceptible to others. If it does not function, it transmits a sensation of confusion, density, obscurity.

MAT Personality Structure - Preciada Azancot

MAT Personality Structure – Preciada Azancot

Development, in MAT, means more and better of the same thing. It doesn’t mean something other (through transformation – Transformer – or change – Orienter) than the same thing improved, enlarged, multiplied or subtracted and divided. It is a movement of penetration, of deepening, both horizontal and vertical. It is linear and straight in both abscise and ordinate. It does not have leaps of dimensions like the Transformer or the Orienter.What does the Synthesiser do?
– The Synthesiser selects: all the data coming from the other five structures are collected by the Synthesiser, which is going to select the ones that appear most relevant for keeping.
In our training work we provide relevant information on the structure of personality and its emotional engineering so that it can be selected and in this way the knowledge of our innate installed potential can be widened. And what happens is that the view that each one has of oneself and of others expands, thus allowing love for oneself and for others to arise, through valuing and caring for our inalienable endowments.
In our consultancy work we teach people how to select the data coming from each one of our structures, whether personal or organisational. And this represents a great widening of the field of everybody’s knowledge, because previously only the stimuli of the Rector and the Synthesiser were selected and the human being, in the company, was two-dimensional. On selecting data from the six structures, it pushes back the notion of an iceberg that presented the “rational” tip, (in other words the Synthesiser’s rational data and the Rector’s norms) and concealed the mass of the other four sixths (the Protector’s bonds, the Vitaliser’s sensations and emotions, the Transformer’s innovative ideas and the Orienter’s visionary and transcendent experiences), which were scorned as being “subjective, irrational and unmanageable”. The vision changes and the data proceeding from the six structures are considered as treasures of the same importance. The feeling of potency and control over reality is developed in this way. It is our way of innovating in knowledge management.
There is no need to insist on the close relationship that exists between awareness and regard for each structure; or between the ease of selecting and keeping data proceeding from the appreciated structures and the habit of discarding data from the undervalued structures. Not one of the structures is useless or surplus, as we already saw. We will take two very common examples of undervaluing structures in the company: scorning the Transformer and the Orienter. Clinical experience with Alzheimer patients shows us the extreme gravity of this undervaluation. In effect, the patient forgets the Synthesiser’s data and cannot remember how many tomatoes there are in the fridge. Then the Rector’s data are forgotten and the patient becomes confused as to norms and limits, appearing more indulgent. But it is when the process is already critical that the patient forgets who he is, Transformer data (identity) and who the people surrounding him are. At the last stage of deterioration, necessarily fatal, the patient forgets that he is a human being, and that is when he does not know how to be or breathe, both manifestations of the Orienter.
Study of the human being’s six dimensions, as we have seen, introduces the absolute appreciation of each one of them, and at the same level. This puts an end to the myth, so widespread in management sciences, of overvaluing the Synthesiser and the Rector as providing the only rational and adult data to be taken into account during brainy management meetings. This is why such meetings are normally so sterile.- The Synthesiser files: the selected data are immediately filed and for this purpose the Synthesiser first opens as many folders as necessary. This step presupposes classification of data, which is also the Synthesiser’s task. It is very important to point out that the Synthesiser, even more than the other structures, selects, classifies and files data proceeding from the six structures, without privileging any one of them. This is the mechanism that allows development of the entire structure: not one law or diagnosis could be made (the Rector’s task) without available data, not one alliance could be formed without remembering who is lovable or not (Protector), nothing could be shared without knowledge of its existence (Vitaliser), nothing could be created ex nihilo without using existing materials and data, known and available, tomorrow cannot be seen if we forget and no do not perceive today. Everything would die through lack of use and memory without our Synthesiser.
The people who knew Napoleon told how his genius as a statesman was due precisely to his ability to file data, and that his mind was like a massive filing cabinet where all issues were ordered, classified and filed. This is why he was able to direct dozens of matters at the same time and to achieve development of his management programme.- The Synthesiser classifies: And this classification work is prodigious because it takes in every datum, stimulus, deduction, sensation and emotion proceeding from our structures. Classification does not necessarily take place before the data are filed. Rather it happens the other way round: when we are faced with new stimuli and situations, when we function well, we tend to open a folder with a common theme, for example “Sunday experience in the new Chinese restaurant”, so as to then classify tastes and smells, for example, and then keep them in the files “tastes” and “smells” that will serve us, in another similar experience, for enriching our culinary knowledge and sensitivity.
Classifying implies recognising categories. And this knowledge, as we already saw, proceeds from the Transformer and is collected by the Synthesiser, whose principal function is the development of a useful work. Here, every word is relevant: the notion of development, the Synthesiser’s main and basic function, which exists with this purpose. The notion of work, because development implies things to do, working. Without it we would die as soon as this function stops. No cell, no organ would do anything. We would not make a single movement; we would not have a single thought. It would be death through generalised inactivity. Thus, to allow us to live, advance and improve and in this way to develop, the Synthesiser works without resting: it recognises data, in other words it identifies, collects, analyses, classifies, files and does a thousand things more with data, as we will see, and it is all for us to be intelligent and thinking beings.
Recognising categories allows classification in a coherent and practical way, in other words it facilitates the frequent and versatile use of the classified material. There are millions of classifications and categories in our brain, all alive, which allow us to resort to our memory and use the classified material for new analyses and new developments. Every human being has his particular way of classifying the collected data, because the classification depends on the categories, which in turn depend on the Transformer whose essence is the real and profound being of each person. And that makes us different and incomparable.- The Synthesiser memorises: in other words it retains the stored information and keeps it conscious. The healthy Synthesiser has an impressive memory. And the great secret that we discover with MAT is that for this to happen, the Synthesiser must be fed by its innate and corresponding energy. Indeed, as we will see in the next chapter, the suitable emotion that feeds the Synthesiser for it to function in all its areas of competence is authentic sadness, defined in MAT as sensitivity to loss. We will leave our discourse on this aspect for the next chapter and settle for a mere example. If we have the ability to feel losses and be saddened by them, we will also have the ability to remember a maximum of collected, stored and lived data: so as not to lose opportunities, memories, possible combinations and in a more elemental way, data.
Many techniques for memorising exist, all related to the faculty of making us sensitive to loss. And that is not casual, it is causal.
On the other hand, overloading the memory, as has already been proved, is noxious because it limits the availability for capturing and elaborating new data, which can be more important than the mere accumulation of excessive material. When we function well we have above all a good archive with easy access, more than the faculty of remembering all the telephone numbers in a directory or annual. We could do, to the detriment of exercising the rest of the structures in a harmonious way, thus reaching disequilibrium. Our Rector, if it functions well, would immediately alert us to the risk of lack of harmony. Moreover, the Synthesiser’s transcendent function would remain mortgaged, since accumulation does not mean clarity and does entail risk of confusion.- The Synthesiser thinks: in other words it formulates new ideas that can be useful to us for solving any problem that may arise.
All the rationalist schools, from Socrates to Descartes, have identified the enormous importance of thought in the human being, reaching confusion between thought (the Synthesiser’s task) and the being (Transformer) as Descartes did. In our western society, the structure of personality has become imbalanced in favour of the obese Synthesiser, whereas in the oriental universe the Synthesiser has been deflated to the Orienter’s advantage. Both positions are wrong, apart from dangerous, because they lead to disequilibrium and lack of harmony.
Thinking, in a balanced person, ought to be one sixth of his activity. Thinking is adequate when there is a problem to be resolved, when there is an opportunity to develop something alive and good, when something has been lost and a new option is sought to replace it, and when we are well and decide to be better. Nothing more. Thinking for the sake of thinking, cerebral torture, exhausting the mind, is bad. Thinking at the time of creating is as well, thinking instead of feeling sensations and emotions is very bad, thinking instead of putting limits and thus allowing more possibilities of being invaded and destroyed is equally bad and thinking instead of loving and giving oneself is desolating.
Because we are living and working in a rationalist society where thinking is already an almost excluding mania, we introduce a true revolution in our work as consultants and trainers, not only in the question of stopping the rest of the structures, all of them, from not being present at all times in our students and clients, but also and above all in the adequate use of the Synthesiser for thinking well. Since, as we will see, the Synthesiser tends to be used too frequently in the work place, in other words replacing the structures that really should be working, and when the Synthesiser should be used it is not used or used badly, because the causes of the problem are not eradicated, which, for us, is the criterion of an intelligent person.
We will take two examples, one to illustrate each mentioned case: an executive has just been dismissed from the organisation because his boss does not like him. Then he becomes depressed and thinks about how to ingratiate himself with him or how not to show that he is more creative than his boss so as not to be envied and expelled from his next job. It is a bad procedure. He ought to feel rage at the injustice and joy at no longer being in hostile surroundings to his creativity. And he ought to set about looking for other options of working with people who are not envious, or better still, with people who know how to value talent, in other words who use their Transformer well. In this way, our executive will gain and develop instead of condemning himself to losing.
The other case is an executive who arrives late at the airport and loses his flight. He will become angry and blame a series of elements (like the alarm clock or the traffic) and people (the employee who told him that the flight had left) or himself (for being an idiot by arriving late, even though it may be due to a flat tyre). This is a bad option because it brings no solutions or development to the problem. This is the time to use the Synthesiser to seek other options with which to compensate the loss. These examples illustrate the type of very frequent situations that people encounter.- The Synthesiser relates: in a prodigious way that no computer will ever be capable of doing. It relates sensations and ideas, sentiments and intuitions, conclusions and imaginations, in other words, all the data provided by any one of our six structures. The Synthesiser relates compatible elements, and, in contact with the Transformer, relates elements that were incompatible until now, to be a creator. As it becomes less fearful of relating things that are apparently separate, it becomes bolder, more imaginative, intelligent and clear.
The marvel of our Synthesiser is that it is capable of relating pears with apples, a tactile sensation with a smell, an emotion with a figured datum, a diagnosis with an intuition, all of these and a hundred things more, and giving an intelligent result, in other words congruous and coherent.
For example we relate unemployment with fear and underdevelopment. It is an intelligent association. But there are a thousand more relations. All intelligent. It can be associated with free time, the creation of a new model of society, time to spend with the children, change of employment more suitable for our real situation or level of growth, with hunger, embarrassment for another, with a thousand things.
The ability to relate makes it possible to learn about our positive conduct as well as our negative conduct. In effect, if we receive a cool rejection when we embrace a friend, and this response is repeated time and time again, we will stop embracing our friend. What would be bad would be to extend this response and never embrace anybody.
The ability to relate has allowed logic to formulate the principle of causality, according to which a cause produces an effect. In the above example, if instead of an adult friend it was a case of mummy and daddy when we are very young, we will decide that embracing produces pernicious effects and to stop being spontaneous and affectionate forever.- The Synthesiser perceives losses and increases, as well as variations, no matter how small they may be. And this ability is the one that gives it its real usefulness in our structure. The Synthesiser is our great personal mathematician. It is our personal calculator. It measures everything. For this, it captures any variation very intensely and acutely. On saying variation we are not talking of change, the Orienter’s material. Variation means the same thing in different amounts.
For example, we have less money than last month at the same time of the month. This is imbalance, a loss. Our Synthesiser will start to function and analyse the situation until detecting the objective causes of such loss. From that point it will find options and solutions, eradicating the causes.
All the measuring apparatus that the human being possesses have been invented by our Transformer to imitate the capacity of our Synthesiser; thus the computer is the most modern and advanced example for imitating our Synthesiser’s capacity for working, storing, relating, filing, and measuring. In the task of measuring, we will give as an example the size of the letters and the spacing we choose to write a text.
Where the positives are concerned, the Synthesiser measures losses and looks for solutions to replace them, measuring the gains and increments and finding the satisfaction of development. On the negatives, the Synthesiser proceeds in the opposite way: for example if we measure our temperature and find that it is 40º we will have a problem that needs to be solved, and if we only have 38º the next day our health will have developed for the better.- The Synthesiser processes: to reach an idea the Synthesiser relates and processes all the available data related to any problem. Processing means having a programme and programming oneself to reach a solution or a desirable result. For example: we want to go the cinema: we collect data by reading what is showing and we process data, those collected and those filed on the films that we have already seen, on our tastes and interests, we mix all these data aimed at choosing the film and we reach a choice. For example, we can see our intention destroyed if we do not process the times of the film and arrive at the ticket booth when it is already closed.
When we do not find satisfactory solutions, most of the time it is because we do not process filed data. In the previous example of the child that decided to stop embracing, if we were to open his archive of data, we would find numerous occasions, before and after the decision, when the child could have seen other children embracing, with complete satisfaction. If this child goes to a psychologist later in his life, he will be made to remember those experiences and generate others, satisfactory ones, so that he can process them and reach a healthier decision.
In the third chapter, when we see the typologies of personality, we will find that, according to the profile we have, we fail to process an infinite volume of data, which if it were processed, would make us recover our plenitude. And in this way we all become accustomed, so as to maintain typological prison, to overvalue certain data and their corresponding structures, processing them all, and to undervalue others, with their corresponding structures, failing to process them. This is why the result is false, deceitful and impoverished.- The Synthesiser connects, in other words it establishes connections of all types between all the available data. For example, in the third chapter we will see that a personality typology is acquired when the suitable emotion for our strongest and most talented structure is disconnected, replacing it by false rage. Thus a child that has a very potent Rector, decides, for very powerful reasons that we will analyse later, to disconnect the fear of his Rector. With this, it will stop functioning and every time that child is in a situation where threats need to be diagnosed or limits need to be imposed, the child will leave his system open to invasion. In this way, the child will become rash and trust in the worst and most toxic. To return to conquering the talent of his infancy, that child, generally now an adult, will reconnect the fear of his Rector and become talented in detecting threats and defending himself.
The Synthesiser connects all the elements that can be connected in our structure. For example, for team work to take place, the Synthesiser connects each structure with all the other ones, so that they may relate, communicate and work together. This work, done outwardly, between the structures and any important or necessary element, is also done inwardly, on connecting with an apparently forgotten datum that needs to be processed and is fundamental for detecting a more suitable option for us.- The Synthesiser develops and this is its main function. In effect, looking for how to produce more and better signifies development. For example, producing more objects for developing the production of bicycles in a factory is a fundamental task of the Synthesiser.
In the bodily context, when our hair and nails grow it is because the Synthesiser is working. When we develop an action programme, with assignment of time and responsibilities, it is the Synthesiser that we put work to achieve it.
In our evolution, team work is necessary between the Synthesiser that develops, the Transformer that creates something that did not exist before and the Orienter that produces changes between one state and another, different and unrelated. For example. in the creation of a company the change starts when the future partners, who did not know each other before, meet and relate. Development occurs as the communication between them increases and they address their dreams and projects. Transformation takes place when they manage to create a new business project that achieves awareness of the reality they desire to create. The agreement to do it will depend on the Protector. Development by each one of the partners of his working programme to convert a mere project into reality will be the Synthesiser’s task. Forming a team and working together to achieve development of the means, the products, the actions and the results will equally be the Synthesiser’s function.- The Synthesiser detects certainties and errors: it approves the former and corrects the latter. Thus, the Synthesiser has the function of verifying the reliability of the data with which we are going to work. If we think that two and two make five the Synthesiser will detect an error in the result and seek the right solution in its memory, or by counting fingers or by using a calculator for example.
It is important to differentiate between a mistake and a lie. The Synthesiser does not detect or discern lies so much as mistakes. For example, if we have to group black and white sheep into two different flocks, if a black sheep wanders into the white flock it will be a mistake and the Synthesiser will detect and correct it, separating it and putting it back in the black flock. If what happens is that somebody painted a white sheep black, detection of this trick or lie will be the Vitaliser’s function. The Synthesiser will be able to detect the imposture in a slower and more detailed way, seeing that when it rains the black sheep loses its colour or noticing white hairs in the feet, in other words in a more experimental and deductive way.- The Synthesiser calculates, adding, subtracting, multiplying and dividing. These skills are in fact included in the function of development, in other words obtaining more or less of the same thing. And the adding, subtracting, multiplying and dividing are done between objects or subjects of similar categories. One cannot divide three apples by one pear or multiply four ships by six submarines. This type of process is done by the Transformer, not the Synthesiser.- The Synthesiser perceives what is dead, useless and outdated. This is an essential function of the Synthesiser to keep it updated and effective. The perception of what is damaged, to find what to do to repair it, is a very fundamental function of the Synthesiser. Equally fundamental is the perception of what is dead, so that the Vitaliser can remove it from the system and keep it alive and healthy, so that it is not contaminated and therefore damaged by the dead object or subject that could decompose and rot everything.
If we have, for example, a tool box that our Synthesiser will need to repair some furniture, and the box contains two hammers of which one is broken, two dozen nails of which three are bent and blunt, and a damaged file, the Synthesiser will deduce that the broken hammer and the three nails must not be taken into account when calculating our work capacity. The Vitaliser will eliminate them from the box, which will thus be more useful and efficient. The Synthesiser will decide to repair the damaged file.- The Synthesiser finds options: As a result of its ability to programme and process, the Synthesiser will find results that it will analyse and in turn compare so as to choose the best option at any one time. Intelligence, our Synthesiser’s function, has often been defined as the ability of finding solutions to problems. And those solutions are among the valid and founded options that we address now.
For example, we have two free hours: our Synthesiser will process all the data from our personality structure and will propose various and complex options for our consideration. Such as having a nap, having a bath, going for a haircut, going to the cinema, reading a book. Among all these options, and most frequently combining them, we will decide on the best option, the one that develops us best eliminating losses to the maximum.- The Synthesiser finds solutions: the solution differs from the option because the first, if it really is a solution and not an option, eliminates the cause of the problem that originated recourse to the Synthesiser. For example, if we have a fever, one option would be to have a cold bath or take an aspirin to lower our temperature. An acceptable solution would be to go to the doctor, have analyses made and follow the treatment to eliminate the cause of the fever. A MAT solution would be make contact with the rage that we have transformed into false fear and confront the causes of rage, eradicating them. This solution eliminates a structural problem that, in this case, paralyses the Vitaliser, and with it, its functions, thus recuperating vitality, justice and health.
Likewise, if an employee is not performing well, one option would be to speak to him and obtain his commitment to improve. A solution would be to analyse his performance and detect the cause of the faults and eradicate them. It could be sending him on a course on using a computer if the detected cause was not knowing how to use this tool.- The Synthesiser will compare options and solutions: the task of comparing is essential in the function of knowing, the Synthesiser’s main purpose. Having a maximum of points of comparison and comparing them is fundamental for this structure to develop its knowledge and widen it. This task forms part of the process of knowing and passes on to make up our experience of the world, also the Synthesiser’s task.
The Synthesiser’s ideal, when it proceeds to this task, is to achieve determination and selection of those options and solutions that produce the maximum positive effect with the minimum resources possible. This allows us to be efficient. Thus we obtain maximum gain with minimum effort and pain.- The Synthesiser finds the best solution for every problem: and moreover that process of updating and improving never ends, because our Synthesiser knows that perfection is never reached so much as what can be perfected. And in that process of seeking excellence, greatest knowledge and development, the Synthesiser pursues improvement from the precise moment in which it selects the best solution or option. For the intelligent Synthesiser nothing is definitive while it is alive. Improving is developing; and it is continuous.- The Synthesiser compares and updates data and solutions: through completing and correcting data, the data, along with the options and solutions, are continually updated. After updating, these are all compared again, so as to do, at least, two things: choose the most efficient and suitable option in each case or find another option or solution as a result of the comparison. For example, if in a family something was always done in the same way and through tradition and because it was effective, the Synthesiser has been making comparisons over this long time and found no need or use for changing it. But at some point, in its task of comparing, it will find another way of doing the same in a more effective and richer way. Then it will update its data and select as an option or solution a different, more profitable, useful and modern way of doing it.- The Synthesiser offers new options, appropriate to each situation, precisely because it is capable of perceiving losses. In effect, an option can be the best as long as it allows the maintenance and preservation of something worthwhile that does not entail or generate losses. If another option is detected that allows more development and less loss, this new option will be the one that the Synthesiser will choose. For example, when people wrote with a manual typewriter one could not make important corrections or move text around or have copies, barring one or two with carbon paper. Using that machine was the best option for daily work and required great skill in spelling and using the keyboard. When personal computers appeared, our Synthesiser started to compare and detected everything that could be lost by continuing with the old machine. Today hardly anyone in our surroundings continues using it. It has become an anachronism.
– The Synthesiser communicates: This is the Synthesiser’s second most important function, after thinking intelligently to find solutions to all problems – since for the Synthesiser functioning well there is no problem that does not have a solution – the Synthesiser is, in our entire structure, the authentic and definitive one responsible for communication.
In effect, when the work of thinking, finding what to do, say, deduce, propose is finished, the time arrives to communicate these whats to others so as to reach minimum agreement on what to do. Together. The notion of work is a concept of the Synthesiser. The notion of team also. And the only way of being able to work together is through communicating to the other or others what has to be done, thought, had, etc.
Written, spoken and gestural communication is a competence of the Synthesiser. In our teaching and consulting work we teach how and for what purpose one can communicate, through all the innate structure, towards the structure of others through the Synthesiser that reaches conclusions on what to say and from which channel or structure the communication should be developed. For example, if we want to communicate that the strategic plan that we have in a company is not well oriented and ought to be changed for this other plan, better oriented to the market’s opportunities and needs, our Synthesiser will choose to start using the Synthesiser-Synthesiser channel and will give objective data and information that will reveal the errors of the old plan. Then it will choose the Transformer-Transformer channel to present a new creation that covers the needs and opportunities discerned with the Orienter. Then it will go to the Vitaliser-Vitaliser channel so that what is no longer useful can be discarded and will finish using the Protector-Protector channel to create consensus and commitment on the new plan. These choices of the best and most valid options for passing ideas from one structure to another (either one’s own or another’s) are skills of the Synthesiser that weighs up what is available, connects the different options, processes and compares them on the basis of efficiency and usefulness, and chooses the best and most developing option.
No structure is more and better authorised for communicating than the Synthesiser that possesses all the data of all the structures and is capable of mixing, processing, improving, rearranging in numerous ways, analysing, seeking new combinations, and selecting these data, having access to the entire structure for collecting more data and proposing better options. Because our Synthesiser is our capability of intelligence, concision and development.- The Synthesiser negotiates (win-win): negotiation is a higher form of communication because it takes care of achieving agreements and consensus of contrary and most of the time confrontational issues. And a Synthesiser that functions well pursues sustained and sustainable development. It does not try to cheat or manipulate or impose positions of power. It starts, as in all its focus, from the belief that every problem has an intelligent and developing solution and looks for points of agreement between the parties allowing both sides to win and develop and have more of everything that has been analysed and addressed than before. This is efficient negotiation and not a game of cat and mouse where the trickiest, most intimidating or most provisionally powerful imposes his viewpoint over the rest. That type of negotiation is not coordinated or directed by the Synthesiser, so much as by a manipulative Transformer, an invasive Orienter and a castrating Rector.- The Synthesiser is manifested through conclusions, analyses, syntheses and communications.
It is the structure that most tends towards objectivity, rationality and intelligence. It is basically manifested through objective and contrastable data. This does not mean that we should conclude that the rest of the structures are subjective because they contemplate and work with emotions, whereas the Synthesiser is objective because it does not work with emotions. That conclusion would be erroneous. The Synthesiser, as we will see, works with an emotion specialised in rationality and development. That emotion is sadness and we will see it extensively in the next chapter. For now, we will simply recall that sadness is the only emotion that allows us to perceive and feel losses and aspire to find options and solutions to replace these losses by new development and well-being. And that intelligence lies in obtaining, at all times, more than what is lost.The name that we give to it in MAT, the Synthesiser, corresponds to its function of keeping and processing all the available data to obtain intelligent results. And of all the mental processes, the most difficult and complicated rational process is the ability, after good analysis, to establish a synthesis. Indeed, solid and learned analyses are of little use if we are incapable of establishing a synthesis. A synthesis that then, will be collected by the Protector to create concepts. It will equally be picked up by the Transformer to create categories. It will be processed by the Orienter to reveal new truths and unexplored paths. Without the synthesis, nothing would be possible. If we illustrate it, the analysis would give us the whats and the synthesis would give us the definitive and total what. That is the difference between the painstaking and praiseworthy work and clear and brilliant intelligence, the Synthesiser’s real function. For example, in this chapter we are making a presentation, an analysis and a synthesis of our universal personality structure in its six dimensions. We present what we have, all of us, to be able to live as a human.
In the diagram, on page 198, the Synthesiser is represented by a circle between the two triangles of the Socialiser and the Connector. In the drawing of the integrated structure, the Synthesiser is represented by the same circle but it encloses the two triangles that, simply, are introduced into the Synthesiser circle. The idea of representing it by a circle corresponds and is adjusted to its function of filing, ordering, and processing all the data proceeding from the six structures, whereas the Socialiser is represented as an inverted triangle balanced on its point as illustrating the desire to reconcile and balance order and unifying collaboration. Where the Connector triangle is concerned, the one resting on its base, it suggests the connection with the tripartite reality: two of them that can be perceived in contact with the visible world, (the Vitaliser and the Transformer resting on the base in the apparent reality) and one raised and without contact with the visible material (the Orienter placed in a suspended way in relation to the base). This is an attempt to represent a reality that cannot be transmitted in a simple geometric drawing, an approximation of didactic intent.When it functions well the Synthesiser is complete, six-dimensional in respect of data, conclusions and questions. It is agile, versatile, skilful, clear, reflexive, informed, updated, impartial, objective and synthetic.
It is agile because it has all the imaginable information filed and ordered, with all the possible connections and combinations.
It is versatile precisely because the information can be processed without censorship in all its possible forms and combinations, with which the possibilities of options and solutions are unlimited.
It is skilful because it is super informed and has mastered the art of taking advantage of all apparent and also unknown opportunities.
It is clear because it knows how to select the relevant information and process it in a methodical, sincere and honest way, preventing any confusion or opacity.
It is reflexive because it is not content with a single approach or analysis of problems and, moreover, it flees from clichés because it knows that they correspond to dead things that it detects, always looking for the most up to date and developed approaches. In addition, it is permanently updating any one of its results.
It is impartial because it works objectively, valuing any potential of development, without passion. With this it always finds something that can be used, true, worthwhile and authentic, in places where other structures throw in the towel, abandon or discard.
It is synthetic because it is intelligent and therefore essential and concise. It goes straight to the point, without detours, concentrating on the essential. In addition, one of its strong points is detecting any possible loss, and time management forms precisely part of this speciality, preventing the waste of time on auxiliary, sterile or contaminating things and data. It only values the things that encourage life.
When the Synthesiser functions well it has, fundamentally, three functions:
– Development of intelligence, which is manifested in an analytic, synthetic and clear way and that resolves any problem that may arise.
– Control and management of time. This subject covers an enormous repertoire whose development would deserve a whole book. We will synthesise it by referring to the skill of spending time on activities that develop opportunities for each one of our six structures and avoid losses and deterioration in the fields of said structures. This is a vast topic that we teach in our seminars.
– Total communication, as a guarantee of development, including the gestures, verbal and physical signs of recognising and encouraging each structure, towards oneself and towards others. In addition to this subject, the MAT methodology includes the handling of the typological channels of communication, sales and negotiation. These last teachings guarantee tripling the effectiveness of communication.
The Synthesiser’s field of action will be the subject of a next book. For now one exists, which we wrote in 1989, “MAT The Science of the XXI Century Manager” available by sending an email to: contact@mat-cachet.com.When it functions badly, the Synthesiser is confused, necrophilic, dense, sombre and pessimistic.
– It is confused: the memory does not function properly or it mixes irrelevant data that are entered in the processor as having relevant hierarchy and importance. With this, the results are topical and deplorable, characterised by their banality.
– It is necrophilic: it refuses to discard false, dead and obsolete data and processes them with priority over new and live data. In its results it presents a world of death that privileges and loves everything that is dead.
– It is dense: its cadence is slow, apart from confused. It mixes chalk with cheese and its thinking is like that of somebody mentally disabled.
– It is sombre: it confuses seriousness and reliability with being grim and pessimistic. Instead of finding solutions, it brings problems.The Synthesiser, like any structure, can fail through excess or defect. Through excess, there is an excessive load of badly ordered and filed data that invade the processor when it comes to finding options and solutions. With this, the discourse of a person in this state will be painfully boring, the presentation will seem endless because of the parentheses opened in every stage of his intervention, parentheses full of useless words like “obviously” (followed by confusing explanations and data), “perfectly” (followed by imperfect and excessive details that lead to the essential thread being lost), or “naturally” (followed by mistaken or outdated data that are no longer valid or current).
Where the time management of a Synthesiser in this state is concerned, it will be characterised by the accumulation of irrelevant and routine things that eat up all its time and prevent the natural opening towards the Vitaliser that rejects and deletes everything dead, false and useless, and towards the Transformer that allows creation and growth. An exhausted, beaten and sterile being is left, frightened of being, showing itself, creating and growing. A sad and depressing being.
When the Synthesiser fails through deficiency, the thinking is poor and weak and the person is characterised by flitting like a butterfly from flower to flower, with no fixed points or consolidation, like an irresponsible child on whom you cannot rely as an adult. It is superficial and flighty. It prefers seduction to selling and manipulation to negotiation.In what fields is the Synthesiser manifested?
The Synthesiser is manifested in all the fields of the human structure, the same as all the other structures are.
In its own field: through memories, thoughts, solutions, options, communications, negotiation and sales, and above all, problem solving.
In the Rector’s field: the examples are innumerable. The ordering of the articles of a law, for example, shows the Synthesiser’s intervention in the Rector’s terrain. The erection of a fence separating two adjacent plots and any task that makes possible execution of the intentions of separating, governing, presiding over, establishing norms, are interventions of the Synthesiser. In an army, for example, the order of the files and the coordination of the soldiers marching in an impeccable military parade shows the presence and intervention of the Synthesiser. In general, every work, project and execution needs the Synthesiser beforehand.
In the Protector’s field: examples also abound. We will limit ourselves to communication, which implies concern and attention for another, without which nobody would ever communicate. Or when one decides to make a gift: one has to work, ordering, buying, wrapping, transporting and delivering it.
In the Vitaliser`s field: all the waste material that the Vitaliser has to discount, proceeds, generally, from the Synthesiser. In addition we will mention everything representing work in the domain of movements, gymnastics, walking. Millions of examples. Since the Synthesiser, among all the structures, is the one that works.
In the Transformer’s field: No functioning of the Transformer would be possible if the material it is going to use to make its combinations and creations is not ordered and classified in the Synthesiser. In addition, after any creation, or rather idea of creation, the moment comes for analysing the feasibility, validity and sense of the project. Then the task of creating the work arrives.
In the Orienter’s field: the field where the Synthesiser’s intervention is least suspected is where it is almost constantly present. Let us think of known ways of contacting transcendence: meditation techniques, astral journeys techniques, dream interpretation techniques, these all need work, a process, techniques. These are like a starting point to achieve access to that irrational and unconscious world. Once there is contact, there is constant intervention of the Synthesiser in the selection of channels that can be translated and interpreted by reason. For example, if God Himself speaks to us, we will hear him through the channel of our language or some language that we understand. That is our Synthesiser’s intervention. And after the revelation of some portent or truth unknown until now, the Synthesiser will intervene to discriminate, with its analysis, whether what we discovered is feasible and possible or ought to be filed away, (by the Synthesiser, naturally) or whether it is a case of a delirium or hallucination.

Manifestations of the Synthesiser in art and religion:
– In architecture: all the baroque style is a manifestation of the Synthesiser in art in general, as is the modernist style.
– In literature: in addition to most essayists and many philosophers such as Nietzsche, we would cite Thomas Mann and Proust as outstanding exponents of the Synthesiser.
– In music: Bach, Vivaldi, Monteverdi and Handel are the greatest exponents of the Synthesiser in music, along with Mussorgsky and Shostakovich. In popular music, we would cite the raspa and the cha-cha-cha.
– In painting: Poussin, Rubens and Cezanne are only some of the excellent masters of the Synthesiser in plastic art.
– In religion: Zarathustra is the highest master in the expression of the Synthesiser in religion. We can also mention Masonry, although it is not exactly a religion.In the body the organs governed directly by the Synthesiser are the lymphatic system, the ears, the brain (very particularly the left) and the thyroid glands.

The Splendour of the Human Being - Preciada Azancot

The Splendour of the Human Being – Preciada Azancot

 
An extract from the book “THE SPLENDOUR OF THE HUMAN BEING” by Preciada Azancot
©Preciada Azancot

EL ESPLENDOR DE LO HUMANO, día 7: EL SINTETIZADOR

El Sintetizador responde, en nuestra estructura, a todos los qué de las cosas. Dejamos esta estructura de última porque, entre todas, es la que más se relaciona con las demás. Es la responsable del pensamiento y de todo lo relativo a ese proceso. Su finalidad básica es el desarrollo y su función trascendente es la claridad. Su funcionamiento acertado o su disfuncionamiento es lo que más se percibe en todos nosotros: cuando funciona como está concebida para hacerlo, transmite una sensación personal y también perceptible por los demás de inteligencia, de claridad y de diafanidad. Si no funciona transmite una sensación de confusión, de espesura, de oscuridad.

Estructura MAT de personalidad - Preciada Azancot

Estructura MAT de personalidad – Preciada Azancot

El desarrollo, en el MAT, significa más y mejor de cualquier cosa. No significa otra cosa ( por transformación –Transformador- o cambio –Orientador ) sino la misma cosa mejorada, agrandada, multiplicada o restada y dividida. Es un movimiento de penetración, de ahondamiento, tanto horizontal como vertical. Es lineal y recto tanto en abscisa como en ordenada. No tiene saltos de dimensiones como el Transformador o el Orientador.

¿Qué hace el Sintetizador?
– El Sintetizador selecciona: todos los datos provenientes de las cinco restantes estructuras son recogidos por el Sintetizador, que va a seleccionar los que parecen más relevantes para su conservación.
Nosotros, en nuestra labor formativa, entregamos información relevante sobre la estructura de personalidad y sobre su ingeniería emocional para que sea seleccionada y así ampliar el conocimiento de nuestro potencial innato instalado. Y ocurre que la visión que cada uno tiene sobre sí mismo y sobre los demás se expande, permitiendo así que surja el amor por sí mismo y por el otro al valorar y cuidar nuestro patrimonio inalienable.
En nuestra labor consultora enseñamos a seleccionar los datos provenientes de cada una de nuestras estructuras, ya sea personal u organizacional. Y esto representa un gran ensanchamiento del campo de conocimiento de todos, pues antes sólo se seleccionaban estímulos del Rector y del Sintetizador y el ser humano, en la empresa, era bidimensional. Al seleccionar datos de las seis estructuras, se hace retroceder la noción de iceberg que presentaba la punta “racional” ( es decir datos racionales del Sintetizador y normas del Rector) y ocultaba la masa de las cuatro sextas partes (lazos del Protector, sensaciones y emociones del Vitalizador, ideas innovadoras del Transformador y experiencias visionarias y trascendentes del Orientador) que eran descalificadas por “subjetivas, irracionales e inmanejables”. La visión cambia y se consideran como tesoros de la misma importancia los datos provenientes de las seis estructuras. El sentimiento de potencia y de control sobre la realidad se desarrolla así. Es nuestra manera de innovar en gestión del conocimiento.
No es necesario insistir sobre la estrecha relación que hay entre conciencia y valoración de cada estructura; y entre facilidad para seleccionar y guardar datos provenientes de las estructuras valoradas y el hábito de desechar datos de las estructuras desvalorizadas. No existe ninguna estructura inútil ni que sobre, ya lo vimos. Tomaremos dos ejemplos de desvalorización muy comunes en las empresas: la descalificación del Transformador y la del Orientador. La experiencia clínica con los enfermos de Alzheimer nos muestra la extrema gravedad de ésta desvalorización. En efecto, el enfermo olvida datos del Sintetizador y no recuerda cuántos tomates hay en la nevera. Luego olvida datos del Rector y se vuelve confuso en cuanto a normas y a límites, pareciendo más indulgente. Pero ya cuando el proceso es crítico es cuando olvida quién es él, dato del Transformador (identidad) y quienes son los que lo rodean. Al último estadio de deterioro, mortal de necesidad, es cuando olvida que es un ser humano, y es cuando ya no sabe ni ser un ser vivo ni respirar, ambos manifestaciones del Orientador.
El estudio de las seis dimensiones del ser humano, tal y como las vimos, introduce la valoración absoluta de todas y cada una de ellas; y al mismo nivel. Esto termina con el mito, tan extendido en las ciencias gerenciales actuales, de la sobrecalificación del Sintetizador y del Rector como siendo lo único adulto y racional a tomar en cuenta a la hora de las sesudas reuniones de gerencia. Por eso suelen ser éstas tan estériles.

– El Sintetizador archiva: los datos seleccionados son inmediatamente archivados y, para ello, el Sintetizador abre primero tantos archivos como cree necesario. Este paso presupone una clasificación de datos, también tarea del Sintetizador. Es muy importante constatar que, más aún que las demás estructuras, el Sintetizador selecciona, clasifica y archiva datos provenientes de las seis estructuras, sin privilegiar ninguna. Este es el mecanismo que permite el desarrollo de toda la estructura: no se podría hacer una sola ley ni un solo diagnóstico (tarea del Rector) sin disponer de datos, no se puede establecer una sola alianza sin tener memoria de quiénes son queribles o no (Protector), no se puede repartir nada de lo que no se tiene constancia (Vitalizador), no se puede crear nada ex nihilo sin utilizar datos y materiales existentes, conocidos y disponibles, no se puede ver el mañana si olvidamos y no percibimos el hoy. Todo moriría por falta de uso y de memoria sin nuestro Sintetizador.
Los que conocieron a Napoleón cuentan que su genialidad como estadista reposaba justamente en su facultad de archivar, y que su mente era como un gran armario con gavetas donde los temas estaban ordenados, clasificados y archivados. Por eso podía, con gran claridad, dirigir decenas de temas al mismo tiempo y lograr el desarrollo de su programa dirigente.

– El Sintetizador clasifica: y esta labor de clasificación es prodigiosa porque abarca cualquier dato, estímulo, deducción, sensación y emoción provenientes de cualquiera de nuestras estructuras. La clasificación no es forzosamente anterior al archivo de datos. Más bien ocurre al revés: cuando estamos ante estímulos y situaciones nuevas solemos, cuando funcionamos bien, abrir un archivo con un tema común, por ejemplo “experiencia del domingo en el nuevo restaurante chino”, para luego clasificar sabores y olores, por ejemplo, y guardarlos después en el archivo “olores” y “sabores” que nos servirán, en otra experiencia similar, para enriquecer nuestro conocimiento y nuestra sensibilidad culinaria.
Clasificar implica reconocer categorías. Y ese conocimiento, como ya vimos, proviene del Transformador y es recogido por el Sintetizador, cuya principal función es el desarrollo de un trabajo útil. Aquí, cada palabra es relevante: la noción de desarrollo, principal y básica función del Sintetizador, que existe con esa finalidad. La noción de trabajo, porque el desarrollo implica cosas que hacer, trabajar. Sin eso moriríamos en cuanto se detuviera esa función. Ningún órgano, ninguna célula haría nada. No haríamos un solo movimiento, no tendríamos un solo pensamiento. Sería la muerte por inactividad generalizada. Así, para permitirnos vivir e ir a mejor, a más, y así desarrollarnos, el Sintetizador trabaja sin descanso: reconoce datos, es decir, los identifica, los recoge, los analiza, los clasifica, los archiva, y hace mil cosas más como ya veremos, y, todo ello, para que seamos seres pensantes e inteligentes.
Reconocer categorías permite clasificar de manera coherente y práctica, es decir, que facilita la utilización frecuente y versátil del material clasificado. En nuestro cerebro hay millones de clasificaciones y de categorías, todas vivas, que nos permiten recurrir a nuestra memoria y utilizar el material clasificado para nuevos análisis y nuevos desarrollos. Cada ser humano tiene su manera peculiar de clasificar los datos que recoge, porque la clasificación depende de las categorías que, a su vez, dependen del Transformador cuya esencia es el ser real y profundo de cada persona. Y eso nos hace diferentes e incomparables.

– El Sintetizador memoriza: es decir, retiene la información almacenada y la mantiene consciente. El Sintetizador sano tiene una memoria impresionante. Y el gran secreto que descubrimos con el MAT es que, para que eso se produzca, el Sintetizador debe estar alimentado por su energía innata y correspondiente. En efecto, como veremos en el próximo capítulo, la emoción adecuada para que el Sintetizador funcione en todas sus competencias es que esté alimentado por la tristeza auténtica, definida en el MAT como sensibilidad a la pérdida. Dejaremos para el capítulo siguiente el discurso sobre ello, contentándonos con una mera ilustración. Si tenemos la facultad de sentir las pérdidas y entristecernos por ellas, tendremos automáticamente la facultad de recordar un máximo de datos vividos, recogidos y almacenados: para no perder oportunidades, recuerdos, combinaciones posibles y, más elementalmente, datos.
Existen muchas técnicas para memorizar, todas relacionadas con la facultad de hacernos sensibles a la pérdida. Y eso no es casual, es causal.
Por otro lado, sobrecargar la memoria, ya se ha demostrado, es nocivo porque limita la disponibilidad para captar y elaborar datos nuevos, que pueden ser más importantes que la mera acumulación de material excesivo. Cuando funcionamos bien, tenemos sobre todo un buen archivo con facilidad de acceso, más que la facultad de recordar todos los números de teléfono de la guía o anuario. Podríamos hacerlo, en detrimento del ejercitamiento de nuestras demás estructuras de manera armónica, llegando así a un desequilibrio. Nuestro Rector, si funciona bien, nos alertaría enseguida sobre el riesgo de falta de armonía. Además, la función trascendente del Sintetizador quedaría hipotecada pues acumulación no significa claridad, y sí riesgo de confusión.

– El Sintetizador piensa: es decir, formula ideas nuevas que nos pueden ser útiles para solucionar cualquier problema que se nos presente.
Todas las escuelas racionalistas, desde Sócrates hasta Descartes, han identificado la enorme importancia del pensamiento en el ser humano, llegando hasta confundir el pensar (tarea de Sintetizador) con el ser (Transformador) como lo hacía Descartes. En nuestra sociedad occidental se ha desequilibrado la estructura de personalidad a favor del Sintetizador obeso, mientras que en el universo oriental se ha deflacionado el Sintetizador en provecho del Orientador. Ambas posiciones son erróneas, a más de peligrosas, pues llevan al desequilibrio y a la falta de armonía.
Pensar, en un ser equilibrado, debería ser una sexta parte de su actividad. Pensar es adecuado cuando se tiene un problema para resolver, cuando se tiene una oportunidad de desarrollar algo vivo y bueno, cuando se ha perdido algo y se busca una opción nueva para remplazarlo y cuando estamos bien y decidimos estar mejor. Nada más. Pensar por pensar y así torturarse cerebralmente, agotando nuestra mente, es malo. Pensar a la hora de crear también lo es, pensar en vez de sentir sensaciones y emociones es malísimo, pensar en vez de poner límites y así dar más opción a que nos invadan y destruyan también lo es, y pensar en vez de amar y entregarse es desolador.
Por estar viviendo y trabajando en una sociedad racionalista donde el pensamiento ya es manía casi excluyente, introducimos una verdadera revolución en nuestro trabajo como consultores y como formadores, no sólo en materia de impedir que las demás estructuras, todas, no estén presentes en cada ocasión en nuestros estudiantes y clientes, sino sobre todo en materia de adecuada utilización del Sintetizador para pensar bien. Pues, como ya veremos, el Sintetizador se suele utilizar en el medio laboral con demasiada frecuencia, es decir remplazando las estructuras a las que corresponde trabajar, y, cuando se debe utilizar el Sintetizador, no se utiliza o se utiliza mal, pues no se erradican las causas del problema, que es, para nosotros, el criterio de una persona inteligente.
Tomaremos dos ejemplos, uno para ilustrar cada caso mencionado: un ejecutivo acaba de ser expulsado de la organización porque no le cae bien a su jefe. Entonces se deprime y piensa en cómo congraciarse con él o en cómo no volver a mostrar que es más creativo que su jefe para no volver a ser envidiado y expulsado en su próximo trabajo. Es un mal procedimiento. Debería sentir rabia por la injusticia y alegría de no estar más en un medio hostil para con su creatividad. Y ponerse a buscar otras opciones de trabajo con gente que no sea envidiosa o, mejor, con gente que sepa valorar lo grande, es decir que utilice bien su Transformador. Así, nuestro ejecutivo ganaría y se desarrollaría en vez de condenarse a perder.
El otro caso lo tenemos en otro ejecutivo que llega tarde al aeropuerto y se encuentra con que perdió el avión. Este se pondrá rabioso y culpará una serie de elementos (como el despertador o el tráfico) y de personas (el empleado que le comunica que el avión ya salió) o a sí mismo (por lo idiota que fue al llegar tarde, aunque haya sido porque se le pinchó una rueda). Mala opción, pues no trae soluciones ni desarrollo a su problema. Esta es la ocasión de usar el Sintetizador para buscar otras opciones con que compensar la pérdida. Esos ejemplos traducen situaciones muy frecuentes en las personas.

– El Sintetizador relaciona: de manera prodigiosa, como ningún computador será nunca capaz de hacer. Relaciona sensaciones e ideas, sentimientos e intuiciones, conclusiones e imaginaciones, es decir, todos los datos aportados por cualquiera de nuestras seis estructuras. El Sintetizador relaciona elementos compatibles y, al contacto con el Transformador, relaciona elementos incompatibles hasta ahora, para ser creador. Cuando se va desensibilizando al miedo de relacionar cosas aparentemente alejadas, se vuelve más audaz, más ocurrente, más inteligente y claro.
El prodigio de nuestro Sintetizador es que es capaz de relacionar peras con manzanas, una sensación táctil con un olor, una emoción con un dato cifrado, un diagnóstico con una intuición, todo ello y cien cosas más, y dar un resultado inteligente, es decir congruente y coherente.
Por ejemplo, relacionamos el paro con el miedo y el subdesarrollo. Es una relación inteligente. Pero hay mil relaciones más. Todas inteligentes. Se puede relacionar con tiempo libre, con creación de un nuevo modelo de sociedad, con dedicación a los hijos, con cambio de empleo más acorde a nuestra real situación o nivel de crecimiento, con hambre, con vergüenza ajena, con mil cosas.
La facultad de relacionar posibilita el aprendizaje tanto de nuestras conductas positivas como de nuestras conductas negativas. En efecto, si cuando damos un abrazo a un amigo recibimos un airado rechazo, y esa respuesta se produce una y otra vez, dejaremos de abrazar a nuestro amigo. Lo malo será extender esa respuesta y no abrazar a nadie.
La facultad de relacionar ha permitido a la lógica formular el principio de causalidad, según el cual una causa produce un efecto. En el ejemplo anterior, si en vez de un amigo adulto cuando ya lo somos también se trata de papá y de mamá cuando somos muy pequeños, podremos decidir que abrazar trae efectos perniciosos y dejar de ser espontáneos y afectuosos para siempre.

– El Sintetizador percibe las pérdidas y los incrementos, así como las variaciones por más pequeñas que sean. Y esta facultad es la que le da su real utilidad en nuestra estructura. El Sintetizador es nuestro gran matemático personal. Es nuestra calculadora personal. Lo mide todo. Por ello, capta de manera muy intensa y aguda cualquier variación. Al decir variación no hablamos de cambio, materia del Orientador. Variación significa la misma cosa en medidas diferentes.
Por ejemplo, tenemos menos dinero que el mes pasado a la misma altura del mes. Eso es un desbalance, una pérdida. Nuestro Sintetizador se pondrá en marcha y analizará la situación hasta detectar las causas objetivas de tal pérdida. A partir de allí encontrará opciones y soluciones, erradicando las causas.
Todos los aparatos de medición que posee el ser humano han sido inventados por nuestro Transformador para imitar la capacidad de nuestro Sintetizador; así como el computador es el ejemplo más moderno y avanzado para imitar la facultad de nuestro Sintetizador de trabajar, almacenar, relacionar, archivar y medir. En la labor de medir daremos, como ejemplo, el tamaño de las letras y los espaciados que elegimos para escribir un texto.
En lo que se refiere a lo bueno, el Sintetizador mide las pérdidas y busca soluciones de reemplazo, y mide las ganancias o incrementos y tiene la satisfacción del desarrollo. En lo malo, el Sintetizador procede al revés: por ejemplo si nos medimos la temperatura y nos encontramos 40º de fiebre tendremos un problema que se trata de resolver y si, al día siguiente tenemos sólo 38º, ya habrá más desarrollo de nuestra salud.

– El Sintetizador procesa: para llegar a una idea, el Sintetizador relaciona y procesa todos los datos disponibles relacionados con cualquier problema. Procesar significa tener un programa y programarse para llegar a una solución o a un resultado deseable. Por ejemplo: queremos ir al cine: recogemos datos leyendo la cartelera y procesamos datos, los recogidos y los archivados sobre las películas que ya vimos, sobre nuestros gustos e intereses, mezclamos todos esos datos de manera dirigida a la elección de la película y llegamos a una elección. Por ejemplo, podemos ver nuestro propósito destruido si dejamos de procesar los horarios de la película y nos presentamos frente a la taquilla cuando ya está cerrada.
Cuando no encontramos soluciones satisfactorias, las más veces es porque dejamos de procesar datos que tenemos archivados. En el ejemplo anterior del niño que decide dejar de abrazar, si abriéramos su archivo de datos encontraríamos muchas ocasiones, anteriores y posteriores a la decisión, donde el niño pudo abrazar o ver a otros niños hacerlo, con entera satisfacción. Si ese niño va más tarde en su vida al psicólogo, éste le hará recordar esas experiencias y provocar otras, satisfactorias, para que las procese y llegue a tomar una decisión más saludable.
En el tercer capítulo, cuando veamos las tipologías de personalidad, nos encontraremos con que, según el perfil que tengamos, dejamos de procesar una infinidad de datos que, de ser procesados, nos harían recobrar nuestra plenitud. Y, así, todos nos acostumbramos, para mantener nuestra prisión tipológica, a sobrevalorar ciertos datos y sus estructuras correspondientes, procesándolos todos, y a desvalorizar otros, con sus correspondientes estructuras, dejando de procesarlos. Por ello, el resultado es falso, tramposo y empobrecido.

– El Sintetizador conecta, es decir, establece conexiones de todo tipo entre todos los datos disponibles. Por ejemplo, en el tercer capítulo, veremos que se adquiere una tipología de personalidad al desconectar la emoción adecuada de nuestra estructura más fuerte y talentosa, remplazándola por falsa rabia. Así, un niño que tiene un Rector muy potente, decide, por razones muy poderosas que analizaremos más tarde, desconectar el miedo de su Rector. Con ello, deja de funcionar, y, cada vez que ese niño se encuentre en una situación donde necesite diagnosticar amenazas o poner límites dejará su sistema abierto a la invasión. Con ello se volverá incauto y confiará en los peores y más tóxicos. Para volver a conquistar su talento de infancia ese niño, por lo general ya adulto, volverá a conectar el miedo a su Rector y será un talento en detectar amenazas y en defenderse.
El Sintetizador conecta todos los elementos conectables de nuestra estructura. Por ejemplo, para que un trabajo de equipo se pueda dar en nosotros, el Sintetizador conecta cada estructura con todas las demás, para que se relacionen, comuniquen y trabajen juntas. Este trabajo que hace hacia fuera, entre las estructuras y entre cualquier elemento importante o necesario, lo hace también hacia adentro, al conectar con un dato aparentemente olvidado, necesario para ser procesado, y fundamental para detectar una opción más conveniente para nosotros.

– El Sintetizador desarrolla y ésta es su principal función. En efecto, buscar cómo producir más y mejor de lo mismo significa desarrollar. Por ejemplo, producir más objetos para desarrollar la producción de bicicletas en una fábrica, es tarea fundamental del Sintetizador.
En el ámbito corporal, cuando nos crece el pelo o las uñas, es que el Sintetizador está trabajando. Cuando desarrollamos un programa de acción, con asignación de tiempos y de responsables, es el Sintetizador al que ponemos en marcha para lograrlo.
En nuestra evolución, es necesario el trabajo en equipo entre el Sintetizador que desarrolla, el Transformador que crea otra cosa que antes no existía y el Orientador que produce cambios entre un estado y otro, diferente y sin relación. Por ejemplo, en la creación de una empresa el cambio interviene cuando los futuros socios, que antes no se conocían, se encuentran y se relacionan. El desarrollo se produce cuando la comunicación entre ellos va creciendo y abordan sus sueños y sus proyectos. La transformación se produce cuando logran crear un proyecto nuevo de empresa que logre dar cuenta de una realidad que desean crear. El acuerdo para hacerlo dependerá del Protector. Y el desarrollar cada uno de los socios su programa de trabajo para convertir un mero proyecto en realidad será tarea del Sintetizador. El formar equipo y trabajar todos juntos para lograr desarrollar los medios, los productos, las acciones y los resultados será igualmente función del Sintetizador.

– El Sintetizador detecta aciertos y errores: aprueba los primeros y corrige los segundos. Así, el Sintetizador tiene como función la verificación de la fiabilidad de los datos con los cuales vamos a trabajar. Si pensamos que dos y dos son cinco, el Sintetizador detectará un error en el resultado y buscará la solución justa en la memoria o usando algún instrumento de cálculo como contar con los dedos por ejemplo, o usar una calculadora.
Es importante diferenciar un error de una mentira. El Sintetizador no detecta ni diferencia las mentiras sino los errores. Por ejemplo, si debemos agrupar ovejas blancas y negras en dos tropeles distintos, si se nos cuela una oveja negra en un tropel de blancas, será un error y el Sintetizador lo detectará y lo corregirá, apartando y reconduciendo a la oveja negra a su grupo. Si lo que ocurre es que alguien pintó una oveja blanca de negro, la detección de esa trampa o mentira será función del Vitalizador. El Sintetizador podrá detectar la impostura de manera más detallista y lenta, observando que cuando llueve la oveja negra pierde su color, o analizando que las pesuñas tienen pelo blanco, es decir de manera más experimental y deductiva.

– El Sintetizador calcula sumando, restando, multiplicando y dividiendo. Estas habilidades están, en efecto, incluidas en la función de desarrollo, es decir obtención de más o menos de lo mismo. Y la función de sumar, multiplicar, restar y dividir se hace entre objetos o sujetos de categorías similares. No se puede dividir tres manzanas por una pera, ni multiplicar cuatro barcos por seis submarinos. Ese tipo de procesos los hace el Transformador, no el Sintetizador.

– El Sintetizador percibe lo muerto y lo inútil, y lo no actualizado. Esta es una función esencial del Sintetizador para mantenerse actualizado y eficaz. La percepción de lo dañado, para buscar qué hacer para repararlo, es una función muy fundamental. Igualmente la percepción de lo muerto, de lo que ya no sirve, para que el Vitalizador lo saque del sistema y conservar a éste vivo y sano, para que no sea contaminado y por ende dañado por el objeto o sujeto muerto que se podría descomponer y pudrir el todo.
Si tenemos por ejemplo un instrumental de carpintería que nuestro Sintetizador necesitará para reparar muebles y en ese conjunto hay dos martillos de los cuales uno roto y dos docenas de clavos de los cuales tres torcidos y sin punta así como una lima dañada, el Sintetizador deducirá que el martillo roto y los tres clavos no se deben tomar en cuenta para calcular nuestra capacidad de trabajo. El Vitalizador las eliminará del set de carpintería, que estará así más útil y eficaz. El Sintetizador decidirá repara la lima dañada.
– El Sintetizador encuentra opciones: Como resultado de su capacidad de programar y de procesar, el Sintetizador encontrará resultados que analizará a su vez y comparará para seleccionar la mejor opción para cada momento. Muchas veces se ha definido la inteligencia, función de nuestro Sintetizador, como la capacidad de encontrar soluciones a los problemas. Y esas soluciones están entre las opciones válidas y fundamentadas de las cuales tratamos ahora.
Por ejemplo, tenemos dos horas libres: nuestro Sintetizador procesará todos los datos de toda nuestra estructura de personalidad y propondrá opciones varias y complejas a nuestra consideración. Como dormir un rato, tomar un baño, ir a cortarnos el cabello, ir al cine, leer un libro. Entre todas esas opciones, y las más veces combinándolas, nos decidiremos por la mejor opción, la que nos desarrolle mejor eliminando al máximo las pérdidas.

– El Sintetizador encuentra soluciones: la solución difiere de la opción porque la primera, si es verdaderamente una solución y no una opción, elimina la causa del problema que originó el recurrir al Sintetizador. Por ejemplo, si tenemos fiebre, una opción sería tomar un baño fresco o una aspirina para bajar la temperatura. Una solución aceptable sería ir al médico y hacernos análisis y tomar el tratamiento para eliminar la causa de la fiebre. Una solución MAT sería tomar contacto con la rabia que hemos transformado en falso miedo y enfrentar las causas de rabia, erradicándolas. Esta solución elimina un problema estructural que, en este caso, paraliza el Vitalizador y, con él, sus funciones, recuperando así la vitalidad, la justicia y la salud.
Asimismo, si un empleado no tiene un buen desempeño, una opción sería hablar con él y obtener el compromiso suyo de mejorar. Una solución sería analizar su desempeño y detectar la causa de los fallos y erradicarla. Como lo podría ser inscribirlo en un curso de manejo del ordenador, si la causa que se detectó fue la ignorancia del manejo de ese instrumento.
– El Sintetizador compara opciones y soluciones: La tarea de comparar es esencial en la función de conocer, finalidad principal del Sintetizador. Tener un máximo de puntos de comparación y compararlos es fundamental para que esta estructura desarrolle su conocimiento y lo ensanche. Esta tarea forma parte del proceso de conocimiento y pasa a conformar nuestra experiencia del mundo, también tarea del Sintetizador.
El ideal del Sintetizador, cuando procede a esa tarea, es la de lograr determinar y seleccionar aquellas opciones y soluciones que producen el máximo de efecto positivo con el mínimo de recursos posibles. Esto nos permite ser eficaces. Obtenemos así un máximo de ganancias con un mínimo de esfuerzo y de dolor.

– El Sintetizador encuentra, para cada problema, la mejor solución: y, además ese proceso de actualización y de mejora no acaba nunca, porque nuestro Sintetizador sabe que jamás se llega a la perfección sino a lo perfectible. Y en ese proceso de buscar la excelencia, el mayor conocimiento y el mayor desarrollo, el Sintetizador busca apersigue mejorar desde el preciso momento en que selecciona la mejor solución u opción. Para el Sintetizador inteligente nada es definitivo mientras esté vivo. La mejora es desarrollo; y es continua.

– El Sintetizador compara y actualiza datos y soluciones: al completarlos y corregirlos se llega a actualizar de manera continua tanto los datos como las opciones y soluciones. Una vez actualizados, se procede una vez más a compararlos para realizar, cuanto menos, dos cosas: optar por lo más eficaz y conveniente en cada caso o encontrar otra opción o solución que sea consecuencia de la comparación. Por ejemplo, si en una familia siempre se hizo algo de una misma manera y eso por tradición y por ser eficaz, el Sintetizador ha estado comparando durante ese largo tiempo y no encontró necesario ni útil cambiar. Pero en algún momento, en su tarea de comparar, encontrará otra forma de hacer lo mismo más eficaz y rica. Entonces actualizará sus datos y seleccionará como opción o solución, una forma de hacer distinta y más rentable, útil y moderna.

– El Sintetizador ofrece opciones nuevas, acordes con cada situación precisamente porque es capaz de percibir las pérdidas. En efecto, una opción puede ser la mejor mientras permita el mantenimiento y preservación de algo valioso y no signifique ni acarree pérdidas. Si se detecta otra opción que permita desarrollar más y perder menos, esa nueva opción será la que el Sintetizador seleccionará. Por ejemplo, cuando se escribía en máquina de escribir manual no se podían introducir correcciones importantes ni desplazamientos de textos, ni copias salvo una o dos con papel carbón. Usar esa máquina era la mejor opción para el trabajo diario y requería una gran maestría en ortografía y en manejo del teclado. Cuando surgieron los ordenadores personales, nuestro Sintetizador empezó a comparar y detectar todo lo que se podía perder al continuar con la vieja máquina. Hoy no queda casi nadie en nuestro entorno que las siga usando. Se convirtieron en un anacronismo.

– El Sintetizador comunica: Esta es la segunda función más importante del Sintetizador: después de pensar de manera inteligente para encontrar soluciones a todos los problemas –pues para un Sintetizador que funciona bien no hay problema sin solución-, el Sintetizador es, en toda nuestra estructura, el auténtico y definitivo responsable de la comunicación.
En efecto, cuando ya se hizo el trabajo de pensar, de encontrar el qué hacer, decir, deducir, proponer, llega el tiempo de comunicar a los demás ese qué para tener acuerdos mínimos sobre el qué hacer. Juntos. La noción de trabajo es un concepto del Sintetizador. La noción de equipo también. Y la única manera de poder trabajar juntos es comunicar al otro o a los otros lo que hay que hacer, pensar, tener, etc.
La comunicación gestual, escrita y hablada es una competencia del Sintetizador. Nosotros, en nuestra labor docente y consultora enseñamos cómo y para qué se puede comunicar, a través de toda la estructura propia, hacia toda la estructura de los demás a través del Sintetizador que concluye sobre el qué decir y desde qué estructura o canal desarrollar su comunicación. Por ejemplo, si queremos comunicar que el plan estratégico que tenemos en una empresa no está bien orientado y se debería cambiar por este otro, mejor orientado a las oportunidades y necesidades del mercado, nuestro Sintetizador elegirá comenzar usando el canal Sintetizador –Sintetizador y dará datos e información objetiva que desvelará los errores del viejo plan. Luego elegirá el canal Transformador –Transformador para presentar una nueva creación que cubra las necesidades y oportunidades vislumbradas con el Orientador. Luego irá al canal Vitalizador- Vitalizador para que se rechace lo que ya no sirve y terminará eligiendo el canal Protector- Protector para crear consenso y compromiso sobre el nuevo plan. Esas elecciones de las mejores y más válidas opciones para hacer pasar ideas de una estructura a otra (ya sea propia o ajena) son habilidades del Sintetizador que hace el balance de lo disponible, conecta las diferentes opciones, las procesa y las compara sobre la base de la eficacia y utilidad, y elige la mejor y más desarrolladora opción.
No existe en nuestra estructura nada mejor y más autorizado para comunicar que el Sintetizador que posee todos los datos de todas las estructuras y es capaz de mezclarlos, procesarlos, mejorarlos, disponerlos en múltiples formas, analizarlos, buscar nuevas formas de combinarlos, mezclarlos, seleccionarlos, y tener acceso a toda la estructura para recoger más datos y proponer mejores opciones. Porque nuestro Sintetizador es nuestra capacidad de inteligencia, de economía y de desarrollo.

– El Sintetizador negocia (ganar- ganar): la negociación es una forma superior de comunicación puesto que se ocupa de lograr acuerdos y consenso de posiciones contrarias y las más veces enfrentadas. Y, un Sintetizador que funciona bien persigue el desarrollo sostenible y sostenido. No trata de trampear ni de manipular, ni de imponer relaciones de poder. Parte, como en todo su enfoque, de la creencia en que todo problema tiene una solución desarrolladora e inteligente y busca puntos de acuerdo entre las partes que permitan a ambas ganar y desarrollarse y tener más que antes de todo lo analizado y planteado. Esto es una negociación eficaz y no un juego de gato y de ratón donde el más tramposo, el más intimidante o el más provisionalmente poderoso impone su punto de vista sobre los demás. Ese tipo de negociación no está coordinada ni dirigida por el Sintetizador, sino por un Transformador manipulador, un Orientador invasor y un Rector castrador.

– El Sintetizador se manifiesta mediante conclusiones, análisis, síntesis, y comunicaciones.
Es la estructura que más tiende a la objetividad y a lo racional e inteligente. Se manifiesta básicamente mediante datos objetivos y contrastables. No por ello debemos concluir que las demás estructuras son subjetivas porque contemplan y trabajan con emociones, mientras que el Sintetizador es objetivo porque no trabaja con emociones. Esa conclusión sería errónea. El Sintetizador, como ya veremos, trabaja con una emoción especializada en la racionalidad y en el desarrollo. Esa emoción es la tristeza, ya lo veremos ampliamente en el próximo capítulo. Por el momento, recordemos solamente que la tristeza es la única emoción que nos permite percibir y sentir las pérdidas y aspirar a encontrar opciones y soluciones para remplazar esas pérdidas por un nuevo desarrollo y bienestar. Y que la inteligencia está en obtener más de lo que, en cada momento, se pierde.

El nombre que le pusimos en el MAT, el Sintetizador, corresponde a su función de conservar y procesar todos los datos disponibles para obtener resultados inteligentes. Y de todos los procesos mentales, el ser capaz, tras un buen análisis, de establecer una síntesis, es el proceso racional más difícil y complicado. En efecto, de poco nos sirve hacer doctos y sólidos análisis si después no somos capaces de establecer una síntesis. La síntesis, luego, será recogida por el Protector para crear conceptos. Será igualmente recogida por el Transformador para crear categorías. Será procesada por el Orientador para desvelar verdades nuevas y caminos inexplorados. Sin la síntesis, nada de eso sería posible. Si lo ilustramos, el análisis nos daría los qués y la síntesis nos daría el qué definitivo y total. Esa es la diferencia entre la laboriosidad o el trabajo meritorio y la inteligencia clara y brillante, función real del Sintetizador. Por ejemplo, en este capitulo estamos haciendo una presentación, un análisis y una síntesis de nuestra estructura universal de personalidad en sus seis dimensiones. Presentamos el qué tenemos, todos, para poder vivir como un humano.
En el diagrama, página 122, el Sintetizador es representado por un círculo entre los dos triángulos del Socializador y del Conectador. En el dibujo de la estructura integrada, el Sintetizador es representado por el mismo círculo, pero que encierra los dos triángulos que, simplemente, se introducen en el círculo del Sintetizador. La idea de representarlo por un círculo corresponde y se ajusta a su función de archivar, ordenar, procesar todos los datos disponibles provenientes de las seis estructuras. Mientras que el Socializador se representa como un triángulo en equilibrio sobre su punta como ilustrando el anhelo de conciliar y equilibrar orden y colaboración solidaria. En cuanto al triángulo del Conectador, el triángulo que reposa sobre su base sugiere la conexión con la realidad tripartita: dos de ellas que se pueden percibir en contacto con el mundo visible (el Vitalizador y el Transformador apoyados sobre su base en la realidad aparente) y uno elevado y sin contacto con la materia visible (el Orientador colocado de manera suspendida con respecto a la base). Esto en cuanto a intención de representación de una realidad que no se puede transmitir en una simple figura geométrica, sino como aproximación de intención didáctica.

Cuando funciona bien, el Sintetizador es completo, sextidimensional en cuanto a datos, conclusiones, interrogantes. Es ágil, versátil, hábil, claro, reflexivo, informado, actualizado, ecuánime, objetivo y sintético.
Es ágil porque tiene toda la información imaginable, archivada y ordenada, con todas las posibilidades de conexiones y combinaciones posibles.
Es versátil justamente porque la información se puede procesar sin censuras en todas las formas y combinaciones posibles, con lo cual las posibilidades de opciones y soluciones son ilimitadas.
Es hábil porque está súper informado y posee la destreza de aprovechar todas las oportunidades aparentes y también inéditas.
Es claro porque sabe seleccionar la información relevante y procesarla de manera metódica, sincera y honesta, lo que impide cualquier confusión u opacidad.
Es reflexivo porque no se contenta con un solo enfoque o análisis de los problemas, y, además, huye de los tópicos porque sabe que corresponden a cosas muertas que él detecta, buscando siempre el enfoque más actual y desarrollador. Además está permanentemente actualizando cualquiera de sus resultados.
Es ecuánime porque trabaja objetivamente, valorando cualquier potencial de desarrollo, sin pasión. Con ello encuentra siempre algo aprovechable, veraz, útil y auténtico, allí donde otras estructuras tiran la toalla y renuncian o desechan.
Es sintético porque inteligente y por ende esencial y escueto. Va al grano, sin rodeos, concentrándose en lo esencial. Además, una de sus fortalezas es detectar cualquier posible pérdida, y la gestión del tiempo entra precisamente en la materia de su especialidad, con lo cual, evita e impide perder tiempo en cosas y datos accesorios, estériles o contaminantes. Solo valora lo que fomenta lo vivo.
Cuando el Sintetizador funciona bien tiene, fundamentalmente, tres funciones:
– El desarrollo de la inteligencia que se manifiesta de manera analítica, sintética y clara y que resuelve cualquier problema que se le presenta.
– El control y gestión del tiempo. Esta materia cubre un enorme repertorio cuyo desarrollo merecería todo un libro. Lo sintetizaremos refiriéndonos a la habilidad de invertir el tiempo en actividades que desarrollen oportunidades para cada una de nuestras seis estructuras y que eviten pérdidas y deterioros en el campo de dichas estructuras. Es una enorme materia que enseñamos en nuestros seminarios.
La comunicación total, garante del desarrollo, que incluye los signos gestuales, verbales y físicos de reconocimiento e incentivación de cada estructura, hacia sí mismo y hacia los demás. Además de esta materia, incluye, en la metodología MAT, el manejo de los canales tipológicos de comunicación, venta y negociación. Esta última enseñanza garantiza triplicar la eficacia de la comunicación.
El campo de actuación del Sintetizador será objeto de un próximo libro. Por ahora existe uno: “El MAT, ciencia del Dirigente del siglo XXI”, escrito por nosotros en 1989 y disponible enviando un mail a: contacta@mat21.netadalverny@e-colmado.com. Y.

Cuando funciona mal, el Sintetizador es confuso, necrófilo, espeso, sombrío y pesimista.
– Es confuso: la memoria no funciona bien y olvida, o mezcla datos irrelevantes que introduce en el Procesador como teniendo una jerarquía e importancia relevantes. Con lo cual el resultado es tópico y lamentable, caracterizándose por lo banal de su resultado.
– Es necrófilo: se niega a deshacerse de datos falsos, muertos y trasnochados y los procesa con carácter prioritario con respecto a los nuevos y vivos. Presenta en sus resultados un mundo de muerte que privilegia y ama lo muerto.
– Es espeso: su cadencia es lenta a más de confusa. Mezcla churras con merinas y parece el pensamiento de un deficiente mental.
– Es sombrío: confunde la seriedad y la fiabilidad con ser siniestro y pesimista. En vez de encontrar soluciones, trae problemas.

El Sintetizador puede, como cualquier estructura, fallar por exceso o por defecto. Por exceso, hay una recarga excesiva de datos mal jerarquizados y archivados que invaden el procesador a la hora de encontrar soluciones y opciones. Con lo cual, el discurso de una persona en estas condiciones es penoso por su pesadez, por lo interminable de sus exposiciones, por los paréntesis que abre en cada desarrollo de su intervención, paréntesis repletos de muletillas como “obviamente” ( seguido de confusos desarrollos y datos), “perfectamente” (seguido de imperfectas y excesivas puntualizaciones que hacen perder el hilo de lo esencial), “naturalmente” ( seguido de datos falsos o trasnochados que han perdido vigencia y actualidad).
En cuanto a la gestión del tiempo de un Sintetizador así, se caracteriza por la acumulación de cosas irrelevantes y rutinarias que comen todo el tiempo e impiden la creación y la apertura natural hacia el Vitalizador, que rechaza y borra todo lo falso, muerto e inútil, y hacia el Transformador, que permite crear y crecer. Queda un ser abrumado, derrotado y estéril que teme ser, mostrarse, crear y crecer. Un ser triste y deprimente.
Cuando el Sintetizador falla por defecto, el pensamiento es pobre y débil y la persona se caracteriza por mariposear sin fijarse ni consolidarse, de flor en flor, como un infante irresponsable sobre el cual no se puede contar como adulto. Es superficial y picaflor. Prefiere la seducción a la venta y la manipulación a la negociación.

¿En qué campos se manifiesta el Sintetizador?
El Sintetizador se manifiesta en todos los campos de la estructura humana, tal y como lo hacen las demás estructuras:
En su propio campo: a través de recuerdos, pensamientos, soluciones, opciones, comunicación, negociación y venta, y, sobre todo, solución de problemas.
En el campo del Rector: los ejemplos son innumerables. El ordenamiento de los artículos de una ley, por ejemplo, evidencia la intervención del Sintetizador en materia rectora. La realización de una valla de separación entre parcelas colindantes, y toda realización de trabajo que posibilite ejecutar las intenciones de separar, regir, regentar, normatizar, son intervenciones del Sintetizador. En un ejército, por ejemplo, el orden de las filas y la coordinación de los soldados desfilando en orden a paso militar impecable es presencia e intervención del Sintetizador. En general, todo trabajo, proyecto y ejecución necesitan prioritariamente al Sintetizador.
En el campo del Protector: también abundan los ejemplos. Nos limitaremos a la comunicación, que implica preocupación y atención para con el otro, sin lo cual nunca nadie se comunicaría. O cuando se decide hacer un regalo: hay que trabajar encargándolo, comprándolo, envolviéndolo, trasportándolo, entregándolo.
En el campo del Vitalizador: todo el material de desecho que el Vitalizador tiene que descartar proviene, por lo general, del Sintetizador. Además mencionaremos todo lo que represente un trabajo en el dominio de los movimientos, de la gimnasia, de la marcha. Millones de ejemplos. Pues el Sintetizador, de entre todas las estructuras, es la que trabaja.
En el campo del Transformador: No habría ningún funcionamiento posible del Transformador si el material que va a usar para realizar sus combinaciones y creaciones no estuviera ordenado y clasificado en el Sintetizador. Además tras cualquier creación, o más bien idea de creación, viene el momento del análisis de factibilidad, validez, sensatez del proyecto. Luego llega el trabajo de realizar la obra.
En el campo del Orientador: en el campo donde menos se sospecharía la intervención del Sintetizador es casi donde más constante se presenta. Pensemos en manera conocidas de contactar con la trascendencia: técnicas de meditación, técnicas de viajes astrales, técnicas de interpretación de sueños, todas necesitan un trabajo, un proceso, unas técnicas. Eso como punto de partida para lograr acceder a ese mundo irracional e inconsciente. Una vez en contacto, hay una constante intervención del Sintetizador en la selección de canales traducibles e interpretables por la razón. Por ejemplo, si el mismísimo Dios nos habla, lo oiremos por el canal de nuestro idioma o de algún idioma que entendamos. Eso es intervención del Sintetizador. Y después de la revelación de algún portento o verdad desconocida hasta ahora, intervendrá el Sintetizador para discriminar, con su análisis, si lo que descubrimos es factible y posible o debe ser archivado (por el Sintetizador, naturalmente) o si se trata de un delirio o una alucinación.

Manifestaciones del Sintetizador en arte y en religión:
– En arquitectura: todo el estilo barroco es una manifestación del Sintetizador en arte en general. El estilo modernista también lo es.
– En literatura: además de la mayoría de ensayos y de muchos filósofos como Nietzsche, citemos a Thomas Mann y a Proust como insignes exponentes del Sintetizador.
– En música: Bach, Vivaldi, Monteverdi, Handel son máximos exponentes del Sintetizador en música. También lo son Mussorgski y Shostakovich. En música popular, citemos la raspa y el cha-cha-cha.
– En pintura: Poussin, Rubens, Cezanne, son sólo algunos de los excelsos maestros del Sintetizador en arte plástico.
– En religión: Zoroastro es el maestro más alto en la expresión del Sintetizador en religión. También podemos mencionar la Masonería, aunque no es exactamente una religión.

En el cuerpo, los órganos regidos directamente por el Sintetizador son el sistema linfático, los oídos, el cerebro (muy particularmente el izquierdo) y la glándula tiroides.

El Esplendor de lo Humano - Preciada Azancot

El Esplendor de lo Humano – Preciada Azancot

Extracto del libro “EL ESPLENDOR DE LO HUMANO”,  de Preciada Azancot
©Preciada Azancot