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Nacimiento de una Nueva Civilización

Por Preciada Azancot

Cuando una Nueva Civilización nace de verdad, sobre todo cuando se trata, como es el caso, de la Civilización de Humanismo Universal del Tercer Milenio, ha de hacerlo como un parto biológico. Parir es el acto más maravilloso y el trabajo de equipo más exultante y gratificante entre la madre y el hijo.

¿Dónde se ha visto que biológicamente, para nacer, el feto deba matar, descuartizar y destripar a su madre? Sólo un Sociópata es capaz de tal discurso y eso debería bastar, con un mínimo de instinto y de piel, para descartarlo, desenmascararlo y apartarlo.

Preciada Azancot, 23 de Diciembre de 2015

¡NO AL BULLYING!

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Lo peor que unos padres pueden consentir a sus hijos radica en invertir el pilar central que sostiene su sistema, su estructura y su Ser, es decir remplazar el MIEDO a dañar la integridad y el consecuente RESPETO por la ética, las normas, la seguridad, los límites íntegros, por FALSO ORGULLO, es decir soberbia, chulería, narcisismo en suma, para sentirse superior a los demás y poner su narcisismo en el Centro de su propio sistema. Así sólo producirían a futuros Sociópatas que se creerían con derecho a esclavizar y humillar a sus propios padres, maestros y, de modo general a todo lo que los supere en talla, sabiduría, sensibilidad, experiencia.

La primera y más irremplazable e impostergable NECESIDAD DE UN INFANTE es justamente la SEGURIDAD, que sólo puede garantizar una adecuada gestión del miedo a avasallar, a amenazar la integridad, a romper límites necesarios para vivir en armonía en sociedad.

Y es imposible que un niño bien educado en casa, se rebaje y degrade en perpetrar abusos contra compañeros más vulnerables. Imposible. Antes bien, un niño bien educado en el respeto de los límites deseará proteger, defender, amparar, dar seguridad en suma a sus compañeros más sensibles y vulnerables. Un niño respetuoso será un niño armónico y fiable, que no sólo jamás se degradaría en ser un invertido social, sino que denunciaría y confrontaría a los compañeros impresentables que amenazaran la integridad de los demás.

Es imposible que padres éticos y seguros no se den cuenta de que tienen a un pequeño terrorista en casa, porque eso significaría que los hermanos menores, la madre, las personas que trabajan en casa, los sin techo por la calle, ya habrían recibido maltrato por parte del niño/niña.

Una conducta así de monstruosa se tolera primero en casa, se ve premiada y modelada por el maltrato de género, por la burla a los niños más jóvenes, por la descalificación de la dignidad y por el premio a las relaciones de poder. No nace de la nada.

Atajar tales conductas, sancionarlas, denunciarlas, también comienza en casa. Por ende, no sólo los niños deberían ser reeducados, sino sobre todo sus progenitores. Rotundamente y firmemente, hasta despertar tanto el Miedo auténtico del niño, como su Orgullo auténtico, es decir, en este caso, el que se sienta AVERGONZADO y necesite rectificar, por verdadera exigencia interna de su propia ética.

Creo que los abuelos serían los mejore Mentores para ello, tanto de cara de sus nietos, como con respecto a sus propios hijos crecidos. También los maestros y educadores, castigando y aislando al niño hasta que éste rectifique. Porque en casos así de graves, no basta con decir “lo siento”, hay que desear imperiosamente, rectificar, una y diez veces.

Pero no nos engañemos, ya que ese pilar Eje estructural, Miedo auténtico-Orgullo auténtico es el pilar central que sostiene los fundamentos DEL SER Y GARANTIZA LOS LÍMITES ÉTICOS INFRANQUEABLES QUE ASEGURAN SU DIGNIDAD, el fenómeno del cual tratamos hoy es sólo in INDICADOR de lo podrida que está la sociedad actual a nivel planetario.

En España, sin ir más lejos, ¿acaso no se humilla al vulnerable, al desamparado, acaso no se desahucia a los arruinados por causa de la mala gestión de los bancos, acaso no se roban los ahorros de los viejos confiados engañados por sus “banqueros de toda la vida”, acaso no se culpabiliza a los parados y a los enfermos, como si fueran cargas indeseables que debería emigrar y dejar el terreno a los tiburones? Y, más grave aún, su consecuencia inmediata: ¿acaso la sociedad no está hoy polarizada entre feudales en el poder que desprecian y hacen Bullying a los ciudadanos y facciones mafiosas y populistas que sólo aspiran a invertir los términos del revanchismo, dinamitar lo poco bueno que nos queda e institucionalizar la ideología mafiosa pandillera como se hace en Venezuela? Os dejo la pregunta, amigos.

Preciada Azancot

WOMEN WAGE PEACE: Una muy interesante iniciativa que me propongo investigar

Por Preciada Azancot

Por lo pronto deseo dejar algunos datos -todos ellos están desarrollados en los más de 150 artículos que escribí en Facebook desde el secuestro y asesinato de los tres estudiantes Israelís en una nueva forma de guerra que creí demasiadas veces solitaria y que ¿casualmente? sólo estuvo apoyada por (muy pocas) mujeres judías- sobre el resultado de mis investigaciones en la materia:

– Ante todo mi INMENSA ALEGRÍA Y ORGULLO DE VER ESTE MOVIMIENTO NACER Y MI ABSOLUTA SOLIDARIDAD CON ÉL. También mi orgullo, amor y alegría de poder aportar muchísimo, como investigadora y como mujer, a la pacificación de este planeta loco, obviamente comenzando y tal vez -ojalá- dedicándome a tiempo y energía completas a la causa judía en su sentido más civilizador y humanista del planeta, pues quien dude de esta realidad -que los judíos somos lo más civilizador, digno, innovador, desprendido, amoroso y humanista del planeta-, no merece ser interlocutor en absoluto en un objetivo de cordura y de paz en el mundo. Es más, puedo afirmar sin chulería que “¡con esa gentuza, no me hablo!”, y punto.
Y no por ser judía -por los cuatro costados- sino porque lo obvio es obvio para cualquier interlocutor de buena fe.
¡Jamás empezar el diálogo sobre la presunción de culpabilidad contra los judíos, jamás, pues el chivo expiatorio jamás ha de justificarse, sino que ha de denunciar y pedir cuentas! Todo el resto es el reino de terror, del caos y de la destrucción del Orden y del derecho natural y universal de los pueblos, base del Humanismo. Además ese yo-soy-tú-y-tú-eres-yo es Sociópata, azote de todos los finales de civilización y bomba nuclear de destrucción y enloquecimiento de los pueblos.
Y nada de pulsos, no. Los pulsos son para los sedientos de poder y los ególatras. Y justamente, los judíos jamás lo fuimos, de allí nuestra grandeza y de allí la ENVIDIA del entorno plagiario. Plantarse firmes en las afirmaciones fundamentadas en la verdad, sólo esto hay que hacer. Son los que acusan, a los que corresponde el cargo de la prueba en el estado de derecho. Lo demás es caos, impunidad, corrupción y jungla.

– El Tercer milenio será el de la MUJER. No es lo ideal, pero sí lo inevitable tras más de cinco milenios de dominación masculina. Dentro de ese contexto de futuro que ya se inició con este siglo, mi único deseo es que este movimiento no sea anti-masculino, ni siquiera anti-machista (el pulso horrendo) sino pro-hombre desde la MUJER INTEGRAL (¿también es “casual” que mi última foto trate de este logro?). Porque si no, como ya vimos con el feminismo, es querer estar en el “argumento” dentro del argumento: revindicar derechos “masculinos” desde una voz de hembra yupi o de amazonas es hacer más de lo mismo y perpetuar la guerra de sexos con la voz del “enemigo” pues en la mujer la hembra es la enemiga así como en el hombre, el macho es el enemigo, siendo estos dos enemigos lo que conforma el Ego. Obviamente, tampoco se trata de ser hembritas desvalidas y con síndrome de princesitas manipuladoras. Sino MUJERES.

– El Pueblo Judío está conformado por dos mitades que han de unirse más y en igual medida y estatus; y en esta tarea, las mujeres Isrealís son las más indicadas para edificar de partida este puente. El pueblo judío está conformado por su parte Territorialista (nuestro Hogar Judío: Israel, el padre, el novio, el esposo) que es su dimensión Masculina, y su parte Universalista y Humanista, la Diáspora judía, que es la del yo femenino del pueblo judío, su madre, su novia y su esposa.
Por ahora, a nivel mundial y en todas las religiones, la Shejiná está en exilio, pero como no pretendemos ser la parte femenina de Dios ni su porta-voz -¡Dios nos libre!- ocupémonos de nuestra dimensión humana, que incluye la parte espiritual personal y colectiva, obviamente.
Así que este movimiento, si ha de ser exitoso, ha de apoyarse y fortalecerse con el humanismo y las riquezas intelectuales de las dos partes del pueblo judío. Además la Yihad y el movimiento islamista no se limitan a la franja de Gaza. Si las mujeres de este movimiento olvidan su mejor refuerzo y hasta maestro, la Diáspora, no puede haber éxito posible para ellas. Jugarían a caperucita con la loba palestina y a las amazonas con sus hombres. Y de cara a la Diáspora, caerían en la arrogancia Israelí con respecto a la Diáspora, actitud supremamente machista, por lo demás. Vinculada por mujeres judías, esto sería patético. Espero que no lo hagan, pero no me queda claro. Digamos que ese es le máximo riesgo y debilidad del proceso de paz en este ejemplo que nos ocupa.

– Y sobre todo, dialogar, buscar paz, sí. Pero siempre que el diálogo de base en un DIAGNOSTICO adecuado: los palestinos, como pueblo, no son las víctimas, sino que tienen una tipología Sociópata Delatora y Hamas es Psicópata Destructor. Ambos han sido artificialmente prefabricadas por el antisemitismo planetario. Así que, ver a las mujeres palestinas como si fueran las de Marruecos o las de Turquía o las de Egipto, sería absolutamente suicida y sería convertirse en el caballo de Troya contra sus propios hombres e hijos. Como el perfil Israelí a nivel sociológico es Revelador en su parte masculina y Constructora en su parte femenina, las mujeres han de potenciar el orgullo creador y civilizador de Israel y los hombres han de apostar por su sensibilidad y compasión. Y ambos han de estrechar puentes y potenciar instrumentos con su amada Diáspora ¡Así sí veo futuro!

– Además, siendo el horror fundamentalista y terrorista islamista, profundamente machista y destructor de la mujer, Israel ha de apostar por partida doble sobre la auténtica grandeza de la estrella de David o ESTRELLA PRIMIGENIA que muestra que el ser humano integral es la unión en equilibrio e igual valía de su dimensión femenina y masculina.

-Queridas hermanas, no os equivoquéis, la mujeres palestinas no son las aliadas: son las Sociópatas Burladoras. No hay más. Una cosa es dejar constancia de nuestra grandeza diferencial y otra muy suicida, es creer que ellas son el interlocutor para la paz. Eso sería la disociación esquizoide de la parte femenina de Israel. ¡No lo quiera Dios! ¿Mujeres musulmanas interlocutoras? ¡Claro de sí, pero buscarlas en Egipto, en Marruecos, en Jordania, en Líbano, en los cementerios de Hamas y en los psiquiátricos de la “autoridad palestina”.

Y lo primero sería diagnosticar a las líderes de este movimiento, pues toda sociópata sería una mina en el propio campo. Hay también sociópatas, pocos entre los judíos, y nunca como movimiento, pero a nivel individual sí, como en todo grupo humano.

Hago votos por que este movimiento arranque sobre bases maravillosamente innovadoras y sólidas. Porque humanista, generoso y visionario, ya lo es. Le envío un gran abrazo solidario a estas hermanas y me pongo a su disposición, obviamente. ¡Shabbat Shalom!

Preciada Azancot

EL ESPLENDOR DE LO HUMANO, entrega 32: LA INCIDENCIA DE LAS TIPOLOGÍAS SOBRE EL MUNDO

Extracto del libro “EL ESPLENDOR DE LO HUMANO”,  de Preciada Azancot
©Preciada Azancot

Ya vimos las razones por las cuales todos los seres humanos tenemos una tipología; porque somos mamíferos. Mientras tengamos una tipología, por más conectada, hiperconectada, culminada o consagrada que ésta esté, vamos a tener una visión del mundo y de la vida distorsionada. Si estamos por debajo de la conexión, sentiremos, como el arquetipo que hemos elegido como rector de nuestra vida, una emoción hinchada, una emoción desconectada que se transformará en agresividad contra nuestro propio talento, y una emoción prohibida que se convertirá en fobia contra nuestra propia vocación y contra el sentido de nuestra vida, o al menos, contra el sentido que debemos darle, provisionalmente y con mucho sentido del humor, para salir de nuestra tipología. En el mundo, ya lo vimos también, el 98% de las personas están en esa situación: por debajo de la conexión. Y esas personas piensan, viven, se manifiestan, sueñan, crean organizaciones y obras, elaboran filosofías, ideologías, religiones, interpretan la historia y crean materias que se estudian en las universidades. El ser humano desconectado crea un mundo que confunde con el mundo real. Crea su mundo distorsionado, al cual le intenta encontrar sentido. Sentido al menos para tener ganas de seguir en él; el ser humano crea un mundo para encontrarse a sí mismo y resolver sus contradicciones.

Teoría Omega del MAT - Preciada Azancot

Teoría Omega del MAT – Preciada Azancot

El MAT aporta, como ciencia, básicamente dos cosas: un instrumental para crecer indefinidamente -y encontrar en ese crecimiento cada vez más seguridad, desarrollo, justicia, estatus, pertenencia y plenitud, y, también y sobre todo, más armonía, claridad, corporalidad, metamorfosis, alma y espíritu- y un instrumental para analizar la realidad y transformarla en lo que puede llegar a ser.
El crecimiento es infinito por definición, aunque el narcisismo de los seguidores de los seres más crecidos haya intentado, una y otra vez, transformar esa realidad y ese testimonio y esa potencialidad que todos tenemos, en ideologías y en religiones. Al hacerlo, degradaron la estatura del ser crecido que les hubiera podido servir de guía hasta convertirlo en ídolo capaz de competir con sus ídolos domésticos; y el testimonio de un camino orgánico y natural que debería estimularnos, en dogmas y corsés que impiden alcanzar y superar la talla del mencionado ser crecido. Claro que también están los seres más degradados, los disociados, que configuran el 3% de la población, enloquecidos por el fenómeno psíquico de “posesión” por su arquetipo, y que encuentran, también una y otra vez, seguidores amargados y resentidos dispuestos a sacrificar su vacía y pobre vida por ellos. Lo cual equivale a decir sacrificar la vida propia por el ídolo omnipresente del disociado en cuestión. Pensemos por ejemplo en fenómenos sociales tales como el nazismo, el mesianismo de Sabbatái Tseví, el estalinismo, la inquisición española, o la organización Al Qaeda. Y no hablaremos de los psicópatas que han creado sus aberraciones asesinas, y, a veces, sus organizaciones, y que estudiaremos en otra obra posterior.

El crecimiento es infinito, aunque al final de cada proceso, al menos al inicio del camino, tengamos la impresión de que ya no hay nada más después. Pecamos al comienzo por ingenuidad y nuestro entorno puede entonces perfectamente cogernos desprevenidos y colocar el listón de parada que, si se convierte en norma, puede arrastrar a los peores a fabricar de nuevo una ideología o, peor, una religión. Una religión o una ideología, para el MAT es un listón de parada obligada para los que las siguen. Cualquiera que sea la altura en la cual se coloque el listón.

El crecimiento es infinito y lleva a perder la tipología por completo, y eso no es el final del camino. Es una meta para los mamíferos que somos. Entonces empieza la verdadera aventura, aventura exaltante de vivir la vida de un ser humano normal. Y el camino sigue y sigue sin fin. Eso no es prodigio. Es normalidad, organicidad. Cada uno llega hasta donde quiere y puede llegar, lo que no significa en absoluto que el camino termine allí. Significa que una persona o que un ser humano, con nombre y apellido, llegó hasta allí.
En una obra posterior escribiremos sobre el camino, los caminos. No todo el camino posible, claro está, sino el que ya experimentamos sobre nosotros mismos y sobre las personas que están creciendo, con o sin nosotros, o han crecido antes de nosotros llegar al mundo. Al menos tenemos claro la vía para salir de la tipología, lo que no es poco.

En este capítulo hablaremos del aspecto instrumental para analizar la realidad que el MAT ofrece. Nos referiremos tan solo a una parte pequeña, pero decisiva, de esta realidad: las organizaciones. Y ello por dos razones: porque es lo más urgente y decisivo para empezar a transformar el mundo en lo que puede llegar a ser, y porque estamos en un momento histórico en el cual la persona está en el centro de interés y lo seguirá estando durante un siglo. Y también, claro está, porque es lo más impactante y fácil para una primera aproximación al MAT, objeto de esta obra.

I. LAS TIPOLOGÍAS DE LAS ORGANIZACIONES:
Las organizaciones, llámese éstas pareja, familia, empresa, asociación, estado, grupo de estados o mundo, tienen todas una tipología de personalidad y, eso, por varias razones: las organizaciones son creaciones de personas, están creadas con una finalidad, y esa finalidad tiene varias funciones. Veamos:
La organización, creación humana:
Como seres humanos, tenemos todos en nuestra estructura un Socializador que nos habilita para funcionar en sociedad. Funcionar en sociedad es, a la vez, una necesidad y una habilidad de cada persona. Nuestro Socializador nos permite hacerlo para desarrollar todas las funciones del Rector y del Protector y como necesidad para cultivar nuestra alma y la armonía que garantiza el orden de estar en sintonía con nuestra naturaleza septidimensional. Que esté solo o acompañado, el ser humano funciona para estar en relación. En relación consigo mismo, con los demás y con su Centro. Para cualquiera de esas facultades, la persona necesita una organización. Si hubiéramos nacido para estar aislados y solos, nos podríamos reproducir a solas con nosotros mismos. Aún así, nuestra séptima estructura, el Centro, nos abocaría a una relación con el aire, con las plantas, con los animales y con otros seres como nosotros. Porque conocer al entorno en el cual estamos inmersos, es un instrumento privilegiado para conocernos más y mejor a nosotros mismos.
Como creación de la persona, la organización es un ente que tiene su personalidad, pues está hecha a imagen y semejanza de sus fundadores y de los sucesores de éstos.
Si esto fuera tan sólo así, las organizaciones tendrían una personalidad múltiple: la de sus fundadores. O la de personas con carisma que vengan a liderizar estas organizaciones.
Pero la organización es creación de personas que tienen todas su estructura de personalidad de siete dimensiones y éstas tienen aspiraciones y motivaciones humanas de seguridad, desarrollo, justicia, estatus, pertenencia y plenitud que desean realizar a través de sus creaciones, es decir, en este caso, de las organizaciones que crean.
No todos los fundadores tienen las mismas motivaciones y algunos crearán sus organizaciones con la finalidad de conseguir seguridad, otros desarrollo, otros justicia, otros estatus, otros pertenencia, otros plenitud. O las seis metas. O siete metas si tienen las seis aspiraciones trascendentes. Ya sea por exigencia del fundador de más peso y carisma o ya sea por consenso, los fundadores van a privilegiar una de sus necesidades o motivaciones. Esta se convertirá en la vocación de la organización y, con ello, la organización tendrá una tipología de personalidad cuya competencia estará en la emoción anterior en la secuencia. Por ejemplo, si la vocación es la justicia, la competencia estará en el desarrollo. Y el talento en el estatus, y tendrá una tipología de personalidad Constructora. Su grado de evolución estará evidenciado por su fase tipológica. Al igual que para las personas.
Conocer la tipología de una organización es una tarea igual de fácil que la de conocer la tipología de una persona. En nuestra labor de consultores especializados en diagnósticos de organizaciones y en planificación estratégica de sus procesos de cambio, hemos creado múltiples herramientas que nos permiten diagnosticar certeramente la tipología de personalidad organizacional. Compartiremos en esta obra algunos instrumentos básicos de diagnóstico tipológico organizacional a título casi anecdótico, pues el conocimiento y manejo del instrumental requiere un tiempo y un espacio que desborda el objetivo de esta obra.
Hace treinta años, hablar de personalidad de una organización era visto como una elucubración delirante. Hoy todos los estudiosos, lectores y clientes de consultores que se dedican a diagnósticos de organizaciones ya comparten la certeza de que una organización tiene una personalidad, un sistema de valores que se expresa en su cultura, unos puntos fuertes y débiles estructurales y emocionales, y hasta un alma. Hoy el tema del alma de la organización está de moda. Aún no se admite que la organización, al igual que una persona, tiene también su espíritu. Sin embargo, todos los sociólogos e historiadores han mostrado cómo una organización podía demostrar la calidad de su espíritu, pensemos en un sólo ejemplo, el de la guerra de Vietnam, donde se pudo comprobar, una vez más, que un pequeño pueblo mísero podía derrotar al estado más desarrollado y militarizado del planeta. Vietnam, país Reactivador, se creció con un líder Legislador conectado como Ho Chi Min y derrocó al titán Revelador que es Estados Unidos de América. La historia está plagada de ejemplos similares que nos alertan para que podamos entender la fuerza del espíritu, desde la noche de los tiempos. Ninguna evolución sería posible sin él. pues el ser humano debe tener un atisbo de finalidad, de un para qué hacer las cosas para poder avanzar.
La organización, instrumento de finalidades:
Cuando creamos una organización, lo hacemos con, al menos, una finalidad. Así creamos parejas, familias, empresas, asociaciones, estados, o grupos de estados. Obviamente, no hemos creado el mundo, pero al convertirlo en una organización, le hemos dado también una tipología.
Cuando nos casamos o nos unimos a una pareja estable, decidimos fundar una familia y nace así una organización con su tipología. Algunos de nosotros crea una familia como medio para alcanzar la seguridad, otros el desarrollo, otros la justicia, otros el estatus, otros la pertenencia y otros la plenitud, y por eso no todas las familias tendrán la misma tipología. Existirán familias de cada una de las seis tipologías “normales”, pero también, en mucha menor medida, en ínfimas proporciones, existirán familias de tipologías psicopáticas que no estudiaremos en esta obra.
La gente de la calle no se reúne para decidir qué finalidad básica, ni menos aún trascendente, quiere conseguir al fundar una organización. Dicen que se casan para fundar una familia y tener hijos, que fundan una empresa para ganar dinero, que crean una asociación para fomentar una actividad o una función, que crean un estado para diferenciarse de sus vecinos, que crean una asociación de estados para organizar mejor sus recursos, y todos pelean por construir un mundo donde triunfen las seis motivaciones humanas. Si esto fuera tan sencillo todas las familias serían Reactivadoras, todas las empresas serían Constructoras, todas las naciones serían Reveladoras, todos los grupos de estados serían Legisladores y el mundo sería Fortificador. No es este el caso. Hay una razón que pesa más que la voluntad consciente, al menos en la gente con tipología, es decir en todas. Lo que más pesa es la finalidad inconsciente, pues así el ser humano reproduce la historia de su propia gestación e intenta encontrar una ayuda para autorrealizarse y triunfar sobre su pequeña historia personal y, también y sobre todo, encontrar un sentido y una guía para comprenderse, para conocerse, para evolucionar y trascender. Por ello, la tipología de nuestras organizaciones tiene más peso que las de las personas que las conforman. Nosotros verificamos esa realidad una y otra vez, tanto en nuestra labor docente como en consultoría organizacional.
La función trascendente de las organizaciones:
El aspecto que condiciona con mayor peso la tipología de una organización no será la tipología de personalidad de su fundador, no será la necesidad concreta y explícita de sus creadores (como fabricar pan, por ejemplo), no será su finalidad básica consciente. Será su finalidad última inconsciente. Por ello, la consultoría tradicional se estrella una y otra vez cuando confunde las declaraciones explícitas de los fundadores – véase “misión” de la empresa, valores de la empresa, organización, competencias, fortalezas y debilidades- con la realidad viva de la organización actuante.
Esta afirmación, que parece tan complicada, y que lo podría parecer, convierte la detección de la tipología en materia reservada a grandes analistas de la realidad inconsciente del ser humano, haciendo así retroceder el listón de lo alcanzable, es y demuestra ser lo contrario: conocer la tipología de una organización es tan sencillo como conocer la de una persona, y, además, obedece a las mismas leyes. El ser humano reproduce la historia de su gestación cuando crea organizaciones y toda clase de obras, por lo demás.
En efecto, ya lo vimos, el embrión humano tiene como finalidad ser de su Centro, luego el feto desea tener un Centro, luego pierde el Centro, luego se aferra a los ejes, luego pierde los ejes y luego pierde la secuencia. Y nace con su tipología conectada. Una persona conectada es idéntica a un bebé de un día de nacido, en lo que a potencia de instalación útil se refiere. Considerar la conexión como el final del camino equivale entonces a considerar que todos los humanos hemos nacido para morir con un sólo día de vida. ¿Es esta la verdad?
La creación de una organización tiene como vocación hacernos avanzar en el proceso de conexión, de hiperconexión, de trascendencia o más, que pretendemos en realidad lograr. Y esos sueños son, por lo general, inconscientes. Hay seres que, al fundar su organización, aspiran a conectarse, otros a trascender, otros a avanzar hasta fases mucho más altas, que, como no hemos analizado y ni siquiera mencionado, no consideraremos aquí. Cuando, aun conociendo y manejando el MAT, una persona corriente desea conseguir un objetivo, pongamos por caso la pertenencia, y desea fundar una empresa cuya tipología se aboque con la mayor frecuencia al amor, no va a conseguir tener una organización Reactivadora sino Promotora o Legisladora; en más contadas ocasiones, Reveladora; en excepcionales casos, Constructora. Porque la tipología Promotora representa, para la tipología Reactivadora, la conexión, la Legisladora la trascendencia, la Reveladora una fase aún más remota y elevada, de la cual no hemos hablado, y la Constructora una fase aún más remota.
La razón de ello está en la naturaleza de nuestro Orientador, que tiene como función básica la de elevarse y captar nuestra nutrición espiritual, lo que nos aporta la plenitud y eleva el espíritu, haciéndonos avanzar en el acceso a la verdad. Y nuestro Orientador siempre está buscando una verdad superior a la que, en cada momento, podemos captar concientemente. Se adelanta, por lo menos, una fase más que nuestra realidad histórica. Por ejemplo, un Constructor desconectado, es decir en fase Legisladora, si es un gran miope espiritual, soñará con su preconexión Fortificadora y creará una organización Fortificadora para que ésta lo ayude a realizarse mejor. Sólo los grandes narcisistas crean organizaciones de su propia tipología, pues se consideran el comienzo y la finalidad de todo lo creado o por crear. Los demás, si funcionamos moderadamente bien, crearemos una organización de la tipología que nos conecta, si funcionamos aún mejor, una organización que representa la trascendencia y si somos muy altruistas y espirituales crearemos a nuestra pareja cósmica. Los idealistas puros y duros crearán una organización que se presenta como nuestra disociación pero que en fases muy avanzadas de crecimiento se revelarán como nuestro complemento ideal para formar equipo.
Sentadas estas bases, vamos a continuación, a compartir un instrumental básico para detectar la tipología de las organizaciones.
La tipología de las organizaciones:
Cuando describimos el temperamento de las naciones, solemos decir que los franceses son prepotentes, elegantes, amantes del buen yantar y chovinistas, que los alemanes son trabajadores, organizados y amantes de la cultura aunque cuadriculados, que los españoles son revoltosos, alegres, protestones y creativos, que los ingleses son reservados, intimistas, sobrios y aislacionistas, que los holandeses son humanistas, acogedores y cordiales. Vale decir que vemos con facilidad, no más familiarizarnos con el MAT, que Francia es Legisladora, Alemania Constructora, España Reveladora y Holanda Reactivadora. Y si nos ponemos a analizar a esos países comparando nuestra primera impresión con los detalles del retrato MAT de estas tipologías, ratificaremos esos diagnósticos y hasta lograremos detectar la fase de evolución tipológica en la cual está cada uno de los países antedichos.
Diagnosticar la tipología de un país sigue las mismas pautas que la de diagnosticar la de una persona: Primero hay que detectar qué estructura es la más actuante. En segundo lugar deberemos confirmar que la emoción dominante es la que normalmente energetiza la estructura inflada detectada. No tendremos la ayuda, al menos a primera vista, de confirmar nuestras percepciones, visuales, auditivas, olfativas, gustativas, táctiles y sexuales con un retrato robot, pero si profundizamos mínimamente en la cultura, la cocina, la estética, el paisajismo, la historia, la filosofía y la lingüística o filología de cada país, verificaremos con creces que las percepciones primeras se ven confirmadas y detectaremos la tipología y la fase de evolución nacionales con toda comodidad.

El Esplendor de lo Humano - Preciada Azancot
 
Extracto del libro “EL ESPLENDOR DE LO HUMANO”,  de Preciada Azancot
©Preciada Azancot