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EL ESPLENDOR DE LO HUMANO, entrega 32: LA INCIDENCIA DE LAS TIPOLOGÍAS SOBRE EL MUNDO

Extracto del libro “EL ESPLENDOR DE LO HUMANO”,  de Preciada Azancot
©Preciada Azancot

Ya vimos las razones por las cuales todos los seres humanos tenemos una tipología; porque somos mamíferos. Mientras tengamos una tipología, por más conectada, hiperconectada, culminada o consagrada que ésta esté, vamos a tener una visión del mundo y de la vida distorsionada. Si estamos por debajo de la conexión, sentiremos, como el arquetipo que hemos elegido como rector de nuestra vida, una emoción hinchada, una emoción desconectada que se transformará en agresividad contra nuestro propio talento, y una emoción prohibida que se convertirá en fobia contra nuestra propia vocación y contra el sentido de nuestra vida, o al menos, contra el sentido que debemos darle, provisionalmente y con mucho sentido del humor, para salir de nuestra tipología. En el mundo, ya lo vimos también, el 98% de las personas están en esa situación: por debajo de la conexión. Y esas personas piensan, viven, se manifiestan, sueñan, crean organizaciones y obras, elaboran filosofías, ideologías, religiones, interpretan la historia y crean materias que se estudian en las universidades. El ser humano desconectado crea un mundo que confunde con el mundo real. Crea su mundo distorsionado, al cual le intenta encontrar sentido. Sentido al menos para tener ganas de seguir en él; el ser humano crea un mundo para encontrarse a sí mismo y resolver sus contradicciones.

Teoría Omega del MAT - Preciada Azancot

Teoría Omega del MAT – Preciada Azancot

El MAT aporta, como ciencia, básicamente dos cosas: un instrumental para crecer indefinidamente -y encontrar en ese crecimiento cada vez más seguridad, desarrollo, justicia, estatus, pertenencia y plenitud, y, también y sobre todo, más armonía, claridad, corporalidad, metamorfosis, alma y espíritu- y un instrumental para analizar la realidad y transformarla en lo que puede llegar a ser.
El crecimiento es infinito por definición, aunque el narcisismo de los seguidores de los seres más crecidos haya intentado, una y otra vez, transformar esa realidad y ese testimonio y esa potencialidad que todos tenemos, en ideologías y en religiones. Al hacerlo, degradaron la estatura del ser crecido que les hubiera podido servir de guía hasta convertirlo en ídolo capaz de competir con sus ídolos domésticos; y el testimonio de un camino orgánico y natural que debería estimularnos, en dogmas y corsés que impiden alcanzar y superar la talla del mencionado ser crecido. Claro que también están los seres más degradados, los disociados, que configuran el 3% de la población, enloquecidos por el fenómeno psíquico de “posesión” por su arquetipo, y que encuentran, también una y otra vez, seguidores amargados y resentidos dispuestos a sacrificar su vacía y pobre vida por ellos. Lo cual equivale a decir sacrificar la vida propia por el ídolo omnipresente del disociado en cuestión. Pensemos por ejemplo en fenómenos sociales tales como el nazismo, el mesianismo de Sabbatái Tseví, el estalinismo, la inquisición española, o la organización Al Qaeda. Y no hablaremos de los psicópatas que han creado sus aberraciones asesinas, y, a veces, sus organizaciones, y que estudiaremos en otra obra posterior.

El crecimiento es infinito, aunque al final de cada proceso, al menos al inicio del camino, tengamos la impresión de que ya no hay nada más después. Pecamos al comienzo por ingenuidad y nuestro entorno puede entonces perfectamente cogernos desprevenidos y colocar el listón de parada que, si se convierte en norma, puede arrastrar a los peores a fabricar de nuevo una ideología o, peor, una religión. Una religión o una ideología, para el MAT es un listón de parada obligada para los que las siguen. Cualquiera que sea la altura en la cual se coloque el listón.

El crecimiento es infinito y lleva a perder la tipología por completo, y eso no es el final del camino. Es una meta para los mamíferos que somos. Entonces empieza la verdadera aventura, aventura exaltante de vivir la vida de un ser humano normal. Y el camino sigue y sigue sin fin. Eso no es prodigio. Es normalidad, organicidad. Cada uno llega hasta donde quiere y puede llegar, lo que no significa en absoluto que el camino termine allí. Significa que una persona o que un ser humano, con nombre y apellido, llegó hasta allí.
En una obra posterior escribiremos sobre el camino, los caminos. No todo el camino posible, claro está, sino el que ya experimentamos sobre nosotros mismos y sobre las personas que están creciendo, con o sin nosotros, o han crecido antes de nosotros llegar al mundo. Al menos tenemos claro la vía para salir de la tipología, lo que no es poco.

En este capítulo hablaremos del aspecto instrumental para analizar la realidad que el MAT ofrece. Nos referiremos tan solo a una parte pequeña, pero decisiva, de esta realidad: las organizaciones. Y ello por dos razones: porque es lo más urgente y decisivo para empezar a transformar el mundo en lo que puede llegar a ser, y porque estamos en un momento histórico en el cual la persona está en el centro de interés y lo seguirá estando durante un siglo. Y también, claro está, porque es lo más impactante y fácil para una primera aproximación al MAT, objeto de esta obra.

I. LAS TIPOLOGÍAS DE LAS ORGANIZACIONES:
Las organizaciones, llámese éstas pareja, familia, empresa, asociación, estado, grupo de estados o mundo, tienen todas una tipología de personalidad y, eso, por varias razones: las organizaciones son creaciones de personas, están creadas con una finalidad, y esa finalidad tiene varias funciones. Veamos:
La organización, creación humana:
Como seres humanos, tenemos todos en nuestra estructura un Socializador que nos habilita para funcionar en sociedad. Funcionar en sociedad es, a la vez, una necesidad y una habilidad de cada persona. Nuestro Socializador nos permite hacerlo para desarrollar todas las funciones del Rector y del Protector y como necesidad para cultivar nuestra alma y la armonía que garantiza el orden de estar en sintonía con nuestra naturaleza septidimensional. Que esté solo o acompañado, el ser humano funciona para estar en relación. En relación consigo mismo, con los demás y con su Centro. Para cualquiera de esas facultades, la persona necesita una organización. Si hubiéramos nacido para estar aislados y solos, nos podríamos reproducir a solas con nosotros mismos. Aún así, nuestra séptima estructura, el Centro, nos abocaría a una relación con el aire, con las plantas, con los animales y con otros seres como nosotros. Porque conocer al entorno en el cual estamos inmersos, es un instrumento privilegiado para conocernos más y mejor a nosotros mismos.
Como creación de la persona, la organización es un ente que tiene su personalidad, pues está hecha a imagen y semejanza de sus fundadores y de los sucesores de éstos.
Si esto fuera tan sólo así, las organizaciones tendrían una personalidad múltiple: la de sus fundadores. O la de personas con carisma que vengan a liderizar estas organizaciones.
Pero la organización es creación de personas que tienen todas su estructura de personalidad de siete dimensiones y éstas tienen aspiraciones y motivaciones humanas de seguridad, desarrollo, justicia, estatus, pertenencia y plenitud que desean realizar a través de sus creaciones, es decir, en este caso, de las organizaciones que crean.
No todos los fundadores tienen las mismas motivaciones y algunos crearán sus organizaciones con la finalidad de conseguir seguridad, otros desarrollo, otros justicia, otros estatus, otros pertenencia, otros plenitud. O las seis metas. O siete metas si tienen las seis aspiraciones trascendentes. Ya sea por exigencia del fundador de más peso y carisma o ya sea por consenso, los fundadores van a privilegiar una de sus necesidades o motivaciones. Esta se convertirá en la vocación de la organización y, con ello, la organización tendrá una tipología de personalidad cuya competencia estará en la emoción anterior en la secuencia. Por ejemplo, si la vocación es la justicia, la competencia estará en el desarrollo. Y el talento en el estatus, y tendrá una tipología de personalidad Constructora. Su grado de evolución estará evidenciado por su fase tipológica. Al igual que para las personas.
Conocer la tipología de una organización es una tarea igual de fácil que la de conocer la tipología de una persona. En nuestra labor de consultores especializados en diagnósticos de organizaciones y en planificación estratégica de sus procesos de cambio, hemos creado múltiples herramientas que nos permiten diagnosticar certeramente la tipología de personalidad organizacional. Compartiremos en esta obra algunos instrumentos básicos de diagnóstico tipológico organizacional a título casi anecdótico, pues el conocimiento y manejo del instrumental requiere un tiempo y un espacio que desborda el objetivo de esta obra.
Hace treinta años, hablar de personalidad de una organización era visto como una elucubración delirante. Hoy todos los estudiosos, lectores y clientes de consultores que se dedican a diagnósticos de organizaciones ya comparten la certeza de que una organización tiene una personalidad, un sistema de valores que se expresa en su cultura, unos puntos fuertes y débiles estructurales y emocionales, y hasta un alma. Hoy el tema del alma de la organización está de moda. Aún no se admite que la organización, al igual que una persona, tiene también su espíritu. Sin embargo, todos los sociólogos e historiadores han mostrado cómo una organización podía demostrar la calidad de su espíritu, pensemos en un sólo ejemplo, el de la guerra de Vietnam, donde se pudo comprobar, una vez más, que un pequeño pueblo mísero podía derrotar al estado más desarrollado y militarizado del planeta. Vietnam, país Reactivador, se creció con un líder Legislador conectado como Ho Chi Min y derrocó al titán Revelador que es Estados Unidos de América. La historia está plagada de ejemplos similares que nos alertan para que podamos entender la fuerza del espíritu, desde la noche de los tiempos. Ninguna evolución sería posible sin él. pues el ser humano debe tener un atisbo de finalidad, de un para qué hacer las cosas para poder avanzar.
La organización, instrumento de finalidades:
Cuando creamos una organización, lo hacemos con, al menos, una finalidad. Así creamos parejas, familias, empresas, asociaciones, estados, o grupos de estados. Obviamente, no hemos creado el mundo, pero al convertirlo en una organización, le hemos dado también una tipología.
Cuando nos casamos o nos unimos a una pareja estable, decidimos fundar una familia y nace así una organización con su tipología. Algunos de nosotros crea una familia como medio para alcanzar la seguridad, otros el desarrollo, otros la justicia, otros el estatus, otros la pertenencia y otros la plenitud, y por eso no todas las familias tendrán la misma tipología. Existirán familias de cada una de las seis tipologías “normales”, pero también, en mucha menor medida, en ínfimas proporciones, existirán familias de tipologías psicopáticas que no estudiaremos en esta obra.
La gente de la calle no se reúne para decidir qué finalidad básica, ni menos aún trascendente, quiere conseguir al fundar una organización. Dicen que se casan para fundar una familia y tener hijos, que fundan una empresa para ganar dinero, que crean una asociación para fomentar una actividad o una función, que crean un estado para diferenciarse de sus vecinos, que crean una asociación de estados para organizar mejor sus recursos, y todos pelean por construir un mundo donde triunfen las seis motivaciones humanas. Si esto fuera tan sencillo todas las familias serían Reactivadoras, todas las empresas serían Constructoras, todas las naciones serían Reveladoras, todos los grupos de estados serían Legisladores y el mundo sería Fortificador. No es este el caso. Hay una razón que pesa más que la voluntad consciente, al menos en la gente con tipología, es decir en todas. Lo que más pesa es la finalidad inconsciente, pues así el ser humano reproduce la historia de su propia gestación e intenta encontrar una ayuda para autorrealizarse y triunfar sobre su pequeña historia personal y, también y sobre todo, encontrar un sentido y una guía para comprenderse, para conocerse, para evolucionar y trascender. Por ello, la tipología de nuestras organizaciones tiene más peso que las de las personas que las conforman. Nosotros verificamos esa realidad una y otra vez, tanto en nuestra labor docente como en consultoría organizacional.
La función trascendente de las organizaciones:
El aspecto que condiciona con mayor peso la tipología de una organización no será la tipología de personalidad de su fundador, no será la necesidad concreta y explícita de sus creadores (como fabricar pan, por ejemplo), no será su finalidad básica consciente. Será su finalidad última inconsciente. Por ello, la consultoría tradicional se estrella una y otra vez cuando confunde las declaraciones explícitas de los fundadores – véase “misión” de la empresa, valores de la empresa, organización, competencias, fortalezas y debilidades- con la realidad viva de la organización actuante.
Esta afirmación, que parece tan complicada, y que lo podría parecer, convierte la detección de la tipología en materia reservada a grandes analistas de la realidad inconsciente del ser humano, haciendo así retroceder el listón de lo alcanzable, es y demuestra ser lo contrario: conocer la tipología de una organización es tan sencillo como conocer la de una persona, y, además, obedece a las mismas leyes. El ser humano reproduce la historia de su gestación cuando crea organizaciones y toda clase de obras, por lo demás.
En efecto, ya lo vimos, el embrión humano tiene como finalidad ser de su Centro, luego el feto desea tener un Centro, luego pierde el Centro, luego se aferra a los ejes, luego pierde los ejes y luego pierde la secuencia. Y nace con su tipología conectada. Una persona conectada es idéntica a un bebé de un día de nacido, en lo que a potencia de instalación útil se refiere. Considerar la conexión como el final del camino equivale entonces a considerar que todos los humanos hemos nacido para morir con un sólo día de vida. ¿Es esta la verdad?
La creación de una organización tiene como vocación hacernos avanzar en el proceso de conexión, de hiperconexión, de trascendencia o más, que pretendemos en realidad lograr. Y esos sueños son, por lo general, inconscientes. Hay seres que, al fundar su organización, aspiran a conectarse, otros a trascender, otros a avanzar hasta fases mucho más altas, que, como no hemos analizado y ni siquiera mencionado, no consideraremos aquí. Cuando, aun conociendo y manejando el MAT, una persona corriente desea conseguir un objetivo, pongamos por caso la pertenencia, y desea fundar una empresa cuya tipología se aboque con la mayor frecuencia al amor, no va a conseguir tener una organización Reactivadora sino Promotora o Legisladora; en más contadas ocasiones, Reveladora; en excepcionales casos, Constructora. Porque la tipología Promotora representa, para la tipología Reactivadora, la conexión, la Legisladora la trascendencia, la Reveladora una fase aún más remota y elevada, de la cual no hemos hablado, y la Constructora una fase aún más remota.
La razón de ello está en la naturaleza de nuestro Orientador, que tiene como función básica la de elevarse y captar nuestra nutrición espiritual, lo que nos aporta la plenitud y eleva el espíritu, haciéndonos avanzar en el acceso a la verdad. Y nuestro Orientador siempre está buscando una verdad superior a la que, en cada momento, podemos captar concientemente. Se adelanta, por lo menos, una fase más que nuestra realidad histórica. Por ejemplo, un Constructor desconectado, es decir en fase Legisladora, si es un gran miope espiritual, soñará con su preconexión Fortificadora y creará una organización Fortificadora para que ésta lo ayude a realizarse mejor. Sólo los grandes narcisistas crean organizaciones de su propia tipología, pues se consideran el comienzo y la finalidad de todo lo creado o por crear. Los demás, si funcionamos moderadamente bien, crearemos una organización de la tipología que nos conecta, si funcionamos aún mejor, una organización que representa la trascendencia y si somos muy altruistas y espirituales crearemos a nuestra pareja cósmica. Los idealistas puros y duros crearán una organización que se presenta como nuestra disociación pero que en fases muy avanzadas de crecimiento se revelarán como nuestro complemento ideal para formar equipo.
Sentadas estas bases, vamos a continuación, a compartir un instrumental básico para detectar la tipología de las organizaciones.
La tipología de las organizaciones:
Cuando describimos el temperamento de las naciones, solemos decir que los franceses son prepotentes, elegantes, amantes del buen yantar y chovinistas, que los alemanes son trabajadores, organizados y amantes de la cultura aunque cuadriculados, que los españoles son revoltosos, alegres, protestones y creativos, que los ingleses son reservados, intimistas, sobrios y aislacionistas, que los holandeses son humanistas, acogedores y cordiales. Vale decir que vemos con facilidad, no más familiarizarnos con el MAT, que Francia es Legisladora, Alemania Constructora, España Reveladora y Holanda Reactivadora. Y si nos ponemos a analizar a esos países comparando nuestra primera impresión con los detalles del retrato MAT de estas tipologías, ratificaremos esos diagnósticos y hasta lograremos detectar la fase de evolución tipológica en la cual está cada uno de los países antedichos.
Diagnosticar la tipología de un país sigue las mismas pautas que la de diagnosticar la de una persona: Primero hay que detectar qué estructura es la más actuante. En segundo lugar deberemos confirmar que la emoción dominante es la que normalmente energetiza la estructura inflada detectada. No tendremos la ayuda, al menos a primera vista, de confirmar nuestras percepciones, visuales, auditivas, olfativas, gustativas, táctiles y sexuales con un retrato robot, pero si profundizamos mínimamente en la cultura, la cocina, la estética, el paisajismo, la historia, la filosofía y la lingüística o filología de cada país, verificaremos con creces que las percepciones primeras se ven confirmadas y detectaremos la tipología y la fase de evolución nacionales con toda comodidad.

El Esplendor de lo Humano - Preciada Azancot
 
Extracto del libro “EL ESPLENDOR DE LO HUMANO”,  de Preciada Azancot
©Preciada Azancot
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¿Qué aporta el MAT en la completitud del ser humano?

Preciada Azancot, el 21 de agosto de 2014.

¿Qué aporta el MAT (Metamodelo de Análisis Transformacional) que he creado durante 40 años de investigación y que verifiqué sobre más de 100.000 casos durante treinta exitosos años, a las preguntas e inquietudes que plantean en esta Plancha que pongo a continuación? Esa luz, en sí-misma, se llama ESPÍRITU y nos Orienta en las esferas de la Plenitud. Funciona con la Alegría, definida como capacidad innata de fluir en libertad para encontrar Verdad (relativa y progresiva, pues jamás ha de ser considerada definitiva ni completa). RIGE LA INFINITUD. Y su esencia es el Ser, la capacidad transformadora que funciona con el Orgullo definido como capacidad innata de crear, crecer y hacer crecer para colaborar humildemente a la Evolución de la especie y al progreso de la Humanidad, vista como Creación en Evolución. El Ser, cuando lo Es de verdad, abomina del Ego, de la soberbia, de la arrogancia y del Narcisismo. RIGE LA ETERNIDAD. La esencia del Ser está en la Mente, que funciona con Tristeza auténtica definida como capacidad innata de percibir con sensibilidad, la pérdida temporal o definitiva de algo vivo y bueno que merece ser conservado y cuidado con compasión y atención y nos torna inteligentes así como aptos a solucionar problemas erradicando sus causas. RIGE LA INMORTALIDAD.

Estos tres saltos de la conciencia: tristeza, orgullo, alegría, es decir, Mente, Ser, Espíritu, conforman el triángulo Masculino de nuestra estructura universal de personalidad. Su conquista y perfeccionamiento ha guiado la Masonería desde su fundación POR EL REY SALOMÓN y lo harán por siempre: PERO ESTA BÚSQUEDA ES SÓLO LA MITAD DE LA REALIDAD, LA MITAD DE NUESTRO PATRIMONIO Y DE NUESTRO POTENCIAL COMO SERES HUMANOS. Este triángulo es el que llamo TRIÁNGULO MASCULINO INTERIOR y está caracterizado por el triángulo con punta hacia arriba de la estrella de David. Del punto de vista perfección en su realización, la encontramos sólo en la Masonería Alta y en Israel como Estado y Nación. RIGE LA GLORIA DE LA CREACIÓN CUANDO OBEDECE A SUS LEYES VERDADERAS.

Para alcanzar la completitud, falta integrar la otra mitad de la realidad: El triángulo FEMENINO interior compuesto de ÉTICA ARMÓNICA, que rige el Derecho (basado sobre la presunción de inocencia de los 10 mandamientos del Derecho Natural) y pone límites a las amenazas a la integridad ajena y propia y que funciona con el Miedo definido como capacidad innata de percibir las amenazas a la integridad propia y ajena. RIGE LA INMANENCIA, la cual es esencia de la CORPORALIDAD JUSTA que rige nuestros valores, nuestra cultura y nuestro estilo de liderazgo y que garantizan una justicia viva y carnalizada en el cuerpo social así como personal, sano, ESPONTÁNEO, vital y que funciona con Rabia, definida como capacidad innata de percibir y de reaccionar ante mentiras, agresiones al inocente, manipulaciones y subversión de la verdad, denunciándolas y proponiendo valores más altos, justos y ecuánimes y sanea nuestro CUERPO, tanto personal como social, con Ecuanimidad. Un cuerpo realmente sano se tornará cada vez más sutil y alcanzará la Astralidad en sí y afuera, de modo a experienciarse a sí mismo y a los demás como parte viva y vibrante del Universo. RIGE LA ASTRALIDAD (y por eso permite irse completo y VIVO a dimensiones más elevadas y depuradas tras nuestra muerte). Esta corporalidad sana es a su vez esencia de la PERTENENCIA, y Solidaridad que funciona con el Amor, definido como la capacidad innata de crear, crearse Y ENTREGARSE a un espacio seguro donde cada cual pueda llegar a ser lo que nació para ser, es decir, en el cual no sólo conservar lo poquito que pudo proteger, sino recuperar lo mucho que ha perdido en el camino. Esa Pertenencia rige EL ALMA, definida como el ANHELO DE LA ENTREGA AL AMOR PURO. RIGE LA UBICUIDAD.

La completitud lograda, se consigue en la coronación del equilibrio perfecto, cerrando el círculo de su CORONACIÓN COMO SER CREADO EN PERPETUA EVOLUCIÓN, en el ser humano y en sus creaciones (todas las organizaciones son obras humanas y lo son) y se representa así:

Completitud del ser realizada - 2014

Ahora bien, es ficticio e inoperante esperar que lo masculino traiga a la unión del todo su propia parte depurada y que la mujer traiga la suya depurada. Inevitablemente caerían el primero en el Machismo y en la Arrogancia y la Segunda en el Feminismo y en la Sumisión Sacrificatoria (el tercer milenio será signado por esa tendencia que yo denuncio tanto como la primera tendencia que rigió en el mundo durante cinco milenios), y ambos formarían una simbiosis destructiva que está perfectamente descrita por Albert Cohen en “Bella del Señor”.

Con el MAT se aprende, desde las primeras sesiones que lo AUTÉNTICAMENTE MASCULINO, que EL HOMBRE VERDADERO es aquel que protegió y depuró su dimensión masculina Y CONQUISTÓ Y ENTRONIZÓ EN SÍ SU DIMENSIÓN INTERIOR FEMENINA. Y la MUJER VERDADERA es aquella que protegió y depuró su propia dimensión femenina y CONQUISTÓ Y ENTRONIZÓ EN SÍ SU DIMENSIÓN INTERIOR MASCULINA.

Y, sólo se puede lograr esa gran civilización, ese BIO-HUMANISMO, con el MAT, porque el MAT descubre la estructura universal del ser humano que es de Siete dimensiones y no de cuatro como se creyó desde la Grecia antigua y hasta mí. Y descubre su ingeniería emocional y sensorial así como MUCHAS DE LAS LEYES INNATAS Y PRENATALES (UTERINAS) QUE RIGEN EL FUNCIONAMIENTO DE LO HUMANO.

Y, le moleste a quien le moleste: ES OTRO APORTE, Y NO MENOR, DE LA GENIALIDAD JUDÍA EN EL MUNDO. Porque me registren como me registren, yo ¡SOY JUDÍA POR LOS SEIS COSTADOS! El Séptimo costado, que hay que dejar vacío de mitos, arquetipos e ideologías, no tiene identidad personal ni genética tampoco así que lo ignoro y me encanta ignorarlo. Y entregaré mis descubiertos a los que sean más lo mío: Israel, la Diáspora Y A QUIENES NOS AMEN APASIONADAMENTE. Y es mi última palabra.

Además hay dos factores OBJETIVOS que garantizan la eficacia en el aprendizaje de este proceso supremo de crecimiento MAT:

1º) A este estadio de crecimiento NO SE ACCEDE “porque sí”, se accede en un largo proceso de estudio, aplicación de buena fe y crecimiento continuo de trece exigentes años ininterrumpidos de duración. Lo cual no impide, por la potencia y veracidad de estos descubrimientos, multiplicar por cuatro la potencia personal u organizacional en 50 horas.

2º) El MAT, por ser CIENCIA Y SÓLO CIENCIA, la del descubrimiento y restauración de LEYES NATURALES QUE RIGEN LO HUMANO, es un Boomerang que se voltea contra quien lo usa con ánimo de conseguir poder o de fortalecer su Ego narcisista. Si no, que se lo pregunten a estudiantes inescrupulosos que mintieron en su propósito de aprenderlo: simplemente la potencia adquirida se va de sí y se evapora, pues el MAT se basa en lo AUTÉNTICO y toda falsedad anula y hasta revierte (en el sentido de vivir en la vacuidad y desolación con PLENA CONSCIENCIA de lo perdido, pero siempre con la opción de volver a conquistarlo limpiamente) el acercamiento a él. Querer trampear con el MAT es tan vano como tirarse de la Torre Eiffel y pretender volar, pues no se puede pretender someter la ley de la gravedad a patéticas pretensiones del Ego propio o ajeno (idolatría).

En cuanto a mí, todos los que me conocen (y ya hay más de 3.000 directivos formados al MAT por mí en dos continentes) saben que el MAT existe oficialmente (registrado en propiedad intelectual) desde 1987 tras cinco largos años de experimentación sobre unos 50.000 casos. Y saben también que siempre me mantuve callada y discreta, prohibiendo hasta referencias al MAT en mi Muro de facebook Y QUE SÓLO ME HAGO RESPONSABLE DE LO QUE ESCRIBÍ YO-MISMA, EN MIS MÁS DE 25 LIBROS (de los cuales 19 están publicados y en Amazon). Pero estamos en un momento demasiado apremiante, peligroso y sin opciones reales a la vista, como para justificar un segundo más el silencio voluntario dedicado a la investigación pura y dura en el que me mantuve toda mi vida. Me cuesta mucho hablar de todo esto, pero lo considero mi deber y mi obligación de Ética, Justicia y Amor, es decir, la manifestación de mi triángulo Femenino, siendo mi enseñanza, toda, mi vida personal y mi obra, la manifestación depurada de mi triángulo Masculino, en trono. Y eso, le moleste a quien le moleste, también es JUDÍO.

Preciada Azancot, el 21 de agosto de 2014.

Respondiendo a Vicente Alcoseri, en su publicación de facebook:

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¿Cómo se obtiene esta Gran Luz? Siempre se ha hablado de ella en Masonería. Para hallarla, el masón ha de diseccionarse, muy dentro de sí mismo. Tal es, en resumen, la substancia de cuanta enseñanza trata acerca de ella- escrito por (Kadyr ) 30/03/09 El Universo para el masón no es únicamente aquello que nos muestran los cinco sentidos. No únicamente la mera escena exterior. En realidad, jamás es únicamente la escena exterior, sino que siempre constituye la combinación de uno mismo con ella. No es la mera percepción de los cinco sentidos, de este duro mundo de la tierra, de aquel distante punto de luz en el espacio, sino la percepción de ideas, la captación de verdades, el darse cuenta de significados, el ver las cosas más familiares bajo una nueva luz, el intuir su esencia, el experimentar sufrimiento y regocijo. Se nos da como regalo del cielo y también como un hecho terrenal. En su escala más grande yace más allá del dominio de los sentidos y se le puede discernir tan sólo interiormente, por medio de la comprensión. Puede, de pronto al iniciarse masón , abrirse en el corazón o en la mente un reino de experiencia interior que no corresponde al mundo exterior, pero que puede interpretarlo. Entonces nos baña la Gran Luz de la comprensión. Luz sin falsedades, experiencia pura, luminosidad sin sombra en la que se desvanece la dureza del propio ser. Y vemos con la autoridad intelectual que nos da el significado. Palpamos, pero sin aquel sentido de separación que el contacto físico nos da inevitablemente. Sentirnos en profundidad sin hablar con nosotros mismos, libres del espejo de la personalidad superficial. Cada experiencia de esa Gran Luz que nos crea profundamente. Esa Gran Luz creadora que transforma el significado de todas las cosas y que el hombre ha buscado desde el comienzo del tiempo. esa Gran Luz que a nadie puede engañar. Significado que nos muestra lo que siempre hemos sabido, pero que jamás hemos tenido la fuerza de recordarlo. No sólo nos sentimos creados por cada experiencia de esa Gran Luz, sino que decimos que ella es lo que hemos buscado siempre: este significado, esta realidad, esta dicha mal interpretada al buscarla en mil direcciones físicas e inútiles. Esto es lo que todos deseamos y que la luz externa del mundo pretende ofrecemos, pero que jamás da. La unión que se percibe es, en verdad, unión, la idea oculta tras nuestras extrañas vidas de búsqueda, de nuestras vidas incompletas. ¿Cómo se obtiene esta Gran Luz? ¿Cómo lograr esa unión con el significado? ¿A través de qué brilla? ¿Dónde hemos de hundir el bisturí para abrirle paso? Siempre se ha hablado de ella en Masonería. Para hallarla, el masón ha de diseccionarse, muy dentro de sí mismo. Tal es, en resumen, la substancia de cuanta enseñanza trata acerca de ella. Y el hombre no podrá hacerlo, a menos que comience a verse a sí mismo directamente, como un nuevo acontecimiento, como el suceso diario de sí mismo; sin analizarse, sin criticarse, ni como motivo de palabrería. Esta calidad de conciencia que conduce a la región por la que se recibe el significado, no es la conciencia que de ordinario tenemos. Muchas son las cosas que nos entorpecen el camino. Primero, la fuerza de la imaginación que nos extravía. Imaginamos que esa Gran Luz ya la tenemos. La suposición imaginativa es el material psíquico con el que puede fabricarse cualquier sustituto de la realidad. Es la fuerza negativa más poderosa de la vida. Luego, hemos de practicar constantemente el proceso en que la conciencia se usa como bisturí de disección. Y esto requiere un esfuerzo que no se precisa para la vida en el mundo. Por eso olvidamos con facilidad y no mantenemos vivo lo comenzado en la empresa. Pero, antes de que semejante cosa nos sea posible, es preciso que se sienta la realidad de un aspecto interno del Universo y que se sepa que este aspecto se capta sólo a través de los sentidos internos. Es preciso darse cuenta de que uno vive profanamente volcado hacia fuera, en un mundo de efectos cuyas causas ocultas conducen a misterios más allá de la capacidad humana de solucionarlos. También se ha de dar cuenta el hombre de que lleva en sí mismo estados que le son totalmente desconocidos. Cuando vive bajo el dominio de los sentidos, el hombre está al revés. Piensa que el sentido precede a la mente. Y entonces nada de lo interior puede pertenecerle porque ha invertido el orden natural. En última instancia, tratará con todo por medio de la violencia. Pues si se toma el objeto sensorio como la ubérrima y suprema realidad, se le puede aplastar, dañar, violar o matar. Por este motivo es que, psicológicamente, el materialismo es cosa tan peligrosa. No sólo cierra la mente y su posible don de desarrollo, sino que todo lo da vuelta al revés, al extremo de que explica la casa por los ladrillos, el universo por sus átomos y su contenido, con una serie de explicaciones de bajísima calidad. El propósito de la Masonería ha sido siempre dar Luz al hombre. En sí mismo el hombre es la Logia que se comunica con lo de arriba y lo de abajo. Tiene un aspecto interno y uno externo. Las grandes catedrales que construyeron nuestros hermanos masones operativos, no eran sino representaciones vagas del hombre, bellas a medias y no totalmente terminadas aún. Entonces fue cuando nos dimos cuenta de nuestro grave error, y en lugar de hacer templos físicos de piedras y maderas, nos dedicamos a construir en nosotros los seres humanos templos vivos, donde pudiera brillar realmente esa Gran Luz..https://groups.google.com/forum/#!topic/secreto-masonico/vrUGtm9mLrg