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Mi emoción más fuerte

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Esto el la pura VERDAD, aunque las más veces, no lo parezca cuando hablo de lo correcto versus de lo cobarde y cómodo. La modestia y la humildad, es parte esencial del ORGULLO TRANSFORMADOR y anti-ególatra y esta emoción es la más fuerte en mí.

A propósito, os voy a dar un ejemplo: el entorno, desde siempre, desde que existimos, se empeña en situarnos en el MIEDO a sus ataques antisemitas y sus difamaciones y complots -contra nosotros, esos sí- y todo ello para no dejar ver que EL MAL NOS TIENE MIEDO, un miedo atroz y muy fundamentado. Somos extremadamente peligrosos contra el narcisismo, la arrogancia, el fundamentalismo, el fanatismo y la impiedad insensible hacia el prójimo. Somos veneno mortal para esos sociópatas ávidos de poder que manejan con desparpajo el yo-soy-tú, pintándonos como si fuéramos ellos y presentándose como si fueran nosotros, es decir humanistas con dignidad e integridad plena; civilizadores y pacificadores del entorno.

Responderles: “¡Me siento orgullosa de ser Judí@ y tú me tienes un miedo muy fundamentado, por cierto!” es la respuesta de la humildad plena, porque nunca nos empeñamos en hacer cambiar por fuerza al otro, ni siquiera si es un hijo o un alumno. Damos el ejemplo conductual y conceptual.

Y si el otro, airado nos espeta: ¿Quién te crees tú? La respuesta será: “Alguien, para empezar y ese alguien en SU camino hacia su mejor ser, que deja una estela de LUZ, porque eso es biológico e innato: más buscas y veneras la Verdad, y más luz dejas tras tus pasos y más te alegras de compartir tu luz con los que buscan su propio camino. Y eso es modestia.”

Preciada Azancot el 6/07/2016.

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DIGNIDAD INSTITUCIONALIZADA EN EL BIO-HUMANISMO MAT DEL TERCER MILENIO

Por Preciada Azancot

Aquí el vídeo resumen así como el texto original integral.

“¡ Y EXIJO DIGNIDAD INSTITUCIONALIZADA !”

https://www.youtube.com/watch?v=h7UlJkkaSCU

– La Tierra: Más que perdonado estás, amado socio, pues me pides perdón de corazón, cuando ya has tomado conciencia de tus errores y estás en el camino de erradicarlos y corregirlos, ¡ASÍ SÍ!
Y hablando de edificar, ¿no nos tocaría ya hablar de un cuarto asunto, de ver cómo sería posible edificar una civilización transformadora, a través de la creación, del descubrimiento científico y del arte? Me decías que se trata de orgullo y de transformación, y que esa es una dimensión puramente humana. Lo corroboro, pues sólo en ti he visto esa maravilla, y guardo memoria de creaciones imborrables, deslumbrantes, que han supuesto un salto cuántico para el ser humano, un salto en cuanto a la percepción de trocitos de eternidad.
Y creo que es justo ahora, cuando vislumbramos una justicia posible, que podemos hablar de esto.
De lo que yo llego a entender, ese orgullo y esa transformación son reconocibles cuando, pasados cientos de años, miles de años, las creaciones siguen siendo actuales, siguen estando vivas, siguen remitiéndote a algo eterno, siguen conmoviéndote. Por ceñirme al mundo del Arte, ¿no son Mozart, Van Gogh, el Greco, Bach, Shakespeare, Cervantes, Monet, Cézanne, Rodin, por poner sólo unos pocos ejemplos, terriblemente actuales para ti? ¿no tienes la sensación de que siempre han estado allí y siempre estarán? ¿que sin ellos y sus obras la vida no sería la misma? Yo, desde mi capacidad para el asombro, no dejo de agradecer el disfrute que todos ellos te proporcionan y me proporcionan.
Y he aquí una cuestión – más bien varias – que quise siempre preguntarte y no puedo resistirme a plantearte ahora: ¿por qué, salvo honrosas excepciones, estas personas no tuvieron reconocimiento en vida? ¿por qué has necesitado que yo los acoja en mi seno para reconocerlos? ¿por qué, casi desde que existes, has pensado que esas personas y sus creaciones eran inspiradas por los dioses, por la caprichosa varita mágica que a unos les “iluminaba”, los menos, y a otros les dejaba a oscuras? ¿por qué, en la mayoría de los casos, asocias al genio, que es como denominas a esas personas, con la locura? ¿por qué, al fin, no todos los seres humanos que representas pueden acceder a esa maravillosa dimensión?
No me avergüenza mi atrevimiento porque intuyo que respondiendo a estas preguntas, querido socio, encontrarás la manera de edificar esa civilización soñada, por ti y por mí, pues en ella sí que, de verdad de la buena, me sentiría segura.

– El Pueblo: ¡Con toda la razón te sentirías segura! Y yo aún más. Para sintetizar una respuesta genérica a todas esas preguntas que te planteas, podría responderte que -creo modestamente- sería cuestión de EVOLUCIÓN. Sí, el gran secreto en lo que a orgullo hace, es ante todo, definirlo, por pasiva y por activa. Y te sonrío, pues como acabamos de esbozar la definición de rabia auténtica con su forma idónea de expresarse, el “¡Así no … así sí!”, haremos lo mismo ahora: El orgullo auténtico nada tiene que ver con sus monstruosas deformaciones tales como la soberbia, la egolatría y el narcisismo. Eso es sólo anti-orgullo.
Orgullo es dignidad ante todo, es estar a la altura de la EVOLUCIÓN y de la dimensión diferencial que el ser humano tiene estructuralmente, innatamente, sobre todo lo demás, ya sea esto elementos, vegetales o animales. Y yo no veo por qué no demostrarían los científicos, en un futuro cercano, que todo comenzó con un elemento incipiente que fue evolucionando hasta convertirse en uno de los cuatro elementos que, a su vez evolucionó hasta convertirse en un vegetal, luego en un animal y luego en un ser humano. Y que éste a su vez no vaya a seguir evolucionado, adquiriendo más dimensiones que le permitan tele-transportarse, mutar de nuevo y vivir a la vez en dos lugares o periodos históricos. Todo lo que nos parecía ciencia ficción se ha revelado ser sólo imaginación del futuro. Imaginar es una función del orgullo humano. Este enfoque evolucionista sólo viene a complementarse con la concepción creacionista de una Creación perfecta regida por leyes perfectas. Una Creación tan perfecta que dejándola a solas consigo misma, siempre vaya a más ¿Sí?
Así, en el pasado, en la Antigüedad, se atribuía a los dioses la “elección” de alguien meritorio a quien insuflar inspiración y revelar a su entorno, en un rapto creador de resonancias místicas y a través de sus obras, esos pedacitos de perfección, de Eternidad con los que deleitar a los mortales. Era la infancia de la civilización. Cierto. Pero ellos al menos conferían a la grandeza de la obra, al genio creador, al civilizador del pensamiento humano (tales como Sócrates, Platón o Aristóteles) un ESTATUS supremo. Y en vida. Antes, hasta en el siglo pasado, los genios se conocían todos, se alentaban y admiraban mutuamente –pues la admiración por lo grande es la expresión primaria y esencial del orgullo-. Y los reyes y potentados consideraban justo y dador de estatus para sí mismos el mantener en sus cortes, luchando por atraerlos y mimarlos, a los grandes artistas y descubridores. A eso, se le llama ser civilizado.
Pero hoy en día, los genios se ignoran entre sí, se creen solitarios y exilados, mientras proliferan las redes de todo tipo de marginalidades o de futilidades. Los intermediarios, una vez más, llámense éstos galeristas, museos, academias, universidades, revistas, críticos de arte no creadores, medios de comunicación, redes consagradas, se han auto-nombrado autoridades en detectar, reconocer, consagrar a los grandes. Sólo que a los supuestos “grandes”, ellos mismos los fabrican en factorías de mercadotecnia, a su imagen y semejanza.
Olvidan una verdad esencial: sólo un genio es capaz de reconocer y de consagrar a otro genio. Y lo quiere y necesita vivo, feliz, reconocido, admirado, valorado en suma. Porque lo ve como lo que en realidad es: un faro y un espejo del talento y del genio que duerme, anestesiado por ahora, en cada ser humano, en su talento diferencial por el cual abogaba para el liderazgo del futuro –aquí ni siquiera hablo de vocación, que es mucho más alta, motivadora e importante que el talento y que veremos mas adelante-.
Si la envidia hacia lo bueno, alto y bello, si la talla de pigmeo creador, si el deseo de poder y de control que da o retira su aval al titán, dominan -como de hecho es el caso hoy en los intermediarios que nos anulan-, a los grandes los necesitan muertos, mirados como a locos, como soñadores marginales y desvalidos. Y hacen eso para tener manos libres para hablar en sus nombres, para adornarse con el estatus a ellos usurpado, para enriquecerse especulando y disparando precios para sus obras despreciadas en vida, para hacerme sentir, a mí, Pueblo evolucionado y creador, que sólo nací para acatar y fingir extasiarme con lo que eligen en mi nombre. Y para darme miedo a ser un creador, un transformador, un genio, un ser crecido, porque elegir esa ruta -me dicen- es un suicidio social y existencial. Y eso me indigna. Me indigna porque justamente lo definitorio del orgullo, su definición misma es la capacidad innata de afirmar la dignidad, admirar lo que nos supera, crear, crecer y hacer crecer.
Así, esos intermediarios me quieren asustar de mi más maravillosa dimensión y potencia. Y eso me indigna soberanamente.
Sólo te pido, socia amada, que por favor, recuerdes y me cuentes: entre todos los humanos que reposan en tu seno, ¿a quienes debemos los grandes saltos civilizadores de la historia? ¿a intermediarios sedientos de control, de caos y de oscuridad o a grandes innovadores, pensadores, descubridores y artistas, todos ellos exponentes de lo único diferencial de lo humano: su capacidad de transformar el mundo en un lugar más bello, más creador y más civilizado? Por favor, necesito refrescar, rejuvenecer, alumbrar mi memoria.

– La Tierra: Mi tan admirado Socio, ¡qué magnífica exposición! Con esa claridad, vamos a resolver esto de un plumazo. Y del primer plumazo, deberíamos colocar en su sitio a todos aquellos que, como bien dices, se aúpan en los hombros de los grandes, creyéndose por ello superiores cuando son sólo molestas moscas cojoneras. Porque tanta estupidez me provoca vergüenza y miedo.
Respecto a tu pregunta, ¡está más que claro! Son, y han sido, siempre, los grandes innovadores, pensadores, descubridores y artistas los que te han posibilitado los grandes saltos civilizadores. Y siempre, de manera harto generosa.
Y ahora, como te conozco como si te hubiera parido, déjame que te haga una reflexión sobre tu manera de ser que quizás nos aporte algo de luz en cómo enderezar este tema y poner las cosas al derecho: Desde tu origen como Pueblo, de esas seis dimensiones humanas que hemos concluido que tienes, hay tres que siempre he visto de alguna manera desequilibradas; la dimensión del desarrollo y la tristeza siempre ha sido mayor que las otras cinco. Esto hace que en muchas ocasiones añores los tiempos pasados, que te lamentes de lo que pudo ser y no fue, que te sientas desorientado y confuso sobre tu camino, que pienses que, aunque tecnológicamente has progresado, en lo profundo de tu ser se produzca algo parecido a lo que le ocurrió a Sísifo que, obligado a empujar una gran piedra hasta lo más alto de una montaña, antes de que alcanzase la cima de la misma, la piedra siempre rodaba hacia abajo, y Sísifo tenía que empezar de nuevo desde el principio. Y así te sientes tú con tu progreso filosófico, moral, ético y espiritual, ¿me equivoco?
Respecto a la dimensión de la que ahora hablamos, la del estatus y del orgullo, parece, desde fuera, que sea una dimensión que tienes desconectada, salvo en los escasos y honrosos casos de esos seres de excepción que hemos venido denominando genios, y sustituida en la mayoría de los casos por envidia, cuando no por actos amputadores de lo grande, de lo que supera la medianía. En pleno auge en la actualidad, ¿no te parece?
Y para acabar, respecto a la dimensión protagonista indiscutible de este diálogo, la de la rabia, la justicia y la cultura, me da la sensación de que es una dimensión que a lo largo de los siglos y de los milenios, has tenido como prohibida, sintiéndola como algo peligroso y destructivo a lo que debe tenerse miedo. Y claro, ¿cómo no tenerle miedo si en general has sentido rabia cuando deberías haber sentido orgullo, cayendo en la envidia? Pero eso, querido amigo, no es óbice para que, una vez te hayas dado cuenta de que la rabia auténtica es el “Así no,.. Así sí”, y que la envidia no es sino rabia falsa en lugar de orgullo verdadero, puedas darle a esta dimensión su auténtico sitio.
¿Por qué te cuento todo esto? Pues porque si así como te describo te identificas, puedes imaginar que disminuyendo la dimensión de tristeza en su justa medida, recuperarás, reconectándola, tu dimensión creadora, la del estatus y el orgullo de verdad, y podrás tras ello, quitarte la prohibición de la rabia y recuperar tu vocación de culturizador, de civilizador, que es lo que de verdad te llena y da significado a tu vida.
Puedo aventurar, pues te conozco bien, que la dimensión del estatus y del orgullo, una vez recuperada, será tu talento, tu genialidad mayor, allá donde mostrarás todo tu esplendor creador. Y no por algo, es la dimensión que te distingue de lo demás, ¿acierto? Si así lo sientes, ¿evolucionamos juntos, querido?

– El Pueblo: ¡Hecho, socia, evolucionamos juntos! Y sí, en mi infancia y en mi adolescencia que terminó en cuanto pude oír tu voz, he funcionado así, como el tal Sísifo, y así me fue. Pero hoy, y tras manifestar mi indignación –parcialmente aún, he de añadir sonriendo travieso- ya puedo decir que me asumo como joven y acaso, en algunos aspectos, como adulto. Y sí, no me cabe duda alguna de que las autoridades auto-consagradas, los intermediarios de toda pelambre, ya no me van a ocultar mi POTENCIA virtual y real. Porque de eso es de lo que se trata: de recuperar mi potencia frente a los que sólo aspiran a hipotecármela para adquirir lo antinómico de la potencia: el poder, el control de mi vida, de mi destino.
Sí, me pasé de triste y de fatalista resignado, tienes toda la razón. Y no es por justificar ese derrotismo mío pasado, pero en un Mundo donde en Occidente, me maldicen con lo de la expulsión del paraíso como castigo a un supuesto pecado original, condenándome a ganar el pan con el sudor de mi frente mientras mi esposa alumbra a nuestros hijos en el dolor, y en Oriente me acallan con lo del culto a los ancestros y la obediencia automática a la autoridad establecida, convendrás en que no lo tuve fácil.
Pero, bromas aparte, sí, la base de mi liderazgo sobre mí mismo -es decir para transformarme en un dirigente de mi propio destino- es la consagración del orgullo creador, transformador y descubridor y la exigencia en que se le honre como lo amerita. Sin ello, siempre estaría pisando arenas movedizas. Así que voy a imaginar, representarlo y declarar qué tipo de medidas garantizarían que los mejores creadores, descubridores y civilizadores protejan y alumbren el camino de los menos crecidos. Probemos a ver cómo te sabe esto:
Yo, rastrearía en cada país a todos los grandes creadores, descubridores y genios y formaría un COLEGIO DE CREADORES, un tipo de autoridad institucional para detectar potenciales vivos, consagrar lo grande, y crear programas de formación para gestionar los talentos de cada ser humano, educar su refinamiento y sensibilidad hacia lo grande y lo elevado. Y los haría seleccionar por otros maestros reconocidos a nivel internacional. Los candidatos se presentarían por iniciativa propia, sin aval de nadie, sin importar edad, nacionalidad, color, género o confesión, pues tenerlos es un honor y un prestigio para la Nación que los merezca y los sepa valorar, mimar y cuidar. No permitiría a intermediarios rancios que los eligieran. Este Colegio de Creadores innovadores tendría un poder consultivo, pues a ellos no les gusta competir ni ejercer poderes, pero habría la obligación de publicar sus recomendaciones, de publicitar sus edictos y de dejarlos expresarse libremente en todos los medios de comunicación masiva. ¿Cuáles serían sus funciones?
Lo primero, como ya señalé, es descubrir y acatar las leyes que rigen el funcionamiento de las personas, detectando sus talentos y vocaciones diferenciales y asentando su liderazgo personal sobre esos puntos fuertes, esas palancas que nos catapultan en la cima de nuestra potencia. Y comenzar con los niños. Para que nadie los pueda torcer ni invitar a la resignación. Lo soñado, lo ideal, sería descubrir esas leyes tan perfectas que podrían señalar ya los talentos y vocaciones en estado fetal, de manera que desde la gestación y la primera niñez, los alentáramos en la familia primero y en el colegio luego.
Lo segundo sería crear programas de detección de talentos creadores e innovadores y consagrarlos sin hacerles pasar esos patéticos exámenes y pruebas académicas de rigor, ya que en esos casos, los examinadores están por lo general muy por debajo de los alumnos examinados. También penalizaría la envidia que sería objeto de vergüenza y de mofa en caso de caer en esa aberración.
En tercer lugar pediría a ese Colegio crear una metodología o varias que promuevan y faciliten SALTAR ESCALAS, es decir: ayudar a pasar de ser un ocurrente individuo a la escala siguiente y convertirse en creativo, y de esa escala, poder saltar a la de creador, y luego a la de genio, y luego a la de civilizador, y luego auparse a la de pacificador, y luego a la de Socio de la Creación en Evolución. El mundo sería maravilloso y su orden, armonía y belleza superlativos. ¿No crees?
En cuarto lugar investigaría el orden de la belleza en sí, es decir, la Jerarquía de valores y prioridades existenciales que garanticen el éxito en la transformación pacífica y gozosa del mundo. Y creo tener una idea propia al respecto, que no me avergüenza adelantarte, socia amada: la primera prioridad existencial ha de ser encontrar y acatar la Verdad, luego debería ser el amor de pareja, pues una pareja de verdad es sólo un ser mutante y perfecto en dos cuerpos, luego el amor por los mejores de nuestros amigos, incluyendo entre ellos a los familiares que lo ameriten, luego vendría nuestro crecimiento, nuestra obra y el honrar a nuestros maestros (a ti, por ejemplo), luego vendría el cuidado de todo lo valioso, esté donde esté, tú antes que nadie, y sólo en fin vendría, en lo de saber priorizar, el procurarse medios para vivir dignamente, pues eso sería una mera consecuencia de una buena escala de prioridades interiores.
Y te dejo corregirme y completar mi programa, pues no se me ocurren cosas más esenciales.

– La Tierra: ¡Guau! ¡Me parece genial tu programa! Correcciones no tengo ninguna y respecto a completar, sólo se me ocurre, desde mi memoria milenaria, incluir la recuperación de los altos creadores del pasado, ofreciéndoles su sitio en tu memoria colectiva, y quitándoles de en medio a los intermediarios que han interpretado sus obras a su propia conveniencia, ¿te parece?

– El Pueblo: Me parece una delicia, un privilegio y un honor, socia. ¡Ya lo creo!”.

Preciada Azancot y Antonio Gálvez. Extracto de “¡Sí, me indigno! ¿Y ahora, qué?“,  Tulga3000 Editores

Preciada Azancot, 13 de enero de 2016

A LOS NO-JUDÍOS

A LOS NO-JUDÍOS: ¡A VER SI OS ENTERÁIS DE UNA VEZ, A MENOS DE SER ABIERTAMENTE ANTISEMITAS!

Es muy importante escuchar este vídeo. Pero a esto, QUE ES LO MÍNIMO BÁSICO, me gustaría añadir tan sólo algunos puntos esenciales que son mis propios pensamientos y de los cuales me responsabilizo absolutamente:

https://www.youtube.com/watch?v=55PbhaD66Ro&list=LLsnN5pNMwd-nZwJD8uUW5bA&sns=fb

– Sólo los judíos pueden declararse sionistas o pro-sionistas, jamás antisionistas. Porque ser sionista o pro-sionista, para un Judío equivale a decidir dónde le da la gana vivir. Mientras que un no-judío, si se declara sionista, declara que los judíos de su país DEBEN vivir en Israel y no en su país de nacimiento. Eso es racismo y antisemitismo.

– El Pueblo judío, desde siempre, está compuesto por DOS CORRIENTES COMPLEMENTARIAS E INDISOCIABLES, ESPOSAS: parte territorialista y parte universalista: Israel y la Diáspora judía. Indisociables y complementarios, la parte masculina y la parte femenina de una misma identidad.

Completitud del ser realizada - Preciada Azancot 2014

Completitud del ser realizada – ©Preciada Azancot

Los judíos de la Diáspora son los creadores del Humanismo Universalista y remontan a la tradición de Noé y los judíos de Israel son los creadores de su Dignidad y Estatus, de la supervivencia y desarrollo del Pueblo Judío y remontan a la tradición de Abraham. Ambas ramas son esenciales y consustanciales de lo judío. Es Alma y Espíritu, que se sustentan, ambas dos, sobre el orgullo de Ser judío.

– Para todo judío que se precie, su alma se ensancha, está ligada, vibra y ama a los Judíos de la Diáspora QUE ES SU MADRE y para todo judío Diaspórico, su espíritu, sus raíces, su vida y su pasión es Israel QUE ES SU PADRE. Con Israel se siente SER y con la Diáspora se siente Fluir, Pertenecer por siempre y para siempre a la raza humana que tiene como DEBER ELEGIDO Y ASUMIDO, ayudar a Evolucionar.

Ser antisionista es ser anti-judío, antisemita. Y ser “tan sólo sionista” si se es israelí es pensar que los judíos de la Diáspora no hacen lo que deberían, no están cumpliendo, que de algún modo están traicionando a su país, que son sumisos, que son cobardes, que son asimilados. Y eso no es de recibo. Sólo los muy reaccionarios lo piensan. Ser sionista y no hacer Aliá es un sinsentido para un judío no Israelí. ¡Y anda que no es duro y difícil ser Judío auténtico diaspórico! Es una Vocación.

Un no-judío puede ser y debe ser pro-sionista, pero no sionista. No le corresponde decidir dónde un judío quiere vivir, pero desde luego, no le corresponde decidir que un judío no tiene lugar ni hogar en su país. A mí me pone los pelos de punta cuando oigo a un árabe declararse sionista, porque está justificando la manera como trató a sus judíos que fueron obligados a tomar la decisión de emigrar a Israel para no ser perseguidos y humillados. Yo nací y me crié en Marruecos y tomé la decisión de dejar mi país, donde mis antepasados por parte de padre vivían desde el 70 D.C y por parte de madre, desde 1492, porque me hicieron la vida imposible, porque me quitaron puestos que me gané por oposiciones, por ser Judía, porque a mi marido le quitaron su trabajo de altísimo funcionario, únicamente por ser judío. Así que no les tolero declararse sionistas y justificar así su racismo a la vez que decidan dónde y cuándo quiero vivir. Es más, exijo que los terrenos, bienes y puestos confiscados abusivamente, le sean dados a Israel como línea de crédito, para intercambiar con árabes revoltosos o francamente antisemitas en su territorio.

En cuanto a los Europeos, el que se declara anti-sionista manifiesta que un judío no debería existir porque ni tiene patria en Israel, ni en el mismo país que él. O sea, es un Nazi.

Ahora bien, la parte sionista hizo su trabajo y lo hizo maravillosamente gloriosamente. Debíamos empezar por eso, era vital y urgente hacerlo. A los de la Diáspora, nos queda aún TODO por hacer, ya no como individuos, eso siempre lo hicimos, sino como Pueblo. Y lo que debemos hacer es muy simple, muy justo, muy merecido: SOMOS EL PATRIMONIO CULTURAL UNIVERSAL DE LA HUMANIDAD Y DEBEMOS TENER UN HABEAS CORPUS INTEGRAL. Y debemos ser reconocidos y honrados como tales. Y en eso estoy.

Preciada Azancot, Octubre de 2015

EL ESPLENDOR DE LO HUMANO, entrega 25: TIPOLOGÍA LEGISLADORA

Dimensión dominante: Transformador-orgullo-gusto, su competencia.
Dimensión desconectada: Orientador-alegría-sexo, su talento.
Dimensión prohibida: Protector-amor-vista, su vocación.
Dimensión sana: Sintetizador-tristeza-oído.

Tipología MAT legisladora por Preciada Azancot

Tipología MAT Legisladora por Preciada Azancot

Percepción sensorial del Legislador:
¿QUÉ VAMOS A VER? La figura geométrica dominante en los rasgos visibles del Legislador es el rectángulo: rostro, cuello, cintura hasta las rodillas, manos y pies.
El orgullo, su emoción dominante, estimula la glándula paratiroides y todo el sistema óseo. Por ello, la predominante visible de la tipología legisladora es la importancia, equilibrio y elegancia de la arquitectura ósea. El hueso está hiperpresente y es lo primero que salta a la vista: rostro rectangular de frente amplia y alta con entradas en las sienes, pómulos marcados, mandíbula fuerte y rectangular, nariz importante, hombros anchos, brazos y manos largos y elegantes, caderas estrechas, muslos largos, piernas fuertes y pies largos y estrechos.
Sus ojos son profundos y pequeños, de mirada inquisidora. Tiene cejas bien dibujadas que alza hacia arriba y frunce arriba con gesto inquisidor, como pasando examen y juzgando siempre. Eso le ocasiona arrugas horizontales en la mitad superior de la frente. Su boca es ancha y de labios finos que caen hacia abajo, confiriéndole un gesto severo. Sonríe poco, pero cuando lo hace su sonrisa es maravillosa e ilumina todo su rostro.
Su manera de moverse es suelta y elegante aunque muchas veces está algo rígido y estirado. Siempre parece un monarca en representación oficial.
Su vestimenta es elegante y conservadora, usa muchos trajes y corbatas, y si es mujer tiene gran cantidad de trajes sastre y collares de perlas.
Los colores que prefiere son el beige y el verde. Usa una decoración noble y tradicional, con maderas y cueros, así como tapices y alfombras. Su entorno es como él: tiene majestad.
Es coqueto, elegante y cuidado aunque muy conservador. Tiene glamour.
Es alto y delgado. La mayoría de las top models son Legisladoras y casi todas las demás están en fase Legisladora.

¿QUÉ VAMOS A OÍR? Su voz es grave y profunda y sale del estómago. Habla pausadamente y de manera muy fluida. Posee una gran riqueza de vocabulario y un vocabulario muy cuidado. Odia los tacos y las groserías. Tiene gran cantidad de anécdotas y abusa de ellas, porque todo lo que quiere enfatizar, y lo enfatiza todo, es pretexto para una anécdota que será destinada a “culturizar” y a “ilustrar” a su entorno. Es el campeón de las tertulias. Lee mucho y cita doctamente a los grandes baluartes de la civilización. Es un gran estudioso de la historia, de las civilizaciones, de la filosofía. Hace poesía clandestina, que no muestra a los demás porque le parece una cursilería sensiblera mostrar esa faceta suya. No lee novelas porque no tiene tiempo para frivolidades, y las descubre con deleite tardíamente, tras la jubilación. Ama la pintura y es un buen dibujante pero no domina los colores.
Emplea palabras como “perfecto, perfectamente” y hace Nominalizaciones en cadena: por ejemplo, no dirá esa madre, sino UNA MADRE, no dirá este país, sino LA PATRIA, tendrá una tendencia así a sacralizar lo que él admira y eso evidencia una fuerte tendencia idolátrica. Habla mucho de su familia y de las anécdotas de su niñez. Está muy marcado por los abuelos y tiene una vocación de abuelo. Sacraliza a su madre y tiene muchos tabúes que ni permite rozar en lo que a ella se refiere.
Le entusiasma la música patria y militar. Se emociona cuando oye el himno nacional y ve izar la bandera.

¿QUÉ VAMOS A TOCAR? Al Legislador no le gusta que lo toquen con familiaridad, aunque sí abraza muy cálidamente a sus familiares y amigos. Cuando estrechamos, ceremoniosamente, su mano, vamos a percibir una piel fuerte y algo rugosa. Sus músculos estarán muy pegados a la piel, sin infiltraciones ni blanduras, y si hundimos el índice en su carne tendremos la sensación de rebotar con gran elasticidad. Tiene un termostato perfecto que lo protege tanto contra el calor como contra el frío. No suda casi. Su temperatura corporal es cálida y constante, muy equilibrada. Aunque le encanta tocar y sentir su tacto, se priva de ello porque lo considera una intromisión y una familiaridad inaceptable, al menos en lo referente a tocar o ser tocado por personas. No así a animales ni a cosas. Allí se da un banquete.

¿QUÉ VAMOS A GUSTAR? El sentido del gusto es el más desarrollado en el Legislador. Le encanta comer. Exige mesa y mantel y para él cada comida es una verdadera ceremonia de la cual disfruta como un niño. Prefiere los platos tradicionales que representan para él la civilización y el sentimiento patrio. Es un gran gourmet y tiene un paladar exquisito tanto para licores como para comidas. Ama los platos de cuchara, los asados, las patatas, las legumbres, la cocina regional y del terruño. Hace viajes gastronómicos y está muy informado sobre los galardones culinarios. Para él una comida es un festival completo para sus seis sentidos y para la tertulia. Cocina bien, pero de manera muy conservadora. Es garantía de calidad comer algo preparado o elegido por él.

¿QUÉ VAMOS A OLER? El Legislador no es muy olfativo ni amante de los perfumes. Él tiene un olor corporal muy sexuado, si es varón olerá a macho y su es mujer a hembra. Su perfume favorito es la rosa. Huele a cuero y le encanta el olor y la textura del cuero que él usa y del cual a veces, abusa. Le gusta el tacto y el olor del roble y de la caoba y los usa mucho en decoración. Es adicto al olor de su pareja cuando está enamorado, y si deja de estarlo, rechaza el olor de ésta.

¿QUÉ VAMOS A PERCIBIR SEXUALMENTE? Aunque con gran recato y timidez, la mirada del Legislador es un homenaje al sexo del interlocutor. Se le nota su talento, aunque esté desconectado y se avergüence de éste. El Legislador siente el sexo como algo hiperpresente y peligroso. Se castiga y se flagela por su gran sensualidad, que siente como una pulsión al estilo de las descripciones de Freud (Legislador donde los haya). La libido y las pulsiones de todo tipo, pero sobre todo sexuales, son un invento Legislador, consecuencia lógica de la rabia en vez de alegría, su talento desconectado, propia de su tipología. Es un amante cumplidor salvo si vive una aventura, y entonces es fogoso y maravilloso. Luego se avergüenza de ello. Se casa con parejas tranquilizadoras (Constructoras) en ese aspecto, aunque sigue enamorado platónicamente de Reactivadoras. Le encanta bailar y lo hace maravillosamente. Colecciona chistes y los cuenta muy bien.

Análisis estructural de la tipología Legisladora:
Su estructura de personalidad arroja la importancia invasora del Rector. En efecto, si bien su Transformador debería ser su estructura dominante, él hace pasar la energía del Transformador, el orgullo, al Rector. Su Rector, muy grande, en vez de morado es dominantemente verde. Así, el Legislador es el gran juez de entre todas las tipologías. Es sumamente conservador y su Rector está trufado de creencias de todo tipo y sobre todos los temas. Él opina constantemente y sobre todo. Es implacable con los fallos y los percibe todos. E impone su juicio al entorno. Es persona de principios que sólo confía en sus semejantes.
Su Protector, de gran tamaño, no es percibido bien por el entorno, y ello por dos razones: la primera, porque aunque es el gran romántico, es tímido y no lo muestra, aunque su sentido de la solidaridad social y familiar o empresarial es proverbial. Y es un amigo difícil de entregarse porque recela de los desconocidos, pero cuando lo hace, es incondicional y para siempre. Es un gran idealista. Sabe detectar la calidad del alma de las personas cuando éstas no están en su núcleo familiar tabú. Se entrega cuando verifica que una persona tiene el alma muy limpia y ardiente: entonces se “salta” el calendario y se hace admirador, protector y caballero andante del recién conocido.
El Sintetizador es de talla normal y es muy ordenado, meticuloso, perfeccionista y bien informado y organizado. Siempre está dispuesto para el desarrollo, sabe organizar y es un gran comunicador. Es muy inteligente y hasta sabio. Admira la inteligencia, que lo tranquiliza.
El Vitalizador está muy poco energetizado. Es un conservador que teme a los revolucionarios. Aunque tiene mucho tesón y pugna por aguantar todo tipo de embates, su salud es mala. Es el más propenso a enfermedades crónicas y peligrosas. Se cuida con gran disciplina, pero no disfruta de su cuerpo, que él ve como a un tirano al que hay que someter. Le gustan los deportes relacionados con el disfrute de la naturaleza: vela, ciclismo, montañismo.
El Transformador es grande pero algo robotizado. Prefiere crear organizaciones a crear obras de arte, que admira mucho cuando los demás las hacen. El se sacrifica, edificando empresas y organizaciones que dan testimonio de la civilización, de la familia y de la colaboración interregional o internacional. Es el creador de las multinacionales y de las fundaciones, porque para él son familia y civilización. Tiene asesores, pero decide solo. Ama la poesía y la pintura. Admira, por encima de todo, la civilización y la filosofía que busca radicalmente, etimológicamente (amor por la sabiduría).
El Orientador es fino y sin fluidez. Aunque para él lo espiritual tiene el más alto de los valores, su propio Orientador está cuajado de ídolos. A veces tiene arranques de sabiduría y percibe el futuro de manera visionaria, pero las más veces es un enemigo del cambio y de la alegría que sólo tolera en los niños muy pequeños y en los viejos. Los demás deben sacrificarse por la sociedad.

Ingeniería emocional del Legislador:
Orgullo y más orgullo es su dominante. Es muy quisquilloso y susceptible cuando le rozan su orgullo, y no se da cuenta de que frena y patea el orgullo de los demás con sus juicios permanentes y con su intolerancia al menor defecto o fallo.
Rabia en vez de alegría las más veces. Sólo tolera el disfrute cuando todos los deberes están cumplidos “perfectamente”. Es idólatra y conservador y resiste al cambio. No le gustan las personas alegres, salvo si son cómicos profesionales, que entonces adora. A los demás los considera, simplemente, irresponsables. Se le nota su talento cuando se permite sonreír y reír. Entonces todo se ilumina.
Miedo en vez de amor: él no ama a quien se lo merece más por su valía: a ellos les pasa examen. El ama a su gente de toda la vida, aunque haya entre ellos vampiros y maldad. Estas personas son para él sagradas, y es tabú hacérselas recuestionar. Se le nota su vocación por el amor por su gran romanticismo que esconde al mundo, por su tremenda solidaridad y por lo bien y mucho que usa la vista y, también cuando, antes de morir, confiesa que ha estado enamorado platónicamente, toda la vida, de una Reactivadora, sin que ella se haya enterado jamás.

Creencias arquetipales del Legislador:
El legislador se confunde con un arquetipo al que venera cumplidamente: Atlas (Atlante). Como él, se cree obligado a sostener el peso del mundo, poblado de irresponsables. Él se sacrificará así por todos nosotros y se presentará voluntario para las tareas que más repelen a su alegría y más halagan su vanidad: presidente de la asociación de vecinos, de su gremio profesional, de su colegio universitario, de una ONG, y, claro, de su empresa. Él se considera una montaña inamovible que sostiene lo inmutable y eterno que permanecerá cuando todas las modas y las locuras pasen. Así es la maldición de la Medusa sobre él: convertirlo en piedra, en una montaña como monumento a sí mismo y a sus propias convicciones.
Como resultado de esa veneración existencial sus dos creencias básicas son:
1º) “No habrá justicia para mí en este mundo” (aunque siempre fui un juez justo de los demás).
2º) “La vida no es una fiesta” (es dura e ingrata y hay que soportarla con la mayor dignidad posible).
Su Drama Existencial (D.E.) es “DEFECTO”. El Drama Existencial se inspira mayormente de los Juegos Psicológicos descubiertos por Eric Berne, creador del Análisis Transaccional, con algunas mejoras que hemos introducido. No es materia aquí de explicar a fondo lo que es un D.E. Nos contentaremos con decir que es la manera más tóxica de emplear el tiempo y la comunicación, pues es lo que más hunde a la gente en sus creencias tipológicas. El D.E. “Defecto” consiste en encargar o controlar un trabajo. La víctima trae un trabajo maravilloso que el Legislador inspecciona, cejijunto y serio, sin decir una sola cosa positiva sobre él. Al final, lo devuelve asqueado y lo manda a rehacer porque “está mal, tiene una falta de ortografía en la página 186 y un error gramatical en la página 239” Así se gana los odios y resentimientos del entorno, mientras él alega que la gente es ingrata e injusta porque sólo quería dejar el trabajo “perfecto” para que otro juez, menos benevolente que él, no le encuentre pegas. Entonces él reafirma su creencia “No habrá justicia para mí” en vez de rectificar su forma, felicitar por los aciertos y proponer, con alegría, algunos toques correctivos que van a permitir un resultado mejor.

Perfil psicológico del Legislador:
Los Legisladores son ante todo dignos, orgullosos, susceptibles y quisquillosos. Son los jueces natos de todas las situaciones y personas.
Se ven a sí mismos como ecuánimes, bondadosos, alegres, pacientes y altamente espirituales. Son vistos por los demás como aguafiestas, pesados, dogmáticos, severos, idolátricos y excesivamente exigentes.
Ellos se ocupan con tesón de culturizar, socializar y civilizar a los demás. Los ven como narcisistas que sólo divinizan su propio ego, se explayan sobre el tiempo y la paciencia de los demás con sus sempiternas anécdotas e inacabables discursos sobre todo. Ellos se sienten hablar como seres civilizados y pacientes que compensan la incultura y el egocentrismo ajeno. Son vistos como pedantes que discurren como un libro y sientan cátedra sobre todos los temas, coartando el fluir de la diversidad, del intercambio y del cambio.
Ellos se torturan con diálogos internos que patentizan su altísimo grado de autoexigencia y su enorme sentido de la justicia. Son vistos como monumentos insensibles que se cargan el autoaprecio ajeno al establecer normas y pautas para legislar sobre el mundo como si jamás una sola duda sobre sí mismos planeara por sus mentes.
Ellos tienen un concepto tan alto de la alegría y de la fiesta que se ocupan de prepararla como si de una ceremonia sagrada se tratara. Los demás los rehuyen en las celebraciones y no los invitan, convencidos como están de que personas con un tal nivel crítico y de exigencia de la perfección jamás se relajarán lo suficiente como para entregarse a la alegría, al desorden y al bullicio.
Ellos son incurables románticos y tiernos idealistas, son caballeros andantes de reluciente armadura y trovadores de sus damas y señores. Para los demás aparentan ser duros, insensibles y estar por encima del bien y del mal.
No es de extrañar entonces que la creencia existencial del Legislador sea que no habrá justicia para él en este mundo, aunque él sea incansablemente un juez justo para los demás.
Son extremadamente ordenados y conservan documentos, fotos y archivos que abarcan el transcurso de su vida entera. Cada Legislador tiene carpetas meticulosamente ordenadas sobre el entorno y circunstancias de su niñez, de su adolescencia, de sus romances, de su vida de adulto, de sus hijos, y es un adorador de sus nietos. Es el inventor del árbol genealógico, de los museos, del recetario de la abuela, de los potingues y otros efectos tradicionales de hierbas, plantas y esencias, de las raíces en suma. Y del ejército y organización de defensa del país. Son conservadores en extremo y enemigos del cambio que, a sus ojos, podría cargarse lo admirable de la tradición y hacer víctimas inocentes en nombre de un impulso de innovación que no ha sido coronado ni consagrado por las academias. Es, evidentemente, el creador de dichas academias.
Son muy parentales y, desde niños, han actuado el rol de padres críticos y cuidadores controladores de sus propios padres y hermanos. Cuando imponen sus criterios de lo que “debe ser y no debe ser y hacerse” levantan el dedo índice, mientras sientan cátedra e imparten doctrina a su entorno.
La elegancia y el respeto de las formas alcanzan el cenit en su escala de valores. No tolera la vulgaridad, la patanería ni las trampas para contornear la ley. Es el buen ciudadano por antonomasia. Es muy activo en tareas solidarias, comunitarias y gremiales. Él crea organización y civilización en cada respiración.
Se extasía y se emociona ante la naturaleza. Ante ella descubre su profunda religiosidad y su unión espiritual con su Creador. Adora cada tipo de paisajes, pero sobre todo el mar abierto y la montaña. Ama a los caballos y a los toros, con quien se identifica totalmente. También venera a los elefantes y a veces a los búhos.
Su casa evidencia su señorío, su sobriedad y su gusto por la tradición. En ella abundan las maderas nobles, el cuero, las bibliotecas, los cuadros de paisajes con especial veneración por los árboles, los tonos sobrios y elegantes con dominante de beige y de verde. No le gustan los colores puros, que estima estridentes. Venera el naranja, pero casi no lo usa.
No concibe una celebración sin comida. Adora comer y es un gourmet. Con los años va perdiendo su maravillosa delgadez, sobre todo por el estómago y el vientre. También le gusta degustar bebidas y tiene un gran talento para la cata. Es un gran anfitrión, pendiente de todos los detalles para agradar y relajar a sus invitados. Además de rodearlos de cultura universal y culinaria, es un ameno e incansable charlista. Improvisa conferencias sobre cualquier tema y es mucho más culto que el entorno de su clase social. Es un autodidacta apasionado por la historia universal y por la filosofía.
Lo que más lo desespera sobre sí mismo y oculta escrupulosamente a los demás es su enorme sensualidad, que lo tortura y le hace creer que va perder el control de su ordenada vida. Está dominado por pulsiones que lo avergüenzan. Esas pulsiones que son el resultado de la represión de su talento, la alegría que se transforma en rabia agresiva contra sí mismo, están plasmadas en la obra de Freud, Legislador paradigmático: libido, miedo al incesto, pulsión de muerte y de destrucción, sueños inquietantes y crípticos. Otro Legislador ejemplar, ya en fase de preconexión, Fritz Perls, el creador de la Gestalt, escribía a los cerca de 80 años, que su desesperación era no haber podido controlar su masturbación compulsiva. Cuando ello ocurre, frunce un ceño severo y desaprobador y se cruza de brazos como un inquisidor. Se está condenado a sí mismo. En esta situación, tiene mérito mantener, como él lo hace, un matrimonio plácido y sereno, una familia unida y numerosa y una dignidad de ciudadano intachable.
El amor es para él materia de veneración y asignatura pendiente al mismo tiempo. Materia de veneración porque adora y hasta venera a su familia y sus amigos de toda la vida. Daría la vida por ellos. Asignatura pendiente porque desconfía del amor y cierra el acceso a su núcleo tradicional a todo lo aparentemente valioso y apasionado. Entonces hace pasar interminables exámenes que terminan disuadiendo al más entusiasta. Salvo si percibe un alma de excepción templada en diamante. Entonces se inclina ante ella. Pero, en vez de amarla, la venera.
Funcionamiento Energético estructural (F.E.E.):
Su ecuación emocional que rige el funcionamiento de su estructura es:
(Orgullo – Alegría – Amor) + Tristeza – Rabia – Miedo
Tiene tan sólo una emoción auténtica, la tristeza, cuando está en su Mapa.
Siente orgullo, tristeza, miedo y rabia. Pero esas tres emociones son falsas y remplazan miedo, amor, amor y alegría, respectivamente.
Profesiones preferidas del Legislador:
Docencia. Magisterio. Fiscalía. Notaría. Defensa. Marina. Ensayista. Cazatalentos. Consultor.

Fases de evolución tipológica:

FASE DE CONEXIÓN: EL LEGISLADOR-REACTIVADOR.
En esta fase, el Legislador recupera toda su estructura, sus emociones auténticas y sus sentidos. Conserva las cualidades de su Mapa: es noble, caballeroso, leal, idealista, persona de palabra y de honor, romántico, delicado, discreto, servicial, considerado y protector, culto y estudioso. Es un autodidacta nato, amante de las letras, del arte, de las tradiciones populares, de la patria, de la familia, del honor nacional, de la civilización. Es riguroso y sensual. Adora comer y bailar.
Además se convierte en el ser providencial que puede cambiar a su entorno. Es un gran iconoclasta y fortificador pleno de lo más valioso de lo humano. Sólo se arrodilla ante Dios, y se inclina ante el Reactivador conectado a quien declara su amor y por quién se la juega. Ama a los Reveladores conectados, que descubre como los más entrañables y valiosos. Se asocia con un Fortificador conectado y construyen un auténtico reino regido por el equilibrio perfecto entre justicia y compasión. Es alegre y apasionado. Es sensual y está orgulloso de ello. Es el mejor artífice de la democracia auténtica basada sobre un pacto social auténtico y justo que respeta todas las diferencias. Todos crecen y se sosiegan junto a él. Es irremplazable y no lo sabe ni lo desea. Es un abuelo vocacional.
Se sitúa con optimismo y decisión en el camino de las fases secuenciales de la hiperconexión y de la trascendencia. Cuando la alcanza, pertenece al perfil de Albert Einstein. Se convierte en un gran descubridor y en un gran artista, sobre todo en pintura, en música y en poesía.
Profesiones: Rey de cuentos de hadas. Amigo. Abuelo. Estadista. Poeta. Metafísica. Artista plástico y de letras. Asesor pleno. Ecología.
Su F.E.E.: (orgullo + alegría +amor) + Tristeza + rabia + miedo. Todos auténticos.
Su D.E.: Ninguno.
Sus disfunciones emocionales: Todas las emociones son auténticas y nutren por lo tanto sus estructuras correspondientes. Es sensitivo. Pero sus emociones saltan de una a otra sin acumulación de energía secuencial. Se estrella y se desconecta en los ejes. No percibe su Centro y pone el amor en su lugar. Es como un bebé de un día. Usa el 80% de energía innata y forma parte del 2% de la población de Legisladores.

FASE DE PRECONEXIÓN: LEGISLADOR- REVELADOR:
Logra redimensionar su inflación y accede al orgullo auténtico creador y crecedor, su competencia. No recupera ni su talento (la alegría) ni su vocación (el amor). Su estructura consta de dos dimensiones adecuadas: el Transformador-orgullo-gusto y el Sintetizador-tristeza-oído.
Ventajas: Combate el estatu-quo paralizante y se pone de parte de las víctimas auténticas de éste. Adora el arte y más aún a los artistas, y protege a los mejores. Se pone del lado de las tipologías sometidas al Conectador y es su caballero andante. Desconfía del amor, pero se enamora y sufre calladamente. Es un abuelo maravilloso y travieso. Es el mejor y más fiel de los amigos. Tiene un maravilloso y mordaz sentido del humor. Adora la tertulia.
Inconvenientes: Sigue algo rígido e idólatra. Sólo cambia de ídolos. En vez de amor manifiesta rabia y es visto como un vengador justiciero y sin compasión. Esconde su inmensa sensibilidad y delicadeza. Descuida a la familia y ampara a otros que trata como a su nueva familia, que se convierte en tabú. Puede beber o fumar demasiado. Es vulnerable e ingenuo. Es tremendamente romántico, pero lo esconde y se avergüenza de ello. Si descubre a su pareja sexual ideal, se embriaga de éxtasis pero luego la abandona y vuelve con su pareja carcelaria, dedicándose a cazar mariposas por ejemplo. No asume ni tolera su sensualidad.
Su F.E.E.: ( orgullo –alegría – amor) + tristeza –rabia –miedo. Siente falsa rabia en vez de alegría, falso miedo en vez de amor, y falsa rabia en vez de amor. Eso arroja una tendencia marcada hacia el sacrilegio, la timidez, la falta de compromiso, la desconfianza y también frente al amor puro, al infundio y la calumnia.
DE: un poco de “Defecto” y mucho de “Si……pero”.
Usa el 40% de su energía innata y forma parte del 15% de la población de Legisladores.

FASE DE MAPA TIPOLÓGICO: LEGISLADOR-LEGISLADOR:
Corresponde en todo a la descripción del comienzo. Usa el 30% de su energía innata y forma parte del 10% de la población de Legisladores.

FASE DE DESCONEXIÓN: LEGISLADOR-CONSTRUCTOR.
Ya no le queda ni una sola emoción auténtica. Por lo tanto, su estructura no funciona ni cumple sus vocaciones innatas. Además invierte el eje amor-tristeza y ama lo muerto, dedicándole toda su vida para convertirlo en institución y luego en ídolo. Se torna mezquino y envidioso con lo grande. Como además de perfeccionista es desmenuzador, parece más riguroso pero se mecaniza y se empobrece de su esencia noble, romántica e idealista. Aguanta y se desgasta por empresas y grupos mecanizados y robotizados a los que él da toda su lealtad. Crea empresas, academias, fundaciones para la ciencia mecanicista. Se adueña de los genios consagrados y habla en su nombre aunque su vida real sea un combate contra ellos. Si encuentra a un genio vivo y aún no consagrado lo combate, lo envidia y crea infundios sobre él. Racionaliza para no sentir.
Se torna triste y rígido. Sufre cardiopatías isquémicas y valvulares. Tiene hipertensión y colesterol. Es obstinado y algo maníaco con el orden. Busca defectos en los demás. Es visto como pedante y aguafiestas. Nutre y protege a un entorno parasitario e inconforme. Propugna y sostiene un orden regresivo y desconectado de la realidad fluyente y viva. Crea Reactivadores, Reveladores y Fortificadores que sufren a causa de él. Se fustiga por su sensualidad.
Profesiones: Presidente. Recursos Humanos. Administración. Banca. Y profesiones del Constructor.
F.E.E.: todo falso y torcido salvo algo de orgullo auténtico. Además de los defectos de la fase anterior, la inversión del eje amor-tristeza lo hace masoquista y mártir, así como necrófilo.
D.E: “defecto” y “abrumado”.
Usa el 20% de su energía innata y forma parte del 55% de la población de Legisladores.

FASE DE PREDISOCIACIÓN: LEGISLADOR-PROMOTOR:
No sólo no conserva ninguna emoción auténtica sino que se pone, militantemente, de espaldas a sí mismo. Con ello, cree que pierde sus vulnerabilidades y se asegura la aceptación y el estatus social. Para ello invierte dos ejes: el del amor y tristeza y el de la rabia y alegría.
Cree recuperar el fluir y la alegría porque se arrodilló ante el arquetipo de turno, el de la era en la cual vive. Olvida su sentido de la justicia, su dignidad, su rigor y construye castillos de arena, arrastrando a sus seres queridos al fracaso.
Es obsequioso con los poderosos e implacable con los mejores y los más puros. Conoce la envidia socavada. Se enamora perdidamente de vampiros y de ratas humanas, convirtiéndose en su títere y brazo armado y volviéndose una ratita. Legaliza y legisla sobre la jungla. Es jefe de la mafia. Sufre enfisema pulmonar y es propenso al cáncer y al derrame cerebral. Tiene diabetes. Confunde y a veces invierte los patrones sexuales.
Profesiones: Cazatalentos de moda. Empresario de moda. Protector de la “beauty people”. Capo de la mafia.
F.E.E.: ninguna emoción auténtica e inversión de dos ejes. Además de las taras antes examinadas, es masoquista y prepotente, profanador y rastrero. Además es avasallador y aprovechado.
D.E.: “Defecto” y “Cheque de goma”.
Usa el 3% de su energía innata y forma parte del 15% de la población de Legisladores.

FASE DE DISOCIACION: LEGISLADOR-FORTIFICADOR.
Además de los dos ejes invertidos, cae en la fórmula letal falso orgullo con falso miedo a la vez. Con lo cual se rompe su estructura por rigidización y cae en la psicosis socialmente aceptada. Actúa una conducta totalmente “poseída” por su arquetipo personal: Atlas se convierte en Aquiles loco de temor porque le han tocado en su talón.
Es el ejecutor y brazo armado de psicópatas.
Es un fanático regresivo que quema a todos los “infieles” a sus creencias idolátricas. Es un iluminado que, a nombre de un dios que invierte, puede mandar a la muerte a todos los inocentes. Es un sadomasoquista que ayuna, se flagela y envía a sus “tropas” a la guerra santa. Es un asesino de lo vivo, de lo divino, de lo auténtico. Es idolatrizador e ídolo. Es un beato que crucifica a Jesús con buena conciencia. Es el más terrible de los psicóticos y tiene un ejercito de seguidores aterrados y fanáticos. Está obsesionado con la muerte y, si lo contradicen y no puede matar, se suicidará.
Profesiones: Dictador. Inquisidor. Fiscal. Gurú. Religioso fanático integrista.
F.E.E. Su estructura se rompe por rigidez excesiva. Fórmula letal falso miedo + falso orgullo, que se sienten a la vez.
D.E: “Defecto” y “Si no fuera por…”
Usa el –16% de energía innata y forma parte del 3% de la población de Legisladores.

El Esplendor de lo Humano - Preciada Azancot
 
Extracto del libro “EL ESPLENDOR DE LO HUMANO”,  de Preciada Azancot
©Preciada Azancot

EL ESPLENDOR DE LA HUMANO, día 17: EL GUSTO

Extracto del libro “EL ESPLENDOR DE LO HUMANO”,  de Preciada Azancot
©Preciada Azancot

El gusto es el sentido que relaciona al Transformador y al orgullo, y nos permite acceder a la creación, al crecimiento, y a la metamorfosis.

4-SISTEMA MAT DE ESTATUS - Preciada Azancot

Para comprobarlo haremos también algunos ejercicios:

1) imagina que estás en un trance de creación de alguna obra. Pongamos el ejemplo de un cuadro, pero cualquier creación sirve. Imaginas qué cuadro quieres pintar y cómo va a quedar. ¿Puedes hacer eso sin “probar” diversas alternativas?
2) Mismo ejercicio. Prueba las diferentes alternativas que acuden a tu imaginación. Vigila el sabor de tu boca en cada alternativa. ¿Sientes algún sabor especial en cada una de ellas? ¿Sientes alguna relación entre la alternativa que finalmente eliges y el sabor de tu boca?
3) Mismo ejercicio, pero con una pareja: haced ese ejercicio en solitario sin comunicaros el proceso. Al final del proceso, cuando cada cual se haya decidido por su opción, comunicaos los diferentes sabores de vuestra saliva en cada paso. ¿Los comentarios y ocurrencias de tu pareja te han servido? ¿Para qué? ¿Alguno de vosotros cambió su decisión? ¿Por qué?
4) Imagina, como en los casos anteriores, que no tienes ninguno de tus sentidos. Imagina que recuperas sólo el gusto. ¿Qué descubres? ¿Cómo será tu vida? ¿Qué decides hacer? ¿Por qué?
5) Imagina ahora que tienes todos tus sentidos, salvo el gusto. ¿Qué pasa? ¿Qué decides hacer? ¿Por qué?
6) Elige comer algo sofisticado que tú no hayas cocinado: intenta identificar los diferentes ingredientes y la proporción de cada uno de ellos. Consulta con el cocinero para medir tu grado de acierto. ¿Cómo lo has hecho? ¿Por qué crees que lo hiciste así? ¿Qué enseñanza sacas de ello?
7) Ojea un libro de cocina y lee algunas recetas sin atender a las ilustraciones. ¿Cómo varía el sabor y cantidad de tu saliva? ¿Cuál de las recetas has seleccionado? ¿Por qué?
8) Mismo ejercicio, pero, una vez seleccionada la receta ponte a ejecutarla cocinando. Cuando la pruebes, verifica si: ¿El sabor se parece al que habías imaginado? ¿Te gusta el plato? ¿Si decides volver a cocinarlo, hay ingredientes que querrás cambiar o variar? ¿Por qué?
9) Imagina que estás prisionero y que te traen de comer comida sin ningún condimento. ¿Qué sientes? ¿Por qué?
10) Misma situación, pero te obligan a comer platos insoportablemente condimentados por exceso: salado, dulce, amargo, picante, ácido. ¿Qué sientes? ¿Cuál te gustó más? ¿Cuál te disgustó más? ¿Por qué?
11) Piensa en tus comidas preferidas situándote en el tiempo. Cuando eras niño. Hoy. ¿Te siguen gustando las mismas cosas? ¿Ha habido evolución? ¿A qué crees que se debe, si la ha habido?
12) Imagina que algún día vas a crecer hasta ser todo lo que crees que puedes ser. Imagina la obra que harás. Imagina la comida que preferirás. ¿Cómo eres? ¿Hay cambios? ¿Cuáles? ¿Por qué?

Si estos ejercicios se hicieron bien, habrán descubierto el grito de dolor del Transformador que no funciona y también el gozo cuando sí funciona. Habrán tomado contacto con el orgullo y con la función de antena hacia esas potencialidades humanas que tiene el sentido del gusto.
En efecto, se habrán podido dar cuenta de la amputación y de la desorientación que siente nuestra estructura cuando la antena que la comunica con el entorno y con nuestra imaginación desaparece. Habrán también, por lo contrario, apreciado cómo el gusto está atado a la imaginación cuando de probar y de imaginar se trata. Todo nuestro “buen gusto” o “mal gusto” en nuestras elecciones y creaciones está condicionado por ese sentido tan aparentemente modesto.
Meditemos sobre las funciones del Transformador y examinemos cómo el tener gusto o no condiciona drásticamente la calidad de nuestra vida. El Transformador, ya lo vimos en detalle, tiene como funciones Transformar, consagrar, crear, pronunciarse, imaginar, evolucionar, representar, elegir, decidir, permitir crecer, acceder, declarar, buscar, probar, descubrir, afirmar, reconocer lo válido y determinar. ¿Cómo hacer todo ello sin gusto, en el sentido físico cuando de alimentos se trata, y en sentido abstracto, sublimado y esencial, función principal del Transformador? Cuando una expresión penetra en el lenguaje popular es que la sabiduría del sentido común ha descubierto una imagen que necesita una expresión para expresarla con palabras. ¿Cómo hacer todo lo que debe hacer el Transformador si tenemos mal gusto y elegimos lo vulgar, lo que no es refinado y esencial ?
Como ya vimos también en esta parte del libro, la emoción orgullo, que es la energía innata y natural del Transformador, se despierta con el gusto. Sabremos reconocer lo que nos gusta y lo que no, lo sublime y lo común y tópico, lo elaborado y lo sencillo.
El orgullo es una energía que tiene su color particular: EL VERDE EN TODA SU GAMA CROMÁTICA. Por eso, el árbol se convirtió en símbolo de nuestro orgullo, de nuestro ser. Un buen ejercicio para comprobarlo: Cierra los ojos e imagina que por la boca y el paladar penetra una energía de transformación y de metamorfosis del verde que prefieras. Retén esa energía en todo tu cuerpo durante dos minutos. Al tercer minuto, densifica y concentra el color verde en tu columna vertebral, en los huesos de tus piernas y pies y en los de tus brazos y manos. ¿Qué has sentido?
Es bien sabido que el color verde es el preferido de los que manejan con predilección el orgullo. Es el color de los que privilegian la civilización, la dignidad, la cultura y la creación. El color verde, como los demás que ya vimos, tiene efectos sanadores: cuando nos sentimos perdidos y confusos, cuando creemos haber perdido nuestro centramiento y nuestro ser, cuando queremos incentivar nuestra imaginación y nuestra potencia creadora, cuando nos quedamos en blanco ante una página de papel, EL VERDE ES EL ÚNICO COLOR que nos va a devolver lo perdido. El verde permite la transformación y la metamorfosis sin excitación. Calma, relaja. ES EL COLOR DE LA RELAJACIÓN ACTIVA que permite la creación, la civilización y el progreso. Por eso ante cualquier palacio ,y veces rodeándolo, hay un parque o un jardín. Por eso en cualquier ciudad, al lado de la obra creadora del hombre (edificios, palacios, casas) hay espacios verdes, árboles y plantas verdes.
Como los colores anteriores, tiene también su contraindicación: cuando nuestro orgullo está inflacionado y nos tornamos prepotentes, hay que suprimir el verde de nuestra vestimenta o decorado. Por lo contrario, cuando nuestra confianza en nosotros mismos falle, hay que echar mano del verde y pasear por espacios verdes. En la sanación, el verde actúa más sobre las enfermedades de los huesos y la falta de calcificación.
Como para el resto de los sentidos, existe un abismo entre probar y degustar deleitándose. Entrenémonos para lo segundo.

 

El Esplendor de lo Humano - Preciada Azancot

El Esplendor de lo Humano – Preciada Azancot

Extracto del libro “EL ESPLENDOR DE LO HUMANO”,  de Preciada Azancot
©Preciada Azancot

Un Hasta Siempre en mi Foro

Por Preciada Azancot

Y mira: el diagnóstico alto, el garante de la SEGURIDAD ABSOLUTA, SE HACE EN UN LUGAR Y EN UN TIEMPO REALES: Y hoy es un día muy triste, porque los últimos en resistir, también HOY han caído en la TRAMPA DE LOS PULSOS: Y os digo ¿DONDE? “AQUÍ”: “¡NO!”, ¿QUÉ?: “¡NUNCA MÁS, HE DICHO!”, ¿ CÓMO?: “¡ASÍ NO: CON PULSOS NO!” HABÍA UN “ASÍ SÍ Y LO HABRÁ, PERO NO AQUÍ, ni ahora”.

Porque vuestro silencio DEMOSTRARÍA, a partir de hoy, lo que ya sabíamos desde hace más de treinta años: que ya existe una ciencia exacta. el MAT, que rescató, pulió, limpió y os entregó las LEYES QUE NOS GOBIERNAN. Y no cometeré el error de romperlas y de elaborar otras para adoradores del Becerro de Oro de turno: los pulsitos entre los que abdican de su POTENCIA y que gobernarán la escena mundial hasta la destrucción general del 2016 y que intentarán -con una “promesa” de aval que son incapaces de dar-, silenciar las VOCES que les devolverían la cordura. Siempre y cuando dichas voces hablen PARA ellos. O en su nombre, lo que viene a ser peor.

Hasta ayer estaban, en el Foro de este Blog, mis más altos y avanzados y valientes alumnos. Representantes de los Justos, que siempre los habrá. Y tal es el peso de la tipología del planeta, que se han ¿equivocado? ¡no! aterrado, obcecado sí: y para mi gran pasmo, no pudieron diagnosticar que el planeta ya estaba esquizofrénico ¡y mira si lo escribí ya no sé cuántas veces en estos terribles dos meses pasados! Es que la confianza en la DIGNIDAD (orgullo) del ser humano, los confundió por el breve lapso de 6 horas.

DAVID Y ESTHER por Preciada Azancot

“David y Esther”, óleo, Preciada Azancot

Ayer cerré las puertas a respuestas y comentarios al foro. Con la intención de hacer algunos monólogos al menos hasta Noviembre. Es que el Amor Universal que siento por la Creación y por el Universo, y que concentré en lo OBJETIVAMENTE MÁS ALTO DEL PLANETA: el Pueblo Judío, mi Pueblo, me deslumbró por una hora. Porque confieso, asumo y actúo, que OS AMO APASIONADAMENTE Y MÁS ALLÁ DE TODO ATISBO DE EXPIRACIÓN POSIBLE. Y es por ALEGRÍA INFINITA por la libertad y por la pureza de la inocencia que hoy doy un paso más:

Pues HOY YA, vuestro silencio -que ya sería “terco”-mostraría que a partir de HOY, también los Judíos han caído en la trampa y lanzan pulsos, no a quien los quieren destruir, sino a quienes desean alumbrarles un camino hacia lo mejor de sí-mismos. Ya os dije que odio los pulsos porque salen de algo que nunca tuve la tentación de borrar: el Ego. Así que si estamos vivos en el 2017, nos encontrarán aquí. O allá, o donde esté la VIDA PLENA o al menos su ESPERANZA, nuestro HIMNO.

Mis monólogos los seguiré como siempre, con mi Diario. Aquí sería ya algo que ambos odiamos, y por eso “los gentiles” -que Dios nos conserve el Humor- nos metían en Guettos, sería voyeurismo. Seguiré en mi Blog y en Facebook mientras pueda dialogar con el Universo y alzar plegarias para que Dios nos haga SABIOS a TODOS. Así que cierro el foro hasta dicha fecha y os regalo con sonrisas, con mucho cariño y con indesmayable fe en el orden de lo humano, la descripción científica de lo que es un Constructor.

Y me tengo que dar mucha prisa para escribir al menos UN artículo más. Pues como la Alegría rige la velocidad, y es, por definición misma, SUPERIOR A LA VELOCIDAD DE LA LUZ y por eso se LLAMA ENERGÍA DEL ESPÍRITU, en tiempos de crisis, y más aun en Vísperas de Rosh Ashanáh, acelera la del Infinito. Por eso se abren los cielos y se escriben los NOMBRES en el LIBRO DE LA VIDA.

Preciada Azancot, Septiembre de 2014

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II. TIPOLOGÍA CONSTRUCTORA:

Dimensión dominante: Sintetizador-tristeza-oído, su competencia.
Dimensión desconectada: Transformador-orgullo-gusto, su talento.
Dimensión prohibida: Vitalizador-rabia-olfato, su vocación.
Dimensiones sanas: Protector-amor-vista.
Orientador-alegría-sexo.

Percepción sensorial del Constructor:

¿QUÉ VAMOS A VER? La figura geométrica que domina la estética Constructora es el cuadrado (rostro, tronco, caderas, manos, pies).
La glándula que funciona con la tristeza es la tiroides, que produce una aceleración del metabolismo, delgadez, agitación y mucho vello y cabello. El cabello es lo primero que llama la atención en el Constructor. Es tupido, grueso, extremadamente abundante y nace muy bajo sobre la frente. Por lo demás el vello, sobre todo en varones, es mucho más abundante que en el resto de las personas. El Constructor se distingue también por su hiperactividad: está haciendo cosas constantemente y no puede quedarse quieto. Igualmente tiene un gran metabolismo y es delgado y de piel muy seca. A veces padece de hipertiroidismo.
Su rostro es cuadrado, pero redondeado en su parte inferior. Tiene la frente estrecha y sus cabellos sorprendentes nacen bajo sobre la frente. Tiene cejas bien dibujadas y horizontales, ojos medianamente grandes y casi siempre miopes, lleva gafas con mucha frecuencia, porque le dan un aspecto serio que él cultiva. Tiene la nariz más perfecta, recta y fina de todas las tipologías y labios más bien finos y horizontales. Lo bajo de su rostro es suavemente redondeado.
Su cuello es fino, tiene los hombros estrechos y más bien caídos, es delgado y tiene los brazos y muslos algo más cortos que el promedio. Tiene movimientos mecánicos, algo robotizados, como si sus articulaciones no estuvieran aceitadas y flexibles. Tiene una actitud gestual tensa y con falta de elasticidad y de agilidad, y eso tan así, que no arrugan la ropa ni siquiera tras un día rudo de trabajo incesante.
Se visten de manera sobria y muy clásica. Les gusta el color azul, el gris, y a veces los más atrevidos usan toques de rojo. Cuando quieren romper el molde de su clasicismo, usan una orgía de rojo. Es muy raro verlos de verde. Prefieren la calidad a la cantidad y tienen ropa de alta calidad que no les importa repetir. Son los grandes perfeccionistas de entre las tipologías. Están siempre impecables, y la corbata está recta y sin una sola mácula ni torcedura.
La decoración de su casa, en las raras ocasiones en que son ellos quienes la eligen, es muy sobria y sencilla. Muy funcional. Hay pocos muebles y muy sencillos, de materiales modernos y de precio módico. Sin embargo, acumulan muchos objetos de colección, porque son grandes coleccionistas. El blanco cáscara de huevo, el azul y el rojo dominan. Les gustan las fotos y los afiches, y prefieren el cubismo en arte. A veces salen las raíces y se manifiestan en la arquitectura y la decoración barroca. Son los creadores del arte barroco.
Aunque sobrios y sencillos, son coquetos a su manera y buscan, en todo, la calidad. La imagen que cultivan es la de sobriedad, seriedad y constancia. Quieren llamar muy poco la atención y se disfrazan de adulto serio con gafas de concha, peinados estrictos con raya impecable ( lo cual es ya un prodigio dado lo profuso y rebelde de su cabellera), ropa sin una sola mácula ni arruga, de corte clásico y sobrio. Más bien sorprende, cuando se fija uno en sus rostros, la impecable perfección y clasicismo romano de sus rasgos. Son de estatura media. Son delgados.

¿QUÉ VAMOS A OIR? La voz del Constructor es bastante monocorde y de ritmo continuo y puede inducir al sopor. El volumen es medio. Cuando los Constructores hablan, lo hacen en serio, como todo lo que hacen, y dan datos y más datos, evidenciando lo superinformados que están. Desean ser “perfectamente” claros y, para ello, abruman al auditorio con sobreabundancia de detalles. Introducen paréntesis que aportan precisiones interminables que hacen perder el hilo de lo esencial. Cuando, tras media hora, terminan una frase con sus múltiples paréntesis, el oyente ya perdió el hilo del discurso, y el Constructor se desespera por no haber sido lo suficientemente preciso y se promete que en la próxima ocasión será más “perfecto” y dará más información aún. Con lo cual su auditorio rehuye el preguntarle nada. Afortunadamente, el Constructor sólo habla cuando le interrogan y son escuchas privilegiados y pacientes. Usa muchos adverbios, como “perfectamente”, “obviamente”, “naturalmente”, “concretamente”, que evidencian su alto perfeccionismo. Está sobre informado y está abonado a todas las revistas especializadas de su sector. Es un gran lector que colecciona libros sobre los temas más raros y diversos que pueda uno imaginarse.
Adora la música y no puede vivir sin ella, sobre todo la clásica, la barroca muy particularmente, al menos al comienzo de su iniciación, y la música de jazz. A veces toca un instrumento y lo aprende de adulto.
Pocas veces es artista y, cuando lo es, privilegia la fotografía o el hiperrealismo, en los cuales se puede convertir en uno de los grandes de su tiempo. Es muy observador y visual y retiene detalles que ningún otro es capaz de percibir.

¿QUÉ VAMOS A TOCAR? El Constructor no tiene ninguna inclinación especial ni a favor ni en contra del contacto físico. Ni se asusta cuando lo tocan, ni busca en especial que lo hagan. Es sobrio y asertivo en su contacto físico con los demás.
Su piel es muy seca y necesita ser constantemente hidratada. Su alto metabolismo le confiere una carne prieta y seca, sin retenciones de agua ni grasas superfluas. Lo que se toca es, sobre todo, el músculo en un Constructor.
Soporta mejor el frío que el calor, aunque es muy sensible a ambos. Pone el aire acondicionado, indispensable para él, a temperatura excesivamente baja para no sudar, cosa que odia hacer.

¿QUÉ VAMOS A GUSTAR? El Constructor es sobrio y sencillo en todo, especialmente en lo que a alimentación se refiere. Le gustan las cosas sencillas y naturales, como las carnes y pescados a la plancha, ensaladas clásicas y poco aliñadas, vegetales naturales, postres sencillos como flan y natillas. Es un gran aficionado a los congelados, que busca por su practicidad. Cuando cocina lo hace muy honestamente, siempre y cuando se le pida clasicismo. No es creador ni inventor en ese aspecto. En el otro extremo, existen en el mundo cocineros maravillosos, imaginativos y consagrados de tipología Constructora. Pero son la excepción a la regla porque, en ese aspecto, han logrado su conexión.

¿QUÉ VAMOS A OLER? El Constructor, en su perfeccionismo extremo, es bastante maníaco con la limpieza. Adora la ducha, que prefiere al baño, y se ducha constantemente. Se lava las manos unas veinte veces al día o más. Siempre huele a agua y a jabón. Cuando se puede penetrar en su olor corporal particular se nota un aroma de helecho. No usa excesivamente perfumes y prefiere la colonia, de lavanda muy particularmente. Le gustan las orquídeas. Los Constructores olfativos están cerca de su conexión.

¿QUÉ VAMOS A PERCIBIR SEXUALMENTE? El Constructor es el menos sexista de entre las tipologías. No concibe el machismo ni el hembrismo. Para él, una persona es eso, una persona. No va a cultivar la caballerosidad ni el sexapeal y espera de los demás el mismo trato llano y unisex. Es un amante tierno, atento, detallista y cumplidor, pero poco imaginativo.
El sexo representa para él un placer sencillo y sin complicaciones. No le añade ni los tabúes ni las magias que otros incluyen en las relaciones eróticas. Es de una gran fidelidad sexual.
Elige bien a sus parejas, sin aventurarse a grandes aventuras anímicas. Prefiere a Legisladores y a Reveladores. Por lo general rehuye a los Promotores, que son su pareja cósmica porque eso le complicaría la vida y le obligaría a lidiar con la fase de trascendencia. Y eso es demasiado para su orgullo desconectado.

Análisis estructural de la tipología Constructora:

La estructura dominante del Constructor es el Sintetizador, que está hiperpresente en todas sus manifestaciones. Él desempeña plenamente todas las funciones del Sintetizador y tiene una memoria de elefante, es muy ordenado, le gusta archivar y conservar todo, le encanta pensar y razonar. Es un adicto al desarrollo y a la comunicación, al menos en lo que a información se refiere. Porque le inquietan y asustan las emociones humanas que la gente asoma cuando se comunica. Es muy auditivo, tanto como visual.
Su Transformador está desconectado y siente hostilidad por lo novedoso, por la inventiva, por lo imaginativo, por lo que no ha sido consagrado por la mayoría. Así entiende la democracia: como la razón de la mayoría numérica. Teme mucho la envidia ajena y es ciego con la suya. Él jura que jamás es envidioso, pero cuando se encuentra con lo auténticamente grande y genial, declara su escepticismo y a veces agrede y ataca al descubridor. No se da cuenta de su envidia, porque él rinde culto a los genios. Sí, pero cuando la historia los ha consagrado, después de mil ataques y descalificaciones de la gente como él. Tiene una obsesión en lo que toca al Transformador: todos los genios y creadores son locos. Y él, el primero, si se deja tentar por escuchar a tan peligrosa estructura.
Su Vitalizador está prohibido y eso se nota en todo lo que atañe al Constructor: no sabe decir “así no”, no es vital ni vitalista, es bastante rígido y mecánico, no cree en un universo de justicia, y actúa el arte de soportar calladamente las injusticias.
Su Protector es sano y de tamaño normal: es cálido, amistoso, leal, amoroso. Tiene sentido de la solidaridad y de la cordialidad. Lo que le falta es tiempo porque, aunque lo niegue fervientemente, no sabe administrar su tiempo y nunca tiene un momento para lo que le gusta.
Su Orientador es sano en sus manifestaciones cotidianas de disfrute de los pequeños placeres de la vida, que él sabe apreciar como nadie, pero muy miope en lo que a vida espiritual se refiere. El Constructor es un agnóstico que vive perfectamente sin Dios y que cree que somos fruto de la evolución y de la ley de Darwin. Para él, bajamos todos del mono, y punto.
Su Rector es discreto y algo subdesarrollado. No sabe establecer límites de invasión de su intimidad y de su tiempo y espacio. Sobre todo, de su tiempo. No está en armonía casi nunca y vive estresado. Y acelerado.

Ingeniería emocional de la tipología Constructora:
El Constructor tiene inflación de la tristeza. Siente todos los estímulos y manifestaciones que deben producir tristeza, pero también cambia las reacciones a los estímulos que deben producir orgullo y los transforma en falsa tristeza derrotista y abrumadora. Es muy inteligente, sensato y racional. Es básicamente deductivo y analítico. No está preparado para el pensamiento inductivo que le parece aventurero y algo loco, ni para la síntesis. Se ahoga en los detalles.
El orgullo es su emoción desconectada. La mera palabra orgullo lo irrita, pues él le confiere un significado de orgullo falso, soberbia y pedantería. Siente rabia en vez de orgullo. Cuando se le muestra una innovación, agrede al inventor y lo descalifica. Cuando él se aventura, excepcionalmente, a manifestar su orgullo creador o libertador, lo hace defensivamente y de manera agresiva. Con lo cual el interlocutor expresa su rechazo y eso lo ratifica en su decisión de no confiar su mundo imaginario a nadie. Le interesa demasiado ser aprobado y encontrar su lugar en la mayoría como para correr la aventura, alta y solitaria, del creador, del innovador. Cuando alguien en su entorno toma ese riesgo, en vez de admirar al innovador, el Constructor siente envidia y lo denigra. Como está muy informado, busca siempre dónde el creador copió su obra. Como no encuentra ese fraude que tanto busca, en vez de admirar lo novedoso, se siente irritado y estafado como si el creador hubiese efectivamente copiado su obra de alguien desconocido por él.
La rabia es su emoción prohibida. El Constructor va de víctima por el mundo y se queja mucho, pero se somete a todos los abusos e injusticias. En cuanto a la vitalidad y energía que confiere la rabia auténtica, el Constructor es hiperactivo pero no tiene auténtica vitalidad ni siente su corporalidad. Es todo cerebro y cerebral. Aunque es muy disciplinado y hace gimnasia y practica deportes como el squash y el tenis, cae fulminado por un infarto o minado tempranamente por un cáncer. Tiene problemas circulatorios, jaquecas y colesterol, además de hipertensión arterial.

Creencias arquetipales del Constructor:
Aunque es el que más niega la existencia de Dios, el Constructor tiene su dios particular, a quien obedece ciegamente. Aquí se trata de Sísifo, hijo del viento, el más astuto de los mortales, padre de Ulises ( también condenado a imposibles y heroicos trabajos), condenado por Zeus, por haber sido orgulloso y justiciero, a empujar una inmensa roca hacia la cumbre de un monte. Cada vez que Sísifo “casi” lograba encumbrar la roca, ésta volvía a caer y tenía que volver a su frustrante tarea, eternamente. Por más astucia que mostró, jamás logró escapar a esa maldición, ni en vida ni en los infiernos.
Sometido a la maldición de tal dios, no es de extrañar que las creencias básicas existenciales del Constructor sean:
Si revelo lo que descubro nadie me tomará en serio ( me envidiarán y me condenarán como a un loco). Y
Nada puede cambiar (todo se repite eternamente, sin escape posible).
Su Drama existencial (D.E.):
Es “abrumado”: el Constructor, creyéndose condenado a trabajar y trabajar, no se da cuenta de que usa el trabajo como refugio para no jerarquizar ni crear, con lo cual se garantiza no conectar el orgullo auténtico. Para ello, se abruma con mil cosas que hacer, que él no jerarquiza, y hasta se presta gustoso a hacer el trabajo tedioso ajeno como garantía de no tener respiro ni poseer un sólo momento para ser y crecer. Así, va de víctima y culpabiliza calladamente a los demás seres libres que disponen de su tiempo. De este modo se cierra el acceso a la rabia y se mantiene esclavo de su propio Mapa.

Perfil psicológico del Constructor:
El Constructor tiene una rica e intensa vida interior, una inagotable curiosidad y una imaginación deslumbrante. Se muestra como el hombre y la mujer grises, del montón, que sólo saben trabajar, serios, pero ¡tan aburridos!
Ellos son perfeccionistas y puros, grandes estetas refinados y son vistos como comunes, sesudos, sí, pero ¡tan poco imaginativos y refinados!
Ellos sufren con entereza y dignidad las envidias y las injusticias de su entorno y se proponen mostrar que, aun en las más pequeñas y discretas tareas se puede ser un revolucionario. Son vistos como desarrolladores de ideas ajenas, cumplidores y discretos, pero ¡tan insensibles!
Ellos mejoran cualquier cosa que estén haciendo, poniéndole todo su empeño y su corazón, y son vistos como aburridos y repetitivos por los demás.
Ellos son justos y sufren ante cualquier mentira, manipulación e injusticia. Sólo que no creen en el sentido de la justicia ajena y, por ello, son pacientes y deciden que a fuerza de andar pequeños pasos se terminarán produciendo grandes cambios. Son vistos por los demás como conformistas y sostenedores del orden invertido de lo social.
El Constructor trabaja y trabaja, arrinconado entre los Legisladores que sólo otorgan el noble estatus de ciudadano a las personas responsables, serias y cumplidoras, y los Promotores, que están convencidos de tener en él a un esclavo para ejecutar sus brillantes ideas. Con ello se congracia con las dos tipologías y encuentra su lugar en la sociedad. Con ello es feliz. Pues el Constructor tiene como más alto interés en la vida el de ser útil.
Contrariamente al Legislador, el Constructor no va de padre por la vida. Él va de adulto, cualquiera que sea su edad. Es muy divertido ver a niños Constructores actuar como adultos aun en las más relajadas y festivas condiciones.
El Constructor es hipercerebral e hiperracional. Es pura lógica. Puro pensamiento deductivo y lineal. Además es superperfeccionista y desmenuza cada concepto hasta microscópicas consecuencias. Es el rey del análisis. Además lo analiza todo y descalifica lo que no tenga una causa o un efecto racional. Es puro hemisferio izquierdo.
Lo que más valora en su vida social es el tener una especialidad y por ende una utilidad garantizada. Lo segundo que necesita es tener una familia a quien serle fiel y por la cual sacrificarse. También es un excelente amigo, pero tiene poco tiempo para ellos. ¡No lo tiene ni para su familia, a la cual ama tanto! Siempre está atareado y, muchas veces abrumado. Se queja y suspira pero no sabe jerarquizar y diferenciar lo prioritario de lo accesorio. Toda tarea es prioritaria para él, es más, cuando distingue, se propone comenzar por lo más tedioso para disfrutar de lo más exaltante. Pero como acepta y hasta persiguebusca cargar con tareas ajenas, no encuentra tiempo para lo más imprevisible y creador.
El Constructor encuentra su elevación espiritual en el trabajo bien hecho y en la música. No puede vivir sin ella. Con ella sueña, vuela, y se encuentra a sí mismo. Es raro que encuentre su realización en la música más contemporánea. Él es un clásico y siente especial veneración por músicos Constructores como él: Bach, Vivaldi, Monteverdi, y si es muy atrevido, Shostakovich, Malher y Moussorgsky. Pero ama a Beethoven, aunque exprese tanta rabia. Tiene un efecto de drenaje linfático sobre él.
El Constructor no cree en dios. Es un demócrata agnóstico que cree que todo empieza y termina aquí, en esta tierra, y él hará su parte de camino con honestidad y humildad, sus dos mejores virtudes. Se entregará por completo, sin esperar ninguna recompensa ni en esta tierra ni en el más allá. Lo hará por honestidad y porque es un perfeccionista a quien le gustan las cosas pulcramente hechas.
Su perfeccionismo es su mayor virtud y su peor enemigo. Es despiadadamente crítico consigo mismo y benévolo con los demás. Nunca lo hace lo suficientemente bien. Eso lo lleva a ser maníaco con la limpieza, con el orden, con los gestos de verificación. De allí a tener tics, manías y compulsiones repetitivas hay un paso que él franquea con facilidad.
Abusa de su resistencia y sus disfunciones emocionales lo predisponen a enfermedades circulatorias, isquémicas, cardiológicas y a neuropatías, en especial al Alzeimer, que es un escape para descansar de tanta laboriosidad y de tanto perfeccionismo.
Aunque le encanta su hogar, pasa poco tiempo en él, salvo, naturalmente si se dedica a ser ama de casa. Tampoco allí disfruta a plenitud de su casa, porque se la pasa aseándola. No es un gran anfitrión y más bien hace de colaborador y de ayudante a su pareja. Tampoco es un gran cocinero, salvo rarísimas excepciones de Constructores cerca de su conexión. No tiene tampoco un talento desarrollado en el arte de la conversación informal. Es algo tacaño y previsor, como la hormiguita de la fábula con la cual tanto se identifica. Sus colores preferido son el azul, con toques rojos, y el blanco sucio.
Lo que más lo desespera de sí mismo es su dificultad para elegir. Para él, elegir es un suplicio y nunca está convencido de haberse decidido por lo mejor. Aunque haya hecho sacar todos los zapatos y se los haya probado todos, por ejemplo. También lo atormentan su curiosidad morbosa y su atracción por lo oculto, por lo esotérico, por lo fantástico y paranormal. Aunque lo esconde escrupulosamente, para que la gente no crea que está loco, se ve a sí mismo como un voyeur, un escudriñador de secretos e intimidades ajenas. Por eso se identifica tanto con la fotografía.
Su relación con la rabia es muy epidérmica: la odia. Es la emoción de los locos. Y punto. Se reafirma en esa creencia cuando siente y expresa rabia en vez de orgullo. Cuando lo asume, se ve como a un loco, y con razón. Un mundo de justicia es su ideal, pero los ideales son utopías. En el mundo de la realidad siempre reinará la injusticia y él es adulto porque sabe que las cosas no cambian.

Funcionamiento energético estructural:
F.E.E.: (tristeza –orgullo – rabia) + amor + alegría –miedo.
Tiene dos emociones auténticas: el amor y la alegría cuando está en su Mapa. Siente la tristeza auténtica, pero la mezcla con un 40% de orgullo que convierte en derrotismo amputador y carcelero. Siente rabia en vez de orgullo (envidia) y miedo en vez de rabia (apocamiento, intimidación)
Esa es su fórmula y su ecuación.
Profesiones: Investigador. Consultor. Formador. Médico. Ingeniero. Científico. Informático.

Fases de evolución tipológica:

EL CONSTRUCTOR CONECTADO: CONSTRUCTOR-REVELADOR.
Tiene sus seis estructuras alimentadas por sus seis emociones auténticas y enchufadas a sus seis sentidos respectivos.
Conserva, magnificadas y depuradas, las cualidades de su Mapa: es tierno, inteligente, leal, generoso y agudo. Es trabajador, honesto, curioso, científico, racional, maduro, servicial, tiene sentido de pertenencia a su núcleo familiar y laboral. Es sobrio, es ecuánime, da excelentes consejos. Es consciente de su atracción por lo mágico, lo erótico, lo religioso, lo espiritual y se aboca a su estudio. Es detallista y minucioso.
Se convierte en un reanimador de todo lo colapsado y lo enfermo, es el mejor creador de la UCI, y su jefe. Es un catalizador nato de las mejores fuerzas innovadoras y creadoras. Es un creador y un artista de gran pureza constructivista. Es alegre, optimista, fiable, valiente. Ama a la gente en función de su valía auténtica y no hace excepciones. Es el mejor confrontador de psicópatas que huyen ante él como ratas y dejan en paz a los demás. Es un esteta refinado y un coleccionista de rarezas. Es un excelente cocinero y le encanta comer bien. Es imposible desorientarlo. Es extremadamente sensual, erótico y agudo. Es brillante y rompedor. Es irresistible y puro. Es biófilo. Es el mejor amigo y defensor de los genios, que él reconoce y consagra antes que nadie. Con ellos se pone en el camino de convertirse también en un genio.

Se pone inmediatamente y sin demora en el camino de su hiperconexión y de su trascendencia, y se orienta hacia la talla de un Goethe y de un Cezanne.

D.E.: Ninguno.

Profesiones: Director de Procesos de Cambio organizacionales. Líder de su empresa. Artista plástico o poeta. Presidente de la Asociación de su gremio, que resucita.

F.E.E.: (tristeza +orgullo + rabia) + amor + alegría + miedo. Todos auténticos.

Usa el 80% de energía innata y forma parte del 2% de la población de Constructores.

Vídeo resúmen del capítulo sobre DIGNIDAD del libro SÍ, ME INDIGNO ¡¿Y AHORA QUÉ?!, escrito por Preciada Azancot y Antonio Galvez

¡…Y EXIJO DIGNIDAD INSTITUCIONALIZADA!


Si quiere adquirir el libro, pinche en la portada: