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El Rey a los judíos sefardíes: “¡Cuánto os hemos echado de menos!”

Al hilo del artículo: “El Rey a los judíos sefardíes: “¡Cuánto os hemos echado de menos!”, aparecido en http://www.lavanguardia.com/

Palabras del Rey con motivo de la concesión de nacionalidad española a los sefardíes http://www. (@CasaReal - LV) Fuente: La Vanguardia

Palabras del Rey con motivo de la concesión de nacionalidad española a los sefardíes http://www. (@CasaReal – LV) Fuente: La Vanguardia

Ni los Españoles verdaderos nos han olvidado ni nosotros nos olvidamos de nuestras raíces y hogar de antaño. Don Juan Carlos I pidió perdón y rectificó ese crimen histórico. Don Felipe VI nos dio hoy la gracias por existir. Los Sefardís del Mundo entero tienen opción a su nacionalidad de origen (Sefarad significa España) con sólo pedirlo y por derecho constitucional.

Además, nosotros sí que podemos demostrar que ya estábamos aquí, construyendo España desde hace mucho más que cinco siglos. Bien está lo que bien acaba.

Y además de todo, el Judío Diaspórico es el ciudadano más modélico y agradecido del Mundo, al igual que el Judío Israelí es el más civilizado del Mundo. El que no lo admire y lo admita, sólo muestra que no tiene respeto por sí-mismo, pues no se reconoce en el espejo universal que representamos para todas las sociedades.

En cuanto al discurso en sí, me encantó el discurso del Rey, aunque creo que hay un sólo error: los Judíos Sefarditas no somos “unas de la ramas tristemente separadas” de la identidad española, sino UNA DE SUS RÁICES, MÁS PROFUNDAS que ha sido brutalmente seccionada y es re-transplantada hoy, ya que, además del esplendor que aportamos a Sefarad, la presencia judía es hasta anterior al cristianismo en Iberia y sobre todo porque, siendo Jesús un rabino judío así como fueron judíos y sólo judíos sus 12 apóstales, somos parte insustituible e imprescindible de la identidad, tanto cristiana como musulmana (por su procedencia directa de nuestro patriarca Abraham). Un Chino o un Indú podría alabar y reconocer la aportación judía a su civilización, como parte de lo Civilizador brillante de la Humanidad, pero no así un Cristiano ni un Musulmán. En este momento histórico es necesario que no lo olvidemos.

Además, en lo estrictamente personal, yo escribí mucho, y luché mucho, para contribuir a que se repare un crimen histórico y lo hice, primero y sobre todo como Judía diaspórica; en segundo lugar en memoria de mis raíces maternas y de lo que me transmitió mi abuela amada. Por eso elegí la nacionalidad española desde hace ya treinta años y no la francesa, como la de toda mi familia y la de mi cultura de origen. Y celebro mucho que algo de justicia se vea realizada.

Por el lado paterno, y es a lo cual consagro lo que me quede de vida, procedo de los constructores del Templo de Jerusalén -me refiero al Primer Templo-, de los que Judíos que salieron de Jerusalén tras la destrucción del Segundo Templo (destrozado por Roma en el 70 D.C.) y de un larguísimo arraigo -antes de bajar a Tánger en el siglo XIX- en las montañas del Rif, el lugar del mundo que produce los mejores soldados y guerreros del planeta, sólo superados -y no es casual- por las FDI, el lugar también donde hubo una sola reina: la Judía Kahiná. Dejé lo mejor y más importante para cuando fuera más madura, más sabia, más informada, más serena. ¡Y en esto estoy y estaré hasta mi último suspiro!

Preciada Azancot, 30 de Noviembre de 2015

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