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¿PARA QUÉ SIRVE LA RABIA?

Si la rabia fuese ese sentimiento, tan extendido por lo demás, de resentimiento, reconcomio, envidia, despecho, y deseo del mal ajeno, sería una emoción abominable, y patética, a la que habría que borrar definitivamente del registro de lo útil. Pero esos sentimientos rastreros son sólo, en el MAT y en la vida real, falsas emociones que sustituyen y usurpan el lugar de otras emociones sanas. Y, como en todo en la vida plena, no es porque algún usurpador se haga con una palabra preciosa –como “amor” o “seguridad”, o “plenitud”, para engañar a su víctima antes de clavarle el puñal, que habría que renunciar a dicha palabra y dejársela a él (pues eso sería despecho). Lo que hay que hacer, es limpiarla, devolverle su significado real, y prohibir al estafador emplearla para usurpar nuestros sentimientos auténticos. Y, para hacer eso (rescatarlas y limpiarlas), sólo disponemos, de entre nuestras energías innatas – que como todos saben desde el MAT, son nuestras EMOCIONES AUTÉNTICAS,únicas energías válidas de las cuales disponemos para funcionar integralmente e íntegramente- de la rabia auténtica que el MAT redefine como “nuestra capacidad innata de percibir las mentiras, agresiones, manipulaciones (y otros tufos que “casualmente” percibimos con el único sentido ligado y unido a la rabia: el olfato) y nos capacita para reaccionar ante ellas”. Y, reaccionar bien, con rabia auténtica, significa, en el MAT, decir de inmediato ante ellas, “¡Así no!” y denunciarlas y “¡así sí!” y proponer algo más vivo, más sano, más sanador. Y esto es precioso. Y eso es orden en marcha, en movimiento; ética haciéndose cultura viva. Sigue leyendo

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Comentario al artículo “Emotions begin where ideology ends: The social psychology of the conflict”

Por Preciada Azancot
Emotions begin where ideology ends: The social psychology of the conflict

¡Ya era hora de que se le empiece a dar a las emociones -que son nuestra auténtica energía instalada- el papel que se merecen. Esta era de final de una civilización y de surgimiento de otra mucho más humanista, representará también a mi entender, el final de las ideologías y la relativización a lo estrictamente personal e intransferible, de la religiones. Así que creo que más nos valdría a todos apostar sobre seguro, es decir sobre las energías auténticas e innatas que dan vida a todas nuestras capacidades instaladas: nuestras EMOCIONES AUTÉNTICAS INNATAS. Sobre el contenido en sí de ese texto, como ya sabes, me parece aún muy alejado de lo disponible y actual, pero celebro que el país más adelantado del mundo a nivel tecnológico empiece también a mirar hacia lo que de verdad mueve al ser humano: las emociones, sus funciones y la depuración y autenticidad que se merecen recibir de la sociedad toda. ¡Enhorabuena!

Preciada Azancot

EL ESPLENDOR DE LO HUMANO, día 14: NUESTRA CONEXIÓN CON EL MUNDO

Extracto del libro “EL ESPLENDOR DE LO HUMANO”,  de Preciada Azancot
©Preciada Azancot

Ya conocemos, al menos desde un aspecto de iniciación resumida, nuestra estructura humana universal y también nuestra energía disponible para poner en marcha esta estructura, es decir nuestras seis emociones auténticas innatas. Pero aún no podemos hablar de ingeniería estructural. Falta el conocimiento de una tercera dimensión: el conocimiento de nuestros seis sentidos.

Nuestros sentidos son nuestras antenas al mundo. Las que nos permiten captar la realidad de nuestro entorno y responder ante ese entorno. Nuestro cuerpo es el receptáculo del universo.
El MAT considera seis sentidos: tacto, oído, olfato, gusto, vista y sexo. Cada sentido es una antena especializada en el funcionamiento de una de nuestras seis estructuras y en una de nuestras seis emociones.
Estos descubrimientos nuestros han sido comprobados científicamente en nuestras investigaciones hospitalarias durante tres años a tiempo completo en el Hospital de la Princesa de Madrid.
En esta obra no mencionaremos la parte técnica ni mecánica de los sentidos, sino sus funciones exactas en el funcionamiento de nuestra estructura de personalidad. Dejaremos el aspecto técnico a investigadores más calificados que nosotros.
El MAT muestra que cada uno de nuestros seis sentidos es una antena especializada que capta toda la información y los estímulos necesarios para poner en marcha una de nuestras estructuras. Una sola. Cuando falla un sentido, afecta a la estructura y a la emoción correspondiente. Y cuando falla la emoción y afecta a la estructura, falla el sentido correspondiente.
El ser humano es un ente sensible porque tiene seis sentidos. No porque tiene emociones. La emoción es la energía interna que hace funcionar la estructura. El sentido es la instalación externa que nos permite captar la totalidad de la realidad accesible al ser humano. Los sentidos captan estímulos y nos dan cuenta de parte de la realidad total en la cual estamos inmersos. Nuestros sentidos son instalaciones maravillosas y, también, muy limitadas. Sin embargo, si los ponemos a funcionar plenamente, descubriremos un mundo extraordinario.
Al igual que, como ya vimos, no hemos descubierto ni educado nuestras estructuras y nuestras emociones, tampoco hacemos nada por afinar y usar nuestros sentidos. Si lo hacemos, descubriremos un universo de sensibilidad maravillosa. Al igual que usamos una capacidad mínima de nuestra estructura y de nuestras emociones, somos también subdesarrollados en el uso y manejo de nuestros sentidos.
Nuestros sentidos provienen todos de nuestro Vitalizador. Recordemos que una de las funciones de nuestro Vitalizador es la de repartir, para que la justicia reine y que cada estructura dé lo mejor de sí y crezca hasta límites infinitos. Cuando somos un embrión de un día, ya nuestro Vitalizador hace la repartición especializada. Por lo tanto, si nacemos con un sentido que falla esto se debe un poco a un fallo del Vitalizador y mucho a un fallo de la estructura correspondiente.
Nuestros sentidos son incompletos y limitados. Todos sabemos que, sobre la tierra, hay animales que tienen, alguno de sus sentidos, infinitamente más desarrollados y potentes que los nuestros. Para dar un ejemplo sencillo sabemos que un perro tiene un oído capaz de oír perfectamente los ultrasonidos, mientras que el nuestro es enteramente sordo en ese aspecto. Un perro tiene un olfato capaz de recordar un olor durante años y capaz de seguir la pista y el rastro de un animal o de un humano durante kilómetros y después de días. Hay animales capaces de ver lo absolutamente invisible por nosotros. Sin embargo, para las funciones que un ser humano ha de desempeñar, nuestros sentidos tienen una potencia y un alcance más que suficiente. Ojalá, como para el resto de nuestros tesoros estructurales y emocionales, seamos capaces algún día de usarlos y de disfrutar de ellos a plenitud.
Examinemos ahora cada uno de nuestros sentidos y su función en nuestra ingeniería estructural.

I. EL TACTO:
El tacto es el sentido más extenso y grande del cual disponemos. Cubre toda nuestra piel. La piel cubre todo nuestro cuerpo. El tacto cubre también nuestras mucosas exteriores. No entraremos, como ya dijimos, en ninguna consideración anatómica, materia en que somos totalmente ignorantes y que, además, sería tema de futuros desarrollos e investigaciones de especialistas. Nos vamos a limitar a la mera ingeniería estructural, que es el MAT.
El tacto está relacionado con nuestro Rector y con el miedo auténtico y es la antena responsable de favorecer y garantizar nuestra seguridad y nuestra armonía.

SISTEMA MAT DE SEGURIDAD - Preciada Azancot

SISTEMA MAT DE SEGURIDAD – Preciada Azancot

En efecto, si hacemos unos simples ejercicios de imaginación, captaremos plenamente la certeza de nuestro descubrimiento:
Imaginemos que estamos totalmente desollados, despellejados. Si cerramos los ojos y nos imaginamos sin piel, caeremos inmediatamente en el terror. Nada nos podría, ni tan siquiera, rozar. El tacto es el sentido garante y guardián de nuestra seguridad.
Gracias a nuestro tacto podemos evitar todos los peligros del entorno antes de que sea demasiado tarde: sabemos lo que está cálido es agradable y lo que está ardiendo y puede destrozar nuestro sentido. Sabemos lo que está helado para soltarlo a tiempo y no gangrenarnos. Sabemos lo que está hecho para confortarnos y no picar o arder. Sabemos distinguir lo que es suave y acariciable de lo que es rugoso, áspero y rechazable. Sabemos lo que es duro y lo que es blando. Lo que es seco y lo que es húmedo. Lo que nos puede dañar y lo que nos puede gustar. Lo que está sano y lo que está descompuesto. Lo que está duro y lo que está maduro. Y, sobre todo, para el correcto funcionamiento de los ejes, lo que es existente y lo que no lo es.
Si ustedes nos lo permiten, vamos a redactar algunos ejercicios que les harán experimentar los descubrimientos del MAT, dirigiéndonos, en primera persona a cada uno de ustedes para que puedan seguir paso a paso los ejercicios en un diálogo personalizado: tú-yo.

1) Imagina que has contraído una extraña enfermedad que te deja sin ninguno de tus sentidos: sin tacto, sin oído, sin olfato, sin gusto, sin vista y sin sexo. ¿Cómo te sientes? ¿Cómo eres hoy? ¿Qué sabes? ¿Cuál es tu universo? ¿Qué piensas hacer acerca de tu futuro?
Haz ese ejercicio con un amigo y compara vuestras reacciones, creencias y decisiones.
2) Ahora tienes sólo tacto: explórate, explora tu mundo. ¿Qué sabes? ¿Qué sientes? ¿Qué posees? ¿Qué piensas hacer?
3) Ahora tienes tus seis sentidos: toma contacto con tu piel. Tu piel es tu coraza sensible ¿Lo percibes? ¿Percibes que, además de sensible es reactiva? ¿Qué emoción es la que domina en ti?
4) Ahora cierra los ojos y toma contacto con cada parte de tu cuerpo, con la piel que recubre cada parte de tu cuerpo. Comienza por la cabeza y ves bajando hasta los dedos de los pies. ¿Qué has sentido? ¿Has sentido hormigueos, frío, calor en algunas partes más que en otras? Anota tus descubrimientos.
5) Con unos amigos que acepten hacer este ejercicio contigo y se sitúen detrás de ti, a tu espalda: cierra los ojos y pide a cada uno que haga, por turno, el mismo ejercicio contigo sin decirte su nombre ni identificarse de ningún modo. Cada uno se deberá acercar por detrás y situar su mano a unos diez centímetros de tu nuca. Cuando todos pasen, identifica con qué número o números has percibido más o menos sensaciones y si esas sensaciones fueron agradables o amenazantes.
6) De la misma forma que en el ejercicio anterior pide a cada uno, sin que se identifique, que te toque la nuca, la espalda y los riñones. Compara tus sensaciones con cada uno de tus amigos y verifica si las sensaciones agradables o desagradables se dan con las mismas personas que en el ejercicio anterior.
7) Ahora imagina que tienes tus sentidos pero que te falta el tacto. De entre las funciones de tus seis estructuras (Seguridad, Desarrollo, Justicia, Estatus, Pertenencia, Plenitud) ¿Cuál es la que más te falta? Si has elegido la plenitud, ¿cuál es la que viene a continuación?
8) Ahora imagina que estás desnudo e inmovilizado en posición horizontal, tendido (a) en el suelo. Imagina que te vendan los ojos y que hacen recorrer tu cuerpo por ratas, serpientes, sapos y gusanos. ¿Qué descubres? ¿Cuál es tu emoción dominante? ¿Qué estructura desearías poner en juego para detener ese suplicio?
9) Ahora rodéate de varios objetos de texturas diferentes, cierra los ojos y pide a tu compañero de ejercicios que te acerque cada objeto sin decirte cual. ¿Qué descubres? ¿Qué tipo de objetos identificas mejor?
10) Ahora imagina que sientes miedo, mucho miedo. ¿Qué es lo que más necesitas para acceder a una mayor seguridad? ¿Que te toque alguien en quien confías? ¿O prefieres que te miren, te huelan, te chupen, te oigan o te penetren sexualmente?

Si hemos hecho bien los ejercicios, descubriremos la absoluta relación entre la piel y el tacto con el miedo auténtico. Y, también con una estructura muy en particular: con el Rector. En efecto, nuestra piel es nuestra única coraza de seguridad, la que nos permite alejarnos de lo peligroso y dañino y acercarnos a lo seguro.
Cuando nuestro Rector funciona alimentado por miedo auténtico, sabemos, a distancia, percibir que una persona o animal peligroso se acerca, porque nuestra nuca, nuestra espalda y nuestros riñones están más especializados que el resto de nuestra piel para garantizarnos la seguridad.
Sabemos, con sólo mirar la piel de otra persona, si esa persona es tóxica o atractiva y segura.
Sabemos, con sólo estrechar la mano de una persona, si esa persona es segura o no.
Sabemos que cuando tenemos miedo sudamos, y reconocemos ese miedo, las más veces inflado, en la tersura o humedad de la mano que estrechamos.
Sabemos, en el eje miedo- orgullo, que cuando tenemos las manos sudadas tenemos miedo y que cuando sentimos orgullo la piel es cálida y seca. Y sabemos detectar esas dos emociones en la piel de los demás.
Ahora bien, hay un abismo entre tocar y palpar. Cuando tocamos estamos utilizando nuestro tacto, nuestro miedo y nuestro Rector de manera mecánica, devaluada y superficial. Cuando palpamos y nos concentramos en esa tarea preciosa, milagrosa, sabemos detectar todos lo matices de la auténtica seguridad. Percibimos nuestro contacto con el dónde de las cosas. Entramos más y mejor en nosotros mismos y diagnosticamos mejor lo ajeno. Por eso los bebés acarician su osito preferido o un trozo de cobija o de almohada para sentirse más seguros.
Es increíble darse cuenta de cómo nuestra capacidad más alta rectora, la de diagnosticar y la de detectar la armonía, crece y se afinca si nos ejercitamos a palpar cosas, personas y a nosotros mismos. Vale la pena ensayarlo.
Al igual que cada una de las seis emociones, el miedo tiene su color relacionado que lo expresa mejor y que esa emoción se introduce en nuestro cuerpo por su sentido correspondiente cuando llega cómo estímulo del entorno. EL COLOR DEL MIEDO ES EL MORADO.
Hagamos un último ejercicio: Cierra los ojos y visualiza que una gran energía morada o violeta se introduce por todos los poros de tu piel y llena tu cuerpo. Deja penetrar y actuar esa gran energía dentro de ti durante tres minutos. Antes de abrir los ojos, haz que el color se vuelva más denso y fuerte, más oscuro también, en tu nuca, tu espalda y tus riñones. Abre los ojos y verifica cómo te sientes.
Si ese ejercicio se realizó bien, estarás sintiendo mayor seguridad, mayor armonía y confianza en ti. Haz ese ejercicio cada vez que necesites fortalecer tu Rector y conectar a éste tu miedo auténtico para lograr mayor seguridad.
Podemos verificar la gran y estrecha relación que existe entre el color violeta, en toda la gama que va desde el morado hasta el lila, con el miedo y su función, la seguridad. El violeta es la expresión del miedo y de la seguridad en la gama cromática. Para verificar eso, podemos hacer varios ejercicios, como son el de tapizar o pintar una habitación de color violeta cuando lo que se quiere reforzar es la sensación de seguridad, ponernos una prenda de vestir morada cuando tenemos miedo y ver si accedemos a una mayor seguridad, rodearnos de objetos de uso diario de color violeta si notamos que nuestro fallo estructural está en el Rector o si necesitamos conectar mejor el miedo. Funciona. Nosotros, en nuestros seminarios, hemos podido comprobar el gran efecto benéfico del color violeta sobre el funcionamiento del Rector, sobre la conexión con el miedo auténtico y sobre la mejora de enfermedades de la piel, del pulmón y de los nervios.
Además hemos hecho una profunda investigación sobre el uso de los colores preferentes de los grandes pintores en función de su estructura de personalidad y de su funcionamiento tipológico emocional. Sin saber todo esto que estamos desvelando, buscamos colores específicos según nuestro estado de ánimo para vitalizarnos.
Y, por fin, hemos podido comprobar que las personas que carecen de miedo auténtico soportaban sin reaccionar contactos avasalladores e invasores y los actuaban avasallando a los demás, mientras que las que tienen esa emoción exaltada son recelosas y rechazan los toqueteos. Hemos podido comprobar que cuando se conectaba bien el miedo los problemas de piel desaparecían.
Un buen ejercicio de meditación sería hacer penetrar por todos los poros de tu piel una gran ENERGÍA VIOLETA DE SEGURIDAD y conservarla dentro de ti dos minutos. Al tercer minuto, densificar e intensificar el color en tu nuca, espalda, riñones.

El Esplendor de lo Humano - Preciada Azancot

El Esplendor de lo Humano – Preciada Azancot

Extracto del libro “EL ESPLENDOR DE LO HUMANO”,  de Preciada Azancot
©Preciada Azancot

CONFERENCIA SOBRE EL IMPACTO DEL MAT EN LAS ENFERMEDADES DE ALTO RIESGO

El 18 de mayo de 2010, Preciada Azancot impartió una conferencia ante 190 médicos de muy diversas especialidades, con un enorme éxito y gran acogida. A la finalización del acto, Preciada Azancot recibió el agradecimiento del numeroso público, donde fue aclamada al ser considerado el MAT “el nuevo paradigma en medicina del tercer milenio”. 

La conferencia, organizada por la multimacional Pfizer, fué presidida por el doctor Enrique De la Figuera Von Wichmann, Presidente del Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Zaragoza y por el doctor Francisco Javier Castillo García, Decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Zaragoza.

A continuación reproducimos la Nota de Prensa emitida para el evento: 

 

“Según una nueva ciencia denominada MAT y validada en más de 120.000 casos

EL 98% DE LAS PERSONAS PRESENTAN DISFUNCIONES EMOCIONALES QUE PUEDEN FAVORECER LA APARICIÓN DE ENFERMEDADES DE ALTO RIESGO

·         Las investigaciones del MAT (Metamodelo de Análisis Transformacional) ponen de manifiesto la relación entre las disfunciones emocionales típicas y el desarrollo de enfermedades como cardiopatías, cáncer, SIDA o enfermedades neurológicas

 

·         Corregir ciertas emociones desviadas o no auténticas favorece la mejora de la salud y la evolución favorable de ciertas enfermedades

 

·         La creadora del MAT impartirá hoy una conferencia a diferentes especialistas de Zaragoza dentro de un programa de formación que persigue aplicar la terapia MAT en la prevención y como tratamiento complementario

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EL ESPLENDOR DE LO HUMANO, día 8: INGENIERÍA EMOCIONAL MAT

En el capítulo anterior hemos inventariado nuestra estructura, es decir la instalación, el aparato, la arquitectura, como si de una casa se tratara. Hemos visto los cimientos, las fundaciones, vigas y paredes maestras –nuestro Rector-, hemos visto la disposición y comunicaciones de las diferentes habitaciones –nuestro Sintetizador-, vimos los muros, entorno, jardín, tierra, plantas donde se encuentra físicamente la casa –nuestro Vitalizador-, vimos las puertas y ventanas que posibilitaban el acceso a la casa –nuestro Protector-, vimos la creación del arquitecto con todas sus características especiales –nuestro Transformador-, y vimos la casa allí, iluminada y soleada, en su totalidad, integrada en su entorno –nuestro Orientador.

Estructura MAT de personalidad - Preciada Azancot

Estructura MAT de personalidad – Preciada Azancot

Ahora bien, para que esta casa funcione necesitará iluminación y electricidad, necesitará su red de agua, necesitará su instalación de aguas negras, necesitará iluminación natural, necesitará su conexión al teléfono, a la televisión, y todo ello tomando el ejemplo de una casa, que es un mal ejemplo, pues se trata de una creación humana. Y ningún ser humano ha sido, hasta hoy, capaz de crear un organismo vivo: ni una planta, ni un animal, ni, menos aún, un ser humano. El ser humano no es capaz de crear ni una hoja de árbol, ni un mosquito. Se necesitaría una estructura de la cual no disponemos para poder hacerlo. Por lo menos hasta ahora y en nuestro conocimiento.
Lo que queremos señalar es que para que un aparato funcione debe tener la energía instalada capaz de hacerlo funcionar. Por ejemplo, tener un ordenador es poseer un aparato maravilloso que imita parte de nuestro Sintetizador. Pero sin electricidad no hay manera de hacerlo funcionar.
Y nuestra estructura es igual: es un aparato asombroso, maravilloso, formidable, que no puede funcionar sin su energía adecuada. El MAT revela que tenemos seis tipos de energías especializadas cada una en el funcionamiento de una estructura y que esas energías son las seis emociones auténticas innatas del ser humano. Esto es el segundo gran descubrimiento del MAT, después del descubrimiento de la estructura humana. El tercer descubrimiento en cuanto a instalación e ingeniería de funcionamiento de nuestra estructura es que tenemos seis sentidos, cada uno especializado en estimular una emoción, la cual pone en marcha su correspondiente estructura. A partir de esas tres realidades, arranca el MAT. Decimos bien, arranca, y, en ningún caso, termina.
Pero no nos apresuremos: la mayoría de la gente cree que no sólo las emociones son las energías que mueven y hacen funcionar las estructuras. Nos dirían que la pasión, la ambición, la determinación, el anhelo, el rencor, los deseos de poder, etc. son las fuerzas que nos mueven a la acción y que son más determinantes que las emociones, porque son más fuertes y duraderas en el tiempo. Nosotros contestamos que eso es totalmente cierto y que vamos a demostrar que todas esas fuerzas que nos mueven son, en realidad, emociones, tal como las entendemos y definimos en el MAT, y sólo emociones.
Nos referimos, naturalmente, a la energía que hace funcionar el aparato, no al aparato en sí, donde, como consecuencia del funcionamiento anterior de la energía, cada estructura ha funcionado y ha acumulado lo propio de cada función de cada estructura. Por ejemplo, en el Rector, y debido a su funcionamiento anterior, hay creencias y valores. En el Protector hay alianzas establecidas. En el Vitalizador hay salud o enfermedad. En el Transformador hay ya toda la obra creada y un crecimiento personal consolidado. En el Orientador hay certezas y experienciaciones. En el Sintetizador hay datos archivados, hay conocimientos adquiridos. Y todo ese capital que hemos conseguido gracias a tres cosas –al aparato, o sea, a la estructura, a la energía capaz de hacerlo funcionar, o sea, a la emoción, y a los sentidos, es decir a las antenas de conexión con el mundo- lo podemos mantener, hacer crecer o cambiar, exclusivamente si ponemos una o varias estructuras a funcionar enchufando o conectando su emoción natural. Dejaremos el estudio de los sentidos para el próximo capítulo. Por ejemplo, pongamos que tenemos una creencia negativa que nos molesta en el desarrollo de nuestra vida, como “es malo mostrar emociones” y queremos cambiarla a otra: si no conectamos, en este caso y como ya veremos, el miedo, a su estructura innata, el Rector, no podemos tomar contacto con el peligro que es para nosotros el conservar una creencia así. Es el miedo el que nos hará decidir cambiarla por otra más saludable y que ofrezca menos riesgos de pérdida. Cuando expliquemos las emociones, tomaremos más ejemplos. Por ahora sabremos que, por supuesto, todo lo adquirido en cada una de nuestras estructuras es determinante para motivarnos a querer actuar pero que sólo la emoción es la energía que permite que cada estructura funcione y haya podido constituir un patrimonio al que recurriremos a la hora de adquirir más potencia. Y ahora, examinemos los argumentos que se nos daban dos párrafos más arriba.
La pasión forma parte de la categoría amor en una gradación altísima. La ambición forma parte de la categoría alegría en una expresión falsa y supletiva. La determinación pertenece a la categoría orgullo en una escala muy fuerte. El anhelo, como ya vimos, es la máxima expresión del amor. El rencor forma parte de la categoría rabia pero mal focalizada. El deseo de poder forma parte de la categoría orgullo mal focalizado. Y podríamos multiplicar los ejemplos para demostrar que todo lo que mueve a la decisión, acción, reflexión, creación, reacción, o a cualquier cosa, siempre, siempre, es una emoción. De nuestras investigaciones sobre 120.000 casos jamás encontramos uno sólo que nos induzca a pensar lo contrario. Seguimos alertas por si surgiera.

De las escuelas que surgieron antes o después de nosotros, es decir hasta la fecha, en lo relacionado con las emociones, sólo nos satisface la del Análisis Transaccional que hizo, a través de Schifft, aportaciones decisivas en la materia. De nuestra formación completa en Análisis Transaccional, Ciencia Humana creada por Eric Berne en 1910, conservamos, con mucho orgullo, la noción introducida por sus seguidores (Schifft), de emociones auténticas y su diferenciación de emociones supletivas, es decir que remplazan las emociones auténticas, que esa escuela llama Rebusques y que nosotros llamamos, sencillamente, falsas emociones. Estamos de acuerdo con la definición de emociones auténticas que se definen como aquellas que son proporcionales al estímulo en calidad, intensidad, duración y empatía. Sólo disentimos de la empatía porque, como demostraremos más adelante, una emoción sólo produce empatía a aquella persona que está capacitada para sentirla y produce incomprensión y rechazo en aquellas que no son capaces de sentirla, ya sea para bien si la emoción es falsa y el receptor auténtico, ya sea para mal si ambos sienten la misma emoción falsa.

Que la emoción sea proporcional al estímulo que la produce nos parece tan fundamental como a nuestros colegas transaccionalistas:
– Proporcional en calidad significa que un estímulo apto para producir una emoción no produzca otra diferente. Por ejemplo, si alguien muere, la emoción auténtica adecuada es tristeza. Si alguien reacciona con alegría, o con rabia, diremos que esas dos emociones son falsas. Por supuesto existe un gentío que reacciona con falsas emociones. Cada uno de nosotros tiene las suyas, y más adelante mostraremos por qué y cómo se gestan y se instalan en nuestra estructura. El que todos tengamos emociones falsas, muchas y numerosas, no significa que sean por ello auténticas.
– Proporcional en intensidad: significa que la emoción, para ser auténtica, no sea desmesurada con relación al estímulo que la produjo ni sea irrisoria con respecto a aquél. Por ejemplo, si alguien nos empuja y luego nos insulta por la calle, la respuesta auténtica es sentir rabia y expresarla al agresor de manera controlada y eficaz. Si en vez de ello el agredido reacciona con culpa y se disculpa sonriendo o si reacciona con odio y saca una pistola y mata al agresor consideraremos con nuestros colegas de Análisis Transaccional que la emoción es falsa por defecto o por exceso.
– Proporcional en duración: significa que la emoción se agote cuando cumpla su función y no se prolongue más allá de ello. Por ejemplo debemos, sentir rabia ante un vecino que derriba una valla fronteriza entre su terreno y el nuestro y la planta dos metros más acá, confrontar al agresor y si no rectifica, y pasar a la justicia la resolución del problema. Así es actuar con la emoción auténtica. Si, por lo contrario, aceptamos el hecho al cabo de cinco minutos y continuamos nuestra vida como si nada hubiera ocurrido, o si, por ejemplo, ponemos –reconcomidos por el odio- veneno para matar a los animales y plantas de la finca un año después del hecho, nuestra respuesta será falsa. Si, por ejemplo, se muere la abuelita y la lloramos y guardamos luto durante tres meses por ella, la emoción puede ser auténtica. Pero si, tres años después aún lloramos y vestimos de negro porque no nos consolamos, la emoción se considera falsa.

Hasta aquí, en lo referente a emociones, llega nuestra similitud con el Análisis Transaccional. Nuestras diferencias son importantes y se podrían resumir de la siguiente manera:
– El Análisis Transaccional aunque, tal vez –no lo hemos leído ni aprendido nunca-, se pronuncie sobre el hecho de considerar las emociones auténticas como innatas, no dice, contrariamente a lo que nosotros sí afirmamos, que las emociones auténticas son la única razón y fuerza, además de poseer una estructura potencial sextidimensional como ya vimos, de que el feto se haya podido formar, desarrollar, crecer hasta convertirse en un bebé humano. Sin la existencia en el feto de las seis energías capaces de unir el esperma con el óvulo y, a partir de ese instante actuar todas y en permanencia, no habría vida posible. Para nosotros, la emoción funciona desde el momento de la concepción y explica, no sólo la existencia prenatal sino toda nuestra personalidad. Esto quedará claro en el tercer capítulo.
– Además afirmamos que, como veremos en el próximo capítulo, la emoción dominante de la madre durante la gestación va a condicionar decisivamente la formación, la apariencia física, mental, emocional, espiritual, social, filosófica etc., hasta abarcar toda la gama del comportamiento del feto y del bebé recién nacido que luego se convertirá en un niño y en un adulto, conformando, para siempre, su personalidad. Esto suena fuerte y atrevido pero pedimos un poco de paciencia a nuestro lector hasta conocer todas las pruebas y razonamientos que nos permiten hacer afirmaciones que, por diferentes y novedosas, podrían parecer caprichosas y especulativas.
– En tercer lugar diferimos del Análisis Transaccional en que considera que las emociones auténticas son cinco. Nosotros afirmamos y demostramos que son seis y añadimos, además del miedo, de la alegría, de la tristeza, de la rabia y del amor que ya están inventariadas por el A.T. –como los iniciados llamamos al Análisis Transaccional- , el orgullo como emoción innata sin la cual todas las funciones del Transformador jamás se podría instrumentar, cumplir y producir. Ninguna función de transformación orgánica, de formación de la personalidad, de crecimiento fetal y orgánico, para dar tan sólo ejemplos sencillos, se hubieran podido realizar.
– En cuarto lugar, y como ya dijimos, no compartimos la noción de empatía para clasificar una emoción como falsa o auténtica. Nosotros damos una definición MAT bien precisa de cada emoción que, junto a la necesidad de los factores mencionados que sí compartimos, consideramos determinante para clasificar y evaluar una emoción como auténtica o falsa. Es más, de todos los requisitos necesarios para que una emoción pueda ser considerada auténtica o falsa, el que corresponda a la definición nos parece el más importante.
– En quinto lugar, nosotros afirmamos que las emociones, las seis, vienen dadas en un orden o secuencia bien precisa y que es la siguiente: el miedo es base de la tristeza, que es base de la rabia, que es base del orgullo, que es base del amor, que es base de la alegría, que es la base del miedo. Además afirmamos que estas seis emociones funcionan también, cuando lo hacen a la perfección en tres pares asociados o ejes que son: el eje tristeza- amor, el cual sostiene el eje miedo-orgullo, el cual sostiene el eje rabia-alegría. El A.T. además de reconocer cinco emociones, no indica ni reconoce orden alguno entre ellas, ni tampoco relación alguna con la estructura de personalidad Padre-Adulto-Niño que es la estructura del A.T. El orden en que suelen ser recordadas las emociones del A.T. es M.A.R.T.A (miedo, amor, rabia, tristeza, alegría). Pero es un orden didáctico, no funcional.
– En penúltimo lugar, nosotros diferenciamos no sólo la emoción auténtica de la falsa sino que, entre estas últimas, las falsas, distinguimos también las emociones tipológicas o infladas, las emociones desconectadas y las emociones prohibidas conectadoras. Daremos explicaciones acerca de ellas en el próximo capítulo.
– En último lugar, distinguimos las emociones auténticas en emociones originarias intactas, emociones tipológicas redimensionadas, emociones fuertes reconectadas o nunca desconectadas, y en emociones vocacionales o conectadoras reconquistadas.

I. DEFINICIONES MAT DE LAS EMOCIONES AUTÉNTICAS:
El MAT, ya lo hemos dicho, considera que son seis las emociones auténticas: el miedo, la tristeza, la rabia, el orgullo, el amor y la alegría. Seis nada más y en ese orden muy preciso, como ya veremos más adelante en este capítulo.

– EL MIEDO: El “diccionario ideológico de la lengua española” de Julio Casares, que, de ahora en adelante, llamaremos sencillamente el diccionario, ofrece la siguiente definición:
“ Sentimiento de angustia ante la proximidad de algún daño real o imaginario. / Recelo o aprensión”.
Nosotros reprochamos a esa definición de definir el miedo por sinónimos como angustia, recelo y aprensión. Proponemos la siguiente definición:
“El miedo es la facultad innata de percibir la amenaza de una posible invasión, amputación o manipulación de algo vivo en ti o en tu entorno. Es la percepción de la fragilidad del perfecto equilibrio natural (armonía) que podría ser alterado por ti o por otros, arriesgando la integridad”.
En el MAT consideramos que toda emoción cuyas características o causas no correspondan a esa definición puede ser considerada falsa. Veremos ejemplos cuando nos refiramos a la estructura innata que esta emoción alimenta de manera natural e innata. Pero ya se pueden examinar algunos ejemplos a título de mera ilustración:
Por ejemplo, sentir miedo ante lo que no es una amenaza o un riesgo a la integridad constituye un miedo falso. En esa categoría podemos poner el miedo a la libertad, a la felicidad, a hablar en público, o cualquier fobia.
El miedo pasa por toda la gama y escala que va desde el ligero recelo o desconfianza, pasando por la detección de una amenaza o riesgo, yendo por un retroceso o cierre, y escalando hasta el pánico.

– LA TRISTEZA: El diccionario nos da la siguiente definición: “Sentimiento de aflicción, pesadumbre o melancolía”
Una vez más consideramos redundante el definir una cosa por sus sinónimos que, además, como en el caso de la anterior, sólo menciona tres matices en la inmensa escala de cada emoción. Proponemos la siguiente.
“La tristeza es la facultad innata de percibir la pérdida, temporal o definitiva, del equilibrio perfecto natural, propio o ajeno o de algo valioso. Es la anticipación del sufrimiento adicional que tendrás que soportar para encontrar opciones y soluciones para compensar esa pérdida, erradicar sus causas y recuperar el equilibrio”.
Al igual que en el caso anterior, en el MAT, toda emoción que no se adapte a los requisitos mencionados será considerada falsa.
Por ejemplo vale cualquier sentimiento de pérdida que corresponda a alguna amenaza (situación que arranca el miedo auténtico como respuesta) como una invasión de agresores en nuestra casa. Sentir tristeza en vez de miedo significa que se ve la agresión como inevitable y la persona se vuelve resignada y conformista. Otro ejemplo: sentir depresión ante un engaño o una traición, o una manipulación. Es corriente encontrar personas que funcionan así lo que no signifique que la emoción sea menos falsa. La emoción auténtica en ese caso sería rabia porque se trata de una agresión, no de una pérdida. La perdida puede venir como consecuencia, no como causa. Así no quedamos inermes y abiertos ante lo injusto.

– LA RABIA: la rabia está definida en el diccionario como sigue: “Ira, cólera violenta”.
Mismo reproche. Proponemos la siguiente definición:
“La rabia es la facultad innata de reaccionar contra injusticias, manipulaciones, mentiras, agresiones e inversiones que puedan alterar el equilibrio perfecto de tu estructura o de la de los demás y que requiere denunciarlas y confrontarlas. Es la energía necesaria para la afirmación y la protección de dicho equilibrio”.
Para empezar, una puntualización, por lo demás aplicable a cualquier definición de las emociones del diccionario: la rabia auténtica no es ira, ni cólera violenta nada más. La ira es la máxima expresión de la rabia. Nos olvidamos de la escala, de las variaciones, de las gradaciones, de toda la gama que va del rojo burdeos al rosa pastel. Así como el miedo no es angustia, que sería un extremo válido si estamos en un avión que se está cayendo sin remedio y que se va a estrellar contra una montaña. La rabia va desde la posibilidad de mover una mano, porque somos libres y reaccionamos sanamente, pasando por la experiencia sensorial de rechazo de una voz chillona o de un mal olor, yendo por el ligero desacuerdo, caminando por la indignación frente a una mentira o hacia una injusticia, y escalando hasta la ira que sólo sería justificada, controlándola, en caso de una acusación de asesinato por nuestro mejor amigo, siendo, además de inocente, su mayor protector. Eso, para que la emoción sea proporcional en intensidad al estímulo que la solicita. Para que sea, además, proporcional en calidad, proponemos la nuestra.
Por lo demás, misma precisión que para las anteriores: No se puede considerar rabia auténtica una denuncia de algo que no representa una injusticia, una agresión, una mentira o una manipulación. Por ejemplo, sentir rabia porque perdemos el avión. Lo propio es sentir tristeza porque es una pérdida, a menos que nos hayan vendido un billete diciéndonos y anotándonos una hora falsa y ya pasada de partida del avión, porque sí estaríamos ante una mentira. Otro ejemplo: si estamos compitiendo y otro gana, el sentir rabia es una falsa emoción. Lo propio es sentir admiración (o sea, orgullo) por el ganador y tristeza por nosotros (porque perdimos). Vemos así que los rencores, los odios, el racismo son, todos, falsas rabias que remplazan, en el presente ejemplo, auténtico orgullo, auténtica tristeza, auténtica alegría. Pero ya nos enteraremos mejor de esas realidades durante el desarrollo de este capítulo.

– EL ORGULLO: El diccionario lo define así: “ Exceso de estimación propia, que a veces es disimulable por nacer de causas nobles.”
Aquí, más que en ninguna otra definición del diccionario, el MAT se sitúa al extremo opuesto de esa caracterización. Aquí ya no se trata, como en los casos anteriores de que la definición contemple sinónimos en una escala exagerada y extrema, olvidándose de todo el abanico. Aquí se trata además de que se da como definición la falsa emoción. Ni siquiera la auténtica caricaturizada, no, directamente la falsa. Veamos nuestra definición:
“El orgullo es la facultad innata, específicamente humana, de percibir y transmitir tu dimensión creadora al servicio del amor y de la vida. Es crecer, hacer crecer, descubrir y crear.”
Con lo cual si el orgullo no empieza por admiración, que es un sinónimo, no es orgullo auténtico. El orgullo MAT es lo contrario de la soberbia y de la prepotencia, y del deseo de poder, que son, para nosotros, falso orgullo que oculta y remplaza verdadera alegría, verdadera tristeza, y verdadero amor. El orgullo MAT es el auténtico innato con que nacimos todos para ser capaces de crecer, de transformar, de inventar, de descubrir, de crear. Es la única emoción auténtica que nos diferencia de los animales, quienes, por lo demás, deberían ser nuestros maestros en las cinco restantes, porque no han sido contaminados y desviados por valores sociales que entronizan falsas emociones.
El orgullo abarca toda la escala y la gama que va desde la contemplación de algo bello, pasando por la admiración de algo grande, caminando por la confianza de ser, de crear y de manifestarse, e irguiéndose hasta el reconocimiento instantáneo de un genio que nadie había detectado antes.
Todo orgullo que no corresponda a la admiración de algo grande, de algo crecido, de algo transformador, o a la realización de cualquier transformación, descubrimiento, innovación, crecimiento y creación al servicio de la vida no puede ser considerado auténtico sino falso. Por lo tanto, toda exageración, todo narcisismo, todo deseo de poder y de control sobre otro, toda posición de superioridad sobre alguien son, para dar sólo algunos ejemplos, falso orgullo.

– EL AMOR: El diccionario lo define así:
“ Sentimiento afectivo que nos mueve a buscar lo que consideramos bueno para poseerlo y gozarlo. Sentimiento altruista que nos impulsa a procurar la felicidad de otra persona.”
Esta definición la consideramos más aceptable porque no apela a sinónimos extremos para definir el amor aunque introduce un elemento que, para nosotros, es lo contrario del amor: la posesión. Así y todo, proponemos la nuestra:
“El amor es la facultad innata de crear y crearse un espacio seguro en el que cada cual pueda ser sí mismo: lo que nació para ser. Un espacio donde recuperar y conservar facultades perdidas.”
Nuestra definición diferencia bien el amor de la alegría, contrariamente a la definición del diccionario, al no unir el buscar ( por lo demás facultad de la tristeza) y el gozar (estado de alegría). Además, aporta una visión espacial del amor. En efecto, así como la tristeza domina la gestión y la noción de tiempo, el amor es espacio ante todo. Dar amor, para nosotros es abrir un espacio para el otro y para sí. Además ese espacio debe ser seguro y hacer retroceder las causas de miedo y de tristeza. Además debe tener una finalidad que es la de crear y recrear tanto a sí mismo como al otro, permitiéndole, no sólo conservar lo que ya tiene sino recuperar lo que le han quitado o lo que perdió. Es una definición mucho más comprometida y activa que además no mezcla sentimientos y estructuras que no deben ser confundidas y mezcladas.
El amor, en nuestro enfoque, cubre toda la gama y la escala que parte de la ligera simpatía, pasando por el afecto, yendo hacia el apego, y escalando hasta la pasión más absoluta.
Para ser auténtico, el amor debe contestar a un estímulo que lo solicite, como por ejemplo alguien amistoso que se nos acerca para compartir u ofrecernos su colaboración. El caso opuesto sería un amor que nace de una maniobra para inspirarnos celos. La respuesta auténtica sería rabia contra esa manipulación, y, en ningún caso, amor.
Otro ejemplo muy extendido en nuestra sociedad, desde siempre por lo demás: la obligación de sentir amor por alguien porque es de nuestra familia, de nuestro clan, de nuestro edificio o de nuestro país. En el MAT el amor, si es auténtico, debe responder a nuestra definición es decir al recibir un espacio seguro donde ser y recuperar lo que, en otros espacios, o no podemos o nos lo quitan. Si un hermano o una madre nos manipula, nos atemoriza, nos quita sosiego y paz, el sentimiento auténtico debería ser, en esos casos, rabia, miedo, tristeza, pero en ningún caso amor en esos momentos. Si en otro momento esas mismas personas nos dan ese espacio protegido donde ser y estar, entonces sí sentiremos amor. Eso no significa que los lazos de afinidad, de unión, de cercanía y de colaboración no sean causas de amor. Lo son. Es el cuándo de la emoción lo que está en juego aquí. Cuando el estímulo lo amerita, entonces sí hay amor auténtico. Cuando no, si existe amor es falso.

– LA ALEGRIA: El diccionario lo define así:
“ Animación y sentimiento grato que produce la posesión o esperanza de algún bien.”
Esta definición vuelve a usar sinónimos selectivos y limitados a dos estados de alegría cogidos en una escala mucho más amplia: animación y esperanza. En cuanto a “sentimiento grato”, lo consideramos no identificable, porque todas las emociones auténticas son gratas. Además es una definición materialista que está ligada a la posesión. Proponemos nuestra definición:“La alegría es la facultad innata de percibir y transmitir el fluir de la vida en ti y en tu entorno, con la sensación de placer pleno que ello produce. Es la satisfacción de ver incrementada (por acceso a verdades y por logro de afectos y de cosas, sin manipulación) la seguridad de garantizar ese fluir. Es también el alivio de quitarte pesos muertos de encima y de recuperar tu estructura perfecta y tu paz natural.”
La alegría cubre una inmensa gama que va desde poder respirar con liviandad, pasando por la celebración de cualquier cosa divertida, de la sonrisa a la risa, yendo hacia la sensación de paz y escalando hasta la experiencia del acceso a la verdad y a la certeza que, antes, nos estaban vedadas o estaban ocultas.
La alegría, si es auténtica, nace al contacto con lo que percibimos como un regalo que no hicimos nada para recibir. El contacto con la naturaleza, por ejemplo, con un animal gracioso, con la sonrisa luminosa y serena de un humano. En la alegría, como en las demás emociones, las confusiones y las desviaciones abundan. Por ejemplo, sentir alegría porque alguien es amistoso o amable con nosotros. Ese estímulo es el adecuado para producir amor y responder también con cuidados y atenciones. Sentir alegría es una emoción falsa y muy corriente. En efecto, sentir alegría frente al amor de otro es considerar, en primer lugar, que no debemos nada a cambio, ningún cuidado ni esfuerzo para crearle a la persona o al animal que nos da amor un espacio seguro en el cual el otro será cuidado. Es una actitud cínica. Por otro lado, sentir falsa alegría sería también considerar que ese amor es un milagro que nos cayó del cielo porque sí, y no porque merecemos dicho amor por nuestros actos y sentimientos para con la persona que nos lo da. Es una posición apocada e insegura.
Hay mil ejemplos más, pero tomaremos el de la alegría en una montaña rusa, propia de cientos de negocios actuales, o de hacer puenting tirándose al vacío desde un puente con los pies sujetados por una cuerda que se puede romper y que de hecho se rompe con cierta frecuencia. Esos dos estímulos son adecuados para sentir miedo auténtico y no, en su lugar, falsa alegría.
El alivio de quitarse pesos muertos de encima como el de algún parásito animal o humano que nos chupaba la sangre o el alma, quitarse un sentimiento de culpa, de depresión o, de manera general, cualquier emoción falsa, es causa de auténtica alegría.

II. ¿PARA QUÉ SIRVEN LAS EMOCIONES?
En el MAT, las emociones son toda la energía de la cual disponemos para hacer funcionar nuestra instalación, es decir, nuestra estructura. Ya hablamos de ello; no tenemos ninguna energía más.
Nosotros asimilamos, como un símil tan sólo aproximativo, las emociones con energías disponibles en la naturaleza. Este símil no es ciento por ciento válido. Es como una metáfora. Veamos:

-EL MIEDO lo asimilamos a LA ENERGÍA EÓLICA, es decir, a la fuerza y a la naturaleza del viento.
El viento tiene características básicas y una naturaleza particular. Tiene personalidad. El viento limpia, barre, empuja, renueva. Tiene una fuerza tranquila que puede sin embargo erosionar montañas, levantar mares, arrasar en un tornado. Para nosotros el viento es el miedo de la naturaleza.
En efecto, el miedo sirve para hacer retroceder la amenaza, el riesgo, y situarlos fuera de nuestra zona de seguridad. Empuja, barre y limpia como lo hace el viento. Y, también, cuando hay una causa de pánico, la descarga de adrenalina nos hace poder levantar pesos superiores al nuestro propio y arrasa, como un tornado, con todas las demás emociones, dominándolas, hasta que pasa el peligro y todo retorna a la calma.
Como energía de utilización humana, es limpia, evita todo riesgo porque no es contaminante, es tranquila y es bonita –como un molino de viento-, completa y armoniza el paisaje. Además, es la más antigua y viene bien como imagen de nuestra emoción primigenia, aunque en rigor, es nuestra segunda emoción y viene después de la alegría, que se sitúa en el substrato, en las fundaciones, en el origen y causa de nuestro miedo, como quedará claro más adelante.

– LA TRISTEZA la asimilamos a la energía térmica, la producida por el carbón y por la turba. Esa energía tiene igualmente sus características y su naturaleza, así como su personalidad. Es pesada, densa, su manejo requiere de un aparataje elaborado y mecanizado –como el cerebro-, es segura y permanente y tiene una personalidad seria y objetiva.
Esa energía implica trabajo para extraer el material, al igual que la tristeza implica siempre esfuerzo y trabajo para reparar o suplir la pérdida de algo importante; trabajo para encontrar soluciones y opciones. La energía térmica es poderosa como lo es nuestro cerebro izquierdo para memorizar y conservar (como los yacimientos están guardados y ordenados en el fondo de la tierra), produce mucha energía, la que permitió pasar de un mundo rural a otro urbano e industrializado. Es una energía pesada y lenta, como lo es el inaudito proceso de producir ideas a partir de tantos y tan desordenados estímulos. Y, también, hay que reordenar y limpiar la instalación después de su utilización, al igual que con las ideas que siempre deben estar actualizadas para no ser contaminantes y regresivas. Es una energía antigua, aunque más reciente que la eólica y puede representar la tercera de nuestras emociones: la tristeza. Además, el contacto con el carbón ensucia mucho, causa de pérdida del bienestar que requiere de un trabajo de limpieza, para volver a recuperarlo.
Estos símiles, como ya dijimos, nos parecen tan sólo aproximativos e intuitivos, dada nuestra gran ignorancia de las ciencias de la naturaleza. Los ponemos aquí como un guiño de unión con el entorno natural en el que, como humanos, vivimos y existimos. Es tan sólo divertido y no aspiramos a mayor gravedad ni trascendencia.

– LA RABIA: La asimilamos a la energía orgánica, cuyo producto rey es el petróleo.
El petróleo tiene sus características y su naturaleza, así como su personalidad.
El petróleo es una materia viva, que se elaboró a partir de la descomposición de organismos vivos. Es eruptivo e indomable. Es explosivo y versátil.
La rabia también es todo eso: es la emoción indispensable a la vida, a cualquier movimiento. Es eruptiva y difícil de calmar y de canalizar, y es versátil porque tiene usos infinitos.
Es una energía más reciente, la cuarta para nosotros, como la rabia. Y es insustituible al día de hoy para el mantenimiento de nuestra civilización. Y sus reservas se agotan, como nuestra vida que tiene un tiempo y un espacio (nuestro cuerpo) finitos.

– EL ORGULLO lo asemejamos a la energía eléctrica que también tiene sus características, su naturaleza y su personalidad. Es veloz, limpia, rotunda y certera, ocupa poco espacio y produce resultados potentísimos que transforman la realidad de manera definitiva. La energía eléctrica ha permitido el surgimiento de la era postindustrial y de la sociedad de servicios. La transformación y el pasar de una escala a otra se ha producido de manera definitiva con la electricidad. El orgullo tiene las mismas características. Es la energía de la transformación, del salto de escala, del crecimiento y de la creación.
Su descubrimiento es aún más reciente y se puede hacer con ella el símil de nuestra quinta emoción, el orgullo.

– EL AMOR se asemeja a la energía hidráulica. Ésta tiene, como las anteriores, sus características, su naturaleza y su personalidad. Es reconfortante, es fresca, es poderosa, es inagotable y está arraigada en la noche de los tiempos. Proviene del agua, que es el mayor símbolo y producto de amor. Sin agua no hay vida, no hay consuelo, como sin amor no hay salida de la noche. Que el agua caiga del cielo y permita a la tierra dar sus frutos y estar viva, o que se recoja de un río para el riego o para hacer una presa que la transformará en electricidad, o que se utilice la fuerza del mar, es un símbolo de purificación que siempre estuvo presente en las ceremonias de unión con lo sagrado y de pertenencia a un grupo de iniciados en contacto con la divinidad. Nuestro cuerpo está hecho de más del 70% de agua.
La energía hidráulica es un puente entre las civilizaciones más antiguas y las más recientes. Para nosotros está en la base de la alegría, nuestra primera emoción, siendo el punto de partida de todo y, a la vez, consecutiva al orgullo, como ya veremos más adelante. Es nuestra sexta emoción.

– LA ALEGRÍA la asemejamos a la energía atómica. Aunque es la más reciente, usa el material más arcaico, y el más inagotable: el átomo.
Tiene su personalidad y su naturaleza: es la más potente y, también, la más peligrosa en el estado de desarrollo tecnológico actual. Produce materiales radiactivos de alta peligrosidad que se pueden asemejar a los arquetipos en la psique humana. Funciona por fisión, como la alegría, o como resultado de la fusión, es decir, del amor. Se basa en el milagroso equilibrio de la potentísima energía de enlace y atracción y de separación que se asemejan a la fusión de cuerpos que producen la fisión del orgasmo antes de la separación y autonomía.
Es la más moderna de las energías y aún no sabemos manejarla sin peligro, algo así como el funcionamiento de la psique y la percepción certera de lo divino. Estamos, en esa materia, en una fase arcaica y subdesarrollada.
La energía solar puede ser asimilada, igualmente, a la alegría.
Estos símiles entre emociones y energías deben ser considerados como aproximaciones divertidas, como casi elucubraciones en el estadio de ignorancia tanto en el ámbito de la física como de la química en que nos encontramos todos aún en lo que respecta al conocimiento de las mediciones físicas objetivas de las energías emocionales.

¿Para qué sirven las emociones?
Básicamente para tres cosas:
Para mantenernos vivos.
Para hacer funcionar nuestras estructuras.
Para hacer cosas útiles.

Para mantenernos vivos: Siendo las únicas energías que logran hacer funcionar nuestras estructuras, se puede afirmar que no hay vida biológica ni mental, ni espiritual sin emociones, puesto que, ya lo vimos, no hay vida sin funcionamiento estructural.
Cuando cada estructura es alimentada por su emoción especializada, hay vida, valores, pensamientos, reacciones, creaciones, uniones y fluir de la vida en nosotros y en los demás. Y todo es auténtico y útil.
Nuestras investigaciones, sobre 120.000 casos, nos han descubierto que:
– El Rector funciona con el miedo auténtico, puesto que su función es defender, separar, alejar, cerrar.
– El Protector funciona con el amor auténtico, pues su función es la de enlazar, unir, acercar, solidarizarse.
– El Vitalizador funciona con la rabia auténtica, puesto que su función es la de reaccionar, repartir, denunciar, afirmar el derecho a la igualdad y al equilibrio de la estructura, avanzar y moverse.
– El Transformador funciona con el orgullo auténtico, puesto que su función es la de descubrir, afirmar, crear, consagrar, crecer, derribar límites para acceder a cimas más altas y encontrarlas.
– El Orientador es alimentado por la alegría auténtica, pues su función es la de fluir, la de disfrutar, la de encontrar un para qué de las cosas y, con ello la certeza.
– El Sintetizador funciona con la tristeza auténtica, puesto que su función es la percibir las pérdidas, y con ello los problemas así como encontrar las soluciones que van a hacernos recuperar el nivel de comodidad anterior a la pérdida e incrementarlo.
-Hacer cosas útiles y acertadas al estímulo que provocó la acción. Tan sólo las emociones auténticas son válidas para hacernos comportarnos con objeto de dar respuesta acertada y útil a los estímulos, cerrando así el ciclo de estímulo-respuesta que hace desaparecer los problemas y deja el campo energético abierto para percibir y responder a nuevos estímulos, ya sean estos internos o externos.

El Esplendor de lo Humano - Preciada Azancot

El Esplendor de lo Humano – Preciada Azancot

Extracto del libro “EL ESPLENDOR DE LO HUMANO”,  de Preciada Azancot
©Preciada Azancot

Equipo de investigación de Finlandia revela cómo las emociones se asignan en el cuerpo

Por Preciada Azancot

Al hilo de la noticia: “Equipo de investigación de Finlandia revela cómo las emociones se asignan en el cuerpo

Fuente: mundocoachingmagazine.com

Fuente: mundocoachingmagazine.com

Estoy feliz de comentar ese estudio coronado por la Academia Nacional de Ciencias de Finlandia sobre el impacto de nuestras emociones sobre el cuerpo, que muestran de manera objetiva y comprobable. Mis investigaciones y descubrimientos del MAT muestran desde 1987 resultados aún mucho más concluyentes (y que descubren desde 2001 las disfunciones emocionales precisas que propician cada una de las enfermedades de alto riesgo, y que son diferentes según la enfermedad investigada) que pude objetivizar y perfeccionar durante dos años de investigación a tiempo completo en el Hospital de la Princesa de Madrid y que todos vosotros podéis encontrar en mi libro El ESPLENDOR DE LO HUMANO disponible también en inglés y en mi otro libro LIBRARSE DE LAS ENFERMEDADES Y DE PASO ATERRIZAR EN LA SENSATEZ, ambos disponibles en Amazon.

También llamo vuestra atención sobre la parte “Investigaciones” de mi Web donde encontrarán que Pfizer, la industria farmacéutica más grande del mundo, organizó especialmente un gran evento oficial para que yo comunicara mis resultados a 180 médicos de todas las especializadas y con la dirección del Presidente del Colegio Médico y del Decano de la Universidad de Medicina de Zaragoza. Y la conclusión de dichos especialistas fue, unánimemente: según sus palabras, “el MAT es el nuevo paradigma de la medicina del siglo XXI”.

Quiero llamar ahora vuestra atención sobre los dibujos que representan el impacto de las emociones (que según el MAT son la ÚNICAS energías que alimentan y gestionan nuestra estructura de personalidad) sobre el cuerpo, sobre todo en lo que coincidimos plenamente:

– Sólo la indiferencia, emoción principal del sociópata y del psicópata, deja el cuerpo muerto en vida en su totalidad. El MAT demuestra que la “indiferencia” es el resultado de la desconexión del Pilar Primero de nuestra estructura, el eje Amor- Tristeza y lo remplaza por egocentrismo narcisista.

– Sólo la alegría fluida, la felicidad nutre el cuerpo como un sol en su totalidad y es la única que llega a los miembros inferiores (irradiando desde el sexo, auténtico sexto sentido, especializado en alegría, precisa el MAT). También en la Teoría Omega, o escala de importancia en la jerarquía de las emociones, muestro cómo la Alegría es la más alta e importante de nuestras emociones auténticas y que su única base posible y real es el amor.

– Así comprobaréis que el Amor nos energetiza como una llama toda la parte superior del cuerpo hasta rozar el sexo, pero que no nos da la fuerza de la plenitud, porque no es aún Alegría. En el MAT, el Amor es la penúltima de la escala emocional, su finalidad es la Alegría y su única base real es al Orgullo auténtico, o sea, la capacidad de ser, crear, crecer y hacer crecer. ¡Todo menos soberbia!

-Y, efectivamente, constataréis que el Orgullo, la cuarta emoción en jerarquía, ilumina en cuarto nivel de importancia el cuerpo. Y si le añadimos la Vergüenza, es decir el aviso de nuestra dignidad por haber fallado en ella, el impacto de esta energía es la justa. El MAT muestra que el orgullo auténtico es la única base del Amor y que su propia base es la Rabia.

-La Rabia, efectivamente, va a energetizar (sin tanta luminosidad ni claridad en la mente como el orgullo) nuestro cuerpo que está entonces listo para la acción y el ataque. El MAT muestra que la Rabia, tercera emoción en jerarquía, sostiene el orgullo verdadero porque erradica la manipulación, la agresión y la mentira y proponen valores sociales más justos y así, más ecuanimidad y libertad para no ser blanco de la envidia (que es el anti-orgullo, de hecho).

– Y que la única emoción que la Rabia tiene como base, es la Tristeza auténtica, que es todo menos depresión y que nos sirve, con sensibilidad, para percibir las pérdidas y evitarlas buscando soluciones y datos, o sea, con más inteligencia. En la representación de ese dibujo sería la suma de ansiedad (al constar o prever el deterioro o pérdida, más “conptempt”, satisfacción, al encontrar soluciones inteligentes). El MAT muestra que la Tristeza tiene como única base el Miedo. Así es nuestra segunda emoción en importancia.

– Y, efectivamente, el Miedo, en este diagrama muestra cómo nos garantiza más seguridad, sobre todo, contra los riesgos que vienen por la espalda. Por eso hay que añadirle le “sorpresa”, sobre todo porque el MAT demuestra que la única base el miedo auténtico es la alegría de estar en paz y libertad y que, cuando ocurre un peligro, lo primero entonces es sorpresa, luego cierre y defensa.

El MAT también muestra y demuestra que las demás emociones retratadas, si bien son dolorosas y muy peligrosas para nuestro entorno, no son emociones auténticas (es decir, según el MAT no son correspondientes en calidad, intensidad, duración y definición al estímulo que los provoca), estas son aquí sólo depresión y envidia, pero en el MAT hay 30 emociones falsas que producen, justamente nuestras enfermedades y originan todos nuestros problemas y que, con el conocimiento del MAT, se pueden diluir y remplazar por la emoción auténtica que corresponde realmente, como respuesta al estímulo en cuestión.

Aunque les queda constatar el impacto de nuestros seis sentidos y aprender del MAT la ingeniería emocional y sensorial del ser humano, yo me declaro muy satisfecha y contenta, ¡Bravo, el Mundo sigue avanzando y evolucionando en le buen sentido! Como siempre y para siempre, por lo demás. ¡Muy feliz día, amigos!

Preciada Azancot, 27 de junio de 2014

Curso MAT “Cuadruplique su potencia y sus resultados”

Con el arranque del año 2014, MAT-Cachet ofrecerá el Curso “Cuadruplique su potencia y sus resultados” en sus dos mercados naturales: Estados Unidos por una parte y España y Latinoamérica por otra.

Cuadruplique su potencia y sus resultados - 2013

El Curso “Cuadruplique su potencia y sus resultados” será dirigido por la propia Preciada Azancot, quien además impartirá gran parte de los módulos de manera excepcional y sólo durante este año 2014.

En Estados Unidos será de la mano de la Florida State Hispanic Chamber of Commerce (FSHCC), con quien MAT-Cachet tiene un acuerdo de colaboración firmado el pasado verano.

Impartido de manera on-line, a través de la potente herramienta Webex de Cisco, cualquier persona puede atenderlo con tal de tener un acceso a Internet.

Más allá de los cursos emocionales, más allá de los talleres de crecimiento personal al uso, más allá de los cursos sobre gestión del talento. Una nueva manera de entenderse a uno mismo y de entender a los demás, que transforma radicalmente a la persona, permitiéndola cuadruplicar su potencia y sus resultados tangibles.

Para información sobre el curso en Estados Unidos, por favor, haga click aquí.

Para información sobre el curso en España y Latinoamérica, por favor, haga click aquí.