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EL ROL DE LA DIÁSPORA JUDÍA EN LA SOCIEDAD ACTUAL Y FUTURA

Se puede decir, sin que las razones hondas hayan cambiado de modo esencial, que el pueblo Judío siempre fue de Israel y, a la vez afirmar que estuvo constantemente arrojado por sus múltiples enemigos, al EXILIO, a la Diáspora, durante toda su larguísima existencia. Y tan sólo en pocos y cortos periodos -casi siempre atacado y en guerra- pudo disfrutar de vivir en relativa paz y seguridad en su propia tierra.

DAVID Y ESTHER, óleo sobre lienzo, por Preciada Azancot

DAVID Y ESTHER, óleo sobre lienzo, por Preciada Azancot

Ningún otro estado en el mundo, creo, ha debido luchar tanto y tan seguido por ser de su tierra y disfrutar en paz de ella. Todos los otros Estados del mundo fueron hechos a base de conquistas y de guerras, y no desde hace más de 5.775 años como llevamos haciéndolo nosotros en nuestro calendario. Ni tampoco ninguna otra tierra del mundo ha sido prometida por Dios a pueblo alguno como Israel lo fue al Pueblo Judío. Y no se puede decidir seleccionar la parte de la “voluntad divina” que le convenga a uno: si esto no es cierto, tampoco existirán sus consecuencias: las religiones Cristianas y Musulmanas ni sus fundadores, todos hijos de Abraham, nuestro patriarca y fundador del Pueblo y de la identidad Judía.

Sin embargo, las legitimidades más rocambolescas no se discuten. Los Estados más artificiales (como la de Inglaterra y su Reino Unido o Alemania cuyas fronteras se movieron más que arenas movedizas, por no hablar de todos los Estados Africanos y Árabes, salvo Marruecos, que fueron creaciones del colonialismo reciente) se ven reconocidos como si de seres humanos se tratara, pero el más antiguo, no, el más aristocrático y con más solera, no. Aunque esta lógica elemental cabe en la cabeza de un niño de tres años.

Este simple dato debería ser suficiente para toda persona que se ufane de tener IDENTIDAD o PERTENENCIA o más aún ESPIRITUALIDAD, para reconocer de modo INCÓLUME Y SAGRADO la legitimidad de Israel y la aristocracia, indiscutible y merecida colectivamente, del Pueblo Judío. Y no hablo aquí de este mapa-farsa del Israel de las Naciones Unidas, hecho sólo con ánimo de colonialismo y pasión amariconada británica hacia los Árabes, ese estado “colador” invadido por presencias y nacionalidades que nada tenían que ver en esta tierra, sino del Israel de verdad, el de las doce tribus. Pues ese es el Israel ORIGINARIO. Esta es la patria que Jesús celebraba recobrar y a la cual regresar en el Kiddush que celebró en la Pascua Judía como buen rabino Judío, el de su última cena, rodeado de sus discípulos, todos Judíos con él. Y esa es también la patria de Abraham y de sus inmediata descendencia (Isaac era su hijo legítimo, que en su lecho de muerte bendijo a las doce tribus de Israel, sus propios hijos judíos) y el nombre Israel fue confirmado y dado por el arcángel Michael de parte de Dios- Padre, a Jacob, hijo de Isaac. Y ABRAHAM-ISAAC Y JACOB son los fundadores de Israel como pueblo viviendo en SU TERRITORIO real, EL DE LAS DOCE TRIBUS DE ISRAEL. Israel, sí, pues es su único nombre legítimo, y no Palestina como lo nombraron los Romanos para negar la existencia de Israel y bautizarlo a nombre de sus enemigos tradicionales, los Filisteos, negación e inversión que fue “legitimizada” a su vez por el colonialismo británico que se auto-otorgó un mandato sobre una “Palestina” que jamás existió. Todo eso son simples HECHOS, hechos objetivos e históricos. Y Gran Bretaña debería pedir perdón por ello, ya que los Romanos han desaparecido del Mapa, como toda civilización que se comportó de modo Negador con Israel.

Entonces, este simple dato, que todos los estudiosos o no estudiosos de las tres religiones Abrahámicas, la original y sus dos ramas posteriores -el cristianismo y el islám- repiten cada mañana en sus rezos para dirigirse a su Dios, que es por cierto el mismo ¿no debería ser necesario y suficiente para reconocer y entregar de una vez la soberanía de sus tierras al pueblo a quien le pertenece desde toda la vida?

¡Y NO, NO ESTOY DICIENDO QUE EL PUEBLO JUDÍO ASPIRE A RECOBRAR LO QUE EN SU PLENO DERECHO LE PERTENECIÓ SIEMPRE! Estoy simplemente afirmando que ese territorio es más nuestro que cualquiera de los territorios de los demás Estados fácticos del mundo. Y que sin embargo nos conformamos, porque NUNCA FUIMOS NI SEREMOS INTEGRISTAS, porque somos quienes somos, más civilizados, más amorosos y más pacíficos que el resto del mundo, con un Israel VIABLE Y SEGURO cuya seguridad sea garantizada CUANTO MENOS COMO LO ES EL VATICANO O LA CIUDAD DE MEDINA, y eso en la totalidad de su territorio rediseñado de modo geométricamente SEGURO. ¿Qué menos?

Porque Israel no es un país más en el mundo (que ni eso, lo dejan ser), ISRAEL ES LA BANDERA, EL FARO Y EL TESTIMONIO DE LA DIGNIDAD DE LA TIERRA, DE SU SENTIDO DE PERTENENCIA, DE SU ALTRUISMO Y LA REFERENCIA ABSOLUTA EN QUE LA VERDAD, TODA VERDAD, ESTÉ DÓNDE ESTÉ, TRIUNFARÁ, PASE LO QUE PASE, DIGAN LO QUE DIGAN. SIEMPRE. Y ESTO SE LLAMA ESPÍRITU.

ISRAEL Y EL PUEBLO JUDÍO SON LA MADRE, LA HIJA Y EL BEBÉ DEL PLANETA, Y POR ESO ISRAEL Y LA DIÁSPORA SON EL TESORO Y PATRIMONOMIO DE LA HUMANIDAD CIVILIZADA. (La primera dinastía China -Xia- se especula que reinó tan sólo en 2.100 A.C.)

Ahora bien, y esta vez hablando sólo para los míos -pues la mala fe de los demás no me interesa ni un ápice, ni creo que se deba responder a provocaciones difamatorias de ninguna índole, ni dejar de denunciar la antítesis del Derecho: la presunción de culpabilidad-, quiero señalar que la PARTE MASCULINA del Pueblo Judío, Israel, si bien tiene sólo menos de 70 años de existencia “legal”, LO ESTÁ HACIENDO MARAVILLOSAMENTE BIEN. Obviamente, como todo organismo sano y vivo, en perpetuo crecimiento, tiene mucho que hacer, mucho que aprender, mucho que crecer y mucho que mostrar al mundo. Pero ES YA LO QUE HA DE SER: UN GENIO Y UN CIVILIZADOR INTEGRAL.

No se puede pensar en el ser y en la identidad Isrealí sin que acuda el apelativo de GLORIA. La Gloria de la Humanidad, es Israel, y mucho más para los no-Judíos que para los Judíos, pues cuando uno es un genio y un civilizador se ve a sí-mismo como “normal”. Es la distancia con los otros, la referencia en la que se convierte para ellos, la resonancia del genio en el Ser del otro lo que produce el crecimiento del otro, su transformación a mejor, SIEMPRE Y CUANDO ESA MÍNIMA RESONANCIA QUE SE LLAMA “ADMIRACIÓN” sea auténtica en el ser profundo de quien admira la obra de arte y crece con ella, porque su propio Ser se reconoce en ella. Cuando esa emoción auténtica falla en el que contempla, la obra de referencia, la obra genial, la obra en sí, no cambia ni pierde su grandeza, ES EL OTRO EL QUE SE OBLIGA A SÍ-MISMO A DEGRADARSE NEGANDO SU VALÍA. Y eso se llama ENVIDIA y Despecho. Entonces, el ser del envidioso, no sólo deja de crecer, sino de SER.

¡Allá el que opte por ello! Es plenamente responsable de sí-mismo, como todos lo somos. Pero para creerse bella, la madrastra tendría que romper todos los espejos y secar todas las fuentes de agua. Y eso tiene nombre: Esquizofrenia paranoide y se trata en psiquíátricos. A Blancanieves no le saldrá una arruga por ello.

¿Qué pasa entonces con la Diáspora? Esa parte de MIEL de la promesa del Pueblo  “DEL PAÍS DE LECHE Y MIEL”, está aún por cosechar, refinar, envasar y mejorar. Pero sobre todo está aún por TORNARSE CONCIENTE DE SÍ-MISMA Y DE SU VALÍA.

Primero los atributos y las grandezas de la Diáspora: No se puede pensar en la Diáspora sin que el apelativo ESPLENDOR acuda, raudo y veloz, a la mente. No voy a hacer el análisis aquí de todos sus méritos y virtudes, faltarían varios libros, así que sólo mencionaré titulares:

1º) La raza Humana somos toda MAMÍFERA. ¡Qué decir de la Diáspora como simple mamífera? Esto se puede decir: ¿Dónde se ha visto que un pueblo perseguido, acusado difamatoriamente, humillado, sesgado, frenado, intimidado, amenazado, envidiado, perseguido, como ha sido este pueblo, como aún lo es, que haya tenido esta capacidad de proteger, alimentar, criar, instruir, educar, llenar de valores humanísticos hermosos y nobles, amar y pertenecer, solidarizarse, alegrarse, tener fe, aportar felicidad, belleza y esperanza a su entorno como la Madre Judía que, además de todo eso, siempre trabajó fuera para que su Hombre pueda estudiar la Torá y alimentar la llama de la esperanza en un mejor futuro para toda la Humanidad?
Así que como mamífera, un Summa Cum Laude.

2º) En segundo lugar: si bien en casi todos los demás pueblos hay competitividad entre padres e hijos, envidia y frenos a ser superados, entre los judíos es al revés: toda madre sueña activamente con ser superada por su hija en belleza y sabiduría y todo padre por su hijo en evolución. Y ya ni digamos si el padre es superado por la hija en creaciones y en obras y la madre por el hijo en cuidados y amor por los suyos. Eso ya lo llamamos orgasmo del alma.

3º) Además de eso, EL CONOCIMENTO DE SÍ-MISMO que es la clave de toda sabiduría y buen hacer, es una ciencia DIASPÓRICA y salvo Jung, que por cierto era discípulo de Freud, todos los genios de la psicología fueron Judíos y lo son: Freud, Perls, Berne, Fromm, Frankel, Adler, y muchos más, todos Judíos, eso sólo demuestra algo: que la pulsión y PASIÓN POR EL HUMANISMO UNIVERSAL ES JUDÍA. Diaspórica Judía, más precisamente.

4º) Las artes también, muy en especial la música interpretada, la arquitectura (toda la Masonería se sustenta en la perfección simbólica y científica del Templo de Salomón) y la pintura. El séptimo arte, el cine, es casi todo invento y creación judías. El teatro tampoco se queda atrás. La belleza y la moda también. La docencia universitaria, secundaria y primaria está repleta de Judíos, hay más médicos judíos proporcionalmente que en todos los pueblos del mundo, y las INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA es dominantemente judía si se compara estadísticamente y proporcionalmente. Contrariamente al mito antisemita, donde menos hay judíos es en la banca y en la especulación y tampoco en política, que es donde se concentran los ladrones de verdad y los que maquinan sin freno por obtener el poder. El poder jamás ha interesado a los judíos. PRIVILEGIAMOS LA POTENCIA. Pero no olvidemos que los grandes SALTOS de evolución social han sido predominantemente concebidos por Judíos diaspóricos, desde Moisés, hasta Marx y seguimos en ello.

5º) Como Ciudadano, el Judío Diaspórico (al igual que su pareja Israelí) es modélico en lo que hace al amor a su patria (¿díganme quién, como los sefarditas han conservado tanto amor, tanta fidelidad durante cinco siglos con una patria que les quitó todo y a la que contribuyeron como nadie a civilizar, educar, sanar, curar, poetizar, espiritualizar y administrar?), cumplimiento de sus deberes, educación, pundonor y altruismo. Sin pedir ayudas ni subsidios, ni hacerse la víctima como las demás minorías lo hacen. Discretos, modélicos, agradecidos, patriotas y contribuyentes, siempre. Y ninguno escatimó jamás verter su sangre por su patria de adopción. Un ejemplo que es muy importante desempolvar en estos tiempos de invasiones de falsos refugiados parasitarios y destructivos.

7º) Como proveedor, madre de Israel, de más está señalar que casi todos los grandes pioneros y hacedores de la Israel de hoy, así como la gran mayoría de sus habitantes vienen de la Diáspora.

Así que, queridos hermanos diaspóricos, ¿no os parece razones y méritos suficientes para alzar bien recta la cabeza y dejar de jugar a Caperucita que nunca cree en la existencia del mal, y decir “Presente” con orgullo de ser lo que somos y exigir nuestro lugar en el mundo?

En Mayo del 68 todo lo mejor de Paris salió a la calle gritando “¡Somos todos Judíos alemanes!” para solidarizarse con Cohn-Bendit, y así nació la Primavera Intelectual y Docente que transformó el mundo en una semana hacia la democracia directa, la del tercer milenio. ¿Cuándo el mundo y Europa sobre todo, se lanzará a la calle con pancartas que digan sólo esta verdad: “¡Somos hijos y hermanos de la Esplendorosa Diáspora Judía y de su Glorioso novio Israel, porque somos CIVILIZADOS y tenemos el mismo padre y el mismo destino: Evolucionar juntos. Y vosotros también!”. Porque NO basta con exigir no ser atacados por lo maravillosos que somos, el orgullo consiste, como oportunidad y privilegio diferencial de las bestias, exigir ser reconocido y admirado por que lo cada uno, objetivamente, Es.

¿Qué somos, pues? Somos, sin lugar a dudas, EL GRAN PATRIMONIO UNIVERSAL CULTURAL DE LA HUMANIDAD y como tal, tenemos el absoluto derecho de ostentar un HABEAS CORPUS INTEGRAL en todos los países del Planeta.  En un primer paso, ese estatus oficial debería recaer sobre la Diápora judía, que es la que más vocación Humanística y universalista, tiene. Luego, obviamente, se vería claramente que ambas partes del Pueblo Judío, lo son.

Preciada Azancot, Noviembre de 2015

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What is really going on in Israel

Por Preciada Azancot

Comentario al vídeo: What is really going on in Israel

Es la descripción misma de la presunción de culpabilidad hacia las verdaderas víctimas inocentes. O sea la negación misma del fundamento del Derecho. Con el agravante de que en el caso del antisemitismo, ni los jueces son imparciales porque ellos mismos han creado las bases y el fundamento de la persecución al inocente, ni nadie ignora que el fundamento del derecho y su más alta manifestación (el Derecho Natural) la han aportado los judíos con sus 10 mandamientos. Todo se reduce a un problema de orgullo y admiración transformado en envidia y persecución por el mundo, con el agravante -para el mundo- de que ese orgullo, definido como la capacidad de crear, crecer y hacer crecer creando civilización es su propia zona de talento y de genialidad potencial. Al renegar de ella para sí, se desea romper el espejo de la propia cobardía y sinsentido, atacándose a quien máximamente simboliza y actúa en permanencia esa emoción diferencial que nos distingue a todos los humanos de los animales. Admiración transformada en envidia. No hay más. Pero la pregunta es: ¿Quién pierde más? ¿el mundo que renuncia a su propia zona potencial de talento y se transforma en un valle de lágrimas y de dominio del poder que desprecia la potencia o los judíos, quien no sólo no han traicionado la grandeza de ser humano, sino que la muestran y actúan día a día, con amor y esperanza en el futuro del mundo? Obviamente, es el mundo que se lo pierde. ¡Ojalá esto tan sencillo sea entendido, asumido y revertido! Para el bien de todos. Estoy segura de que en algún momento de la historia así será, pero tal vez es un desiderata de judía… :-((