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MÁS VERDADES QUE SACAR A LA LUZ SOBRE LA MASONERÍA

Por Preciada Azancot

https://www.youtube.com/watch?v=wrLVukJ8RJs

Este documento es apasionante y se bastaría a sí-mismo, pero, extrañamente, como todos los documentos supuestamente reveladores de orígenes sagrados que aparecen en este momento, está trufado de mentiras que es necesario evidenciar, documentar y diluir. ¡Para que se haga la LUZ!

Para fundamentar mis comentarios y afirmaciones de hoy, es necesario presentar mis fuentes, que son triples: ante todo, lo que me enseñó mi Padre, Moisés H. Azancot Bendelac, que habiendo sido iniciado por Bolivarianos auténticos en Venezuela y habiendo expuesto su vida en dicha lucha en los niveles más altos (fue Tesorero General del Estado del Zulia y escritor de lucha contra las tinieblas y el clericalismo ramplón) desde una edad muy temprana, se convirtió en el más brillante y avanzado de los Grandes Maestros Masones y que fue el Fundador de la Masonería en Marruecos, en Tánger muy en especial, donde fue uno de los fundadores de la Asamblea Legislativa Constituyente del Estatuto Internacional de Tánger y Protegido Especial de Francia por los Resistentes De Gaulle, así como decorado con el Ouissa Malauoita, orden suprema del Rey de Marruecos.

En 1934, mi padre escribió un libro contra Hitler: “En defensa de los Judíos” (ver Google) editado por su compañero y amigo Juan Ramón Jimenez, que le valió que su biblioteca en Madrid (la de mi padre) -una de las bibliotecas, según nos contaba, de entre la mejores y más nutridas de la capital- haya sido quemada por los falangistas y que mi padre haya tenido prohibida por Franco la entrada a España -por Masón elevado- hasta que yo cumplí los 14 años, es decir hasta 1957. Yo nací en un casi-exilio en 1943, en una escondida montaña remota, cerca de Fez, Sefrou, donde mi padre se refugiaba porque era buscado para ser fusilado -al tiempo- por tres potencias: los Franquistas, los Petainistas, y la Gestapo. Cuando los tres fueron vencidos, pudimos volver a Tánger. Mientras tanto, nos reímos mucho porque Moisés Azancot era un gran humorista también.

Pero mi padre seguía sin poder pisar su amada España. Así que cuando yo cumplí 7 años, nos despachó a mi madre, mi hermanito y a mí, a España, para que al menos nosotros, pisáramos este país tan amado que le había sido legado por su madre. Y os quiero contar una anécdota, para que os hagáis un idea del nivel de luces y de información que se le daba a los Españoles en aquél entonces: cuando llegamos los tres a España en 1957, fuimos directos a Lanjarón -tras visitar la Alhambra de Granada-, una estación termal en montañas llenas de eucaliptos. Así que heme allí, encantada y amorosa, paseando por la placita frente a la iglesia en el primer Domingo de mi llegada, y contemplando a la gente salir de misa. Un grupo de niñas de entre 6 y 13 años se me acerca y me pregunta si no fui a misa, y por qué. Les digo que yo no voy a misa porque soy Judía. Entonces, con júbilo e intensa curiosidad, desprovista de toda maldad y como si de la cosa más normal se tratara, las niñas ¡me urgen a enseñarles mi rabo y mis cuernos! Tras convencerme de que no bromeaban en absoluto, y como empezaban a meterme mano, salí escopetada llorando y buscando a mi madre para contárselo. Lo recuerdo como si fuera hoy.

Vuelvo a mi padre y dejo de lado su herencia sefardí por parte de madre (como también la tengo yo de toda la estirpe de la mía) para venir a los orígenes paternos de los Azancot, pues proceden de los Constructores del Templo de Jerusalén, y salieron para el exilio diaspórico en el año 70 D.C. hasta llegar a las montañas del Rif donde permanecieron más de un milenio, lugar por cierto dónde la saga familiar (Azancot significa “Gacela y Belleza” en Rifeño) dió muy significativos descendientes durante la historia. En el siglo XIX, los Azancot bajaron a Tánger donde dieron básicamente rabinos, diplomáticos, traductores y escritores, algún que otro médico y artista igualmente. Así que, como veis ese lado Leona de Israel, lo mamé por los cuatro costados.

Mi otra fuente es el estudio del Pueblo Judío y de sus escritura, tanto Talmúdicas como del Zohar.

Y al fin mi tercera fuente, y las más importante, son mis propios descubrimientos científicos que conforman el MAT.

Así que vuelvo al temario de este video y sencillamente, enuncio -por ahora- tan sólo DOS verdades que oculta:

– 1: Es mentira que el origen de la Masonería esté en los medievales constructores de catedrales europeas. El origen de la Masonería está en el Templo de Jerusalén, en el Rey Salomón que fue su Fundador y en el arquitecto de nuestro sagrado Templo; Hiram Abif. El cual Templo se basa en parte en claves iniciáticas de los Salmos del Rey David y en El Cantar de los Cantares (del cual os hablaré largo y tendido en otra ocasión) del Rey Salomón, los cuales dos, tienen su origen en las medidas del Arca de Moisés.

Esos secretos iniciáticos fueron transmitidos de Masones a Masones a los constructores de catedrales. Y no al revés, obviamente. Basta ver cualquier templo masónico para encontrar, vivos y presentes, no sólo todas las proporciones y símbolos de remiten el Templo de Jerusalén, sino al contenido iniciático y orientado a la sabiduría, a la dignidad territorial y al humanismo universal de David y de Salomón. Eso, cualquier Masón avanzado lo sabe. Y lo perpetúa. Si os cabe alguna duda, que os baste escuchar y ver con atención, “La Flauta Mágica” de Mozart.

– 2: Esa Hermandad y Solidaridad profunda Masónica, orientadas a incrementar la Luz, el Orden de la Belleza y de la Civilización al servicio exclusivo del Humanismo Universal, que conforman la Masonería, tienen sus raíces en algo mucho más fuerte, ESENCIAL y remoto que el propio David y Salomón: Tienen su origen en Noé y en su Arca para la salvación de la especie humana redimida y en su Pacto con el Arco Iris, y de allí el “secreto y recogimiento” que hay que mantener del contenido de las tenidas. Y tiene su esencia también en las revelaciones de dos Profetas Judíos: Daniel, el amado de los Leones (¿casual?) y Zacarías, que vaticinaron que la llegada del Mesías solo se produciría cuando los judíos estuvieran presentes en todas las partes del Mundo. Jamás antes, pues la llegada del Mesías que instaurará la Armonía y la Paz Universal para toda la Humanidad y en todos los Credos y Naciones, ha de prepararse construyendo el Humanismo Universal en todo el Planeta.

De allí la vocación de la Diáspora y su razón de Ser y de Permanecer como la otra cara más mística, iniciática y de Esplendor indisociable de UN MISMO SER: Gloria Y Esplendor de ISRAEL, las dos caras del mismo SELLO del Pueblo Judío, cuyo nombre es Israel y cuyo territorio es Israel.

Siendo la Masonería el lugar, morada, vocación y destino de los JUSTOS de esta Tierra. A ellos mis Hermanos ancestrales que mantienen vivo el espíritu y vocación de las Tribus Perdidas de Israel y de parte de su LEGADO, mi gratitud y mi amor.

Preciada Azancot 30/12/2015

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Si tus Judíos se van:

Por Preciada Azancot

Al hilo del artículo: “Los judíos franceses vuelven a encabezar el éxodo a Israel“, publicado en http://www.radiojai.com.ar/

Judíos franceses. Fuente: http://www.radiojai.com.ar/

Judíos franceses. Fuente: http://www.radiojai.com.ar/

Mal asunto para Europa :-(. Me consta que los Judíos franceses se consideraban, en su mayoría, primero franceses, antes que Judíos. Como lo habían sido sus hermanos Alemanes. Pero la historia del Nazismo nos enseñó a todos, que no se debían invertir las prioridades: Primero somos Judíos, y luego lo que toque, pues de todas formas damos siempre mil veces más de lo que recibimos y tampoco viene mal dar de cuando en cuando un golpecito de medición de resistencia de materiales: los amigos gentiles que no te admiran por ser Judío en tiempo de guerra, nunca merecerían ser tus amigos en tiempo de paz. Son esos mismos que dirían entre proclama y proclama anti-israelí: : “Yo no soy antisemita, tengo un amigo Judío”

Visto lo mucho que sabemos dar y lo poquito que aprendimos a pedir, serían de los que se alegrarían de verte marcharte. Así que, mejor recuerda: Primero sé Judío, luego lo que toque. Y si no lo sientes así, proclámalo igualmente. Así sabrás de quién estás rodeado.

Preciada Azancot, 29 de diciembre de 2015

Armas de terroristas del ISIS en mezquitas francesas

Al hilo del artículo: “France Raids Mosques, What Was Found Should Have Us Demolishing Them ALL“, publicado en http://madworldnews.com.

Dicen que Dios ciega a quien quiere perder. Sí que me asombra que en Francia, un país con pasión laica y atávico rechazo hacia lo religioso, los Musulmanes se hayan atrevido a guardar armas en mezquitas.

Esto muestra que para los terroristas, alimentar la islamofobia es parte del plan, y también muestra la cobardía -si no aún, complicidad descarada- de los Musulmanes que se dicen moderados y pacíficos, ya que no se oponen a la barbaridad de profanar un lugar santo con armas de muerte y que no elevan su voz contra los fundamentalistas y terroristas, ni los sacan a patadas de un lugar de plegaria, para entregarlos a las fuerzas del orden.

El grito Londinense “¡Tú no eres Musulmán, Hermano!” debería ser, en este momento, más fuerte que el de “¡Allahu Akbar!”.

La extrema derecha gana en Francia

El Frente Nacional, liderado por Marine Le Pen, venció en al menos seis de las 13 regiones metropolitanas de Francia. Fuente: epa, a través de http://www.bbc.com/

El Frente Nacional, liderado por Marine Le Pen, venció en al menos seis de las 13 regiones metropolitanas de Francia. Fuente: epa, a través de http://www.bbc.com/

La extrema derecha, libre y democráticamente elegida por la mayoría francesa. La moda siniestra de los puñales terroristas está al orden del día. Y apuñaló al sueño de la Europa de Carlomagno.
¿Sabéis lo que es la extrema derecha? ¿No? Os lo voy a decir: es el creador de Frankestein -nosotros, los Judíos, lo habíamos detectado antes, y lo llamamos el Golem- y yo descubrí que tiene un modo de empleo muy sencillo y eficaz:
1º) Se injerta los testículos en el lugar de sus dos hemisferios cerebrales.
2º) Se coloca dichos hemisferios cerebrales, bien alisados, como botas, para pisar fuerte.
3º) Coloca sus puños cerrados en el lugar del corazón.
4º) Injerta el corazón, bien alisado (es que son muy pulcros, ¿sabes?) como pared protectora interior del intestino grueso, de todo él, con especial mimo en el ano.
5º) Remplaza la columna vertebral por el palo de escoba más rígido. Para mantenerse en ¡firmes!
6º) Usa dicha columna, como látigos soldados a sus muñones que antaño fueron manos.
7º) Se revienta los tímpanos y en su lugar mete un rosario de consignas de llamadas a la Cruzada contra toda LUZ.
Yo me siento triste. Quiero llorar mi pena, porque amo a Francia.
Preciada Azancot, Diciembre de 2015

EL ESPLENDOR DE LO HUMANO, entrega 34: Tipología de los países, de los continentes y del mundo

Los países son organizaciones que también tienen tipología, naturalmente. Cada país tiene el origen de su tipología en la historia de su constitución y en la personalidad de sus fundadores.

No es el tema de investigación de este libro el detectar la tipología de todos los países del mundo y para ello remitimos al lector a nuestra obra “El nuevo liderazgo MAT” que analiza la génesis de la tipología española y venezolana. Sólo daremos algunos resultados sobre ejemplos de países que hemos investigado. En Europa, Francia es Legisladora, así como Portugal. España es Reveladora, así como Grecia. Holanda es Reactivadora, así como Rusia. Bélgica es Constructora, así como Suiza y Alemania. Inglaterra es Fortificadora, así como Suecia. Italia es Promotora.
En América, los Estados Unidos son Reveladores. Canadá es Constructor. México es Revelador, Costa Rica y Venezuela son Reactivadores. Chile es Legislador. Colombia es Promotora así como Argentina, Perú es Fortificadora así como Barbados.
En África del norte, Marruecos es Reactivador. Argelia es Reveladora. Túnez es Promotora. Libia es Constructora.
En Asia, China es Constructora. Japón es Fortificador así como la India. Vietnam es Reactivador.
En Oceanía, Australia es Reveladora.
Así como los países tienen su tipología, también la tienen los continentes: Europa es Legisladora. Asia es Constructora. América es Fortificadora. África es Reveladora.
En cuanto al mundo, es indudablemente de tipología Constructora. Aún no investigamos cual fue la génesis de la formación de la tipología del mundo, pero el MAT también fue un descubrimiento pragmático que comenzó constatando lo que existía. Comenzó por el descubrimiento de los canales de comunicación tipológicos, luego fue el descubrimiento de las siete tipologías, luego la ingeniería estructural, luego la emocional. Después del descubrimiento de los qué, llegaron los cómo y luego los porqué y luego los para qué y al fin los donde.
Así que constatamos que el mundo es de tipología Constructora, que la fase en la que está normalmente es la fase Legisladora, es decir en desconexión. Remitimos al lector al capítulo correspondiente a las tipologías y a la sección que trata del Constructor. Todos los datos corresponden en cuanto a estructura, emociones, estética, perfil psicológico, dramas existenciales, creencias arquetipales, etc.
Por ende, no repetiremos las características de la tipología Constructora, y dejaremos a la inteligencia y a la capacidad transformadora del lector la tarea de verificarlo y de traducir en términos de organización y de ideología las creencias y valores descritos en el ámbito de la persona. Esto puede ser un ejercicio muy divertido y creativo en el cual no deseamos interferir.

II. TIPOLOGÍA DE LAS IDEOLOGÍAS QUE DOMINAN EL MUNDO:

Creemos que, para una obra de presentación de esta nueva ciencia, el MAT, es mucho más importante culminar el análisis de la incidencia de las tipologías de personalidad sobre las ideologías que dominan el mundo, comenzando en el momento actual y remontando el tiempo durante cinco milenios. Concluiremos con proyecciones sobre las ideologías que dominarán el mundo durante cincuenta años más. Lo esencial aquí es la ciencia, el método. Con este método, cualquier lector entrenado o simplemente estudioso podría hacer proyecciones para un lapso mayor de tiempo. Y cualquier historiador podría aportar datos relevantes para comprobar y corroborar el análisis sintético que haremos aquí. Nosotros no somos historiadores y necesitamos de todo tipo de expertos en todas las ciencias humanas, incluyendo la medicina, para completar y proseguir nuestras investigaciones.

IDEOLOGÍA DEL MUNDO:
En nuestra introducción, mostramos los valores que dominaron la cultura mundial durante los treinta últimos años. Pero antes de volver sobre ellos creemos útil analizar la ideología básica que rige el mundo desde siempre. Sobre esta ideología se van a ir superponiendo ideologías de los milenios, de los siglos, y de las eras generacionales, influenciando dialécticamente la ideología básica mundial.
Afirmamos que el planeta tierra tiene una tipología Constructora y creemos que dicho origen está en la misma formación del planeta que se constituyó muy lentamente y bajo el signo del desarrollo y del trabajo. No sabemos qué civilizaciones han intervenido antes de la era bíblica, pero partiremos de ella porque esa ideología sigue influenciando el mundo hoy y lo hará aún más dentro de trece años, por las razones que veremos más adelante. En la ideología bíblica el hombre fue creado por Dios y castigado por su orgullo cuando quiso convertirse, al comer del árbol del conocimiento, en “uno de los dioses”, es decir en un arquetipo. Fue expulsado del paraíso y condenado a comer el fruto del sudor de su frente, trabajando incansablemente para lograrlo. La mujer, su compañera, fue condenada a parir en el dolor para reproducirse. No hay promesa de volver a penetrar en el paraíso tras el arrepentimiento. Los hijos debían pagar eternamente por los pecados de sus antepasados, sin remisión posible, al menos en esta vida. La condena parece eterna, como lo fue la maldición de Zeus sobre Sísifo, que pecó igualmente contra su dios al engañarlo y robar el fuego sagrado, trayéndolo a los mortales. Tras la expulsión de la pareja primigenia, surge el fratricidio por envidia (es decir, rabia en vez de orgullo) de Caín contra Abel. Algo más tarde, dios decide acortar el tiempo de vida de los mortales y fijarlo en 120 años como tope. Más tristeza. El dios bíblico es Legislador e infla el orgullo de regir a los hombres imponiéndoles normas y leyes que aplastan su Rector y limitan al límite su Transformador. No se puede, bajo ningún concepto rebelarse contra ese dios. La tipología del mundo, claramente Constructora por la inflación del Sintetizador y de la tristeza, la desconexión tajante del orgullo y del Transformador, la prohibición de la rabia y su consecuencia de ver la injusticia como algo normal, cotidiano e inevitable, se apoya sobre las dos creencias existenciales Constructoras. La primera: “Si digo lo que sé, me tomarán por un loco y nadie me creerá” pesa sobre todos nosotros como una losa. El orgullo está totalmente desconectado en este planeta, y todos los grandes creadores, descubridores y genios se enfrentan a la incomprensión y a la envidia, aunque hoy ya no los queman en la hoguera, los dejan morir de ostracismo, de pena y de hambre. El orgullo, es decir la transformación y la metamorfosis por creación de obras grandes y geniales, por crecimiento que salta escalas y por descubrimiento de la esencia de los problemas del mundo, es el mayor tabú que enfrenta todo el planeta tierra. Nos debemos comportar como animales, es decir seres de cinco dimensiones (¡no es de extrañar que la tesis evolucionista que nos hace bajar del mono sea un dogma más que religioso!), para congraciarnos con la ideología dominante. Y si llega el reconocimiento y la consagración, es siempre después de la muerte, cuando las autoridades consagradas académicas han descubierto, tras mucho examinarlo y combatirlo, un cuerpo de ideas que ya se pueden manipular, reducir, etiquetar e integrar en el inventario de muertos que ya no pueden defenderse, ni explicar sus verdaderas motivaciones, ni protestar contra la manera reduccionista como los interpretan, ni, menos aún, contra los que se autonombran sus representantes y portavoces oficiales. Combatir el genio en todos nosotros es una religión en esta tierra. Así, ser, es tabú. Ser lo que todos tenemos y somos para ser, es tabú. Es tabú no desconectarnos los unos a los otros para así entrar en el tropel de ovejas resignadas a la muerte en vida que Sísifo nos dice que nacimos para ser. Y si lo dice Sísifo, ya ningún mortal puede oponerse y denunciar, sino acatar bajo pena de un suplicio mayor: hacerse devorar el hígado por el águila ( es decir por la envidia de Zeus), eternamente. Pues si el orgullo es tabú, la rabia auténtica, no la inflada revoltosa, rebelde, revolucionaria que se acepta como sarampión adolescente, es deicida. ¡Hasta allí podíamos llegar!
La rabia, la capacidad innata de decir “¡así no!” a la mentira, a la manipulación, a la injusticia, y decir “¡ así sí!” a la vida, a la acción justa, a la libertad del cuerpo, de la mente, de la potencia transformadora, del alma, de la armonía, del espíritu, es deicida. Así consideramos todos la injusticia como un mal necesario para evolucionar, para que los más fuertes, es decir, agresivos, sobrevivan. No hay lugar para las palomas ni para las gacelas en esta tierra. Esto fundamenta la segunda creencia Constructora: “Nada puede cambiar”. En efecto, sin rabia, las cosas sólo pueden, con mucho esfuerzo, evolucionar mínimamente.
Así, la unidad de lo humano es la unidad de poder, no de potencia, es la familia, la tribu urbana, la empresa, el país. No el individuo íntegro, autónomo, auténtico y libre que elige la interdependencia con los mejores.
Además, y desde el enfoque bíblico, la rabia se transforma en falso orgullo Legislador de ejercer el poder, la autoridad, el patriarcado en todos los roles sociales, empresariales y políticos. Remitimos al lector a la tipología Legisladora, que representa para lo Constructor la fase de desconexión, que lo obliga a trabajar al 20% de su capacidad innata de neonato de un día, pues lo Legislador es la máscara sobre la máscara Constructora que representa nuestro credo, el de todos los habitantes del planeta, seamos concientes de ello o no, lo queramos o no. Así, usamos el 20% de la energía de arranque instalada en el mundo, en vez de millones o billones por ciento que hubiéramos podido alcanzar si nos hubiéramos puesto simplemente en el camino de ser lo que todos somos, como seres humanos, y transmitirnos el ansia de crecer de padres a hijos. ¿Es demasiado tarde? No, en absoluto. Pero es necesario examinar brevemente las fuerzas de la inercia que ese Mapa mundial han generado y siguen generando de generación en generación y de siglo en siglo. Afortunadísimamente, la evolución de los milenios, como ya veremos, nos trae una luz potentísima al fondo del túnel y puede y debe reorientar nuestra brújula. Con esa alegría y esa esperanza, y con un camino posible y grato, y con instrumentos para lograr la conexión del mundo y un nuevo arranque a la rueda, hasta hoy invertida, de la historia, terminaremos este último capítulo de introducción al MAT.
El mundo, como cualquier otra persona u organización, puede perfectamente emprender su camino de conexión, paso preliminar para empezar a crecer y ser cada vez más y mejor lo que tiene para ser. Sin una guerra, sin una gota de sangre vertida, sin dolor (aunque tanto nos cueste creer en otra cosa que no sea la tristeza inflada). Una persona, una organización Constructora, en fase de conexión, redimensiona su tristeza inflada y la convierte en inteligencia y capacidad de pensar con claridad y, así, solucionar todos los problemas, erradicando sus causas, en vez de abrir un hueco para tapar otro mientras se entona un himno nazi al trabajo liberador. Eso ya pone a la organización Constructora en fase de preconexión, fase Fortificadora, con lo cual duplica su energía útil que pasa al 40%. Y lo tenemos en bandeja porque hoy se acaba un milenio Fortificador, como ya veremos.
Como segundo paso de su proceso de conexión, la organización Constructora recupera su orgullo y lo asume, además, como su talento mayor, su genialidad potencial, que se puede alcanzar con la simple condición de ejercerlo como base prioritaria de su ser y de su estar en el mundo. Con ello funciona al 60% y triplica así su energía de partida. La tierra y los hombres estarán regidos por el culto a la capacidad de transformarse, de ser, de inventar, de descubrir, de crear. De asumir su sexta estructura, la que lo diferencia de los animales. Y en vez de un universo de evolución pesada, lenta, necrófila y que hace millones de víctimas, pasaremos a un mundo de transformación permanente, que nos llevará, en un futuro que creemos lejano, a la culminación del proceso de hiperconexión que nos hará funcionar, como arranque de haber recuperado nuestra secuencia energética natural a un 5.000% de funcionamiento. Y eso sin recuperar la potencia de los ejes. Y eso sin recuperar el Centro, lo que nos llevaría a billones de potencia. Y ese proceso de crecimiento es, no sólo posible, no sólo grato y divertido, sino experimentado sobre numerosos casos por nosotros.
Como tercera fase de crecimiento para alcanzar la conexión, la organización Constructora conquista la rabia auténtica como su vocación. Y, como es su vocación, las grandes revoluciones se han transformado en verdaderos símbolos de autorrealización en el mundo. ¿Pero para qué verter sangre e imponer un Mapa Revelador desconectado, siempre precario y provisional, a más de incompatible con la estructura Constructora del Mundo, para poder soñar? ¿Por qué deberíamos abandonar la maravillosa potencia de un mundo Constructor conectado para caer en la paranoia Reveladora, que requiere que siempre haya un malo de la película, que se aficiona a la represión, que propicia un baño de sangre, para que al fin el Mapa de mundo se termine por imponer y convertir el sueño en triste máquina represiva de lo mejor del ser humano, su orgullo? Pasar a la fase Reveladora no significa ponerse por encima de la máscara Constructora la máscara Reveladora de rabia inflada, de resentimiento y de envidia. Con la que tenemos, ya basta.
Pasar a la rabia auténtica como talento es reír traviesamente y declarar, con seguridad, calma y sosiego, que los nuevos valores de la nueva cultura corresponden a la del Constructor Conectado y que el mundo será el lugar de reactivación y valoración de nuestras seis dimensiones, todas auténticas, en secuencia y en sus tres ejes al servicio del Centro, tal como fuimos todos en el primer mes de gestación. Ese sí que es nuestro estado natural que nos hará encontrar con toda facilidad una biogerencia, que instrumente la Teoría Omega como base inalienable y conquistable de las motivaciones humanas más universales. Eso como segundo paso, para recuperar nuestra secuencia.
Y, como tercer y penúltimo paso, el funcionamiento en los tres ejes, que poblará el mundo de expertos en lo disponible, en lo existente y en lo presente, es decir en lo que antaño se denominaba Maestros, Sacerdotes y Ángeles, sin religiones, un mundo de ciencia de verdad, al servicio de la grandeza inaudita del ser humano. Y, como colofón, el descubrimiento del Centro, que, lo repetimos, hay que dejar siempre VACÍO, como receptáculo de dimensiones que aún no poseemos.
El mundo en fase de conexión, se caracterizará por la integridad, la honestidad, la lealtad, la solidaridad, la compasión, la justicia perfecta, la genialidad, el talento por la transformación, la serenidad, y la alegría pura de descubrir la elevación y rectitud del espíritu, en libertad y crecimiento infinitos. De todas las tipologías, el Constructor tiene la mayor y mejor facultad de transformarse en ser humano no mamífero, pues de eso se trata. Eso no significa terminar con la pareja, con la familia, con la organización, sino limpiarlas de escorias. Tendríamos un mundo, esencialmente, en las antípodas de la locura. Pues el no transformarse, no crear, no denunciar las mentiras ni amar las verdades es lo que, de toda la vida, han sido las reales causas de locura. El mundo entero se convertiría en una unidad de cuidados intensivos contra las enfermedades físicas y mentales pero también espirituales y anímicas. Seríamos, todos, los Reactivadores plenos de un mundo nuevo hecho a la imagen y semejanza del ser humano que todos nacimos para ser y crecer.
Tras haber examinado, a vuelo de águila, el mundo en su ideología mapal, echaremos ahora un breve vistazo sobre otro fenómeno: la tipología de las ideologías de turno que se suceden en el mundo, tanto en grandes eras, como lo son los milenios, como en periodos más breves como lo son los siglos, como en periodos muy cortos como lo son las modas generacionales.
El que se sucedan visiones tipológicas a través del tiempo obedece a la inquietud espiritual del ser humano por encontrar su norte a través de opciones sucesivas: se prueba con una ideología y, cuando se constata que no funciona, se abre paso a otra opción. La cuestión clave aquí, es observar en qué orden se presentan una tras otra.

El Esplendor de lo Humano - Preciada Azancot
 

Extracto del libro “EL ESPLENDOR DE LO HUMANO”,  de Preciada Azancot

©Preciada Azancot

Comentario al artículo “Apoyo una Ley Básica “Israel – Estado Nacional del Pueblo Judío” – Por Gabriel Ben-Tasgal

Por Preciada Azancot

Enlace al artículo comentado:

Apoyo una Ley Básica “Israel – Estado Nacional del Pueblo Judío” – Por Gabriel Ben-Tasgal

¿Cómo oponerse a ello? El estado de Israel siempre existió y siempre fue Judío. Palestina fue un invento antisemita de los Romanos tras destruir el Templo de Jerusalén en el año 70 D.C. para tratar de borrar el nombre de Israel y erradicar a los Judíos. Fue retomado por los colonialistas ingleses para luego crear un estado -cedazo sin ninguna frontera segura para los judíos que por cierto no podían emigrar a su país de origen mientras eran masacrados por los nazis, no así los árabes.

Cuestionar que el Hebreo sea la única lengua oficial del estado del pueblo judío sería equivalente a cuestionar que el inglés sea el idioma oficial de estados unidos porque un grupo de fundamentalistas católicos quisieran imponer el latín como idioma de la misma valía o que en España los protestantes desearían imponer el alemán.

Y estudiar la historia del pueblo judío como materia obligada de la enseñanza primaria en el estado judío ¿cómo podría ser un agravio o una falta de democracia? ¿Es falta de democracia estudiar la historia de Francia en Francia y de España en España o es porque hay rumanos viviendo aquí que se consideraría un agravio contra la democracia no enseñar al mismo nivel, la historia de Rumanía? ¿Por qué ejercer el derecho de soberanía nacional en su propio país es una provocación?

¡¡¡ LO QUE SÍ CABE PREGUNTARSE ES HASTA CUANDO HABRÁ DOS PESOS Y DOS MEDIDAS Y LA PRESUNCIÓN DECULPABILIDAD CONTRA LOS JUDÍOS Y EN NOMBRE DE QUÉ LOS JUDÍOS TENDRÍAN QUE TOLERARLO!!! ¡Eso sí releva del pundonor mínimo ante el derecho natural de los pueblos y el fundamento mismo del estado de derecho.

Preciada Azancot

EL ESPLENDOR DE LO HUMANO, entrega 32: LA INCIDENCIA DE LAS TIPOLOGÍAS SOBRE EL MUNDO

Extracto del libro “EL ESPLENDOR DE LO HUMANO”,  de Preciada Azancot
©Preciada Azancot

Ya vimos las razones por las cuales todos los seres humanos tenemos una tipología; porque somos mamíferos. Mientras tengamos una tipología, por más conectada, hiperconectada, culminada o consagrada que ésta esté, vamos a tener una visión del mundo y de la vida distorsionada. Si estamos por debajo de la conexión, sentiremos, como el arquetipo que hemos elegido como rector de nuestra vida, una emoción hinchada, una emoción desconectada que se transformará en agresividad contra nuestro propio talento, y una emoción prohibida que se convertirá en fobia contra nuestra propia vocación y contra el sentido de nuestra vida, o al menos, contra el sentido que debemos darle, provisionalmente y con mucho sentido del humor, para salir de nuestra tipología. En el mundo, ya lo vimos también, el 98% de las personas están en esa situación: por debajo de la conexión. Y esas personas piensan, viven, se manifiestan, sueñan, crean organizaciones y obras, elaboran filosofías, ideologías, religiones, interpretan la historia y crean materias que se estudian en las universidades. El ser humano desconectado crea un mundo que confunde con el mundo real. Crea su mundo distorsionado, al cual le intenta encontrar sentido. Sentido al menos para tener ganas de seguir en él; el ser humano crea un mundo para encontrarse a sí mismo y resolver sus contradicciones.

Teoría Omega del MAT - Preciada Azancot

Teoría Omega del MAT – Preciada Azancot

El MAT aporta, como ciencia, básicamente dos cosas: un instrumental para crecer indefinidamente -y encontrar en ese crecimiento cada vez más seguridad, desarrollo, justicia, estatus, pertenencia y plenitud, y, también y sobre todo, más armonía, claridad, corporalidad, metamorfosis, alma y espíritu- y un instrumental para analizar la realidad y transformarla en lo que puede llegar a ser.
El crecimiento es infinito por definición, aunque el narcisismo de los seguidores de los seres más crecidos haya intentado, una y otra vez, transformar esa realidad y ese testimonio y esa potencialidad que todos tenemos, en ideologías y en religiones. Al hacerlo, degradaron la estatura del ser crecido que les hubiera podido servir de guía hasta convertirlo en ídolo capaz de competir con sus ídolos domésticos; y el testimonio de un camino orgánico y natural que debería estimularnos, en dogmas y corsés que impiden alcanzar y superar la talla del mencionado ser crecido. Claro que también están los seres más degradados, los disociados, que configuran el 3% de la población, enloquecidos por el fenómeno psíquico de “posesión” por su arquetipo, y que encuentran, también una y otra vez, seguidores amargados y resentidos dispuestos a sacrificar su vacía y pobre vida por ellos. Lo cual equivale a decir sacrificar la vida propia por el ídolo omnipresente del disociado en cuestión. Pensemos por ejemplo en fenómenos sociales tales como el nazismo, el mesianismo de Sabbatái Tseví, el estalinismo, la inquisición española, o la organización Al Qaeda. Y no hablaremos de los psicópatas que han creado sus aberraciones asesinas, y, a veces, sus organizaciones, y que estudiaremos en otra obra posterior.

El crecimiento es infinito, aunque al final de cada proceso, al menos al inicio del camino, tengamos la impresión de que ya no hay nada más después. Pecamos al comienzo por ingenuidad y nuestro entorno puede entonces perfectamente cogernos desprevenidos y colocar el listón de parada que, si se convierte en norma, puede arrastrar a los peores a fabricar de nuevo una ideología o, peor, una religión. Una religión o una ideología, para el MAT es un listón de parada obligada para los que las siguen. Cualquiera que sea la altura en la cual se coloque el listón.

El crecimiento es infinito y lleva a perder la tipología por completo, y eso no es el final del camino. Es una meta para los mamíferos que somos. Entonces empieza la verdadera aventura, aventura exaltante de vivir la vida de un ser humano normal. Y el camino sigue y sigue sin fin. Eso no es prodigio. Es normalidad, organicidad. Cada uno llega hasta donde quiere y puede llegar, lo que no significa en absoluto que el camino termine allí. Significa que una persona o que un ser humano, con nombre y apellido, llegó hasta allí.
En una obra posterior escribiremos sobre el camino, los caminos. No todo el camino posible, claro está, sino el que ya experimentamos sobre nosotros mismos y sobre las personas que están creciendo, con o sin nosotros, o han crecido antes de nosotros llegar al mundo. Al menos tenemos claro la vía para salir de la tipología, lo que no es poco.

En este capítulo hablaremos del aspecto instrumental para analizar la realidad que el MAT ofrece. Nos referiremos tan solo a una parte pequeña, pero decisiva, de esta realidad: las organizaciones. Y ello por dos razones: porque es lo más urgente y decisivo para empezar a transformar el mundo en lo que puede llegar a ser, y porque estamos en un momento histórico en el cual la persona está en el centro de interés y lo seguirá estando durante un siglo. Y también, claro está, porque es lo más impactante y fácil para una primera aproximación al MAT, objeto de esta obra.

I. LAS TIPOLOGÍAS DE LAS ORGANIZACIONES:
Las organizaciones, llámese éstas pareja, familia, empresa, asociación, estado, grupo de estados o mundo, tienen todas una tipología de personalidad y, eso, por varias razones: las organizaciones son creaciones de personas, están creadas con una finalidad, y esa finalidad tiene varias funciones. Veamos:
La organización, creación humana:
Como seres humanos, tenemos todos en nuestra estructura un Socializador que nos habilita para funcionar en sociedad. Funcionar en sociedad es, a la vez, una necesidad y una habilidad de cada persona. Nuestro Socializador nos permite hacerlo para desarrollar todas las funciones del Rector y del Protector y como necesidad para cultivar nuestra alma y la armonía que garantiza el orden de estar en sintonía con nuestra naturaleza septidimensional. Que esté solo o acompañado, el ser humano funciona para estar en relación. En relación consigo mismo, con los demás y con su Centro. Para cualquiera de esas facultades, la persona necesita una organización. Si hubiéramos nacido para estar aislados y solos, nos podríamos reproducir a solas con nosotros mismos. Aún así, nuestra séptima estructura, el Centro, nos abocaría a una relación con el aire, con las plantas, con los animales y con otros seres como nosotros. Porque conocer al entorno en el cual estamos inmersos, es un instrumento privilegiado para conocernos más y mejor a nosotros mismos.
Como creación de la persona, la organización es un ente que tiene su personalidad, pues está hecha a imagen y semejanza de sus fundadores y de los sucesores de éstos.
Si esto fuera tan sólo así, las organizaciones tendrían una personalidad múltiple: la de sus fundadores. O la de personas con carisma que vengan a liderizar estas organizaciones.
Pero la organización es creación de personas que tienen todas su estructura de personalidad de siete dimensiones y éstas tienen aspiraciones y motivaciones humanas de seguridad, desarrollo, justicia, estatus, pertenencia y plenitud que desean realizar a través de sus creaciones, es decir, en este caso, de las organizaciones que crean.
No todos los fundadores tienen las mismas motivaciones y algunos crearán sus organizaciones con la finalidad de conseguir seguridad, otros desarrollo, otros justicia, otros estatus, otros pertenencia, otros plenitud. O las seis metas. O siete metas si tienen las seis aspiraciones trascendentes. Ya sea por exigencia del fundador de más peso y carisma o ya sea por consenso, los fundadores van a privilegiar una de sus necesidades o motivaciones. Esta se convertirá en la vocación de la organización y, con ello, la organización tendrá una tipología de personalidad cuya competencia estará en la emoción anterior en la secuencia. Por ejemplo, si la vocación es la justicia, la competencia estará en el desarrollo. Y el talento en el estatus, y tendrá una tipología de personalidad Constructora. Su grado de evolución estará evidenciado por su fase tipológica. Al igual que para las personas.
Conocer la tipología de una organización es una tarea igual de fácil que la de conocer la tipología de una persona. En nuestra labor de consultores especializados en diagnósticos de organizaciones y en planificación estratégica de sus procesos de cambio, hemos creado múltiples herramientas que nos permiten diagnosticar certeramente la tipología de personalidad organizacional. Compartiremos en esta obra algunos instrumentos básicos de diagnóstico tipológico organizacional a título casi anecdótico, pues el conocimiento y manejo del instrumental requiere un tiempo y un espacio que desborda el objetivo de esta obra.
Hace treinta años, hablar de personalidad de una organización era visto como una elucubración delirante. Hoy todos los estudiosos, lectores y clientes de consultores que se dedican a diagnósticos de organizaciones ya comparten la certeza de que una organización tiene una personalidad, un sistema de valores que se expresa en su cultura, unos puntos fuertes y débiles estructurales y emocionales, y hasta un alma. Hoy el tema del alma de la organización está de moda. Aún no se admite que la organización, al igual que una persona, tiene también su espíritu. Sin embargo, todos los sociólogos e historiadores han mostrado cómo una organización podía demostrar la calidad de su espíritu, pensemos en un sólo ejemplo, el de la guerra de Vietnam, donde se pudo comprobar, una vez más, que un pequeño pueblo mísero podía derrotar al estado más desarrollado y militarizado del planeta. Vietnam, país Reactivador, se creció con un líder Legislador conectado como Ho Chi Min y derrocó al titán Revelador que es Estados Unidos de América. La historia está plagada de ejemplos similares que nos alertan para que podamos entender la fuerza del espíritu, desde la noche de los tiempos. Ninguna evolución sería posible sin él. pues el ser humano debe tener un atisbo de finalidad, de un para qué hacer las cosas para poder avanzar.
La organización, instrumento de finalidades:
Cuando creamos una organización, lo hacemos con, al menos, una finalidad. Así creamos parejas, familias, empresas, asociaciones, estados, o grupos de estados. Obviamente, no hemos creado el mundo, pero al convertirlo en una organización, le hemos dado también una tipología.
Cuando nos casamos o nos unimos a una pareja estable, decidimos fundar una familia y nace así una organización con su tipología. Algunos de nosotros crea una familia como medio para alcanzar la seguridad, otros el desarrollo, otros la justicia, otros el estatus, otros la pertenencia y otros la plenitud, y por eso no todas las familias tendrán la misma tipología. Existirán familias de cada una de las seis tipologías “normales”, pero también, en mucha menor medida, en ínfimas proporciones, existirán familias de tipologías psicopáticas que no estudiaremos en esta obra.
La gente de la calle no se reúne para decidir qué finalidad básica, ni menos aún trascendente, quiere conseguir al fundar una organización. Dicen que se casan para fundar una familia y tener hijos, que fundan una empresa para ganar dinero, que crean una asociación para fomentar una actividad o una función, que crean un estado para diferenciarse de sus vecinos, que crean una asociación de estados para organizar mejor sus recursos, y todos pelean por construir un mundo donde triunfen las seis motivaciones humanas. Si esto fuera tan sencillo todas las familias serían Reactivadoras, todas las empresas serían Constructoras, todas las naciones serían Reveladoras, todos los grupos de estados serían Legisladores y el mundo sería Fortificador. No es este el caso. Hay una razón que pesa más que la voluntad consciente, al menos en la gente con tipología, es decir en todas. Lo que más pesa es la finalidad inconsciente, pues así el ser humano reproduce la historia de su propia gestación e intenta encontrar una ayuda para autorrealizarse y triunfar sobre su pequeña historia personal y, también y sobre todo, encontrar un sentido y una guía para comprenderse, para conocerse, para evolucionar y trascender. Por ello, la tipología de nuestras organizaciones tiene más peso que las de las personas que las conforman. Nosotros verificamos esa realidad una y otra vez, tanto en nuestra labor docente como en consultoría organizacional.
La función trascendente de las organizaciones:
El aspecto que condiciona con mayor peso la tipología de una organización no será la tipología de personalidad de su fundador, no será la necesidad concreta y explícita de sus creadores (como fabricar pan, por ejemplo), no será su finalidad básica consciente. Será su finalidad última inconsciente. Por ello, la consultoría tradicional se estrella una y otra vez cuando confunde las declaraciones explícitas de los fundadores – véase “misión” de la empresa, valores de la empresa, organización, competencias, fortalezas y debilidades- con la realidad viva de la organización actuante.
Esta afirmación, que parece tan complicada, y que lo podría parecer, convierte la detección de la tipología en materia reservada a grandes analistas de la realidad inconsciente del ser humano, haciendo así retroceder el listón de lo alcanzable, es y demuestra ser lo contrario: conocer la tipología de una organización es tan sencillo como conocer la de una persona, y, además, obedece a las mismas leyes. El ser humano reproduce la historia de su gestación cuando crea organizaciones y toda clase de obras, por lo demás.
En efecto, ya lo vimos, el embrión humano tiene como finalidad ser de su Centro, luego el feto desea tener un Centro, luego pierde el Centro, luego se aferra a los ejes, luego pierde los ejes y luego pierde la secuencia. Y nace con su tipología conectada. Una persona conectada es idéntica a un bebé de un día de nacido, en lo que a potencia de instalación útil se refiere. Considerar la conexión como el final del camino equivale entonces a considerar que todos los humanos hemos nacido para morir con un sólo día de vida. ¿Es esta la verdad?
La creación de una organización tiene como vocación hacernos avanzar en el proceso de conexión, de hiperconexión, de trascendencia o más, que pretendemos en realidad lograr. Y esos sueños son, por lo general, inconscientes. Hay seres que, al fundar su organización, aspiran a conectarse, otros a trascender, otros a avanzar hasta fases mucho más altas, que, como no hemos analizado y ni siquiera mencionado, no consideraremos aquí. Cuando, aun conociendo y manejando el MAT, una persona corriente desea conseguir un objetivo, pongamos por caso la pertenencia, y desea fundar una empresa cuya tipología se aboque con la mayor frecuencia al amor, no va a conseguir tener una organización Reactivadora sino Promotora o Legisladora; en más contadas ocasiones, Reveladora; en excepcionales casos, Constructora. Porque la tipología Promotora representa, para la tipología Reactivadora, la conexión, la Legisladora la trascendencia, la Reveladora una fase aún más remota y elevada, de la cual no hemos hablado, y la Constructora una fase aún más remota.
La razón de ello está en la naturaleza de nuestro Orientador, que tiene como función básica la de elevarse y captar nuestra nutrición espiritual, lo que nos aporta la plenitud y eleva el espíritu, haciéndonos avanzar en el acceso a la verdad. Y nuestro Orientador siempre está buscando una verdad superior a la que, en cada momento, podemos captar concientemente. Se adelanta, por lo menos, una fase más que nuestra realidad histórica. Por ejemplo, un Constructor desconectado, es decir en fase Legisladora, si es un gran miope espiritual, soñará con su preconexión Fortificadora y creará una organización Fortificadora para que ésta lo ayude a realizarse mejor. Sólo los grandes narcisistas crean organizaciones de su propia tipología, pues se consideran el comienzo y la finalidad de todo lo creado o por crear. Los demás, si funcionamos moderadamente bien, crearemos una organización de la tipología que nos conecta, si funcionamos aún mejor, una organización que representa la trascendencia y si somos muy altruistas y espirituales crearemos a nuestra pareja cósmica. Los idealistas puros y duros crearán una organización que se presenta como nuestra disociación pero que en fases muy avanzadas de crecimiento se revelarán como nuestro complemento ideal para formar equipo.
Sentadas estas bases, vamos a continuación, a compartir un instrumental básico para detectar la tipología de las organizaciones.
La tipología de las organizaciones:
Cuando describimos el temperamento de las naciones, solemos decir que los franceses son prepotentes, elegantes, amantes del buen yantar y chovinistas, que los alemanes son trabajadores, organizados y amantes de la cultura aunque cuadriculados, que los españoles son revoltosos, alegres, protestones y creativos, que los ingleses son reservados, intimistas, sobrios y aislacionistas, que los holandeses son humanistas, acogedores y cordiales. Vale decir que vemos con facilidad, no más familiarizarnos con el MAT, que Francia es Legisladora, Alemania Constructora, España Reveladora y Holanda Reactivadora. Y si nos ponemos a analizar a esos países comparando nuestra primera impresión con los detalles del retrato MAT de estas tipologías, ratificaremos esos diagnósticos y hasta lograremos detectar la fase de evolución tipológica en la cual está cada uno de los países antedichos.
Diagnosticar la tipología de un país sigue las mismas pautas que la de diagnosticar la de una persona: Primero hay que detectar qué estructura es la más actuante. En segundo lugar deberemos confirmar que la emoción dominante es la que normalmente energetiza la estructura inflada detectada. No tendremos la ayuda, al menos a primera vista, de confirmar nuestras percepciones, visuales, auditivas, olfativas, gustativas, táctiles y sexuales con un retrato robot, pero si profundizamos mínimamente en la cultura, la cocina, la estética, el paisajismo, la historia, la filosofía y la lingüística o filología de cada país, verificaremos con creces que las percepciones primeras se ven confirmadas y detectaremos la tipología y la fase de evolución nacionales con toda comodidad.

El Esplendor de lo Humano - Preciada Azancot
 
Extracto del libro “EL ESPLENDOR DE LO HUMANO”,  de Preciada Azancot
©Preciada Azancot