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EUROPA NO ES EURABIA

Queridos amigos, creo muy importante compartir con vosotros este post que publiqué aquí en mi Blog el 3 de Marzo de 2009. Voy a buscar otro más largo y profundo que escribí entonces sobre mi viaje a Rusia.

Rusia by Preciada Azancot

Es MUY importante entender que el Terrorismo Islámico (TI) es una guerra básicamente contra Europa, pues envidia y quiere destruir y COLONIZAR la cuna de la Democracia, Europa, e islamizarla, negándola.

Es aún más importante recordar que el error y pecado histórico de Europa fue también el querer negar y destruir el hecho innegable que el Derecho natural sobre el cual se basó la Democracia de los Griegos antiguos fue Judía (los 10 mandamientos a Moisés) y que el Dios de la cristiandad fue y es Jesús, un rabino judío paradigmático del pensamiento diaspórico hebreo, que siempre proclamó que era el “hijo del Hombre”, qué siempre precisó que “No vino a cambiar la Ley judía sino a aplicarla”, que murió recitando un Salmo de David y cuyos 12 apóstoles fueron todos judíos hasta que llegó el tal Pablo, enemigo de Jesús y de sus hermanos y fundó una secta contra la palabra y la talla real de quien usurpó e invirtió en mensaje, creando el antisemitismo cristiano.

Con lo cual vemos que, querer negar y borrar la historia sólo voltea el boomerang contra sí-mismo.

Yo, como Europea de corazón y de elección, sólo deseo recordaros la historia para que sepamos todos juntos asumirla y hacer avanzar la evolución de la Humanidad. Y hoy, como auténtica judía Diaspórica, os recuerdo mi Pueblo fue, es y será el creador del Humanismo Universal, vuestro Gran patrimonio Cultural que hoy el mundo no sabe defender porque niega su raíz y su perpetuación Eterna e Inalterable: el Pueblo Judío.

El Humanismo Universal es precisamente lo que nos toca salvar de manos de los actuales negadores y destructores de la nueva Cruzada Inquisitorial. Así que para hacerlo es inaplazable recordar que Judíos diaspóricos fueron también Abraham, y Moisés, y Jesús, y Marx, y Freud, y Einstein, y Berne, y Perls, y From, y Frankel, y una larguísima lista de Civilizadores y transformadores de la Humanidad. Eso fue lo que Hitler quiso borrar, histéricamente.

Y como hoy se trata de salvar la Dignidad Territorial y de evitar que Europa sea remplazada por su negación, Eurabia, os recuerdo también que casi lo único que tendríais que recordar y que asumir seria reconocer que Israel es la parte exponente más humanista y brillante de dicha Dignidad territorial universal y que el terrorismo islámico empezó y florece aún con Al-Fatah y en su nombre actual, Hamas.

A menos que queráis convertiros también en la Diáspora cristiana, y si así fuera, hacia qué país os volveríais como vuestra tierra prometida, hacia dónde emigraríais dejando vuestra Europa de origen?

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EL ROL DE LA DIÁSPORA JUDÍA EN LA SOCIEDAD ACTUAL Y FUTURA

Se puede decir, sin que las razones hondas hayan cambiado de modo esencial, que el pueblo Judío siempre fue de Israel y, a la vez afirmar que estuvo constantemente arrojado por sus múltiples enemigos, al EXILIO, a la Diáspora, durante toda su larguísima existencia. Y tan sólo en pocos y cortos periodos -casi siempre atacado y en guerra- pudo disfrutar de vivir en relativa paz y seguridad en su propia tierra.

DAVID Y ESTHER, óleo sobre lienzo, por Preciada Azancot

DAVID Y ESTHER, óleo sobre lienzo, por Preciada Azancot

Ningún otro estado en el mundo, creo, ha debido luchar tanto y tan seguido por ser de su tierra y disfrutar en paz de ella. Todos los otros Estados del mundo fueron hechos a base de conquistas y de guerras, y no desde hace más de 5.775 años como llevamos haciéndolo nosotros en nuestro calendario. Ni tampoco ninguna otra tierra del mundo ha sido prometida por Dios a pueblo alguno como Israel lo fue al Pueblo Judío. Y no se puede decidir seleccionar la parte de la “voluntad divina” que le convenga a uno: si esto no es cierto, tampoco existirán sus consecuencias: las religiones Cristianas y Musulmanas ni sus fundadores, todos hijos de Abraham, nuestro patriarca y fundador del Pueblo y de la identidad Judía.

Sin embargo, las legitimidades más rocambolescas no se discuten. Los Estados más artificiales (como la de Inglaterra y su Reino Unido o Alemania cuyas fronteras se movieron más que arenas movedizas, por no hablar de todos los Estados Africanos y Árabes, salvo Marruecos, que fueron creaciones del colonialismo reciente) se ven reconocidos como si de seres humanos se tratara, pero el más antiguo, no, el más aristocrático y con más solera, no. Aunque esta lógica elemental cabe en la cabeza de un niño de tres años.

Este simple dato debería ser suficiente para toda persona que se ufane de tener IDENTIDAD o PERTENENCIA o más aún ESPIRITUALIDAD, para reconocer de modo INCÓLUME Y SAGRADO la legitimidad de Israel y la aristocracia, indiscutible y merecida colectivamente, del Pueblo Judío. Y no hablo aquí de este mapa-farsa del Israel de las Naciones Unidas, hecho sólo con ánimo de colonialismo y pasión amariconada británica hacia los Árabes, ese estado “colador” invadido por presencias y nacionalidades que nada tenían que ver en esta tierra, sino del Israel de verdad, el de las doce tribus. Pues ese es el Israel ORIGINARIO. Esta es la patria que Jesús celebraba recobrar y a la cual regresar en el Kiddush que celebró en la Pascua Judía como buen rabino Judío, el de su última cena, rodeado de sus discípulos, todos Judíos con él. Y esa es también la patria de Abraham y de sus inmediata descendencia (Isaac era su hijo legítimo, que en su lecho de muerte bendijo a las doce tribus de Israel, sus propios hijos judíos) y el nombre Israel fue confirmado y dado por el arcángel Michael de parte de Dios- Padre, a Jacob, hijo de Isaac. Y ABRAHAM-ISAAC Y JACOB son los fundadores de Israel como pueblo viviendo en SU TERRITORIO real, EL DE LAS DOCE TRIBUS DE ISRAEL. Israel, sí, pues es su único nombre legítimo, y no Palestina como lo nombraron los Romanos para negar la existencia de Israel y bautizarlo a nombre de sus enemigos tradicionales, los Filisteos, negación e inversión que fue “legitimizada” a su vez por el colonialismo británico que se auto-otorgó un mandato sobre una “Palestina” que jamás existió. Todo eso son simples HECHOS, hechos objetivos e históricos. Y Gran Bretaña debería pedir perdón por ello, ya que los Romanos han desaparecido del Mapa, como toda civilización que se comportó de modo Negador con Israel.

Entonces, este simple dato, que todos los estudiosos o no estudiosos de las tres religiones Abrahámicas, la original y sus dos ramas posteriores -el cristianismo y el islám- repiten cada mañana en sus rezos para dirigirse a su Dios, que es por cierto el mismo ¿no debería ser necesario y suficiente para reconocer y entregar de una vez la soberanía de sus tierras al pueblo a quien le pertenece desde toda la vida?

¡Y NO, NO ESTOY DICIENDO QUE EL PUEBLO JUDÍO ASPIRE A RECOBRAR LO QUE EN SU PLENO DERECHO LE PERTENECIÓ SIEMPRE! Estoy simplemente afirmando que ese territorio es más nuestro que cualquiera de los territorios de los demás Estados fácticos del mundo. Y que sin embargo nos conformamos, porque NUNCA FUIMOS NI SEREMOS INTEGRISTAS, porque somos quienes somos, más civilizados, más amorosos y más pacíficos que el resto del mundo, con un Israel VIABLE Y SEGURO cuya seguridad sea garantizada CUANTO MENOS COMO LO ES EL VATICANO O LA CIUDAD DE MEDINA, y eso en la totalidad de su territorio rediseñado de modo geométricamente SEGURO. ¿Qué menos?

Porque Israel no es un país más en el mundo (que ni eso, lo dejan ser), ISRAEL ES LA BANDERA, EL FARO Y EL TESTIMONIO DE LA DIGNIDAD DE LA TIERRA, DE SU SENTIDO DE PERTENENCIA, DE SU ALTRUISMO Y LA REFERENCIA ABSOLUTA EN QUE LA VERDAD, TODA VERDAD, ESTÉ DÓNDE ESTÉ, TRIUNFARÁ, PASE LO QUE PASE, DIGAN LO QUE DIGAN. SIEMPRE. Y ESTO SE LLAMA ESPÍRITU.

ISRAEL Y EL PUEBLO JUDÍO SON LA MADRE, LA HIJA Y EL BEBÉ DEL PLANETA, Y POR ESO ISRAEL Y LA DIÁSPORA SON EL TESORO Y PATRIMONOMIO DE LA HUMANIDAD CIVILIZADA. (La primera dinastía China -Xia- se especula que reinó tan sólo en 2.100 A.C.)

Ahora bien, y esta vez hablando sólo para los míos -pues la mala fe de los demás no me interesa ni un ápice, ni creo que se deba responder a provocaciones difamatorias de ninguna índole, ni dejar de denunciar la antítesis del Derecho: la presunción de culpabilidad-, quiero señalar que la PARTE MASCULINA del Pueblo Judío, Israel, si bien tiene sólo menos de 70 años de existencia “legal”, LO ESTÁ HACIENDO MARAVILLOSAMENTE BIEN. Obviamente, como todo organismo sano y vivo, en perpetuo crecimiento, tiene mucho que hacer, mucho que aprender, mucho que crecer y mucho que mostrar al mundo. Pero ES YA LO QUE HA DE SER: UN GENIO Y UN CIVILIZADOR INTEGRAL.

No se puede pensar en el ser y en la identidad Isrealí sin que acuda el apelativo de GLORIA. La Gloria de la Humanidad, es Israel, y mucho más para los no-Judíos que para los Judíos, pues cuando uno es un genio y un civilizador se ve a sí-mismo como “normal”. Es la distancia con los otros, la referencia en la que se convierte para ellos, la resonancia del genio en el Ser del otro lo que produce el crecimiento del otro, su transformación a mejor, SIEMPRE Y CUANDO ESA MÍNIMA RESONANCIA QUE SE LLAMA “ADMIRACIÓN” sea auténtica en el ser profundo de quien admira la obra de arte y crece con ella, porque su propio Ser se reconoce en ella. Cuando esa emoción auténtica falla en el que contempla, la obra de referencia, la obra genial, la obra en sí, no cambia ni pierde su grandeza, ES EL OTRO EL QUE SE OBLIGA A SÍ-MISMO A DEGRADARSE NEGANDO SU VALÍA. Y eso se llama ENVIDIA y Despecho. Entonces, el ser del envidioso, no sólo deja de crecer, sino de SER.

¡Allá el que opte por ello! Es plenamente responsable de sí-mismo, como todos lo somos. Pero para creerse bella, la madrastra tendría que romper todos los espejos y secar todas las fuentes de agua. Y eso tiene nombre: Esquizofrenia paranoide y se trata en psiquíátricos. A Blancanieves no le saldrá una arruga por ello.

¿Qué pasa entonces con la Diáspora? Esa parte de MIEL de la promesa del Pueblo  “DEL PAÍS DE LECHE Y MIEL”, está aún por cosechar, refinar, envasar y mejorar. Pero sobre todo está aún por TORNARSE CONCIENTE DE SÍ-MISMA Y DE SU VALÍA.

Primero los atributos y las grandezas de la Diáspora: No se puede pensar en la Diáspora sin que el apelativo ESPLENDOR acuda, raudo y veloz, a la mente. No voy a hacer el análisis aquí de todos sus méritos y virtudes, faltarían varios libros, así que sólo mencionaré titulares:

1º) La raza Humana somos toda MAMÍFERA. ¡Qué decir de la Diáspora como simple mamífera? Esto se puede decir: ¿Dónde se ha visto que un pueblo perseguido, acusado difamatoriamente, humillado, sesgado, frenado, intimidado, amenazado, envidiado, perseguido, como ha sido este pueblo, como aún lo es, que haya tenido esta capacidad de proteger, alimentar, criar, instruir, educar, llenar de valores humanísticos hermosos y nobles, amar y pertenecer, solidarizarse, alegrarse, tener fe, aportar felicidad, belleza y esperanza a su entorno como la Madre Judía que, además de todo eso, siempre trabajó fuera para que su Hombre pueda estudiar la Torá y alimentar la llama de la esperanza en un mejor futuro para toda la Humanidad?
Así que como mamífera, un Summa Cum Laude.

2º) En segundo lugar: si bien en casi todos los demás pueblos hay competitividad entre padres e hijos, envidia y frenos a ser superados, entre los judíos es al revés: toda madre sueña activamente con ser superada por su hija en belleza y sabiduría y todo padre por su hijo en evolución. Y ya ni digamos si el padre es superado por la hija en creaciones y en obras y la madre por el hijo en cuidados y amor por los suyos. Eso ya lo llamamos orgasmo del alma.

3º) Además de eso, EL CONOCIMENTO DE SÍ-MISMO que es la clave de toda sabiduría y buen hacer, es una ciencia DIASPÓRICA y salvo Jung, que por cierto era discípulo de Freud, todos los genios de la psicología fueron Judíos y lo son: Freud, Perls, Berne, Fromm, Frankel, Adler, y muchos más, todos Judíos, eso sólo demuestra algo: que la pulsión y PASIÓN POR EL HUMANISMO UNIVERSAL ES JUDÍA. Diaspórica Judía, más precisamente.

4º) Las artes también, muy en especial la música interpretada, la arquitectura (toda la Masonería se sustenta en la perfección simbólica y científica del Templo de Salomón) y la pintura. El séptimo arte, el cine, es casi todo invento y creación judías. El teatro tampoco se queda atrás. La belleza y la moda también. La docencia universitaria, secundaria y primaria está repleta de Judíos, hay más médicos judíos proporcionalmente que en todos los pueblos del mundo, y las INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA es dominantemente judía si se compara estadísticamente y proporcionalmente. Contrariamente al mito antisemita, donde menos hay judíos es en la banca y en la especulación y tampoco en política, que es donde se concentran los ladrones de verdad y los que maquinan sin freno por obtener el poder. El poder jamás ha interesado a los judíos. PRIVILEGIAMOS LA POTENCIA. Pero no olvidemos que los grandes SALTOS de evolución social han sido predominantemente concebidos por Judíos diaspóricos, desde Moisés, hasta Marx y seguimos en ello.

5º) Como Ciudadano, el Judío Diaspórico (al igual que su pareja Israelí) es modélico en lo que hace al amor a su patria (¿díganme quién, como los sefarditas han conservado tanto amor, tanta fidelidad durante cinco siglos con una patria que les quitó todo y a la que contribuyeron como nadie a civilizar, educar, sanar, curar, poetizar, espiritualizar y administrar?), cumplimiento de sus deberes, educación, pundonor y altruismo. Sin pedir ayudas ni subsidios, ni hacerse la víctima como las demás minorías lo hacen. Discretos, modélicos, agradecidos, patriotas y contribuyentes, siempre. Y ninguno escatimó jamás verter su sangre por su patria de adopción. Un ejemplo que es muy importante desempolvar en estos tiempos de invasiones de falsos refugiados parasitarios y destructivos.

7º) Como proveedor, madre de Israel, de más está señalar que casi todos los grandes pioneros y hacedores de la Israel de hoy, así como la gran mayoría de sus habitantes vienen de la Diáspora.

Así que, queridos hermanos diaspóricos, ¿no os parece razones y méritos suficientes para alzar bien recta la cabeza y dejar de jugar a Caperucita que nunca cree en la existencia del mal, y decir “Presente” con orgullo de ser lo que somos y exigir nuestro lugar en el mundo?

En Mayo del 68 todo lo mejor de Paris salió a la calle gritando “¡Somos todos Judíos alemanes!” para solidarizarse con Cohn-Bendit, y así nació la Primavera Intelectual y Docente que transformó el mundo en una semana hacia la democracia directa, la del tercer milenio. ¿Cuándo el mundo y Europa sobre todo, se lanzará a la calle con pancartas que digan sólo esta verdad: “¡Somos hijos y hermanos de la Esplendorosa Diáspora Judía y de su Glorioso novio Israel, porque somos CIVILIZADOS y tenemos el mismo padre y el mismo destino: Evolucionar juntos. Y vosotros también!”. Porque NO basta con exigir no ser atacados por lo maravillosos que somos, el orgullo consiste, como oportunidad y privilegio diferencial de las bestias, exigir ser reconocido y admirado por que lo cada uno, objetivamente, Es.

¿Qué somos, pues? Somos, sin lugar a dudas, EL GRAN PATRIMONIO UNIVERSAL CULTURAL DE LA HUMANIDAD y como tal, tenemos el absoluto derecho de ostentar un HABEAS CORPUS INTEGRAL en todos los países del Planeta.  En un primer paso, ese estatus oficial debería recaer sobre la Diápora judía, que es la que más vocación Humanística y universalista, tiene. Luego, obviamente, se vería claramente que ambas partes del Pueblo Judío, lo son.

Preciada Azancot, Noviembre de 2015

Las dos vertientes del Pueblo judío y su función en el mundo

El pueblo judío es sin duda uno de los más antiguos o tal vez el más antiguo si se piensa en su continuidad y actualidad histórica. Estamos en el año 5774 de la era judía y las dos vertientes del pueblo judío siguen pujantes y presentes en el planeta, afortunadamente. Hoy, 16 de Abril de 2015 estamos conmemorando el nefando aniversario de la Shoa, el Holocausto, donde 6.000.000 de vidas judías fueron martirizadas y aniquiladas por los Nazis, lo que representaba la mitad de la totalidad del pueblo judío.

El sueño de Jacob de Preciada Azancot

El sueño de Jacob, óleo de Preciada Azancot

Aquí, hoy, no quiero hacer un análisis histórico, ni siquiera un análisis sociológico sino un breve y esencial análisis MAT, es decir objetivo, universal, verificable y transmisible, o sea unas consideraciones científicas y globales sobre la esencia del pueblo judío y su función en este planeta. Un análisis que mostrará por qué el “¡Nunca más!” aniquilaciones y persecuciones ya no debería ser un grito judío sino universal y planetario, por el bien del planeta Tierra y del futuro de la Humanidad.

Desde siempre y hoy más que nunca, el Pueblo judío existe en sus dos vertientes complementarias e indisociables: Israel y la Diáspora judía. La Promesa de “tierra de leche y miel” está encarnada en su versión territorialista (tierra de leche) por Israel que ocupa parte –y sólo parte- del Israel bíblico y real de las doce tribus y en su vertiente humanista universalista (tierra de miel) por la Diáspora judía diseminada por el mundo entero.

Así como Israel evidencia el milagro de la producción y de la construcción de un desarrollo económico, social y tecnológico único en el mundo y que deja pasmado y admirado a cualquier observador imparcial, la Diáspora sigue produciendo los progresos mentales, humanistas y conceptuales más importantes del mundo. De la Diáspora salieron el monoteísmo con Moisés, la revelación de la psique con Freud, la revolución social igualitaria con Marx, la ciencia moderna con Einstein y hoy la revelación de las leyes que rigen el funcionamiento del ser humano con el MAT y conmigo (no es hora ni día de falsas modestias). Y de esa Diáspora siguen saliendo más premios Nobel que de ningún otro pueblo. Esto siempre convirtió -y hoy más que nunca es un hecho- al Pueblo judío en el más Civilizador, humanista y adelantado del planeta, ya sea en su versión objetiva y productiva, ya sea en su versión humanista, universalista y metafísica. Pues desde siempre, la religión judía estuvo presente en esas dos vertientes que encarnan el Talmud y la Cabalá, pero antes de ella en la voz de los Sacerdotes y de los Profetas, respectivamente.

El símbolo de lo Judío lo representa la estrella de David. El MAT descubre que esa estrella corresponde a una Megaestructura innata de origen fetal y de potencia muy avanzada que representa la integración del Yo Femenino y del Yo Masculino inherente y presente en todo ser humano. Aquí la represento:

Completitud del ser realizada - Preciada Azancot 2014

Completitud del ser realizada – ©Preciada Azancot

Contrariamente a lo que siempre se creyó (y que el Yin y el Yan representan), la dimensión femenina interior consta de la Seguridad, la Corporalidad y la Pertenencia (miedo, rabia y amor) y la dimensión masculina interior consta de la Mente, la Creación y el Espíritu (tristeza, orgullo y alegría). El MAT muestra en su descubrimiento de la Estrella Primigenia que la función de Plenitud de una auténtica Mujer (que no sólo hembra) consiste en proteger y conservar su dimensión femenina interior y conquistar y privilegiar su propia dimensión masculina interior. Y que un Hombre verdadero (no sólo macho) ha de mantener y proteger su dimensión masculina y privilegiar y conquistar su propia dimensión femenina. Este ideal siempre estuvo presente en el Pueblo Judío y tan sólo en él. Por eso también es el Pueblo más evolucionado del planeta.

En las dos vertientes masculina y femenina del pueblo, Israel representa su Yo masculino y la Diáspora representa su Yo femenino. Dos mitades inseparables y complementarias de una misma UNICIDAD indisociable.

Pero hay algo más y aún más básico y esencial: el ser humano tiene seis emociones auténticas innatas que alimentan sus seis dimensiones altamente especializadas en la consecución de sus seis realizaciones personales indispensables para la vida (seguridad, desarrollo, justicia, creación, pertenencia y plenitud, como lo demuestra la teoría Omega del MAT) y la ÚNICA EMOCIÓN DIFERENCIAL HUMANA del resto de la Creación es precisamente el ORGULLO CREADOR que posibilita la culminación de la dignidad humana a través del crecimiento personal, de la creación, de la innovación, de la edificación de civilizaciones. Por ello, el Pueblo judío es el más civilizador y el mayor exponente de lo único que hace del ser humano la creación más evolucionada de las especies elementales, vegetales y animales.

Por ello, este pueblo merece ser considerado oficialmente, de modo inequívoco e institucional, PATRIMONIO CULTURAL Y SOCIAL COLECTIVO DE LA HUMANIDAD y que se le vea, hoy y para siempre, garantizado un HABEAS CORPUS que prohíba amenazar la integridad física y moral de los judíos. Y esto, no sólo por pura justicia, sino para el bien y evolución de la Humanidad, ya que es precisamente ese orgullo creador y civilizador el que es el mayor talento potencial del Planeta Tierra. Si la Tierra quiere llegar a ser todo lo que potencialmente podría ser, será a través de la institucionalización del orgullo creador garante de la DIGNIDAD, de modo a que nunca más se pueda transformar en envidia y en competitividad. Y para ello, el mayor exponente de esa dimensión únicamente propia de lo humano ha de ser reconocido y valorado. Por lo tanto, su mayor y más antiguo e indesmayable exponente, el Pueblo judío, ha de verse valorado, admirado y respetado a más de considerado como el tesoro que siempre mereció ser. Así de simple y de sencillo.

Preciada Azancot

EL ESPLENDOR DE LO HUMANO, entrega 30: TIPOLOGÍA FORTIFICADORA

Extracto del libro “EL ESPLENDOR DE LO HUMANO”,  de Preciada Azancot
©Preciada Azancot

Dimensión dominante: Rector-miedo-tacto, su competencia.
Dimensión desconectada: Vitalizador-rabia-olfato, su talento.
Dimensión prohibida: Sintetizador-tristeza-oído, su vocación.
Dimensiones sanas: Protector-amor-vista.
Orientador-alegría-sexo.
Transformador-orgullo-gusto.

Tipología MAT Fortificadora por Preciada Azancot

Tipología MAT Fortificadora por Preciada Azancot

Percepción sensorial del Fortificador:
¿QUÉ VAMOS A VER? La figura geométrica que domina la estética Fortificadora es el octógono (rostro, busto, vientre, manos y pies).
Las glándulas que responden al miedo y funcionan con él son las suprarenales, y muy en particular, la secreción de cortisona y de adrenalina que rigen el cuerpo y la manera de ser del Fortificador. La cortisona le produce hinchazón, y el exceso de adrenalina, una posición defensiva ante la vida.
El rostro del Fortificador es por lo general más ancho que lo normal. La piel es lisa y tensa, tersa también. El exceso de agua no deja percibir la osamenta ni el músculo, y los rasgos son desdibujados, muy sutiles. Parecen haber sido dibujados para luego ser difuminados. La frente es lisa y refleja la luz como un espejo. No hay arrugas ni marcas de expresión en el rostro liso y sutil. Los ojos parecen más hundidos que lo normal y tienen poco brillo, como mirando hacia adentro. La boca es algo blanda y se chupa el labio superior. El cabello es fino y poco nutrido, salvo en unos pocos Fortificadores con tendencia innata hacia la conexión Constructora y que tienen un cabello igual de profuso que los Constructores. Pero la inmensa mayoría de los Fortificadores tienen el cabello tan fino como la piel, muy delicada, y se ponen calvos muy precozmente, comenzando por la coronilla. El rostro es proporcionalmente grande.
El cuello es ancho y corto. El cuerpo redondo y con tendencia a la obesidad pues, además de cortisona en exceso, el Fortificador tiene la tristeza prohibida y por lo tanto un bajo funcionamiento de la tiroides y del metabolismo. Además tiene la rabia desconectada y no quema todo lo que podría. El resultado es una gran tendencia a engordar, aunque no coman en exceso. A esa tendencia se añade la gran retención de agua en los tejidos (vientre, pies y manos que se hinchan fácilmente, y gran propensión a sudar en exceso). Hombros delicados y talle algo grueso, estómago y vientre algo prominente, brazos y piernas algo más cortos proporcionalmente al busto.
Las manos y pies, algo anchos, tienen dedos que terminan en punta, mucho más finos que sus bases.
El Fortificador se mueve de manera pausada y retenida, como a cámara lenta. Es algo pesado en sus pisadas. Parece algo torpe corporalmente.
Se viste muy discretamente, como para pasar inadvertido, y cuida su ropa interior, que puede ser de seda natural o de raso. Usa el azul marino y el gris, que son colores discretos aunque sombríos. No le gusta llamar la atención. Cuando está en un grupo, se sitúa al borde de éste o fuera de él.
Tiene la vista muy delicada y es normalmente astígmata. Por fortuna no es un caso frecuente, pero la mayoría de los ciegos son Fortificadores.
El Fortificador es muy hogareño y él inventó la palabra hogar. Le gustan las casas humildes desde el exterior y muy sensuales y ricas en su interior, como los palacios árabes. Acumula muchos objetos porque es un sentimental, y guarda todo el relicario de los abuelos. Además compra muchos tapices orientales, sedas y brocados, maderas y cueros repujados, cobres centellantes. También le gustan las porcelanas y las figuritas. Su casa es por lo general muy recargada y, para los estetas, de gusto dudoso. Tiene predilección por los colores pastel en la decoración. Trata de evitar el negro, pero abunda en la decoración de sus espacios vitales. También colecciona muñecas y peluches y coches de tamaño reducido. Le gustan los jardines intrincados y las fuentes. Adoraría tener un laberinto en su jardín.
El Fortificador es de estatura media y parece algo achaparrado. Los indios peruanos son un prototipo excelente para la estética de esta tipología.

¿QUÉ VAMOS A OÍR? El Fortificador es muy tímido y habla lo menos posible. Cuando lo hace baja mucho el volumen de la voz, que tiene un timbre grave. En fase de disociación la voz se vuelve aflautada y gritona. El ritmo del Fortificador es lento en el hablar y tiene tendencia a repetir las palabras que quiere destacar. Cuando se le hace una pregunta, tarda un tiempo infinito en contestar y lo hace sonrojándose y sintiéndose torpe.
El Fortificador es un ser esencial en todo y le gusta elegir sus palabras. Cuando lo hace, resulta muy impresionista y se le nota que su mundo interior está regido básicamente por sensaciones. No por ideas ni conceptos ni emociones. Por sensaciones. Por eso su lenguaje puede ser tan lindo como un cuadro de Monet. En el pasaje del Principito con el Zorro, éste es un Fortificador tipo que nos puede dar una idea muy precisa y sensorial de esta tipología.
Si bien el Fortificador ha logrado el silencio interior mucho más y mejor que cualquier otra tipología, vive rodeado de una música estridente y agresiva puesta a todo volumen, que él necesita para no pensar. También le gustan el ruido y la agitación de la calle, su escenario natural.
Al Fortificador no le atrae particularmente la cultura, al menos la formalizada. Prefiere la cultura en vivo, haciéndose, en la urbe. Es muy curioso y es el paseante paradigmático. Observa apasionadamente a la gente que lo rodea. Esta es su cultura favorita.
El Fortificador tiene el mejor sentido del humor. Capta el ridículo de las situaciones que nosotros vemos como normales y que, para él, son surrealistas. Cultiva también el humor negro. Cuenta extraordinariamente bien los chistes.

¿QUÉ VAMOS A TOCAR? El Fortificador odia ser tocado y nunca se aventura a tocar a los demás. En esto se entiende bien con Reactivadores. Pero en lo de tocar nada más, porque le horroriza el desbordamiento emocional de los Reactivadores. La piel del Fortificador es húmeda, porque suda mucho. Y la carne es blanda. Si se aprieta la piel, la carne dejará un rastro, unas marcas donde se hundieron los dedos.
Aunque no tiene una sola marca ni arruga, el Fortificador parece siempre más viejo de lo que es. Esto hasta los cincuenta años, a partir de los cuales empieza a rejuvenecer y parecer menor que lo que señala su tarjeta de identidad.
El Fortificador tiene poca tolerancia a las temperaturas extremas y sufre mucho tanto de frío como de calor.
Tiene la piel muy sensible y sufre de erupciones y de alergias con mucha facilidad.

¿QUÉ VAMOS A GUSTAR? Al Fortificador le gusta mucho comer. Come bien y mucho, y él inventó los guisos amorosamente cocidos durante horas a la luz de la lumbre. Le encantan los bizcochos, las magdalenas y todo tipo de pastas. Sabe todo sobre infusiones y licores caseros. Come de todo y evita solamente carnes y pescados crudos, aunque si se les acompaña de adobos y salsas, también los comerá.
El Fortificador es un excelente cocinero, esmerado, amoroso, paciente y algo imaginativo. Le releja cocinar y nunca se pone de mal humor si hay que preparar comida para veinte personas. Es un maestro de la repostería. Y se muere por los dulces. Prefiere renunciar a cenar con tal de comerse dos postres.

¿QUÉ VAMOS A OLER? El Fortificador, como suda mucho, debe lavarse más que el común de las personas. Su piel huele a musgo y a tierra recién mojada por la lluvia tropical. No es muy olfativo, porque tiene la rabia desconectada. Los olores corporales no le suelen repugnar.
En cambio, a él es a quien más gustan los perfumes. Los adora. Los colecciona, así como a todas las esencias para baño y también los inciensos, que quema muy frecuentemente para aromatizar su casa. Regalar un perfume a un Fortificador es acertar a ciegas. Le gustan todos, los florales y los orgánicos, los de hierbas y los de minerales. El fortificador es un gran sensorial y usa con deleite todos y cada uno de sus sentidos. Esa es la base y la raíz de su gran sensualidad.

¿QUÉ VAMOS A PERCIBIR SEXUALMENTE? De entre todas las tipologías, se puede afirmar sin temor a equivocarse que el Fortificador es el mejor de los amantes. Adora hacer el amor y no tiene manías ni preferencias especiales. En general, es básicamente heterosexual, pero puede, por su insaciable curiosidad, tener una o varias relaciones con personas de su mismo sexo. No tiene tabúes.
Es discreto y no va seduciendo a su paso, como lo hace el Promotor. Es bastante fiel cuando está enamorado, al menos, al comienzo de una relación.
Es un amante detallista y paciente, y sabe controlarse y esperar a que su amante tenga todos los orgasmos posibles antes de pensar en sí mismo.
Además le encantan los ritmos lentos y sutiles de estilo oriental y es un adepto del tantrismo aún sin saberlo.
Para él, el sexo es fundamental, y puede perfectamente quedarse con una pareja inadecuada si la sexualidad es satisfactoria. Le gusta el sexo por sí mismo y no necesita, como el Reactivador, estar enamorado para tener relaciones sexuales con alguien que le guste. Y tiene un gusto para el sexo que se parece bastante a su gusto por la comida: le gustan todos los tipos de personas.
Su elección de pareja es muy conservadora. Al Fortificador le aterra enamorarse perdidamente, pues asocia el verdadero y gran amor con la muerte: cree que si se pierde ese gran amor, lo que quedará por hacer será suicidarse. Por lo tanto, se protege del gran amor casándose con personas de su misma tipología. El Fortificador es el único en hacerlo. Tiene tanto miedo a la diferencia -porque asimila la diferencia con conflictos potenciales y con tensiones- que prefiere estar a solas consigo mismo, con una persona igual que él. Casi ningún Fortificador elige a la pareja cósmica para él, a un Legislador. Prefieren evitar riesgos. Luego sueñan con Tristán e Isolda.

Análisis estructural del Fortificador:
La dimensión muy dominante en el Fortificador es el Rector y el miedo. Un Fortificador le tiene miedo prácticamente a todo. Teme el cambio y teme la costumbre, teme a la gente y teme a los animales. Teme las emociones por encima de todo, porque le parece que la gente es irracional y no sabe controlarse. El sí que sabe. Controlarse es lo que mejor sabe hacer. Se controla de tal modo, y pone un rostro tan impasible, que nadie puede jamás adivinar lo que siente. Y odia que se lo pregunten. “Lo normal, todo normal” es su respuesta favorita en esos casos.
Además del miedo auténtico, que él tiene al 100%, tiene miedo en vez de rabia y, también, miedo en vez de tristeza. Con lo cual está casi siempre en esa emoción. Y, por si fuera poco, le gusta ver películas de terror y pisar a fondo el acelerador. Así está en su salsa.
Tiene la rabia desconectada. Si alguien lo agrede o lo manipula, él sentirá miedo. Luego volverá su legítima rabia contra sí mismo y sentirá culpa. El complejo de culpa es un invento Fortificador. Se siente culpable si algo no va bien, si algo falla, si llueve y va acompañado, si alguien se cae, si alguien lo abandona, si saca malas notas. Siempre y en las situaciones más inesperadas. Miedo y culpa son sus dos emociones existenciales.
Considera la rabia grotesca. Es la emoción, además, que menos se puede controlar. Por eso le da horror. La reprime de tal modo, que su necesidad de rabia humana termina por generar una fantasía que lo aterra máximamente: cree que si siente rabia será capaz de asesinar. Cree que lleva a un asesino adentro y por eso no expresa rabia. Ni siquiera se permite sentirla. La remplaza por culpa. O por miedo.
Como su Vitalizador está desconectado, su corporalidad deja mucho que desear: es torpe y lento en sus movimientos. Tiene miedo al ridículo si deja actuar su cuerpo. Por eso pocos hacen deporte y casi ninguno baila. Afortunadamente, hace el amor.
Su Sintetizador y la tristeza los tiene prohibidos. No piensa. Cae en confusión con mucha facilidad y se puede quedar dormido en las situaciones más inverosímiles. A él le entusiasmaría poder entender las causas de todo lo que existe en el mundo. Eso es el Nirvana para él, esa es la meta imposible que ansía lograr, sí, pero a condición de no sentir emociones, y de no recuestionar a sus seres queridos, y de no romper con la rutina ni con lo establecido. O sea, nunca.
Su Protector es muy bueno y es un amigo leal y fiable. Es muy cariñoso, solidario y comprensivo. Siempre y cuando no deba elegir, no deba decir “no”, no deba jugársela por nadie. El amor está intacto, sí, pero condicionado por tanto miedo y tanta culpa, que prefiere dedicarse a otra cosa y rehuye el compromiso.
La alegría, eso sí, es la mejor de sus emociones. Es fantástica siempre y cuando se trate de disfrutar de cada placer. Para eso, es el primero en llegar y el último en marcharse. Pero si se considera la función alta de la alegría, la espiritualidad y la religiosidad, nos encontramos con que el ateo de entre todas las tipologías es precisamente el Fortificador. Ha visto tantos disparates y tanta sangre vertida a nombre de dioses que jamás ha podido tocar personalmente, que prefiere renunciar y pensar que eso de las creencias en dios es cosa de locos y que él está cuerdo y no cree en nada. Aun en los casos más extremos, en fase de culminación, por ejemplo, encontramos el budismo, que no experimenta a dios, sino que tiende a la tristeza total de la desaparición, de la dilución en el Nirvana.
El orgullo, en principio, es una de sus emociones intactas y su Transformador es de buena talla. El Fortificador es muy ocurrente, muy creativo, muy imaginativo. Cierto. Pero el Fortificador no es un auténtico creador, porque carece de dos cosas esenciales para ello: la rabia para descartar rotundamente lo que no sirve y la pasión de jugársela hasta las últimas consecuencias.
En definitiva, el Fortificador tiene la estructura más sólida de entre todas las tipologías, pues se basa en tres dimensiones sanas. Pero el exceso de miedo y la falta de rabia, así como la prohibición de la tristeza (única emoción que permite pensar) reducen el tono y la altura totales. El Fortificador vuela bajo porque si no, le entra el vértigo. Una vez pasada la hiperconexión, se convertirá en un águila y en un titán. Pero eso nos pasa también a todos los demás.

Ingeniería emocional del Fortificador:
(miedo inflado: apocamiento – rabia:culpa –tristeza: fatalismo, derrotismo) +amor +alegría +orgullo.
El Fortificador, que estamos viendo de último y una vez descritas todas las tipologías, ilustra máximamente el absurdo de éstas: he aquí al más fuerte, pues su estructura reposa sobre tres dimensiones sanas, que se siente, se presenta y actúa como si fuera el más débil. La sensación de insignificancia frente a gigantes todopoderosos empapa todo su comportamiento. Aquí el cuento sería el de Gulliver en el país de los gigantes.
En efecto, esa sensación de minusvalía en lo que precisamente es nuestra fortaleza indiscutible: nuestra competencia, nuestro talento, nuestra vocación, que hemos, todos, desarrollado en el útero de nuestra madre, con los míseros medios que estaban a nuestro alcance en un momento y en un lugar donde el otro, la madre, tenía poder de vida y muerte sobre nosotros, debería precisamente hacernos reflexionar y reaccionar.
Sin buscar responsabilidades donde no las hay, y debido a nuestra condición de mamíferos, hemos perdido el contacto con nuestro Centro en un momento en que no teníamos ni siquiera cerebro para pensar. Luego hemos perdido el contacto con nuestros ejes, antes de los cinco meses de gestación. Eso nos ha grabado, muy hondo en nuestra conciencia, nuestra sensación de impotencia ante “poderes” superiores a los nuestros y ante los cuales sólo cabía adaptarse para sobrevivir. Esta es la parte negativa de nuestra memoria prenatal.
Pero está la parte positiva, que no es poca: hemos logrado la hazaña, todos los mamíferos de la tierra, de desarrollar un contrapeso, con nuestros pobres y limitados medios de feto humano, fabricándonos una competencia, un talento y una vocación que nos devuelve la plenitud en el preciso momento de nuestro nacimiento. Es por esa competencia, ese talento y esa vocación que podemos, en un proceso entusiasmante, recuperar nuestros ejes y nuestro Centro y seguir creciendo infinitamente. Pues todos tenemos estos medios para hacerlo.
Lo que pasa es que, por algunas razones que vamos a detallar, no nos hemos podido conservar conectados como en el momento de nuestro nacimiento. Y las principales razones de esto son:
No hemos recibido las respuestas auténticas y amorosas que necesitábamos en nuestra más tierna infancia. Por lo contrario, nos han obligado a identificarnos con nuestra competencia, convirtiéndola en una caricatura que la niega. Nos han arrancado nuestro talento convirtiéndolo en objeto de burla y de escarnio, haciéndonoslo odiar tanto afuera como adentro. Nos han prohibido nuestra vocación, lo que más nos podía realizar, convirtiéndonos en adoradores de ídolos que nos niegan precisamente esa vocación por encima de todas las cosas. Estos son los dioses falsos del olimpo que adoramos cuando estamos en nuestra tipología.
Si bien los padres y los educadores tenemos la mayor responsabilidad en ese desastre, en ese asesinato del cuerpo (competencia), del alma (talento) y del espíritu (vocación), se trata de asumirlo a plenitud y de rectificar mientras es posible, es decir, mientras estamos vivos. Y nosotros, los hijos también, deberemos admitir que, en eso, nuestros padres se quisieron más a sí mismos que lo que nos quisieron a nosotros. Esa es la pura verdad. Cuando no es así estamos conectados de bebé, hiperconectados de niños, trascendidos de jóvenes y culminados de adultos. Ese es el proceso de crecimiento natural, no cuando se ayuda a un infante, sino cuando no se le estorba.
La razón de más peso para que todo ese desastre ocurra es que todos tenemos una tipología que nos hace ver la vida y las cosas de manera invertida a nuestra verdad profunda. Entonces perpetuamos esas visiones “como si” de la realidad y de la verdad se tratara. En vez de nuestro talento, en vez de ser geniales, reaccionaremos con rabia destructiva, atacando esa misma genialidad en los que más nos importan. Y les diremos que “la vida es así” . En vez de nuestra vocación, es decir de nuestra espiritualidad plena que busca el Centro como fuente y destino de nuestro ser, reaccionaremos con fobia, con horror, como si de sacrilegio de tratara. Y es ese el modelaje que vamos a perpetuar y al que llamaremos “educación”.
Y, en fin y sobre todo, el Centro, que todo lo rige y lo ordena para bien, lo remplazamos, no ya por un dios padre que es sólo la proyección de una persona en fase de culminación, limitada, a medio recorrido de su crecimiento, sextidimensional, ese dios padre de las seis religiones reveladas. No, no sólo eso, lo que ya sería trágico, sino que lo remplazamos por nuestro dios arquetipal, esa grotesca caricatura de nuestro propio Mapa desconectado. Y eso es lo que adoramos como dios y eso es lo que ponemos en nuestro Centro en su lugar. Entonces la historia de los hombres, de las familias, de los estados y del mundo es una patética historia de guerra de clanes idolátricos. Una guerra a muerte donde ganar significa perderlo todo. Así está el mundo.
Y así es el talento y la vocación del Fortificador: darse cuenta de ello con tristeza primero, con rabia libertadora después, para acceder al orgullo de ser todo lo que cada uno de nosotros nació para ser. De no asumir ese talento y esa vocación, y convertirla en pánico a la insignificancia personal, en un pánico que ninguno de nosotros tuvo ni siquiera como embrión de un día, no es de extrañar que el más fuerte parezca el más débil, ya que todo, en un mundo tipológico, está al revés.

Creencias arquetipales del Fortificador:
El Fortificador también, cómo no, tiene su dios personal, a quién venera. Se trata de Aquiles. Su cólera estuvo a punto de perder a su ejército. Hijo de un Rey y de una diosa, causa inocente de una riña entre su padre y su madre, donde pierde a su madre y es confiado a un centauro. Bañado por su madre en el río infernal para darle la inmortalidad sin que estas aguas toquen el talón por el cual era mortal y vulnerable. Ser perfecto entrenado en las artes y en la lucha, héroe invencible. Prevenido sobre el peligro de ir a la guerra de Troya, decidió enfrentar el peligro, aunque disfrazándose múltiples veces e imaginando varias tretas para escapar a su destino. Aun con armadura divina es alcanzado por una flecha en el talón y muere.
¡Esto sí que se parece a la historia de las tipologías, siendo el talón de Aquiles nuestra emoción dominante! Pero, claro, si consideramos que la armadura divina es cualquiera de los arquetipos de las tipologías y no el Centro, los ejes y la secuencia, estaremos perdidos, pues “lo que no es” es sólo causa de miedo auténtico. Así no hay escape posible.
Identificado con el héroe Aquiles, el Fortificador tiene también, cómo no, dos creencias existenciales:
El mundo es una jungla (de la cual hay que esconderse bajo el velo invisible).
Nada puede cambiar (de todas maneras te terminan cogiendo).
Su Drama Existencial, D.E.: “Si no fuera por…” Convencido de su impotencia y de su insignificancia, el Fortificador hecha balones afuera para no pensar y así no encontrar opciones y para no sacar rabia y decir no. Así su perenne sentimiento de culpa se mantiene, pues el sentimiento de culpa se basa en la creencia de que siempre hay un culpable. Si no lo encuentra adentro, porque es inocente, lo busca afuera y justifica así su inmovilidad. Si no fuera por los políticos, por la suegra, por el jefe, por los inmigrantes, etc ¡qué fácil sería vivir! Así se queda quieto, y, el más fuerte, se presenta como la mayor víctima impotente.

Perfil psicológico de la tipología Fortificadora:
El Fortificador tiene una cualidad humana tan extraordinariamente alta como el Reactivador. Pero su decisión existencial es la opuesta a la de éste: mientras el Reactivador se lanza a pecho descubierto, ignorando todos los peligros reales, el Fortificador se esconde dentro de su caparazón y exhibe un cartel que reza “aquí no hay nadie, no hay nada”. Donde existe el mayor reservorio de respeto, sensibilidad, fortaleza, sutileza del ser humano, parece haber un gran vacío, un auténtico desierto.
El Fortificador es considerado y respetuoso. Jamás invade el territorio, las pertenencias ni la interioridad de nadie, aunque éste lo invite a ello, como el Promotor o el Reactivador; aunque a éste no le importe, como el Constructor o el Revelador. Él trata a todos como si fueran Legisladores.
Pero no se aplica a sí mismo el mismo tratamiento. Se traga sapos y culebras sin rechistar. Aunque es muy orgulloso y el más sensible de todos, hasta parece a veces que no tiene dignidad. Se le puede, o al menos, los demás así lo creen, decir de todo y en las formas más ordinarias. Porque controla totalmente su rabia, porque es sumamente educado y odia lastimar, todos creen que no tiene ninguna sensibilidad. De niño, a veces tuvo padres brutales que lo maltrataron físicamente y, como no lloriqueaba ni se enfadaba, dedujeron que era masoquista y lo pegaban rutinariamente, para que se quedara tranquilo.
Pero lo que pocos saben es que el Fortificador tiene una memoria de elefante y no olvida una sola cosa que hagan con él. Ni olvida las buenas, por las cuales queda en deuda de por vida, ni olvida las malas. Pero estas últimas sólo le confirman su creencia existencial de que el mundo es una jungla y que todos somos así de desconsiderados.
El Fortificador se ve como el más maduro y realista de todos los humanos. Los demás estamos tan dominados por nuestras pasiones y emociones, que no nos damos cuenta del ridículo en el que nos situamos de continuo. Los demás lo ven como alguien soñador, en las nubes, y muy insensible.
El Fortificador se divierte en la vida más que ninguno de nosotros. Para ello sólo necesita observarnos. Tiene una capacidad de observación fuera de serie y posee un don para la caricatura y un sentido del humor que disuadiría a muchos de intentar dárselas de listo con él. Él rompe sus caricaturas, a menos de estar preconectado y dedicarse a la comicidad, en lo cual es genial. Los demás creen que, sencillamente, no vio nada, no pensó nada. Todos se comportan con él como si fuera transparente. Es lo que el Fortificador más desea por otra parte. Y lo consigue, ¡vaya si lo consigue! Así puede seguir divirtiéndose con el grotesco espectáculo que damos los demás.
El Fortificador no es orgulloso. Mas bien tiende a minusvalorase en todo, salvo en una cosa: está orgulloso de su autocontrol. Él puede poner y pone cara estatuaria e impenetrable, puede controlar sus emociones y sus sensaciones, y hasta el latido de su corazón.
El Fortificador es muy sensible, ya lo vimos, muy sensorial, sí, pero es además sumamente inteligente. No lo manifiesta, a veces por temor a destacarse y a que le encasqueten una responsabilidad o un compromiso, a veces para no herir las espesas inteligencias ajenas.
El mayor reto, la mayor pasión del Fortificador es el control y el entendimiento del tiempo. No del espacio. Porque el espacio, ya decidió, de una vez por todas, no ocuparlo. Por eso su cuerpo protesta y engorda, para ocupar su propio espacio. Pero el tiempo, bajo todas sus formas, es su inquietud existencial. Él alcanzó el silencio interior, ese que todos buscamos y que el Legislador jamás encuentra porque está asediado por diálogos internos. No entiende cómo los demás se agitan y entran en diálogo con figuras fantasmales interiores que les exigen notoriedad, reconocimiento, fama, halagos, afectos, dioses, competiciones. Por ello, el Fortificador se considera el único cuerdo en un mundo de locos. Y agradece a la suerte estar en un mundo tan divertido, donde basta asomarse a una calle, a un tren, a un avión para ver desfilar el zoológico de las pasiones humanas.
El tiempo es vivido por el Fortificador con deleite: segundo a segundo, de manera secuencial en la que cada segundo es único y distinto y, a la vez, como si todo su tiempo de vida y todo el tiempo de la humanidad se pudieran condensar en un solo segundo, único e idéntico a sí mismo. Vale decir que el único en vivir diariamente y hora a hora la ETERNIDAD es el Fortificador. Así como el Reactivador vive paso a paso y hasta en la total inmovilidad la infinitud. Los demás creen, y se irritan por ello, que el Fortificador es una piedra y que jamás cambia en nada.
El Fortificador sufre. Y mucho, además. Sufre por la patanería circundante. Sufre por la brutalidad de todos. Sufre por la injusticia perenne. Sufre por la falta de compasión que hace llorar su corazón tiernísimo. Sufre por las relaciones de poder que parecen enloquecer a todos los humanos. Sufre por las enfermedades, el hambre y las miserias. Y, para aportar lo suyo a la mejora del mundo, con la que sueña, él se conforma con no tener necesidades, con no necesitar nada material, ni emocional, ni mucho menos, espiritual. Es sobrio como un camello y adiestrado en cruzar desiertos, como él. Con la diferencia de que el único oasis que necesita lo lleva puesto: es su coraza, con la que engaña al mundo sobre su supuesta debilidad. Eso es, para un Fortificador, ser fuerte de verdad. Y ser sabio.
Como muestra suprema de su sabiduría, el Fortificador no necesita a dios. Mientras los demás se matan a diario en nombre de dioses a cuál más grotesco, según su visión, él ha decidido que dios jamás existió. No porque el mundo está mal hecho, pues él se divierte un montón viviendo y es muy longevo, sino porque nadie lo necesita. Él ve a dios como al padre o la madre que todos buscamos para ser sus niños protegidos. Él siempre ha sido adulto y tiene un tal recuerdo de su niñez y de sus padres que, francamente, preferiría dejar de vivir antes que volver a esa pesadilla.
La relación que el Fortificador tiene con la rabia es la del más absoluto desprecio. La ve como la falta total de autocontrol, o sea, la decadencia máxima. No realiza para nada que la culpa, con la cual vive minuto a minuto y que cree propia de la existencia “normal”, es rabia no canalizada y revertida contra sí mismo. Cuando se lo dicen, mira con ojos desorbitados por la extrañeza: ¿Se puede vivir sin culpa? ¿Si saca rabia, no saldrá el asesino que guarda en sí? ¿No lo dominará por completo? Y, antes de pensar en la respuesta, huye. “No hay que escuchar a locos”. Y sigue su plácido camino de paseante. Cree que la no violencia es la clave y la solución de todos los males del mundo.
Sin embargo, la tristeza, cree él, es su talón de Aquiles. Ante ella se siente débil y desarmado. No la tolera. En cuanto pierde o se pierde algo, siente terror: si algo se deterioró, si algo se perdió, sucederá la catástrofe que siempre temió: todo se perderá, todo. El mundo entero se acabará. A continuación se siente culpable: fue por su culpa, por no estar suficientemente atento que eso se perdió. Y, tras un agotador autoexamen, al no encontrarse fallo alguno, encuentra a algún culpable afuera y recurre a su Drama Existencial: “Si no fuera por…” y se queda tranquilo.
Como vemos, la vida interior de un Fortificador es muy intensa y rica sólo que no se plasma en nada afuera, y, para los demás, salvo si se trata de un hijo o de algún bebé entrañable, la verdad es que, si no existiera, no se le echaría tampoco de menos. En eso el Fortificador, a quien le gusta llevar la corriente, estaría de acuerdo. De todas formas. vivir es una farsa o un sueño, o un malentendido. Sin más.
Como padre, el Fortificador es maravilloso. No castra ni interfiere en el desarrollo de sus hijos, ni en su originalidad y personalidad. Lo que pasa es que pocos Fortificadores desean tener hijos, por lo del sinsentido de la vida. Y, los que lo desean, tienen espermas tan lentos, tan frenados por el miedo, que no llegan al óvulo. La esterilidad es, las más veces, un fenómeno Fortificador. Necesitan conectar la rabia y la tristeza para remediarla.
Como amo de casa es muy hogareño y le gusta reunir a sus seres queridos en ella. Es detallista, paciente, indulgente, y le encanta la variedad y diversidad de los prototipos humanos. Se come comida casera, muy amorosamente cocinada durante horas y horas. Le gusta la casquería, las lentejas, los platos confitados, los postres sencillos y caseros, y cocina muy bien. No es muy imaginativo y, a veces, es un poco tacaño.
Para él la familia y la tradición, las costumbres son muy importantes. Le dan seguridad y sólo cuenta con ellas en esta jungla que es la vida.
Se suele casar plácidamente con alguien de su misma tipología, con quien no tendrá nunca conflicto alguno, ya que ven la vida de la misma forma. Junto a ella vivirá, si acaso tendrá hijos que adorará, envejecerá, a veces tendrá alguna aventurilla bien exótica y peligrosa, que lo hará valorar aún más su hogar, y morirá. Y eso es todo. Todo termina en donde jamás hubiera debido empezar: en la nada.
Los animales con quien más se le pude identificar son la tortuga y el elefante. Por lo demás, no tiene especial amor por los animales: prefiere el zoológico humano.
Lo único que lo desespera de sí mismo es que, de cuando en cuando, muy raras veces, se ve sumergido por un mar de sensaciones y por un marasmo emocional que le hacen perder el control y temblar, como si de una crisis de epilepsia de tratara. Jamás encontró explicación a eso: es sólo tristeza acumulada, con la cual no quiere entrar en contacto. Él bien sabe que cuando los demás lo obligan a concientizar o a compartir la tristeza, se bloquea, pone la mente en blanco, y no piensa. Si lo obligan a ello, entra en una total confusión. No le gusta pensar. Si se piensa mucho, uno termina pegándose un tiro, así, por las buenas, sin más.
No sabe que ocurre precisamente lo contrario: pensar elimina los problemas. Por eso, la mayoría de los suicidios los cometen los Fortificadores. Y si no lo hacen conscientemente, lo harán quedándose dormidos al volante o pisando el acelerador, lo que les encanta.
Mientras pasa su vida sin pena ni gloria, el Fortificador paga las consecuencias de su decisión de vivirla a media luz: como no quiere pensar ni plantearse problemas, como no expresa rabia, como no tiene vida espiritual su cuerpo le pasa factura y se siente mal. Somatiza los problemas. Como la medicina actual no trabaja sobre las causas de las enfermedades sino sobre sus síntomas, le hacen exámenes y no encuentran nada. Por eso todos dicen que es hipocondríaco. Luego surge un bloqueo renal, o un cáncer linfático “imprevisible”.
Profesiones: Investigador. Caricaturista. Miniaturista. Jardinero. Monje de clausura. Reportero en las guerras. Circo. Payaso. Relojero. Ingeniero. Humorista.

F.E.E.: ( miedo inflado: apocamiento –rabia: culpa –tristeza: fatalismo) +amor +alegría + orgullo.

Fases de evolución tipológica:
FORTIFICADOR CONECTADO: FORTIFICADOR – CONSTRUCTOR.
Conserva las cualidades de su Mapa: Es fiel, discreto, intimista, amable, soñador, resistente. Es un caricaturista y un humorista nato. Es soñador, secreto, discreto, permisivo, paciente. Es muy agradecido y considerado, sacrificado, maduro, muy inteligente y trabajador. Es detallista, sobrio, austero, puro. Gran sentido de observación. Es capaz de ver lo ridículo de cada magnificación o descalificación. No da consejos a los demás. Es el menos propenso a contraer enfermedades graves ( porque su estructura reposa sobre tres emociones auténticas).
Además, se convierte en persona en toda su magnificencia, la norma y prototipo de lo posible humano. Luchador infatigable y humilde que construye, en el lugar y momento en el que esté, un oasis que sirva de referencia, modelo y norma para los demás. Es un líder auténtico que contagia optimismo y confianza a través del ejemplo personal. Un ser humano que irradia la alegría de la certeza de encontrar la frontera de lo posible y convertir el sueño en realidad. Un juez justo y firme. Un valiente. Un amigo verdadero. El eje y centro de la vida en sociedad.
Se sitúa con algo de recelo en el camino de la hiperconexión y de la trascendencia. Necesita ayuda, guía y modelaje para hacerlo. Se pone en el camino de un Brahms.
Profesiones: Juez. Legislador. Presidente. Poeta. Político. Organizador. Coordinador. Cantante.
F.E.E.: (miedo + rabia + tristeza) + amor + alegría +orgullo.
D.E.: ninguno.
Usa el 80% de energía innata y forma parte del 2% de la población de Fortificadores.

FORTIFICADOR PRECONECTADO: FORTIFICADOR-REVELADOR:
Es un genio de lo absurdo, de lo cómico, de lo caricatural, de lo surrealista. Es el paseante que todo lo ve y lo cuenta a su modo, sintético y percutante. Es un creador discreto y marginal (en el sentido de no estar en ninguna corriente). Vive en su burbuja de cristal.
Pero cree demasiado en el poder de la risa como arma de denuncia y para desenmascarar las injusticias. Teme la confrontación y la violencia. Se culpabiliza con los más manipuladores. Desconfía de todos y de sí mismo más que de todo. Tendencia al alcohol y a la anorexia. No acepta puestos de mando ni de responsabilidad.
Profesiones: Artista. Cómico. Cineasta. Periodista. Caricaturista. Biólogo. Escritor.
F.E.E.: (miedo – rabia (apocamiento) –tristeza (impotencia) ) +amor + alegría +orgullo.
D.E.: “Si no fuera por…” y “sí…pero”.
Usa el 40% de energía innata y forma parte del 15% de la población de Fortificadores.

FORTIFICADOR EN EL MAPA: FORTIFICADOR-FORTIFICADOR.
Corresponde en todo a la descripción del comienzo.
Usa el 30% de energía innata y forma parte del 10% de la población de Fortificadores.

FORTIFICADOR DESCONECTADO: FORTIFICADOR-REACTIVADOR:
Se atreve a acercarse a los demás, aunque se deja el pellejo en cada encuentro. Está lleno de piedad hacia los que sufren y de severidad consigo mismo. Es tierno y agradecido. Es absolutamente fiable y puede ser un gran artista. Valora la amistad por encima de todas las cosas de este mundo.
Pero es más vulnerable que nunca y es capaz de morir por un amor no correspondido. Sueña con un orden Reactivador conectado, pero no se atreve a creer en él. Es masoquista y elige mal a su entorno. Salva a Reactivadores y a Promotores disociados. Es infeliz y propenso a enfermedades neurológicas (epilepsia, esclerosis múltiple) y renales. No se mueve por temor a dañar. No confía en sí mismo.
Profesiones: Médico. Sacerdote. Confesor. Docente. Misionero. Artista.
F.E.E.: ( miedo inflado: intimidación –rabia:culpa –tristeza: masoquismo) –amor: desconfianza +alegría + orgullo.
D.E.: “Si no fuera por…” y “Sólo trato de ayudarte”.
Usa el 20% de energía innata y forma parte del 55% de la población de Fortificadores.

FORTIFICADOR PREDISOCIADO: FORTIFICADOR-PROMOTOR.
Es el hombre de confianza ideal para todo dictador, todo inescrupuloso.
Aterrado por un mundo sin amor, que ve como una jungla donde el más fuerte se traga al débil, renuncia a su esencia y se pone al servicio del más cínico. Es trepador, inescrupuloso y envidioso. Sube y luego se estrella aparatosamente. Es adicto a las anfetaminas, a la cocaína y al alcohol. Es propenso al cáncer, a leucemias, a espasmos circulatorios, a accidentes de circulación y a inversiones de patrones sexuales y sociales. Se somete a todas las corrientes de moda. Es hipocondríaco.
Profesiones: Mafioso. Policía inescrupuloso. Político. Corredor de moto, avión o coches.
F.E.E.: (miedo inflado: cobardía – rabia: fanatismo –tristeza: nihilismo) – amor: narcisismo –alegría: sacrilegio –orgullo: proselitismo. Además invierte el eje rabia-alegría.
D.E.: “Si no fuera por…” y “Cheque de goma”.
Usa el 3% de energía innata y forma parte del 15% de la población de Fortificadores.

FORTIFICADOR DISOCIADO: FORTIFICADOR-LEGISLADOR.
Es el soldado ideal de un grupo terrorista, es el kamikaze perfecto y el “mártir que muere en guerra santa. Es el verdugo frío de campos de concentración.
Mata a sangre fría y luego come y acaricia a su perro. No siente nada. Sólo lo excita el sadomasoquismo. Es un asesino a sueldo, un funcionario de la muerte, un carcelero. Está deshumanizado. Le encanta dar órdenes dictatoriales y militaristas. Puede sufrir un bloqueo renal o un espasmo coronario o pulmonar mortal. Se puede suicidar con deleite y de manera ritual (harakiri) en nombre de un arcaico y tribal código del honor.
Profesiones: Soldado. Policía de interrogatorios. Político. Verdugo. Mercenario. Kamikaze. Terrorista.
F.E.E.: ( fórmula letal: falso miedo inflado + falso orgullo inflado) e inversión de los dos otros ejes: amor en vez de tristeza: martirio, masoquismo y tristeza en vez de amor: necrofilia + rabia en vez de alegría: sacrilegio y alegría en vez de rabia: fanatismo e idolatría.
D.E.: “Si no fuera por…” y “Defecto”
Usa el –16% de energía innata y forma parte del 3% de la población de Fortificadores.

El Esplendor de lo Humano - Preciada Azancot
 
Extracto del libro “EL ESPLENDOR DE LO HUMANO”,  de Preciada Azancot
©Preciada Azancot

THE SPLENDOUR OF THE HUMAN BEING; fascicle 30: FORTIFIER TYPOLOGY

An extract from the book “THE SPLENDOUR OF THE HUMAN BEING” by Preciada Azancot
©Preciada Azancot

Dominant dimension: Rector-fear-touch, his skill.
Disconnected dimension: Vitaliser-anger-smell, his talent.
Prohibited dimension: Synthesiser-sadness-hearing, his vocation.
Healthy dimensions: Protector-love-sight.
Orienter-joy-sex.
Transformer-pride-taste.

Tipología MAT Fortificadora por Preciada Azancot

Tipología MAT Fortificadora por Preciada Azancot

Sensory perception of the Fortifier:

WHAT ARE WE GOING TO SEE? The geometrical shape that prevails in the Fortifier’s aesthetic is the octagon (face, bust, stomach, hands and feet).
The glands that respond to fear and that function with it are the suprarenal glands, and very particularly, the secretion of cortisone and adrenalin which govern the Fortifier’s body and way of being. Cortisone causes swelling, and excess adrenalin, a defensive position against life.
The Fortifier’s face is generally wider than normal. The skin, very fine and delicate, is smooth and tense, as well as soft. The excess of infiltrated water, doesn’t allow the bone structure or the muscle to be perceived, and the features are blurred, very subtle. They seem to have been drawn to then blur out. The forehead is smooth and reflects light like a mirror. There are no wrinkles or expression lines on the face, smooth and subtle. The eyes appear more sunken than normal and have little shine, as if looking inwards. The mouth is somewhat soft and he sucks his upper lip. The hair is fine and not very abundant, except in a few Fortifiers with an innate tendency towards the Constructor connection and who have hair just as profuse and thick as Constructors. But the immense majority of Fortifiers have hair as fine as their skin, very delicate, and become bald precociously, starting at the crown. The face is proportionally large.
The neck is wide and short. The body round and with a tendency to obesity since, on top of excess cortisone, the Fortifier has sadness prohibited and therefore a low functioning of the thyroids and the metabolism. Plus he has disconnected rage and doesn’t burn everything that he could. The result is a great tendency to put on weight, even if he doesn’t eat in excess. On top of that tendency, there is the great water retention in the tissues (stomach, feet and hands which swell easily, and a great propensity to sweat excessively). Delicate shoulders and a rather wide waist, rather prominent stomach and belly, arms and legs somewhat shorter proportionally to the bust, and very narrow hips.
The hands and feet, somewhat wide, have fingers that taper towards the top, much finer than at the base.
The Fortifier moves in a slow and restrained manner, as if in slow motion. He is a bit heavy where he treads. He seems a bit clumsy corporally.
He dresses very discretely, as if to go unnoticed, and takes care of his underwear, which can be of natural silk or satin. He uses navy blue and grey, which are discrete although sombre colours. He doesn’t like to draw attention. When he is in a group, he will place himself on its edge or outside of it.
He has very delicate eyesight and normally suffers from astigmatism. Fortunately it is not a frequent case, but most blind people are Fortifiers.
The Fortifier is very homely and he invented the word home. He likes houses that are humble from the outside and very sensual and rich inside, like Arab palaces. He accumulates a lot of objects because he is sentimental, and keeps the grandparents’ locket. Plus he buys a lot of oriental carpets, silks and brocades, wood and embossed leathers, glittering coppers. He also likes porcelains and figurines. His house in general is overloaded and, for aesthetes, of dubious taste. He has a predilection for pastel colours in decoration. He tries to avoid black, but it is abundant in the decoration of his living spaces. He likes navy blue. He also collects dolls, cuddly toys and miniature cars. He likes intricate gardens, bonsais and fountains. He would love to have a maze in his garden.
The Fortifier is of medium stature and looks a bit stocky. Peruvian Indians are an excellent prototype to give an idea of this typology’s aesthetic.

WHAT ARE WE GOING TO HEAR? The Fortifier is very timid and speaks as little as possible. When he does, he lowers the volume of his voice, which has a deep timbre. In the dissociation phase, the voice becomes fluted and screechy. The Fortifier’s rhythm in speaking is slow and he has a tendency to repeat the words he wishes to emphasise. When asked a question, he takes an infinite time to answer and does so blushing and feeling clumsy.
The Fortifier is an essential being in everything and he likes to choose his words. When he does, he is very impressionistic and one can see that his inner world is basically governed by sensations. Not by ideas, or concepts, or emotions. By sensations. That’s why his language can be as fine as a painting by Monet. In the passage of the Little Prince with the Fox, the latter is a standard Fortifier who can give us a very precise and sensorial idea of this typology.
Although the Fortifier has achieved inner silence much more and better than any other typology, he lives surrounded by strident and aggressive music at full volume, which he needs in order not to think. He also likes the noise and agitation of the street, since concrete is his natural setting.
The Fortifier is not particularly attracted by culture, at least formalised. He prefers live culture, in the making, in the city. He is very curious and is the stroller par excellence. He passionately observes the people who surround him. This is his favourite source of culture.
The Fortifier has the best sense of humour. He captures the ridiculous side of situations that we see as normal and that, for him, are surrealistic. He also cultivates black humour. He tells jokes extraordinarily well.

WHAT ARE WE GOING TO TOUCH?
The Fortifier hates being touched and never dares to touch other people. In that he gets on well with Reactivators. But only where touching is concerned, because he is horrified by Reactivators’ emotional outpourings. The Fortifier’s skin is damp, because he sweats a lot. And the flesh is soft. If you press his skin, the flesh will be marked, with white marks where the fingers sunk in.
Although he doesn’t have a single blemish or wrinkle, the Fortifier always seems older than he is. That is up to the age of fifty, when he starts rejuvenating and looking younger than it says on his identity card.
The Fortifier is not very tolerant of extreme temperatures and suffers a lot from both the cold and the heat.
He has very sensitive skin and suffers from skin eruptions and allergies very easily.

WHAT ARE WE GOING TO TASTE?
The Fortifier loves eating. He eats a lot and well, and he invented stews cooked lovingly for hours over the fireplace. He loves sponge cakes, and fairy cakes and all sorts of pastas. He knows everything about home-made liqueurs and infusions and also about jams and crystallized fruit. He eats everything avoiding only raw meat and fish, although if they are accompanied with seasoning and sauces, he will also eat them. He often chooses to be a vegetarian.
The Fortifier is an excellent cook, careful, loving, patient and fairly imaginative. It relaxes him to cook and he never gets bad tempered if food must be prepared for twenty people. He is a master of confectionery. And he dies for sweets. He prefers to refuse to have dinner as long as he can eat two desserts.

WHAT ARE WE GOING TO SMELL?
The Fortifier, since he sweats a lot, has to wash more than the average person. His skin smells of moss and of earth recently wet by tropical rain. He is not very olfactory, because his rage is disconnected. Body odours don’t tend to disgust him.
However, he is the one who most likes perfumes. He adores them. He collects them, as well as all essences for the bath and also incense, which he frequently burns to scent his home. Giving a Fortifier a perfume as a gift is to get it right for certain. He likes all of them, floral and organic, herbal and mineral. The Fortifier is very sensory and uses each and every one of his senses with delight. That is the base and root of his enormous sensuality.

WHAT ARE WE GOING TO PERCEIVE SEXUALLY?
Of among all the typologies, it can be said without fear of error, that the Fortifier is the best of lovers. He loves making love and has no manias or special preferences. In general, he is basically heterosexual, but can, out of his insatiable curiosity, have one or several relations with people of his own sex. He has no taboos.
He is discrete and doesn’t seduce wherever he goes, like the Promoter. He is fairly faithful when he is in love, at least in the beginning of a relationship.
He is a meticulous and patient lover, and knows how to control himself and wait for his lover to have as many orgasms as possible before thinking of himself.
Plus he loves the slow and subtle rhythms of the oriental style and is adept at tantra even without knowing it.
For him, sex is fundamental, and he can remain with an unsuitable partner perfectly well as long as sex is satisfactory. He likes sex in itself and doesn’t need, like the Reactivator, to be in love in order to have sexual relations with somebody that he likes. And he has a taste for sex that fairly resembles his taste for food: he likes all types of people.
His choice of partner is very conservative. The Fortifier is terrified of falling hopelessly in love, since he associates the true and great love with death: he believes that if he loses that great love, all he will have left to do is commit suicide. Therefore, he protects himself from that great love by marrying people of his same typology. The Fortifier is the only one to do so. He is so afraid of difference, because he associates difference with potential conflicts and tensions, that he prefers to be alone with himself, with somebody just like him. Almost no Fortifier chooses his cosmic partner, a Legislator. He prefers to avoid risks. Then he dreams of Tristan and Isolde.

Structural analysis of the Fortifier:
The very dominant dimension in the Fortifier is the Rector and fear. A Fortifier is afraid of practically everything. He is afraid of change and he is afraid of habit, he is afraid of people and he is afraid of animals. He is afraid of the emotions above all, because it seems to him that people are irrational and don’t know how to control themselves. He does. Controlling himself is what he knows how to do best. He controls himself in such a way, and puts on such an impassive face, that nobody can ever guess what he feels. And he hates people asking him. “The usual, as normal” is his favourite reply in such cases.
On top of authentic fear, which he has at 100%, he experiences fear instead of rage, and also, fear instead of sadness. Meaning that he is almost always in that emotion. And, as if that were not enough, he loves to watch horror movies and to press hard on the accelerator. That way he’s in his element.
His rage is disconnected. If somebody attacks or manipulates him, he will feel fear. Then he will turn his legitimate rage against himself and will feel blame. The guilt complex is a Fortifier’s invention. He feels guilty if something doesn’t go well, if something goes wrong, if it rains and he is with somebody, if somebody trips over, if somebody leaves him, if he gets bad results. Always and in the most unexpected situations. Fear and guilt are his two existential emotions.
He finds rage grotesque. Plus, it is the emotion that can least be controlled. That’s why it horrifies him. He represses it in such a way, that his need for human rage ends up generating a fantasy that terrifies him in the extreme: he believes that if he feels rage he will be capable of assassinating. He believes that he carries an assassin inside and that is why he doesn’t express rage. He doesn’t even allow himself to feel it. He replaces it with guilt. Or with fear.
Since his Vitaliser is disconnected, his corporality leaves a lot to be desired: he is clumsy and slow in his movements. He is afraid of being ridiculous if he allows his body to act. That’s why few practice sport and almost none dance. Fortunately, they make love.
His Synthesiser and sadness are prohibited. He doesn’t think. He very easily falls into confusion and can fall asleep in the most unlikely situations. He would love to be able to understand the causes of everything that exists in the world. That is Nirvana for him, that is the impossible goal that he is anxious to reach, yes, but on condition of not feeling the emotions, of not questioning his loved ones, and of not breaking with routine or what is established. In other words, never.
His Protector is very good, and he is a loyal and reliable friend. He is very kind, supportive and understanding. On condition that he doesn’t have to choose, doesn’t have to say “no”, doesn’t have to put his neck on the line. Love is intact, yes, but conditioned by so much fear and so much guilt, that he prefers to dedicate himself to something else and flees commitment.
Joy, yes, is the best of his emotions. It is fantastic whenever it’s a question of enjoying every pleasure. In that, he is the first to arrive and the last one to leave. But if we consider the high function of joy, spirituality and religiousness, we find that the biggest atheist of all the typologies is precisely the Fortifier. He has seen so much foolishness and so much blood spilled in the name of gods that he has never been able to touch personally, that he prefers to renounce and to think that all that about believing in god is for madmen and that he is sane and doesn’t believe in anything. Even in the most extreme cases, in the culmination phase, for example, we find Buddhism, which does not experience god, but tends towards the total sadness of disappearing, the dilution in Nirvana.
Pride, in principle, is one of his intact emotions and his Transformer is of a good size. The Fortifier is very witty, very creative, very imaginative. True. But the Fortifier is not an authentic creator, because he lacks two essential things for it: the rage to emphatically discount what is no good and the passion to put his neck on the line down to the last consequences, in other words, radicalism and the thirst for the absolute.
For certain, the Fortifier has the most solid structure of all the typologies, since it is based on three healthy dimensions. But the excess of fear and the lack of rage, as well as the prohibition of sadness (the only emotion that allows us to think) reduce the overall tone and stature. The Fortifier flies low, because otherwise he gets vertigo. Once he has passed hyperconnection, he will become an eagle and a titan. But that also happens to the rest of us.

Emotional engineering of the Fortifier:
(inflated fear: timidity – disconnected rage: guilt – sadness: fatalism, defeatism) + love + joy + pride.
The Fortifier, whom we are looking at last after describing all the other typologies, best illustrates the absurdity of them all: here is the strongest, since his structure rests on three healthy dimensions, who feels, presents himself and acts as if he were the weakest. The sensation of insignificance in the face of omnipotent giants impregnates his entire behaviour. Here the story would be of Gulliver in the kingdom of giants.
Indeed, that sensation of being handicapped in what is precisely our unquestionable strength: our skill, our talent, our vocation, which we have, all of us, developed in our mother’s uterus, with the miserly means within our reach in a time and place where the other, our mother, had the power of life or death over us, should precisely make us reflect and react.
Without looking for responsibility where it doesn’t exist, and due to our condition of mammals, we have lost contact with our Centre at a time when we didn’t even have a brain to think.
But there is the positive side, which is no small feat: we have managed, all of the earth’s mammals, to develop a counterweight, with our scarce and limited resources as a human foetus, to manufacture ourselves a skill, a talent, and a vocation that give us back our plenitude at the precise moment of our birth. The Fortifier remained attached to that memory which he transforms into existential nostalgia.
It is that above all else which it terrifies the Fortifier to think about, because if he allowed himself to do so, he would go direct to the cause and solution of the problems, and then stop being passive.
And that is the talent and vocation of the Fortifier: to realise this first with sadness, then with liberating rage, to access the pride of being everything that each one of us was born to be. If that talent and vocation is not assumed, and transformed into a panic of personal insignificance, into a panic that none of us had even as a one-day old embryo, it is not surprising that the strongest should appear the weakest, since everything, in a typological world, is upside down.

Archetypal beliefs of the Fortifier:
The Fortifier, as could not be otherwise, also has his own personal god, whom he venerates. It is Achilles. His rage was about to lose his army. Son of a king and a goddess, he is the innocent cause of a dispute between his father and his mother, where he loses his mother and is entrusted to a centaur. Bathed by his mother in an infernal river to make him immortal, these waters did not touch the heel through which he is mortal and vulnerable. Perfectly trained in the arts and in combat, he was an invincible hero. Warned of the danger of going to war in Troy, he decided to confront the danger, although disguising himself several times and concocting several stratagems to escape his destiny. Even with his divine armour he was reached by an arrow to his heel and died.
This certainly resembles the history of the typologies, the Achilles’ heel being our dominant emotion! But, of course, if we consider that the divine armour is any of the archetypes of the typologies and not the Centre, the axes and the sequence, we will be lost, since “what is not” is a cause only of authentic fear. That way there is no possible escape.
Identified with the hero Achilles, the Fortifier also has, as could not be otherwise, two existential beliefs:
The world is a jungle (from which we have to hide beneath the veil of invisibility).
Nothing can change (you end up being caught anyway).
His Existential Drama E.D. is: “If it weren’t for…” Convinced of his impotence and insignificance, the Fortifier passes the buck so as not to think and thereby not find options so as not to express rage and say no. That way he maintains his perennial feeling of blame, since the feeling of blame is based on the belief that there is always a culprit. If he doesn’t find one within, because he is innocent, he searches for one outside and thereby justifies is immobility. If it weren’t for the politicians, for his mother in law, for the boss, for immigrants, etc., how easy living would be! That way he remains still, and, the strongest, presents himself as the greatest impotent victim.

Psychological profile of the Fortifier typology:
The Fortifier has a human quality as extraordinarily high as the Reactivator’s. But his existential decision is the opposite to the latter’s: whereas the Reactivator boldly takes the plunge, ignoring all the real dangers, the Fortifier hides inside his shell and displays a banner that reads “there is nobody, there is nothing in here”. Where the greatest reserve of respect, sensitivity, strength, and subtlety of the human being exists, there seems to be a great void, an authentic desert.
The Fortifier is considerate and respectful. He never invades the territory, belongings or inner being of anybody, even if he is invited to do so, like the Promoter or the Reactivator; even if the other doesn’t mind, like the Constructor or the Revealer. He treats everybody as if they were Legislators.
But he doesn’t apply the same treatment to himself. He swallows bullshit without complaining. Although he is very proud and the most sensitive of all, it even seems sometimes that he has no dignity. He can be told, or at least everybody else thinks that way, anything and in the crudest ways. Because he totally controls his anger. Because he is exceedingly polite and hates to hurt anyone, everybody believes that he has no sensitivity. As a child, he sometimes had brutal parents who abused him physically and, since he didn’t cry or get angry, they deduced that he was a masochist and would routinely beat him, so that he would remain calm.
But what few know is that the Fortifier has the memory of an elephant and doesn’t forget a single thing that is done to him. He doesn’t forget the good things, for which he remains indebted for life, or forget the bad ones. But the latter only confirm his existential belief that the world is a jungle and that we are all that inconsiderate.
The Fortifier sees himself as the most mature and realistic of all human beings. The rest of us are so dominated by our passions and emotions, that we do not realise the ridiculous situations in which we continuously find ourselves. Others see him as a dreamer, in the clouds, and very insensitive.
The Fortifier has more fun in life than any of the rest of us. To do this he only needs to observe us. He has an outstanding capacity of observation and a gift for caricature and a sense of humour that would dissuade many from playing clever with him. He tears up his caricatures, unless he is pre-connected and works as a comedian, at which he is brilliant. Others believe that, simply, he didn’t see anything, he didn’t think anything. Everyone behaves with him as if he were transparent. That is what the Fortifier most wants on the other hand. And he achieves it, doesn’t he just! That way he can continue to have fun with the grotesque show that the rest of us put on.
The Fortifier is not proud. He rather tends to undervalue himself in everything, except in one thing: he is proud of his self-control. He can and does put on a statue-like and impenetrable face, he can control his emotions and his sensations, and even the beat of his own heart.
The Fortifier is very sensitive, as we already saw, very sensory, yes, but also extremely intelligent. He doesn’t express it, sometimes out of fear of standing out and being saddled with a responsibility or a commitment, sometimes so as not to offend others’ dimwittedness.
The greatest challenge, the greatest passion of the Fortifier is to control and understand time. Not space. Because space, he already decided, for once and for all, not to occupy. That’s why his body protests and puts on weight, in order to occupy its own space. But time, in all its forms, is his existential preoccupation. He achieved inner silence, that silence that we all seek and that the Legislator never finds because he is besieged by internal dialogues. He doesn’t understand how others become agitated and enter into dialogue with internal ghostly figures who demand from them notoriety, recognition, fame, compliments, affection, gods, competitions. For this reason, the Fortifier considers himself to be the only sane person in a world of madmen. And he is grateful for the luck of being in such an entertaining world, where it is sufficient to take a peek at a street, a train, a plane in order to watch the procession of the zoo of human passions.
Time is experienced by the Fortifier with delight: second by second, sequentially, in which each second is unique and different and, at the same time, as if all of his lifetime and all of humanity’s time could be condensed into a single second, unique and identical to itself. It can be said that the only one to experience INMORTALITY day by day and hour by hour is the Fortifier. Just as the Reactivator experiences infinity step by step and even in total immobility. Others believe, and are irritated by it, that the Fortifier is a rock and never changes in anything.
The Fortifier suffers. Moreover, a lot. He suffers for the surrounding loutishness. He suffers for everyone’s brutality. He suffers for perennial injustice. He suffers for the lack of compassion that makes his extremely tender heart weep. He suffers for the relationships of power that appear to drive all humans mad. He suffers for diseases, hunger and miseries. And, in order to do his bit to improve the world, the one he dreams of, he conforms himself with not having any needs, with not needing anything material, or emotional, or much less spiritual. He is sober as a camel and trained in crossing deserts, like one. With the difference that he carries the only oasis that he needs on him: it is his armour, which he uses to deceive the world about his alleged weakness. That is, for the Fortifier, being truly strong. And being wise.
As a supreme display of his wisdom, the Fortifier doesn’t need god. While others kill themselves daily in the name of increasingly grotesque gods, in his view, he decided that god never existed. Not because the world is badly made, since he has loads of fun living and is very long-lived, but because nobody needs him. He sees god as the father or the mother that we all search for to be their protected children. He has always been an adult and has such a memory of his childhood and of his parents that, frankly, he would prefer to stop living before returning to that nightmare.
The relationship that the Fortifier has with rage is one of total scorn. He sees it as a total lack of self-control, in other words, maximum decadence. He doesn’t realise at all that the guilt, with which he lives minute by minute and believes is inherent of “normal” existence, is anger unchannelled and reverted against himself. When he is told this, his eyes pop out of their orbits in amazement: Is it possible to live without guilt? If he displays rage, will he not let out the assassin inside? Won’t it dominate him completely? And, before thinking about the answer, he flees. “One shouldn’t listen to madmen”. And he continues his placid stroller’s walk. He believes that non-violence is the key and the solution to all the world’s evils.
However, sadness, he believes, is his Achilles’ heel. In the face of it he feels weak and disarmed. He cannot tolerate it. As soon as he loses anything or anything is lost, he feels terror: if something deteriorated, if something was lost, the catastrophe he always feared will happen: everything will be lost, everything. The whole world will end. Then he feels guilty: it was his fault, for not being sufficiently alert that thing was lost. And following an exhaustive self-examination, and not finding any fault with himself, he finds a culprit outside and resorts to his Existential Drama: “If it weren’t for…” and calms down.
As we can see, the Fortifier’s inner life is very intense and rich except that it isn’t reflected in anything outside, and, for others, unless it is a dear child or a baby, the truth is, that if he didn’t exist, he wouldn’t be missed. With that the Fortifier, who likes to follow the crowd, would agree. In any case living is a farce or a dream, or a karmic misunderstanding. Nothing more.
As a parent, the Fortifier is marvellous. He doesn’t castrate or interfere in his children’s development, or in their originality and personality. What happens is that few Fortifiers wish to have children, because of the lack of meaning of life. And, those who do, have such slow sperm, so curbed by fear, that they don’t reach the ovule. Sterility is, more often than not, a Fortifier phenomenon. They need to connect rage and sadness to resolve it.
As a house owner he is very homely and likes to gather his loved ones inside. He is attentive to detail, patient, indulgent, and loves to see the variety and diversity of human prototypes. Home-made food is eaten, cooked very lovingly for hours and hours. He likes offal, lentils, candied dishes, simple home-made desserts, and cooks very well. He is not very imaginative, and, sometimes, a bit mean.
For him the family, tradition, and customs are very important. They give him safety and he only counts on them in this jungle of a life.
He tends to placidly marry somebody of his own typology, with whom he will never have any conflict, since they see life the same way. He will live by her side, perhaps have children whom he will adore, age, occasionally have a very exotic and dangerous affair, which will make him value his home even more, and will die. And that’s all. Everything ends where it never should have started: in nothing.
The animals he can best be identified with are the tortoise and the elephant. Otherwise, he doesn’t have a particular love for animals: he prefers the human zoo.
The only thing that despairs him about himself is that, from time to time, very rarely, he feels overwhelmed by a wave of sensations and an emotional paralysis that make him lose control and start to shake, as if it were an epileptic attack. He never found an explanation for that: it is only accumulated sadness, which he doesn’t wish to make contact with. He knows well that when others oblige him to become conscious of or share his sadness, he becomes blocked, his mind goes blank and he doesn’t think. If he is forced to do so he will enter total confusion. He doesn’t like to think. If one thinks a lot, one ends up shooting oneself in the head, for no reason, just like that.
He doesn’t know that precisely the opposite happens: thinking eliminates problems. That is why, most suicides are committed by Fortifiers. And if they don’t do so consciously, they will do so by falling asleep at the wheel or treading hard on the accelerator, which they love doing.
As their life passes by without pain or glory, the Fortifier pays the consequences of deciding to live it in a half light: since he doesn’t want to think or resolve problems, since he doesn’t express rage, since he has no spiritual life his body makes him pay the price and he feels bad. He somatises problems. Since current medicine doesn’t work on the causes of diseases but on their symptoms, they examine him and don’t find anything. That’s why everybody says that he is a hypochondriac. Then a kidney failure or “unforeseeable” lymphatic cancer appears.
Professions: Researcher. Caricaturist. Miniaturist. Gardener. Cloister monk. War reporter. Circus. Clown. Watchmaker. Engineer. Humorist.

S.E.F.: (inflated fear: timidity – rage: guilt – sadness: fatalism) + love + joy + pride.

Phases of typological evolution:
CONNECTED FORTIFIER: THE FORTIFIER – CONSTRUCTOR.
He retains the qualities of his Map: he is faithful, discrete, intimate, kind, dreamy, and resistant. He is a born caricaturist and humorist. He is dreamy, secret, discrete, permissive, and patient. He is very grateful and considerate, self-sacrificing, mature, very intelligent and hardworking. He is attentive to detail, sober, austere, pure. Great sense of observation. He is capable of seeing the ridiculous of every magnification or disqualification. He doesn’t give others advice. He is the least prone to contracting serious diseases (because his structure rests on three authentic emotions).
Plus, he becomes a person in all his magnificence, the standard and prototype of what is humanly possible. A tireless and humble fighter who builds, in whatever time and place he is, an oasis that serves as a reference, model and norm for everybody else. He is an authentic leader who spreads optimism and trust through personal example. A human being who irradiates the certainty of finding the barrier of what is possible and making dreams a reality. A fair and firm judge. Brave. A true friend. The axis and centre of life in society.
Sometimes he places himself reluctantly on the path to hyperconnection and transcendence. He needs help, guidance and a model to do so. He places himself on the path of a Brahms.
Professions: Judge. Legislator. President. Poet. Politician. Organiser. Coordinator. Singer.
S.E.F.: (fear + rage + sadness) + love + joy + pride.
E.D.: none.
He uses 80% of innate energy and forms part of 2% of the population of Fortifiers.

PRECONNECTED FORTIFIER: THE FORTIFIER –REVEALER:
He is a genius of the absurd, of what is comic, a caricature, surrealistic. He is the passer-by who sees everything and tells it in his own way, synthetic and striking. He is a discrete and marginal creator (in the sense of not belonging to any trend). He lives in his glass bubble.
But he believes too much in the power of laughter as a weapon for denouncing and unmasking injustice. He fears confrontation and violence. He feels guilty with the most manipulative. He mistrusts everyone and himself more than anything. Prone towards alcohol and anorexia. He doesn’t accept positions of control or responsibility. And if he does accept them, he distances himself from them, he bends over, because he doesn’t dare to express rage or to expresses sadness for losing essential and sensitive parts of life.
Professions: Artist. Comedian. Film-maker. Journalist. Caricaturist. Biologist. Writer.
S.E.F.: (fear – rage (timidity) – sadness (impotence)) + love + joy + pride.
E.D.: “If it weren’t for…” and “yes… but”.
He uses 40% of innate energy and forms part of 15% of the population of Fortifiers.

MAP FORTIFIER: THE FORTIFIER –FORTIFIER.
He corresponds in everything to the description at the beginning.
He uses 30% of innate energy and forms part of 10% of the population of Fortifiers.

DISCONNECTED FORTIFIER: THE FORTIFIER – REACTIVATOR:
He dares to approach others, although he leaves his skin in every encounter. He is full of mercy towards those who suffer and of severity towards himself. He is tender and grateful. He is absolutely reliable and can be a great artist. He values friendship above everything else in this world.
But he is more vulnerable than ever and is capable of dying for a love not corresponded. He dreams with a connected Reactivator order, but doesn’t dare to believe in it. He is masochistic and chooses those around him badly. He rescues dissociated Reactivators and Promoters. He is unhappy and prone to neurological (epilepsy, multiple sclerosis) and kidney diseases. He doesn’t move for fear of hurting. He doesn’t trust himself.
Professions: Doctor. Priest. Confessor. Teacher. Missionary. Artist.
S.E.F.: (inflated fear: intimidation – rage: guilt – sadness: masochism) – love: mistrust + joy + pride.
E.D.: “If it weren’t for…” and “I’m only trying to help you”.
He uses 20% of innate energy and forms part of 55% of the population of Fortifiers.

PREDISSOCIATED FORTIFIER: THE FORTIFIER – PROMOTER.
In this phase, his back is turned on his real self, and what is even more alarming, he believes that he is in top form and very dynamic. He feels joy at fleeing forward instead of sadness for now losing everything that is saveable and valuable in life. Also, and this is the greatest evidence that he has his back turned on his being, he becomes cynical with the best and shows off about being the “sceptical” realist instead of being ashamed of it, since placing one’s own stature and the measure of what one is capable of understanding as a barrier and benchmark of what is possible and imaginable is bordering on pathetic, especially in somebody so little inclined to arrogance, in somebody of such a patient and human nature.
In the hypothetical case of being 100% in Promoter pre-dissociation, we would have the following absurd scenario:
The ideal henchman for any dictator, anyone without scruples.
Terrified by a world without love, which he sees as a jungle where the strongest swallow the weakest, he renounces his essence and puts himself at the service of the most cynical. He is an unscrupulous and envious social climber. He rises and then crashes spectacularly. He is addicted to amphetamines, cocaine and alcohol. He is prone to cancer, leukaemia, circulatory spasms, traffic accidents and inversions of sexual and social patterns. He submits to all the fashionable trends. He is a hypochondriac.
Professions: Mafiosi. Unscrupulous policeman. Politician. Motorcycle, plane or car racer.
S.E.F.: (inflated fear: cowardice – rage: fanaticism – sadness: nihilism) – love: narcissism – joy: sacrilege – pride: proselytism. Plus he inverts the joy-rage axis.
E.D.: “If it weren’t for…” and “Rubber cheque”.
He uses 3% of innate energy and forms part of 15% of the population of Fortifiers.

DISSOCIATED FORTIFIER: THE FORTIFIER – LEGISLATOR.
This phase is the most tremendous and damaging since, on top of having is back turned on his being, the person is pre-psychotic, immerse in his “lethal formula” of false fear (instead of rage) plus false pride (of accepting as the norm what is most inverted and profaning the surroundings, so as to feel “safe”.
In the improbable case of being 100% like this, we would have the following profile: Although it is necessary to clarify that there are dissociated people who damage themselves exclusively inwards and others do so more outwards, damaging preferably others:
He is the ideal soldier of a terrorist group, the perfect kamikaze and the “martyr” who dies in the holy war. He is the cold executioner of the concentration camps.
He kills in cold blood and then eats and strokes his dog. He doesn’t feel anything. He is only excited by sadomasochism. He is a contract killer, a civil servant of death, a jailer. He is dehumanised. He loves giving dictatorial and militaristic orders. He can suffer a kidney failure or mortal heart or lung spasm. He can commit suicide with pleasure and in a ritual manner (hara-kiri) in the name of an archaic and tribal code of honour.
Professions: Soldier. Interrogator. Politician. Executioner. Mercenary. Kamikaze. Terrorist.
S.E.F.: (lethal formula: false inflated fear + false inflated pride) and inversion of the other two axes: love instead of sadness: martyrdom, masochism and sadness instead of love: necrophilia + rage instead of joy: sacrilege and joy instead of rage: fanaticism and idolatry.
E.D.: “If it weren’t for…” and “Defect”
He uses–16% of innate energy and forms part of 3% of the population of Fortifiers.

The Splendour of the Human Being - Preciada Azancot

An extract from the book “THE SPLENDOUR OF THE HUMAN BEING” by Preciada Azancot
©Preciada Azancot

EL ESPLENDOR DE LO HUMANO, entrega 29: TIPOLOGÍA REVELADORA

Dimensión dominante: Vitalizador-rabia-olfato, su competencia.
Dimensión desconectada: Sintetizador-tristeza-oído, su talento.
Dimensión prohibida: Transformador-orgullo-gusto, su vocación.
Dimensiones sanas: Protector-amor-vista.
Orientador-alegría-sexo.

Tipología MAT Reveladora por Preciada Azancot

Tipología MAT Reveladora por Preciada Azancot

Percepción sensorial del Revelador:
¿QUÉ VAMOS A VER? La figura geométrica dominante en la percepción visual del Revelador es el óvalo: rostro, busto, glúteos, manos y pies.
La glándula que trabaja con la rabia es el hígado, que segrega bilis y que condiciona también todas las funciones digestivas: estómago, intestinos, ano. El Revelador corresponde en mucho al temperamento “bilioso” clásico.
La estética corporal del Revelador se ajusta en todo al canon griego clásico: el rostro óvalo, de proporciones griegas armoniosas, el cuerpo atlético y delgado, la especial forma del músculo que sale de la cintura y baja hasta debajo de los intestinos en forma de uve, los muslos finos y piernas estilizadas, los hombros armoniosamente anchos, sin estridencias, los pies bonitos y las manos sensuales que combinan lo perfecto del adulto con la reminiscencia de lo enternecedor del infante, todo en el cuerpo del Revelador es armonía, vitalidad y esbeltez. Tiene el aspecto de un felino en sus movimientos armoniosos y sensuales, perezosos y poderosos, siempre listo para saltar elásticamente. Está suelto porque confía siempre en la potencia de su cuerpo y parece hasta desgarbado e indolente porque “es así” de felino y no hace ningún esfuerzo para controlar su porte ni sus movimientos. Es exactamente igual de gracioso y de ágil que una pantera o que un gato.
Su rostro, muy armonioso, es perfecto de proporciones según los cánones griegos: frente despejada pero de altura ideal, ojos más bien grandes y abiertos, sin excesos, nariz muchas veces griega que sale más directamente de la frente y tiene una graciosa torcedura para romper la rectitud romana, boca inquieta y muy móvil que tuerce y mueve todo el tiempo de manera sensual. La expresión que más distingue el rostro del Revelador es el brillo travieso de la mirada, siempre alerta y dispuesta a mofarse de los demás, y la boca que él levanta en una de las comisuras, como sonriendo, mientras que la otra comisura baja despectivamente, como burlándose de todas las situaciones de manera desafiante. Por lo demás, insistiremos de nuevo sobre la soltura y la gracia de ese cuerpo elástico e hiperpresente para el cual la ley de la gravedad no parece existir. También tienen un sentido increíble del equilibrio y ponen nerviosos a los demás mientras sortean el tráfico de automóviles, por ejemplo, pareciendo que van a ser pillados en cualquier momento, lo que nunca ocurre. Vales decir que el Revelador ES un cuerpo ante todo. Un cuerpo hiperpresente que él pone a prueba constantemente. Y disfruta máximamente de él, corriendo, saltando, tirándose en posiciones raras que requieren un alto control contorsionista y asombran a los demás. Y también son indolentes y sueltos por exceso de confianza corporal. Son felinos humanos.
Se visten igualmente de manera suelta e informal. Ellos inventaron los tejanos, que son su uniforme para todo. Odian el traje y la corbata, que les corta la naturalidad y coarta su sagrada libertad. También les gusta las zapatillas deportivas, que pueden combinar con sus tejanos ou una chaqueta de esmoquin para las grandes galas. Sólo vestidos así son ellos mismos. Si no, parecen disfrazados y protestan. Usan preferentemente el azul, el rojo y el negro.
Su casa es también muy informal y raras veces se ocupan de decorarla. Dejan eso a su familia o a su pareja. Si deben hacerlo, escogerán una mezcla de muebles baratos y prácticos mezclados con objetos étnicos, pero dejarán su casa a medio amueblar. Raramente terminan lo que empiezan, por lo demás. Se aburren a medio camino, en cuanto hay que hacer un esfuerzo para persistir. Ya no les “apetece” continuar. Todo lo que hacen es si y cuando “les apetece”. Son bastante indolentes e irritan, por ello, a los demás. Y eso es sólo una de las múltiples manifestaciones de su orgullo prohibido: así no terminan ni se lucen ni se sienten orgullosos de una obra acabada.
No son glamurosos ni coquetos, pero sí sensuales, y muestran su cuerpo desnudo con total inocencia y falta de pudor. Son naturistas natos.
El Revelador es de estatura medio-alta.

¿ QUÉ VAMOS A OÍR? Poca cosa en realidad, y nada excesivamente coherente. Le da pereza hacer discursos y, para él, hacer un discurso es terminar una frase. La empieza, sí, con harta dificultad, usando cantidad de muletillas como “¿bueno..este…ya sabes..”, y te deja a medias, sin terminar su idea. El esfuerzo de entenderle y de completar sus frases nos corresponde a nosotros, los demás. Además habla bajo, de manera casi inaudible, y, por añadidura, en vez de enfatizar las palabras importantes y alzar la voz, las deja para el final de la frase y se traga las palabras. Es otra muestra irritante de su forma de comportarse con los demás, pero que es fácil descodificar como otra prueba más de su orgullo prohibido. Además es muy informal y hasta grosero, pues usa cantidad de tacos y de palabras soeces.
Los Reveladores son los más grandes amantes de la cultura y de la literatura. Nadie lo diría al oírlos hablar. Aún si son escritores maravillosos o grandes poetas, hablarán como un parvulo oa un analfabeto.
No les molesta los ruidos y hacen ruido. Es a ellos a quienes hay que reclamar más cuando somos sus vecinos y nos salta una música de rock a las tres de mañana, a todo volumen. La música más reveladora es de ritmo quebrado, con profusión de batería y de percusión: el rock y la música disco. También la música africana, comenzando por el jazz, y hasta los tambores más salvajes.

¿ QUÉ VAMOS A TOCAR? Al Revelador no le importa tocar ni ser tocado. Le da igual. No le confiere al tacto una importancia especial, salvo cuando se trata de algún fetiche que guarda y acaricia desde niño, suave y felpudo. Le gustan las alfombras orientales porque son gustosas y de coloridos divertidos, y se tiran indolentemente sobre ellas, a cuerpo desnudo, porque eso sí les apetece.
La piel del Revelador es suave y de grosor medio. Es agradable. Sufre mucho del calor, que no aguanta. Se asfixia literalmente en verano. Tolera mejor el frío aunque no le gustan las temperaturas extremas. Para extremista, ya está él.

¿ QUÉ VAMOS A GUSTAR? Al Revelador no le gusta comer: es como un niño a quien hay que distraer y divertir para que coma. Come poco y le aburren las comidas formales de mesa y mantel. Prefiere el picoteo de tapas y raciones de croquetas, pescaditos fritos, embutidos y quesos que puede pinchar con un tenedor o coger con los dedos. Le gusta la comida basura porque es rápida y divertida. Además como es indisciplinado para todo, prefiere picotear cuando tiene hambre y dejar de pensar en algo tan aburrido y repetitivo como la comida. Cuando tiene hambre, no la siente. Espera a tener una lipotimia o un mareo para caer en la cuenta de que se saltó una o varias comidas.
Hay pocos cocineros Reveladores, salvo si alcanzaron su conexión. Cocinar es una pérdida de tiempo y prefieren llamar por teléfono y encargar una pizza o comida china. Les encantan los bocadillos. Les gusta beber cerveza y vinos y también cosas más fuertes, como cubas libres, tequila o margaritas . Pueden beber y fumar demasiado.

¿ QUÉ VAMOS A OLER? El Revelador es sumamente olfativo y puede reconocer a la gente por su olor corporal aún con los ojos vendados. Se sorprende cuando lo constata, pues no había caído en lo olfativo que es. Y eso es debido a que es tan sensible a los olores, que sabe desconectar su olfato en todos los lugares que huelen mal. Y, para él, son los más. Su olor preferido es el jazmín y la hierbabuena y también el olor a café recién preparado.
Ellos tienen un olor corporal felino: huelen a cachorro de león.
El Revelador, como es el más rebelde e informal de entre las tipologías, tarda mucho en adquirir hábitos de higiene escrupulosos. Descuidan el lavarse muy a menudo o se saltan gustosos el cepillado de dientes. Cuando se lavan, prefieren la ducha expeditiva, pero si se les prepara un baño templado, lo disfrutan mucho también.

¿QUÉ VAMOS A PERCIBIR SEXUALMENTE? El Revelador conserva, en materia de sexo, el frescor y el candor de un niño. Siente por el sexo una intensa curiosidad y le gusta conocer y probar todo. Pero una vez que lo prueba, le da pereza hacerlo repetidas veces. Es bastante fetichista, muy especialmente del pie descalzo. Le gusta todo lo que le da morbo, lo nuevo, lo insólito. Es como con la comida: le aburre la repetición. Puede caer en la desgana, con toda facilidad. Hacer el amor es maravilloso y divertido y excitante, pero no lo necesita para vivir.
El Revelador elige bastante mal a sus parejas. Tiene tanto miedo a ser controlado y dominado, que suele caer en manos de los peores, esos que se han hecho artistas del poder y del control y que lo ejercen bajo máscaras de víctimas calladas que le piden protección y amparo. Cuando descubren el engaño, ya es demasiado tarde y tiene varios hijos. Como estiman que ya es bastante desgracia estar en este mundo injusto y despiadado, no abandonan a sus inocentes hijos y permanecen atrapados.
Como amantes son excelentes: muy imaginativos, con gran control y aguante y divertidos cómplices absolutamente desprejuiciados. Esa falta total de prejuicios les puede conducir a tener parejas de edades muy superiores a las suyas o a probar con total tranquilidad formas no tradicionales de sexo, como la homosexualidad, la bisexualidad, el sexo en grupo o con animales que estimen de su agrado. Por supuesto, la diferencia de color de la piel o de religión no constituyen obstáculo alguno para ellos. Les encanta también la masturbación, que ejercen con la inocencia y pureza de un animalito tranquilo. Su único problema, y es una lástima porque es un superdotado, está en la conversión del sexo en arte. Si se le propone una noche de amor con todo el ritual tántrico, lo considerarán una imposición que les “corta la naturalidad” y que rechazarán por lo tanto, indignados. El sexo, para el Revelador, es una necesidad normal y orgánica, como el dormir o el moverse y al cual no da valores añadidos, salvo si se trata de fetichismo, al cual es muy aficionado.

Análisis estructural de la tipología Reveladora:
Toda la manera de ser, de sentir y de manifestarse del Revelador arroja la presencia dominante del Vitalizador. El Revelador es el gran rebelde y el gran justiciero de entre todas las tipologías. Y para empezar, odia la idea de tener una tipología, lo cual le parece impensable para el ser libre e inasible que él es. Pero cuando descubre que el enfoque MAT es el de ver las tipologías como prisiones de las cuales aprender a liberarse, se hace el mayor de los adeptos de esta ciencia. En todos nuestros grupos domina la proporción de Reveladores, lo cual es una garantía de calidad y de verdad. El Revelador busca y defiende una sola cosa en su vida: la verdad. Para él, la verdad es belleza y libertad. Por eso odia y combate con saña toda mentira que él sabe detectar como nadie. Parece que tiene un radar para detectar la mentira y la manipulación. Literalmente las huele aún antes de que se manifiesten. Está muy orgulloso de ello. Y las denuncia con rabia deleitosa. Y no suelta al mentiroso hasta que este rectifica y pide disculpas. Entonces perdona magnánimamente, porque, aunque no lo parezca por la pasión y el tesón que pone en la denuncia, el Revelador no es rencoroso y perdona de corazón cuando existe el arrepentimiento verdadero. Sólo que a él no lo engañan cuando ese arrepentimiento es oportunista. Entonces, seguirá denunciando.
Y también, ya lo vimos, el Revelador es el que tiene la mayor corporalidad. Es cuerpo libre y ágil y eso salta a la vista de cualquiera. Toda la verdad parte del cuerpo y regresa a ella. Él siente la vida con su cuerpo, no con su mente ni con sus emociones ni con conceptos, ni, mucho menos, con creencias. Es de aspecto y de constitución física y mental eternamente juvenil.
El Sintetizador es su talento y eso se nota, porque es sumamente inteligente. Pero no le gusta analizar primero y reaccionar después, como lo requiere el funcionamiento adecuado. Él lo hace al revés: primero reacciona epidérmicamente ante lo que le gusta y apetece y lo que no. Luego analiza, a toro pasado, cuando es demasiado tarde y destrozó algo que se hubiera podido conservar. Cuando eso ocurre, busca culpables afuera y se pone aún más rabioso.
No tolera la pérdida, por más pequeña que sea. Cuando algo se pierde o se deteriora, cuando hay la más leve molestia, el Revelador reacciona con rabia y busca culpables. Si no los encuentra rápidamente, pasará a la paranoia y creerá en un complot hábilmente tramado contra él.
Se le nota también el talento en el Sintetizador, porque sabe escuchar muy bien. Le gusta mucho más escuchar que hablar.
Tiene, con la muerte, máxima desaparición y pérdida irreparable, una extraña relación mezcla de fascinación y de horror. Es un romántico, en el sentido más etimológico y decimonónico de la palabra. Le atrae la muerte y todo lo relacionado con ella. Para él, es la forma más clara de eternidad que se pueda captar en esta tierra. Y la eternidad es su búsqueda mayor de espiritualidad. Pero le horroriza la descomposición, que se puede asociar con la muerte. Aun así, se siente más identificado con ella que con la vida, que le parece una vulgaridad.
El Transformador lo tiene prohibido, pero se le nota también que es su auténtica vocación, porque a él sólo le gustan los creadores y los artistas. Ese es su verdadero y auténtico mundo. Pero él no se atreve a afirmar su orgullo en ningún campo, salvo en el de la creación y el descubrimiento clandestinos o semi oficiales, que él presenta como disculpándose ante el mundo. Él sabe una cantidad de respuestas esenciales que el mundo espera, pero tiene la convicción de que si las dice, nadie lo tomará en serio y se burlarán de él o, peor aún, lo harán blanco de la envidia general. Lo que más le choca en la vida son la prepotencia y el orgullo inflado, que él estima grotescos y patéticos.
El Rector constituye para él lo máximo en su jerarquía de valores. Aunque a veces no es consciente de ello. Para él las normas y las reglas son corsés que se enorgullece de hacer reventar en nombre de la inasible libertad por la cual deberían morir y vivir los seres humanos. Pero sabe y defiende, y, en último caso, busca las normas exactas que deberían regir la vida social para facilitar la convivencia sin para ello coartar la libertad. Al tiempo, la seguridad es un anhelo al cual las más veces renuncia, porque la sociedad está montada para hacer pagar esa seguridad ilusoria al precio de la libertad. Pero su máxima búsqueda en esta vida sería esa seguridad auténtica que él sabe que existe y que reposa sobre la fortaleza de un autoconocimiento verdadero y un autocontrol de los más rastreros y bajos instintos, que los demás seres humanos asocian abusivamente con la libertad.
El Protector del Revelador es perfecto. El Revelador es solidario y cariñoso. Es entrañable y tierno como un gatito y le gusta ronronear y frotarse contra ti cuando no eres castrador ni juegas al papá o a la mamá. El Revelador es fiel y constante con sus seres queridos. Es fiable y no traiciona la confianza que se deposita en él. Lo que le horroriza es que la mayoría de la gente usa el amor como arma de poder y de dominación de los demás. Por eso, él “pasa” y se larga, aunque dé la impresión de ser un inconstante. En eso tiene el orgullo muy bien puesto, pues no le importa la opinión ajena, sólo le interesa su auto-aprecio y su propia valoración de las razones que le hicieron alejarse de un supuesto y socialmente aplaudido amor. Se fue porque eso no era amor sino posesión. Y punto. No dará explicaciones a nadie, ni esperará ser comprendido. En eso no perderá su tiempo ni su energía.
El Orientador del Revelador es también maravilloso. Él goza y disfruta de cada uno de los placeres del mundo, por más pequeño que éste sea. Su mayor alegría se la proporcionan los animales en libertad. Los prefiere, y con mucho, a las personas. Para él son el símbolo de la libertad y de la perfección de la vida. Le encuentra gracia a cualquier animal, por más feo que sea. Le gusta vivir en su compañía y es el mayor defensor de las especies salvajes en riesgo de desaparición. También le gusta el cambio que es la mayor manifestación de la alegría. Es también espiritual, aunque muy maniqueo, y sólo distingue el bien y el mal, sin matices. Tampoco entiende de dialéctica. Para él la mayor búsqueda de trascendencia es la eternidad. Lea cansa pensar en la infinitud. Eso no está hecho para él.

Ingeniería emocional del Revelador:
-La rabia es su emoción inflada. Se enfurece con demasiada facilidad. Se puede decir que está furioso la mitad del tiempo: naturalmente, cuando hay la menor causa de rabia auténtica, como ante una injusticia, una mentira, una falsedad o un engaño. ÉEl berrea literalmente en esos casos, denuncia y denuncia y no cesa de denunciar hasta que ha podido, él solito, eliminar la causa de la indignación.
Pero también cuando la tristeza es la emoción adecuada. No tolera la frustración, la pérdida o el deterioro. Se enfurece ante cualquiera de esas circunstancias y busca culpables a quien reprochar que las cosas, en la vida, no son siempre como tendrían que ser.
Y, por último, ante las razones de orgullo, también se enfurece y se irrita. No se atreve a proponer sus ocurrencias, que son muchas y muy buenas, entonces, para consolarse, se ocupa de mofarse y desacreditar a los que sí se atreven a ello. A menos que sean artistas consagrados, a quienes entonces, venerará.
La tristeza está desconectada en el Revelador. La cambia por rabia vengadora y resentida. Sin embargo, es muy inteligente y ocurrente y tiene una excelente memoria. Lee mucho y recuerda todo lo que lee. Su mente es como un computador que recuerda exactamente en qué libro está la información que los demás buscan. Y es capaz de encontrar un libro en una biblioteca de miles de volúmenes, como si tuviera un radar que lo guiara. Le gusta acumular información y sabe escuchar muy bien, sobre todo, y con gran deleite, a los viejos y a los niños.
El orgullo es a la vez su veneración y su fobia. No tolera la expresión del orgullo, que le parece una fantasmada, en nadie. Pero sólo vive para el arte. Es su verdadero hogar y su patria de elección.

Creencias arquetipales del Revelador:
El Revelador tiene, aunque se cree el más iconoclasta de todos nosotros, su dios arquetipal, a quien venera: se trata de Prometeo. Creó los primeros hombres según algunas tradiciones. Benefactor de la humanidad que engaña al mismo Zeus para favorecer a los hombres y luego le roba el fuego para dárselo a los mortales. Por ello es condenado a ser encadenado, mientras un águila le devoraba permanentemente el hígado. Aún así logra vencer, recobrar su libertad, ser inmortal y poseer el don profético, sin que Zeus pueda oponerse a ello. Es el que vence al mismo Dios, oponiéndose a la injusticia de la discriminación y de los privilegios divinos.
Sus creencias existenciales son:
“La vida no es una fiesta” (porque la envidia de los demás te la amargan)
“Si digo lo que sé, nadie me creerá” (e irán a por mí, con envidia)
Su Drama Existencial D.E. es “Sí….pero”. Como no se atreve a comunicar al mundo sus ocurrencias y descubrimientos, pide ideas a los demás y, cuando las recibe, las rechaza una a una, encontrándoles defectos. Así se adelanta a hacer a los demás lo que, en su fantasía, teme que le hagan a él. Por ello, es visto como un amargado, un descalificador y un envidioso, con lo cual cae en ser lo que teme que los demás sean. Así tiene un pretexto para estar resentido con el mundo y no reconciliarse con él.

Perfil psicológico del Revelador:
El Revelador es un ser libre e inasible. Es el rebelde y el inconforme que denuncia a gritos todas las mentiras, los abusos, las injusticias y las cadenas. Con ello se encadena, porque como ataca y protesta todo el tiempo, teme ser le blanco de los ataques de la sociedad de conformistas y de resignados que los demás conformamos. Si el ataque no llega, él se encargará de inventarse un complot contra él, porque es muy paranoico. Si encuentra apoyo y solidaridad creerá que se trata de un malentendido que sólo posterga el ataque que no tardará en llegar. Con ello, se pone defensivo y agresivo, hasta ser rechazado. Entonces encuentra confirmación de sus más negras opiniones sobre los demás. Lo esencial es no cuestionar su paranoia y no reconciliarse con el mundo. Su expresión preferida es : “la gente es…” y le añade todos los calificativos negativos que cabe imaginarse.
Él vive la vida como un rey en el exilio: todo ocurre como si, en algún momento y lugar, hubiera perdido, sin él recordarlo, ese mundo maravilloso, su mundo, hecho de paz y de felicidad, de sensualidad y de comprensión, de esplendores y de creaciones, que él siente como suyo y del cual lo privaron un buen día sin ninguna razón. Por pura envidia. Se siente, así, como Gulliver en el país de los enanos: él es un gigante bonachón y paciente, gozón y brillante que no se mete con nadie. Son los demás los que se meten con él, porque es más grande que ellos. Por envidia. Hasta que suelta un rugido y huyen despavoridos. ¡Cobardes!
Ese mundo, su mundo, en el cual es rey, sólo lo encuentra en el arte, creado por seres de excepción como él y para seres como él. ¿Por qué no existirá en el mundo reinos como los del arte? ¿porqué el mundo es tan mezquino, pequeño y carcelero?, ¿por qué Dios es injusto? Entonces reconoce el fondo de su conflicto: es Dios el inadecuado, el injusto, el incapaz que ha creado un mundo imperfecto y carcelario y que lo ha puesto allí, a él, solo y abandonado. El hombre es mejor que Dios, al menos los hombres como él, capaces de crear mundos perfectos como los de la literatura, de la poesía, de la música, del baile, de la escultura, de las civilizaciones remotas y desaparecidas, que él ama como a nadie. Ese es su mundo. Su único mundo posible. Así se ve a sí mismo. Mientras tanto, los demás lo ven como a un irresponsable, como a un adolescente atrasado incapaz de aceptar la disciplina mínima necesaria para la vida en sociedad.
Él se siente tolerante y magnánimo. Se siente como un león indulgente y bonachón alrededor del cual juguetean monos y ardillas, que él ve con encantamiento. Es visto como un amargado resentido, un inconforme y un hippie atrasado, incapaz de insertarse en una sociedad de adultos.
Él tan sólo busca la perfección de la belleza y de la verdad y también de la libertad. Es visto como el único que imposibilita la paz y la concordia, como el que introduce la guerra civil y la discordia, como el que separa a los que desean vivir en armonía.
Él es el más sensible de todos los seres humanos. Sueña con un mundo de belleza y de armonía, de respeto y de consideración. Es visto como un duro vengador a quien sólo lo excita la guerra y la revolución.
Él es el más inteligente, y busca siempre opciones novedosas que supriman e irradiquen el dolor. Es visto como un duro, indiferente al dolor, porque no sabe lloriquear y lamentarse como los demás.
El Revelador es el más incomprendido de entre las tipologías, aunque, como ya vimos, todas lo son también. Pero el Revelador, aunque se queja de ser incomprendido, también lo disfruta al tiempo. Así se siente diferente y encuentra razones para condenar al mundo y no reconciliarse con él.
Y es que el Revelador se asigna el revelar las incoherencias y las injusticias del mundo que, según él, hemos fabricado todos los seres humanos, salvo él, claro está. Es muy cierto que el Revelador es una piedra de toque de lo que no va bien, de lo torcido, de lo estúpido, de lo cobarde, de lo mimético, y, sobre todo, de lo idolátrico. Su función estaría perfectamente realizada si conectara su talento y su vocación, después, claro está, de haber redimensionado su competencia. Si esto ocurriera, encontraría soluciones genialmente inteligentes a nuestro subdesarrollo, de manera calmada y tranquila, sin enfadarse jamás y con gusto por ayudar. Si esto ocurriera, sólo denunciaría lo falso, lo mentiroso, lo idolátrico, empezando por lo suyo propio, y propondría mundos nuevos salidos de su imaginación, de su capacidad creadora, mundos basados sobre la autenticidad y sobre la osadía tranquila del que sabe que lo que es, es. Y colocaría esa creación excepcional al servicio del amor y de la solidaridad humana. Y pondría esa pertenencia al servicio de una espiritualidad limpia basada en la certeza de un creador justo y perfecto que dio lo mismo a todas sus criaturas. Vale decir que el Revelador revelaría la verdad y las salidas posibles si estuviera conectado, si estuviera fuera del Mapa. Como todos los demás, como todos nosotros. Pero, mientras está en el Mapa funciona, como todos los demás, como si hubiera dos pesos y dos medidas: él ve la paja en el ojo ajeno, eso nadie se lo puede negar, pero no ve la viga en el suyo. Denuncia como sí él no tuviera ídolos, como sí él no hinchara su rabia y no transformara su tristeza en resentimiento, como si nos acusara a todos de haberle hecho lo que, en verdad, en el allá y el entonces una o dos personas le hicieron a él. Como si a los demás no se les hubiera obligado a desconectar su talento y su vocación e inflar grotescamente su competencia. Y, en vez de llorar sus pérdidas, en vez de permitirnos consolarlo y mostrarle que nosotros sí lo amamos y lo valoramos, berrea y nos ataca a todos, poniendo a todos en el mismo saco de los malvados. Y de los pigmeos.
Su opinión sobre los demás la tiene muy clara: su mayor enemigo es el Legislador: le tiene verdadera fobia porque su orgullo inflado le choca y le ofende máximamente. Para él es el creador de este mundo facilista, idólatra e invertido que él desearía arrancar de la faz de la tierra.
El Promotor lo divierte porque se burla del mundo, pero no tolera sus trampas y triquiñuelas, pues él es muy ético y moral. Además actúa como si él, el Promotor, fuera el tipo de hombre o mujer que verdaderamente atrae y seduce al sexo opuesto, y lo convence de que él, el Revelador, es visto como un niño que no puede atraer a ningún adulto.
El Constructor es un esclavo despreciable que adora la servidumbre y las cadenas para las cuales vive.
El Reactivador sí vale la pena y le gustaría contar con él. Es al único a quien aprecia, a quien valora. Con él formaría un mundo completo, con todo lo que merece la pena considerar. Pero ese tonto se la pasa extasiado ante los pigmeos y jamás se le une. Se pasa la vida arrodillado ante quien lo daña y lo usa. ¡A tortazos lo pondría él en pie para que se le una! Pero cuando le oye hablar de la gente, su gente, el Reactivador lo acusa de ser el único malo de la película y lo abandona.
En cuanto al Fortificador, considera que pudiera ser persona si no fuera tan cobarde y tan callado. ¡Bah! Al fin y al cabo es un muerto.
Así que está solo en el mundo. Esa es la única verdad. Su verdad. Y su único escape son los mundos imaginarios.
Pero cuando se cansa de increpar y de culpar al mundo, cae en la cuenta de que tal vez es él el único inadecuado, el único que sobra: ¿Acaso no es él quien ataca siempre a los demás, para luego acusarlos de ir a por él? Entonces toca su miedo mayor: el de ser Doctor Jekyll y Mister Hide. Entonces se desespera y sólo desea morir e ir a la nada. Porque sólo allí estará en su reino, en su elemento, tendrá su merecido y, además, estará donde quiere estar, ya que así estará lo más lejos de ese dios cruel que creó un mundo malo. Malo como él.
Pero cuando se sabe descodificar la rabia inflada del Revelador y se traduce como dolor por todas las imperfecciones del mundo, descubrimos la verdadera personalidad que allí encierra. Es tierno, alegre y juguetón como un gatito. Es generoso y sensible. Es maravillosamente tolerante con los defectos y taras de los seres en quienes realmente confía. Es un gran protector de los mejores. Y está asustado, muy asustado de desagradar al mundo, de verse rechazado por él.
En todo caso, que se le conozca a fondo o no, nadie duda de que el Revelador es el gran justiciero. Su figura emblemática es la del llanero solitario que defiende a los oprimidos, a los huérfanos y a los humillados, que restablece la armonía y la paz, y que se retira cabalgando hacia la próxima injusticia, donde seres atropellados lo necesitan y que él amparará y libertará con su noble pecho, con ese corazón de oro que no le cabe en el pecho. Y se irá porque jamás deseó honores ni gratitudes que podrían acarrear privilegios que no desea.
En el amor, el Revelador sueña con la Reactivadora, su pareja cósmica, con quien podrá construir un universo de luz radiante. Pocos se atreven a realizar este sueño porque, absurdamente, creen que serán rechazados. Así que se casan con una persona lo más gris posible, que dice admirarlos y necesitarlos, pero que luego lo intentarán castrar y someter a su poder.
Como padre o madre, el Revelador es a la vez una maravilla pues considera que los niños ya nacen perfectos, pero, también los que menos desean ser padres. Ellos consideran que esta vida es demasiado fea y amenazadora como para querer traer a seres que sufran por su inconsciencia. Por un deseo narcisista de perpetuarse a costa de seres inocentes que no pidieron estar aquí.
Lo que más valora el Revelador, ya lo sabemos con creces, es el arte, bajo todas sus formas y expresiones. Vive para el arte y del arte. Es su refugio y lo único que le da fuerzas para seguir adelante. Vive inmerso en ese universo de excepción que considera su única patria posible. También adora viajar, porque es su forma de aceptar el mundo real: de manera remota y provisional. Es un gran explorador y un gran aventurero. Si por él fuera, estaría dando siempre la vuelta al mundo. Sólo se llevaría un tejano, una camiseta, su guitarra y unos buenos libros. No necesita nada más para ser feliz.
La dimensión espiritual de un Revelador es a imagen y semejanza de su interioridad: conflictiva. Tiene un grave problema con dios, a quien culpa de todas las injusticias cometidas por los hombres. Cuando lo confrontan con su dilema principal, el de no aceptar el mal como una de las opciones del hombre dotado de libertad, él se sale del atolladero con una pirueta: si él fuera dios, descabezaría a los malos, destrozaría ciudades enteras para que aprendieran. Por lo tanto, como dios no lo hace, ama el mal. Y punto. El Revelador inventó su propia religión: el maniqueísmo, una eterna lucha entre el bien y el mal, donde, claro, al final el bien triunfa, como en su historia arquetipal de Prometeo. ¡Pero qué cansancio! ¡Qué pereza, un mundo así!
Su casa contiene libros, es un refugio para libros. Y para discos. Por lo demás, no le interesan ni el confort ni los objetos caros que ligan y suponen ataduras. Si por él fuera, si no fuera por los libros y discos, no tendría casa. No le gusta mucho invitar en su casa. Prefiere un bar de copas donde se come de pie, informalmente, picoteando. Aunque sí le gusta mucho conversar. Pero prefiere hacerlo caminando. Le encanta moverse y es un caminante infatigable, que se divierte así y se siente vivo. Además eso le hace drenar adrenalina y se siente más pacífico.
Todos los animales son sus animales preferidos. Los adora a todos y los prefiere a los hombres. Tarzán es un Revelador arquetipal. Los demás lo identifican con felinos: gatos para los más banales y león para los superiores.
Lo que más lo desespera de sí mismo es cuando, ya cansado de acusar al mundo, se ve de repente como Mister Hide que venció al Doctor Jekyll y mostrará al mundo lo malvado que es. Después de esas crisis, se suele enemistar de nuevo con el mundo y con “la gente”, para no suicidarse ni dejarse morir de hambre.
Su relación con la vocación sólo se cumple cuando logra convertirse en un gran artista, lo que ocurre con mucha frecuencia en Reveladores. Lo demás, como edificar civilizaciones, o empresas, o familias no le interesa demasiado, pues no lo valora tanto. Tiene un don muy especial para reconocer el valor real de las obras de arte, tanto de las suyas como de las ajenas. Sueña con convertirse en un genio, y si se empeña, lo logra. Pero no suele ser reconocido en vida. Con lo cual su enemistad con el mundo se exacerba aún más.
Su F.E.E.:
(rabia inflada –tristeza convertida en rabia, resentimiento, revanchismo – orgullo convertido en miedo, profanación, ser rastrero) + amor+ alegría –miedo.
Profesiones: artista. Escritor. Explorador. Periodista. Vendedor ambulante. Abogado defensor. Médico. Cómico. Revolucionario.

Fases de evolución tipológica:
EL REVELADOR CONECTADO: REVELADOR-LEGISLADOR.
Conserva, depuradas e incontaminadas, las cualidades de su Mapa: es justiciero, divertido, creador, sensual, ocurrente, seductor, encantador, bondadoso, fiable, leal, romántico, amoroso, tierno, sensible, vulnerable y valiente. Es creativo y creador. Odia la injusticia, la mentira, la manipulación, la inversión de los valores. Es idealista y tímido. Salva a las víctimas y no desea ser reconocido por ellas. Adora la cultura viva y crea cultura. Defiende a capa y espada la unicidad del ser humano y su inalienable libertad.
Se convierte en una persona segura de sí misma y de la justicia inmanente que existe en el mundo. Cree en la buena fe y en el amor de los mejores. Acepta la vida como es y la mejora. Su entorno encuentra en él a un protector tierno, fuerte y valiente. Es un especialista en confrontar y resituar a los peores, a los más tóxicos. Ya no sufre de celos y es generoso y paciente. Es un sabio y un descubridor de caminos. Es el Promotor pleno de un orden nuevo basado sobre el milagroso equilibrio del amor y de la justicia al servicio de la vida. Es un amante maravilloso, un padre insigne, un amigo incondicional y divertido. Encuentra a su alma gemela y vive una amor de novela que termina bien. Es hipercreador y profundamente tolerante y espiritual. Asume que Dios es todo bueno y aprende de él. Es fuerte y fortificante. Cree en el ser humano y adora al Reactivador conectado, con quien construye un jardín de Edén en esta tierra y para todos.
Se pone sin demora en el camino de la hiperconexión y de la trascendencia, y tiene como referencia a un Shakespeare.
Profesiones: Televisión. Prensa. Jefe de estado. Gerente de empresa. Jefe de servicio médico. Artista triunfador. Consejero. Ingeniero. Coordinador.
F.E.E.: (rabia +tristeza +orgullo) +amor +alegría + miedo.
D.E.: ninguno.
Usa el 80% de energía innata y forma parte del 2% de la población de Reveladores.

FASE DE PRECONEXION: REVELADOR-REACTIVADOR:
Es un gran artista y un ferviente idealista justiciero. Vive para el gran amor que dure después de la muerte. Es justo, valiente, paciente y adorable. Conserva todas las cualidades de su Mapa y pierde la paranoia con sus seres queridos. Se enamora de Reactivadores y se pone a protegerlos.
Pero es demasiado dependiente del amor y se pone como un bebé que teme perder el seno de su madre. No se hace valer y teme destacar. Puede morir si lo traicionan. Busca riesgos inútiles y va de torero por la vida. Es propenso a la tuberculosis y a otras enfermedades románticas. Cree que “oponerse a” es ser libre. Se corroe con complejos de culpa contra sus carceleros y duda en abandonarlos.
Profesiones: Abogado. Consultor. Médico. Politólogo. Torero. Escritor. Pintor. Cineasta. Sociólogo. Psiquiatra.
F.E.E.: ( rabia – tristeza, revanchismo –orgullo, apocamiento) + amor +alegría –miedo, histeria.
D.E.: “Sí…pero” y “Sólo trato de ayudarte””
Usa el 40% de energía y forma parte del 15% de la población de Reveladores.

FASE DE MAPA: REVELADOR-REVELADOR.
Es en todo idéntico a lo escrito en su presentación general.
Usa el 30% de energía innata y forma parte del 10% de la población de Reveladores.

FASE DE DESCONEXIÓN: REVELADOR-FORTIFICADOR.
Es el empleado seguro que se quedará de por vida en la empresa o en la administración, porque no se atreve a destacar. Es algo cascarrabias pero no se irá. Se casa con personas inadecuadas que lo someten a su poder. Es el indómito artista de “la bohême” que habla de arte en vez de hacerlo. Protesta, pero no cambia el mundo porque no se atreve a proponer soluciones creativas.
Pero es aún más desconfiado y paranoico. Vive en una gran contradicción pues busca empleos seguros que generan su propio desprecio, o elige la vida miserable del artista de “la bohême”. Se alcoholiza y sufre del hígado y del estómago. Tiene problemas nerviosos y sufre de insomnio. Es envidioso y corporativista. No cree en sí ni en los demás. Es cascarrabias. Es un saboteador pasivo adicto a la huelga de celo. Tiene fobia al Legislador y celos del Promotor.
Profesiones: artesano. Taxista. Obrero. Administrativo. Sub-jefe. Mendigo. Payaso. Presentador de TV. Guía turístico. Burócrata. Político de izquierdas.
F.E.E.: (rabia inflada, vengativa –tristeza resentida –orgullo envidioso) –amor sometido –miedo cobarde +alegría.
D.E.: “Sí…pero” y “Si no fuera por…”
Usa el 20% de energía innata y forma parte del 55% de la población de Reveladores.

FASE DE PREDISOCIACIÓN: REVELADOR-CONSTRUCTOR.
¡Al fin se cree seguro y digno de ser tomado en cuenta! ¡Al fin se cree útil e irremplazable!
Se torna mezquino y envidioso de los mejores y de los creadores. Deja de interesarse por el arte y se propone destacar en una empresa carcelaria. Aspira al poder y no deja que los demás crezcan. Se pierde en hiperracionalizaciones para no sentir. Es inseguro y está convencido de que no puede interesar a nadie. Trabaja para los peores explotadores y patea a Reactivadores. Promete y no cumple, para sentirse importante. Es capaz de traicionar a los mejores, porque los envidia. Es egoísta y no tiene fe en nada ni en nadie. Es propenso al infarto, a la cirrosis hepática y al cáncer. Ya no disfruta ni de la comida ni de la bebida. Deja de fumar, pero hace la guerra santa al tabaco. Trabaja y se abruma para no pensar. Es obsequioso y servil con los poderosos. Huye de la vida y de lo que ama. No oye bien, pierde visión y es propenso al colesterol y a la diabetes.
Profesiones: Gerente general de empresas poco claras. Directivo de multinacionales. Hombre de confianza de empresarios mafiosos o explotadores. Proxeneta.
F.E.E.: (rabia inflada –tristeza resentida –orgullo envidioso) –amor celoso –alegría necrófila –miedo rastrero. Además invierte el eje amor-tristeza, que convierte en necrofilia y masoquismo.
D.E. “Sí..pero” y “Abrumado”.
Usa el 3% de energía innata y forma parte del 15% de la población de Reveladores.

FASE DE DISOCIACION: REVELADOR-PROMOTOR.
Es la persona ideal para desatar guerras de exterminio y holocaustos.
Es un megalómano maniqueo que se cree el salvador de su pueblo elegido por los dioses contra las fuerzas del mal. De hecho lo invierte todo y se aboca al holocausto y al exterminio de los más luminosos. Es una forma de suicidarse matando a todos con él. Es un maniqueo delirante y sumamente peligroso, pues es capaz de arrastrar a los fracasados y envidiosos, mediocres y descontentos hacia una guerra de exterminio. Es de una violencia y de un sadismo sobrecogedores. Odia todo lo bello y todo lo puro. Es necrófilo e idolátrico. Es Mister Hide enloquecido por la alegría de la revancha. Se acobarda frente a Promotores disociados y Magnetizadores. Odia a los Reveladores y a los Reactivadores conectados y los asesina.
Profesiones: Guerrero. Dictador. Militar. Político. Periodista amarillista. Mercenario. Mánager.
F.E.E.: (rabia falsa contra lo bello + alegría de la revancha, fórmula letal) – inversión de los dos ejes: amor convertido en necrofilia y tristeza convertida en masoquismo y sadismo – rabia convertida en alegría: idolatría y fanatismo y alegría convertida en rabia: sacrilegio.
Usa el –16% de energía innata y forma parte del 3% de la población de Reveladores.

El Esplendor de lo Humano - Preciada Azancot
 
Extracto del libro “EL ESPLENDOR DE LO HUMANO”,  de Preciada Azancot
©Preciada Azancot

THE SPLENDOUR OF THE HUMAN BEING: fascicle 29: REVEALER TYPOLOGY

Dominant dimension: Vitaliser-rage-smell, his skill.
Disconnected dimension: Synthesiser-sadness-hearing, his talent.
Prohibited dimension: Transformer-pride-taste, his vocation.
Healthy dimensions: Protector-love-sight.
Orienter-joy-sex.

Tipología MAT Reveladora por Preciada Azancot

Tipología MAT Reveladora por Preciada Azancot

Sensory perception of the Revealer:

WHAT ARE WE GOING TO SEE? The prevailing geometrical shape in the visual perception of the Revealer is the oval: face, bust, buttocks, hands and feet.
The gland that works with rage is the liver, which secretes bile and also conditions all of the digestive functions: stomach, intestines, anus. The Revealer corresponds in many ways to the classical “bilious” temperament.
The body aesthetic of the Revealer adjusts in everything to the classic Greek canon: the oval face, harmonious Greek proportions, athletic and slim body, the special shape of the muscle that starts above the waist and descends below the intestines in a V-shape, fine thighs and stylised legs, harmoniously wide shoulders, without any stridencies, nice feet and sensual hands that combine what is perfect of the adult with the reminiscence of what is tender in the ephebe, everything in the body of the Revealer is harmony, vitality and slenderness. His aspect is feline in his harmonious and sensual movements, lazy and powerful, always ready to jump elastically. He is loose because he always trusts the power of his body and looks even gawky and indolent because he is “that” feline and makes no effort to control his bearing or his movements. He is as gracious and agile as a panther or a cat.
His face, very harmonious, is of perfect proportions according to the Greek canons: clear forehead but of an ideal height, rather large and open eyes, without excesses, an often Greek nose that comes directly out of the forehead and has a gracious twist to break the Roman straightness, a restless and very mobile mouth that twists and moves all the time in a sensual manner. The expression that most distinguishes the Revealer’s face is the cheeky glint in the eye, always alert and ready to make fun of others, and the mouth that he lifts at one of the corners, as if smiling, while the other corner drops scornfully, as if making fun of all situations defiantly. In all else, we will insist once more on the ease and gracefulness of that elastic and hyper-present body for which the law of gravity doesn’t appear to exist. They also have an incredible sense of balance and make everyone else nervous while they weave through traffic, for example, looking as though they are about to be run over at any moment, which never happens. It can be said that the Revealer IS a body before anything else. A hyper-present body that he constantly puts to the test. And he enjoys it to the maximum, running, jumping, slouching in strange positions that require great contortionist control and amaze others. And they are also indolent and graceful out of an excess of confidence in their bodies. They are human felines.
They dress just as loosely and informally. They invented jeans, which are their uniform for everything. They hate suits and ties, which hinder their naturalness and limits their sacred freedom. They also like sports shoes, which they can combine with their jeans or with a dinner jacket for major galas. Only dressed that way do they feel that they are themselves. Otherwise, they look disguised and protest. They use preferably blue, red and black.
Their house is also very informal and rarely do they take care to decorate it. They leave that to their family or to their partner. If they must, they will choose a mixture of cheap and practical furniture mixed with ethnic objects, but will leave their house half-decorated. They rarely finish what they start, in fact. They get bored halfway through, as soon as they need to make an effort to persist. They no longer “feel like” continuing. Everything they do is if and when they “feel like it”. They are fairly indolent and therefore, irritate others. And that is just one of the many manifestations of their prohibited pride: that way they don’t finish or shine or feel proud of a finished work.
They are not glamorous or smart, but are sensual and show their naked body with total innocence and lack of shyness. They are natural-born naturists.
The Revealer is of medium-tall height.

WHAT ARE WE GOING TO HEAR? Not much really, and nothing excessively coherent. He is lazy about giving speeches and, for him, giving a speech is finishing a sentence. He starts it, yes, full of difficulty, using plenty of fillers such as “well… that is…you know…”, and leaves you halfway, without finishing his idea. The effort of understanding him and completing his sentences is up to us, the others. Plus he speaks quietly, almost inaudibly, and, on top of it all, instead of emphasising important words and raising his voice, he leaves them for the end of the sentence and swallows the words. It is another irritating example of his way of behaving with others, but that is easy to decode as further proof of his prohibited pride. Plus he is very informal and even rude, since he uses a lot of swear words and crude expressions.
Revealers are the greatest lovers of culture and literature. Nobody would say so from hearing them speak. Even if they are marvellous writers or great poets, they will speak like an infant school child or illiterate person.
They aren’t bothered by noises and they make noise. They are the ones we need to complain at most when we are their neighbours and we find rock music blaring out at three o’clock in the morning, at full blast. Revealer music is of a broken rhythm, with a profusion of drums and percussion: rock and disco music. Also African music, starting with jazz, and to the wildest drums.

WHAT ARE WE GOING TO TOUCH?
The Revealer doesn’t mind touching or being touched. It’s all the same to him. He doesn’t give touch a special importance, except when it’s some sort of fetish that he keeps and strokes since childhood, soft and plush. He likes oriental carpets because they are pleasing and of funny colours, and they throw themselves indolently on them, naked, because that is something they do feel like doing.
The Revealer’s skin is soft and of a medium satin-like thickness. It is pleasant. He suffers a lot from heat, which he cannot stand. He literally chokes in summer. He tolerates cold better although he doesn’t like extreme temperatures. Where extremists are concerned, he’s the job.

WHAT ARE WE GOING TO TASTE?
The Revealer doesn’t like eating: he is like a child that needs to be distracted and entertained in order to eat. He eats little and is bored by formal meals at a table with a tablecloth. He prefers snacking and rations of croquettes, fried fish, hams and cheeses that he can prod with a fork or pick with his hands. He loves trash food because it is fast and fun. Plus, since he is undisciplined in everything, he prefers to snack when he’s hungry and to stop thinking about something as boring and repetitive as food. When he’s hungry, he doesn’t feel it. He waits until he’s about to faint, or pass out to realise that he’s missed one or several meals.
There are few Revealer chefs, unless they reached their connection. Cooking is a waste of time and they prefer to telephone and order a pizza or a Chinese takeaway. They love sandwiches. They like drinking beer and wines and also stronger stuff, like a rum and coke, tequila or margaritas. They can drink and smoke too much.

WHAT ARE WE GOING TO SMELL?
The Revealer is extremely olfactory and can recognise people by their body odour even when blindfolded. He is surprised when he realises this, since he hadn’t realised how olfactory he is. And that is because he is so sensitive to smells that he knows how to disconnect his sense of smell in all places that smell bad. And, for him, that’s most of them. His favourite smell is jasmine and mint and also the smell of freshly prepared coffee.
They have a feline body odour: they smell like a lion cub.
The Revealer, since he is the most rebel and informal of all the typologies, takes a long time to acquire scrupulous hygiene habits. They often forget to wash or happily skip brushing their teeth. When they wash, they prefer an expeditious shower, but if you prepare them a warm bath, they also enjoy it very much.

WHAT ARE WE GOING TO PERCEIVE SEXUALLY?
The Revealer preserves, in sexual matters, the freshness and candour of a child. He feels intense curiosity for sex and likes to know and try everything. But once tried, he is lazy about doing it repeatedly. He is quite a fetishist, especially about bare feet. He likes everything that gives him morbid curiosity, what is new, unusual. It’s like with food: he is bored by repetition. He can easily lack appetite. Making love is marvellous and fun and exciting, but he doesn’t need it to live.
The Revealer chooses his partners fairly badly. He is so afraid of being controlled and dominated that he tends to fall into the hands of the worst, those who have become artists of power and control and who exercise it beneath the mask of silent victims who ask him for protection and shelter. When they discover the fraud, it’s already too late and they have several children. Since they estimate that it is misfortune enough to be in this unfair and merciless world, they don’t abandon their innocent children and remain trapped.
As lovers they are excellent: very imaginative, with a lot of control and stamina and fun accomplices with absolutely no prejudices. This total lack of prejudice can lead them to have partners who are much older than them or to try in all tranquillity untraditional forms of sex, such as homosexuality, bisexuality, group sex or with animals they find pleasing. Of course, the difference of skin colour or religion is not any obstacle at all for them. They also love masturbation, which they practice with the innocence and purity of a peaceful animal. His only problem, and it’s a shame because he is super-gifted for it, is in the conversion of sex into art. If you suggest a night of love to them with the entire tantric ritual, they will consider it an imposition that “breaks with what is natural” and they will therefore reject it, indignant. Sex, for the Revealer, is a normal and organic necessity, like sleeping or moving and which they see no added value to, unless it is a question of fetishism, of which he is very fond.

Structural analysis of the Revealer typology:
The entire way of being, feeling and expressing himself of the Revealer illustrates the dominant presence of the Vitaliser. The Revealer is the great rebel and avenger of all the typologies. And to begin with, he hates the idea of having a typology, which seems unthinkable for the free and elusive being that he is. But when he discovers that the MAT approach is to see the typologies as prisons from which to learn to free oneself he becomes one of the greatest adepts of this science. In all our groups, the proportion of Revealers dominates, which is a guarantee of quality and of truth. The Revealer seeks and defends only one thing in his life: truth. For him, truth is beauty and freedom. That is why he hates and fights viciously against any lie, which he knows how to detect like nobody. He seems to have a radar to detect lies and manipulation. He literally smells them, even before they manifest themselves. And he is very proud of it. And he denounces them with delighted anger. And he doesn’t let the liar go until he rectifies and says he’s sorry. Then he forgives magnanimously, because even though it may not seem it from the passion and tenacity that he puts into denouncing, the Revealer does not bear grudges and truly forgives when there is genuine repentance. Except that he cannot be fooled when that repentance is opportunist. Then, he will continue to denounce and will harbour any offence resentfully in his memory, which is large.
And also, we already saw, the Revealer is the one with most corporality. He is free and agile body and that is obvious to anyone. All truth comes from the body and returns to it. He feels life with his body, not with his mind or with his emotions or concepts, or, much less, beliefs. His aspect and physical and mental constitution is eternally juvenile.
The Synthesiser is his talent and that is noticeable, because he is extremely intelligent. But he doesn’t like to analyse first and react after, as adequate functioning requires. He does so the other way round: first he reacts epidermically against what he likes and feels like and what he doesn’t. Then he analyses, after the fact, when it’s too late and he destroyed something that could have been preserved. When that happens, he looks for culprits outside and becomes even angrier.
He doesn’t tolerate a loss, however small it may be. When something is lost or deteriorates, when there is the slightest disturbance, the Revealer reacts with rage and searches for culprits. If he doesn’t find them quickly, he will pass onto paranoia and believe in a skilfully woven plot against him.
His talent is also noticeable in the Synthesiser, because he knows how to listen very well. He likes to listen more than to speak.
With death, maximum disappearance and irreparable loss, he has a strange relationship mixture of fascination and horror. He is a romantic, in the most etymological and nineteenth-century sense of the word. He is attracted by death and by everything related to it. For him, it is the clearest form of eternity that can be captured on this earth. And eternity is his major search for spirituality. But he is horrified by the decomposition that can be associated with death. Even so, he feels more identified with it than with life, which he finds a vulgarity.
His Transformer is prohibited, but it is also noticeable that this is his authentic vocation, because he only likes creators and artists. That is his true and authentic world. But he doesn’t dare to affirm his pride in any field, except in that of clandestine or semi-official creation and discovery, which he hides as if apologising to the world. He knows a number of essential answers that the world awaits, but has the conviction that if he says them, nobody will take him seriously and he will be made fun of, or, even worse, made the target of general envy. What most shocks him in life is arrogance and inflated pride, which he finds grotesque and pathetic.
For him the Rector constitutes the maximum in his hierarchy of values. Although sometimes he is not conscious of this. For him, norms and rules are corsets that he is proud to burst open in the name of the unseizable freedom that human beings ought to die and live for. But he knows and defends, and, in the last case, finds, the exact norms that should govern social life in order to facilitate cohabitation without having to limit freedom. At the same time, safety is his maximum yearning which he most often renounces, because society is set up to make that illusory safety payable at the cost of freedom. But his maximum search in this life would be that authentic safety that he knows exists and that rests on the strength of real self-knowledge and self-control of the lowest most contemptible instincts, which other human beings abusively associate with freedom.
The Revealer’s Protector is perfect. The Revealer is supportive and affectionate. He is endearing and tender like a kitten and loves to purr and rub against you when you are not castrating or playing daddy or mummy. The Revealer is faithful and constant with his loved ones. He is reliable and does not betray the trust deposited in him. What horrifies him is that most people use love as a weapon of power and domination over others. That’s why he “passes” and leaves, even if he gives the impression of being fickle. In that his pride is well placed, since he doesn’t care about others’ opinions, he is only interested in his own self-esteem and his own appreciation of the reasons that made him move away from an alleged and socially applauded love. He left because that was not love but possession. Full stop. And he will give nobody any explanations, nor expect to be understood. He will not waste his time or energy on that.
The Revealer’s Orienter is also marvellous. He enjoys and takes pleasure in every one of the world’s delights, however small it may be. His greatest joy is provided by animals in freedom. He prefers them, and a lot, to people. For him they are a symbol of liberty and of the perfection of life. He finds any animal lovable, however ugly it may be. He likes to live in their company and he is the greatest defender of wild species at risk of extinction. He also likes change, which is the greatest manifestation of joy. He is also spiritual, although very Manichean, and only distinguishes good and evil, without nuances. Nor does he understand dialectics. For him the greatest search for transcendence is eternity. It tires him to think of infinity. That’s not made for him; he can’t be bothered.

Emotional engineering of the Revealer:
– Rage is his inflated emotion. He becomes furious too easily. It can be said that he is furious half of the time: naturally, when there is the slightest cause for authentic rage, such as in the face of an injustice, a lie, falsehood or deceit. He literally bellows in those cases, denounces and denounces and doesn’t stop denouncing until he has been able, all on his little own, to eliminate the cause for indignation.
But also when sadness is the suitable emotion. He doesn’t tolerate frustration, loss or deterioration. He becomes furious in the face of any of these circumstances and searches for culprits that he can reproach for the things, in life, not always being as they should be.
And, finally, in the face of reasons for pride, he also becomes furious and irritated. He doesn’t dare to propose his ideas, which are many and very good, so, to console himself, he busies himself making fun of and scorning those who do dare. Unless they are consecrated artists, who then, he will venerate.
Sadness is disconnected in the Revealer. He changes it for vengeful and resentful rage. However, he is very intelligent and witty and has an excellent memory. He reads a lot and remembers everything he reads. His mind is like a computer that remembers exactly in which book to find the information everybody else is looking for. And he is capable of finding a book in a library of thousands of volumes, as if he had a radar that guided him. He likes to accumulate information and knows how to listen very well, especially, and with immense delight, to old people and children.
Pride is a veneration and phobia of his at the same time. He doesn’t tolerate the expression of pride, which he sees as bluster, in anybody. But he only lives for art. That is his real home and country of choice.

Archetypal beliefs of the Reactivator:
The Revealer has, although he believes that he is the most iconoclastic of all of us, his archetypal god, whom he venerates: it is Prometheus. He created the first men according to certain traditions. Benefactor of humanity who deceives Zeus himself in order to favour mankind, and then steals fire from him to give it to mortals. That is why he is condemned to be chained, while an eagle permanently devours his liver. Even so he manages to win, to recover his freedom, to be immortal and possess the prophetic gift, without Zeus being able to oppose it. He is the one who defeats God himself, opposing himself to the injustice of discrimination and divine privileges.
His existential beliefs are:
“Life is not a party” (because others’ envy makes it bitter for you)
“If I say what I know, nobody will believe me” (and they will come for me, with envy)
His Existential Drama E.D. is “Yes….but”. Since he doesn’t dare to communicate his ideas and discoveries to the world, he asks others for ideas and, when he receives them, rejects them one by one, finding faults in them. That way he moves first in doing to others what, in his fantasy, he is afraid being done to him. That is why he is seen as embittered, scornful and envious, meaning that he becomes what he is afraid of others being. That way he has a pretext for feeling resentful against the world and not becoming reconciled with it.

Psychological profile of the Revealer:
The Revealer is a free unseizable being. He is the rebel and non-conformist who denounces out loud all lies, abuses, injustices and chains. With it he chains himself, because since he attacks and protests all the time, he is afraid of being the target of attacks from the society of conformists and resigned people made up by the rest of us. If the attack doesn’t come, he takes charge of inventing a plot against him, because he is very paranoid. If he finds support and solidarity he will believe that it is a misunderstanding that only postpones the attack that will not take long coming. This way, he becomes defensive and aggressive, until he is rejected. Then he finds confirmation of his darkest opinions of others. The essential thing for him is not to question his own paranoia and not to reconcile himself with the world. His favourite expression is: “people are…” and he adds all the negative adjectives that can be imagined.
He lives life as a king in exile: everything happens as if, in some moment and place, he had lost, without him remembering it, that marvellous world, his world, made of peace and happiness, of sensuality and understanding, of splendours and creations, which he feels as his and of which he was deprived one fine day without any reason. Out of pure envy. He feels, that way, like Gulliver in the country of dwarfs: he is a good-natured and patient giant, joyful and brilliant who doesn’t pick on anyone. It’s the others who pick on him, because he is bigger than them. Out of envy. Until he roars and they flee in terror. Cowards!
That world, his world, where he is king, he can only find in art, created by exceptional beings like him and for beings like him. Why aren’t there kingdoms like those of art in the world? Why is the world so mean, small and jailing? Why is God unfair? Then he recognises the depth of his conflict: God is the inadequate, unjust, incapable and shoddy maker who has created an imperfect and jailing world and has put him there, him, alone and abandoned. Man is better than God, at least men like him, capable of creating perfect worlds like those of literature, poetry, music, dance, sculpture, remote and disappeared civilisations, which he loves like nobody. That is his world. His only possible world. That is how he sees himself. Meanwhile, others see him as an irresponsible, retarded adolescent incapable of accepting the least discipline required for life in society.
He feels tolerant and magnanimous. He feels like an indulgent and good-natured lion around which monkeys and squirrels frolic, and which he watches with delight. He is seen as a resentful bitter, non-conformist and retarded hippie, incapable of inserting himself in adult society.
He only seeks the perfection of beauty and truth and also of freedom. He is seen as the only one who makes peace and concord impossible, as the one who introduces civil war and discord, as the one who separates those who wish to live in harmony.
He is the most sensitive of all human beings. He dreams of a world of beauty and harmony, respect and consideration. He is seen as a harsh avenger who is only excited by war and revolution.
He is the most intelligent, and always searches for novel solutions that suppress and eradicate pain. He is seen as tough, indifferent to pain, because he doesn’t want to sob and complain like everybody else.
The Revealer is the most misunderstood of all the typologies, although, as we already saw, they are all misunderstood also. But the Revealer, although he complains about being misunderstood, also enjoys it at the same time. That way he feels different and finds reasons for condemning the world and not reconciling himself with it.
And the thing is that the Revealer assigns himself the task of revealing the incoherencies and injustices of the world, which, according to him, all human beings have manufactured, except for him, of course. It is very true that the Revealer is a touchstone of what isn’t working, of what is twisted, of what is stupid, cowardly, mimetic, and especially, idolatrous. His function would be perfectly realised if he connected his talent and his vocation, after, of course, having resized his skill. If this were to happen, he would find brilliantly intelligent solutions to our underdevelopment, in a clam and tranquil manner, without ever getting angry and happy to help. If this were to happen, he would only denounce what is false, deceitful, idolatrous, starting with himself, and would propose new worlds out of his imagination, his creating capacity, worlds based on authenticity and the calm bravery of he who knows that what is, is. And he would place that exceptional creation at the service of love and human solidarity. And he would put that belonging at the service of a clean spirituality based on the certainty of a fair and perfect creator who gave the same to all his creatures. It can be said that the Revealer would reveal the truth and possible ways out; if he were connected, if he were out of his Map. Like everyone else, like all of us. But, while he is in his Map he functions, like everybody else, as if there were two weights and two measurements: he sees the mote in the other’s eye, nobody can deny him that, but not the beam in his own. He denounces as if he didn’t have idols, as if he didn’t inflate his rage and didn’t transform his sadness into resentment, as if he accused all of us of doing to him what, in truth, back then and there one or two people did to him. As if everyone else hadn’t been obliged to disconnect their talent and their vocation and grotesquely inflate their skill. And, instead of crying for his losses, instead of allowing us to console him and show him that we do love him and value him, he bellows and attacks all of us, putting us all in the same bag of the wicked. And the pygmies.
His opinion of everybody else is very clear: his greatest enemy is the Legislator: he has a real phobia of him because his inflated pride shocks him and offends him to the maximum. For him, they are the creators of this facile, idolatrous and inverted world that he would wish to eradicate from the face of the earth.
The Promoter entertains him because they make fun of the world, but he cannot tolerate their tricks and ploys, since he is very ethical and moral. Plus they act as if they, the Promoters, were the type of man or woman who truly attract and seduce the opposite sex, convincing him that he, the Revealer, is seen as a child who cannot attract any adult.
The Constructor is, in his eyes, a despicable slave who adores servitude and the chains for which he lives.
The Reactivator is worthwhile and he would like to count on them. They are the only ones he appreciates, whom he values. With him, they would form a complete world, with everything that is worth being considered. But that fool spends his time ecstatic in the face of the pygmies and never joins him. He spends his life kneeling before those who damage and use him. He would slap some sense in to them to join him! But when they hear him speak badly of people, moreover their people, the Reactivator accuses him of being the only baddy in the picture and abandons him.
As for the Fortifier, he considers that they could be individuals if they weren’t so cowardly and quiet. Bah! At the end of the day they are dead.
So he is alone in the world. That is the only truth. His truth. And his only escape is in imaginary, artistic or virtual worlds.
But when he gets tired of reprimanding and blaming the world, he realises that perhaps he is the only inadequate person, the only one who’s spare: Isn’t he the one who always attacks others, to then accuse them of coming for him? This way he comes into contact with his greatest fear: that of being Doctor Jekyll and Mister Hide. Then he despairs and only wishes to die and to become nothing. Because only there will he be in his kingdom, in his element, have what he deserves and, moreover, be where he wants to be, since that way he will be as far away as possible from that cruel god who created a bad world. Bad like him.
But when you know how to decode the Revealer’s inflated rage and translate it into pain for all the world’s imperfections, we discover the real personality locked in there. He is tender, joyful and playful like a kitten. He is generous and sensitive. He is marvellously tolerant with the defects and faults of the beings he really trusts. He is a great protector of the best. And he is frightened, very frightened of displeasing the world, of seeing himself rejected by it.
In any case, whether we know him in depth or not, nobody doubts that the Revealer is the great avenger. His emblematic figure is that of the lone ranger who defends the oppressed, orphans and those who have been humbled, who restores harmony and peace, and who retires riding towards the next injustice, where crushed beings need him whom he will shelter and free with his nobility, with that heart of gold that doesn’t fit inside his chest. And he will leave, because he never sought honours or gratitude that could bring unwanted privileges with them.
In love, the Revealer dreams with the Reactivator, his cosmic partner, with whom he will be able to build a universe of radiant light. Few dare to realise this dream because, absurdly, they believe that they will be rejected. So they marry the greyest possible person, who claims to admire and need them, but who will then try to castrate and subjugate them to their power.
As a father or mother, the Revealer is at the same time marvellous, since he considers that children are born already perfect, but, also the one who least wishes to be a parent. They consider that this life is too ugly and threatening to want to bring beings into it who will suffer out of their lack of conscience. Out of a narcissistic desire to perpetuate themselves at the expense of innocent beings who didn’t ask to be here.
What the Revealer most values, we already know this, is art, in all its forms and expressions. He lives for art and from art. It is his refuge and the only thing that gives him the strength to carry on. He lives immersed in that exceptional universe which he considers his only possible nation. He also loves travelling, because it is his way of accepting the real world: remotely and provisionally. He is a great explorer and a great adventurer. If it were up to him, he would always be travelling the world. He would take only a pair of jeans, a T-shirt, his guitar and a few good books. He doesn’t need anything else in order to be happy.
The Revealer’s spiritual dimension is in the image and likeness of his inner self: conflictive. He has a serious problem with god, who he blames for all the injustices committed by men, but feels fascination towards Eternity and Immortality. When he is confronted with his main dilemma, that of not accepting evil as one of the options of man gifted with freedom, he gets out of the jam in a spin: if he were god, he would behead the wicked, and destroy entire cities so that they learned their lesson. Therefore, since god doesn’t do it, he loves evil. And that’s that. The Revealer invented his own religion: Manichaeism, an eternal fight between good and evil, where, of course, in the end good triumphs, like in the archetypal story of Prometheus. But how tiring! What a drag, a world like that!
His house contains books; it is a refuge for books. And for records. Otherwise, he is not interested in either comfort or expensive objects that are binding and represent ties. If it were for him, if it weren’t for books and records, he wouldn’t have a home. He doesn’t like inviting people home much. He prefers a bar where you can eat standing up, informally, snacking. Although he does like talking a lot. But he prefers to do so walking. He loves to move and he is a tireless walker, who has fun that way and feels alive. Plus that makes him drain adrenalin and he feels more pacific.
All animals are his favourite animals. He adores all of them and prefers them to men. Tarzan is an archetypal Revealer. Everybody else identifies him with felines: cats for the most banal and lions for the superior ones.
What most despairs him about himself is when, tired of accusing the world, he suddenly sees himself as Mister Hide who defeated Doctor Jekyll and will show the world how evil he is. After that crisis, he tends to make enemies with the world again and with “people”, so as not to commit suicide or allow himself to die of hunger.
His relationship with the vocation is only fulfilled when he manages to become a great artist, which occurs very frequently in Revealers. Everything else, such as building civilisations, companies, or families doesn’t interest him too much, since he doesn’t give them as much value. He has a very special gift for recognising the real value of works of art, both his own and other people’s. He dreams of becoming a genius, and if he puts himself to it, he achieves it. But he doesn’t tend to be recognised in life. Which exacerbates his enmity with the world even further.
His S.E.F.:
(inflated rage – sadness transformed into rage, resentment, vengefulness – pride transformed into fear, profanation, meanness) + love + joy – fear.
Professions: Artist. Writer. Explorer. Journalist. Travelling salesman. Defence lawyer. Doctor. Analyst. Comedian. Revolutionary.

Phases of typological evolution:
THE CONNECTED REVEALER: THE REVEALER – LEGISLATOR.
He retains, purified and uncontaminated, the qualities of his Map: he is just, fun, creating, sensual, witty, seductive, charming, kind-natured, reliable, loyal, romantic, loving, tender sensitive, vulnerable and brave. He is creative and creating. He hates injustice, lies, manipulation, the inversion of values. He is an idealist and timid. He saves victims and doesn’t wish to be recognised by them. He adores live culture and creates culture. He defends to the hilt the uniqueness of the human being and his inalienable freedom.
He becomes a person who is sure of himself and of the immanent justice that exists in the world. He believes in good faith and in the love of the best. He accepts life as it is and improves it. Those around him find in him a tender protector, strong and brave. He is a specialist in confronting and putting the worst, the most toxic, in their place. He no longer suffers from jealousy and is generous and patient. He is wise and a discoverer of paths. He is the full Promoter of a new order based on the miraculous balance between love and justice at the service of life. He is a marvellous lover, an outstanding parent, an unconditional and fun friend. He finds his twin soul and lives a love like out of a novel that ends well. He is hyper-creative and deeply tolerant and spiritual. He assumes that God is all good and learns from him. He is strong and fortifying. He believes in the human being and adores the connected Reactivator, with whom he builds a garden of Eden on this earth and for everyone.
He wastes no time in placing himself on the path to hyper-connection and transcendence, and has as a reference a Shakespeare and a Mozart.
Professions: Television. Press. Head of state. Company manager. Head of a medical service. Triumphant artist. Analyst. Teacher. Advisor. Engineer. Coordinator.
S.E.F.: (rage + sadness + pride) + love + joy + fear.
E.D.: none.
He uses 80% of innate energy and forms part of 2% of the population of Revealers.

PRECONNECTION PHASE: THE REVEALER – REACTIVATOR:
He is a great artist and a fervent just idealist. He lives for the great love that lasts beyond death. He is just, brave, patient and adorable. He retains all the qualities of his Map and loses the paranoia with his loved ones. He falls in love with Reactivators and sets about protecting them.
But he is too dependent on love and becomes like a baby who is afraid of losing his mother’s breast. He doesn’t assert himself and is afraid to stand out. He can die if betrayed. He seeks useless risks and goes about life like a bullfighter. He is prone to tuberculosis and other romantic diseases. He believes that “opposing himself to” is being free. He rots with a guilt complex against his jailers and doubts about abandoning them.
Professions: Lawyer. Consultant. Doctor. Political scientist. Bullfighter. Writer. Painter. Film maker. Sociologist. Psychiatrist.
S.E.F.: (rage – sadness, vengefulness – pride, timidity) + love + joy – fear, hysteria.
E.D.: “Yes…but” and “I’m only trying to help you”
He uses 40% of energy and forms part of 15% of the population of Revealers.

MAP PHASE: THE REVEALER – REVEALER.
He is in everything identical to what is written in the general presentation.
He uses 30% of innate energy and forms part of 10% of the population of Revealers.

DISCONNECTION PHASE: THE REVEALER – FORTIFIER.
He is the safe employee who will stay with the company or in the administration for life, because he doesn’t dare to stand out. Or, on the other extreme, he is the individualist and isolated artist who shelters in the false safety of being superior to everybody else. He is somewhat grouchy but won’t leave. He marries inadequate people who subject him to their power. He is the indomitable “bohemian” artist who speaks of art instead of making it. He protests, but he doesn’t change the world because he doesn’t dare to propose creative solutions.
But he is even more mistrustful and paranoid. He lives in a great contradiction since he looks for safe jobs that generate his own scorn, or chooses the miserable life of the “bohemian” artist. He becomes an alcoholic and suffers from liver and stomach problems. He has nervous disorders and suffers from insomnia. He is envious and corporate-minded. He doesn’t believe in himself or in others. He is a grouch. He is a passive saboteur addicted to work to rule. He has a phobia towards the Legislator and is jealous of the Promoter.
Professions: Craftsperson. Taxi driver. Labourer. Administrator. Deputy chief. Beggar. Clown. TV presenter. Tourist guide. Bureaucrat. Left-wing politician.
S.E.F.: (inflated rage, vengeful – resentful sadness – envious pride) – subjugated love – cowardly fear + joy.
E.D.: “Yes…but” and “If it weren’t for…”
He uses 20% of innate energy and forms part of 55% of the population of Revealers.

PREDISSOCIATION PHASE: THE REVEALER –CONSTRUCTOR.
This phase tends to follow the previous one, when, instead of accepting mistakes and undoing wrongs the Revealer becomes stubborn about doing “more of the same”, and, moreover without reprieve and in the most perfectionist way as possible.
In the case of being 100% in this phase, in other words, with his back absolutely turned on his real self, we would have the following profile:
Finally he believes that he is safe and worthy of being taken into account! At last he believes that he is useful and irreplaceable!
He becomes mean and envious of the best and of creators. He stops being interested in art and decides to stand out in an imprisoning company. He aspires to power and doesn’t allow others to grow. He loses himself in hyper-rationalisations so as not to feel. He is insecure and is convinced that he cannot interest anybody. He works for the worst exploiters and stamps on Reactivators. He promises and doesn’t fulfil, in order to make himself feel important. He is capable of betraying the best, because he envies them. He is selfish and has faith in nothing and in no one. He is prone to heart attacks, cirrhosis of the liver and cancer. He no longer enjoys food or drink. He stops smoking but declares holy war on smoking. He works and overwhelms himself so as not to think. He is obsequious and servile with the powerful. He flees from life and what he truly loves. He doesn’t hear well, loses his sight and is prone to high cholesterol and to diabetes.
Professions: General manager of opaque companies. Director of multinational companies. Henchman of Mafiosi or exploiting entrepreneurs. Pimp.
S.E.F.: (inflated rage – resentful sadness – envious pride) – jealous love – necrophilic joy – contemptible fear. Plus he inverts the love-sadness axis, which he transforms into necrophilia and masochism.
E.D.: “Yes… but” and “Overwhelmed”.
He uses 3% of innate energy and forms part of 15% of the population of Revealers.

DISSOCIATION PHASE: THE REVEALER – PROMOTER.
In the extremely rare case of being, 100%, not only with his back turned on himself, but also, immerse in his lethal formula (vengeful and resentful rage plus the joy of revenge in open war), we would have the following pre-psychotic profile. But often he is this way in only one or two areas of his life, most of the time in war only against his inner self:
He is the ideal person to unleash wars of extermination and holocausts.
He is a Manichean megalomaniac who believes that he is the saviour of his people chosen by the gods against the forces of evil. In fact he inverts everything and turns to the holocaust and the extermination of the most luminous. It is a way of committing suicide while killing everybody else along with him. He is a delirious Manichean and extremely dangerous, since he is capable of dragging the failed and envious, mediocre and discontent towards a war of extermination. He is of an overwhelming violence and sadism. He hates everything that is beautiful and everything that is pure. He is necrophilic and idolatrous. He is Mister Hide driven mad by the joy of revenge. He is cowardly in the face of dissociated Promoters and Magnetisers. He hates connected Reactivators and Revealers.
Professions: Warrior. Dictator. Soldier. Politician. Yellow press journalist. Mercenary. Manager.
S.E.F.: (false rage against what is beautiful + joy of revenge, lethal formula) – inversion of the two axes: love transformed into necrophilia and sadness transformed into masochism and sadism – rage transformed into joy: idolatry and fanaticism and joy transformed into rage: sacrilege.
He uses –16% of innate energy and forms part of 3% of the population of Revealers.

The Splendour of the Human Being - Preciada Azancot

An extract from the book “THE SPLENDOUR OF THE HUMAN BEING” by Preciada Azancot
©Preciada Azancot