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En 2016 y en todos los años por venir: ¡AM ISRAEL JAI!

Por Preciada Azancot

Fuente: Facebook

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El Ángel del Señor, con quien el paciente Jacob osó enfrentarse en la Escalera de Jacob (que simboliza la EVOLUCIÓN, que nuestro Creador Universal diseñó como propósito para TODA Su Creación), nos dio de SU parte y con gran orgullo, el Nombre ISRAEL, para todo el Pueblo Judío así como para su territorio, el Estado de Israel, Rey y Soberano de la Dignidad Territorial de todos los pueblos de la Tierra.

Así como ÉL es Uno, nosotros somos Un Mismo Pueblo también: el Pueblo Judío, el de la Promesa de Leche y Miel para toda la Creación (eso será la Era Mesiánica), esté donde esté y en el momento en que esté. Por eso, ese Territorio Sagrado: ISRAEL, es primero el nombre de nuestra IDENTIDAD y el Estado de Israel en su devenir diario, es nuestro único HOGAR, desde siempre y para siempre, y nada ni nadie nos lo arrebatará.

No porque seamos tan importantes, pues somos los únicos que tienen el orgullo de asumirse, de cara a la Eternidad y a la Infinitud, como humildes gusanillos en evolución, SINO PORQUE EL MUNDO SE DERRUMBARÍA, COMO LO HIZO LA TORRE DE BABEL. Antes de octubre de 2017, el Mundo lo sabrá. ¡Ojalá, por el BIEN DE TODOS, lo asuma y se salve! Seguiremos trabajando en ello.

Preciada Azancot, el 1 de enero de 2016

Reina Isabel II del Reino Unido: “Es mejor encender una vela que maldecir la oscuridad”

Por Preciada Azancot

En su Mensaje de Navidad, la Reina Isabel II del Reino Unido, citó un viejo dicho inglés: “Es mejor encender una vela que maldecir la oscuridad”.

La reina Isabel II, durante su mensaje de Navidad. Ap. Fuente: http://www.larazon.es/

La reina Isabel II, durante su mensaje de Navidad. Ap. Fuente: http://www.larazon.es/

Un viejo dicho precioso. Hago votos por que, ya que alcanzó la edad de la sabiduría, ella sepa ponerse a la altura de un auténtico Soberano, el Rey Don Juan Carlos I, que supo rectificar un error histórico perpetrado contra los Sefarditas por otros Reyes españoles muy remotos, y que sepa pedir perdón y rectificar igualmente el error histórico de su país: que Inglaterra haya perpetuado el crimen de Roma que le cambió el nombre a Israel llamándolo arbitrariamente Palestina, es decir “tierra de Filisteos” (los enemigos tradicionales del gran Israel, Filisteos que se localizaban en la Franja de Gaza, únicamente) y que, contrariamente a lo que hizo Inglaterra a la hora de inventar países en el Medio Oriente, con reglas y escuadras perfectamente geométricas, haya dibujado e inventado una imbricada ratonera infiltrada por todos lados, imposible de gobernar ni de cercar, a la hora de crear un Estado para los únicos que sí reinaban desde siempre y se llamaban Israel, nombre que le fue dado a Jacob por el Ángel del Señor, para designar al Pueblo Judío. Pues la Verdad es esa llama que se ha de encender en vez de maldecir la oscuridad…. o de crearla.

Preciada Azancot, 25 de diciembre de 2015

SALMO 22 del Rey David

SALMO 22 del Rey David: el que Jesús de Nazaret, recitaba en la cruz, plegaria que sólo los Judíos recitan para reafirmar su fe en su Dios, en la Torah, en Israel y en su descendencia.

https://www.youtube.com/watch?v=0dkYcAP8yi0

Escuchen las palabras textuales del primer Rey de Israel, David, ese paradigma perfecto del equilibrio e integración de la dimensión masculina (Dignidad Territorial) y femenina (Humanismo Universal) consustanciales e innatas a todo ser humano, cuyo símbolo es la Estrella Primigenia o Estrella de David, Rey dado y ungido por Dios a “Israel”, nombre dado por el Arcángel -Michael- a Jacob para nombrar a todo el Pueblo Judío así como a su Tierra Prometida, tras su cuerpo a cuerpo al pie de la Escalera de sus sueños.

La Casa de David, tiene en Jesús a un gran exponente, y esa Casa de David ha seguido y seguirá produciendo grandes Humanistas y estrategas de la Dignidad Territorial, hasta la llegada del Mesías que según mis previsiones MAT, ha de llegar dentro de 3.000 años.

Así que ¡tranquilos! y sigamos trabajando para hacer posible el advenimiento de esa era de PAZ UNIVERSAL, que dentro de la Eternidad, y de la Infinitud, está… ¡a la vuelta de la esquina!

Preciada Azancot, 14 de Diciembre de 2015

EL ROL DE LA DIÁSPORA JUDÍA EN LA SOCIEDAD ACTUAL Y FUTURA

Se puede decir, sin que las razones hondas hayan cambiado de modo esencial, que el pueblo Judío siempre fue de Israel y, a la vez afirmar que estuvo constantemente arrojado por sus múltiples enemigos, al EXILIO, a la Diáspora, durante toda su larguísima existencia. Y tan sólo en pocos y cortos periodos -casi siempre atacado y en guerra- pudo disfrutar de vivir en relativa paz y seguridad en su propia tierra.

DAVID Y ESTHER, óleo sobre lienzo, por Preciada Azancot

DAVID Y ESTHER, óleo sobre lienzo, por Preciada Azancot

Ningún otro estado en el mundo, creo, ha debido luchar tanto y tan seguido por ser de su tierra y disfrutar en paz de ella. Todos los otros Estados del mundo fueron hechos a base de conquistas y de guerras, y no desde hace más de 5.775 años como llevamos haciéndolo nosotros en nuestro calendario. Ni tampoco ninguna otra tierra del mundo ha sido prometida por Dios a pueblo alguno como Israel lo fue al Pueblo Judío. Y no se puede decidir seleccionar la parte de la “voluntad divina” que le convenga a uno: si esto no es cierto, tampoco existirán sus consecuencias: las religiones Cristianas y Musulmanas ni sus fundadores, todos hijos de Abraham, nuestro patriarca y fundador del Pueblo y de la identidad Judía.

Sin embargo, las legitimidades más rocambolescas no se discuten. Los Estados más artificiales (como la de Inglaterra y su Reino Unido o Alemania cuyas fronteras se movieron más que arenas movedizas, por no hablar de todos los Estados Africanos y Árabes, salvo Marruecos, que fueron creaciones del colonialismo reciente) se ven reconocidos como si de seres humanos se tratara, pero el más antiguo, no, el más aristocrático y con más solera, no. Aunque esta lógica elemental cabe en la cabeza de un niño de tres años.

Este simple dato debería ser suficiente para toda persona que se ufane de tener IDENTIDAD o PERTENENCIA o más aún ESPIRITUALIDAD, para reconocer de modo INCÓLUME Y SAGRADO la legitimidad de Israel y la aristocracia, indiscutible y merecida colectivamente, del Pueblo Judío. Y no hablo aquí de este mapa-farsa del Israel de las Naciones Unidas, hecho sólo con ánimo de colonialismo y pasión amariconada británica hacia los Árabes, ese estado “colador” invadido por presencias y nacionalidades que nada tenían que ver en esta tierra, sino del Israel de verdad, el de las doce tribus. Pues ese es el Israel ORIGINARIO. Esta es la patria que Jesús celebraba recobrar y a la cual regresar en el Kiddush que celebró en la Pascua Judía como buen rabino Judío, el de su última cena, rodeado de sus discípulos, todos Judíos con él. Y esa es también la patria de Abraham y de sus inmediata descendencia (Isaac era su hijo legítimo, que en su lecho de muerte bendijo a las doce tribus de Israel, sus propios hijos judíos) y el nombre Israel fue confirmado y dado por el arcángel Michael de parte de Dios- Padre, a Jacob, hijo de Isaac. Y ABRAHAM-ISAAC Y JACOB son los fundadores de Israel como pueblo viviendo en SU TERRITORIO real, EL DE LAS DOCE TRIBUS DE ISRAEL. Israel, sí, pues es su único nombre legítimo, y no Palestina como lo nombraron los Romanos para negar la existencia de Israel y bautizarlo a nombre de sus enemigos tradicionales, los Filisteos, negación e inversión que fue “legitimizada” a su vez por el colonialismo británico que se auto-otorgó un mandato sobre una “Palestina” que jamás existió. Todo eso son simples HECHOS, hechos objetivos e históricos. Y Gran Bretaña debería pedir perdón por ello, ya que los Romanos han desaparecido del Mapa, como toda civilización que se comportó de modo Negador con Israel.

Entonces, este simple dato, que todos los estudiosos o no estudiosos de las tres religiones Abrahámicas, la original y sus dos ramas posteriores -el cristianismo y el islám- repiten cada mañana en sus rezos para dirigirse a su Dios, que es por cierto el mismo ¿no debería ser necesario y suficiente para reconocer y entregar de una vez la soberanía de sus tierras al pueblo a quien le pertenece desde toda la vida?

¡Y NO, NO ESTOY DICIENDO QUE EL PUEBLO JUDÍO ASPIRE A RECOBRAR LO QUE EN SU PLENO DERECHO LE PERTENECIÓ SIEMPRE! Estoy simplemente afirmando que ese territorio es más nuestro que cualquiera de los territorios de los demás Estados fácticos del mundo. Y que sin embargo nos conformamos, porque NUNCA FUIMOS NI SEREMOS INTEGRISTAS, porque somos quienes somos, más civilizados, más amorosos y más pacíficos que el resto del mundo, con un Israel VIABLE Y SEGURO cuya seguridad sea garantizada CUANTO MENOS COMO LO ES EL VATICANO O LA CIUDAD DE MEDINA, y eso en la totalidad de su territorio rediseñado de modo geométricamente SEGURO. ¿Qué menos?

Porque Israel no es un país más en el mundo (que ni eso, lo dejan ser), ISRAEL ES LA BANDERA, EL FARO Y EL TESTIMONIO DE LA DIGNIDAD DE LA TIERRA, DE SU SENTIDO DE PERTENENCIA, DE SU ALTRUISMO Y LA REFERENCIA ABSOLUTA EN QUE LA VERDAD, TODA VERDAD, ESTÉ DÓNDE ESTÉ, TRIUNFARÁ, PASE LO QUE PASE, DIGAN LO QUE DIGAN. SIEMPRE. Y ESTO SE LLAMA ESPÍRITU.

ISRAEL Y EL PUEBLO JUDÍO SON LA MADRE, LA HIJA Y EL BEBÉ DEL PLANETA, Y POR ESO ISRAEL Y LA DIÁSPORA SON EL TESORO Y PATRIMONOMIO DE LA HUMANIDAD CIVILIZADA. (La primera dinastía China -Xia- se especula que reinó tan sólo en 2.100 A.C.)

Ahora bien, y esta vez hablando sólo para los míos -pues la mala fe de los demás no me interesa ni un ápice, ni creo que se deba responder a provocaciones difamatorias de ninguna índole, ni dejar de denunciar la antítesis del Derecho: la presunción de culpabilidad-, quiero señalar que la PARTE MASCULINA del Pueblo Judío, Israel, si bien tiene sólo menos de 70 años de existencia “legal”, LO ESTÁ HACIENDO MARAVILLOSAMENTE BIEN. Obviamente, como todo organismo sano y vivo, en perpetuo crecimiento, tiene mucho que hacer, mucho que aprender, mucho que crecer y mucho que mostrar al mundo. Pero ES YA LO QUE HA DE SER: UN GENIO Y UN CIVILIZADOR INTEGRAL.

No se puede pensar en el ser y en la identidad Isrealí sin que acuda el apelativo de GLORIA. La Gloria de la Humanidad, es Israel, y mucho más para los no-Judíos que para los Judíos, pues cuando uno es un genio y un civilizador se ve a sí-mismo como “normal”. Es la distancia con los otros, la referencia en la que se convierte para ellos, la resonancia del genio en el Ser del otro lo que produce el crecimiento del otro, su transformación a mejor, SIEMPRE Y CUANDO ESA MÍNIMA RESONANCIA QUE SE LLAMA “ADMIRACIÓN” sea auténtica en el ser profundo de quien admira la obra de arte y crece con ella, porque su propio Ser se reconoce en ella. Cuando esa emoción auténtica falla en el que contempla, la obra de referencia, la obra genial, la obra en sí, no cambia ni pierde su grandeza, ES EL OTRO EL QUE SE OBLIGA A SÍ-MISMO A DEGRADARSE NEGANDO SU VALÍA. Y eso se llama ENVIDIA y Despecho. Entonces, el ser del envidioso, no sólo deja de crecer, sino de SER.

¡Allá el que opte por ello! Es plenamente responsable de sí-mismo, como todos lo somos. Pero para creerse bella, la madrastra tendría que romper todos los espejos y secar todas las fuentes de agua. Y eso tiene nombre: Esquizofrenia paranoide y se trata en psiquíátricos. A Blancanieves no le saldrá una arruga por ello.

¿Qué pasa entonces con la Diáspora? Esa parte de MIEL de la promesa del Pueblo  “DEL PAÍS DE LECHE Y MIEL”, está aún por cosechar, refinar, envasar y mejorar. Pero sobre todo está aún por TORNARSE CONCIENTE DE SÍ-MISMA Y DE SU VALÍA.

Primero los atributos y las grandezas de la Diáspora: No se puede pensar en la Diáspora sin que el apelativo ESPLENDOR acuda, raudo y veloz, a la mente. No voy a hacer el análisis aquí de todos sus méritos y virtudes, faltarían varios libros, así que sólo mencionaré titulares:

1º) La raza Humana somos toda MAMÍFERA. ¡Qué decir de la Diáspora como simple mamífera? Esto se puede decir: ¿Dónde se ha visto que un pueblo perseguido, acusado difamatoriamente, humillado, sesgado, frenado, intimidado, amenazado, envidiado, perseguido, como ha sido este pueblo, como aún lo es, que haya tenido esta capacidad de proteger, alimentar, criar, instruir, educar, llenar de valores humanísticos hermosos y nobles, amar y pertenecer, solidarizarse, alegrarse, tener fe, aportar felicidad, belleza y esperanza a su entorno como la Madre Judía que, además de todo eso, siempre trabajó fuera para que su Hombre pueda estudiar la Torá y alimentar la llama de la esperanza en un mejor futuro para toda la Humanidad?
Así que como mamífera, un Summa Cum Laude.

2º) En segundo lugar: si bien en casi todos los demás pueblos hay competitividad entre padres e hijos, envidia y frenos a ser superados, entre los judíos es al revés: toda madre sueña activamente con ser superada por su hija en belleza y sabiduría y todo padre por su hijo en evolución. Y ya ni digamos si el padre es superado por la hija en creaciones y en obras y la madre por el hijo en cuidados y amor por los suyos. Eso ya lo llamamos orgasmo del alma.

3º) Además de eso, EL CONOCIMENTO DE SÍ-MISMO que es la clave de toda sabiduría y buen hacer, es una ciencia DIASPÓRICA y salvo Jung, que por cierto era discípulo de Freud, todos los genios de la psicología fueron Judíos y lo son: Freud, Perls, Berne, Fromm, Frankel, Adler, y muchos más, todos Judíos, eso sólo demuestra algo: que la pulsión y PASIÓN POR EL HUMANISMO UNIVERSAL ES JUDÍA. Diaspórica Judía, más precisamente.

4º) Las artes también, muy en especial la música interpretada, la arquitectura (toda la Masonería se sustenta en la perfección simbólica y científica del Templo de Salomón) y la pintura. El séptimo arte, el cine, es casi todo invento y creación judías. El teatro tampoco se queda atrás. La belleza y la moda también. La docencia universitaria, secundaria y primaria está repleta de Judíos, hay más médicos judíos proporcionalmente que en todos los pueblos del mundo, y las INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA es dominantemente judía si se compara estadísticamente y proporcionalmente. Contrariamente al mito antisemita, donde menos hay judíos es en la banca y en la especulación y tampoco en política, que es donde se concentran los ladrones de verdad y los que maquinan sin freno por obtener el poder. El poder jamás ha interesado a los judíos. PRIVILEGIAMOS LA POTENCIA. Pero no olvidemos que los grandes SALTOS de evolución social han sido predominantemente concebidos por Judíos diaspóricos, desde Moisés, hasta Marx y seguimos en ello.

5º) Como Ciudadano, el Judío Diaspórico (al igual que su pareja Israelí) es modélico en lo que hace al amor a su patria (¿díganme quién, como los sefarditas han conservado tanto amor, tanta fidelidad durante cinco siglos con una patria que les quitó todo y a la que contribuyeron como nadie a civilizar, educar, sanar, curar, poetizar, espiritualizar y administrar?), cumplimiento de sus deberes, educación, pundonor y altruismo. Sin pedir ayudas ni subsidios, ni hacerse la víctima como las demás minorías lo hacen. Discretos, modélicos, agradecidos, patriotas y contribuyentes, siempre. Y ninguno escatimó jamás verter su sangre por su patria de adopción. Un ejemplo que es muy importante desempolvar en estos tiempos de invasiones de falsos refugiados parasitarios y destructivos.

7º) Como proveedor, madre de Israel, de más está señalar que casi todos los grandes pioneros y hacedores de la Israel de hoy, así como la gran mayoría de sus habitantes vienen de la Diáspora.

Así que, queridos hermanos diaspóricos, ¿no os parece razones y méritos suficientes para alzar bien recta la cabeza y dejar de jugar a Caperucita que nunca cree en la existencia del mal, y decir “Presente” con orgullo de ser lo que somos y exigir nuestro lugar en el mundo?

En Mayo del 68 todo lo mejor de Paris salió a la calle gritando “¡Somos todos Judíos alemanes!” para solidarizarse con Cohn-Bendit, y así nació la Primavera Intelectual y Docente que transformó el mundo en una semana hacia la democracia directa, la del tercer milenio. ¿Cuándo el mundo y Europa sobre todo, se lanzará a la calle con pancartas que digan sólo esta verdad: “¡Somos hijos y hermanos de la Esplendorosa Diáspora Judía y de su Glorioso novio Israel, porque somos CIVILIZADOS y tenemos el mismo padre y el mismo destino: Evolucionar juntos. Y vosotros también!”. Porque NO basta con exigir no ser atacados por lo maravillosos que somos, el orgullo consiste, como oportunidad y privilegio diferencial de las bestias, exigir ser reconocido y admirado por que lo cada uno, objetivamente, Es.

¿Qué somos, pues? Somos, sin lugar a dudas, EL GRAN PATRIMONIO UNIVERSAL CULTURAL DE LA HUMANIDAD y como tal, tenemos el absoluto derecho de ostentar un HABEAS CORPUS INTEGRAL en todos los países del Planeta.  En un primer paso, ese estatus oficial debería recaer sobre la Diápora judía, que es la que más vocación Humanística y universalista, tiene. Luego, obviamente, se vería claramente que ambas partes del Pueblo Judío, lo son.

Preciada Azancot, Noviembre de 2015

SER JUDÍOS

Por Preciada Azancot

Ser judía representa para mí, hacerme sentir más mujer y amar serlo. Así como sé que a los varones judíos les hace sentirse más hombres y amar serlo.

¿Qué es lo que significa ser una mujer en mi sentir? Es asumir – con orgullo y gratitud – los llamados valores tradicionalmente “femeninos” (respeto, seguridad, obediencia a lo alto y armonía; justicia, valores y significado sagrado del cuerpo; amor, solidaridad, entrega, don de sí y devoción al amado) y haber conquistado e incluso privilegiado en mí (en el sentido de no permitir que nadie las someta a relaciones de poder) las virtudes llamadas “masculinas” (necesidad de entender, laboriosidad, inteligencia, honestidad y humildad; dignidad, talante creador y civilizador; y más especialmente alegría, sexualidad monógama y plena y espiritualidad).

Precisamente porque rechazo por igual el machismo y el feminismo, amo al hombre y me encantan los hombres que aman a la mujer. Y por causa de ese amor, interiorizamos los valores y dimensiones del amado, más fácilmente que los demás pueblos en los que se ven los miembros del género opuesto como contrincantes en vez de como al milagro de la completitud y por ende a lo más amado y deseado. Lo más sagradamente preservado, también.

A nivel colectivo, la Diáspora representa la parte Mujer e Israel representa la dimensión Hombre del pueblo Judío. Obviamente soy muy diaspórica, porque mi amado es Israel.

Por lo tanto, una relación de amor -la amistad es más definitiva con el tiempo que lo sentimental, y sólo la amistad puede salvar y consolidar la pasión por lo amado- significa sentirse a salvo y protegido porque se es valorado y elegido por estos signos de identidad biológica que supimos asumir y preservar y saberse admirado y disfrutado como un regalo inaudito por la dimensión que se supo conquistar y privilegiar, tanto hacia dentro como hacia afuera.

Aunque pueda resultar extraño para las mentalidades externas, para mí esa completitud que privilegia en sí la dimensión amada del otro, es el logro supremo de la identidad judía y también la única causa del nuestro HUMANISMO Y UNIVERSALIDAD. Es así la garantía de que la Shejiná nunca más estará en exilio (interior ni exterior).

La estrella de David simboliza la armonía entre las dos dimensiones masculina –representada por el triángulo con la punta erecta hacia arriba- y femenina -representada por el triángulo que se abre y ancla al amado, con la punta hacia abajo- en perfecta igualdad de dimensiones y en equilibrio integrador permanente.

Y si alguna duda nos cabría, sólo habría que recordar el primer libro del Génesis y la creación de la mujer desde la parte más protectora del corazón y de la capacidad de respirar en el varón. Sólo hay que recordar la expulsión del paraíso, donde no se expulsa a la mujer, sino que se le hace la gracia al hombre de seguir a la esposa, esté donde esté, aunque eso sea el exilio, sólo hay que recordar que el Creador eligió a Moisés para entregarle sus Mandamientos, siendo éste el esposo de una seguidora de otra religión y que cuando los sacerdotes más elevados así como la hermana profetisa que le había salvado la vida se burlaron y osaron criticar a la esposa de Moisés por no seguir la religión del pueblo judío, Dios fulminó y erradicó de la faz de la tierra a esos dogmáticos religiosos y degradó para siempre a Miriam de su rango de profetisa. Y eso, para marcar que la pareja elegida era mucho más exponente del Orden judío que la seudo jerarquía religiosa oficial. Por eso también, en el judáismo no existe iglesia ni autoridad religiosa por encima del ser humano integrado.

Completitud del ser realizada - Preciada Azancot 2014

Completitud del ser realizada – ©Preciada Azancot

Por eso el machismo o el feminismo son degradaciones y PROFANACIONES de la significación profunda de lo Judío y de su Vocación en esta tierra. Son interiorizaciones gentiles, nacidos de la culpa inducida por ser chivo expiatorio del mal y son la verdadera asimilación a lo impuro y la renuncia primordial a lo auténticamente judío.

Si el Pueblo judío quiere ganar sus guerras contra el antisemitismo, la condición necesaria y tal vez suficiente será el vomitar de sí la visión de poder del hombre sobre la mujer y de manipulación de la potencia del hombre por la hembra. Y ESTE SERÁ EL VERDADERO LEGADO PARA LA HUMANIDAD DE TODO EL TERCER MILENIO. Confieso que no me siento demasiado optimista al respecto. Así que si falla lo esencial y primigenio, todo lo demás será un castillo de naipes. No, no me siento esperanzada en demasía con respecto a lo principal.

Sea como fuere, cuando la completitud en armonía que representa la estrella de David en la estructura humana no está en equilibrio y cuando la mujer se torna hembra y el hombre se degrada a macho, no sólo se sitúan por debajo del animal (pues éstos tienen muy claros sus roles y son Socios auténticos en la labor de evolucionar juntos) sino que se condenan a la guerra y rivalidad de contrincantes entre machos y hembras. Se hacen la guerra a sí-mismos y desde sí-mismos. Entonces, nunca jamás serán Esposos y a lo máximo a lo que podrían llegar, por un momento fugaz y siempre abocados a la muerte, es al nivel de Amantes, es decir de mitos culpabilizadores del mundo.

Si las dos dimensiones triangulares no están integradas, las relaciones interiores y externas de los humanos están condenadas a ser siempre SIMBIÓTICAS, abocadas a la mutua sumisión, es decir a la atadura entre dos amputados de lo mejor de sí-mismos y nunca serán relaciones FUSIONALES, es decir regidas por la auténtica PASIÓN y vibrando en la misma frecuencia (música, sí) entre dos seres completos sedientos de comprometerse mutuamente y de entregarse el uno al otro, con el fin de ser más sí-mismos, pero sobre todo para contemplar con éxtasis la plenitud del otro, del amado. Difícil sí, mas no imposible. Maravilloso, sin duda, porque es esta tensión la que garantiza el crecimiento por amor, es decir sin ego, y por ende es el mejor garante de la paz interior y exterior.

De fusión en fusión, de vibración afín a vibración afín, de orgasmo en orgasmo, se alcanza en una mutación anhelada, la Fisión (en el sentido verdadero del término) y se convierten en UNO, haciendo una sola carne. Y no sólo carne, sino completitud consagrada y en trono. Que se representa con la Estrella de David dentro del círculo de la perfección indisociable de la verdadera completitud del ser humano septidimensional. Es la figura que ilustra este texto. Pues así somos y no sólo los judíos, sino todos y cada uno de los seres humanos del planeta.

Inmediatamente después de esta fusión de opuestos (cuyo símbolo bíblico es para mí la escalera de Jacob y la verdadera causa de su nombre “Israel”, pues no olvidemos que Jacob tuvo de trabajar como siervo de su suegro durante catorce años para obtener a su esposa amada y elegida, Raquel), ser judío, para mí, es asumir y actuar la promesa hecha al Creador: la de ser ese pueblo elegido “para ser un pueblo de Sacerdotes”, es decir de guardianes del Orden y de las Leyes que rigen la creación, recibidas en una revelación progresiva y por lo tanto, objetiva. Por ello el destino y vocación del pueblo judío siempre ha sido así la de ser un pueblo de Civilizadores, custodios de una Creación (temporalmente siempre perfecta, porque reflejo inmortal de la Eternidad) en infinita evolución.

Preservar y cuidar la Creación y ayudarla en su evolución (encontrando caminos universales y objetivos para lograrlo) es el signo indiscutible de identidad en la historia del pueblo judío. Es lo único que explica que una minúscula minoría numérica siempre produce los grandes saltos de la evolución de la humanidad, ya sea en el plano espiritual, social, conceptual, moral, ético, científico, tecnológico o económico. Somos responsables con dignidad y objetividad, de más del 75% de los saltos de evolución de este planeta. Pues esta es nuestra promesa, por siempre y para siempre.

A continuación, ser judío, para mí, es este amor, esa solidaridad instintivamente tierna y ardiente para con los miembros de su gente, de su tribu, de su grupo étnico, de su familia, de su sangre, y si queda un poco, para sí mismo. Es algo precioso y maravilloso, siempre garantizado y siempre presente. En el gueto y fuera de él.


Es amor, amor océano y resonancia universal, pero tocándose, moviéndose, acogedor, enorme, pero que se condensa en un microclima que nos protege y nos conserva, estemos lejos del nido o no, hayamos disfrutado personalmente de ese tipo de amor en la infancia o no. Porque también es la brújula que siempre nos permite encontrar el camino de regreso al hogar. Es nuestra ley del Retorno. Shalom es su nombre.

Además, ser judío se convierte así inevitablemente en el gusto y en el don del culto del conocimiento, del estudio, de la memoria y por lo tanto garantiza una inteligencia honesta, dialogante, clara y alerta. Compasiva, siempre.

Y finalmente, ser judío, para mí, es ese sorprendente humor que nace en las peores situaciones, en lo trágico y en lo absurdo, en la injusticia y en la amenaza de guerra. Ese humor que es una autocrítica, siempre, porque nos previene contra el tomarse a sí mismo demasiado en serio, que es nuestra coraza más fuerte y que nos permite, mirando al cielo, más allá del sol, más allá de las estrellas, reír porque la guerra y la destrucción se tornan imposibles, donde el temor a ser eliminado es impensable. Porque la Eternidad no se puede borrar jamás. Y esto se llama Esperanza. Por eso es nuestro Himno.

Preciada Azancot