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El Eje Amor-Tristeza en el Pueblo Judío

Por Preciada Azancot

A raíz del artículo: “As ultra-Orthodox women bring home the bacon, don’t say the F-word“, aparecido en timesofisrael.com.

More than two dozen female Haredi leaders, educators, rabbis, and sociologists gathered at the Israel Democracy Institute for a conference entitled ‘The Haredi Woman in the 21st Century: Family, Community and Society.’ (Melanie Lidman/Times of Israel)

More than two dozen female Haredi leaders, educators, rabbis, and sociologists gathered at the Israel Democracy Institute for a conference entitled ‘The Haredi Woman in the 21st Century: Family, Community and Society.’ (Melanie Lidman/Times of Israel)

¡Para que luego digan que la mujer Judía no es una Leona! No se les caen los anillos para ir a cargar con el peso de la cría y de caza, con tal de que sus hombres sigan empujando la Gloria del Judaísmo lo más alto posible. Es la vía que eligen porque les da la gana.

Y eso es lo maravilloso en Israel -también, es decir: una de las cosas maravillosas-: hay toda la gama de colores, nacionalidades, niveles educativos, culturas, escuelas, tendencias religiosas. Y todo el mundo convive en paz y con encantamiento de la diversidad.

Porque el Judío es LIBRE y su relación con su Creador es individual y personal; intransferible. Y nadie se pone a juzgar a nadie. Viven en paz y armonía con todas las demás religiones. En Israel las hay todas.

Mientras que hasta en los países más avanzados de occidente, integrar emigrantes o gitanos, o hasta nacionales de otra región parece constituir un obstáculo insuperable.

Y eso se debe a UNA SOLA RAZÓN: el eje Amor-Tristeza que os describía hoy mismo, está al derecho entre los Judíos y casi siempre al revés en los demás Pueblos del Mundo.

¿Y a quién se persigue, se hostiga, se discrimina? Al Judío, obviamente  :-(.

Preciada Azancot, 4 de enero de 2016

Testimonio de Alon Bakal

Por Preciada Azancot

Aquí lo que escribió Alon Bakal justo antes de ser asesinado en Tel Aviv. Magistral y auténtico testimonio de un hombre que vale, por sí-mismo, un millón de veces más que todos los que dicen querer liberar una tierra que no les pertenece y que sólo son mercenarios de la muerte, sumados.

Testimonio de Alon Bakal (en francés)

Alon Bakal, who was murdered in a shooting attack at a central Tel Aviv bar (Photo: Ravid Fari). Fuente: ynetnews.com

Alon Bakal, who was murdered in a shooting attack at a central Tel Aviv bar (Photo: Ravid Fari). Fuente: ynetnews.com

Las madres y padres judíos no queremos ver más sangre de ángeles regada por demonios.

Z´L´ Bendita sea tu memoria y que alumbres, desde el cielo, los pasos de tus heroicos compañeros, en esta tierra.

Preciada Azancot, 3 de enero de 2016

EL MITO DE LA MADRE JUDÍA Y EL SÍNDROME DEL EXILIO

Por Preciada Azancot

Contrariamente al mito que Judíos asimilados y renegados han permitido fomentar y hasta corearon en sus obras, la Madre Judía merece dos mayúsculas, por ser la mejor del mundo.

En el Judaísmo, la identidad judía la trasmite la mujer, aunque la célula de referencia judía sea el patriarcado y no el matriarcado.

No forzaré puertas abiertas demostrando que la madre judía protege y culturiza a sus hijos mejor que las demás y les da valores que sustenten ese orgullo de pertenecer y de aguantar, en su máximo grado.

La madre Judía es la mejor, no sólo por la protección que da a su prole, sino porque, arropándola al máximo, LA LIBERA, hasta de sí-misma, hasta del deber de gratitud que doblemente se le debe, ya que ser judío es lo más difícil y meritorio del mundo. Y eso es lo prodigioso y es amor supremo. Darlo más que todo y sembrar en el otro la libertad de que no se le debe nada. Sólo Dios lo hace más y mejor que ellas.

Pero darlo todo sin pedir nada a cambio, no es el sacrificio ni la heroicidad suprema. No. La Madre Judía aporta una dimensión más, inaudita ésta: el amar y borrarse en la distancia y en casos de extremo heroísmo, poner esa distancia para preservar la vida y evitar conflictos de pertenencia en los hijos, cuando se da el caso, muy frecuente en nuestra historia, en que los hijos sean rehenes de su entorno o estén amenazados de exterminación por dicho entorno. Fue el caso de la madre de Moisés, sí, pero el caso es más general de lo que pensamos.

En dichos casos, la madre judía los desperdiga, los disemina, o peor aún: se quita de en medio y se exila, arrostrando el peor de los sufrimientos y de las torturas: no verlos crecer, ni poder mimarlos, con tal de garantizar su supervivencia y su paz espiritual, ahorrándoles conflictos de pertenencias.

En casos así, ella crea e inventa la Diáspora, antes de que llegue la expulsión o el Pogromo.

Algo así pasa entre la madre judía en Israel, porque cuando amas tanto al hijo y sabes que está allí para defender y luchar por su territorio de manera inacabable, ha de borrarse para que el hijo, ligero y feliz, se vaya a la guerra. En ese momento, ella, la madre, se va interiormente al exilio.

Pero algo aún más doloroso pasa entre la madre judía de la Diáspora e Israel: Israel es el amado, el esposo, su otra mitad, sí. Pero es también el hijo preferido, ya que Israel siempre se hizo desde y por la Diáspora, primero tras el diluvio, luego como esclavos de Egipto, y luego desde los múltiples exilios.

Y ese instinto de madre, es lo que la mantiene lejos, amándolo de lejos, pero garantizando, desde el doloroso exilio por todos los rincones el mundo, que en el peor, más trágico -casi imposible ya, afortunadamente- de los casos, ella mantiene la garantía de la pervivencia del Pueblo y, con éste, de Israel.

Y sueña con el día bendito, por llegar aún, en que Raquel nunca más llore por sus hijos perdidos, y que ya ese instinto maternal no sea necesario, para dejar que surja la novia, la esposa, y sólo ella, que corra hacia su amado.

Ese día, los hombres Judíos dejarán de implorar por el regreso de la Shejiná al Templo. Porque la LUZ del Templo ya brillará en su hogar.

Cuadro de Preciada Azancot

Feminidad, oleo 116 cm X 89 cm. Preciada Azancot

Preciada Azancot, 2 de diciembre de 2015

TONILLO CLERICAL

Por Preciada Azancot

Ese tonito cicatero, hipócrita, descalificador y avaro. ¡Pues ya podrían empezar a pedir perdón por todas las acusaciones gratuitas y persecusiones con las que han sembrado nuestro camino! Y el Papa ya podría dejar de lanzar pullitas envenenadas contra Israel y dejar de abrazar a terroristas Palestinos. ¡Cuánta hipocresía!

En referencia al vídeo: Ecoutez Monseigneur Falco, JESUS ETAIT JUIF ET TOUS SES APOTRES L ETAIENT.

https://www.facebook.com/1050560068303609/videos/1292953297397617/

A mí, lo único que me hace sonreír, es que creo en la vida eterna: ¡e imagino a Jesús recibiendo allí arriba a los que hablan así a su Pueblo! Si a simples mercaderes, los echaba del Templo a gorrazos, me pregunto qué hará con quienes, hablando en su nombre, secuestraron su ser y lo representan crucificado como tributo a la propia visión de Dios.

O sea, un Genio es reconocido si lo han matado de asco y de hambre; un Judío es bueno y es hermano, si ya está muerto; y Dios es Dios si es Genio, Judío y está crucificado. ¡Así les va!

Preciada Azancot, 29 de diciembre de 2015

-o-o-o-o-o-o-

Post Scriptum: Y una mentira más que detecto en el discurso: no todos los fundadores del Cristianismo era Judíos. Primero Jesús NO fundó el cristianismo, él sólo revindicó, actuó y exaltó su JUDAÍSMO. Fueron sus discípulos, tras las maniobras del único NO-JUDÍO de los fundadores: Pablo.

Pablo era un gentil, pagano y ENEMIGO TRADICIONAL Y VOCACIONAL DE JESÚS Y DE SUS DISCÍPULOS, que tras una supuesta “revelación” que sólo él afirma y sin testigo alguno, le hace “arrepentirse” y ser prosélito de Jesús una vez muerto éste. Pablo fundó una Secta, persiguiendo a los propios hermanos sanguíneos de Jesús (pues los tenía, como dejan constancia los Evangelios), Pablo inventó un dogma basado en la resurrección (sin especificar que una resurrección verdadera es total y no sólo de cuerpo astral que sube al cielo -como lo hizo antes el Profeta Elías-), sino de cuerpo mortal que vuelve a su vida terrenal, cual Lázaro; Pablo inventó el anti-semitismo acusando a los Judíos de haber matado a Dios (pues también inventó el mito muy Jupiterino de inseminación desde el cielo a una virgen, desoyendo las múltiples afirmaciones del propio Jesús que siempre dijo “soy el hijo del hombre”): falseando así que Jesús fue apresado, sentenciado, crucificado y rematado en la cruz por los Romanos, los mismos Romanos que obligaron a María y a José a exiliarse y esconderse para que Jesús naciera (como ya había sido históricamente el caso de Moisés y otros), los mismos Romanos que destruyeron el Templo casi treinta años después de la crucifixión, los mismos Romanos que cometieron el crimen de rebautizar “Palestina” (es decir “tierra de Filisteos”) al Gran Israel, para borrar la memoria de su existencia. Eso es lo que quiere, inútilmente, esconder el Vaticano Romano, y por eso -cual Pablo-, persiguió siempre a los Judíos, con la esperanza de silenciar la historia y la memoria, extinguiendo de la faz de la tierra hasta el último Judío. Me reservo el diagnóstico del perfil del tal Pablo para una ocasión mejor, y de su crimen histórico, de haber secuestrado e invertido el legado de uno de los múltiples Profetas Judíos. Y no, no todos eran Judíos: Pablo no lo era y nunca lo será. Y como buena Judía, dejo que sea el mismísimo Jesús el que lo juzgue desde el cielo. A nosotros ese mito que hicieron de él, ni nos interesa, ni es Judío, ni lo vamos a revindicar ¡Ya sería más que tiempo que cada palo aguante su vela! Y que surjan peticiones de perdón en vez de paternalismo cicatero.
Preciada Azancot, 29/12/2015.

Análisis del vídeo “El misterio de los judíos”

Por Preciada Azancot

¡Atención! ¿Contra quién va ese elogio? Aquí un vídeo que pretende, en lo aparente, ensalzar y dignificar a los Judíos, pero que, de hecho, solapadamente, legitimiza y alienta su persecución.

https://www.youtube.com/watch?v=j6k1jHAYtbI

Me causa demasiada repugnancia para que caiga en la trampa de rebatir, uno a uno, sus delirantes supuestos de partida. Me limitaré a señalar:

1º) Que todo enfoque que explica el mal que se hace a la víctima, por la invención de un supuesto pecado que ésta cometió, es lo que arguye todo violador para justificar su crimen: “¡es porque llevaba minifalda, o es porque me miró!”.

2º) De esa viciada y mentirosa hipótesis de partida, se llega a que la deducción aun más delirante, de que la solución está en la radicalización de la religión, y es exactamente lo que se hizo en la Inquisición y hoy en Irán. La ultra-ortodoxia es una tara que hay que erradicar en todas las culturas y religiones, y jamás una salida.

3º) Todos eso avales de gentiles, oportunistas, cicateros y avaros por lo demás, invierten la naturaleza del problema: el antisemitismo es debido a UN sólo factor: la admiración y el orgullo, se torna envidia e impulso destructivo, cuando el orgullo del que mira no cumple su función innata y natural: ver en la grandeza, en toda grandeza, el reflejo y la promesa del propio Ser interior. Y creer que la grandeza objetiva del genio depende del aval que los pigmeos le den. Y como ese orgullo -y de allí la estatura de Civilizador del a Humanidad, que el Pueblo Judío asume y muestra- ya era desde siempre, el gran talento diferencial del planeta Tierra, y que está en manos de éste asumirlo y optar por convertirse en Tierra de Leche y Miel. O más bien, de Leche, pues de Miel será cuando asuma su vocación por la Rabia auténtica contra mentiras, agresiones al inocente, y manipulaciones oportunistas, como esta que hoy denuncio aquí.

4º) Ese enfoque lleva al Narcisismo y, de la idolatrización de éste, a la Sociopatía. Y de esta: a esa patética conclusión de que el judío es inmortal, con lo cual, eliminarlo es hacerle un favor, para que muestre el “milagro de su resurrección”. ¿Os suena?

5º) Y se deduce también de ese enfoque, que todo Judío que viva en la Diáspora, no está en su lugar, y también sobra. Y molesta.

6º) Y la historia de los Judíos no empieza en Abraham (como dicen los Musulmanes), sino en Adán y en Noé. Con Abraham se inició uno de los dos grandes sellos del Judaísmo: El Pacto sobre su Dignidad Territorial. Y con Noé se había ya iniciado la Alianza del Arco Iris, para salvaguarda y perpetuación de la especie signada por el Humanismo Universal. Por eso, en los Judíos, la religión y la pertenencia al Pueblo Judío, la trasmite la madre. O sea que un enfoque, además de falsario, machista.

7º) Y os dejo buscar el séptimo y mayor error, porque sólo tenemos siete días y hoy es Shabbat. Va de serpientes en el árbol de la Vida en el jardín de Eden.

Preciada Azancot, 26 de diciembre de 2015

El AMOR del Pueblo Judío

¡Cuanto AMOR hay en el pueblo Judío! Por eso somos los ETERNOS CREADORES DEL HUMANISMO que se anticipa -siempre- a cada momento histórico de la Evolución. Pues ese amor -universalista y oceánico, siempre también- se sustenta en el orgullo de Ser tan sólo obediente Creación en constante evolución. De allí la muerte del ego, esencia de nuestro sentido del humor.

https://vimeo.com/141226051

Torah Dedication Toronto September 20,2015 from Pretty Face Studio on Vimeo.

Y, por ser ese amor entrañable y genéticamente vinculado, actuado, asumido y aumentado, nuestra única finalidad en el Mundo es la Alegría de encontrar cada día más y mejor verdad para fomentar la PAZ.

Por ello traemos suerte a los pueblos y personas que nos quieren. Así de simple.

¡Shalom, amigos!

Preciada Azancot, Octubre de 2015

En el Día del AMIGO, un HOMENAJE AL “PUEBLO-AMIGO”

¿Existe en el Mundo un pueblo cuya vocación indesmayable es la de ser el Pueblo-Amigo?

¿Un Pueblo, que demostró de modo casi excluyente su fe en el ser humano y en lo mejor de sí?

¿Un Pueblo que, repetidamente, eternamente, contra toda lógica, contra toda razón, contra toda sensatez miope -demasiadas veces quizás- haya apostado, alimentado, fomentado, conservado, actualizado, demostrado, reinventado, investigado, redescubierto, redefinido el sentido más hondo de la Amistad?

¿Un pueblo que siempre agradeció y devolvió multiplicado el amor que recibió de sus vecinos y contemporáneos, y, más aún, fue el único en conservar la memoria y la gratitud de lo bueno recibido, olvidando y perdonando -a veces de modo casi suicida- lo mucho malo padecido sin razón alguna, sólo por ser bueno y noble, y solidario, y brillante y acogedor?

¿Un pueblo que siempre fue consustancialmente optimista sobre el esplendor de lo humano, aun en las noches más negras y destructivas de lo grande y de lo vivo?

¿Un pueblo que, por su trabajo, esfuerzo, tesón, siempre tuvo los medios y el talento de ser anfitrión y que sin embargo privilegió siempre la gratitud del invitado?

¿Un pueblo que, desde miles de años, y sin ningún interés personal, salvo en el de colaborar a la conservación de lo Humano y a su Evolución, es el inventor y el perpetuador del HUMANISMO en toda su grandeza y su fe?

José en Egipto: 116cm X89cm. Oleo y espátula, Preciada Azancot

José en Egipto: 116cm X89cm. Oleo y espátula, Preciada Azancot

¡Ya lo creo que existe! ¡Y siempre existirá mientras lata el corazón de una de sus criaturas!

Ese Pueblo es la Diáspora Judía. Mi Pueblo. Siempre lo será, viva yo donde viva, viva yo mientras viva. Hoy más feliz que nunca, porque el Amado, el Esposo, existe y existirá: Se llama Israel y ninguno de los dos puede ni quiere, ni debe vivir sin el otro. para el bien del Mundo y para que siempre, siempre,, siempre, se cumpla de la promesa de la “tierra de Leche y Miel”.

Preciada Azancot, Julio de 2015.

EL ESPLENDOR DE LO HUMANO, día 5: EL TRANSFORMADOR

El Transformador accede a categorías nuevas y desconocidas, permitiéndonos crecer y convirtiéndonos en creadores. Su función básica es el estatus y su función trascendente es la metamorfosis. El Transformador detecta lo que es acabado, perfecto y genial. Es la única estructura propia del ser humano y que lo diferencia del resto de la creación.

Esta estructura es complementaria de la del Rector, que detecta lo que no es (aceptable, bueno, válido) al acceder a la aprehensión de lo que sí es (válido, bueno, definitivo) o podría ser. Por ello, accede a lo virtual, a lo posible, y detecta la medida de lo posible, siempre en crecimiento y en transformación.

En el gráfico de la página 122, el Transformador está representado por el trapecio abajo a la izquierda y forma parte del CONECTADOR. El Transformador nos permite acceder a la percepción de la virtualidad y complementa al Vitalizador al aportarnos el acceso a la realidad imaginable que se puede plasmar y hacerse objetiva a través de nuestras obras de arte y de nuestras creaciones, así como de nuestro crecimiento.

Estructura MAT de personalidad - Preciada Azancot

Estructura MAT de personalidad – Preciada Azancot

Esta estructura es la menos conocida de cuantas componen la estructura humana, aunque ha sido la más investigada. Por lo aparentemente misterioso de su funcionamiento, siempre ha sido mitificada y relacionada con la intervención de los dioses que aportaban, caprichosamente, la inspiración y la determinación, que permiten la creación del genio y la superación del héroe. En el MAT esta estructura es tan objetiva y de conocimiento tan científico como cualquier otra. Y tan maravillosamente milagrosa también. Lo único que la diferencia de las demás es que es propia del ser humano, y nada más, en esta tierra. Los animales poseen las cinco restantes estructuras, casi exactamente como nosotros, que se relacionan entre sí, salvo la relación de éstas con el Transformador.
Aunque parezca opuesta a la estructura del Vitalizador, ésta es la base y fundamento de la estructura transformadora, porque tan sólo percibiendo la realidad palpable y sensible, podemos imaginar algo más teórico, como lo es la creación. Además, la percepción de la realidad y de la naturaleza tal y como es, siempre es la fuente de partida para la imaginación de lo que podría ser si ponemos en juego nuestra propia capacidad de crear y de crecer. Es a través de nuestro Transformador como podemos acceder a una nueva percepción de la naturaleza en cuanto algo creado también. Cuando el Transformador está fuera de uso, percibimos lo que nos rodea como algo que, sencillamente está allí desde siempre y sin ningún fundamento. Funcionamos como un animal, y, lo peor del caso, es que nos creemos superiores y científicos. La era generacional pasada insistía mucho sobre ese aspecto, aunque la época actual parece insistir sobre todo lo contrario y así será durante cuarenta y siete años más, tras los cuales nos adentraremos en un periodo de veinte años enteramente materialista y que negará toda realidad científica del Transformador. Pero eso, ya lo sugerimos y al final de esta obra lo demostraremos, es sólo cuestión de moda y de visión amputada de turno.
El Transformador accede a lo potencial, a lo que podría ser, y descubre, en este camino, un crecimiento infinito y siempre potencial de lo posible y de lo realizable.
El Transformador accede a la máxima comprensión de las cosas y muestra el por qué. Es lo contrario de lo misterioso, función del Orientador, es el acceso a lo más definitivo, rotundo, factible y objetivo porque se fundamenta en el contacto con el sí mismo, con el ser real y profundo de cada persona. Lo único que pasa, es que es la más desconocida y, además, la que más prejuicios ha despertado en la historia de la humanidad. En efecto, en el estudio y comprensión del Transformador se lo ha disparado siempre, por exceso, hacia lugares de un Olimpo inaccesible, inasible, al que sólo se podía tener acceso siendo un elegido de divinidades caprichosas que conferían la “inspiración”, o por abajo, como un signo muy peligroso, de locura y de utopía, que no debíamos explorar los humanos a menos de tomar el riesgo de enloquecer y que debíamos mirar con todo el miedo del mundo.
Para nosotros, el Transformador es una estructura más, tan válida y esencial como cualquiera de las cinco restantes, que obedece a leyes científicas, objetivables y conocibles a través de la observación y del sentido común. Lo único que la diferencia es que, siendo propia del humano, debemos tener más responsabilidad y conciencia en su custodia y utilización.
El nombre que le pusimos evidencia su principal función: la de transformar y de transformarnos. La función involuntaria de la transformación y del Transformador la compartimos todos los seres y las cosas de la naturaleza. La voluntaria y consciente es sólo patrimonio de los seres humanos. En efecto, cuando un huevo se transforma en pollo estamos en presencia del Transformador embrionario que toda la creación comparte, por ejemplo cuando dos moléculas de hidrógeno y una de oxígeno se transforman en agua. Cuando un cubo de mármol se convierte en el Moisés de Miguel Ángel estamos en presencia de la manifestación del Transformador voluntario de ese genio.

¿Qué hace el Transformador?

– El Transformador transforma: Cuando hablamos, transformamos sonidos en palabras. Cuando escribimos, transformamos letras también en palabras. Cuando hacemos una simple tortilla, transformamos huevos, aceite, queso en otra cosa comestible que decidimos llamar tortilla. Cuando nuestros antepasados usaron el fuego para iluminarse y cocer, alimentos transformaron la realidad perceptible por el Vitalizador en algo nuevo que antes no existía. Y cuando seguimos usando el fuego para lo mismo o para otra cosa, seguimos transformando el mundo de lo posible.
En nuestro cuerpo se producen miles de transformaciones que nos permiten vivir: los alimentos se transforman en enzimas, en vitaminas, en músculos. La médula transforma elementos para crear glóbulos sanguíneos. Y en la naturaleza se producen millones de transformaciones para que esté viva y se vaya creando en cada instante. Como por ejemplo la transformación de una semilla en un fruto o la transformación de humedad en una nube.
El MAT, como lo indica su propio nombre, posibilita la transformación de cualquier ser humano que se lo proponga, es decir que use su Transformador, en un ser real, liberado de su prisión tipológica; es decir que pase de usar, como máximo, el 80% de la energía transformadora innata, que tenía el día de su nacimiento, a millones % de energía al recuperar el esplendor de su estructura innata, actualizarla y ponerla a funcionar al servicio de su crecimiento. En nuestro proceso de enseñanza hemos logrado resultados asombrosos que han roto techos de todo lo registrado en crecimiento y creación de uno mismo en toda la historia (conocida) del ser humano. Y ello, a través de una ciencia precisa.

– El Transformador crea: Y no hay creación sin transformación. Cuando cocinamos estamos reproduciendo una creación ajena, la del inventor del plato, que nunca va a ser exactamente igual al original, o estamos creando algún manjar nuevo. Todo lo que no existía antes y nace a la existencia perceptible es una creación y surge del Transformador. Tanto lo bueno como lo malo, por ejemplo una enfermedad, sí, aunque parezca extraño, pues nosotros demostramos, en lo que conocemos a través de nuestras investigaciones clínicas, que todas las enfermedades investigadas ( cardiopatías, neuropatías, cáncer, neuropatías, enfermedades endocrinas, SIDA, obesidad, anorexia) son producidas por una o dos disfunciones emocionales cuando se cambia y se remplaza una emoción auténtica por otra, bien precisa y no acorde con su función. Así, al transformar el funcionamiento de nuestra estructura se crea una enfermedad.
Que creemos una albóndiga de ternera o “la divina comedia”, estamos usando la misma estructura de personalidad, el Transformador.
En cualquiera de los ejemplos dados a propósito de otras estructuras, cuando describimos el proceso de la estructura que funciona bien o mal, siempre llegamos a una creación. Ya sea la de un Rector que erige fronteras entre territorios y desemboca en la intervención de un Transformador que crea un estado, ya sea la de un Protector en mal estado que pretende encubrir al verdugo con una posición salvadora y redentora y que crea una prisión confundidora y asfixiante para el espíritu que se extravía pretendiendo rescatar al malvado que es totalmente consciente de su elección de imponer e instituir el mal. En este ejemplo tendremos un Transformador inflado hacia afuera por la soberbia de pretender poder hacer lo imposible: cambiar a otra persona. Al tiempo, ese mismo Transformador estará desinflado y anémico hacia adentro, porque estará convencido de que él no merece disfrutar del crecimiento normal y sano sin antes sacrificarlo a la voluntad de no crecer y al deseo de no dejar crecer de su verdugo.

– El Transformador imagina: Cuando retrocedemos ante algo que sabemos peligroso, estamos imaginando el castigo. Cuando nos encargan un discurso nos imaginamos diciendo nuestra verdad al auditorio, y así logramos crear la oración que nos proponemos hacer. Cuando las soluciones que conocemos ya no funcionan o lo hacen insatisfactoriamente, imaginamos hacerlo de forma completamente diferente y creamos otra opción. Y cuando decidimos hacer algo nuevo y retrocedemos ante el desafío, es bueno imaginarnos haciendo lo deseable porque, así, parte de la creación o del crecimiento estará hecho y sólo faltará pasar a la acción. No hay creación ni crecimiento sin imaginación.
El primer ser que fabricó una silla partió de cualquiera de sus estructuras; por ejemplo, del Rector, que diagnosticó las causas de un lumbago por mala posición, o del Sintetizador, que detectó una necesidad, o del Vitalizador, que protestó por no poder ver, -cuando estaba sentado, como siempre, en el suelo- lo que estaba sobre una piedra y que se colocó para ser comido, o por el propio Transformador, que buscaba una manera de colocarse al menos tan cómodamente como un mono sentado que comía de una rama situada más alta que su trasero, o de un Protector, que anhelaba compartir mejor sus alimentos, protegiéndolos de los animales, o de un Orientador que previó el uso de un utensilio cómodo y versátil. Y, de cualquier modo, tuvo que llegar al momento de imaginar varias posibilidades y formas antes de descubrir y crear lo que quería. Para ello tuvo que descartar lo que ya estaba inventado en su medio conocido (como camas o taburetes) y emitir su voluntad, pronunciándose, como por ejemplo decirse o decir: “no, yo quiero un asiento individual donde pueda reposar el trasero y la espalda cuando vaya a reunirme con mi gente”. Entonces visualizó, pasando al Protector, imágenes posibles, luego aceptó, con el mismo Protector, algunas. Y volvió al Transformador para anticiparse en probar las alternativas en el campo de lo virtual. Allí imaginó y luego se decidió, también tarea del Transformador, y luego creó.

– El Transformador representa y se representa: Cuando un actor hace una interpretación, representa un papel y logra que nos representemos a un personaje totalmente diferente de la personalidad del actor y de sus circunstancias. Cuando algún amigo nos recomienda un restaurante y nos da la dirección, nos representamos un mapa para ubicar el local y luego nos representamos el interior y hasta la comida que queremos encargar.
Cuando nos hacemos representar por un apoderado estamos usando nuestro Transformador y pidiendo a nuestro representante que de use el suyo para actuar y hablar en nuestro nombre.
Y nuestro Transformador representa, como ultimísima función, nuestro ser profundo y verdadero que diferenciamos del “parecer”, cuando llevamos una máscara. Cuando decimos “yo”, “tú”, “ellos”, “nosotros”, estamos haciendo una representación de lo que imaginamos que somos cuando en realidad las más veces es lo que tan sólo parecemos. Cuando le quitamos la máscara a ese parecer, descubrimos el ser, o parte del ser. Entonces, en rigor, podríamos decir “yo” o “tú” (si somos capaces de intuir con nuestro Orientador el ser del otro y representárnoslo con nuestro Transformador). Pero, obviando esa importantísima disquisición, cuando nos ponemos, imaginativamente, la máscara propia o la de otro para representarlo, estamos creando un personaje que es inventado y que vamos a hacer actuar con nuestra imaginación.
En el proceso de creación de una novela, tras la imaginación de los personajes, interviene la representación de éstos, a los que hacemos pensar, actuar, crear, sentir. Entonces se cuaja el proyecto de novela. Sólo queda escribir el esquema general y, luego, la novela.
Asimismo, un pintor se representa el cuadro que se propone pintar antes de hacerlo. Si no aprueba (también tarea del Transformador) esa representación, desiste de ese proyecto y crea otro que se representará antes de pasar a la ejecución.

– El Transformador permite crecer: Cuando pasamos de embrión a feto, de feto a bebé, de bebé a niño, de niño a adolescente, de adolescente a joven, de joven a maduro, de maduro a viejo y de viejo a anciano, no estamos hablando de desarrollo, -es decir, de más de lo mismo, función del Sintetizador-, sino de transformación en otra cosa que antes no existía. Eso es crecer. Es ser otra cosa.
Y cuando pasamos de ser persona común, del montón, a convertirnos en genio, en ser trascendido o culminado, estamos creciendo, y no, simplemente, desarrollándonos.
Actualmente, en las ciencias gerenciales, existe una total confusión y hasta una inversión, entre la noción de crecimiento y la de desarrollo. Se llama desarrollo al crecimiento y crecimiento al desarrollo. Nosotros alertamos sobre ese contrasentido y lo explicamos en el capítulo de las tipologías como una manifestación de la desconexión del orgullo y de su correspondiente debilitación del Transformador, propia del mapa Constructor, que corresponde a las ciencias gerenciales actuales. Para el MAT, que se basa sobre estructuras energetizadas por sus correspondientes emociones auténticas, el desarrollo es función del Sintetizador, alimentado por su correspondiente emoción, la tristeza, y significa más de lo mismo. El crecimiento es función del Transformador alimentado por su correspondiente emoción, el orgullo, y significa la conversión en otra cosa, que realiza lo virtual.
Nosotros, en nuestro trabajo de consultores, transformamos el I+D, -es decir la función de investigación y desarrollo- en división de creación, haciendo crecer a los integrantes, enseñándoles a utilizar su Transformador hacia adentro primero, para ser, y ser más creadores, y hacia fuera, creando lo que antes no existía.
El crecimiento implica obligatoriamente una transformación. Por ejemplo si estamos acostumbrados a sentirnos culpables en vez de cortar con la mentira, es decir, si no usamos bien nuestro Vitalizador, no bastará entender lo que nos pasa, paso indispensable por lo demás (tarea del Sintetizador), ni saber cómo debemos actuar para estar sanos (Vitalizador), sino hacerlo nuestro hasta integrarlo completamente en nuestro yo. Cuando esta integración se produce, se puede actuar y representar nuestra nueva forma de ser. Entonces se puede hablar de crecimiento, ya que no somos los mismos de antes.
Cuando veamos, dentro de tres capítulos, las fases de evolución tipológicas, nos representaremos plenamente lo que significa crecer, al observar el abismo que separa a una persona conectada, es decir que recuperó sus seis estructuras y sus seis emociones auténticas, de otra persona de la misma configuración inicial pero disociada, es decir que perdió toda la potencia de su funcionamiento innato y cayó en el abismo de la fórmula letal. El proceso de reconexión es posible y viable con el MAT, que muestra el camino de la transformación del estar en ser. Eso es crecer.

– El Transformador accede: Al establecer el salto que permite pasar de lo conocido a otra categoría o tipo nuevo de posibilidad, el Transformador nos permite auparnos a un nivel antes ignorado que nos permite acceder a lo profundo, a lo nuevo.
El movimiento real que efectúa el Transformador no es lineal, aunque la línea sea vertical, sino en espiral que se abre como un cono hacia arriba, haciendo que cuando estamos en el círculo de arriba estemos despegando del nivel en el cual estábamos antes. Y cuando accedemos al conocimiento, a la experiencia o al descubrimiento de algo nuevo y grande, no es que lo que descubrimos no existía antes de nosotros acceder a él, sino que estábamos en un nivel inferior en el cual no podíamos percibir lo que aprendemos cuando nos elevamos. Por ello, muy frecuentemente, dos o más personas descubren lo mismo en lugares muy alejados en una misma época.
Y si el Transformador accede es porque se busca, pues también buscarse es función de esta estructura cuya función esencial es el acceso al SER.

– El Transformador descubre: Todos los descubrimientos son producto y manifestación del Transformador. Que sea el descubrimiento de América o de la penicilina estamos hablando de un mismo proceso, el del descubrimiento. El movimiento más frecuente es el de buscar primero (tarea del Sintetizador), acceder después, descubrir en tercer término. Pero no siempre es así, al menos de manera consciente. A veces se descubre como primer paso y eso significa que la búsqueda ha sido inconsciente. Por lo sorpresivo del efecto del funcionamiento del Transformador cuando ya vuelve de sus andanzas con un descubrimiento es por lo que se habló tanto en la historia de intervención de los dioses. Pero no es así. El Transformador busca nuevas opciones, opciones que no están en nuestro repertorio archivado en nuestro Sintetizador. Por ejemplo, cuando una persona busca afanosamente una nueva opción y no la encuentra y decide dejar reposar el problema, durmiendo por ejemplo, y despierta a la mañana siguiente con la solución, es que el Transformador prosiguió su función hasta dar con la idea nueva que transformará la situación anterior.
Otro tópico que está tan extendido como el de la intervención de los dioses en la “inspiración”, -que es sólo una patología del Transformador que se nutre con alegría en vez de su emoción natural, el orgullo, como veremos en el capítulo siguiente-, es la creencia tan extendida en que debemos sentirnos acorralados y desesperados y llegar a extremos de desgaste límites para poder descubrir. La realidad del funcionamiento del Transformador es totalmente opuesta: cuando nos encontramos con un problema y nuestro Sintetizador no puede resolverlo porque la opción no está repertoriada en nuestra experiencia pasada ni depende de una nueva combinación de elementos conocidos, también tarea del Sintetizador, el Vitalizador interviene para borrar elementos que traban la búsqueda de la solución, si es que los hay, y entonces interviene el Transformador para descubrir nuevos caminos y crear una opción nueva, y diferente de lo ya conocido. No hay sufrimiento ni arrinconamiento en un proceso natural y sano. Lo cual significa que por lo común no se funciona sanamente y, de allí, el sufrimiento. El Transformador simplemente descubre, porque esa es su función. El único secreto para que lo haga, secreto por lo demás general en lo que se refiere a cada una de nuestras estructuras, es que esté alimentado por su energía natural –en este caso, el orgullo-, tema del próximo capítulo.
Otro tópico que plaga el conocimiento del Transformador es que lo nuevo reposa sobre lo viejo y es más de lo mismo combinado de otra forma. Y eso, también es falso. Lo nuevo utiliza elementos conocidos descubiertos por otros Transformadores, por ejemplo, la línea para hacer un dibujo. Pero el dibujo en sí, si proviene de un Transformador sano, será totalmente novedoso. Si no lo es, es porque el Transformador funciona mal –en este caso remplazando auténtico orgullo por falsa tristeza-.
¿Cómo se descubre entonces? Sencillamente dejando funcionar el Transformador cuya función primigenia y única es ponernos en contacto con nuestro ser, con nuestro yo profundo. Y nuestro Transformador, por ello, es la única estructura capaz de descubrir, crear, crecer en una vía original y exclusiva. Porque somos únicos e irrepetibles. Si estamos ocupados en ser nosotros mismos, y en serlo cada día más, creceremos y descubriremos todas las respuestas a cualquier pregunta, por más extraña que sea. Si, en vez de ello, estamos obsesionados en fabricarnos máscaras que nos alejen de nuestra autenticidad y de nuestro crecimiento, estaremos abocados en acallar nuestro Transformador, primero, para, a continuación, manipular y tratar de tener poder sobre los Transformadores ajenos. Entonces la potencia, inherente al Transformador, se transforma en su contrario y en su aberración: el poder. Y ya no hay crecimiento ni transformación posible a menos de rectificar el camino, decisión también del Transformador alertado por el Rector.

– El Transformador reconoce lo válido en la creación ajena y, antes, en la propia. En efecto, el reconocimiento de lo válido, de lo nuevo que se transforma en innovador, de lo grande que supera en talla y en calidad lo ya conocido y consagrado, es la primerísima tarea del Transformador, pues sin esta cualidad no sería posible ni la auténtica creación ni el reconocimiento y la admiración por lo grande ajeno. Cuando uno está descubriendo o creando, si no es capaz de reconocer lo nuevo, lo transformador, mal puede aceptar o descartar los conceptos o las formas que surgen del Transformador. Con lo cual se bloquearía y se sumergiría en un mar de dudas, confundiendo así su propio Sintetizador y estas dos estructuras de los demás. El mundo no hubiera podido evolucionar en absoluto. Ni se hubiera podido consagrar ningún creador ni descubridor.
El Transformador sano está en permanente indagación para superarse a sí mismo, y, para ello, sabe reconocer todo crecimiento, toda novedad, todo descubrimiento válido. Y eso, sólo es posible si la función inherente al Transformador es descubrir el por qué de las cosas y decidir: “¡Ah!, si es por eso, es válido”. Es lo que enciende la famosa bombilla con la que se representa en los tebeos al Transformador en funcionamiento. Cuando no se detecta el por qué, la causa real y definitiva de las cosas, se sigue dudando y es imposible el reconocimiento real. Puede remplazarlo un acto de fe o un argumento de autoridad, ambas opciones que niegan al Transformador y lo sustituyen por un Orientador idolátrico o por un Rector castrador.
Y, también, la incapacidad de reconocer lo válido en algo creado por otro, se debe a la incapacidad de reconocer lo válido en uno mismo. Esa falta de seguridad en lo bueno propio lleva a la desvalorización de lo ajeno. La sobrevaloración propia (endiosamiento y soberbia) lleva igualmente a la misma consecuencia.

– El Transformador prueba: en la tarea de investigación, propia del Transformador, y que hay que diferencia de la tarea de información –propia del Sintetizador- ,está como función inaplazable el probar opciones, formas, conceptos e imágenes nuevas y diversas antes de decidirse por la mejor, por la más innovadora y adecuada a la intención del creador.
El probar nos permite, al menos, dos cosas: el descubrir el sabor de lo nuevo, función del Transformador, para aprobarlo y hacerlo carne -pasándolo al Vitalizador, que dará una nueva energía como base del Transformador, el cual incorporará ese nuevo hallazgo para otras creaciones- e incorporar algo nuevo para dejar que nuestro yo juegue e invente con él. Basta observar a un bebé que está en su proceso de exploración y descubrimiento del mundo y de sí mismo para darse cuenta de ello. El bebé juega con su pie, el no sabe que es un pie, lo prueba como chupete y descubre otro sabor, lo prueba como juguete y descubre decenas de usos nuevos que va incorporando, lo manipula dándole mil vueltas hasta que descubre, en una mala posición, un dolor, lo repite y vuelve el dolor, entonces el bebé descubrirá ese juguete como algo suyo, como parte de su yo. Más tarde aprenderá, también con su Transformador, a nombrarlo, y será su pie. En su incorporación de parte de su yo, el bebé incorporará, gracias a su capacidad de probar, experiencias y convicciones de placer con su pie.
Existe otro tópico en este apartado: el de creer que todo descubrimiento o creación se hace a base de prueba y error. Esto es confundir y mezclar la función de varias estructuras para descalificar al Transformador. El Transformador prueba y elige, el Vitalizador descarta y el Sintetizador corrige los errores. Esa visión desconoce, a la vez, la función de las tres estructuras. Ocupándonos del Transformador, probar y elegir no significa que haya error. Lo que no se elige para una creación se reservará para otra. Lo esencial es probar. Y la creación surge cuando el acto de probar nos sugiere otro sabor nuevo que se persigue conseguir. Cuando el Transformador está sano no necesita realizar una obra mala, pues el probar, realmente o con la imaginación, basta para disuadir y buscar a probar algo más acorde. Un auténtico creador no crea para destruir. Sabe lo que va a surgir en cuanto se imagina probándolo. Y lo que crea entonces es bueno.

– El Transformador elige: Cuando estamos creando, si el Transformador no está limpio, puede confundirse con formas viejas que solicitan mezclarse con lo nuevo para crear. Es así como ocurre en la creatividad, forma inferior de renovar las cosas, por lo demás tan expandida, y totalmente diferente de la creación, que se basa en lo absolutamente nuevo, elevado, y grande. La creación es lo único que puede transformar el mundo, aportando la irrupción del descubrimiento de algo que las más veces siempre estuvo allí pero que nadie había descubierto antes. Como por ejemplo que la tierra es esférica y que gira alrededor del sol. O por ejemplo, la estructura de personalidad MAT y su ingeniería emocional en sus 58 patrones posibles. O la mecánica cuántica. O los efectos de la luz sobre la materia que dieron origen al impresionismo. Cuando el Transformador está sano, pueden y deben surgir formas múltiples, todas válidas, entre las cuales poder elegir la mejor. Para ello existe un diálogo, dialéctico y perfecto, entre un Rector libre de prejuicios que detecta lo que no es y el Transformador limpio y puro que descubre lo que sí es. Con lo cual, cuando esto funciona bien, la elección es siempre fácil.
Al ponernos en contacto con nuestro ser, la elección se hará, a la vez, más fácil, ahorrándonos dudas, y más variada, amplia y rica: cubrirá un inmenso repertorio de todo lo válido, rico, variado. Cuando nos ocultamos bajo una máscara que reduce y niega la grandeza de nuestro yo, la elección se hará en un registro muy reducido y repetitivo.

– El Transformador determina: El Transformador que funciona bien no duda, no vacila: encuentra, crece y determina, en cada estado de su propia evolución, lo que es y será siempre. No tantea, reconoce y crece en ese reconocimiento. Estas afirmaciones recuestionan una serie de tópicos sobre el dolor del creador. Un creador accede a categorías siempre más puras y altas sin ningún dolor, sino con solidez y convencimiento y también deslumbramiento. El sufrimiento, las dudas, las vacilaciones son efectos de interferencias en el Transformador o de hipotecas sobre él, como analizaremos más tarde.
En el acto de determinar se necesita más firmeza que en otros actos del Transformador. Y más diálogo entre el Rector y el Transformador. Pongamos el caso de un diálogo interno. La víctima de ello escucha y siente una voz de autoridad que le discute su natural derecho a ser sí mismo, a elegir lo que decide hacer. Y se pone a discutir con esa voz y a rebatirle sus argumentos y a justificar los propios. Imaginemos que decide, para librarse de esa tortura, ir a una terapia Gestalt. El adepto de Fritz Perls lo hará sentar en una “silla caliente” donde dará voz a su verdugo psíquico y lo dejará hablar hasta reconocer su identidad real. Imaginemos que reconoce a su propio padre que le prohíbe, por ejemplo, casarse con la mujer que ama. La Gestalt considerará concluido el caso en cuanto el paciente sea capaz de sacar rabia y mandar a paseo al padre abusivo. Los diálogos internos se repetirán y la solución será multiplicar las sesiones y volverse cada día más rabioso. En el MAT se analizará el caso partiendo del conocimiento de la estructura total y de las emociones auténticas que deben nutrirla, y se determinará que el Padre tenía un Rector en mal estado, invasor y castrador que pretendía ocupar el Rector y el Transformador de su hijo, y que éste, al aceptar dimitir de su Transformador y reducir su Rector, tenía esa falsa impresión de posesión. Lo que determinaremos es que no hay nadie dentro de nadie y que nadie se puede meter dentro de otro. Es imposible. Lo que hay que hacer es reconducir la energía que se desvió del Rector propio hacia el Transformador, volviéndolo defensivo y alucinado, recuperando así su capacidad de poner límites infranqueables tanto al yo propio como al de los demás, y reconducir la energía que se desvió del Transformador hacia el Rector, perdiendo así la conciencia de sí y la firmeza en diferenciarse de todos lo demás. Así se verá que, si el padre existió o existe, está fuera y tiene una patología severa. El hijo sólo tendrá que trabajar sobre su propia estructura para recuperar su plenitud y su libertad, a más de inteligencia. El Vitalizador intervendrá sólo para cortar una falsa creencia: la de que otro se puede meter dentro de nosotros.

– El Transformador afirma y declara. Una vez que determina basándose en el descubrimiento de los por qué, afirma lo válido, lo que sí es, y lo declara con valor. Estas afirmaciones y declaraciones son las que han cambiado el mundo, ya se trate de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos o de las declaraciones, en un congreso, de un sabio que descubrió algo trascendente que revolucionará las ciencias, o más modestamente, de las declaraciones de un diputado que accede a la visión de un nuevo orden y lo fundamenta. Primero hay que afirmar. Luego declarar. Son dos procesos consecutivos. La historia de Copérnico nos lo recuerda.
En el proceso de educación de un niño, los padres y educadores que se precien de ser válidos, evitarán poner modelos a sus hijos. La única referencia es el sí mismo del niño, en permanente transformación y crecimiento. Y la referencia será la potencia que da el Transformador. Todo intento de remplazar la potencia por deseo de poder, ya sea poniéndose como modelo o referencia para el niño autónomo y libre al que en realidad se envidia, ya sea poniendo modelos ajenos, aunque éstos sean dioses o héroes, es en realidad un asesinato del yo. Esto es una afirmación fundamentada en el estudio de 120.000 casos. Y la declaración acorde es la de proclamar que, tarde o temprano, ese crimen se ve desvelado y que se pierde el respeto, la admiración y el amor del niño.

– El Transformador se pronuncia: El pronunciamiento significa asumir lo que se es y lo que se descubre que se es en cada momento. El Transformador emite el yo y lo contiene. El Transformador desnuda el ser de sus máscaras y lo presenta al mundo tal y como está en cada momento. Y en cada momento, es más auténtico y más sí mismo, porque está en perpetua evolución. Cuando el Transformador se pronuncia, no emite una opinión (expresión de un Rector enrarecido que no sabe establecer un diagnóstico objetivo), ni menos aún un juicio (Rector esclerotizado), sino el pronunciamiento de un descubrimiento de lo que sí es. Por ello, el Transformador es la base y la raíz del Protector, que, sobre la base de lo que sí es, y de lo que sí es lo más eterno y universal posible, elige amar lo mejor disponible. Así, y sólo así, se puede llegar al conocimiento del bien (Protector) y del mal (Rector) sin caer en el maniqueísmo, con toda la riqueza de colores y de matices, siempre en evolución y en transformación hacia la elevación. La facultad de pronunciarse, y de hacerlo siempre a favor de la transformación, de la renovación y del progreso ha originado la noción de valor, de valentía, de coraje, de potencia.
Pronunciarse implica tener conciencia de sí. Y tener el valor de asumirse y de dar cara. Cuando el Transformador está limpio, se pronuncia, descubriéndose en evolución y mejora en cada momento. Por ejemplo, cuando estamos en presencia de una mentira tenemos la opción de denunciarla diciendo “así no” o de esperar, capitalizando la justa rabia, a pasar al Transformador para detectar lo que es (verdadero, válido, veraz, crecedor, ético, amoroso, etc.) descubriendo el por qué. Entonces el pronunciamiento tiene su máxima potencia. Y es lo que recomendamos para ejercitar el Transformador y usar cada situación como estímulo de crecimiento. Así el crecimiento se hará imparable a la vez que la conciencia de sí se tornará cada día más firme.

– El Transformador evoluciona: esta noción está en germen en lo que hemos analizado anteriormente y aporta la imagen de crecimiento permanente en constante transformación. Nosotros, los humanos, tenemos seis estructuras. Pero ningún humano dio ni dará su plena talla, la de sus seis dimensiones sanas y a pleno rendimiento, en el sentido de algo que ya se logró, de una vez y para siempre, y que no es susceptible de crecimiento y de transformación. Por definición misma de la definición de cada estructura, claro está, y sobre todo de la del Transformador.
Actualmente está de moda el debate sobre el origen del hombre como producto de la creación de un creador o de la evolución a partir del pez o del mono. En esta segunda teoría se añade el bing bang como punto de origen y hasta causa de la creación del universo. A nuestro parecer las dos versiones desconocen el funcionamiento de la estructura de personalidad del ser humano. La primera presenta a un creador que estableció su creación sin otorgar al humano un Transformador y reservándolo para sí como siendo su diferencia con el hombre, con lo cual se llega, una vez más, a la imagen de dios hecho a imagen del hombre y no al revés. Y de un hombre sin Transformador, incapaz de evolucionar.
La segunda versión infla, por lo contrario el Transformador del ser humano quién, con un Transformador hecho para hacer cosas muertas e inermes pero jamás algo vivo, ni siquiera una hoja de árbol, concibe la creación como su propia obra y a sí mismo como un autorretrato. El situar el origen en el Big Bang Confunde al Transformador con el Vitalizador, única estructura capaz de realizar una explosión. Todo ese absurdo se presenta con aires de cientificidad.
Sin entrar en ese falso debate, detectaremos solamente que el ser humano posee intrínsecamente la facultad de evolucionar y que eso ha hecho y seguirá haciendo.

– El Transformador consagra: Y porque el Transformador accede al descubrimiento de la evolución, precisamente consagra lo válido que se descubre y se crea en cada etapa de nuestro caminar en este mundo. Cuando analizamos la historia del hombre, estamos recorriendo un tiempo histórico marcado por piedras situadas en el tiempo que representan progresos, transformaciones, descubrimientos, creaciones reconocidas y consagradas. Son las que han permanecido en nuestro registro de datos y no desaparecieron con sus creadores, anónimos. Todo el campo universitario se dedica a descubrir, inventariar y transmitir lo consagrado para que sigamos evolucionando sin tener que desandar caminos ya despejados. Si nuestra estructura Transformadora funciona bien, el reconocimiento y la consagración de lo válido, de lo valioso y de lo grande se hace en un plazo fulgurante, casi en tiempo real. Si no, los genios se siguen muriendo en la mayor penuria y desamor.
La consagración representa la culminación del funcionamiento del Transformador, que, primero reconoce, luego admira y valora, luego consagra. Tanto hacia adentro –autovaloración- como hacia fuera –valoración de lo realmente crecido y grande-, el Transformador sano sabe, sin dudar ni hacer pasar ridículos exámenes a lo que lo supera, reconocer y crecer en ese reconocimiento antes de consagrar, lo que convierte en punto de referencia la estatura o la obra de un creador.

– El Transformador decide: y eso es consecuencia coherente del poder elegir y pronunciarse sobre la valía de la opción. El Transformador, ya lo vimos, puede actuar en su inmenso campo porque pone en contacto con el yo profundo, con nosotros mismos. Y es por ello que es la estructura que nos permite tomar decisiones fundamentadas y, al tiempo, completamente originales y auténticas.
La decisión tomada por el Transformador puede ser completamente aislada, sin encontrar ningún consenso ni mayoría y, sin embargo, ser la más acertada. Porque se fundamenta sobre el contacto con el yo profundo, la decisión será la más definitiva y rotunda que se pueda uno imaginar, y su solidez se mantendrá y se demostrará a sí misma con el tiempo.
Un tópico muy extendido consiste en la creencia en que la decisión la toma el Rector sobre la base de lo seguro y que una decisión tomada desde el Transformador es caprichosa, veleidosa, no fundamentada en nada sólido. La realidad demuestra que es al revés. Cuando se toma una decisión desde el Rector, ésta reposa sobre la evaluación de riesgos y retrocede y se repliega ante ellos. Una decisión tomada desde el Transformador se pronuncia desde la valoración de la medida de lo posible y cubre el abanico de lo máximo esperable y alcanzable. Además, y nunca se insistirá bastante sobre este punto, se fundamenta sobre lo máximamente auténtico: sobre el contacto y la expresión del ser profundo.

– El Transformador se manifiesta a través de creaciones, decisiones, pruebas, declaraciones, elecciones, superaciones y crecimientos. El Transformador no es la estructura que abre, como se podría creer, porque la que abre es el Orientador. El Transformador accede a la superación de lo que ya existía, accede a lo nuevo encontrándolo dentro de sí o fuera de sí, en otra obra creada. Y el acceder sólo es posible en el contacto con el ser, con el yo real y profundo que prueba y se reconoce y así crece haciéndolo suyo.
Aquí es necesario hacer una disquisición para separar lo válido cuando se accede realmente, de lo delirante y sin embargo muy común. Pongamos un ejemplo: estamos en contacto, por primera vez, con la obra de un gran pintor. Hay dos maneras, diametralmente opuestas, de acceder y de incorporarse lo nuevo. La primera manera, la mala, sería colocarnos en la actitud siguiente: esto me gusta y me lo voy a incorporar. Entonces nos colocamos ante la obra de arte y decimos: “Yo le cambiaría esta sombra y la colocaría en este otro lugar y pondría más verde aquí y le quitaría ese morado de allá.” Con lo cual, el incauto cree que él ha sido capaz de hacer esa obra de arte, y mejor que el artista, puesto que la ha corregido. Así, además de mantener y de reducir su talla de enano, añade otra patología, la de convertirse en megalómano que cree, por arte de magia, acceder a la talla de genio simplemente acaparándoselo. La otra posición, la buena, sería colocarse ante el cuadro y dejar que el Transformador propio perciba lo novedoso, lo grande, lo creador, admirándolo efusivamente y penetrando, con respeto y sobrecogimiento, en el cuadro, imaginativamente. Entonces nace una experiencia vivida de otro mundo, que antes no existía, y que nos hace sentir sensaciones y emociones nuevas, las cuales nos hacen sentirnos diferentes, más nuevos, más crecidos. El hacer nuestras estas experiencias, ya significa crecer. Y si ese crecimiento es de verdad, se transformará en amor por el artista que lo ha posibilitado y en gratitud hacia él.

Cuando el Transformador funciona mal, es básicamente envidioso. Reconoce afuera lo nuevo, lo grande, lo genial y, en vez de admirar, reconocer, consagrar, degrada, critica, se escuda en lo no consagrado aún por las mayorías. Entonces, como nuestro ser funciona, lo queramos o no, en vez de elevarse y crecer, retrocede y se achica. Nos convertimos en enanos en vez de ser los gigantes que todos nacimos para ser.
Desde luego, como veremos en el próximo capítulo, hay muchas formas en que el Transformador funcione mal, hay cinco formas diferentes y las veremos todas. Aquí sólo pondremos énfasis en dos, las peores: la envidia y la cobardía rastrera.
La envidia es el veneno más poderoso contra nosotros mismos, primero y ante nada, y contra los que superan nuestra talla. Es lo que hace que la potencia se transforme en poder monstruoso. Se envidia al bebé porque es libre y está entero, se envidia al niño, porque es más auténtico que nosotros. Se envidia a la persona crecida porque está en el camino al que dimos la espalda. Se envidia a los creadores y descubridores porque nos están mostrando una talla nuestra que decidimos cercenar. Pero lo peor que hacemos es el crimen contra nosotros mismos, porque hay un automatismo inevitable: todo lo que reduzcamos y descalifiquemos hacia fuera, se traduce siempre en una amputación de lo de adentro. Y se cae en un círculo vicioso, o mejor dicho, en la espiral, movimiento propio del Transformador, pero hacia abajo, hasta la degradación completa.
En cuanto a la cobardía rastrera que se vive cómo vértigo ante la talla de todo lo que merece ser admirado, nos hace caer en la necrofilia, en la fobia ante lo que merece la pena vivir. Para compensar esa pérdida, es inevitable inflar artificialmente el falso orgullo con locos y obsesivos deseos de control y de poder sobre los que admiramos. Esa actitud, tan común por lo demás, llevada a su paroxismo, lleva a la psicopatía de los asesinos en serie.

Cuando funciona bien, el Transformador es ocurrente, puro, limpio, versátil, innovador, inquieto, valiente, rompedor, grandioso, va a la esencia de las cosas, alentador y genial.
Algo muy importante que hay que señalar en el funcionamiento del Transformador adecuado es que tiene horror a los mitos y a lo heroico. Esto puede sorprender a primera vista, pero es muy fácil darse cuenta de que todo lo mítico y heroico implica esa famosa intervención de los dioses de la cual disertamos anteriormente y que es una aberración para el funcionamiento del Transformador sano. Creer en mitos es consecuencia de otra aberración, esta vez del Orientador, que cree en magia y forma arquetipos que son tan sólo amputaciones del ser integral, proyectados afuera y magnificados para compensar su gran miseria.

El Transformador responde a todos los por qué que nos podamos formular. Y esto es sólo consecuencia de la función principal de esta estructura, que es la de ponernos en contacto con el ser, con el yo profundo que aflora cuando se hacen caer las máscaras. El ser siempre está fundamentado, es coherente y tiene razones implacablemente matemáticas. Y es al contacto con el ser que todo cobra sentido y tiene su explicación. Einstein decía que “Dios no juega a los dados con el universo”, expresando así, genialmente, lo que queremos decir. El crecimiento, la creación, no son juegos de dados. Obedecen a fundamentos de lógica implacable. Descubren todos los por qué.
Cualquier ejemplo de crecimiento y de creación nos puede servir. Pongamos el ejemplo de un escritor escribiendo su novela: está, por ejemplo, empezando a escribir el segundo capítulo. Si es un gran escritor, este capítulo tendrá varios por qué, y ninguno fruto del capricho; será por ejemplo un movimiento ascensional en espiral que prosiga la misma sinfonía que en el primer capítulo en una nueva dimensión y registro. Será un retrato, tomando pie en sus personajes, de alcance universal, aleccionador y crecedor para el lector. Será la irrupción de circunstancias y pretextos para desvelar, desnudar la esencia del yo real del protagonista. Serán mil cosas, pero todas fundamentadas e imprescindibles para que la creación del artista encuentre resonancia universal en los lectores. Si algo en la novela aparece sin ningún por qué aparente ni oculto, será un defecto, un fallo del artista. Allí no se expresará el Transformador.
Cuando un niño empieza a preguntar los por qué de cualquier cosa es cuando está en el proceso de descubrirse a sí mismo, de ahondar en su identidad. Por ello, es tan importante para su contacto con su yo, decirle la verdad y hablarle como a un adulto. Su Transformador no admite contradicciones en los por qué. Si las encuentra, procederá a distorsionar todo lo real y fundamentado para recrear una realidad consecuente y redonda. Caerá en el pensamiento mítico.

El Transformador puede fallar por exceso o por defecto: Por exceso, el Transformador se torna mitómano, al identificar el ser con uno de los múltiples mitos que nos han legado las mitologías o que han sido encarnados por seres humanos que se identificaron con esos mitos. El mito de Edipo, por ejemplo, contaminó el psicoanálisis. Napoleón también es un claro ejemplo de Transformador invadido por un mito con el cual se identifica y que termina, como todos los mitos, muy mal. Hitler, igualmente, con el mito de la raza aria, muestra las tragedias a las que se puede llegar en ese proceso.
Por defecto, el Transformador se manifiesta por el apocamiento. Sentirse inferior, reducido, acobardado ante lo nuevo. El apocamiento termina en impotencia, ya sea ésta sexual, o mental, o creadora o, simplemente, humana.

¿En qué campos se manifiesta el Transformador?
-En su propio campo: en las creaciones, transformaciones y crecimientos. Pintando un cuadro, por ejemplo, en el campo de la creación. Cocinando, en el de la transformación. Convirtiéndose en adulto, en el campo del crecimiento.
-En el campo intelectual, dominio del Sintetizador, el Transformador se manifiesta en el campo de la ideología y de la filosofía, así como en el de las matemáticas elevadas.
-En el dominio vital, campo del Vitalizador, el Transformador se manifiesta enormemente cuando se transforma una sensación en emoción. Esto ocurre en cada momento. En el terreno de la patología, cuando se aprende a cambiar una emoción auténtica por otra falsa e inadecuada, también interviene el Transformador.
-En el campo afectivo: cuando se pasa de la amistad al enamoramiento, interviene una transformación. Cuando se funda una empresa o una familia, estamos transformando una suma de personas en una organización que tendrá su propia personalidad y su propia alma.
-En el campo del Rector, hay, como ya vimos, una dialéctica permanente entre éste y el Transformador. Aquél percibe lo que no es (cierto, conveniente, sano…) e inmediatamente pasa la vez al Transformador, que se busca y encuentra lo que sí es.
-En lo espiritual, campo del Orientador, el Transformador se manifiesta en todas y cada una de las experiencias de lo sagrado, de lo trascendente, de lo elevado, porque cada una de esas experiencias nos transforma.
En el plano trascendente, el Transformador rige la metamorfosis. Toda la naturaleza está impregnada de Transformador. La metamorfosis es la esencia misma de todo lo que nos rodea y de lo que llevamos y somos dentro. Constantemente. Una semilla nace y se transforma en un árbol, un huevo en un águila, un óvulo y un espermatozoide en una preciosa criatura humana o en un cachorro de chow chow, una piedra en hierro, el hierro en escultura. Gracias al Transformador la existencia es y nosotros somos.

Las manifestaciones del Transformador en arte y en religión:
El campo del arte es, por esencia, materia del Transformador. Pero es difícil captar el arte del Transformador que se expresa a sí mismo. Por lo general traduce en arte la expresión de las demás estructuras. Aún así es posible captarlo:
-En arquitectura, las plazas, por lo general, son expresiones del Transformador y lugares de transformación. Los cementerios también. El estilo renacentista es, entre todos, el que más se acerca a la manifestación del Transformador puro.
-En literatura, tenemos a Goethe en su obra “Fausto” y a Shakespeare en toda su obra, que evidencian la grandiosidad del Transformador creando sobre sí mismo.
-En música, elegimos a Brahms como máximo representante del Transformador expresándose a sí mismo.
-En pintura, tenemos a Poussin, a Tiziano y a Velázquez como insignes exponentes del Transformador.
-En religión, el Transformador se erige en ley sagrada para los hombres con su máximo esplendor en el Judaísmo en todas sus vertientes, ya bien en la expresión de Dios que se nombra ser “el que Es”, en el Talmud o en la Kabalá. Como mera ilustración, daremos el comienzo del génesis, que describe el proceso de la creación hasta el momento de las reglas dadas a Adán y a Eva (tarea del Rector). En la Kabalá, mencionaremos el árbol de los Sefirot con las diez emanaciones del Ser divino.

En el cuerpo, el Transformador rige el sentido del gusto, los huesos y el esqueleto, la médula espinal, los dientes, la glándula paratiroides y las salivares.

Extracto del libro “EL ESPLENDOR DE LO HUMANO”,  de Preciada Azancot
©Preciada Azancot
El Esplendor de lo Humano - Preciada Azancot

El Esplendor de lo Humano – Preciada Azancot

¿A QUÉ DIOSES SIRVEN LOS TERRÍCOLAS?

 Preciada Azancot, 23 de septiembre de 2014

 

MARTIN PESCADOR, óleo y espátula, 80cm x 73cm, por Preciada Azancot

MARTIN PESCADOR, óleo y espátula, 80cm x 73cm, por Preciada Azancot

Hay verdades que hay que enunciar a tiempo. Hoy, 23 de Septiembre de 2014 parece ser un momento adecuado.

Estamos inmersos en una guerra de religiones a escala mundial y todos necesitamos un mapa para orientarnos y no equivocar el destino y algunas luces para entender lo que nos pasa y hacia dónde dirigirnos. Creo que como estudiosa de estos temas puedo aportar mi granito de arena.

De todas formas, desearía pedir a mis lectores que tengan a bien diferenciar el MAT, tal como está publicado en mis 19 libros ya publicados y que se puede aplicar hasta la escala “Deístas” (que indicaré más abajo) para reconstruir la sociedad sobre bases más firmes y auténticas, de las otras categoría superiores a la mencionada y cuya percepción saco de mi propia experiencia de crecimiento personal y de descubrimientos que aún estoy sintetizando y escribiendo para uso de alumnos sustancialmente más avanzados y sobre todo, para aquellos que me leerán mucho después de mi muerte. Vale decir que todo lo que escribo hoy LO HAGO EN NOMBRE PROPIO, INDIVIDUAL, PERSONAL E INTRANSFERIBLE y que forma parte de un registro avanzado totalmente desconocido por ningún alumno o amigo mío.

Aquí voy a tratar, de la manera más sintética posible, de los dioses reales a los que servimos los terrícolas, a los que voy a categorizar por grupos, organizaciones y países, dejando claro que esta clasificación no impide que hayan excepciones individuales tanto en lo superior como en lo inferior en ciertos seres humanos que pueblan dichos países cuya espiritualidad está regida o cuando menos influida por la imaginería colectiva que definiré y clasificaré un poco más adelante.

El espíritu, es UN SISTEMA que en el MAT muestro y describo a fondo, cuya estructura llamo Orientador porque tiene como función orientar nuestra psique inconsciente, tornarla consciente y así regir nuestro nivel espiritual de forma libremente elegida y asumida. La energía innata que alimenta dicha estructura Orientadora, es la emoción auténtica Alegría, definida como “capacidad innata de fluir en libertad para encontrar Verdad progresiva e infinita”. Su función es la Plenitud. Su finalidad es la gestión de nuestro Espíritu que en el MAT defino como “certeza de encontrar verdad”. He aquí un diagrama de nuestro sistema espiritual, según mis descubrimientos:

SISTEMA MAT DE PLENITUD - Preciada Azancot

SISTEMA MAT DE PLENITUD – ©Preciada Azancot

Con el sistema MAT muestro clarísimamente que la estructura Orientadora NO DEBE EN NINGÚN CASO OCUPAR NI CONTAMINAR EL CENTRO, que es nuestra séptima estructura y que ha de quedar vacío, pues justamente la función de los seis sistemas de toda la estructura operativa es la de vaciar el Centro de toda presencia mítica, sacrificatoria o ególatra, pues es la única de nuestras estructuras cuya vacuidad garantiza nuestro nivel de EVOLUCIÓN.

La función del Orientador y del Espíritu es justamente la de depurar, iluminar, conocer, penetrar y diluir presencias “mágicas” inconscientes de origen fetal y tornar el inconsciente CONSCIENTE, SABIO, INOCENTE, PACÍFICO Y CERTERO, a través de un proceso de crecimiento obediente y ordenado, que nos torna capaces de guiar y de orientar la espiritualidad ajena de modo respetuoso, libertario y desprendido de todo Ego ni objetivos personales por lograr. Es algo así como un regalo de regalos, cuya única base posible es el Alma y el Amor Universal y cuya esencia es la dignidad del Ser. Su quintaesencia es la ciencia biófila y verdadera.

Este triángulo tristeza (ciencia), orgullo como dignidad transformadora (arte) y alegría (espiritualidad) que expliqué en un artículo anterior (Buscar Verdad: Ciencia, Arte y Espiritualidad) es lo que os estoy definiendo como dimensión Masculina interior y presente en cada ser humano, o sea la mitad de la completitud en cada ser humano, sea éste hombre o mujer. Es también el cierre y culminación de la dimensión espiritual “GLORIA” de la completitud humana. Esta es la representación gráfica de esta Megaestructura MAT que llamé Estrella Primigenia, de la cual os hablé ya en múltiples ocasiones anteriores:

Completitud del ser realizada - Preciada Azancot 2014

Completitud del ser realizada – ©Preciada Azancot

En el funcionamiento espiritual más que en ningún otro, hay una escala, una jerarquía evolutiva, de formas cada vez más depuradas de percepción de lo sagrado, lo que tiene como consecuencia definir nuestra percepción de lo trascendente que rige nuestras finalidades existenciales (que hemos dado en llamar “Destino” pero que debería reformularse como “Obediencia al Designo”) y a las cuales consideramos prioritariamente que hay que obedecer, servir y acatar.

También he de precisar que la OBEDIENCIA es un deber y una VIRTUD condicionante, que demuestra nuestras reales convicciones, respeto y dignidad. Ser OBEDIENTE a lo alto y trascendente se llama ÉTICA ACTIVA y es propio de los seres humanos más elevados y evolucionados. Dicha obediencia es la garantía de jamás ser sumisos ante los que pretenden hacernos renegar de nuestras verdades. Así pues, ser firmemente obediente significa lo contrario de ser sumiso. Además ser obediente es la única forma de depurar y de enriquecer la espiritualidad, pues nos hace ir hasta las últimas consecuencias de nuestras elecciones éticas, penetrarlas, carnalizarlas y depurarlas.

En la escala máxima de desobediencia se encuentran las Sociopatías y la Psicopatía y su parafernalia infernal que no vamos a dignarnos a considerar aquí, pues afortunadamente no es propia de pueblo alguno ni de grupo alguno perenne sobre la faz de la tierra. Son tan sólo pulsos oportunistas en momentos de cambio de civilización, cuya única finalidad es hacer abortar el cambio a la nueva civilización naciente, más evolucionada que la anterior. Tal es el caso hoy.

Del punto de vista metodológico, voy a mostrar primero LO QUE HAY, EXISTE Y ESTÁ representado hoy en nuestro planeta y en una segunda parte señalaré muy brevemente hacia donde deduzco que la Evolución de la espiritualidad humana nos ha de llevar en un futuro histórico.

Pero ante todo debo dejar claro que la categoría espiritual de los supuestos seguidores de religiones o mitos, nada tiene que ver con la talla maravillosa y genial de los Maestros Espirituales originarios fundadores de las seis religiones monoteístas, sino con el nivel de civilización y de evolución de dichos pueblos u organizaciones. Os pido por favor tenerlo presente en cada palabra o línea que sigue. Además se demostrará en la segunda parte de este artículo.


A.     LA ESPIRITUALIDAD HOY; LO QUE HAY, EXISTE Y ESTÁ EN ESTE MUNDO:

El concepto de Dios es función directa de la calidad y pureza de percepción de la Divinidad, de la Obediencia a las leyes que rigen dicho nivel espiritual y de la lealtad y pertenencia valiente que los pueblos que Lo intuyen, Lo buscan y Lo adoran, han dedicado a su culto. Clasificados de más alto nivel espiritual logrado a menor grado de espiritualidad en la escala, diferenciaremos en la actualidad SIETE ESCALAS DESCENDIENTES Y JERARQUIZADAS. Jerarquizadas significa que lo que esté abajo en la escala, ha de pasar primero por la fase superior a él para ir escalando espiritualidad VIVA, estatus real y pertenencia verdadera en el conocimiento de lo Divino. Cada una de esas siete categorías está hoy en día más que preparada para auparse a la categoría siguiente más elevada. Como en toda escala auténtica, no se pueden quemar etapas ni tomar atajos. Por la sencilla razón de que el crecimiento es energía objetiva CONQUISTADA y cada cual está donde está justamente como consecuencia de ello. Y ve la realidad desde su altura objetiva.

1º) LOS DEÍSTAS: Son aquellos cuyos sabios iniciados, seguidores del fundador de la religión, han logrado captar y transmitir la Inmanencia (presencia trascendente real e indiscutible) de un orden realmente DIVINO, es decir y en este orden: Inmanente, Inmortal, Astral, Eterno, Ubicuo, Infinito y Evolutivo, que alumbra al mundo con la Gloria de Su presencia y con el Esplendor de su materialización. Dentro de la escala de captación de lo Divino, correspondería a DIOS-PADRE sobre el cual la pequeñez de la Creación no proyecta sus propias insuficiencias, o sea, sin EGO ni proyecciones mamíferas personales o colectivas.

Tan sólo el PUEBLO JUDÍO obedece, capta y transmite obedientemente esa sagrada realidad, desde hace 5.775 años continuos, tanto en su vertiente masculina: Judaísmo talmúdico y sus Justos, como en su vertiente femenina profética y Kabalística. Tanto en la representación masculina y Territorial de su Pueblo: el estado de Israel a través de la historia, como en la vertiente femenina Universalista Humanística: la Diáspora Judía.

La falta de Ego y la pureza espiritual de este pueblo, se evidencian por su no organización clerical, su culto individual libre sin intermediarios, su no-proselitismo y su horror por toda forma de idolatría, guerras santas e imaginería mágica. También se manifiesta por su repugnancia ante milagros y hacedores de milagros, pues éstos significan que el mago pretende ponerse por encima del nivel de bondad y generosidad Divina, vulnerando Su orden y usurpando Su potencia. Los milagros existen y son reales tan sólo si Dios los hace, sin recurrir a intermediarios innecesarios para ello. Las bendiciones, igualmente, han de provenir del Altísimo que no necesita de intermediarios clericales ni domésticos.

 2º) LOS ESPIRITUALISTAS: Son aquellos que perciben a Dios de modo mediatizado, percibiéndolo a través de misterios iniciáticos que escapan al entendimiento del “profano” y lo someten al buen juicio de sus Iniciados. Hay dos categorías de seguidores espiritualistas en el mundo: la versión masculina la aportan la Masonería Iniciática y los Estados Unidos. La Masonería ritualiza y hermetiza los secretos de la construcción del Templo primero y segundo de Jerusalén. Igualmente, Estados Unidos, cuyos orígenes de Próceres masones así como por la espiritualidad más elaborada de los Indios originarios, entran en esta categoría de mentalidad de designio incomprendido de idealista con una misión elitista que los demás no pueden entender.

La versión femenina es representada por el Cristianismo originario, que despoja a Jesús de su estatus de ser humano así como de su identidad judía, en contra de las propias declaraciones y acciones de su Maestro, convertido por sus seguidores en la encarnación mistérica de la parte más elevada (espíritu) de un Dios Padre obligado por los pecados del mundo a enviar su propia Alma en vientre de mujer humana y dejarla sacrificar para lavar al mundo de sus pecados. Por ello, como el Misterio no ha de ser accesible, pues no necesitaría acto de fe para ser creído, a un Dios de vida y salvador se le representa siempre muerto y crucificado y se insiste sobre los milagros que otros testifican que hizo, para justificar su identidad divina.

Todo espiritualista cree que, por forzar el espíritu y apostar preferentemente por él, se llega a iluminar “mistéricamente” la totalidad de las demás cinco estructuras y situar al espíritu en el Centro. Es una ilusión adictiva y peligrosa que hace el efecto de un “rapto” pero no de una conexión sólida, equilibrada y real. Produce una embriagadora y temeraria sensación de “misión existencial” pero no de sólida y firme “Vocación existencial”. Conduce a la martirología.

3º) LOS MÍTICOS: o Dioses del Olimpo en versiones múltiples y variadas pero con idéntico contenido. Son dioses creados a imagen y semejanza del ser humano y por éste, que concentran el poder pero se mofan de la Potencia. Además son inmortales y los seres humanos son para siempre sus súbditos -los más encumbrados- o sus esclavos -los sometidos por los encumbrados-. La Grecia antigua fue la cuna de esa imaginería religiosa. Los países Europeos occidentales siguen teniendo una obediencia colectiva absoluta a ese nivel caprichoso, clasista e imprevisible de culto espiritual.

Los mitos también rigen o más bien desnortan la espiritualidad de todos los seres humanos cuya tipología innata de personalidad (que descubro en el MAT) está deteriorada, es decir cuya potencia está hipotecada y cuya ingeniería de funcionamiento los pone de espaldas a su potencia innata y los encierra en una prisión psíquica como consecuencia de la desconexión del talento y del tabú mítico de la vocación de cada uno de los seis perfiles humanos innatos. Desgraciadamente, por estar el mundo regido por el revés del orden verdadero, los seres humanos encerrados en su cárcel tipológica representan el 98% de la población planetaria.

4º) LOS ARQUETÍPICOS: Carl Gustav Jung fue el más alto y renombrado estudioso y repertoriador de dichos sub-mitos. Hay cientos de arquetipos, es decir de héroes humanos o de patriarcas domésticos, convertidos en mitos idolatrados y hasta divinizados por los mismos seguidores que los ignoraron o traicionaron en vida y pretendieron así usurpar su talla y explicar su mensaje. Los Próceres y los personajes bíblicos mitificados y sacados de contexto, dan origen a esos Arquetipos.

Entran en esta categoría Alemania y los países del este Europeo. Los países asiáticos dominantemente budistas y Japón igualmente siguen este modelo de espiritualidad. De igual modo, los países musulmanes siguen este patrón de obediencia espiritual ya que se sectarizan y se enfrentan entre sí desde siempre, a la vez que no parecen querer entender el concepto real de guerra santa que, al hacerlo, los hubieran situado entre los míticos.

5º) LOS ESPIRITISTAS: son aquellos que convocan raptos espirituales de arquetipos, por medio de sustancias, hechicería, santería, ayunos, flagelaciones, etc. Los países Latino Americanos son los más abanderados de esta forma elemental de culto espiritual. En dichos lugares, las religiones espiritualistas y las escuelas míticas se mezclan con santería y cultos propios de una época revoluta y de civilizaciones extinguidas basadas sobre sacrificios humanos. El New Age mezcla igualmente espiritualismo y espiritismo, con dominante espiritualista. China se inscribe en esta última corriente igualmente con su culto a los ancestros domésticos.

 6º) LOS ANIMISTAS: adoran espíritus de antepasados difuntos, mezclados con mitos primitivos sacados de la divinización de la fuerza incontrolada de los cuatro elementos, de vegetales y de animales. África es el principal exponente de este nivel primitivo de espiritualidad.

7º) LOS FOSILISTAS: son los seguidores de fuerzas primitivas y de ensoñaciones pesadillescas de origen prenatal y fetal. Los aborígenes australianos, algunas tribus selváticas sanguinarias y primitivas, y también la manifestación inicial de fuerzas regresivas, justo antes de hacerse sociópaticas, que irrumpen en momentos de derrumbe de civilización y de auge de otra, usurpando máscaras de mitos, arquetipos, espíritus animistas, todos falsificados forman parte de este grupo explosivo e inestable. Lo rige la parte más primitiva y rastrera del cerebro réptico en el hombre aterrorizado ante cualquier tipo de potencia, de cambio o de verdad. Son los agujeros negros de la espiritualidad humana.

 


B.     LAS TENDENCIAS DEL FUTURO:

Percibo tres niveles ascendentes que podrían regir la espiritualidad del futuro. Aquí vamos a ir a más, partiendo cronológicamente del nivel Deístas actual:

1º) Espiritualidad Humanista Pacificadora: Buscará pacificar la humanidad a través del sinceramiento, acatamiento y progresión civilizadora de la espiritualidad vigente. A través de un Ecumenismo depurado que recupere y sincere el nivel real y objetivo de los Seis Maestros Espirituales Monoteístas cuyos seguidores fundaron religiones a partir de su limitada comprensión del mensaje del fundador del que se reivindican. Dichos Maestros, despojados de mitificaciones mágicas, serán reconocidos como genios del espíritu humano y como seres humanos muy crecidos, que han vislumbrado, con desigual rigor y pureza, una sexta parte de la Verdad relativa y trascendente hacia la cual su Vocación tipológica apuntaba. Dichos Maestros espirituales geniales, humanos y sólo humanos, son: Moisés, Jesús, Buda, Mahoma, Mani y Zoroastro.

Un consejo de Sabios y de Justos entre las Naciones se encargaría de recuperar e integrar dichas enseñanzas, a la vez que se aceptaría el hecho evidente e indiscutible de que Dios es UNO SÓLO, afortunadamente Inasible y Grandioso y que la espiritualidad humana capta, a través de sus sabios más crecidos y geniales, REVELACIONES PROGRESIVAS DE LA VERDAD, en función del estadio de crecimiento espiritual e INTEGRAL de dichos Maestros y del estado de evolución de la raza humana.

En ese futuro estadio de evolución de la humanidad, el culto de las religiones originarias estaría absolutamente permitido, porque se habrá reconocido la única verdad libertadora: la Alegría alimenta el espíritu y fue el primer acto tangible de la Creación y del Creador. Y no hay alegría sin su esencia: la libertad de elegir, incluso la libertad de elegir no amar a Dios. Esta parecería ser la tendencia espiritual del tercer milenio. Este sería indicador del acceso espiritual humano a un nivel más alto de la esencia de la Divinidad: el nivel de DIOS-CREADOR.

2º) Espiritualidad Creacionista Evolutiva: es una espiritualidad aún más elevada e INDIVIDUAL, sin necesidad de intermediarios, asesorados por un Consejo Consultivo de Sabios directamente formados por los seres humanos más crecidos y elevados y custodios estudiosos de los legados de maestros espirituales del pasado. Ese Consejo tendría una autoridad moral despojada de toda posibilidad de ejercer poder. En dicho momento, la MORAL del planeta habrá fusionado ciencia, arte y espiritualidad, y habrá llegado a la evidente conclusión de pertenecer a parte de un Universo en permanente expansión y EVOLUCIÓN, el cual es parte muy elemental y aún poco evolucionado de Multiversos creados para fases posteriores a nuestra vida sobre este sistema y cuyas fronteras jamás hay que vulnerar. Porque el orden de la Creación es perfecto y no necesita mejoras ni intervenciones, sea en el nivel que sea en las vidas y vidas en las que los seres creados se sitúen.

Vale decir que en ese momento, la espiritualidad humana tendrá al fin claro que el Centro ha de quedar vacío y que el Ego y el Sacrificio son dos monstruitos repugnantes, degradantes y regresivos de los cuales hay que apartarse con firme y decidida elegancia y libertad.

Para ese entonces, las disfunciones de conducta así como las enfermedades y penurias habrán sido erradicadas y la muerte será el final de una trayectoria vital esplendorosa larguísima e intensísima, o un accidente lamentable y excepcional si se produce en edades más tempranas. Es imposible situar esta etapa evolutiva, pero en todo caso es difícil concebir que baje de los 3.000 años a futuro.

En ese estadio, el ser humano estará en medida de crear civilizaciones evolucionadas en otros planetas del universo y de dialogar con sistemas planetarios inteligentes, más evolucionados que el nuestro. A partir de ese momento, la Tierra, de perfil Constructor, no podría ya abdicar jamás de su talento: el orgullo creador y admirador de lo grande y del correlativo respeto de las jerarquías auténticas.

Pero en el momento del cambio y en vísperas del parto de un nueva civilización más evolucionada, las fuerza regresivas oportunistas podrían convocar una cuarta y última guerra mundial, haciéndose abanderados de la patética manía, de lo falsamente institucionalizado, de dar el AVAL a los que en años luces los superan en entendimiento e integración y de no ser capaces de agradecer y admirar los aportes generosos y desinteresados de seres inusitadamente crecidos y heroicamente desprendidos, que ofrecen a sus semejantes sus descubrimientos y conquistas individuales, desde su estatura más evolucionada, depurada y crecida.

Sortear y diluir dichos riesgos, sería el indicador del acceso de la espiritualidad humana a un nivel más alto de la esencia de la Divinidad: el nivel DIOS-HACEDOR (es decir que Hace cosas especiales -y nunca milagrosas- para Sus objetivamente más amados en todas las escalas de las vidas por vivir).

3º) Los Trascendidos del Espíritu Mutante: Serían formas de vida espiritual extremadamente depuradas y ya conquistando una octava dimensión evolutiva de la estructura septidimensional actual del ser humano, que ya pasaría a formas más astrales y a otra categoría de seres más evolucionados, y por lo tanto, ya no simplemente humanos, sino Mutantes. Me es imposible ver seriamente en qué consistirá ese estado, por lo demás inevitable, porque inscrito en las leyes que gobiernan y rigen la Creación desde su estado elemental, pasando a vegetal, animal, humano, etc. Ese sería el acceso a un nivel más alto de la esencia de la Divinidad: el nivel DIOS-TRANSFORMADOR (el que permite proyectar multiversos concomitantes, simultáneos y estancos entre sí, correspondientes a todos los niveles de vidas de sus creaciones transformadas). Calcularlo a menos de 13.000 años vista me parece delirantemente optimista.

Preciada Azancot, 23 de septiembre de 2014

UN LLAMAMIENTO A TODAS LAS MENTES PENSANTES DE HABLA HISPANA

Por Preciada Azancot

España tiene la siniestra reputación de matar a sus genios. Y me gustaría darle la oportunidad de intentar rectificar in-extremis la mayor injusticia, ninguneo y persecución del más alto de los genios literarios españoles desde Cervantes.

Y bien que lo saben las editoriales, pues TODAS ellas le han cerrado sus puertas no más darse cuenta de su gigantesca talla de escritor, de crítico literario, de crítico de arte, de pensador, de autodidacta de una cultura sobrecogedoramente extensa, profunda y universal. Y eso lo saben TODOS los diarios y revistas de España que le han cerrado el acceso a ese servicio social insigne que, como crítico literario y escritor de opinión, él prestaba con tanta veracidad y con tanta generosidad, pues él, además de saber diagnosticar como nadie el nivel creador real de cada cual, decía siempre la verdad en un mundo de chupa-medias y de cortesanos, se la jugaba por la menor chispa de talento ajeno y denunciaba y desnudaba la mediocridad y la negrura de los monstruos sagrados fraudulentamente encumbrados, con un valor y una pureza casi suicida.

Y eso lo saben TODAS las emisoras de radio y los canales de televisión que le han cerrado sus puertas, a ese orador de increíble chispa, vivacidad y profundidad. Porque se la jugaba y sobre todo porque él era el defensor, el embajador, la encarnación de un mensaje: la identidad judía es la que aporta al planeta la genialidad y sólo un genio reconoce a otro genio y sabe detectar la estafa aunque engañe a los demás.

El descubrió los orígenes judíos de su familia a los trece años y desde entonces dedicó toda su pasión y su genialidad a rescatar y exaltar la grandeza de las raíces de la genialidad, de lo civilizador y de lo humanista en el mundo: sus raíces judías.

Y eso era imperdonable. Y eso debía ser ninguneado, silenciado, atacado, despreciado, perseguido hasta más allá de los límites que cualquier dignidad, que cualquier alma, que cualquier espíritu es capaz de aguantar. Me refiero, a Leopoldo Azancot.

Y es que Leopoldo Azancot molestaba mucho a los que odian el orgullo de ser, de crear, de crecer, de hacer crecer y de ser fiel combatiente de sus identidades, todas. Y más aún había que silenciarlo cuando descubrió que el orgullo y la dignidad son la verdadera vocación de España, demostrándolo de modo irrebatible, encarnándolo también de modo deslumbrante.

Leopoldo Azancot

Leopoldo Azancot

Ante todo, Leopoldo Azancot es, sobre todo, el mayor de los genios literarios que parió España en los últimos siglos. Eso es absolutamente indiscutible. Es un arquitecto universal de la escritura, un fabulador apabullante, un mago del estilo, un prodigio de la lengua más bella del mundo, un torrente de pasión alta, ardiente y controlada, al servicio del espíritu y de la verdad trascendente. Y sus más de 14 novelas lo demuestran inalterablemente.

Él es un Español ejemplar, todo un Señor, no sólo un caballero, es insobornable e imposible de doblegar, es un sevillano con chispa y tronío, un madrileño iconoclasta, hospitalario, insolente también.

Leopoldo es una encarnación aún viviente del esplendor de las tres culturas, la judía, la cristiana y la musulmana que él conoce como nadie y a las que conserva su fulgor original, tanto en su obra, como en su vacilante hoy, vida.

Y Leopoldo es un genio psicológico también y un visionario. Nuca tuvo dudas de que irían a por él hasta ni darse por enterados cuando se muera. Y falta poco para ello. Por eso os hago el favor inmenso de escribiros.

Ante todo, Leopoldo es el paradigma, la encarnación y el testimonio de lo que es un Artista, en todas y cada una de sus manifestaciones y expresiones: en su forma de amar, naturalmente, pues el arte se resume a eso.

Él que debería estar rodeado de veneración e insultantemente rico, vive de la caridad de una ONG cristiana (porque él se niega a vivir de nada más que no sea de lo que es su SER: la escritura), en una residencia de ancianos, a cual más monstruoso, marginado, abandonado y disminuido.

Él que es la mente más fuerte e invencible está medicado con drogas antiparanóicas muy fuertes, que no modifican su estado ni su lucidez, porque nadie que esté tan perseguido y silenciado puede ser además calificado y diagnosticado de paranoia. Como él dice, sonriendo dulcemente: “si todos te persiguen y van a por ti, tú no eres el paranoico.”. Pero así al menos, es aún menos molesto para su entorno.

Leopoldo ha tenido un derrame cerebral que lo ha dejado medio sordo, mudo y en silla de ruedas, y su enorme tesón y dignidad lo han puesto medio en pié de nuevo y ya habla.

Pero a Leopoldo le queda muy poca vida a sus 79 años. ¿Sabéis por qué lo sé de forma tan segura? Ayer hablé con él: ¡Y él no sabía nada de la persecución contra los judíos ni contra Israel! Eso, en él es lo impensable, es lo terminal. La única distracción que tienen allí es la televisión y el telediario.

Leopoldo ya no podrá ocupar un sillón en la Academia de la Lengua, y su nombre nunca honrará ese lugar. Leopoldo ya no tiene ni la salud ni la conciencia para disfrutar de la riqueza, así que no os molestéis en publicarlo a estas alturas. Leopoldo ya tal vez no sería capaz de pronunciar un discurso de agradecimiento por el premio Príncipe de Asturias y nunca respeto el criterio de los premios Nobel.

Pero si ya España mató de asco a Cervantes, que no haga lo mismo con el único genio de su talla y tal vez de su estirpe. Y lo pido por vosotros, ni siquiera por él.

Y no es porque Leopoldo fue mi esposo y mi gran amor durante 23 años que escribo esto. Es porque, por esa misma razón -y yo no soy pasible de acusaciones de subjetividad- tuve el privilegio de conocerlo más honda y extensamente que nadie en este mundo (su madre murió cuando él tenía menos de dos años) y os quiero -generosamente, con mucha piedad por España y por los países de habla hispana- dar el privilegio de compartir esta fortuna conmigo y de alzaros al menos a nivel de sus rodillas para decirle adiós.

¡EL PREMIO CERVANTES PARA LEOPOLDO AZANCOT!

Preciada Azancot, 09/2014