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MÁS VERDADES QUE SACAR A LA LUZ SOBRE LA MASONERÍA

Por Preciada Azancot

https://www.youtube.com/watch?v=wrLVukJ8RJs

Este documento es apasionante y se bastaría a sí-mismo, pero, extrañamente, como todos los documentos supuestamente reveladores de orígenes sagrados que aparecen en este momento, está trufado de mentiras que es necesario evidenciar, documentar y diluir. ¡Para que se haga la LUZ!

Para fundamentar mis comentarios y afirmaciones de hoy, es necesario presentar mis fuentes, que son triples: ante todo, lo que me enseñó mi Padre, Moisés H. Azancot Bendelac, que habiendo sido iniciado por Bolivarianos auténticos en Venezuela y habiendo expuesto su vida en dicha lucha en los niveles más altos (fue Tesorero General del Estado del Zulia y escritor de lucha contra las tinieblas y el clericalismo ramplón) desde una edad muy temprana, se convirtió en el más brillante y avanzado de los Grandes Maestros Masones y que fue el Fundador de la Masonería en Marruecos, en Tánger muy en especial, donde fue uno de los fundadores de la Asamblea Legislativa Constituyente del Estatuto Internacional de Tánger y Protegido Especial de Francia por los Resistentes De Gaulle, así como decorado con el Ouissa Malauoita, orden suprema del Rey de Marruecos.

En 1934, mi padre escribió un libro contra Hitler: “En defensa de los Judíos” (ver Google) editado por su compañero y amigo Juan Ramón Jimenez, que le valió que su biblioteca en Madrid (la de mi padre) -una de las bibliotecas, según nos contaba, de entre la mejores y más nutridas de la capital- haya sido quemada por los falangistas y que mi padre haya tenido prohibida por Franco la entrada a España -por Masón elevado- hasta que yo cumplí los 14 años, es decir hasta 1957. Yo nací en un casi-exilio en 1943, en una escondida montaña remota, cerca de Fez, Sefrou, donde mi padre se refugiaba porque era buscado para ser fusilado -al tiempo- por tres potencias: los Franquistas, los Petainistas, y la Gestapo. Cuando los tres fueron vencidos, pudimos volver a Tánger. Mientras tanto, nos reímos mucho porque Moisés Azancot era un gran humorista también.

Pero mi padre seguía sin poder pisar su amada España. Así que cuando yo cumplí 7 años, nos despachó a mi madre, mi hermanito y a mí, a España, para que al menos nosotros, pisáramos este país tan amado que le había sido legado por su madre. Y os quiero contar una anécdota, para que os hagáis un idea del nivel de luces y de información que se le daba a los Españoles en aquél entonces: cuando llegamos los tres a España en 1957, fuimos directos a Lanjarón -tras visitar la Alhambra de Granada-, una estación termal en montañas llenas de eucaliptos. Así que heme allí, encantada y amorosa, paseando por la placita frente a la iglesia en el primer Domingo de mi llegada, y contemplando a la gente salir de misa. Un grupo de niñas de entre 6 y 13 años se me acerca y me pregunta si no fui a misa, y por qué. Les digo que yo no voy a misa porque soy Judía. Entonces, con júbilo e intensa curiosidad, desprovista de toda maldad y como si de la cosa más normal se tratara, las niñas ¡me urgen a enseñarles mi rabo y mis cuernos! Tras convencerme de que no bromeaban en absoluto, y como empezaban a meterme mano, salí escopetada llorando y buscando a mi madre para contárselo. Lo recuerdo como si fuera hoy.

Vuelvo a mi padre y dejo de lado su herencia sefardí por parte de madre (como también la tengo yo de toda la estirpe de la mía) para venir a los orígenes paternos de los Azancot, pues proceden de los Constructores del Templo de Jerusalén, y salieron para el exilio diaspórico en el año 70 D.C. hasta llegar a las montañas del Rif donde permanecieron más de un milenio, lugar por cierto dónde la saga familiar (Azancot significa “Gacela y Belleza” en Rifeño) dió muy significativos descendientes durante la historia. En el siglo XIX, los Azancot bajaron a Tánger donde dieron básicamente rabinos, diplomáticos, traductores y escritores, algún que otro médico y artista igualmente. Así que, como veis ese lado Leona de Israel, lo mamé por los cuatro costados.

Mi otra fuente es el estudio del Pueblo Judío y de sus escritura, tanto Talmúdicas como del Zohar.

Y al fin mi tercera fuente, y las más importante, son mis propios descubrimientos científicos que conforman el MAT.

Así que vuelvo al temario de este video y sencillamente, enuncio -por ahora- tan sólo DOS verdades que oculta:

– 1: Es mentira que el origen de la Masonería esté en los medievales constructores de catedrales europeas. El origen de la Masonería está en el Templo de Jerusalén, en el Rey Salomón que fue su Fundador y en el arquitecto de nuestro sagrado Templo; Hiram Abif. El cual Templo se basa en parte en claves iniciáticas de los Salmos del Rey David y en El Cantar de los Cantares (del cual os hablaré largo y tendido en otra ocasión) del Rey Salomón, los cuales dos, tienen su origen en las medidas del Arca de Moisés.

Esos secretos iniciáticos fueron transmitidos de Masones a Masones a los constructores de catedrales. Y no al revés, obviamente. Basta ver cualquier templo masónico para encontrar, vivos y presentes, no sólo todas las proporciones y símbolos de remiten el Templo de Jerusalén, sino al contenido iniciático y orientado a la sabiduría, a la dignidad territorial y al humanismo universal de David y de Salomón. Eso, cualquier Masón avanzado lo sabe. Y lo perpetúa. Si os cabe alguna duda, que os baste escuchar y ver con atención, “La Flauta Mágica” de Mozart.

– 2: Esa Hermandad y Solidaridad profunda Masónica, orientadas a incrementar la Luz, el Orden de la Belleza y de la Civilización al servicio exclusivo del Humanismo Universal, que conforman la Masonería, tienen sus raíces en algo mucho más fuerte, ESENCIAL y remoto que el propio David y Salomón: Tienen su origen en Noé y en su Arca para la salvación de la especie humana redimida y en su Pacto con el Arco Iris, y de allí el “secreto y recogimiento” que hay que mantener del contenido de las tenidas. Y tiene su esencia también en las revelaciones de dos Profetas Judíos: Daniel, el amado de los Leones (¿casual?) y Zacarías, que vaticinaron que la llegada del Mesías solo se produciría cuando los judíos estuvieran presentes en todas las partes del Mundo. Jamás antes, pues la llegada del Mesías que instaurará la Armonía y la Paz Universal para toda la Humanidad y en todos los Credos y Naciones, ha de prepararse construyendo el Humanismo Universal en todo el Planeta.

De allí la vocación de la Diáspora y su razón de Ser y de Permanecer como la otra cara más mística, iniciática y de Esplendor indisociable de UN MISMO SER: Gloria Y Esplendor de ISRAEL, las dos caras del mismo SELLO del Pueblo Judío, cuyo nombre es Israel y cuyo territorio es Israel.

Siendo la Masonería el lugar, morada, vocación y destino de los JUSTOS de esta Tierra. A ellos mis Hermanos ancestrales que mantienen vivo el espíritu y vocación de las Tribus Perdidas de Israel y de parte de su LEGADO, mi gratitud y mi amor.

Preciada Azancot 30/12/2015

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