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RUSIA, TIENE -Y NOS DA- UNA GRAN OPORTUNIDAD

Es increíble como una lágrima de Hombre, pudo hacerme viajar de regreso a esta Rusia inolvidable que me enamoró.

Ayer, Putin se dejó fotografiar -un hombre cuyo autocontrol es legendario, sólo se permite mostrar sus emociones cuando éstas son viscerales y más que auténticas- mostrando su emoción y su gratitud por lo Judío.
Además de sus múltiples atributos y de su inmensa potencia e influencia que no necesita ser recordada, Vladimir Putin tienes cualidades únicas e irrepetibles, que no sólo Rusia, sino el Mundo actual necesitan urgentemente. Seguramente tiene muchas más virtudes, pero las que sí ya reconozco son capitales:

1º) El amor por Rusia de Putin es total y es apasionado.

2º) Putin se siente Europeo y lo dejó muy claro a lo largo de su vida.

3º) Putin tiene una vida que da testimonio de que un ser humano puede mantenerse íntegro y puro, aún habiendo vivido y trabajado en las máquinas más apisonadoras de la integridad moral y del romanticismo, como lo son la KGB y el Poder máximo.

4º) Putin es un hombre de una sola cara y de una sola palabra: “Sí” es sí y “No” es no.

5º) En su máxima escala de jerarquía de valores, está la lealtad. Ni traiciona nunca a sus amigos, ni perdona una deslealtad.

6º) Es un gran estratega y a la vez un gran táctico.

7º) Tiene un alma sensible a lo espiritual y a lo auténticamente religioso, lo cual en un hombre con ese historial, es un milagro.

8ª) Putin es un hombre que alienta y acompaña a sus hombres y mujeres: así como viajó a pasar el año nuevo con sus tropas en Chechenia, exponiendo su vida y la de su esposa en el momento más peligroso, fue a visitar a Israel al millón de Rusos Judíos Isrealíes que allí viven y rezó en el Muro de Occidente, manifestando una vez más, su admiración y respeto por lo Judío.

Chagall espiritual 100cm X 100cm, oleo y espátula, por Preciada Azancot

Chagall espiritual 100cm X 100cm, oleo y espátula, por Preciada Azancot

Aquí os dejo, queridos amigos, un texto que escribí y envié a mis alumnos en Septiembre de 2004 y al cual no voy a hacer ni una sola corrección. Las bellezas rusas permanecen inalteradas y aumentadas y los graves problemas que señalo, tienen hoy una oportunidad histórica de solución y superación, con Putin. No sólo Rusia, sino el Mundo, lo necesita.

Regreso de Rusia, el viaje más bonito y extraño de mi vida. Resulta que nunca me había sentido identificada con ningún lugar en el mundo en lo que se refiere a mi forma de ser, a mi carácter: ni con Marruecos que admiro mucho pero desde afuera, ni con Paris que me ama y amo pero como pareja, ni con España con quien me une una comunidad de memoria y de destino. En cambio, desde el primer día en Moscú, y cada momento después durante todo el viaje, me sentí una, era yo misma, mi verdadero lugar de origen uterino ¿y de destino?

Moscú es entrañable, sorprendente, ancha, generosa, ingenua y anciana, sabia en suma. Es la patria del alma. No es que sea propiamente bonita, pues no corresponde en nada a cánones de belleza, es desproporcionadamente anímica, el anhelo de la entrega hecha ciudad. Sus avenidas son de un ancho inconmensurable, como el alma enamorada. Y los edificios son como personas, gente y seres humanos mezclados; los hay bellísimos, los hay constructivistas y estalinistas, los hay antiguos y los hay creativos e infantiles por su candor. Y bosques por todos lados, dentro de cada territorio, porque el bosque de abedules en Rusia es lo propio, lo más en su casa, lo más Rusia de todo.

Y esa luz cegadora viniendo de las tierras heladas que aspiran al cielo, una luz blanca, como reflejando, en pleno agosto y en pleno asfalto, la nieve y el mar, tan lejano. Increíble, la luz. Esa luz veloz, origina colores tan afirmativos, puros, vitalistas, densos, desacomplejados, siempre presentes en toda obra rusa, pero jamás de mal gusto, aunque sean estridentes a veces. Esos colores puros que estallan por doquier –en las fachadas, en las iglesias, en los íconos, en las matrioskas, en las vajillas principescas y humildes de madera pintada, en los trajes tradicionales y hasta en los tintes de las pieles de zorro y de castor de los tocados- nacen de la velocidad infinita de la luz, que, en Rusia, es más veloz que en otras partes, diga lo que diga Einstein, porque vuela hacia el infinito, su patria.

Y la Plaza Roja, ingenua de tan vasta, generosa, roja porque bella (pues rojo significa bello en ruso), ordenada, armoniosa. Y que es la antesala del Kremlin, que yo imaginaba represivo y austero, y que es un paraíso jardín, la casa-palacio-jardín que Jesús Rey hubiera elegido como morada.

Y esas iglesias, comenzando por la inaudita catedral de juguete inmenso, San Basilio -tan única porque el Tzar, en gratitud por la obra de su creador ¡le mandó a cegar los ojos para garantizarse que no haría otra igual!-, de cúpulas, en domos redondos, como senos de mujer, erectos de éxtasis recibiendo el cielo, todas de oro cada una –aunque las de San Basilio sean de hecho multicolor, además no está en el Kremlin-, y muchas cúpulas de tamaños diferentes, estallando de alegría dorada, aportando la resurrección en el aquí y el ahora. Palacios y catedrales, unas cerca de otras, dispuestos en armonía sobre los bosques domesticados convertidos en parques y jardines.

E, hiperpresente, el río, el ancho Moscova, indolente, estirándose perezoso e invasor, entonando canciones nostálgicas con los reflejos centellantes del sol.

Luego las pequeñas aldeas y ciudades atravesadas, todas candorosas, entrañables, encantadoras, como todo lo ruso, con sus casas y catedrales de madera.

Y San Petersburgo, la ciudad más hermosa del mundo -para mí-, toda de palacios que aportan lo más bello, lo más clásico y lo más eterno del arte universal, más griega que Grecia antigua, más elegante y regia que Paris, más romántica y hermosa que Venecia, y, todo ello, únicamente ruso, étnicamente ruso .

Y lo más bello de todo: el pueblo ruso, la gente rusa. ¿Cómo se puede ser tan entero, reservado, respetuoso y autónomo, tan flotante, misterioso y lejano y, a la vez, tan siempre y para siempre volcado hacia los demás, lo colectivo, lo interrelacionado? Eso, a parte de en mí, yo nunca lo ví afuera. Y son bellos también, diferentemente bellos, altivos, principescos y muy asequibles también. Y adoran a la mujer. Y a la vodka.

Ningún pueblo, salvo el judío, sufrió tanto como este, y nadie los pudo nunca vencer, tampoco. Y, sin embargo, existe antisemitismo porque hay auto odio, ese auto odio que no les permite verse como europeos, siendo, de hecho, indiscutiblemente, la mitad femenina de Europa, el alma europea.

Hoy están aliviados de haber alejado la claustrofobia comunista, disociadora ella, y pasmados. No se encuentran aún. O sea, están en el purgatorio. Así que no les quedará más remedio, no sé cuándo ni me siento responsable de lograrlo –juro que no-, que optar por el paraíso. Lo tienen a mano hoy: está Europa, está el MAT la ciencia del futuro. Pero como es un pueblo que desconfía de los mejores -Gorbachov se muere de asco y todos lo condenan- y se echa en brazos de los peores, yo, desde luego, me siento rusa en reserva. No estoy por la labor de dejarme la piel salvando a salvadores. Rusia merece ser la princesa del mundo. Y la hija de Dios. Algún día lo será, está claro.

"Belleza de Rusia", óleo sobre lienzo con espátula, 100cm x 100cm, Preciada Azancot

“Belleza de Rusia”, óleo sobre lienzo con espátula, 100cm x 100cm, Preciada Azancot

Preciada Azancot, 9 de Diciembre de 2015

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EL ESPLENDOR DE LO HUMANO, entrega 33: Análisis de la estructura de las organizaciones

Extracto del libro “EL ESPLENDOR DE LO HUMANO”,  de Preciada Azancot

©Preciada Azancot

EL RECTOR:
Un Rector que funciona bien arrojará:
– Normativa correcta y completa orientada a la seguridad de la organización y de sus habitantes.
– Conocimiento de los límites exactos que nadie puede ni debe franquear.
– Sutileza y delicadeza en el trato a las personas.
– Respeto del sistema de valores elegidos para desarrollarse en paz.
– Seguridad de las personas y de la organización.
– Selección de las personas sobre valores claros y éticos.
– Recta conciencia y sentido del honor.
– Cumplimiento de las obligaciones.
– Ética, elegancia, firmeza y fiabilidad.
– Confidencialidad.
– Constancia.
– Rigor en la selección de dirigentes, usuarios y clientes.
– Conocimiento profundo y objetivo de los rasgos de personalidad propios y ajenos.
– Sanciones contra abusos, manipulaciones, atropellos, mentiras y todo tipo de incumplimientos.

En cuanto al Rector en mal funcionamiento, se constatará:
– Exceso e inadecuación de la normativa, que traba el fluir orgánico.
– Timidez y cobardía en los habitantes, que privilegian la seguridad y la rutina por encima de la veracidad.
– Burocracia y excesivo papeleo.
– Falta de creatividad.
– Pesadez y pomposidad.
– Rigidez.
– Organización estratificada según la antigüedad y la edad.
– Control sistemático a priori.
– Desconfianza en los habitantes y antes los extraños.
– Liderazgo rígido y orientado hacia los resultados.
– Multitud de ideologías arquetipales y culto por las ideologías.
– Culto de la personalidad.
– Intimidación y manipulación con miedo.
– Distanciamiento en el trato.
– Pocos premios y muchas sanciones.

Una organización con el Rector Dominante evidenciará, en sus mejores momentos, un Rector adecuado, y también se caracterizará por una patología dominante de esta estructura: tendremos a una organización de tipología Fortificadora. La emoción inflada correspondiente será el miedo transformado en cobardía.

EL PROTECTOR:
– Una estructura Protectora adecuada se caracteriza por:
– Vocación de servicio.
– Atención a los habitantes. sean o no nacionales.
– Sentido de pertenencia sobre valores positivos y creadores: sobre la auténtica valía.
– Diferenciación en el trato según la valía real de las personas y cosas.
– Servicio post venta.
– Validez y fiabilidad.
– Sistema de comunicación completo y personalizado.
– Solidaridad con el entorno.
– Reconocimiento del desempeño personal.
– Programas de desarrollo integral de las personas.
– Programas sociales.
– Multiplicidad de asociaciones de ayuda y solidaridad.
– Cultura humanista.
– Revistas y publicaciones especializadas en enlace entre las personas.
– Programas de integración.
– Sistema de venta y comunicación vanguardista.
– Habilidad conceptual.
– Amistad, lealtad, hospitalidad.

El Protector en mal estado evidenciará:
– Paternalismo.
– Sobreprotección de los integrantes de la organización.
– Irrespeto de los subalternos por sus jefes.
– Delegación hacia arriba.
– Miedo a desagradar.
– Culpabilidad si se piensa en cambiar de país o de empresa.
– Subordinación de la tarea al estado de ánimo de la gente.
– Compulsión en complacer.
– Cambios continuos de ritmo en función de necesidades ajenas al interés general.
– Falta de sanciones.
– Atención y tiempo para los peores.
– Repugnancia a echar a indeseables.
– Pérdida de tiempo.
– Razonamientos faltos de rigor y muy subjetivos.

Una organización con dominante protectora será de tipología Reactivadora con amor dominante transformado en temeridad y compulsión salvadora.

EL SINTETIZADOR:
Un Sintetizador en buen estado se manifestará por:
– Tecnología puntera.
– Sistemas actualizados y novedosos.
– Organización del trabajo.
– Buena administración, muy transparente.
– Organización de los mandos.
– Hábito de informar y de dialogar.
– Toma de decisiones claras y colegiadas.
– Racionalidad.
– Apertura.
– Honestidad.
– Actualización de conocimientos.
– Formación cuidada y masiva.
– Proceso de datos.
– Orden y economía.
– Inteligencia.
– Multiplicidad de opciones.
– Aprovechamiento de cada oportunidad.
– Control y aprovechamiento del tiempo en actividades de desarrollo permanente.
– Juventud, lozanía, candor.

Un Sintetizador inadecuado tendrá:
– Reuniones interminables y sin puntualidad.
– Frialdad de la información uniformizada.
– Hiperracionalismo.
– Robotización de tareas.
– Exceso de información.
– Culto al ordenador y a la robotización del trabajo.
– Seriedad convencionalista de la vestimenta.
– Gusto por las presentaciones que privilegian la forma sobre el contenido.
– Decoración aséptica, funcional y banal.
– Decoración excesivamente barroca y sobrecargada.
– Falta de gusto y ordinariez.
– Desconfianza disfrazada de pragmatismo ante lo creador e innovador.
– Esterilización de la creatividad.
– Desprecio por las personas “inmaduras” que expresan rabia.
– Subvaloración de los creadores, que se ven como a locos y neuróticos.
– Exceso de organización y peso de la estructura improductiva.
– Opacidad gerencial y falta de transparencia administrativa.

Una organización con dominante del Sintetizador será de tipología Constructora. La emoción dominante será la tristeza, muchas veces transformada en derrotismo amputador.

EL VITALIZADOR:
Un Vitalizador organizacional sano tendrá:
– Vitalidad.
– Viveza y capacidad de reacción inmediata.
– Pasión por el movimiento y el deporte.
– Talante justiciero.
– Generación permanente de cultura.
– Defensa contra los abusos.
– Lucha contra manipulaciones y mentiras. Gusto por la exploración y el descubrimiento de cosas nuevas.
– Talento iconoclasta que ridiculiza lo pomposo.
– Agilidad y flexibilidad.
– Ambiente relajado, divertido e informal.
– Libertad.
– Control a posteriori de las tareas.
– Defensa del individuo.
– Lucha contra el corporativismo y los reinos de Taifas.
– Presencia en el entorno.
– Gran movilidad dentro del entorno.
– Osadía e inconformismo.
– Amor por la verdad.

Un Vitalizador en mal estado se caracterizará por:
– Pasotismo.
– Corporativismo obstruccionista.
– Aparente dinamismo y aceleración que encubre una gran resistencia al cambio.
– Cada uno trata de demostrar que las ideas de los demás son inoperantes, encontrándole “peros” a todas.
– Resentimiento y revanchismo.
– Clima de camaradería horizontal y adolescente.
– Se hace pasar exámenes a los mejores y más cariñosos que se ven como a incautos.
– Sensación de impotencia y de injusticia difusas.
– Reivindicaciones partidistas.
– Gusto por salir a la calle con cualquier pretexto.
– Tristeza que no se expresa y se desvía en irritación.
– Caricaturización de las desgracias y dolores.
– Aparente cinismo.
– Mal trato a los usuarios y clientes.
– Paranoia con el entorno.
– Se patea el orgullo.
– Admiración por la picaresca.
– Se le quita seriedad y trascendencia a todo.

Una organización con dominante vitalizadora tendrá la tipología Reveladora con rabia inflada que se transforma en resentimiento revanchista.

EL TRANSFORMADOR:
Un Transformador en buen estado tendrá:
– Investigación e innovación de vanguardia.
– Transformación creadora de la realidad.
– Florecimiento de arte y de descubrimientos.
– Genialidad.
– Firmeza en la audacia.
– Liderazgo de vanguardia y orientado hacia la persona.
– Facultad de adelantarse a los cambios.
– Tecnología puntera.
– Liderazgo de vanguardia y orientado al crecimiento y la transformación de la persona.
– Gusto por la filosofía.
– Lenguaje rico y habilidad oratoria.
– Habilidad para negociar.
– Valoración y estatus de los mejores.
– Amor por los genios.
– Penalización de la envidia.
– Autosuperación permanente.
– Dignidad.
– Fobia al culto de la personalidad.
– Ridiculización del narcisismo.
– Rechazo y desprecio del trepador.
– Respeto por las creaciones y descubrimientos ajenos.
– Respeto escrupuloso del pago de royalties.
– Sistema de remuneración flexible que privilegia la creación sobre la antigüedad.

Un Transformador defectuoso tendrá:
– Manipulación de la gente y de la opinión pública.
– Sobornos y promesas incumplidas.
– Culto por el trepador y el pícaro.
– Reemplazo de lo creador por improvisaciones descabelladas e insulsas.
– Líderes aniñados y caprichosos.
– Reinos de Taifas.
– Prioridad a la forma y al valor añadido oportunista.
– Falta de escrúpulos.
– Culto a la vitrina.
– Esnobismo en el vestir.
– Estatus formalista y superficial muy apegado a los signos exteriores.
– Servilismo y clientelismo.
– Hábito de considerar a las personas como bienes de equipo intercambiables.
– Envidias y agravios comparativos.
– Cultura que premia a los trepadores y castiga la lealtad.
– Gusto por negocios poco claros y de resultados inmediatos.
– Visión miope y a muy corto plazo que considera el mañana como prolongación del hoy.
– Contacto con políticos sobornables.
– Derrotismo y fatalismo que elige lo tópico.

Una organización con dominante del Transformador será Legisladora con orgullo inflado que se transforma en dogmatismo e idolatría.

EL ORIENTADOR:
Un Orientador adecuado se manifestará por:
– Planificación estratégica que se adelanta a los cambios del entorno.
– Tesón que no abdica ante las adversidades ni ante las pruebas.
– Optimismo y fe en el ser humano.
– Valoración de lo universal y de lo auténticamente sagrado.
– Desarrollo espiritual privilegiado.
– Alegría ante cualquier certeza.
– Búsqueda de la verdad y alegría cuando se encuentra.
– Excelente orientación en sus sectores de actividad y de investigación.
– Respeto por lo biológico y lo humano.
– Valentía y heroísmo.
– Talante insobornable.
– Gran curiosidad y respeto por lo inconsciente.
– Optimismo confiado.
– Paz y serenidad.
– Sentido del humor.
– Vocación de felicidad.
– Contacto amoroso con generaciones pasadas y futuras.
– Sentido de continuidad.
– Humildad.
– Jerarquización indesmayable que no se aparta de lo esencial.
– Amor por Dios sobre todas las cosas.

Un Orientador en mal estado tendrá:
– Incoherencia en la planificación estratégica.
– Gusto por los gurúes y por lo mágico.
– Entusiasmos y depresiones ciclotímicas.
– Idolatrización por los valores culturales de moda.
– Prostitución de ideales profundos a favor de modas.
– Liderazgo personalista y manipulador.
– Admiración por el carisma.
– Admiración por el éxito.
– Utilización cínica de los demás.
– Ideal corporativista entre “élites” sociales (beauty people, jet set).
– Fundaciones de arte postmoderno y decadente con pretensiones minimalistas.
– Desprecio de la galantería y gran patanería y ordinariez.
– Machismo en los hombres y síndrome de la abeja reina en las mujeres.
– Inversión de patrones sexuales y transformismo.
– Gusto por el disfraz.
– Vestimenta unisex.
– Gusto por las fusiones y el gigantismo que disimulan un real ostracismo.
– Drogadicción, ludopatías y todo tipo de adicciones.
– Miedo al entorno, que se ve como a una jungla.
– Mesianismo en los líderes e infantilismo en los seguidores.
– Fabricación de ídolos surgidos del marketing.
– Adulación y narcisismo infantil.
– Falta de límites.
– Talante confianzudo.
– Nadie dice lo que piensa si no le conviene.
– Expulsión inmediata de los que se atreven a recuestionar lo idolatrizado.

Una organización con Orientador dominante tendrá una tipología Promotora con alegría inflada que se transforma en avasallamiento y talante de aprovechado.

El Esplendor de lo Humano - Preciada Azancot
 

Extracto del libro “EL ESPLENDOR DE LO HUMANO”,  de Preciada Azancot

©Preciada Azancot