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¿Por qué la masonería tiene tanto arraigo y por qué lo seguirá teniendo muchos años más?

Por M:.M:. Antonio Gálvez

Motivación y masonería: Mi testimonio personal

A continuación reproduzco mi lectura a nuestro grupo “Golden Choir” sobre Motivación y Masonería.

Queridos HH, mi charla de hoy va a ser testimonial y, simplemente, trataré de intentar aportar un punto personal, y espero que nuevo, sobre la masonería como forma de vida, como filosofía de vida: Yendo de lo particular -mi caso y mi aproximación- a lo general, es decir, aplicando el método inductivo, intentaré demostraros por qué la masonería sigue viva tras tantos años y por qué seguirá viva durante muchos años más.

Soy masón desde hace muy poquito tiempo, apenas cuatro años, y poco os puedo aportar sobre lo que significa ser masón o sobre la influencia de la masonería en la historia. Ahora bien, llevo desde el año 2002, desde hace ya casi trece años, estudiando en profundidad el comportamiento del ser humano, estudiando las diversas ramas de la psicología y de la filosofía para intentar entender al ser humano: ¿Cómo somos? ¿Por qué estamos como estamos? ¿De qué forma llegar a ser todo lo que podemos ser? Y, en definitiva, ¿Para qué estamos en este Mundo?

Con mi background de ingeniero industrial especializado en electrónica y automática, he realizado estos últimos trece años un trabajo exhaustivo y metódico de las diversas corrientes de pensamiento y filosofías de vida. Y, entre otras cosas, he estado estudiando las diversas teorías sobre la motivación humana.

Y de aquí el título de mi charla: ¿Por qué la masonería tiene tanto arraigo y por qué lo seguirá teniendo muchos años más? Motivación y masonería.

Quiero brindaros el paralelismo que he encontrado entre la teoría de motivación del ser humano más avanzada que existe hoy en día y mi acercamiento a la masonería, que podríamos generalizar diciendo que es el acercamiento a la masonería de cualquier persona de buen corazón, sin intereses espurios. Extrapolando, pretendo llegar a la conclusión de que las personas se acercan a la masonería movidas por las mismas necesidades vitales que se han demostrado como las motivaciones innatas del ser humano y, por ende, el acercamiento a la masonería es naturalmente innato entre personas de buen corazón.

Echemos una mirada a las teorías sobre las motivaciones humanas:

Las motivaciones humanas, entendidas como las necesidades humanas que una vez cubiertas satisfacen al ser humano, han sido motivo de estudio durante milenios, yo diría que desde que el hombre ha tenido conciencia de sí mismo.

Desde el siglo IV A.C. hasta nuestros días, el estudio de las mismas no ha evolucionado demasiado, sino que se ha ido desarrollado, poco a poco, pasito a pasito, bajo el mismo prisma que nos brindaron los presocráticos primero, luego Sócrates y finalmente Platón y Aristóteles.

Nos encontramos aún en plena época aristotélica, con un modelo de referencia donde se entiende al ser humano bajo las cuatro dimensiones que postularon los griegos antiguos: aire, agua, tierra y fuego que, aplicadas al ser humano vinieron a significar espíritu, alma, mente y cuerpo.

Las teorías sobre motivación más conocidas y aplicadas a la fecha (la pirámide de Maslow, o jerarquía de las necesidades humanas, Herzberg’s two-factor theory, ERG theory (ERG significando Existence, Relatedness and Growth), Self-determination theory, Intrinsic motivation and the 16 basic desires theory y las más reciente  Temporal Motivation Theory) parten de varios supuestos:

  1. El ser humano es de una tal complejidad que se requiere un enfoque reduccionista para poder proponer una teoría aceptable sobre las motivaciones humanas. De aquí se deduce el segundo supuesto:
  2. No puede existir una teoría universal sobre las motivaciones humanas, así que hagamos una teoría que sirva para una época, para una civilización, incluso para un rango de edad determinado, o distinguiendo por sexos.
  3. Las motivaciones humanas dependen del grado de educación, apertura de miras del sujeto y tipo de entorno.
  4. Es necesario construir una teoría que explique el comportamiento actual, presente y real del ser humano, sin preguntarse los por qués de ese comportamiento ni si éste es el más adecuado a la naturaleza humana.

Por todo ello, las teorías en boga hasta la fecha, no ven al ser humano como un todo, no tienen una aproximación holística al mismo, sino que compartimentan las distintas habilidades, capacidades y anhelos del ser humano en función de a qué quieren aportar luz: Así, existen teorías muy enfocadas al trabajo y al mundo profesional, y teorías que intentan aportar luz sobre la salud psíquica de las personas. Otras, intentan explicar comportamientos sociológicos determinados.

Ahora bien, esto ha cambiado radicalmente. Lo más evolucionado, lo más innovador, sí tiene una aproximación holística al ser humano: Y se llama Teoría Omega del MAT. Esta teoría es parte del MAT (Metamodelo de Análisis Transformacional), ciencia del ser humano creada por la Doctora Preciada Azancot. Yo he tenido la enorme suerte de haber sido formado al MAT por su propia creadora, ser humano extraordinario, con un crecimiento sin parangón, incansable investigadora, descubridora y creadora, mujer de excepción en todos los roles de su vida.

La Teoría Omega del MAT, aporta nueva luz sobre las motivaciones humanas, partiendo de nuevos descubrimientos sobre la naturaleza humana: la innata y universal ingeniería emocional y sensorial del ser humano.

La Teoría Omega del MAT muestra que las necesidades UNIVERSALES innatas del ser humano son seis, jerárquicamente escalonadas, ya que cada una es la base de la siguiente. Estas son:

1.- Necesidad de seguridad.

2.- Necesidad de desarrollo.

3.- Necesidad de justicia.

4.- Necesidad de estatus (dignidad).

5.- Necesidad de pertenencia.

6.- Necesidad de plenitud.

Veamos estas motivaciones una a una para entenderlas tal y como define la Teoría Omega (reproducido literalmente del libro “El esplendor de lo humano“, de la propia creadora del MAT, Doctora Preciada Azancot):

Teoría Omega del MAT - Preciada Azancot

Teoría Omega del MAT – Preciada Azancot

Las motivaciones universales innatas humanas son, en este orden preciso:

SEGURIDAD: Además de desear cubrir sus necesidades básicas de supervivencia: techo, alimentos, vestidos, salud, etc., el ser humano necesita seguridad con respecto a sí mismo y a su entorno social: el que no le cuestionen su derecho a existir y a ser diferente. El conocimiento de sí mismo en profundidad, el conocimiento de los factores diferenciales de los demás, le permiten acceder al más alto grado de seguridad, pues, al tiempo que potencian su nivel de confianza, le permiten seleccionar a los mejores y defenderse de los más tóxicos. La construcción de la sociedad sobre estos cimientos evita la irrupción del miedo auténtico así como su posterior desviación en reivindicaciones corporativistas que, al tiempo que traban el desarrollo, no eliminan las causas reales del malestar. En esa fase se tomarán todas las medidas necesarias para que el individuo no se deje invadir ni invada la intimidad de los demás.

Donde existe seguridad real –al ser elegido por lo que de verdad somos y al rodearnos de personas seguras y diagnosticadas-, ya puede haber despliegue de los potenciales en acción, y eso es desarrollo.

DESARROLLO: Además de disponer de medios logísticos, materiales y humanos para desarrollar su actividad, se trata aquí de conocer plenamente las potencialidades creadoras propias y ajenas. El ser humano necesita entonces ubicar sus zonas vocacionales de excelencia y descubrir las ajenas. Este conocimiento se debe hacer efectivo a través de un sistema de comunicación que localice, incentive, extraiga y proteja la capacidad creadora personal y grupal. La construcción de esa segunda fase tiende a erradicar las causas reales de tristeza auténtica, pues todo lo que hubiera podido florecer y se secó, o todo lo que hubiera podido saberse y se ignoró, constituye una pérdida objetiva.

¿Qué nos puede faltar ahora y que esté más alta que la habilidad entrenada a no dejar perder nada vivo o valioso, ni en los demás ni en nosotros? La motivación natural ahora está en saber cómo alzar el techo de lo posible cotidiano, demostrado y actuado, de manera a crecer todo lo que se pueda, sin atentar contra los derechos de nadie, en equidad. Y esto es justicia.

JUSTICIA: Además de la necesidad universal de respuestas que ratifiquen su derecho a la libertad, y a la igualdad de oportunidades y de trato, el ser humano necesita concretizarlas en su vida diaria. La justicia, para ser plena, debe pasar de ser un derecho individual a convertirse en un hacer colectivo que se llama cultura. Cultura que descubre y actualiza la identidad colectiva a través de un sistema de valores y de normas que se distingan por su adecuación a la personalidad grupal, por su equidad, y por la jerarquización acertada de dichos valores y normas. De esta manera se evita la irrupción de una justa rabia  en el ente colectivo y se asienta el liderazgo sobre el talento y la vocación reales de cada integrante.

Como ya reina la cultura que muestra, guía y fundamenta la medida de lo posible a través de los valores que nos hemos marcado, y estando dicha cultura encarnada en la conducta de los dirigentes como punto de referencia para todos los integrantes de la organización, la motivación ahora puede ser conquistar las señas de identidad del ser profundo de cada cual, único y diferente. Y eso, que dignifica y va más allá del talento y de la vocación circunstanciales, porque encuentra y aplaude la unicidad irrepetible de cada uno, se llama estatus.

ESTATUS: Además del natural derecho al reconocimiento colectivo e individual que tiene el ser humano por sus méritos excepcionales, éste tiene una aspiración fundamental: no sólo la de no ser penalizado con envidias si se destaca de la medianía, sino de ser premiado por ello, tanto por la consecución de la admiración de quienes lo rodean, como por recompensas intrínsecas de orden simbólico y material que le confieran el estatus real que se merece. El estatus auténtico debe recaer sobre aquellos individuos de excepción que ejemplifiquen la medida de lo posible humano, y que por su superioridad anímica, intelectual, espiritual o creadora, ofrezcan a su entorno obras de calidad trascendente al servicio del desarrollo de la vida y de la verdad. Esta motivación tiene como finalidad instaurar el orgullo auténtico personal y colectivo así como penalizar la envidia, la descalificación y la idolatrización o culto de la personalidad, es decir conquistar la diferencia entre un ente colectivo con vocación de mediocridad y una gran organización.

Y cuando cada cual sabe y reconoce quién es, en la más genuina autenticidad, y se dispone a superarse a sí mismo inacabablemente, es el momento de plantearse el anhelo de la entrega confiada a lo mejor de sí y de los auténticos seres humanos del entorno. Y esto se llama pertenencia.

FASE 5: PERTENENCIA: Además de  la necesidad de ser plenamente aceptado, el ser humano necesita sentirse solidario, insustituible, y la vez prescindible. Necesita sentirse solidario con un grupo con quien se sabe compartir una unidad de destino, de finalidades complejas y elegidas. Esta quinta necesidad tiene como finalidad suscitar, merecer y conservar el amor auténtico,  el que nace de las señas de identidad más secretas, más profundas, más universales e íntimas, y que los seres humanos comparten entre sí. De esta forma se logra construir un espacio seguro, donde cada uno puede recuperar y conservar facultades que creía perdidas, es decir, un espacio donde ser en plenitud y elegir entregarse.

Y es ahora, cuando ya se nos ha permitido bucear en la más absoluta y amorosa seguridad, hasta las raíces mismas de nuestra memoria, recuperando así todo lo que creíamos perdido para siempre y que se nos devuelve multiplicado porque hemos sabido ser compasivos y amar mejor de lo que nos han amado, accedemos a indagar, reconciliados con nosotros mismos y con los demás, el para qué de nuestra existencia sobre la tierra, con el firme propósito de realizarnos por entero. Y esto se llama plenitud.

PLENITUD: Esta motivación se sustenta sobre las cinco anteriores, todas vitalmente necesarias, todas secuenciales en este orden muy preciso, en el cual cada emoción se convierte en la finalidad de la emoción anterior y en la base de la emoción posterior, logrando así producirse un crecimiento exponencial en vez de una suma aritmética. Se trata aquí de institucionalizar, como derecho y deber más sagrado del ser humano, la búsqueda y la conquista, en un continuo proceso de crecimiento interior, de la plenitud de la talla humana. A través del descubrimiento de la espiritualidad profunda de la estructura humana, y de los usurpadores de trascendencia que son los arquetipos colectivos tanto domésticos como religiosos, el ser humano accede a una verdadera liberación y a la alegría de la certeza de quitarse pesos muertos de encima al descubrir la auténtica finalidad de la creación: la de realizar su vocación de felicidad, en paz. Cuando se satisface esta necesidad, la consecuencia es el acceso a la alegría auténtica, la de la certeza de estar construyendo un orden natural y accesible a todo ser humano que se lo proponga íntimamente. Y lograr así más verdad y autenticidad.

Cuando funcionamos bien, cuando cubrimos estas necesidades en ese orden, podremos:

  1. Tener un funcionamiento integral y armónico.
  2. Mantener activadas y actualizadas todas nuestras posibilidades mentales.
  3. Disponer de energía, vitalidad, salud y valores ecuánimes.
  4. Crecer real y armoniosamente, establemente, en un continuo de creación y de transformación civilizadora.
  5. Ser felices, sabios y plenos, siendo así un regalo para nuestro entorno y un disfrute para nosotros mismos.

Y no sólo se queda aquí, sino que según la teoría Omega del MAT, una vez cubiertas las seis necesidades innatas del ser humano, el propio anhelo del ser humano por acceder a una mayor sabiduría, le abre un mundo infinito de posibilidades de crecimiento. Siguiendo el mismo orden y jerarquía, una vez cubierta la sexta necesidad (plenitud), se accede a:

1.- Más seguridad, apuntando hacia la armonía.

2.- Más desarrollo, apuntando a la claridad.

3.- Más justicia, apuntando a la corporalidad.

4.- Más estatus y dignidad, apuntando a la metamorfosis.

5.- Más pertenencia, apuntando al alma[1].

6.- Más plenitud, apuntando al espíritu[2].

Al formar parte del MAT y basarse en sus descubrimientos fundamentales, la Teoría Omega es universal y objetiva. Universal porque no depende de épocas ni de civilizaciones ni de ubicaciones geográficas. Objetiva porque cualquier persona con la adecuada formación, llegará a las mismas conclusiones.

Y ahora, ¿cuál ha sido mi aproximación a la masonería?

Pues primero de todo, desde el respeto hacia ella y desde la seguridad que se respira. Desde el primer momento me he sentido seguro, rodeado de personas con buenas intenciones. Dentro no existen las amenazas a la integridad personal ni grupal.

Cuando eres aprendiz, no participas, callas y escuchas y aprendes. SEGURIDAD y RESPETO.

En segundo lugar, desde la racionalidad y la inteligencia: El que la masonería se instrumente en símbolos y en rituales, no debe engañarnos sobre su finalidad misma, que no es otra que aprender todos los días y enseñar a los demás. El desarrollo personal en ser cada día mejor persona y mejor compañero está presente, con el único objetivo de encontrar más claridad. DESARROLLO e INTELIGENCIA.

En tercer lugar en mi acercamiento a la masonería, me he visto atraído porque la masonería comparte los mismos valores que yo. Cuando se comparten valores comunes se crea cultura y se lucha contra las injusticias y las manipulaciones, que no dejan de ser antivalores.

Los valores que yo he percibido son:

FIABILIDAD

HONESTIDAD

VALENTÍA

CABALLEROSIDAD

SOLIDARIDAD

OPTIMISMO

CULTURA Y JUSTICIA

En cuarto lugar, el masón admira, con orgullo auténtico a sus ancestros, empezando por el Rey Salomón y por el arquitecto de su Templo, Hiram Abif. Admirar lo que nos supera es el fundamento del estatus, entendiendo el estatus como hemos visto antes, nuestra capacidad de crecer y de crear cosas. CRECIMIENTO, ESTATUS, ORGULLO.

En quinto lugar, el pilar fundamental de la masonería; la fraternidad, el amor hacia el prójimo, el crear un lugar seguro donde cada cual pueda ser lo que nació para ser.

PERTENENCIA y AMOR.

Y en sexto y último lugar, las ganas de encontrar verdades, cada vez más elevadas, cada vez más certeras, en el camino de crecimiento como masón.

PLENITUD y ALEGRÍA.

Así pues, el paralelismo es enorme. Toda persona que se acerque a la masonería con buenas intenciones, limpio de corazón y sin intenciones espurias, se ve motivado de la misma manera y cubriendo las mismas necesidades que, según  hemos visto, son las necesidades innatas del ser humano.

Así que, ahora sí, puedo decir, larga vida a la masonería!!!

Antonio Gálvez, Maestro Masón, Máster MAT, Coach MAT y Mentor MAT

-o-o-o-o-o-o-

[1] Entendida “alma” en el MAT como “Anhelo de la entrega”.

[2] Entendido “espíritu” en el MAT como “Acceso a más verdad”.

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MAT Omega Theory

Human motivations, understood as meaning human needs that once covered satisfy human beings, have been the subject of study for millennia. Since V A.C., the study of human beings has not evolved much; rather it has advanced little by little, step by step, following the same line of thought that was first introduced by the pre-Socratics, followed by Socrates and later Plato and Aristotle. We are still in the midst of the Aristotelian era, with a reference model that offers an explanation of the human being based on the four dimensions postulated by the ancient Greeks: air, water, earth and fire, which applied to human beings represent spirit, soul, mind and body.

The most well-known and applied motivational theories to date: Maslow’s pyramid, or hierarchy of human needs, Herzberg’s two-factor theory, ERG theory (referring to Existence, Relatedness and Growth), the theories of Self-determination, Intrinsic motivation and the 16 basic desires as well as the more recent Temporal Motivation Theory) make the following assumptions:

  1. That human beings are so complex that a reductionist approach is needed to be able to put forward an acceptable theory of human motivations. This leads to the second assumption.
  2. There cannot be a universal theory regarding human motivations, so let’s make one that fits a determined era, civilisation, specific age-range, or even gender.
  3. Human motivations depend on the level of education, open-mindedness and type of environment of the person in question.
  4. It is necessary to construct a theory that explains our real, present and actual behaviour without questioning the reasons for said behaviour, or whether said behaviour is in human nature’s best interest.

For all of these reasons, the theories that have been in and gone out of fashion until now, do not contemplate the human being as a whole, failing to adopt a holistic approach, and instead compartmentalising our different skills, capabilities and desires based on what each theory intends to shed light on; therefore, there are theories that are very much focused on the world of work and professional development, and theories that aim to shed light on people’s mental health. Others in turn try to explain particular sociological behaviours.

MAT’s Omega Theory sheds new light on human motivations, based on new discoveries about human nature, made by Dr. Preciada Azancot, which represent the foundations of MAT (the Metamodel of Analysis that Transforms). These are[1]:

1.- That human beings have a structure of SEVEN highly specialised dimensions (and not four, as believed since the ancient Greeks) which allow us to release all our potential and to make our way in the world in all human facets of life:

  1. The first dimension allows us to place limits against the invasion of our own or others’ integrity so that life can flow safely and peacefully for all of us. It provides us with ethical safety. In MAT, it is called the Rector.
  2. The second dimension is responsible for the expressions of our minds and intelligence. It is an ultra-sophisticated computer: it saves, processes and analyses all sorts of data (sounds, creative ideas, instincts, beliefs, sensations, emotions). It gives us mental development. MAT calls it the Synthesiser.
  3. The third dimension helps to connect us to our external reality, to dismiss hallucinations, lies, and falsehoods, and to react against that reality that faces us in the here and now, through our six senses: sight, hearing, touch, taste, smell and sex. It brings us integral health and social justice. MAT calls it the Vitaliser.
  4. The fourth dimension allows us to access the process of transformation and creation: we can all be creators and grow without limits. This provides us with real transforming status. MAT refers to it as the Transformer.
  5. The fifth dimension helps us to find the point of convergence between people so that solidarity and collaboration allow us to live with shared and charitable goals and interests. It provides us with humanistic belonging. MAT calls it the Protector.
    1. The sixth dimension allows us to come into contact with our psychic reality, the personal subconscious, the collective subconscious and transcendence. It gives our life the certainty of purpose. It brings us liberating plenitude. MAT calls it the Orienter.
    2. The seventh dimension is what allows the species to evolve and must remain empty, free of egos, myths, archetypes, and other reductionist determinisms in order to fulfil its evolutionary function. MAT calls it the Centre.

2.- That each of the first six dimensions is also associated to a single specialised energy, which is one of the six innate authentic emotions:

  1. Fear, defined as the capacity to be alert to threats against our own or others’ integrity, to place limits on invasion and thus guarantee our safety.
  2. Sadness, defined as the sensitivity to the loss of wellbeing, to allow us to find better options and thus make the most of our intelligence. And this guarantees our development.
  3. Rage, defined as the energy to react against and denounce lies, aggressions, manipulations and violations, to connect us with the external reality of the here and now, clearing it from clichés and outdated values and therefore guaranteeing social justice.
  4. Pride, defined as the human capacity to create, grow and make grow, to allow us to access the process of creations and civilising growth, and thereby grant us real status.
  5. Love, defined as the art of creating a safe space where everyone can be everything they were born to be, finding the supportive and generous point of convergence with those we best complement and to whom we are most attuned and thereby guarantee supportive belonging.
  6. Joy, defined as the pleasure of flowing in peace and freedom, to put us into contact with our psychic reality and to find more truth and universal wisdom. And thereby guarantee our free spiritual plenitude which discovers truths.

3.- That each one of the six active dimensions is associated to a corresponding sense, which MAT reveals to be six, with sex being the sixth sense, associated to the function of plenitude and the emotion of joy. These are, in the same order and for the same purposes as set out above: touchhearingsmelltastesight and sex. The senses are the antennae that emit and receive stimuli, so as to capture the stimulus and awaken the corresponding emotion, which nourishes its corresponding dimension.

4.- That managing to keep the Centre empty depends on the good functioning of the other six dimensions and is a pursuit that we ought to engage in all our lives, since evolution towards the conquest of more sophisticated dimensions and energies can only start from here. The major enemies of this task are our egos, ideologies, magical beliefs, myths, determinisms and archetypes.

In short, MAT discovers the innate and universal emotional and sensory engineering of the human being.

Now, MAT’s Omega Theory demonstrates that there is an innate need associated to each human dimension, and that consequently the innate UNIVERSAL needs of the human being are seven, in hierarchical order, and that each one is the foundation of the next one. As follows:

1. The need for safety.

2. The need for development.

3. The need for justice.

4. The need for status (dignity).

5. The need for belonging.

6. The need for plenitude.

7. The need for evolution.

When we function properly, when all our six operational dimensions are nourished by their corresponding authentic emotions (i.e. emotions that are proportional in quality, duration, intensity and definition to the nature of the stimulus that provokes them) and are connected to each of their related senses, each dimension is capable of covering the corresponding need and this way we can:

a) Function integrally and harmoniously.

b) Keep all our mental faculties activated and updated.

c) Be energetic, full of health and vitality and fair values.

d) Grow genuinely and harmoniously, with stability, in a continuum of creation and civilising transformation.

e) Devote ourselves to good and create a safe space where everything that is good can blossom and become everything it was born to be.

f) Be happy, wise and fulfilled, thereby representing a gift to those around us and an enjoyment for ourselves.

g) Evolve for the benefit of all of Humanity.

And it doesn’t stop here, instead according to MAT’s Omega Theory, once human beings have covered their seven innate needs, human striving for greater wisdom will open up a world of infinite possibilities of growth to us. In fact, with the Omega Theory, we can pass from an average useful potency of 30% to a real operational potency of 5,000%. As the seventh need (for evolution) depends on having the six operational dimensions nourished by the corresponding specialised energies and senses and on leaving the structure of the centre empty, we will refer only to the six operational dimensions.

 

Following the same order and hierarchy, once we have covered the sixth need (for plenitude) we will access:

1. More safety, pointing towards harmony.

2. More development, pointing towards clarity.

3. More justice, pointing towards corporality.

4. More status and dignity, pointing towards metamorphosis.

5. More belonging, reaching towards the soul[2].

6. More plenitude, reaching towards the spirit[3].

Why does MAT’s Omega Theory represent an evolutionary leap in the theories on human motivations?

As part of MAT and being based on MAT’s fundamental discoveries, the Omega Theory is universal and objective: universal because it does not depend on eras or civilisations or geographical locations; and objective because anyone with the appropriate training will reach the same conclusions. MAT has been verified by its creator in more than 120,000 cases and has a successful track record of more than 25 years. It is also based on results that have made history and not on hypotheses or background theories.

In discovering the very essence of how human beings function, MAT represents an enormous qualitative and quantitative leap with regards to our understanding of the overall reality in which we live. And therefore, the understanding of human beings’ innate motivations arises naturally and organically, once we have assimilated the prior discoveries of the human being’s sensory and emotional engineering.

Below is a presentation of the Omega Theory by the creator of MAT, which is simply beautiful[4].

 

The Omega Theory presented by its creator:

 

MAT’S MOTIVATIONAL PYRAMID: THE OMEGA THEORY

 MAT Omega theory by Preciada Azancot

PHASE 1: SAFETY: We don’t just need to cover our basic survival needs: a roof over our heads, food, clothing, health, etc., we also need safety in relation to ourselves and to our social surroundings: to know that our right to live and to be different is not questioned. In-depth knowledge of ourselves and of others’ differential features will give us access to the highest possible level of safety, because at the same time as boosting our level of confidence, it will allow us to select the best and to defend ourselves from harmful people. Building society on these foundations will prevent the outbreak of authentic fear in addition to its deviation into corporatist claims which not only limit development, but also fail to eliminate the real causes of distress. In this phase the necessary measures are taken to make sure that individuals do not allow themselves to be invaded or invade the integrity of others. MAT has a tool that classifies 37 common and universal patterns of typological behaviour where everyone can recognise themselves and classify others, with full respect for each other’s differences, so as to select those who best guarantee our safety.

Where there is real safety – because it is chosen by what we really are and because we surround ourselves with safe and diagnosed people, we can start to unfold our potential and transform it into action, and this is development.

 

PHASE 2: DEVELOPMENT: Once we are in possession of the logistical, material and human resources required for our activity, we need to be fully aware of our own and other’s creative potentials and to learn to motivate them. Human beings therefore need to locate their vocational zones of excellence and to discover others’. This knowledge must become effective through a system of communication which locates, motivates, extracts and protects creative capacity on a personal and group level. Construction of this second phase tends to eradicate the real causes of authentic sadness, since everything that could have flowered but withered, or that could have been known and was ignored, constitutes an objective loss. In this way, by making live potentials and real merits flourish, we eradicate fiefdoms and shabby corporatism. With MAT we can access a sensitive system of communication, which will help us to fluently speak seven different languages to access the human being’s different universal patterns of functioning.

What could we be lacking that is higher than the trained skill not to allow anything live or valuable in others or in ourselves to perish? The natural motivation now is to know how to raise the ceiling of what has become customary, verified and acted out, so as to become as strong as possible, without attacking anyone else’s rights, in conditions of fairness or equity. And that is justice.

PHASE 3: JUSTICE: In addition to the universal need for answers that acknowledge our right to freedom, equal opportunities and equal treatment, we need to see these as a reality and to channel them in our daily lives. For justice to be complete, it must pass from being an individual theoretical right to becoming a collective affair, and we call this: culture. In this phase, a collective organisational culture will be established which discovers and updates the collective identity through a system of values and rules that stand out for how they fit the group’s personality, for their fairness, and for observing the correct hierarchy. This prevents an outburst of justified collective rage and reinforces leadership based on the real talent and vocation of every member.

Because we are now reigned by a culture that guides us and that serves as the basis for measuring what is possible on the basis of our established values, and because said culture is incarnate in the behaviour of our leaders as references for all members of the organisation, our motivation can now move on to conquering the signs of identity of each individual’s deepest self, which is unique and different. And this confers dignity because it reaches beyond our circumstantial talent and vocation, and finds and applauds everyone’s unrepeatable uniqueness, and this is called status.

PHASE 4: STATUS: Aside from our natural right to collective and individual recognition for our exceptional merits, we all have a fundamental aspiration: not only not to be penalised with envy if we stand out above mediocrity, but also to be rewarded for it, through achieving the admiration of those around us, as well as receiving the intrinsic rewards of a symbolic and material nature that reflect the real status we deserve. In this fourth phase of construction, authentic status must be given to those exceptional individuals who exemplify the measure of what is humanly possible, and who for their mental, intellectual, spiritual or creative superiority offer their surroundings works of a transcendental quality at the service of increasing life and truth. The finality of this phase is to establish authentic personal and collective pride as well as to penalise envy, the discrediting of others and idolisation or personality cults. In other words to overcome the difference between a collective organisation with a vocation for mediocrity and a great organisation

When everyone knows and acknowledges who they genuinely are, and embarks on surpassing themselves ceaselessly, we can start to consider our desire to give the best of ourselves trustingly: to ourselves and to the genuine people around us. And this is called belonging.

PHASE 5: BELONGING: We need to feel fully accepted, which in this programme is guaranteed in the first phase and is demonstrated in practice in the following three phases, but also committed, irreplaceable and at the same time dispensable. We need to feel committed to a group that we know shares the same destiny, of complex and chosen finalities. The point of this fifth phase, which can only be achieved by diving into the depths of the typological personal and collective subconscious, is to arouse, deserve and preserve authentic love, of the kind that is born from our most secret, most profound, most universal and intimate signs of identity, which we all share as human beings. This helps to build a safe space, where each of us can recover and preserve faculties we believed were lost, a space where we can live in plenitude and choose to commit ourselves.

And when we have been allowed to delve into the most absolute and loving safety to the very roots of our memory, thereby recovering everything we thought was lost forever, it is returned to us multiplied because we have known how to be compassionate and to love better than we have been loved. And it is so that now, having become reconciled with ourselves and with others, we can inquire into the reason for our existence on earth, with the firm purpose of our complete self-realisation, which makes life the most marvellous and incomparable gift that we can dream of. And this is called plenitude.

 

PHASE 6: PLENITUDE: This last phase of construction is sustained by the five previous ones, all vitally necessary, all sequential in this very precise order, in which each emotion becomes the finality of the previous emotion and the basis for the subsequent emotion and thereby achieves exponential growth instead of the mathematical sum. It is a question here of liberation, instituting, as the human being’s right and most sacred duty, the pursuit of happiness through the conquest of our complete human stature, in a continual process of inner growth. In this phase, every member of the organisation discovers beyond their solidarity, profound similarities and finality a continuing line between the beings of yesterday and those of tomorrow. In discovering the profound spirituality of our structure, and recognising the usurpers of transcendence, which are collective as well as domestic and religious archetypes, we access a true liberation and the joy of certainty as we relieve ourselves of dead weights, and as we discover the true finality of creation: that of realising our vocation for joy, in peace. When we satisfy this need, the outcome is authentic joy: i.e. the joy that comes with the certainty of building a natural order that is accessible to all human beings who intimately embark on this venture, thereby achieving more truth and more authenticity.

And it is now, and only now, with a fulfilled sense of ‘what we are here for’, of our finality that cannot be strayed, having found with total certainty more truth, which is infinite, the consequence of which is to leave the Centre empty and free of myths, that we can access the ultimate purpose of authentic safety: the kind that only depends on ourselves, and this is called harmony.

And so begins the interminable and true path of human beings on earth, without impatience and without looking for shortcuts, since the purpose, already experienced along the way, is to bring heaven to the here and now for all creatures. And so, development on the basis of harmony will be clarity, justice will be corporality, status will be metamorphosis, belonging will be called soul and plenitude, spirit.

This is the BIO MANAGEMENT that the Omega Theory proposes.  

Why investigate MAT’s Omega Theory?

Dr. Azancot has made these discoveries following many years of passionate research. She has verified them in more than 120,000 cases without finding any exception.

It is now the turn of the most innovative and open-minded to research the boundaries of our knowledge (what we tend to call Frontier Research), to take up the torch and to academically institutionalise Dr. Azancot’s discoveries. She considers her solitary research work to be concluded, with the satisfaction of never having betrayed her essence, with the satisfaction of having reached her conclusions without ever having harmed anyone, always helping others, and living life according to the natural laws which she herself discovered and which, generously, she reveals to us.

Pioneering experts in psychology, management, sociology, economy, medicine, philosophy, are now called to consecrate MAT academically, called to lead a new way of understanding the world, called to the highest prestige and unanimous gratitude of the best.

Text synthesized by
Antonio Galvez
MAT-Cachet Co-founder
antonio.galvez@mat-cachet.com
 

Jávea, February 13, 2014


[1] For a detailed explanation of MAT’s basic discoveries, we would refer you to Dra. Azancot’s work, “The Splendour of the Human Being” ISBN 9788494032936.

[2] Understanding “soul” in MAT as the “Yearning to give”.

[3] Understanding “spirit” in MAT as “Access to more truth”.

[4] Text from the book “Metametodología MAT de la innovación y de la creación”, (MAT Metamethodology of Innovation and Creation” written by Preciada Azancot. ISNB 978-8461174805.