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Preciada Azancot, pura vida

El pasado mes de mayo de 2017, Preciada Azancot falleció de manera repentina por muerte súbita. No entraba en sus planes vitales; siempre llenos de fé en el ser humano, siempre positivos y esperanzadores, siempre generosos.

Se nos ha ido sin haber obtenido el mínimo reconocimiento a su enorme talla como ser humano, como mujer, como descubridora, pensadora, escritora, pintora. Aún así, ella era feliz y dichosa. Disfrutaba de la vida más que nadie porque era sabia, era inocente, era pura.

Estoy seguro que será reconocida como un ser humano de excepción, del calibre de Pitágoras, de Sócrates, de Miguel Ángel, de Newton, de Einstein, de otros no tantos que colaboraron de manera clave en la evolución del ser humano. ¿Cuándo? Poco importa cuándo. Poco importa que sus coetáneos lo veamos o no. Esa es la grandeza del estatus real. Esa era, es y será su grandeza.

Preciada era partera de seres mejores; partera de almas y de espíritus libres. Miles de estudiantes lo han vivido en carne propia y miles de lectores lo han podido vivir o al menos vislumbrar, leyendo sus obras.

Me siento terriblemente triste de esta pérdida, abismal para mí. Pero por encima de mi tristeza, está mi infinito agradecimiento por haber formado parte de su vida, por haber disfrutado tantísimo de ella y con ella, por haberme permitido ser su amigo del alma.

¡Gracias siempre y por todo, amada Preciada!

Antonio Gálvez

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¿QUÉ ES IZQUIERDAS Y QUÉ ES SER POLÍTICO?

A raíz del artículo: “Des députés PS de Belgique en faveur de « l’extermination des juifs, » interdits d’entrer en Israël.

Gorge profonde (à gauche) et conseillère communale de Dinant. ©http://gwenaellegrovonius.skynetblogs.be/

Gorge profonde (à gauche) et conseillère communale de Dinant. ©http://gwenaellegrovonius.skynetblogs.be/

Es que, lo que en esta civilización que se derrumba, presume de Izquierdas, no se ha dado aún cuenta de que la única izquierda posible es EL HUMANISMO UNIVERSAL y que se deja usurpar sus colores y siglas por sociópatas totalitarios de corte Nazi (como Podemos) y por populismos paternalistas y clientelistas, tipo Venezuela y demasiados Socialistas actuales, salvo honrosas excepciones.

Aprovecho la ocasión, ya que me pasé todo el día frente al televisor, mirando horrorizada el debate de No-Investidura de Pedro Sánchez, para afirmar que en mis casi 73 años de vida, jamás había visto aún una caricatura de lo que será, dentro de diez años, el enemigo público Nº1 de los ciudadanos del Mundo: el politiquero ramplón ávido de poder y enemigo de la POTENCIA, disfrazado de Político.

No hay más política que la de dirigentes con pasión de servicio, como Sócrates, Pitágoras, Washington, Simón Bolivar, David Ben Gurion o Golda Meir y otros titanes. Hoy no vi a ninguno de los que hablaron con vocación política. ¿Y sabéis por qué? porque no hay Humanismo sin DIGNIDAD TERRITORIAL y ésta empieza en la ENTIDAD DEL SER HUMANO y del líder de turno: ¡Pobre de aquél que no ha entendido aún que el DIAGNÓSTICO CIENTÍFICO -y hasta forense- del personaje es lo más fundamental y el único garante de SEGURIDAD, DESARROLLO Y JUSTICIA mínima esperable. En el comienzo está el Hombre o Mujer. Todo el resto es previsible y producto de lo anterior. Meras consecuencias de una realidad que nadie, nadie, se puede permitir pasar por alto. Mucho menos, cuando de regir vidas y destinos ajenos y políticos, se trata.

Pedro Sánchez se llevó la palma de la caricatura de su contrario. Eso sí que es HISTÓRICO.

Por lo demás vi a un toro bravo, digno y herido, que en la Fiesta Nacional merecería ser indultado con aplausos -Mariano Rajoy-, a un esforzado centrista novato y ocurrente -Albert Rivera- que toleraba, aún siendo la única esposa oficial del candidato, ser insultada, usurpada en sus ideas, mientras el esposo clamaba su pasión erótica por Podemos, y que atacaba al toro bravo en vez de romper en dos el pacto frente a todos, como lo habría hecho sin dudarlo, Adolfo Suárez; y a un mal actor escenificando a Stalin tras enviar a asesinar a Trotsky y a todos sus oponentes pensantes- Pablo Iglesias- adjudicándose el monopolio de la Izquierda mientras maltrataba de tal modo a Sánchez, que ninguna mujer digna de ese nombre y ningún hombre, aún menos, podría tolerar. Eché de menos a Alejandro Sanz para sacarlo a gorrazos por maltrato machista.

¡Así fue mi día de espectáculo: en verdad bochornoso y desolador!

Preciada Azancot, el 2 de marzo de 2016

DIGNIDAD INSTITUCIONALIZADA EN EL BIO-HUMANISMO MAT DEL TERCER MILENIO

Por Preciada Azancot

Aquí el vídeo resumen así como el texto original integral.

“¡ Y EXIJO DIGNIDAD INSTITUCIONALIZADA !”

https://www.youtube.com/watch?v=h7UlJkkaSCU

– La Tierra: Más que perdonado estás, amado socio, pues me pides perdón de corazón, cuando ya has tomado conciencia de tus errores y estás en el camino de erradicarlos y corregirlos, ¡ASÍ SÍ!
Y hablando de edificar, ¿no nos tocaría ya hablar de un cuarto asunto, de ver cómo sería posible edificar una civilización transformadora, a través de la creación, del descubrimiento científico y del arte? Me decías que se trata de orgullo y de transformación, y que esa es una dimensión puramente humana. Lo corroboro, pues sólo en ti he visto esa maravilla, y guardo memoria de creaciones imborrables, deslumbrantes, que han supuesto un salto cuántico para el ser humano, un salto en cuanto a la percepción de trocitos de eternidad.
Y creo que es justo ahora, cuando vislumbramos una justicia posible, que podemos hablar de esto.
De lo que yo llego a entender, ese orgullo y esa transformación son reconocibles cuando, pasados cientos de años, miles de años, las creaciones siguen siendo actuales, siguen estando vivas, siguen remitiéndote a algo eterno, siguen conmoviéndote. Por ceñirme al mundo del Arte, ¿no son Mozart, Van Gogh, el Greco, Bach, Shakespeare, Cervantes, Monet, Cézanne, Rodin, por poner sólo unos pocos ejemplos, terriblemente actuales para ti? ¿no tienes la sensación de que siempre han estado allí y siempre estarán? ¿que sin ellos y sus obras la vida no sería la misma? Yo, desde mi capacidad para el asombro, no dejo de agradecer el disfrute que todos ellos te proporcionan y me proporcionan.
Y he aquí una cuestión – más bien varias – que quise siempre preguntarte y no puedo resistirme a plantearte ahora: ¿por qué, salvo honrosas excepciones, estas personas no tuvieron reconocimiento en vida? ¿por qué has necesitado que yo los acoja en mi seno para reconocerlos? ¿por qué, casi desde que existes, has pensado que esas personas y sus creaciones eran inspiradas por los dioses, por la caprichosa varita mágica que a unos les “iluminaba”, los menos, y a otros les dejaba a oscuras? ¿por qué, en la mayoría de los casos, asocias al genio, que es como denominas a esas personas, con la locura? ¿por qué, al fin, no todos los seres humanos que representas pueden acceder a esa maravillosa dimensión?
No me avergüenza mi atrevimiento porque intuyo que respondiendo a estas preguntas, querido socio, encontrarás la manera de edificar esa civilización soñada, por ti y por mí, pues en ella sí que, de verdad de la buena, me sentiría segura.

– El Pueblo: ¡Con toda la razón te sentirías segura! Y yo aún más. Para sintetizar una respuesta genérica a todas esas preguntas que te planteas, podría responderte que -creo modestamente- sería cuestión de EVOLUCIÓN. Sí, el gran secreto en lo que a orgullo hace, es ante todo, definirlo, por pasiva y por activa. Y te sonrío, pues como acabamos de esbozar la definición de rabia auténtica con su forma idónea de expresarse, el “¡Así no … así sí!”, haremos lo mismo ahora: El orgullo auténtico nada tiene que ver con sus monstruosas deformaciones tales como la soberbia, la egolatría y el narcisismo. Eso es sólo anti-orgullo.
Orgullo es dignidad ante todo, es estar a la altura de la EVOLUCIÓN y de la dimensión diferencial que el ser humano tiene estructuralmente, innatamente, sobre todo lo demás, ya sea esto elementos, vegetales o animales. Y yo no veo por qué no demostrarían los científicos, en un futuro cercano, que todo comenzó con un elemento incipiente que fue evolucionando hasta convertirse en uno de los cuatro elementos que, a su vez evolucionó hasta convertirse en un vegetal, luego en un animal y luego en un ser humano. Y que éste a su vez no vaya a seguir evolucionado, adquiriendo más dimensiones que le permitan tele-transportarse, mutar de nuevo y vivir a la vez en dos lugares o periodos históricos. Todo lo que nos parecía ciencia ficción se ha revelado ser sólo imaginación del futuro. Imaginar es una función del orgullo humano. Este enfoque evolucionista sólo viene a complementarse con la concepción creacionista de una Creación perfecta regida por leyes perfectas. Una Creación tan perfecta que dejándola a solas consigo misma, siempre vaya a más ¿Sí?
Así, en el pasado, en la Antigüedad, se atribuía a los dioses la “elección” de alguien meritorio a quien insuflar inspiración y revelar a su entorno, en un rapto creador de resonancias místicas y a través de sus obras, esos pedacitos de perfección, de Eternidad con los que deleitar a los mortales. Era la infancia de la civilización. Cierto. Pero ellos al menos conferían a la grandeza de la obra, al genio creador, al civilizador del pensamiento humano (tales como Sócrates, Platón o Aristóteles) un ESTATUS supremo. Y en vida. Antes, hasta en el siglo pasado, los genios se conocían todos, se alentaban y admiraban mutuamente –pues la admiración por lo grande es la expresión primaria y esencial del orgullo-. Y los reyes y potentados consideraban justo y dador de estatus para sí mismos el mantener en sus cortes, luchando por atraerlos y mimarlos, a los grandes artistas y descubridores. A eso, se le llama ser civilizado.
Pero hoy en día, los genios se ignoran entre sí, se creen solitarios y exilados, mientras proliferan las redes de todo tipo de marginalidades o de futilidades. Los intermediarios, una vez más, llámense éstos galeristas, museos, academias, universidades, revistas, críticos de arte no creadores, medios de comunicación, redes consagradas, se han auto-nombrado autoridades en detectar, reconocer, consagrar a los grandes. Sólo que a los supuestos “grandes”, ellos mismos los fabrican en factorías de mercadotecnia, a su imagen y semejanza.
Olvidan una verdad esencial: sólo un genio es capaz de reconocer y de consagrar a otro genio. Y lo quiere y necesita vivo, feliz, reconocido, admirado, valorado en suma. Porque lo ve como lo que en realidad es: un faro y un espejo del talento y del genio que duerme, anestesiado por ahora, en cada ser humano, en su talento diferencial por el cual abogaba para el liderazgo del futuro –aquí ni siquiera hablo de vocación, que es mucho más alta, motivadora e importante que el talento y que veremos mas adelante-.
Si la envidia hacia lo bueno, alto y bello, si la talla de pigmeo creador, si el deseo de poder y de control que da o retira su aval al titán, dominan -como de hecho es el caso hoy en los intermediarios que nos anulan-, a los grandes los necesitan muertos, mirados como a locos, como soñadores marginales y desvalidos. Y hacen eso para tener manos libres para hablar en sus nombres, para adornarse con el estatus a ellos usurpado, para enriquecerse especulando y disparando precios para sus obras despreciadas en vida, para hacerme sentir, a mí, Pueblo evolucionado y creador, que sólo nací para acatar y fingir extasiarme con lo que eligen en mi nombre. Y para darme miedo a ser un creador, un transformador, un genio, un ser crecido, porque elegir esa ruta -me dicen- es un suicidio social y existencial. Y eso me indigna. Me indigna porque justamente lo definitorio del orgullo, su definición misma es la capacidad innata de afirmar la dignidad, admirar lo que nos supera, crear, crecer y hacer crecer.
Así, esos intermediarios me quieren asustar de mi más maravillosa dimensión y potencia. Y eso me indigna soberanamente.
Sólo te pido, socia amada, que por favor, recuerdes y me cuentes: entre todos los humanos que reposan en tu seno, ¿a quienes debemos los grandes saltos civilizadores de la historia? ¿a intermediarios sedientos de control, de caos y de oscuridad o a grandes innovadores, pensadores, descubridores y artistas, todos ellos exponentes de lo único diferencial de lo humano: su capacidad de transformar el mundo en un lugar más bello, más creador y más civilizado? Por favor, necesito refrescar, rejuvenecer, alumbrar mi memoria.

– La Tierra: Mi tan admirado Socio, ¡qué magnífica exposición! Con esa claridad, vamos a resolver esto de un plumazo. Y del primer plumazo, deberíamos colocar en su sitio a todos aquellos que, como bien dices, se aúpan en los hombros de los grandes, creyéndose por ello superiores cuando son sólo molestas moscas cojoneras. Porque tanta estupidez me provoca vergüenza y miedo.
Respecto a tu pregunta, ¡está más que claro! Son, y han sido, siempre, los grandes innovadores, pensadores, descubridores y artistas los que te han posibilitado los grandes saltos civilizadores. Y siempre, de manera harto generosa.
Y ahora, como te conozco como si te hubiera parido, déjame que te haga una reflexión sobre tu manera de ser que quizás nos aporte algo de luz en cómo enderezar este tema y poner las cosas al derecho: Desde tu origen como Pueblo, de esas seis dimensiones humanas que hemos concluido que tienes, hay tres que siempre he visto de alguna manera desequilibradas; la dimensión del desarrollo y la tristeza siempre ha sido mayor que las otras cinco. Esto hace que en muchas ocasiones añores los tiempos pasados, que te lamentes de lo que pudo ser y no fue, que te sientas desorientado y confuso sobre tu camino, que pienses que, aunque tecnológicamente has progresado, en lo profundo de tu ser se produzca algo parecido a lo que le ocurrió a Sísifo que, obligado a empujar una gran piedra hasta lo más alto de una montaña, antes de que alcanzase la cima de la misma, la piedra siempre rodaba hacia abajo, y Sísifo tenía que empezar de nuevo desde el principio. Y así te sientes tú con tu progreso filosófico, moral, ético y espiritual, ¿me equivoco?
Respecto a la dimensión de la que ahora hablamos, la del estatus y del orgullo, parece, desde fuera, que sea una dimensión que tienes desconectada, salvo en los escasos y honrosos casos de esos seres de excepción que hemos venido denominando genios, y sustituida en la mayoría de los casos por envidia, cuando no por actos amputadores de lo grande, de lo que supera la medianía. En pleno auge en la actualidad, ¿no te parece?
Y para acabar, respecto a la dimensión protagonista indiscutible de este diálogo, la de la rabia, la justicia y la cultura, me da la sensación de que es una dimensión que a lo largo de los siglos y de los milenios, has tenido como prohibida, sintiéndola como algo peligroso y destructivo a lo que debe tenerse miedo. Y claro, ¿cómo no tenerle miedo si en general has sentido rabia cuando deberías haber sentido orgullo, cayendo en la envidia? Pero eso, querido amigo, no es óbice para que, una vez te hayas dado cuenta de que la rabia auténtica es el “Así no,.. Así sí”, y que la envidia no es sino rabia falsa en lugar de orgullo verdadero, puedas darle a esta dimensión su auténtico sitio.
¿Por qué te cuento todo esto? Pues porque si así como te describo te identificas, puedes imaginar que disminuyendo la dimensión de tristeza en su justa medida, recuperarás, reconectándola, tu dimensión creadora, la del estatus y el orgullo de verdad, y podrás tras ello, quitarte la prohibición de la rabia y recuperar tu vocación de culturizador, de civilizador, que es lo que de verdad te llena y da significado a tu vida.
Puedo aventurar, pues te conozco bien, que la dimensión del estatus y del orgullo, una vez recuperada, será tu talento, tu genialidad mayor, allá donde mostrarás todo tu esplendor creador. Y no por algo, es la dimensión que te distingue de lo demás, ¿acierto? Si así lo sientes, ¿evolucionamos juntos, querido?

– El Pueblo: ¡Hecho, socia, evolucionamos juntos! Y sí, en mi infancia y en mi adolescencia que terminó en cuanto pude oír tu voz, he funcionado así, como el tal Sísifo, y así me fue. Pero hoy, y tras manifestar mi indignación –parcialmente aún, he de añadir sonriendo travieso- ya puedo decir que me asumo como joven y acaso, en algunos aspectos, como adulto. Y sí, no me cabe duda alguna de que las autoridades auto-consagradas, los intermediarios de toda pelambre, ya no me van a ocultar mi POTENCIA virtual y real. Porque de eso es de lo que se trata: de recuperar mi potencia frente a los que sólo aspiran a hipotecármela para adquirir lo antinómico de la potencia: el poder, el control de mi vida, de mi destino.
Sí, me pasé de triste y de fatalista resignado, tienes toda la razón. Y no es por justificar ese derrotismo mío pasado, pero en un Mundo donde en Occidente, me maldicen con lo de la expulsión del paraíso como castigo a un supuesto pecado original, condenándome a ganar el pan con el sudor de mi frente mientras mi esposa alumbra a nuestros hijos en el dolor, y en Oriente me acallan con lo del culto a los ancestros y la obediencia automática a la autoridad establecida, convendrás en que no lo tuve fácil.
Pero, bromas aparte, sí, la base de mi liderazgo sobre mí mismo -es decir para transformarme en un dirigente de mi propio destino- es la consagración del orgullo creador, transformador y descubridor y la exigencia en que se le honre como lo amerita. Sin ello, siempre estaría pisando arenas movedizas. Así que voy a imaginar, representarlo y declarar qué tipo de medidas garantizarían que los mejores creadores, descubridores y civilizadores protejan y alumbren el camino de los menos crecidos. Probemos a ver cómo te sabe esto:
Yo, rastrearía en cada país a todos los grandes creadores, descubridores y genios y formaría un COLEGIO DE CREADORES, un tipo de autoridad institucional para detectar potenciales vivos, consagrar lo grande, y crear programas de formación para gestionar los talentos de cada ser humano, educar su refinamiento y sensibilidad hacia lo grande y lo elevado. Y los haría seleccionar por otros maestros reconocidos a nivel internacional. Los candidatos se presentarían por iniciativa propia, sin aval de nadie, sin importar edad, nacionalidad, color, género o confesión, pues tenerlos es un honor y un prestigio para la Nación que los merezca y los sepa valorar, mimar y cuidar. No permitiría a intermediarios rancios que los eligieran. Este Colegio de Creadores innovadores tendría un poder consultivo, pues a ellos no les gusta competir ni ejercer poderes, pero habría la obligación de publicar sus recomendaciones, de publicitar sus edictos y de dejarlos expresarse libremente en todos los medios de comunicación masiva. ¿Cuáles serían sus funciones?
Lo primero, como ya señalé, es descubrir y acatar las leyes que rigen el funcionamiento de las personas, detectando sus talentos y vocaciones diferenciales y asentando su liderazgo personal sobre esos puntos fuertes, esas palancas que nos catapultan en la cima de nuestra potencia. Y comenzar con los niños. Para que nadie los pueda torcer ni invitar a la resignación. Lo soñado, lo ideal, sería descubrir esas leyes tan perfectas que podrían señalar ya los talentos y vocaciones en estado fetal, de manera que desde la gestación y la primera niñez, los alentáramos en la familia primero y en el colegio luego.
Lo segundo sería crear programas de detección de talentos creadores e innovadores y consagrarlos sin hacerles pasar esos patéticos exámenes y pruebas académicas de rigor, ya que en esos casos, los examinadores están por lo general muy por debajo de los alumnos examinados. También penalizaría la envidia que sería objeto de vergüenza y de mofa en caso de caer en esa aberración.
En tercer lugar pediría a ese Colegio crear una metodología o varias que promuevan y faciliten SALTAR ESCALAS, es decir: ayudar a pasar de ser un ocurrente individuo a la escala siguiente y convertirse en creativo, y de esa escala, poder saltar a la de creador, y luego a la de genio, y luego a la de civilizador, y luego auparse a la de pacificador, y luego a la de Socio de la Creación en Evolución. El mundo sería maravilloso y su orden, armonía y belleza superlativos. ¿No crees?
En cuarto lugar investigaría el orden de la belleza en sí, es decir, la Jerarquía de valores y prioridades existenciales que garanticen el éxito en la transformación pacífica y gozosa del mundo. Y creo tener una idea propia al respecto, que no me avergüenza adelantarte, socia amada: la primera prioridad existencial ha de ser encontrar y acatar la Verdad, luego debería ser el amor de pareja, pues una pareja de verdad es sólo un ser mutante y perfecto en dos cuerpos, luego el amor por los mejores de nuestros amigos, incluyendo entre ellos a los familiares que lo ameriten, luego vendría nuestro crecimiento, nuestra obra y el honrar a nuestros maestros (a ti, por ejemplo), luego vendría el cuidado de todo lo valioso, esté donde esté, tú antes que nadie, y sólo en fin vendría, en lo de saber priorizar, el procurarse medios para vivir dignamente, pues eso sería una mera consecuencia de una buena escala de prioridades interiores.
Y te dejo corregirme y completar mi programa, pues no se me ocurren cosas más esenciales.

– La Tierra: ¡Guau! ¡Me parece genial tu programa! Correcciones no tengo ninguna y respecto a completar, sólo se me ocurre, desde mi memoria milenaria, incluir la recuperación de los altos creadores del pasado, ofreciéndoles su sitio en tu memoria colectiva, y quitándoles de en medio a los intermediarios que han interpretado sus obras a su propia conveniencia, ¿te parece?

– El Pueblo: Me parece una delicia, un privilegio y un honor, socia. ¡Ya lo creo!”.

Preciada Azancot y Antonio Gálvez. Extracto de “¡Sí, me indigno! ¿Y ahora, qué?“,  Tulga3000 Editores

Preciada Azancot, 13 de enero de 2016

EL ÚNICO PACTO POSIBLE: RESPETAR LA VOZ DE LAS URNAS Y MOSTRAR QUE SE TIENE MADERA DE GOBERNANTES O AL MENOS PASIÓN POR ESPAÑA Y COMPASIÓN POR SU DOLOR

Por Preciada Azancot

No es nada difícil y estáis, señores políticos, ante vuestra ÚLTIMA oportunidad de hacer política, no cómo Maquiavelo, sino como SÓCRATES y PITÁGORAS.

– La gestión del dinero y del aval de la UE, al PP.

– El programa de bienestar social al PSOE, pero sin demagogias ni populismo clientelista, porque seríais los que han de despejar dinero para invertir y no dilapidar en clientelismo corporativista, por el bien del Pueblo español.

– El contrato único y algunas propuestas más modernas de Ciudadanos, y por favor, que aprenda a seleccionar a su equipo, metiendo más personas como Inés Arrimadas y mandando al diablo a la burra esa del “maltrato único” y a la Sociópata que estaba en La1 de TVE y al lado de Rivera, el día del resultado de las elecciones. Ni sé cómo se llama, pero jamás me equivoco en un diagnóstico, ni para bien, ni para mal. Tampoco me equivoco en escenarios del futuro, porque soy una planificadora estratégica con 40 brillantes años de experiencia y NO disponible para más consultorías, que quede claro.

– Y como SUPER PRIORIDAD NACIONAL Y MUNDIAL: desenmascarar a los tres dirigentes de Podemos y a su partido populista, no sólo fascista y yihadista, sino AUTENTICAMENTE NAZI. De paso, deshipnotizar a los periodistas de “La Sexta”, que son los mejores de España.

Es todo, señores. Y sí, algo más: a mimar al Rey de España y a venerar al Rey emérito a quien debemos TODO lo bueno de la transición y de la buena imagen internacional del país. ¡¡¡¡¡¡YA ESTÁ BIEN DE MATAR A VUESTROS GENIOS!!!!!!

Ya vamos a ver, y muy pronto, quién ama a este país y quien se ama a sí-mismo en sus pasiones más rastreras y regresivas.

Preciada Azancot, 12/01/2016.

Más necesario que nunca: un BIO-HUMANISMO UNIVERSAL DE TERCER MILENIO

Por Preciada Azancot

Día 1. Aquí vídeo sintético y Texto original:

” … ¡Y EXIJO SEGURIDAD ÉTICA!”

https://www.youtube.com/watch?v=qQvE__dauzM

– El Pueblo: Buenos días querida Socia Tierra, querida madre-abuela, debido a tu venerable edad y por ser la gran dama que eres, será un placer cederte el paso; te propongo comenzar tú y te invito a examinar conmigo -no sé si estarás de acuerdo en ello- la base de todo lo bueno que logremos: el cómo no tener pavor, terror, miedo, localizando sus causas y erradicándolas, para así acceder a lo primero que necesita un ser humano, y no sólo humano: el sentirse a salvo, defendido y a buen resguardo. Me refiero a que sin SEGURIDAD duradera, no podemos ni siquiera detenernos a pensar, ni mucho menos a soñar con la felicidad a la cual todos tenemos derecho. ¿No lo crees así, Socia? Y si sí ¿a qué le tienes miedo?

– La Tierra: Gracias querido Socio Pueblo por tu deferencia. El arranque no puede ser más oportuno, pues sin seguridad no hay piso sobre el que construir. ¿Te imaginas que yo no tuviese la seguridad de que es la neguentropía la que sostiene el Universo? ¿Te imaginas el pavor al vacío, al caos, a la nada sin esa seguridad?
Te voy a ser muy sincera, pues los años no me permiten andarme por las ramas: En el Universo, lo creamos o no, existe un orden y ese orden permite, como ejemplo minúsculo, que tú y yo existamos. Y no es momento de entrar en discusiones estériles entre creacionistas y evolucionistas, ni en las últimas teorías cosmológicas, ya que tú, como pueblo, percibes claramente que existe un orden de lo humano, creado o evolucionado -o ambos a la vez- eso no importa.
Y ahí está mi mayor miedo: el que ese orden, esa armonía, se destruya. Y en nuestro minúsculo nivel, esto pasa por romper el perfecto equilibrio existente en nuestra distancia al Sol, en nuestro movimiento a su alrededor, en nuestro movimiento de rotación, en los componentes y características de nuestra atmósfera.
Y digo minúsculo nivel porque realmente, somos pequeños : La Vía Láctea tiene entre doscientos mil millones y cuatrocientos mil millones de estrellas como nuestro Sol. Y la propia Vía Láctea es una de las de alrededor de cuarenta galaxias que forman el Grupo Local, que a su vez forma parte, junto con otros cien grupos o cúmulos de galaxias del Supercúmulo de Virgo, que a su vez… En fin, dejemos estas cifras mareantes y volvamos a aterrizar en mí, como muchas veces dices 🙂
Esa pequeñez no nos exime de mantener nuestro equilibrio y nuestra armonía, al revés, tendría que encantarnos obedecer a las leyes que la rigen y garantizan; y el perfecto equilibrio existente ya está poniéndose en entredicho con la contaminación producida por los seres humanos y el imparable cambio climático, donde, una vez creado el Protocolo de Kioto, resulta que los países más contaminantes son los que más dudas tienen en ratificarlo…
Y si esto me da miedo, ¿cuánto más miedo siento ante las armas de destrucción masiva y las letales armas químicas? ¿No se requiere, para tener seguridad verdadera, la manera de garantizar la paz entre los seres humanos?
Estos son mis miedos mayores, ¿cuáles son los tuyos?

– El Pueblo: ¿Mis miedos? Pues yo creo que estoy en el nivel más alto en la escala del terror: el que debería haber sentido Caperucita en la cama del lobo, al confundirla con su abuelita cariñosa. Pues, ¿hay algo más aterrador que darse cuenta de que lo que más hay que temer hoy en día es precisamente lo que más debería y podría -si no fuese un usurpador, un estafador o un farsante- garantizar nuestra seguridad? Porque bien está que le tengamos miedo a la enfermedad, a la muerte, a la soledad, al dolor, a la traición, a la ignorancia, sí, bien está. Al menos cuando una enfermedad se presenta, no lo hace con signos de bienestar, de fuerza y de lozanía, o si un ladrón entra en nuestra casa, no se pone la máscara de nuestro hijo o de nuestro mejor amigo. Pero como es el caso hoy, cuando son precisamente los gobernantes elegidos democráticamente, los directores de grandes organizaciones e instituciones, el sistema liberal y capitalista y también el comunista, por el cual fuimos a dos guerras mundiales y entregamos decenas de millones de vidas humanas, el sueño de liberalismo, de libertad de elegir en qué y cómo trabajar, qué y cómo pensar, el derecho de voto por el cual vertimos mares de sangre desde la esclavitud, los representantes políticos en quien delegamos la confianza de defender y proteger nuestros intereses personales y colectivos, los legisladores y los jueces a quienes recurrimos confiados para sentirnos dignificados, los venerados supuestos sabios que nos facilitan el entendimiento de los designios de nuestro Creador, sí, cuando son esos mismos que se alían entre sí contra la potencia y la cordura del Pueblo, en nombre de intereses patéticos de jugadores de poker haciendo faroles contra sus idénticos compinches, con el único propósito de ser el más listillo de los predadores de la jungla, entonces sí es como para no sólo sentir miedo, sino pavor. Es como para sentirse acorralado y sin ninguna salida. Es el horror al caos, sí, al CAOS con mayúsculas, a lo absurdo que pintó Kafka en sus premonitoras novelas. Porque ¿de qué defensa hablamos? El ejército que debería ser el ángel de la custodia y el máximo profesional de la paz, ataca a nuestros niños indignados frente a nuestras propias ventanas o se los lleva a guerras foráneas, gratuitamente fabricadas para servir intereses ajenos a toda justicia y a toda dignidad. Los resistentes que dicen luchar por su pueblo se escudan tras escuelas, hospitales y mujeres y llaman guerra santa el suicidarse matando a inocentes que nada tienen que ver con sus desgracias y padecen miserias parecidas o peores, porque disfrazadas de patriotismo y de libertad, de parte de sus gobernantes que fabrican burbujas especulativas que los dejan arruinados del día a la noche, sin casas y con la obligación de seguir pagando su ruinosa hipoteca con su pensión de parado. Los investigadores se ven inundados de dinero si se trata de inventar más armas de destrucción masiva y reducidos a mendigar inútilmente si se trata de encontrar remedios para erradicar enfermedades mortales, las universidades levantan murallas infranqueables de selectividad para formar profesionales que tendrán una sola garantía: la de ir al paro y la de haber desaprendido la poca intuición creativa que tenían para buscar opciones nuevas. Los genios, que antes se conocían todos entre sí, hoy en día se ignoran y se sienten aislados y abandonados, porque sólo funcionan redes de cotilleo y ligoteo, que éstas sí, pululan. ¿A qué tengo miedo, dices? ¿A qué no tengo miedo? podrías preguntarme, porque no podría ya encontrar un solo ejemplo de seguridad que darte. Ni siquiera confío en mí. Y es más, te confieso que ya llegué al convencimiento hondo de que yo, yo soy al que más debo temer, porque creía conocerme, pero ya ni sé quién soy ni lo que valgo ni para qué valgo. Y si he de serte sincero, es así, tocando fondo, que a veces, un chispazo de luz, o tal vez de locura, me convence que en el fondo, desde Sócrates, no sólo nada ha cambiado, sino que ha empeorado. No nos conocemos a nosotros mismos, y por eso proyectamos lo más inseguro de nosotros y elegimos lo peor creyéndonos a salvo. No sé. No sé. Me siento indignado, sí, pero sin fuerzas, sin opciones, sin salidas. ¿No crees, querida tierra madre-abuela, que es como para estar aterrado?

– La Tierra: Sí que es grave el asunto, sí. Y tienes todos los motivos para estar aterrado. Ahora bien, desde ese miedo que sientes, vamos a ver cómo conseguir que recuperes las fuerzas, las opciones y las salidas.
El primer paso que debemos dar ya lo has dado: determinar dónde está el peligro. Si el peligro primario está en ti, porque te desconoces, tendremos como segundo paso que conocerte, que diagnosticarte, de manera que sepamos a ciencia cierta dónde, dentro de ti, están los mayores peligros y dónde están tus mayores virtudes en las que nos podremos apoyar para solventar los peligros. Una vez aclaremos este punto, habría que hacer algo similar con tus gobernantes, con tus “fuerzas vivas”, para ver cuál sería la organización ideal que asegurase tu seguridad. Vamos a ello:
En tu exposición hay, creo, un diagnóstico muy acertado de la situación actual, de la cual, me permito leer entre líneas las siguientes necesidades básicas para recobrar tu seguridad:
Sistema de gobierno bajo criterios de ética, vocación de servicio al pueblo y honestidad.
Sistema legislativo digno, justo, equitativo, que te haga sentir que la justicia verdadera, no sólo es divina, sino también humana.
Reconocimiento de los más sabios dentro de ti para que puedan guiar los crecimientos colectivos e individuales.
El ejército –el sistema de defensa- debería ser el ángel de la custodia y el máximo profesional de la paz, tal cual lo dices.
Los investigadores tendrían que focalizarse en encontrar remedios para erradicar enfermedades mortales, nuevas fuentes de energía limpia y todo aquello que vaya en la dirección de aumentar tu seguridad y tu bienestar.
Las universidades se dedicarían a enseñar cómo potenciar el crecimiento personal y la capacidad creativa de sus alumnos.
Los genios deben ser reconocidos y admirados en vida, pues, dada mi dilatada experiencia, te traen pedacitos de Eternidad, y en general, a cambio, tú los reconoces y les levantas altares sólo cuando ya yacen en mí y los más rancios académicos pueden hablar en su nombre. Y éstos lo hacen con dos finalidades que a mí, que los llevo en mi seno como hijos preferidos, me aterra y me indigna: primero alzar su soberbia sobre aquél que no han sido capaces de valorar en vida y colocarla por encima de la genialidad del silenciado –puesto que creen darle el aval de la celebridad-, y segundo, para convencernos de que el genio no es humano, de que es un ser extraterrestre y medio loco del cual asustarnos. Con lo cual, logran hacernos creer que no podemos imaginar ni crear un mundo mejor, un mundo genial. A eso sí que yo le tengo miedo, socio. Porque cuando te hipotecan la POTENCIA creadora, sólo te queda el miedo, la impotencia, la sensación de desvalimiento.
¿Qué deberíamos hacer para llegar a ese escenario soñado? Perdona, querido socio, el plural mayestático, pero es que me siento muy socia. Sé que hacer, poco puedo hacer, pero ayudarte a pensar y a reflexionar, sí, eso sí que puedo.
¿Podríamos quizás empezar por ver cuál debería ser el sistema de seguridad que te asegure la ídem? Solventado esto, ya podríamos avanzar resueltamente para buscar opciones y salidas para el resto, ¿no crees?

– El Pueblo: Sí, madre-abuela y antes que todo, queridísima y privilegiada socia. Pues sí, y gracias a ti, me estoy dando cuenta de que he realizado un diagnóstico, como tú dices y señalas, y no sólo de mí, que soy a la vez la víctima y la causa de todo lo demás, sino de la situación en general, de las causas de amenazas a mi integridad y a la tuya. Hablando de la mía, la interior –pues si desconozco mis debilidades y las confundo con mis fortalezas y viceversa, cualquiera puede manipularme y engañarme- y la exterior –la de confundir al lobo con el cordero y fiarme de él, o peor aún, creer necesitar de su “aval” para creer en mis propios sueños, en mis propias certezas de un mundo seguro, desarrollado, justo, creador, solidario y pacíficamente fluyente-. Y sí, como decía mi bisabuelo Sócrates, “conócete a ti mismo” y conocerás así al Universo entero, es la clave de todo.
Y a través de este diálogo, creo, o más bien sé, que lo lograré. ¿Qué digo? ¡que lo lograremos!, pues tú, tierra, ya no madre y abuela, sino niña y bebé, serás lo más entrañablemente querido y valorado por mí, pues todo en ti y desde siempre fue paciencia y amor, agua para mi sed, y alimento para mi hambre, y también memoria de evolución, y el lugar que ama por encima de todo a la luz – es decir, a la VERDAD- y siempre gira a su alrededor. Sí, socia amada, contigo descubro que por vez primera consiento en escucharte, en no estar tan sólo atento a mis morbosos diálogos internos de rumiante, en ese comerme el coco para ver cómo, una vez más, logro idear tan sólo la manera de ganar el pan con el sudor de mi frente en un valle de lágrimas. Y es tu miedo por mí y de mí que me hace despertar a la esperanza, a la potencia de mi imaginación, de mi poder creador para construir contigo un mundo digno de los dos.
En cuanto a cómo poder garantizar a nivel colectivo la seguridad máxima, creo que sería posible si las instituciones que deberían garantizar la seguridad, véase, eliminar causas de miedo a nuestra integridad, fueran regidas por un Consejo Supremo de Seguridad elegido por los Sabios del pueblo entre los que más sean capaces de diagnosticar el nivel de toxicidad y de valía en los que podrían y deberían gestionar la administración de un país. Ese Consejo Supremo de Seguridad no podría ser integrado por militares ni por políticos, ni por ideólogos, ni por seguidores incondicionales de dogmas religiosos, sino por filósofos sabios y desinteresados y por investigadores y descubridores del funcionamiento humano, por especialistas del alma y del comportamiento humano. Para garantizar la integridad de la Nación, de las Naciones, se necesita tener un solo atributo fuera de toda sospecha: INTEGRIDAD, vale decir, ÉTICA en acción.
Ese Consejo Supremo de Seguridad, ante todo, garantizaría que la educación de los ciudadanos gire alrededor del auto-conocimiento y de la tolerancia y encantamiento ante lo diferente del otro, del hermano, así nos enseñaría a conocer nuestras debilidades y proteger al otro de ellas, con objeto de diluirlas en nuestras fortalezas y talentos.
También dirigiría el Ejército para hacer de éste el máximo exponente de los profesionales de la Paz. Es decir, no sólo ir de modo decisivo e imparable hacia el desarme sino, además y sobre todo, ser maestro en detectar todo caos, vale decir saber detectar y diagnosticar la voluntad de poder, la compulsión de control sobre las conciencias ajenas y erradicarlos en tiempo real y sin violencia, con argumentos objetivos, con un simple diagnóstico de la toxicidad de esas conductas.
El Consejo Superior de Seguridad, enseñaría igualmente a amar obedecer al orden, siempre que ese orden sea el de la naturaleza feliz e inocente del ser humano y no la institucionalización de las relaciones de poder de los más desaprensivos sobre los más cándidos.
También regiría los poderes de defensa interior como la policía y los servicios de Inteligencia, para hacer de ellos los máximos ángeles custodios del orden biológico de mis integrantes.
Y, naturalmente, también regiría toda la Sanidad pública (incluyendo la Seguridad Social) para hacer de la prevención y de la apertura de la medicina a todo lo que atañe al conocimiento milenario o pionero del funcionamiento del cuerpo humano, una ciencia multidisciplinar que sepa velar por la salud integral, garantizándola.
Y, en fin, velaría para que el derecho a tener un techo sea poco menos que sagrado, imposible de ser objeto de especulación para desaprensivos, ni de chantaje para hipotecar la vida entera reducida a rembolsar un crédito cada vez más ciego, cínico y abusivo. Suena a utopía, pero no, no lo es. Es sólo ética. ¿Me ayudarás, socia, a ponerlo en términos más, digamos, terrenales?

– La Tierra: Sí, puede que suene a utopía, pero hablando de sonar, escucha, que si de asuntos terrenales se trata, ¡aquí está la experta! 🙂
Esas instituciones de las que hablas y ese Consejo Supremo de Seguridad podrán ser una realidad en unos cuantos años, pocos, si se empieza a sembrar en la buena dirección. Medidas que creo realistas y aplicables desde ya, y que someto a tu estudio, serían:
1.- Antes de nada, fomentar institucionalmente medidas para que la población se conozca a sí misma individual y colectivamente. Y esto debe hacerse en primer lugar en los programas de educación infantil y juvenil. En los jardines de infancia, las escuelas, los colegios e institutos. Con una defensa de la infancia desde las instituciones, y no sólo del maltrato físico, sino también del maltrato psicológico. Es decir, habría que abogar por la seguridad emocional de la infancia.
Si cada individuo se conoce a sí mismo, y si cada individuo tiene un conocimiento profundo de ti (Pueblo, ser humano de ayer y de hoy) y de mí (Tierra, hogar y memoria colectiva de ti), y además tiene toda la seguridad emocional necesaria, serás capaz de saber qué políticas son las adecuadas para tu crecimiento y qué líderes necesitas.
2.- Promover políticas y sistemas de Defensa y Sanidad acordes al siglo XXI y al tercer milenio: bien dimensionados, gestionados y financiados.
Respecto a los sistemas de Defensa, inculcar desde la escuela la defensa como una misión de paz y de entendimiento, de acercamiento. Y recalcarlo más en las academias militares: La guerra es, siempre, un fracaso, y casi siempre, evitable.
Respecto a la Sanidad, apostar por una Sanidad biófila, volcada en el amor por la verdad, promoviendo una conjunción de lo mejor de las distintas medicinas orientales y occidentales, ancestrales y ultramodernas, enfocada no en luchar contra la enfermedad sino en prevenirla.
3.- Promover una defensa especial en la seguridad de los sabios y de los líderes excepcionales. La seguridad no sólo física, sino también mínimamente económica. Y esto con la creación de becas, premios y reconocimientos para los mejores. De nuevo, desde la más temprana edad.
Creo, querido socio, que, como no podía ser de otro modo, las cosas empiezan siempre desde el principio… Y por eso, mi propuesta de arrancar sembrando en las nuevas generaciones, y reeducando a las presentes, pues así se construye futuro, ¿no crees?

– El Pueblo: ¡Ya lo creo que sí, mi niña! Y todo ello es seguro y alcanzable si queremos. Y lo queremos.”

Extracto de “¡Sí, me indigno! ¿Y ahora, qué?“, de Preciada Azancot y Antonio Gálvez, editorial Tulga3000 Editores

Preciada Azancot, 8 de enero de 2016

¿Por qué la masonería tiene tanto arraigo y por qué lo seguirá teniendo muchos años más?

Por M:.M:. Antonio Gálvez

Motivación y masonería: Mi testimonio personal

A continuación reproduzco mi lectura a nuestro grupo “Golden Choir” sobre Motivación y Masonería.

Queridos HH, mi charla de hoy va a ser testimonial y, simplemente, trataré de intentar aportar un punto personal, y espero que nuevo, sobre la masonería como forma de vida, como filosofía de vida: Yendo de lo particular -mi caso y mi aproximación- a lo general, es decir, aplicando el método inductivo, intentaré demostraros por qué la masonería sigue viva tras tantos años y por qué seguirá viva durante muchos años más.

Soy masón desde hace muy poquito tiempo, apenas cuatro años, y poco os puedo aportar sobre lo que significa ser masón o sobre la influencia de la masonería en la historia. Ahora bien, llevo desde el año 2002, desde hace ya casi trece años, estudiando en profundidad el comportamiento del ser humano, estudiando las diversas ramas de la psicología y de la filosofía para intentar entender al ser humano: ¿Cómo somos? ¿Por qué estamos como estamos? ¿De qué forma llegar a ser todo lo que podemos ser? Y, en definitiva, ¿Para qué estamos en este Mundo?

Con mi background de ingeniero industrial especializado en electrónica y automática, he realizado estos últimos trece años un trabajo exhaustivo y metódico de las diversas corrientes de pensamiento y filosofías de vida. Y, entre otras cosas, he estado estudiando las diversas teorías sobre la motivación humana.

Y de aquí el título de mi charla: ¿Por qué la masonería tiene tanto arraigo y por qué lo seguirá teniendo muchos años más? Motivación y masonería.

Quiero brindaros el paralelismo que he encontrado entre la teoría de motivación del ser humano más avanzada que existe hoy en día y mi acercamiento a la masonería, que podríamos generalizar diciendo que es el acercamiento a la masonería de cualquier persona de buen corazón, sin intereses espurios. Extrapolando, pretendo llegar a la conclusión de que las personas se acercan a la masonería movidas por las mismas necesidades vitales que se han demostrado como las motivaciones innatas del ser humano y, por ende, el acercamiento a la masonería es naturalmente innato entre personas de buen corazón.

Echemos una mirada a las teorías sobre las motivaciones humanas:

Las motivaciones humanas, entendidas como las necesidades humanas que una vez cubiertas satisfacen al ser humano, han sido motivo de estudio durante milenios, yo diría que desde que el hombre ha tenido conciencia de sí mismo.

Desde el siglo IV A.C. hasta nuestros días, el estudio de las mismas no ha evolucionado demasiado, sino que se ha ido desarrollado, poco a poco, pasito a pasito, bajo el mismo prisma que nos brindaron los presocráticos primero, luego Sócrates y finalmente Platón y Aristóteles.

Nos encontramos aún en plena época aristotélica, con un modelo de referencia donde se entiende al ser humano bajo las cuatro dimensiones que postularon los griegos antiguos: aire, agua, tierra y fuego que, aplicadas al ser humano vinieron a significar espíritu, alma, mente y cuerpo.

Las teorías sobre motivación más conocidas y aplicadas a la fecha (la pirámide de Maslow, o jerarquía de las necesidades humanas, Herzberg’s two-factor theory, ERG theory (ERG significando Existence, Relatedness and Growth), Self-determination theory, Intrinsic motivation and the 16 basic desires theory y las más reciente  Temporal Motivation Theory) parten de varios supuestos:

  1. El ser humano es de una tal complejidad que se requiere un enfoque reduccionista para poder proponer una teoría aceptable sobre las motivaciones humanas. De aquí se deduce el segundo supuesto:
  2. No puede existir una teoría universal sobre las motivaciones humanas, así que hagamos una teoría que sirva para una época, para una civilización, incluso para un rango de edad determinado, o distinguiendo por sexos.
  3. Las motivaciones humanas dependen del grado de educación, apertura de miras del sujeto y tipo de entorno.
  4. Es necesario construir una teoría que explique el comportamiento actual, presente y real del ser humano, sin preguntarse los por qués de ese comportamiento ni si éste es el más adecuado a la naturaleza humana.

Por todo ello, las teorías en boga hasta la fecha, no ven al ser humano como un todo, no tienen una aproximación holística al mismo, sino que compartimentan las distintas habilidades, capacidades y anhelos del ser humano en función de a qué quieren aportar luz: Así, existen teorías muy enfocadas al trabajo y al mundo profesional, y teorías que intentan aportar luz sobre la salud psíquica de las personas. Otras, intentan explicar comportamientos sociológicos determinados.

Ahora bien, esto ha cambiado radicalmente. Lo más evolucionado, lo más innovador, sí tiene una aproximación holística al ser humano: Y se llama Teoría Omega del MAT. Esta teoría es parte del MAT (Metamodelo de Análisis Transformacional), ciencia del ser humano creada por la Doctora Preciada Azancot. Yo he tenido la enorme suerte de haber sido formado al MAT por su propia creadora, ser humano extraordinario, con un crecimiento sin parangón, incansable investigadora, descubridora y creadora, mujer de excepción en todos los roles de su vida.

La Teoría Omega del MAT, aporta nueva luz sobre las motivaciones humanas, partiendo de nuevos descubrimientos sobre la naturaleza humana: la innata y universal ingeniería emocional y sensorial del ser humano.

La Teoría Omega del MAT muestra que las necesidades UNIVERSALES innatas del ser humano son seis, jerárquicamente escalonadas, ya que cada una es la base de la siguiente. Estas son:

1.- Necesidad de seguridad.

2.- Necesidad de desarrollo.

3.- Necesidad de justicia.

4.- Necesidad de estatus (dignidad).

5.- Necesidad de pertenencia.

6.- Necesidad de plenitud.

Veamos estas motivaciones una a una para entenderlas tal y como define la Teoría Omega (reproducido literalmente del libro “El esplendor de lo humano“, de la propia creadora del MAT, Doctora Preciada Azancot):

Teoría Omega del MAT - Preciada Azancot

Teoría Omega del MAT – Preciada Azancot

Las motivaciones universales innatas humanas son, en este orden preciso:

SEGURIDAD: Además de desear cubrir sus necesidades básicas de supervivencia: techo, alimentos, vestidos, salud, etc., el ser humano necesita seguridad con respecto a sí mismo y a su entorno social: el que no le cuestionen su derecho a existir y a ser diferente. El conocimiento de sí mismo en profundidad, el conocimiento de los factores diferenciales de los demás, le permiten acceder al más alto grado de seguridad, pues, al tiempo que potencian su nivel de confianza, le permiten seleccionar a los mejores y defenderse de los más tóxicos. La construcción de la sociedad sobre estos cimientos evita la irrupción del miedo auténtico así como su posterior desviación en reivindicaciones corporativistas que, al tiempo que traban el desarrollo, no eliminan las causas reales del malestar. En esa fase se tomarán todas las medidas necesarias para que el individuo no se deje invadir ni invada la intimidad de los demás.

Donde existe seguridad real –al ser elegido por lo que de verdad somos y al rodearnos de personas seguras y diagnosticadas-, ya puede haber despliegue de los potenciales en acción, y eso es desarrollo.

DESARROLLO: Además de disponer de medios logísticos, materiales y humanos para desarrollar su actividad, se trata aquí de conocer plenamente las potencialidades creadoras propias y ajenas. El ser humano necesita entonces ubicar sus zonas vocacionales de excelencia y descubrir las ajenas. Este conocimiento se debe hacer efectivo a través de un sistema de comunicación que localice, incentive, extraiga y proteja la capacidad creadora personal y grupal. La construcción de esa segunda fase tiende a erradicar las causas reales de tristeza auténtica, pues todo lo que hubiera podido florecer y se secó, o todo lo que hubiera podido saberse y se ignoró, constituye una pérdida objetiva.

¿Qué nos puede faltar ahora y que esté más alta que la habilidad entrenada a no dejar perder nada vivo o valioso, ni en los demás ni en nosotros? La motivación natural ahora está en saber cómo alzar el techo de lo posible cotidiano, demostrado y actuado, de manera a crecer todo lo que se pueda, sin atentar contra los derechos de nadie, en equidad. Y esto es justicia.

JUSTICIA: Además de la necesidad universal de respuestas que ratifiquen su derecho a la libertad, y a la igualdad de oportunidades y de trato, el ser humano necesita concretizarlas en su vida diaria. La justicia, para ser plena, debe pasar de ser un derecho individual a convertirse en un hacer colectivo que se llama cultura. Cultura que descubre y actualiza la identidad colectiva a través de un sistema de valores y de normas que se distingan por su adecuación a la personalidad grupal, por su equidad, y por la jerarquización acertada de dichos valores y normas. De esta manera se evita la irrupción de una justa rabia  en el ente colectivo y se asienta el liderazgo sobre el talento y la vocación reales de cada integrante.

Como ya reina la cultura que muestra, guía y fundamenta la medida de lo posible a través de los valores que nos hemos marcado, y estando dicha cultura encarnada en la conducta de los dirigentes como punto de referencia para todos los integrantes de la organización, la motivación ahora puede ser conquistar las señas de identidad del ser profundo de cada cual, único y diferente. Y eso, que dignifica y va más allá del talento y de la vocación circunstanciales, porque encuentra y aplaude la unicidad irrepetible de cada uno, se llama estatus.

ESTATUS: Además del natural derecho al reconocimiento colectivo e individual que tiene el ser humano por sus méritos excepcionales, éste tiene una aspiración fundamental: no sólo la de no ser penalizado con envidias si se destaca de la medianía, sino de ser premiado por ello, tanto por la consecución de la admiración de quienes lo rodean, como por recompensas intrínsecas de orden simbólico y material que le confieran el estatus real que se merece. El estatus auténtico debe recaer sobre aquellos individuos de excepción que ejemplifiquen la medida de lo posible humano, y que por su superioridad anímica, intelectual, espiritual o creadora, ofrezcan a su entorno obras de calidad trascendente al servicio del desarrollo de la vida y de la verdad. Esta motivación tiene como finalidad instaurar el orgullo auténtico personal y colectivo así como penalizar la envidia, la descalificación y la idolatrización o culto de la personalidad, es decir conquistar la diferencia entre un ente colectivo con vocación de mediocridad y una gran organización.

Y cuando cada cual sabe y reconoce quién es, en la más genuina autenticidad, y se dispone a superarse a sí mismo inacabablemente, es el momento de plantearse el anhelo de la entrega confiada a lo mejor de sí y de los auténticos seres humanos del entorno. Y esto se llama pertenencia.

FASE 5: PERTENENCIA: Además de  la necesidad de ser plenamente aceptado, el ser humano necesita sentirse solidario, insustituible, y la vez prescindible. Necesita sentirse solidario con un grupo con quien se sabe compartir una unidad de destino, de finalidades complejas y elegidas. Esta quinta necesidad tiene como finalidad suscitar, merecer y conservar el amor auténtico,  el que nace de las señas de identidad más secretas, más profundas, más universales e íntimas, y que los seres humanos comparten entre sí. De esta forma se logra construir un espacio seguro, donde cada uno puede recuperar y conservar facultades que creía perdidas, es decir, un espacio donde ser en plenitud y elegir entregarse.

Y es ahora, cuando ya se nos ha permitido bucear en la más absoluta y amorosa seguridad, hasta las raíces mismas de nuestra memoria, recuperando así todo lo que creíamos perdido para siempre y que se nos devuelve multiplicado porque hemos sabido ser compasivos y amar mejor de lo que nos han amado, accedemos a indagar, reconciliados con nosotros mismos y con los demás, el para qué de nuestra existencia sobre la tierra, con el firme propósito de realizarnos por entero. Y esto se llama plenitud.

PLENITUD: Esta motivación se sustenta sobre las cinco anteriores, todas vitalmente necesarias, todas secuenciales en este orden muy preciso, en el cual cada emoción se convierte en la finalidad de la emoción anterior y en la base de la emoción posterior, logrando así producirse un crecimiento exponencial en vez de una suma aritmética. Se trata aquí de institucionalizar, como derecho y deber más sagrado del ser humano, la búsqueda y la conquista, en un continuo proceso de crecimiento interior, de la plenitud de la talla humana. A través del descubrimiento de la espiritualidad profunda de la estructura humana, y de los usurpadores de trascendencia que son los arquetipos colectivos tanto domésticos como religiosos, el ser humano accede a una verdadera liberación y a la alegría de la certeza de quitarse pesos muertos de encima al descubrir la auténtica finalidad de la creación: la de realizar su vocación de felicidad, en paz. Cuando se satisface esta necesidad, la consecuencia es el acceso a la alegría auténtica, la de la certeza de estar construyendo un orden natural y accesible a todo ser humano que se lo proponga íntimamente. Y lograr así más verdad y autenticidad.

Cuando funcionamos bien, cuando cubrimos estas necesidades en ese orden, podremos:

  1. Tener un funcionamiento integral y armónico.
  2. Mantener activadas y actualizadas todas nuestras posibilidades mentales.
  3. Disponer de energía, vitalidad, salud y valores ecuánimes.
  4. Crecer real y armoniosamente, establemente, en un continuo de creación y de transformación civilizadora.
  5. Ser felices, sabios y plenos, siendo así un regalo para nuestro entorno y un disfrute para nosotros mismos.

Y no sólo se queda aquí, sino que según la teoría Omega del MAT, una vez cubiertas las seis necesidades innatas del ser humano, el propio anhelo del ser humano por acceder a una mayor sabiduría, le abre un mundo infinito de posibilidades de crecimiento. Siguiendo el mismo orden y jerarquía, una vez cubierta la sexta necesidad (plenitud), se accede a:

1.- Más seguridad, apuntando hacia la armonía.

2.- Más desarrollo, apuntando a la claridad.

3.- Más justicia, apuntando a la corporalidad.

4.- Más estatus y dignidad, apuntando a la metamorfosis.

5.- Más pertenencia, apuntando al alma[1].

6.- Más plenitud, apuntando al espíritu[2].

Al formar parte del MAT y basarse en sus descubrimientos fundamentales, la Teoría Omega es universal y objetiva. Universal porque no depende de épocas ni de civilizaciones ni de ubicaciones geográficas. Objetiva porque cualquier persona con la adecuada formación, llegará a las mismas conclusiones.

Y ahora, ¿cuál ha sido mi aproximación a la masonería?

Pues primero de todo, desde el respeto hacia ella y desde la seguridad que se respira. Desde el primer momento me he sentido seguro, rodeado de personas con buenas intenciones. Dentro no existen las amenazas a la integridad personal ni grupal.

Cuando eres aprendiz, no participas, callas y escuchas y aprendes. SEGURIDAD y RESPETO.

En segundo lugar, desde la racionalidad y la inteligencia: El que la masonería se instrumente en símbolos y en rituales, no debe engañarnos sobre su finalidad misma, que no es otra que aprender todos los días y enseñar a los demás. El desarrollo personal en ser cada día mejor persona y mejor compañero está presente, con el único objetivo de encontrar más claridad. DESARROLLO e INTELIGENCIA.

En tercer lugar en mi acercamiento a la masonería, me he visto atraído porque la masonería comparte los mismos valores que yo. Cuando se comparten valores comunes se crea cultura y se lucha contra las injusticias y las manipulaciones, que no dejan de ser antivalores.

Los valores que yo he percibido son:

FIABILIDAD

HONESTIDAD

VALENTÍA

CABALLEROSIDAD

SOLIDARIDAD

OPTIMISMO

CULTURA Y JUSTICIA

En cuarto lugar, el masón admira, con orgullo auténtico a sus ancestros, empezando por el Rey Salomón y por el arquitecto de su Templo, Hiram Abif. Admirar lo que nos supera es el fundamento del estatus, entendiendo el estatus como hemos visto antes, nuestra capacidad de crecer y de crear cosas. CRECIMIENTO, ESTATUS, ORGULLO.

En quinto lugar, el pilar fundamental de la masonería; la fraternidad, el amor hacia el prójimo, el crear un lugar seguro donde cada cual pueda ser lo que nació para ser.

PERTENENCIA y AMOR.

Y en sexto y último lugar, las ganas de encontrar verdades, cada vez más elevadas, cada vez más certeras, en el camino de crecimiento como masón.

PLENITUD y ALEGRÍA.

Así pues, el paralelismo es enorme. Toda persona que se acerque a la masonería con buenas intenciones, limpio de corazón y sin intenciones espurias, se ve motivado de la misma manera y cubriendo las mismas necesidades que, según  hemos visto, son las necesidades innatas del ser humano.

Así que, ahora sí, puedo decir, larga vida a la masonería!!!

Antonio Gálvez, Maestro Masón, Máster MAT, Coach MAT y Mentor MAT

-o-o-o-o-o-o-

[1] Entendida “alma” en el MAT como “Anhelo de la entrega”.

[2] Entendido “espíritu” en el MAT como “Acceso a más verdad”.

Ciudadanos se plantea abstenerse si hay mayoría suficiente para gobernar

Al hilo del artículo: “Ciudadanos se plantea abstenerse si hay mayoría suficiente para gobernar“, aparecido en http://politica.elpais.com/

Albert Rivera durante el acto de cierre de campaña. / LUIS SEVILLANO. Fuente: El País

Albert Rivera durante el acto de cierre de campaña. / LUIS SEVILLANO. Fuente: El País

¡Vale, una posición al menos NO ANTIPATRIÓTICA!

Ya, a partir del Lunes 21 de Diciembre, estará en las manos de Rivera el dejar de ser Yuppie y niño bonito y el aceptar o no, un Pacto de LEGISLATURA -lo cual le da un Estatus de SOCIO-Constructor de la España de Luz-, como también estará en manos de Rajoy dejar de ser tan sólo un excelente y extraordinario Gestor, para dejarse ayudar -y no sólo por Ciudadanos a quién le falta, no uno, sino tres hervores- para, en EQUIPO con las mejores y más auténticas voluntades, convertirse TAMBIÉN en un auténtico GOBERNANTE.

Nunca, desde que un Auténtico ESTADISTA PRECLARO: S.M. Don Juan Calos I y un auténtico Gobernante: El Duque Adolfo Suarez, pensaron en España, y sólo en ella, este gran país necesito más -y necesitará aún más- de Dirigentes Integrales.

España merece la pena de que todos, unidos, lo intentemos. Y que desde la posición que cada Justo elija, cada cual aporte su granito de arena a esta maravillosa construcción.

Pues es tiempo de HUMANISMO Y DE DEMOCARIA DIRECTA en el sentido SOCRÁTICO de la palabra “Democracia” -es decir de auténticos ciudadanos inteligentes, independientes, solitarios y libres- y no de remplazar dos burocráticos partidos por cuatro de misma naturaleza. Con el agravante de que el cuarto está secuestrado y representado por sus propios enemigos. Sobre todo en un contexto tan oscuro y tenebrosos como el que nos espera a nivel mundial durante los próximos dos años.

¡No perdamos lo esencial -el escenario internacional de los próximos dos años- de vista!

Preciada Azancot, 18 de diciembre de 2015