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COMPETITIVIDAD ES NEGACIÓN DEL SER

Cita de María Montessori

Cita de María Montessori

Educar para competir, es menospreciar el talento y la vocación de cada ser humano y hacerlo políticamente correcto con ideologías fabricadas para hacer funcionar el Mundo al revés de su orden interior verdadero. Amar el poder es dimitir ante la POTENCIA individual y colectiva.

Además, como esto va en contra de las Leyes que rigen al ser humano -y que sólo el MAT descubre-, el esfuerzo para invertir las jerarquías verdaderas del ser humano, cuestan trabajo, esfuerzos y desgracias. Todos ellos, evitables y estériles.

Es mucho más fácil y rentable optar por el orden verdadero que nos rige a todos. Os he escrito siete libros (la Saga emocional MAT) para convertir competitividad y amor al poder por potencia solidaria e inagotable fuente de Plenitud. ¡Y funciona!

Preciada Azancot, 13 de Septiembre de 2016

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EL ESPLENDOR DE LO HUMANO, entrega 23: HISTORIA EMOCIONAL DEL NIÑO

El desarrollo emocional del lactante, del infante y del niño requiere, simplemente, contar con respuestas auténticas a sus necesidades físicas y emocionales. Esas necesidades son bastante más exigentes de lo que sería necesario si no fuéramos todos mamíferos, siendo la condición de mamífero la más alta y preciada de nuestra condición terrenal.

Todos nacemos, ya lo vimos, con una personalidad que es el producto de la emoción dominante de nuestra madre durante nuestra gestación. Esa personalidad, máscara que oculta el ser, tiene tres anomalías estructurales y emocionales que nos van a condicionar en nuestra relación con el entorno, haciéndonos peticionarios de tres tipos de atenciones y de cuidados que son los resultantes de nuestras tres anomalías. Veamos:

Todos nacemos con una estructura y su emoción correspondiente así como su sentido, dominantes. Seremos más orgullosos o amorosos o alegres, o seguros o sensatos o vitalistas que el promedio, porque esa estructura fue la que ejercitamos de manera dominante durante nuestra vida intrauterina. Esa facultad que nos caracteriza la llamaremos nuestra competencia. Como ya vimos en el primer capítulo, cada estructura tiene múltiples habilidades y dos funciones, una básica y otra trascendente, y para nosotros, para cada uno de nosotros, será fácil y placentero desplegar constantemente el abanico de las habilidades y virtudes correspondientes a nuestra estructura, emoción y sentido dominantes. Son cosas que se nos dan airosamente. También es cierto que cuando nos dañan por allí tenemos menos defensas y nos podemos romper por esa aparente fortaleza. Porque al vernos atacados o desatendidos, y, para colmo, recuestionados en nuestra emoción dominante, nos sentimos como privados del piso sobre el cual caminamos con tanta soltura. Sentimos entonces que se nos cuestiona el “derecho a existir y a ser diferentes” y valiosos por nuestra diferencia. Así evidenciamos que nuestra competencia es también nuestro talón de Aquiles, nuestro punto débil. En el MAT definimos la competencia como “ destreza innata que se desarrollará durante toda la vida para obtener aceptación y estatus social. La competencia nos convierte en especialistas convencidos de tener una misión en la vida, alrededor de esa pauta recurrente que termina por conformar un patrón de conducta y una visión narcisista de la vida.” Según nuestras investigaciones, la competencia moviliza el 20% de la energía útil innata. La competencia condiciona nuestra corporalidad y la salud de nuestro cuerpo.

Todos nacemos, también, con una estructura compensatoria fuerte que nos hace superiores y más geniales que lo normal. Ese será nuestro talento. En el MAT definimos el talento como “capacidad innata que sustenta la expresión de la base y fundamento de del ser integral, única y sorprendente en sus expresiones, que bordea la genialidad y que moviliza la capacidad de innovación y de crecimiento del sujeto.” Según nuestras investigaciones, el talento moviliza el 40% de la energía innata de la persona y sostiene y gestiona la competencia. Por nuestro talento podemos sorprendernos y sorprender al mundo. Es nuestro punto fuerte, porque es el que, genialmente, hemos localizado y entrenado como contrapunto que sostiene toda nuestra estructura y compensa la inflación posible de nuestra competencia. En momentos difíciles y casi concentracionarios, es la emoción y la estructura y el sentido que nos van a permitir resistir a todos los embates de la vida, y surgir, como ave fénix, de las peores pruebas. Es la dimensión nuestra por la que nos negamos a ser parte del tropel, la que da testimonio tranquilo y sereno de la grandeza del ser humano. Si hay alguna genialidad inicial por la que podríamos destacar y transformar al mundo es por el talento que se ha de manifestar. Por el talento no vamos a tener necesidades vitales de ser apoyados ni reconocidos pero sí notaremos que cuando no estamos conectados a él nos sentimos vacíos y sin rumbo en la vida, como si hubiéramos perdido nuestra autenticidad. Somos falsos y percibimos la falsedad del mundo y de nuestra vida cuando ésta no reposa sobre nuestro talento. Es la sal de nuestra vida. El talento condiciona nuestra vida anímica.

Nuestra tercera peculiaridad condiciona nuestra vida espiritual y tiene una jerarquía aún más alta en nuestra personal escala de valores. Es la estructura, la emoción y el sentido que viene secuencialmente tras nuestra competencia “obligada” y que representa la liberación de la presión materna en nuestra vida intrauterina, la rabia para nuestro niño del ejemplo que pusimos. Es volver a nuestra libertad de ser nosotros mismos y de caminar en nuestro orden universal secuencial, que es el estadio mínimo que nuestro orden estructural tiene para cualquier mamífero. Y también para cualquier elemento de la creación que tenga más de dos dimensiones. Es nuestra vocación, que no nuestra “misión” que surge justamente del narcisismo de nuestra competencia cuando está invertida y mal enfocada. Definimos la vocación en el MAT como “La excelencia exclusiva de cada persona, que le confiere su plenitud y su potencia máxima y cuyas expresiones están marcadas por la entrega, el compromiso, el impacto solidario y entusiasta sobre los demás, y que movilizan su capacidad de autorrealización”. El MAT muestra que la vocación moviliza el 80% de la energía útil innata de la persona. La gestión del talento antecede obligatoriamente a la de la vocación que representa la cúspide de la autorrealización cuando se es persona.
La vocación nos muestra nuestra peculiar idea de Dios y se gesta en el útero de nuestra madre desde el primer día de vida, y se desestabiliza a partir del primer mes de gestación, en cuanto se forma el cordón umbilical. Entonces, el contacto con el Centro, fuente de todo lo posible en cualquier tiempo y lugar, nos conecta, no sólo a nuestro limitado orden sextidimensional, sino al orden de las dimensiones que nosotros, los humanos, no poseemos en esta tierra. El Centro nos relaciona con el ORDEN PERFECTO de toda la evolución posible de todas nuestras dimensiones y potencialidades, y, también y sobre todo, nos relaciona con lo que jamás vamos a tener y que nos ama y nos ampara. Es lo que conservamos, en todo nuestro ser, de lo que percibimos siendo un ser de un día fecundado y que se nos va desdibujando durante nuestra gestación por los problemas que ya mencionamos. El Centro se va haciendo como una luz intermitente, cada vez más tenue, confusa e inalcanzable, a medida en que nos vamos transformando en personas alejadas de lo que somos para ser: seres humanos. En algunos momentos accedemos al contacto con el Centro, entonces vivimos en la gloria y el esplendor, en momentos el ser de nuestra madre ocupa el Centro, y entonces vivimos una visión idolátrica, simbiótica y amputada de nuestra finalidad. A veces, como reacción de defensa, colocamos a nuestro propio ser en el Centro y caemos en el ridículo de creernos Dios, y, como tenemos conciencia de nuestra banalidad y de nuestra vulnerabilidad, creernos uno de los dioses, resultado de la fragmentación y atomización del Centro. De esta visión fragmentada nace el concepto de Arquetipos y divinidades, de la fragmentación de esos arquetipos nace el concepto de mitos, de la fragmentación de éstos nace el concepto de héroes, y de la fragmentación de estos últimos nace el concepto de persona, que luego, fragmentado, origina el concepto de gente.

Según nuestras hipótesis, perdemos el contacto con nuestro Centro antes del quinto mes de gestación. Inmediatamente después se empiezan a deteriorar los ejes como consecuencia, luego ya perdemos, en la fase final del embarazo, la secuencia. Y sólo nos quedamos como personas con tres dimensiones conflictivas y tres sanas. Lo dramático de este cuento es que vamos a dar toda nuestra energía a esas tres dimensiones conflictivas, olvidándonos de las sanas. Lo positivo de este proceso, universal e inevitable por ahora, es que todos necesitamos, al menos así lo creemos desde nuestra talla de personas, recuperar en justicia lo mínimo necesario para ser persona antes de convertirnos en seres humanos. Y lo mínimo necesario es que no se nos ate a las necesidades de otro por nuestro talón de Aquiles. Y lo mínimo necesario es que se nos permita acceder a la libertad básica de nuestra secuencia innata para ir a nuestro aire.

Desde el útero, recordamos que es por la emoción que representa la liberación del aprisionamiento compensatorio de la emoción inflada de nuestra madre que sentimos que volvíamos a ser nosotros mismos. Y, como cada día era más conflictivo acceder al contacto con el Centro y a la subordinación libertadora a éste, no es de extrañar que hayamos dado a esa emoción, a esa estructura y a ese sentido un valor religioso y, tan altamente espiritual, que llegó a confundirse para cada uno de nosotros, con el rostro del mismísimo Dios. Cuando colocamos a esa emoción, a esa estructura y a ese sentido en el Centro, ocupando el lugar del Centro al cual todas las demás estructuras y emociones deben conservar el mismo lugar y valía subordinándose a éste, ocurren cosas terribles como el fanatismo, la idolatría, el narcisismo idolátrico que sólo confunde a los seres humanos y causan la separación y el enfrentamiento de la comunidad de los hombres, en luchas a muerte fratricidas. Mientras no pongamos esa vocación en el Centro, corremos sólo el riesgo de estar en la TORRE DE BABEL. Para el Legislador dios será amor, para el Reactivador dios será alegría, para el Promotor dios será seguridad, para el Fortificador dios será entendimiento, para el Constructor dios será justicia y para el Revelador dios será creación. Y todo quedará en cuestiones de opiniones. Por ello, nuestra vocación rige nuestra espiritualidad personal, como persona. Creemos que dios es nuestra estructura vocacional y que sólo ella nos puede abrir a él. Por un lado es cierto, ya que nos abre la secuencia, que es, parte conocida, del orden nuestro natural. Por otro lado esa fijación abusiva nos hace fanáticos y rígidos aunque, cuando está normalizada y reenfocada, nos hace auténticamente trascendentes. Lo mejor sería conservar la relatividad y tomarnos esa vocación con sentido del humor.
De todas formas, cuando recibimos agresiones a esa zona, nuestra vocación, la sentimos como que no tenemos derecho a existir. Perdemos la brújula de nuestra finalidad y, con ella, el sentido de la vida, de nuestra vida.

¿Qué nos queda al nacer? Ciertamente no el Centro, ni los ejes, ni siquiera la secuencia. Nuestra mismísima personalidad nos hipoteca la secuencia. En efecto:
Él Reactivador pasará de su competencia, el amor, a su talento, el miedo, (dando un salto sobre la alegría) para acceder a su vocación, dando un paso atrás en la secuencia, para luego mirar, con pasmo, el miedo, y perder así su visión de conjunto. Por supuesto, puesto así no le dará ninguna importancia especial a sus tres estructuras y emociones sanas, y qué decir de sus sentidos: el Sintetizador-tristeza-oído, el Vitalizador-rabia-olfato, el Transformador-orgullo-gusto. Irá hacia sí mismo a salto de mata y así se perderá, quedando por entero a merced de sus padres, cuidadores, maestros, organizaciones, sociedad, etc.

Si cayera en manos de seres humanos integrales que funcionan en secuencia, en ejes y al servicio de la conexión con su Centro, toda esperanza podría conservarse. Sus cuidadores entenderían que sus necesidades exacerbadas de competencia, talento y vocación obedecen a traumas uterinos debidos a su condición de mamífero. Dichos cuidadores darían atención a esos tres puntos de dolor y, una vez cicatrizadas las heridas, harían ver que lo más lindo del niño son sus tres partes incontaminadas. Las seis partes tendrían entonces las mismas importancias y valores y el niño podría recuperar sus ejes y su Centro. Y convertirse en ser humano integral.

El Promotor descalifica las mismas estructuras sanas que las del Reactivador, y que también son las suyas, y pide ávidamente nutrición para su Orientador-alegría-sexo, su competencia, para su Protector-amor-vista, su talento (con lo cual da un paso atrás en la secuencia) y para su Rector-miedo-tacto (dos pasos adelante), su vocación.

El Fortificador pide nutrición urgente para su Rector-miedo-tacto, su competencia, para su Vitalizador-rabia-olfato, su talento (con lo cual salta dos pasos adelante) y para su Sintetizador-tristeza-oído, su vocación (un paso atrás). Y descalifica su Transformador-orgullo-gusto, su Protector-amor-vista y su Orientador-alegría-sexo, que representan la normalidad.

El Constructor, que es el niño de nuestro ejemplo, pide nutrición para su Sintetizador-tristeza-oído, su competencia, para su Transformador-orgullo-gusto, su talento (salto de dos adelante), y para su Vitalizador-rabia-olfato, su vocación (un paso atrás). Y descalifica su Protector-amor-vista, su Orientador-alegría-sexo y su Rector-miedo-tacto, que son normales.

El Revelador clamará a gritos por su Vitalizador-rabia-olfato, su competencia, por su Sintetizador-tristeza-oído, su talento (un paso atrás), y por su Transformador-orgullo-gusto, su vocación (dos pasos adelante). Descalificará las mismas partes normales que comparte con el Constructor.

El Legislador exigirá atención especial para su Transformador-orgullo-gusto, su competencia, para su Orientador-alegría-sexo, su talento (dos pasos adelante), y para su Protector-amor-vista, su vocación (un paso atrás). Y descalificará su Rector-miedo-tacto, su Sintetizador-tristeza-oído y su Vitalizador-rabia-olfato, que tiene normales.

Vemos por lo tanto que un bebé, cuando viene al mundo, no es una tabula rasa, no es ni perfecto ni virgen, sino que es un pequeño mamífero que tuvo que lidiar con su condición de mamífero y salir lo más entero y perfectible posible. Va a tener necesidades especiales debidas a su personalidad, a su perfil innato de funcionamiento, resultado de su condición de mamífero. Aquí no hay culpas ni responsabilidades posibles que reclamar a la madre. Toda situación requiere de una emoción, y cada gestación trae consigo su escenario emocional y estructural. Es evidente que si la madre, además de su estado circunstancial, que va a condicionar su emoción dominante, funciona mal, esta anomalía va a contribuir a dañar aún más el feto. Sobre todo si se coloca repetidas veces en una de las tres fórmulas letales de los ejes. Esas fórmulas letales van a originar malformaciones y hasta, si son endémicas, muerte del feto. Pero esos son los casos excepcionales que, aquí, no nos ocupan.
Vamos ahora a ver cómo ayudar al lactante y al infante de hasta tres años de edad, y cómo dañarlo hasta conseguir que, además de su prisión personal debida a sus tres disfunciones, caiga en su cárcel tipológica y funcione al revés de su patrón de liberación. ¿Cómo hacer de un cachorro humano el reo de la muerte en vida, pues eso es una tipología en el MAT?

Empecemos por lo más fácil: ¿CÓMO AYUDAR AL INFANTE?: Como primerísimo paso, percibir sus tres dimensiones sanas y alegrarse por ello. Incentivarlas constantemente, aún y sobre todo si recuestionan nuestra propia manera de funcionar como padres. No insistiremos pesadamente sobre qué estructuras, emociones y sentidos estimular y acariciar constantemente pues remitimos al lector al párrafo anterior para cada tipología y al capítulo de las emociones sanas. Una emoción sana, una habilidad innata fruto de un buen funcionamiento emocional y un sentido sano, no necesitan sino orgullo, amor y alegría para ser valorados por el infante. Él vendrá con la tendencia a no darles demasiada importancia, y a nosotros como padres nos corresponderá hacerle tomar conciencia de lo grande que es por ser perfecto. Nada más.

Pero el bebé y el infante, en mayor grado, si no nos ocupamos bien del bebé, llega enfermo cuando nace: le duelen tres estructuras, tres emociones y tres sentidos. Y cada uno de ellos tiene un tratamiento especial. En efecto, si por venir aún más dañado que lo previsible nuestro bebé viene con algún órgano enfermo, todos entenderemos que es urgente buscar tratamientos para que el bebé se sane. No así si viene con tres enfermedades que le van a hipotecar el cuerpo, el alma y el espíritu. No por maldad, pues la inmensa mayoría de los padres desean que su bebé esté sano y feliz, sino por desconocimiento. El MAT trae su granito de arena para que ese desconocimiento retroceda y abra paso a la sabiduría y a la felicidad del niño y de sus padres. Muchos padres se sienten orgullosos de traer a su bebé al mundo y de educarlo y atenderlo para hacer de él un ser humano de provecho. Ahora van a saber cómo sentirse orgullosos y cuándo sentirse avergonzados (cuando no sólo no lo ayudan sino que lo dañan).

El tratamiento de la competencia: Lo esencial aquí, como respuesta de tristeza y de amor, pues ese es el eje del Maestro, es decir, del educador, es percibir que tenemos allí un punto enfermo, el más enfermo de nuestro bebé: él cree férreamente que su mayor facultad es la de expresar como nadie esa estructura, esa emoción y ese sentido, y que lo van a amar por ello. Así tuvo que crecer y desarrollarse durante toda su experiencia uterina. Así que es lo que mayormente va a expresar en su socialización con los padres. Y eso, les hace gracia en vez de recuestionarse, despierta su orgullo en vez de alarmarlos y aman al bebé por ello en vez de apiadarse de él. Empezamos mal, muy mal. Entonces el bebé recibe confirmación incondicional a su creencia sobre su misión en el mundo. Y ya tenemos a un esclavo simbiotizado que necesita ser aprobado por donde más le duele y ser valorado por lo que menos fuerte y liberado tiene. Por otra parte, la madre que las más veces está aún en su emoción dominante, va a ver que su bebé “hace uno con ella” y la libera, porque responderá, no con la misma emoción dominante de la madre, lo que sería prueba de normalidad, sino con la emoción secuencial ¡QUE LIBERA Y ALIVIA A LA MADRE! Entonces la madre, no sólo no se recuestionará, sino que sentirá que le cayó del cielo un ángel que la reequilibra. Y usará al niño en vez de curarlo.

¿Cómo sería la curación? Pues, cada vez que el niño se sitúe en la emoción secuencial a la dominante o a la ex dominante de la madre, ésta debe sentir MIEDO por el niño y volver dos pasos atrás en su propia secuencia, es decir al amor en el caso de nuestro bebé, incentivar el amor sano del bebé, pasar con él a la alegría también sana, Y HACER QUE ÉL SOLITO PASE AL MIEDO, incentivarlo, acompañarlo, Y QUE ÉL SOLITO PASE A LA TRISTEZA, y respetarlo durante todo el tiempo que esté en ella, acompañándolo SIN ESCALAR al ponerse aún más triste que él. Quedándose en un segundo lugar, ocupada en atender al niño enfermo. A la vez, le permitirá desplegar todas las potencialidades del Sintetizador, él solito, acompañándolo, pero sin grandes alborozos, con normalidad y darle este preciso mensaje gestual y subliminal: “yo soy responsable de haberte llevado a esto y estoy contigo, INCONDICIONALMENTE, mientras lo necesites siempre te acompañaré. Pero no creas en ningún momento que yo necesito esa enfermedad tuya, ni, mucho menos, que te quiero más por ella.” Eso es todo; una y mil veces hasta que el bebé tenga el tiempo de enderezar, solito pero con ayuda total, su propia visión de sí mismo y del mundo. Y, por supuesto, si la madre debe hacer eso, todos los demás que se acerquen al niño lo deberán hacer también, para no darle mensajes contradictorios. Pues se trata de la más grave de las enfermedades del bebé. Esperamos haber sido claros: ¡no se trata, en ningún momento, de descalificar ni de combatir la competencia del bebé, porque, si no, caería en el autismo! Se trata de sanar una zona enferma y convertirla en la sexta parte, valiosísima, del bebé. Si tomamos el ejemplo de una dolencia orgánica, por ejemplo, el sistema linfático enfermo como podría ser nuestro caso, no se trata de envenenar más al niño, tirándolo a la basura cada vez que le duela o que se hinche o que le salga un ganglio, sino de curarlo. Si el niño está enfermo hay que cuidarlo, no abandonarlo ni rechazarlo cada vez que tenga una crisis. Si no, además de haberlo enfermado, lo estaremos machacando y lo estaremos destrozando, y caerá en el autismo, encerrándose para siempre fuera de este mundo absurdo, cruel e incomprensible, que lo daña cada vez que sufre.

El tratamiento del talento: aquí el tratamiento es más fácil. Cuando asoma la genialidad del niño, aplaudirla igual de fuerte que cuando asoman sus partes sanas. Aquí tenemos a un pequeño genio que nos da lecciones a todos. Y hay que tener la humildad y la admiración normales ante cualquier genio. Y cuando algo asoma de verdaderamente genial, aplaudirlo a romper, pero luego pasar a la normalidad. No a la descalificación ni al rechazo; hemos dicho, después del aplauso, pasar a la normalidad. El mensaje preciso, gestual y verbal, que hay que dar al niño es: “eres un genio y te amamos, no te consideramos anormal ni diferente, mereces más y mejor admiración y amor por ello y te lo damos todos, con humildad, con normalidad”. O sea, que ni se aparte al bebé como siendo un loco y un anormal porque todos los genios son así de locos, ni se le transforme en un mono de circo a exhibir ante los amigos y conocidos. ¡Normalidad! Ya lo hemos dicho, todos nacemos para ser genios en las seis dimensiones. Y hay que empezar por alguna, ¿no?
Con un tratamiento así el bebé ya cree que puede ser él mismo, ser genial y ser normal y amado. Con lo cual su alma estará deshipotecada y libre y podrá amar confiadamente.

El tratamiento de la vocación: aquí el tratamiento es aún más fácil, pero más sutil. Con la vocación se expresará el grito máximo, el Do de pecho del espíritu del niño. Será sobrecogedor. Y maravilloso. Aquí la respuesta sana y normal es, no sólo orgullo, no sólo amor, sino alegría pura. Alegría, no exaltación ni, menos aún, inflación mesiánica. No, no tenéis allí a Dios encarnado que bajó a la tierra a dar la buena nueva. No. Tenemos, todos, allí, la máxima expresión de la verdad humana, a un ser humano pleno que rebosa de alegría de la certeza. Es entonces justo y necesario inclinarse y acatar, no arrodillarse ante el milagro. Eso sería fatal para el bebé, que se sentiría un ser fuera del mundo de los humanos. Al revés. Es lo plenamente humano. Lo único que hay que hacer con presteza es ayudar diligentemente al niño a fortalecer y dominar con maestría su eje correspondiente, en el caso de nuestro niño, el eje rabia-alegría. Y será fácil YA QUE LA ALEGRÍA SERÁ LA RESPUESTA JUSTA A SU RABIA. Cuando no se dé este caso preciso, o sea cuando el bebé no sea Constructor, DESPUES DE LA ALEGRÍA PASAR A LA EMOCIÓN COMPLEMENTARIA DEL EJE, y entrenarlo una y otra vez como si de un atleta olímpico se tratara.

Y, para terminar, no olvidar lo esencial: dar incansables caricias y alientos y permisos a lo que de sano y valioso trae innatamente el bebé. Hasta convencerlo, no olvidando nada del tratamiento a las enfermedades antedichas, de que lo más bonito, sano, perfecto que tiene son las tres dimensiones innatas que trae. Entonces tendremos al genio vocacional de las seis dimensiones en secuencia y en ejes que todos nacimos para ser.

Ahora bien, nada de todo esto tiene sentido si no se pone todo al servicio del Centro. Y el Centro DEBE ESTAR VACÍO, ya lo sabemos. No debemos permitir al bebé que ponga su vocación ni ninguna de sus dimensiones en el Centro. A un bebé tratado así no se le ocurriría jamás hacerlo, por lo demás. Es el narcisismo de sus padres y educadores lo que lo obligaría a ponerlo allí para luchar contra otra cosa que ellos han puesto allí, las más veces la propia emoción dominante tipológica del más despiadado y dominante y narcisista y demoníaco de sus progenitores. O si se obliga al bebé a poner al dios sextidimensional de cualquiera de las religiones. Eso hará a un bebé ateo.

¿CÓMO DAÑAR AL INFANTE? No vamos a tratar aquí de cómo se puede matar al infante. Para ello remitiremos al lector a una obra posterior sobre los diez tipos de psicópatas, en especial al Magnetizador que es el asesino psíquico de guantes blancos. Esta obra no tratará de psicopatías sino, a lo más, de psicotizaciones, o más exactamente, de caldo de cultivo de las psicosis, que en esta obra, no trataremos tampoco. Pues aquí sólo se trata del ESPLENDOR DE LO HUMANO, y de cómo volver a él si nos hemos alejado.
El sometimiento de la competencia: Para afincar al bebé en su creencia de origen intrauterino en que se le acepta y se le da un lugar en el mundo por su dimensión dominante innata, basta celebrar y amar esa dimensión y dejar patente al infante de que se le distingue por ella. Es en ese error en el que caen la inmensa mayoría de los padres y de los familiares cercanos del bebé.
Para agravar ese estado basta con que, cuando asomen las tres dimensiones sanas del bebé, no se les haga ningún caso especial y se las trate como siendo lo banal en ese bebé.
Para someter al bebé y darle “misiones” especiales que lo conviertan en el ente nutricio de sus cuidadores, basta con que cuando asome el talento o la vocación del bebé se los descalifique, y se solicite en su lugar la emoción dominante.
Para afincarlo en su “personalidad”, es necesario exhibir al bebé ante los demás solicitando su dimensión dominante y, cuando ésta se hace presente, premiar al bebé. Así afincará su imagen viciada de sí mismo y su creencia de que conseguirá sobrevivir por su dimensión dominante. Entonces el bebé se SOCIALIZARÁ y caerá en el convencimiento de que el mundo es cruel y cínico y que “hay que” tener puesta la máscara de turno para lograr sobrevivir en esa jungla. Ya tendremos a un Reactivador amoroso, a un Promotor alegre, a un Fortificador respetuoso, a un Constructor sensato, a un Revelador vitalista y a un Legislador orgulloso.
A partir de ese momento, el cuerpo del bebé o del infante se resentirá y enfermará. Se le dará un antibiótico, por ejemplo, en vez de reparación del crimen.
El sometimiento del talento: necesita más maldad y premeditación en los cuidadores. En efecto, es necesario que, cuando asome el talento y se muestre la genialidad, el bebé encuentre hostilidad, envidia y escalada (“yo lo hago mejor que tú”) en los padres o cuidadores. Si encuentra una respuesta adecuada y otra hostil en sus diferentes progenitores, elegirá la mejor respuesta, salvo si el progenitor que le da la buena respuesta se deja “machacar” por el que le da la mala. En este último caso, el infante caerá en un sentimiento de culpa y ocultará su signo distintivo frente al progenitor abusivo. El infante desarrollará la creencia en que su talento pone en riesgo a su progenitor bueno y que ese talento es peligroso.
Para agravar la desconfianza del niño en su talento, es necesario tratarle de “loco” cuando esté ejerciéndolo. Tratarle de loco y rechazarlo por ello.
Entonces el infante decidirá renunciar a su talento para que lo dejen en paz y lo acepten en su núcleo familiar. Sentirá una legítima rabia contra esa injusticia de su medio y luchará desesperadamente por conseguir aceptación y valoración por lo que “él sabe que es bueno y superior”. Esa lucha de liberación será entonces tratada como una rebeldía intolerable y será aplastada. Entonces el infante decidirá conservar esa rabia por dos motivos:
1º) Para recordar dónde está su tesoro al que le obligan a renunciar, y, cuando se sienta a salvo de las persecuciones, tener una pista para encontrarlo, desenterrarlo y recuperarlo. Eso es lo bueno. Lo malo es que para poder convencerse de que su progenitor responsable del desaguisado es “bueno” y no malo, y que por lo tanto no se merece su rabia, el bebé o el infante hace pasar ese sentimiento de rechazo y de rabia auténtica a su inconsciente. Sentirá rabia en vez de su talento y ya no sabrá porqué. Esta decisión de origen consciente pasará a su sistema neuroendocrino reflejo y se generará la rabia espontáneamente e inexplicablemente para él. No será consciente del “switch” talento-rabia contra el responsable de su decisión de renunciar a ello, y el infante la sentirá como rabia inexplicable.
2º) Para odiarse a sí mismo y al talento en vez de sentir rabia contra los padres. En esta segunda fase la oposición y el rechazo se han interiorizado y el bebé sentirá: “soy malo-estoy loco”, y se tendrá rabia cuando le surja la tentación de mostrarse o de mostrar su genialidad. De allí es muy fácil pasar al tercer paso, que cerrará la trampa:
3º) Cuando el bebé vea afuera esa dimensión, sentirá rabia hostil hacia ella. Así será coherente con sus dos decisiones anteriores y ya cortará el hilo de tensión que lo puede someter a la tentación de reconsiderar sus conclusiones sobre el mundo y sobre sí mismo. Así se convertirá en un prisionero amargado y envidioso de los que no hicieron la misma elección que él. Será un enemigo de su propio talento, tanto en sí como en los demás. De más está decir que si, una vez adulto, tiene un bebé de su misma tipología luchará con saña y hostilidad contra la genialidad de su hijo. Y si, además, está resentido, luchará contra todo tipo de genialidad, cualquiera que sea ese talento.
A partir de entonces su alma estará en exilio, y él se convertirá, no sólo en un habitante y víctima de la jungla que lo obligó a exacerbar el dolor de su competencia, sino en un carcelero hostil y rabioso del mundo de los pigmeos, de los que luchan contra toda genialidad y se empeñan en cortar toda cabeza que asome por encima de la medianía.
El sometimiento de la vocación: es el mayor daño que se le pueda hacer a un ser humano. Es el asesinato de su espíritu.
Cuando el feto está en el útero materno y se le oculta la presencia estelar de su Centro (un mes de gestación), el “choc” es tan tremendo que tras el odio puro que se siente ante “el Dios estafador”, muchos fetos toman la decisión de morir. Si la vida no es lo que debe ser, su existencia ya no tiene sentido. Los que decidimos continuar y seguir adelante lo hacemos primero y principalmente por una razón: volver a encontrar ese Centro, esa gloria y ese esplendor puros que hemos percibido, que sabemos que existe y que nos proponemos reencontrar por encima de todas las cosas. Y la primera reacción es de culpa, de inadecuación: eso tan maravilloso no puede ser malo. Somos nosotros los que hemos hecho algo terrible para que Eso maravilloso nos abandone. El concepto de “culpa originaria” nace de esa experiencia y de esa vivencia que, todos, tuvimos.
Luego pasamos a la luz intermitente tripartita: cuando estamos en nuestros ejes y en nuestra secuencia, y sentimos que toda esa maravilla nace del Centro y tiene como finalidad el Centro, todo parece maravilloso. Cuando sentimos las emociones “buenas” y centradas de nuestra madre, ya todo es bueno, pero estamos en una posición más subordinada, somos el receptor de… cosas buenas. A lo sumo, podremos acceder a una relación yo-tú con un Centro que recibimos como superior al nuestro. Cuando sentimos las emociones “malas” de nuestra madre y estamos obligados a contraer una personalidad para sobrevivir, sentimos ese Centro como un dios caprichoso, brutal, arbitrario, que, sin razón alguna de causa a efecto, se torna terrible y amenaza nuestra vida, aplastando nuestra integridad y nuestra libertad. Pero allí el feto aprende que “haciendo cosas”, como colocarse en su estructura dominante compensatoria, fortaleciendo su talento y extasiándose con su vocación, logra quedar más o menos bien. Logra un todo bastante coherente y cierta integridad.
Las cuatro experiencias quedan grabadas en su cuerpo, en su mente, en todo su ser. Y condicionan su visión de Dios que, como Juno, tendrá cuatro rostros. Cuando el feto se convierte en un bebé autónomo puede, si los padres se comportan como lo indicamos anteriormente, ser ayudado y reestabilizado por los padres.

Pero al nacer ya tiene decidido que Dios es algo mejor pero de la naturaleza de su propia dimensión vocacional. Para el bebé, el sentir y expresar esa dimensión es una cuestión de vida o muerte. Entonces ¿con qué se suele encontrar? Pues con dos cosas. Una externa y terrible, y otra interna y abrumadora.
Si la reacción de los padres es la de prohibir la vocación, y eso es muy corriente por repetición y perpetuación de ESA CADENA MALDITA QUE PERPÉTUAMOS en la exaltación de nuestra competencia, la envidia y hostilidad de nuestro talento y la prohibición de la vocación, y que nosotros, los mamíferos humanos, nos transmitimos de padres a hijos y de generación en generación, hasta convertirla en cultura universal, adquirimos una TIPOLOGÍA DE PERSONALIDAD, es decir, una prisión vitalicia que encierra nuestro ser.
En efecto, si ya se exaltó nuestra competencia y se combatió nuestro talento, somos pasto de la tercera y más sangrienta acometida contra nuestro ser: la prohibición de nuestra vocación. Y eso es muy fácil de lograr en un bebé ya dañado por dos veces. Recordemos que el bebé ya viene desorientado al mundo, sin relación ni contacto con su Centro originario, sin acceso a sus ejes y con su secuencia bloqueada por la obligatoriedad de efectuar marchas atrás y saltos adelante para mantener el 80% de su energía innata plana. Es decir que, visto de una manera gráfica, el bebé ya viene con su estructura desplegada y abierta, como la ilustramos en la página 122, y no integrada como la mostramos en la misma página.
Para el bebé, Dios es su vocación, y cada vez que accede a ella en paz rinde culto a su dios y se regocija con su benevolencia. Se siente ser. Se siente pertenecer y pertenecerse. Se siente fluir y es feliz. Bueno, todo lo feliz que puede ser un mamífero. Se siente tan feliz como un cachorro de león, por ejemplo. Es un animalito más en este planeta tierra. Con la única diferencia de que tiene una dimensión más que le permitirá transformar su mundo para bien o para mal.
Si se encuentra con una oposición a su vocación. Si, cuando la manifiesta, se encuentra con que lo tiran fuera del mundo de los humanos ya sea por idolatría que lo lanza hacia el cielo y lo obliga a confundirse con un dios, una y otra vez hasta obtener de él que sea un narcisista. O si se le excluye del mundo, aterrándolo porque se lo deja solo “por malo”. O si se ve aplastado y aterrado y vencido por el dios personal de sus progenitores, que tiene un real poder de vida o muerte sobre él, el bebé caerá en dos convicciones:
1º) Dios, en verdad, es el dios malo que recuerda tan bien en todas las células de su cuerpo. Sólo que ahora es peor: antes podía “hacer cosas” para recuperar un equilibrio amputado, es cierto, pero parecido a cierta integridad. Ahora no. El dios de su vocación es más débil que los demás dioses y está vencido. Es más, lo castiga abandonándolo a merced de adoradores de otros dioses, que se ceban sobre él.
2º) Pero Dios es necesario porque su espíritu así lo grita, eso en primer lugar. Él recuerda su Centro, y esa evidencia no puede ser recuestionada. Su alegría, su Orientador y su sexo dependen de ello. Entonces como no existen los dioses “buenos”, y que sólo los malos le demuestran existir, se someterá a su propio dios malo que le prometió la vivencia de su vocación y se identificó con ella pero que en la realidad le demuestra que Dios existe sí, y que precisamente admite la expresión de esa dimensión, para él vocacional, en todos menos en él. De esa creencia nacen los arquetipos colectivos. Es decir los dioses del Olimpo.
Y eso es tan así, que sus progenitores le evidencian una y otra vez que ellos también están sometidos a sus dioses arquetípicos, que prohíben para los seres humanos, la vocación.
Para llegar a tan aberrante visión del mundo espiritual fue necesaria la intervención viciada del Transformador, que busca el porqué de las cosas y sólo puede vivir en la coherencia. El Transformador descubre cosas importantes para que todo tenga un sentido coherente. Y, un infante normal tardará tres años en resignarse a esa visión carcelaria del mundo. Luchará con tesón durante tres años, en el mejor de los casos. No vamos a mencionar casos límites en toxicidad. Durante cuatro años más intentará recuperar su integridad de mamífero original. Luego olvidará, y se instalará cómodamente en su cárcel, y se hará prosélito.
Esas dos convicciones del infante lo van a conducir a convertirse en un “adorador de”, sometido en cuerpo y alma a su dios arquetipal. Para ello, cambiará un 40% de la falsa rabia que reemplazaba su talento por más emoción de su competencia. Así se transformará en algo coherente que sigue una religión, la de su arquetipo particular. En cuanto a su vocación, seguirá con la coherencia absoluta de su esquema existencial y la cambiará por miedo fóbico. Ya no será necesario aterrorizarlo con ser excluido y morir de abandono y de exilio. Él mismo se encargará de exilarse del mundo y de la verdad espiritual sintiendo miedo fóbico en lugar de su vocación, y por la gente que actúa, auténticamente, esa vocación. Así se alejará de su espejismo imposible.

En el MAT llamamos TIPOLOGÍA DE PERSONALIDAD la inflación de la competencia ( que deja de ser competencia, pues pasa a convertirse en un 140%, como en el útero, del cual 100% corresponde a la emoción auténtica y el 40% corresponde a la vocación originaria convertida en esa falsa emoción que imita la competencia), la desconexión del talento (que es reemplazado en un 40% por falsa competencia y en un 60% por rabia falsa- envidia-) y la prohibición de la vocación (que es reemplazada por falso miedo fóbico). NUESTRAS ESTADÍSTICAS ARROJAN QUE, SOBRE 120.000 CASOS ANALIZADOS, EL 98% DE LAS PERSONAS ESTÁN EN SU TIPOLOGÍA y sólo el 2% está en su personalidad. No encontramos ninguna que no esté en ninguno de los dos estados. No encontramos ni a un sólo ser humano integral.
En el próximo capítulo mostraremos cómo es cada tipología, y también sus fases de evolución, que lo alejan o lo acercan del recién nacido más intacto que fue. Mostraremos qué hacer para recuperar la integralidad del ser humano que nacimos para ser.

Por lo pronto concluiremos este capítulo mostrando que las tipologías son adoradores de dioses arquetipales de esta forma precisa:

– El Reactivador es un adorador de Orfeo.
– El Promotor es un adorador de Mercurio.
– El Fortificador es un adorador de Aquiles.
– El Constructor es un adorador de Sísifo.
– El Revelador es un adorador de Prometeo.
– El Legislador es un adorador de Atlas.

Eso en un 98%. Del 2% restante, cuando se conectan y recuperan su competencia, su talento y su vocación, acceden al Dios de su vocación y entonces:
– El Reactivador se identifica con Jesús.
– El Promotor se identifica con Alah.
– El Fortificador se identifica con el Dios de Buda.
– El Constructor se identifica con el Dios de Zoroastro.
– El Revelador se identifica con el Dios de Maní.
– El Legislador se identifica con el Dios de Moisés.

Aún así, ¿cómo evitar las guerras de religiones? Pues el espíritu del ser humano está en exilio, y, cuando se encuentra, es para encontrar a un Dios Padre hecho a su imagen y semejanza.

El Esplendor de lo Humano - Preciada Azancot
 
Extracto del libro “EL ESPLENDOR DE LO HUMANO”,  de Preciada Azancot
©Preciada Azancot

Curso MAT “Cuadruplique su potencia y sus resultados”

Con el arranque del año 2014, MAT-Cachet ofrecerá el Curso “Cuadruplique su potencia y sus resultados” en sus dos mercados naturales: Estados Unidos por una parte y España y Latinoamérica por otra.

Cuadruplique su potencia y sus resultados - 2013

El Curso “Cuadruplique su potencia y sus resultados” será dirigido por la propia Preciada Azancot, quien además impartirá gran parte de los módulos de manera excepcional y sólo durante este año 2014.

En Estados Unidos será de la mano de la Florida State Hispanic Chamber of Commerce (FSHCC), con quien MAT-Cachet tiene un acuerdo de colaboración firmado el pasado verano.

Impartido de manera on-line, a través de la potente herramienta Webex de Cisco, cualquier persona puede atenderlo con tal de tener un acceso a Internet.

Más allá de los cursos emocionales, más allá de los talleres de crecimiento personal al uso, más allá de los cursos sobre gestión del talento. Una nueva manera de entenderse a uno mismo y de entender a los demás, que transforma radicalmente a la persona, permitiéndola cuadruplicar su potencia y sus resultados tangibles.

Para información sobre el curso en Estados Unidos, por favor, haga click aquí.

Para información sobre el curso en España y Latinoamérica, por favor, haga click aquí.

Metodología de Investigación MAT

A continuación, reproduzco un documento con la metodología de Investigación que ha seguido la doctora Preciada Azancot en su descubrimiento del MAT -Metamodelo de Análisis Transformacional-, escrito por ella misma. Creo que tiene un gran interés para cualquier persona curiosa y con inquietudes intelectuales, dado su acercamiento al proceso de investigación desde una óptica totalmente innovadora y novedosa y, a la vez, totalmente orgánica y natural.

Resumen de mi metodología de investigación MAT

Preciada Azancot

 Sobre la base de un amor apasionado, casi excluyente e indesmayable -vocacional éste- por la VERDAD que siempre libera, alivia de pesos muertos y permite fluir en más libertad, se yergue, respetuosa, sobrecogida, la OBEDIENCIA al orden de lo que nos supera a todos y así nos apacigua al aceptar, gozosos, más y mejor acceso a la presencia de Finalidades infinitas que alimentan la alegría de la certeza de encontrar, siempre, más y mejor Verdad en el encantamiento por la diversidad.

Por ello, la ética de mi investigación se basa primero y ante todo en el terror y en el rechazo a tener una teoría o hipótesis de partida. Pues anularía y falsearía la veracidad y la pureza de la indagación. A lo sumo me permitiría tener una pregunta, si bien ésta fuese una pregunta existencial, es decir, un interrogante que, desde niña, me formulaba con pasmo y candor. Si esta pregunta busca alguna finalidad oculta al entendimiento del niño, mejor. En mi caso, desde los tres años de edad, me pasmaba visualizar de repente a los seres humanos como en dibujos animados, caminando por saltos sobre sus cabezas y pensando con los pies, y me preguntaba para qué harían esto ya que estábamos todos construidos para caminar cómodamente sobre los pies y pensar tranquilamente con la cabeza.

Esta obediencia y el horror por el ego condicionan y garantizan mi ÉTICA como investigadora. Lo primero en dicha ética consiste en mi sólido hábito de borrarme, privilegiando la seguridad del otro sobre la mía propia, así como el ansia de encontrar mis propios puntos débiles o tóxicos para no amenazar la integridad del entorno.

Este hábito obediente de buscar lo malo y lo tóxico en mí misma antes que en los demás son la fuente y garantía de afinar mi comprobada habilidad para el diagnóstico (propio y ajeno) como parte privilegiada de la SEGURIDAD. Igualmente, la seguridad me ha permitido trazar límites al propio campo de investigación personal y asegurar el respeto e integridad de los descubrimientos y obras ajenas que preceden al arranque de la investigación propia y la facilitan. En mi caso, sólo me interesaba responder a la pregunta que me inquietaba desde la infancia. Pero para eso, tuve que estudiar a fondo Derecho Internacional, ingeniería y psicología (ver Curriculum Vitae) antes de descubrir el MAT cuyo padre considero a Eric Berne(creador del Análisis Transaccional) y cuya madre a Karl Gustav Jung (creador del análisis junguiano -tb. llamado psicología analítica).

 En la historia de mi descubrimiento de las leyes que rigen el funcionamiento de la estructura septidimensional humana del MAT, puedo distinguir y diferenciar cinco etapas sucesivas:

* La 1ª etapa, de 1973 a 1978, constaba de la aplicación instintiva de un “deber hacer” cosas en mi trabajo como Directora de Procesos de Cambio Estratégico, como algo que a mí y sólo a mí me parecían evidentes y que además funcionaban siempre. Aunque yo no entendía por qué los demás no lo hacían también, ya que a más de evidentes, daban resultados impactantes y duraderos. Como todo creador, llevaba adentro mi descubrimiento y lo había hecho carne, sin conciencia todavía de haber descubierto nada particular. Esta fase, basada sobre el amor por la verdad y la obediencia escrupulosa a mi ética, con resultados objetivos y tangibles que impresionaban a todos los profesionales de mi sector, fue mi fase de SEGURIDAD.

Esta seguridad mía, además de sobre mi ética, que considero lo más importante, se asentaba sobre mi capacidad de producir resultados tangibles y objetivos, dentro de mi labor profesional. En efecto, desde 1976 había “inventado” una profesión que por esa época no existía ni en Europa ni en América Latina: Agente de Cambio en Planificación Estratégica Organizacional. Mi primer puesto como directora de proceso de cambio estratégico fue en un pequeño banco familiar que ocupaba la posición 27 en velocidad de crecimiento sobre un total de 31 bancos venezolanos. Al cabo de 18 meses de trabajo, y como resultado de mi labor, dicho banco ocupaba el primer lugar en velocidad de crecimiento del país y había transformado enteramente y punteramente su imagen. Se armó un revuelo en la Asociación Bancaria de Venezuela, me nombraron Presidenta de la Comisión Nacional de Marketing y Desarrollo, y todas las multinacionales de consultoría más prestigiosas me ofrecían puentes de oro con tal de ficharme. Como todos mis colegas consultores me preguntaban por mis “secretos” y yo no tenía conciencia de hacer nada especial, decidí estudiarme a mí-misma en vez de estudiar medicina como tenía previsto, ya que no había encontrado la respuesta a mi pregunta existencial. Con el mismo rigor con el que estudiaba lo ajeno, comencé a rellenar fichas de observación sobre qué hacía yo y cómo lo hacía.

* La 2ª etapa, de 1979 a 1982, constaba de la investigación de mi propia conducta frente a los demás y hacia mí misma. Descubrí primero que yo hablaba, intuitivamente, siete idiomas integrales en función del tipo de persona a la que me dirigía y que éstos permitían crear para los demás un espacio seguro donde podían, por vez primera en su vida, asumir su propio talento diferencial y acceder a la plenitud conquistando su verdadera vocación personal. Así me di cuenta de que había, en toda sociedad, siete tipos de personas. De allí los resultados que obtenía con ellos y, lo que era más importante: sus propias y definitivas transformaciones en lo mejor de sí-mismos.

Como también era pintora y retratista, descubrí rápidamente los rasgos diferenciales de cada una de las familias humanas (que luego llamé tipologías de personalidad), luego descubrí la estructura septidimensional humana, luego la ingeniería de funcionamiento emocional y sensorial tanto universal como en sus 37 patrones básicos tipológicos. Al fin descubrí dos mega-estructuras: la secuencia Omega y los tres ejes.

Al tiempo, estaba obteniendo los mismos asombrosos resultados que en mi primera intervención en el banco anterior, en una empresa de correduría de seguros -que controlaba 17 empresas- cuya planificación estratégica estaba a mi cargo y que situé en la primera posición nacional.

También me estaba preparando a dirigir la recuperación estratégica del banco más problemático y grande el país, pues estaba intervenido por el estado y en quiebra técnica. Además, había una verdadera guerra abierta entre el equipo del Presidente Interventor, la vieja guardia directiva y los políticos. Algo así como misión imposible.

Estábamos a comienzo de 1982 y ya había descubierto que, efectivamente, no sólo tenía una metodología muy personal, sino que había descubierto algo muy importante: la estructura universal humana de siete dimensiones (y no de cuatro, como se creía desde los Griegos antiguos) y su ingeniería emocional y sensorial en sus 37 patrones básicos y también universales. ¿Cómo reaccioné al constatarlo? ¡Con terror a estar equivocándome y con la férrea decisión de verificarlo en solitario mientras guardaba mis descubrimientos en secreto hasta estar segura de no encontrar una sola excepción a la adecuación de la aplicación de las leyes que había descubierto y cuya sistematización llamé MAT (Metamodelo de Análisis Transformacional)! Pues se trataba, por primera vez en la historia de la psicología y de la sociología, ¡de verdaderas leyes que rigen el funcionamiento ético, intelectual, cultural, creacional, anímico y espiritual del ser humano! Y ahora disponía de un laboratorio donde experimentarlo sobre más de 2.000 empleados. Al inicio de mi labor en ese banco, detecté 140 problemas endémicos, de los cuales 30 reputados insolubles y uno sólo que dependía exclusivamente del poder político en sus negociaciones con el Presidente. Al cabo de 19 meses de trabajo, los 140 problemas estaban solucionados y las guerras de Taifas fueron cambiadas por un clima de paz y de colaboración entusiasta entre todos los directivos y empleados del banco.

Así que mis descubrimientos funcionaban en la práctica, pero, ¿por qué funcionaban? Fui verificando la validez inmutable de todos esos descubrimientos sobre miles de casos. La técnica que empleé a partir de 1982 para verificar la idoneidad del MAT, fue la de dividir a los empleados de cada multinacional donde dirigía procesos de cambio, en grupos de la misma tipología. Comencé con un grupo de 2.000 en ese año.

Dichas 2.000 primeras muestras divididas en siete grupos, uno por familia tipológica, me permitió observar en cada tipología:

  • La adecuación de su ingeniería emocional (ecuación personal tipológica: emoción inflada, emoción desconectada y emoción prohibida).
  • Las dos creencias existenciales básicas de cada tipología.
  • Sus dramas existenciales.
  • Sus progresos en recuperar sus talentos y vocaciones en función de la aplicación del estilo de comunicación MAT y del estilo de liderazgo tipológico MAT.
  • Y los resultados objetivos y cuantificables que obtenían con el tratamiento.
  • Cada grupo tenía coachs y mentores elegidos entre los directivos de la misma tipología que el grupo de empleados.

Pude comprobar que eran verdaderas LEYES y que éstas se aplicaban no sólo a las personas sino a todas sus creaciones y manifestaciones. Y así creí que todo terminaba allí, lo cual no era poco. Esta segunda fase fue la de DESARROLLO de la investigación.

* La 3ª etapa, de 1982 a 1986, fue la época de la caída de tópicos:

  • Confrontación de mentiras y de tópicos.
  • Desvelamiento de manipulaciones políticas, ideológicas y culturales.
  • Descubrimiento de inversiones y acusaciones gratuitas e inversoras del Orden verdadero de lo humano a través de la negación selectiva del Derecho Natural.
  • Acceso a nuevos valores.
  • Sistematización del estilo de comunicación y de liderazgo MAT aptos para extraer, gestionar y transmitir una nueva cultura personal, organizacional y social, basadas, ya no sobre la gestión por competencias que implica la negación del talento diferencial de cada ser humano y de cada grupo u organización social (ya sea esta una familia, una empresa, un país o un continente) sino sobre la afirmación ética y pacífica, no sólo de dicho talento (lo que permitía desbloquear una productividad dignificante del 40% de las capacidades instaladas en vez del 20% como máximo esperable en nuestro planeta), sino del acceso en plenitud a la vocación diferencial y a la fácil utilización del 80% de las virtualidades instaladas y hasta entonces ocultas.

En otras palabras, ahora disponía de una meta-metodología y de instrumentos precisos, objetivos y transmisibles que hacían posible, a cualquier buen profesional, obtener los resultados que yo obtenía y seguía obteniendo en mis procesos de cambio empresariales.

A partir del año 1984 me trasladé a vivir a Madrid y comencé a estudiar la validez del MAT directamente con personajes de televisión, organizando muy determinantes grabaciones por video (que aún conservo y pueden ayudar mucho a reconocer y entender el universo de cada tipología MAT).

A la vez, aplicaba mis descubrimientos, a modo de tests y de tratamientos, a los 2.500 empleados y directivos de una multinacional donde dirigía un nuevo proceso de Cambio Estratégico en Madrid. Al cabo de menos de dos años, triplicamos la producción, la venta y los beneficios, sin contratar una sola persona más que al inicio del proceso, ni adquirir una sola máquina suplementaria. Los resultados se debían exclusivamente a la aplicación del MAT, con el mérito añadido de vencer el antagonismo de dos de las divisiones, que se habían negado a colaborar y no fueron forzadas a hacerlo por el Director General ni por el Presidente. También agrandé la muestra a familiares y amigos de los empleados tratados y seguí con mis investigaciones por televisión.

A la vez, creaba y experimentaba el “Método MAT de Planificación Estratégica en procesos de cambio empresariales”. A finales de 1986 ya disponía de más de 60.000 casos estudiados y entonces decidí escribir mis resultados y registrarlos en Propiedad Intelectual. Escribí cuatro libros básicos en menos de un año[1]. Esta tercera fase fue la que me permitió adaptar mi investigación a altas exigencias de JUSTICIA social e individual.

* La 4ª etapa, de 1987 a 2006, fue inesperada, aunque ahora es obvio que era evidente. Fui creciendo en el MAT y descubriendo procesos y más procesos secuenciales de crecimiento. Cada proceso, si bien era de dureza y dificultad creciente, traía un regalo inaudito: una Mega-estructura mucho más potente que la estructura básica y que la Mega-estructura anteriormente descubierta y además… nunca había sido descubierta ni conquistada, ni mucho menos descrita, explicada y trasmita por nadie anteriormente.

En esta etapa, creé y dirigí la ”Escuela MAT de Dirigentes“, de tradición socrática, impartiendo a profesionales y directivos (ver testimonios) un Master MAT de 14 meses de duración. El único lujo que me permití y sigo permitiéndome es el de elegir personas éticas y bondadosas para impartir mis enseñanzas.

En 1990 comencé a investigar a tiempo completo en el Hospital Universitario de la Princesa de Madrid, con la colaboración de los más importantes directores de servicio de allí, y descubrí los patrones de disfunciones emocionales que producían precisas enfermedades de alto riesgo, tales como el patrón del cardiópata, el del enfermo oncológico, el de las enfermedades pulmonares, el del neurópata y el de las principales enfermedades endocrinas y nutricionales. Cada patrón favorecía una de dichas enfermedades tan letales y su corrección y terapia MAT (administrados complementariamente con el tratamiento médico farmacológico tradicional) favorecía la curación de cada tipo de enfermo. Dichos resultados se presentaron oficialmente en un gran acto solemne organizado en Zaragoza por los laboratorios Pfizer en Mayo de 2010 y presidido por el Presidente del Colegio Oficial de Médicos y por el Decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Zaragoza.

En El Hospital Universitario de la Princesa, cada jefe de servicio, salvo el de endocrinología (que se negó a colaborar), había verificado dichos resultados sobre sus pacientes y validado mis investigaciones. Esta fue la cuarta fase: la del ESTATUS DIFERENCIAL del MAT.

* La 5ª etapa, que arrancó en el año 2007 y duró hasta Septiembre de 2013, sirvió para:

  • Colaborar oficialmente con el Centro Superior de Estudios Universitarios La Salle con la creación de la Metametodología de Innovación y de Creación que influencio la creación de su Parque de Innovación de Servicios para las Personas.
  • Seguir integrando y afianzando más Mega-estructuras nunca vislumbradas anteriormente.
  • Comprobar que todas las Mega-estructuras están presentes en cualquier mamífero humano y son de origen fetal.
  • Compartir mis descubrimientos con los seres humanos a través de la escritura y de la publicación de más libros (18 hoy en día, todos disponibles en Amazon en formato electrónico y papel).
  • Decidir jubilarme como investigadora en Octubre de 2013.

Esta 5ª fase es la de la PERTENENCIA del MAT a toda benevolencia de buena voluntad, esté donde esté.

A  partir de ahora será el inicio de la 6ª, última y más importante etapa de mi vida, la de la alegría de la PLENITUD, cerrando así mi ciclo vital en la alegría de ver el MAT en manos de los mejores y constatando como dichos mejores ayudan a su vez a construir, generosamente y pacíficamente, una sociedad más segura, más desarrollada, más justa, más crecida y creadora, más solidaria y más inocentemente feliz.

 Preciada Azancot.

27 de Noviembre de 2013.

 

A continuación se formula la metodología de Investigación MAT de manera académica:

Metodología de Investigación MAT

Base de la investigación:

La metodología de investigación MAT contiene componentes del método inductivo y del método deductivo.

El método inductivo, propio del proceso empírico, se basa en la observación y experimentación de la realidad a partir de la cual se obtiene una ley general, valida también para los casos no observados. Es un método que parte de lo particular a lo general.

Una vez hallados, a partir de la observación, una ley o un principio, el principio de inducción permite pasar de algunos a todos, debido a que entendemos la uniformidad de la naturaleza -nada en la naturaleza no ha podido no suceder- y su obediencia a las leyes.

Se basa en dos postulados:

  • El orden de la naturaleza es constante, lo que implica que sus leyes carecen de excepción.
  • El orden de la naturaleza es universal, es decir, todos sus fenómenos están regidos por leyes.

Por el contrario, el método deductivo, parte de lo general a lo particular. De la teoría a los datos. Se parte de un proceso analítico que construye una ley general a partir de la razón, de la cual se extraen conclusiones y estas se aplican a la realidad.

Dentro de los parámetros conocidos en la actualidad de investigación científica podría asemejarse al empirismo deductivo, desarrollado por Newton en sus investigaciones, y cuyos principales estadios serian:

  • La observación de la realidad.
  • Deducción matemáticamente.
  • Comprobación en la práctica.
  • Repetición del proceso.

El empirismo deductivo enuncia que mediante el análisis podemos pasar de las consecuencias a sus causas, de las cuales particulares a otras mas generales, mientras no se halle la causa general de los fenómenos investigados.

En la metodología de investigación MAT, no existe hipótesis de partida, por el contrario existe una pregunta existencial o “problema detectado”, que podría definirse como: Incoherencia del comportamiento humano para con su indispensable estructura emocional innata.

Metodología de Investigación MAT en seis etapas

1ª etapa. Seguridad:

  •  Estudio de las estructuras externas de funcionamiento que rigen el comportamiento social y organizacional humano.
    • Derecho Internacional
    • Ingeniería de organización y métodos.
  • Estudio de los procesos internos de funcionamiento del ser humano
    • Psicología Análisis Transaccional
    • Terapia junguiana, Gestalt, bioenergética.
    • Creación y desempeño de la profesión de Agente de Cambio en Planificación Estratégica Organizacional → Observación de Resultados juzgados “inauditos” por los mejores consultores del área de actividad de la creadora del MAT. Consecuencia y estatus importante conferido por ellos: consagración como “la UCI de la consultoría” en planificación estratégica.

2ª etapa. Desarrollo de la Investigación:

  • Estudio y observación introspectivo → Búsqueda de la causa del éxito. Qué se hizo y cómo se hizo.
    • Primer descubrimiento: dominio intuitivo de 7 idiomas completos en función del interlocutor.
    • 2º Descubrimiento: Rasgos físicos y emocionales diferenciales de los 7 tipos de familias detectadas.
    • 3er Descubrimiento: Estructura septidimensional humana universal.
    • 4º Descubrimiento: Ingeniería de funcionamiento emocional y sensorial de dicha estructura humana.
    • 5º Descubrimiento: ecuación tipológica de ingeniería de cada una de las siete tipologías universales de personalidad.
    • 5º Descubrimiento: Existencia de mega-estructuras, Secuencia Omega y Los tres ejes.
    • 6º Descubrimiento: Estos descubrimientos son aplicables no solo a la condición humana si no también a sus creaciones, por ejemplo empresas.
  • Comprobación práctica:
    • Efectos:
      • Comunicación precisa en función del tipo de persona.
      • Creación de un espacio seguro para el desarrollo y potenciación del talento y de la vocación diferenciales de cada individuo.
      • Eliminación de conflictos.
      • Posicionamiento de Key Talents en lugares estratégicos de la organización en función de su talento y vocación diferenciales.
      • Éxito empresarial y organizacional.
  • Observación y estudio de grupos  Verificación de los descubrimientos. ¿Por qué funcionan?
    • Modelo experimental:
      • 2.000 individuos.
      • División en 7 subgrupos.
      • Estudio ciego. Ningún individuo conoce su tipología, ni los descubrimientos.
      • Observación de cada tipología, y los patrones diferenciales de las mismas.
      • Coachs y mentores de la propia tipología que verifican los resultados anteriores encontrados y confirman su adecuación.
      • Medición del progreso de desarrollo.
    • Resultados:
      • Confirmación de la ecuación personal tipológica:  Emoción inflada, emoción desconectada y emoción prohibida
      • Descubrimiento de las dos creencias existencias tipológicas básicas en cada grupo.
      • Dramas existenciales tipológicos.
      • Constatación de universalidad, medible y transmisible de los descubrimientos.
      • Enunciado de las Leyes del Metamodelo de Análisis Transformacional.

3ª etapa. Justicia social e individual:

  • Creación de nueva cultura personal, organizacional y social MAT.
    • Confrontación de tópicos y de valores trasnochados y falsos.
    • Desvelamiento de manipulaciones políticas, ideológicas y culturales (y rechazo unánime de dichos valores).
    •  Formulación de cuales inversiones y acusaciones gratuitas e inversoras del Orden verdadero de lo humano a través de la negación selectiva del Derecho Natural se verifica en cada tipología.
    • Acceso a nuevos valores (de modo unánime y sin violencia alguna).
    • Sistematización del estilo de comunicación y de liderazgo MAT
      • Gestión de nueva cultura personal, organizacional y social, sobre la base del talento y la vocación diferencial, de la persona, organización o ente social sometido a estudio y transformación.
  • Comprobación practica →
    • Modelo experimental ampliado →
      • 2.500 individuos
      • Aplicación nueva cultura organizacional.
      • Resultado: Nuevo éxito empresarial y organizacional.
    • Repetición modelo experimental hasta los 60.000 individuos
    • Resultados:
      • Constatación sin error de las leyes enunciadas.
  • Registro de la propiedad intelectual y publicación de los primeros 4 tratados acerca del Metamodelo de Análisis Transformacional. Haga click aquí para ver los registros en propiedad intelectual.

4ª etapa. Estatus diferencial del MAT:

  •  Descubrimiento nuevas mega-estructuras.
  • Estudio y observación patrones emocionales en enfermedades de alto riesgo.
    • Hospital Universitario de la Princesa, Madrid.
    • Servicios de Cardiología, Oncología, Neurología, Endocrinología y Neumología.
    • Experimentado sobre 900 pacientes con diagnóstico clínico confirmado.
    • Resultados:
      • Descubrimiento patrones de disfunción emocional que actúan como factores de alto riesgo en cada tipo de enfermedad analizada.
      • Somatización de disfunción emocional →  Ecuación emocional = Formula letal
      • Descubrimiento interacción emocional con el sistema neuroendocrino →
        • Inflación o deflación del funcionamiento de determinados órganos
        • Causa de rasgos diferenciales tipológicos
      • Definición terapia MAT coadyuvante al tratamiento farmacológico.
      • Resultados validados por las jefaturas de servicio de Cardiología, Oncología, Neurología y Neumología del Hospital de La Princesa, Madrid.
    • Publicación: “Librarse de las enfermedades y de paso aterrizar en la sensatez”
    • Comunicación externa oficial (haga click aquí para ver la comunicación oficial)

5ª etapa. Pertenencia:

  •  Creación Metametodologia MAT de Innovación y de Creación.
  • Comprobación practica:
    • Influencia en la creación del Parque de Innovación de Servicios para las Personas, del Centro Superior de Estudios Universitarios La Salle de Madrid.
  • Publicación libro: “Metametodologia MAT de la Innovación y de la Creación”.
  • Comprobación practica →
    • Repetición modelo experimental hasta los 120.000 individuos
    • Resultados:
      • Constatación sin error de las leyes enunciadas.
      • Constatación que todas las mega-estructuras descubiertas están disponibles en todo ser humano.
  • Publicación obras completas, y reedición primeros textos.

6ª etapa. Plenitud:

  •  Redescubrimiento personal y estudio de profundización en todos los hallazgos encontrados, y de las creaciones e investigaciones que han suscitado. Preparación de tres libros que plasmen el recorrido completo de la investigación, crecimiento personal y formulaciones sobre el MAT, para legar a la posteridad.

[1] 1.- El MAT, ciencia del dirigente del siglo XXI. Fundamentos de la empresa: las siete tipologías de personalidad universales y sus siete idiomas en castellano. Registro de Propiedad Intelectual Nº 16/2003/4883. Posteriormente editado con ISNB ISBN: 8460909557.

2.- La dirección empresarial MAT: una nueva alternativa para organizar el liderazgo y el management. Registro de Propiedad Intelectual Nº004514. El 17/03/89. Nº 009372-122.

3.- El MAT aplicado a la planificación estratégica de las organizaciones. Registro de Propiedad Intelectual Nº 007454. El 12/12/89. Nº 015071-122.

4.- Sistema de formación gerencial MAT-Management. Registro de Propiedad Intelectual Nº 1995/28/5006. El 12/04/95. Nº M- 30808.

Estos tres últimos, posteriormente editados con los siguientes títulos e ISBNs:

“El esplendor de lo humano”, ISNB 9781484845264.

“El dirigente civilizador”, ISNB 9788494032974.

“El estratega pacificador”, ISNB 9788461118656.

Curso MAT “Hispanos Innovadores en USA”

AÑO 2013: HISPANOS TIENEN LA LLAVE DE LOS VALORES, MOTIVACIONES, BIO-HUMANISMO Y  NUEVO LIDERAZGO DEL SIGLO XXI, EN EL PAÍS MÁS INNOVADOR DEL PLANETA: USA

Curso impartido por la propia creadora del MAT, Doña Preciada Azancot, en formato online, de 45 horas de duración, repartidas en nueve meses consecutivos (5 horas consecutivas al mes), específicamente diseñado para la comunidad hispana en USA.

Pinche aquí o en la imagen inferior para ver el contenido del curso.

HIspanos

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Curso MAT online impartido por la propia Preciada Azancot

Curso MAT “Darte a luz en nueve meses

 Desde donde quieras, si cuentas con una conexión a Internet y cuentas con una Webcam, puedes asistir a este maravilloso curso impartido, en esta ocasión, directamente por la creadora del MAT, Preciada Azancot.

 

Curso MAT, dirigido por Preciada Azancot, creadora del MAT, de 45 horas. Inicio: sábado  25 de mayo de 2013.

Tras el gran éxito de la ultima edición, anunciamos un nuevo curso que arrancará el 25 de mayo de 2013 en formato online.

Darte a luz con el MAT dirigido por Preciada Azancot

Para ver el programa del curso, pincha aquí.

Objetivos del curso:
Conocerte a fondo.
– Detectar tus reales fortalezas.
– Conocer las grandes leyes que rigen el funcionamiento de tu personalidad.
– Atreverte a trazar objetivos ambiciosos y realistas.

En este curso, como alumno serás capaz de experimentar en propia carne tu transformación, conociéndote a ti mismo como nunca antes lo hicistes y recibiendo potentísimas herramientas que te permitirán afrontar tu vida desde el más realista de los optimismos: descubriendo, conociendo y poniendo en juego toda tu potencia instalada.

La Niña que hacía reír a Dios

La niña que hacia reir a Dios - Preciada Azancot - Portada

La niña que hacia reir a Dios – Preciada Azancot – Portada

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Coaching MAT: Desarrolla en tí la visión de lo que puedes ser

“La Niña que hacia reír a Dios”, es como decir la niña que revolucionó el mundo. Así es, porque esta niña pizpireta con la prerrogativa de recordar en todo momento el orden que rige a las personas hechas a imagen y semejanza de Dios y que Éste la concedió al venir aquí, a nuestro planeta, pone “patas arriba” dando la vuelta, literalmente, a las creencias y a las formas de funcionar que tenemos los terrícolas, los humanos de esta tierra.

Natalia, la niña protagonista de este cuento acompañada de su inseparable perrita Balkis, nos lleva de su mano en dónde, a través de un recorrido por distintas partes del mundo se va encontrando con personajes cuyas características individuales, como elementos que se nutren de valores del entorno cultural en que viven, adolecen de los mismos “trastornos” emocionales que los del país o colectivo al que pertenecen y que ella se…

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