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Las dos vertientes del Pueblo judío y su función en el mundo

El pueblo judío es sin duda uno de los más antiguos o tal vez el más antiguo si se piensa en su continuidad y actualidad histórica. Estamos en el año 5774 de la era judía y las dos vertientes del pueblo judío siguen pujantes y presentes en el planeta, afortunadamente. Hoy, 16 de Abril de 2015 estamos conmemorando el nefando aniversario de la Shoa, el Holocausto, donde 6.000.000 de vidas judías fueron martirizadas y aniquiladas por los Nazis, lo que representaba la mitad de la totalidad del pueblo judío.

El sueño de Jacob de Preciada Azancot

El sueño de Jacob, óleo de Preciada Azancot

Aquí, hoy, no quiero hacer un análisis histórico, ni siquiera un análisis sociológico sino un breve y esencial análisis MAT, es decir objetivo, universal, verificable y transmisible, o sea unas consideraciones científicas y globales sobre la esencia del pueblo judío y su función en este planeta. Un análisis que mostrará por qué el “¡Nunca más!” aniquilaciones y persecuciones ya no debería ser un grito judío sino universal y planetario, por el bien del planeta Tierra y del futuro de la Humanidad.

Desde siempre y hoy más que nunca, el Pueblo judío existe en sus dos vertientes complementarias e indisociables: Israel y la Diáspora judía. La Promesa de “tierra de leche y miel” está encarnada en su versión territorialista (tierra de leche) por Israel que ocupa parte –y sólo parte- del Israel bíblico y real de las doce tribus y en su vertiente humanista universalista (tierra de miel) por la Diáspora judía diseminada por el mundo entero.

Así como Israel evidencia el milagro de la producción y de la construcción de un desarrollo económico, social y tecnológico único en el mundo y que deja pasmado y admirado a cualquier observador imparcial, la Diáspora sigue produciendo los progresos mentales, humanistas y conceptuales más importantes del mundo. De la Diáspora salieron el monoteísmo con Moisés, la revelación de la psique con Freud, la revolución social igualitaria con Marx, la ciencia moderna con Einstein y hoy la revelación de las leyes que rigen el funcionamiento del ser humano con el MAT y conmigo (no es hora ni día de falsas modestias). Y de esa Diáspora siguen saliendo más premios Nobel que de ningún otro pueblo. Esto siempre convirtió -y hoy más que nunca es un hecho- al Pueblo judío en el más Civilizador, humanista y adelantado del planeta, ya sea en su versión objetiva y productiva, ya sea en su versión humanista, universalista y metafísica. Pues desde siempre, la religión judía estuvo presente en esas dos vertientes que encarnan el Talmud y la Cabalá, pero antes de ella en la voz de los Sacerdotes y de los Profetas, respectivamente.

El símbolo de lo Judío lo representa la estrella de David. El MAT descubre que esa estrella corresponde a una Megaestructura innata de origen fetal y de potencia muy avanzada que representa la integración del Yo Femenino y del Yo Masculino inherente y presente en todo ser humano. Aquí la represento:

Completitud del ser realizada - Preciada Azancot 2014

Completitud del ser realizada – ©Preciada Azancot

Contrariamente a lo que siempre se creyó (y que el Yin y el Yan representan), la dimensión femenina interior consta de la Seguridad, la Corporalidad y la Pertenencia (miedo, rabia y amor) y la dimensión masculina interior consta de la Mente, la Creación y el Espíritu (tristeza, orgullo y alegría). El MAT muestra en su descubrimiento de la Estrella Primigenia que la función de Plenitud de una auténtica Mujer (que no sólo hembra) consiste en proteger y conservar su dimensión femenina interior y conquistar y privilegiar su propia dimensión masculina interior. Y que un Hombre verdadero (no sólo macho) ha de mantener y proteger su dimensión masculina y privilegiar y conquistar su propia dimensión femenina. Este ideal siempre estuvo presente en el Pueblo Judío y tan sólo en él. Por eso también es el Pueblo más evolucionado del planeta.

En las dos vertientes masculina y femenina del pueblo, Israel representa su Yo masculino y la Diáspora representa su Yo femenino. Dos mitades inseparables y complementarias de una misma UNICIDAD indisociable.

Pero hay algo más y aún más básico y esencial: el ser humano tiene seis emociones auténticas innatas que alimentan sus seis dimensiones altamente especializadas en la consecución de sus seis realizaciones personales indispensables para la vida (seguridad, desarrollo, justicia, creación, pertenencia y plenitud, como lo demuestra la teoría Omega del MAT) y la ÚNICA EMOCIÓN DIFERENCIAL HUMANA del resto de la Creación es precisamente el ORGULLO CREADOR que posibilita la culminación de la dignidad humana a través del crecimiento personal, de la creación, de la innovación, de la edificación de civilizaciones. Por ello, el Pueblo judío es el más civilizador y el mayor exponente de lo único que hace del ser humano la creación más evolucionada de las especies elementales, vegetales y animales.

Por ello, este pueblo merece ser considerado oficialmente, de modo inequívoco e institucional, PATRIMONIO CULTURAL Y SOCIAL COLECTIVO DE LA HUMANIDAD y que se le vea, hoy y para siempre, garantizado un HABEAS CORPUS que prohíba amenazar la integridad física y moral de los judíos. Y esto, no sólo por pura justicia, sino para el bien y evolución de la Humanidad, ya que es precisamente ese orgullo creador y civilizador el que es el mayor talento potencial del Planeta Tierra. Si la Tierra quiere llegar a ser todo lo que potencialmente podría ser, será a través de la institucionalización del orgullo creador garante de la DIGNIDAD, de modo a que nunca más se pueda transformar en envidia y en competitividad. Y para ello, el mayor exponente de esa dimensión únicamente propia de lo humano ha de ser reconocido y valorado. Por lo tanto, su mayor y más antiguo e indesmayable exponente, el Pueblo judío, ha de verse valorado, admirado y respetado a más de considerado como el tesoro que siempre mereció ser. Así de simple y de sencillo.

Preciada Azancot

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