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Vladimir Putin, emocionado al hablar de su amor por el judaísmo

Vladimir Putin

Vladimir Putin. Fuente: Facebook.

¡Esto sí que es un HOMBRE! Y si algo tiene Putin, es que es un hombre de una sola cara que odia la deslealtad por encima de todo. Tú sí que mereces que te hagan Zar como a Pedro el Grande a quien tanto admiras. Aunque tú, eres más que un Zar: ¡Eres VOLODYA!

¡ESTO SÍ QUE ES UN MILAGRO DE HANUKKÁH! ¡Que la fuerza y la LUZ Judías te acompañen y te libren de todo mal! ¡Gracias!

Preciada Azancot, 9 de diciembre de 2015

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RUSIA, TIENE -Y NOS DA- UNA GRAN OPORTUNIDAD

Es increíble como una lágrima de Hombre, pudo hacerme viajar de regreso a esta Rusia inolvidable que me enamoró.

Ayer, Putin se dejó fotografiar -un hombre cuyo autocontrol es legendario, sólo se permite mostrar sus emociones cuando éstas son viscerales y más que auténticas- mostrando su emoción y su gratitud por lo Judío.
Además de sus múltiples atributos y de su inmensa potencia e influencia que no necesita ser recordada, Vladimir Putin tienes cualidades únicas e irrepetibles, que no sólo Rusia, sino el Mundo actual necesitan urgentemente. Seguramente tiene muchas más virtudes, pero las que sí ya reconozco son capitales:

1º) El amor por Rusia de Putin es total y es apasionado.

2º) Putin se siente Europeo y lo dejó muy claro a lo largo de su vida.

3º) Putin tiene una vida que da testimonio de que un ser humano puede mantenerse íntegro y puro, aún habiendo vivido y trabajado en las máquinas más apisonadoras de la integridad moral y del romanticismo, como lo son la KGB y el Poder máximo.

4º) Putin es un hombre de una sola cara y de una sola palabra: “Sí” es sí y “No” es no.

5º) En su máxima escala de jerarquía de valores, está la lealtad. Ni traiciona nunca a sus amigos, ni perdona una deslealtad.

6º) Es un gran estratega y a la vez un gran táctico.

7º) Tiene un alma sensible a lo espiritual y a lo auténticamente religioso, lo cual en un hombre con ese historial, es un milagro.

8ª) Putin es un hombre que alienta y acompaña a sus hombres y mujeres: así como viajó a pasar el año nuevo con sus tropas en Chechenia, exponiendo su vida y la de su esposa en el momento más peligroso, fue a visitar a Israel al millón de Rusos Judíos Isrealíes que allí viven y rezó en el Muro de Occidente, manifestando una vez más, su admiración y respeto por lo Judío.

Chagall espiritual 100cm X 100cm, oleo y espátula, por Preciada Azancot

Chagall espiritual 100cm X 100cm, oleo y espátula, por Preciada Azancot

Aquí os dejo, queridos amigos, un texto que escribí y envié a mis alumnos en Septiembre de 2004 y al cual no voy a hacer ni una sola corrección. Las bellezas rusas permanecen inalteradas y aumentadas y los graves problemas que señalo, tienen hoy una oportunidad histórica de solución y superación, con Putin. No sólo Rusia, sino el Mundo, lo necesita.

Regreso de Rusia, el viaje más bonito y extraño de mi vida. Resulta que nunca me había sentido identificada con ningún lugar en el mundo en lo que se refiere a mi forma de ser, a mi carácter: ni con Marruecos que admiro mucho pero desde afuera, ni con Paris que me ama y amo pero como pareja, ni con España con quien me une una comunidad de memoria y de destino. En cambio, desde el primer día en Moscú, y cada momento después durante todo el viaje, me sentí una, era yo misma, mi verdadero lugar de origen uterino ¿y de destino?

Moscú es entrañable, sorprendente, ancha, generosa, ingenua y anciana, sabia en suma. Es la patria del alma. No es que sea propiamente bonita, pues no corresponde en nada a cánones de belleza, es desproporcionadamente anímica, el anhelo de la entrega hecha ciudad. Sus avenidas son de un ancho inconmensurable, como el alma enamorada. Y los edificios son como personas, gente y seres humanos mezclados; los hay bellísimos, los hay constructivistas y estalinistas, los hay antiguos y los hay creativos e infantiles por su candor. Y bosques por todos lados, dentro de cada territorio, porque el bosque de abedules en Rusia es lo propio, lo más en su casa, lo más Rusia de todo.

Y esa luz cegadora viniendo de las tierras heladas que aspiran al cielo, una luz blanca, como reflejando, en pleno agosto y en pleno asfalto, la nieve y el mar, tan lejano. Increíble, la luz. Esa luz veloz, origina colores tan afirmativos, puros, vitalistas, densos, desacomplejados, siempre presentes en toda obra rusa, pero jamás de mal gusto, aunque sean estridentes a veces. Esos colores puros que estallan por doquier –en las fachadas, en las iglesias, en los íconos, en las matrioskas, en las vajillas principescas y humildes de madera pintada, en los trajes tradicionales y hasta en los tintes de las pieles de zorro y de castor de los tocados- nacen de la velocidad infinita de la luz, que, en Rusia, es más veloz que en otras partes, diga lo que diga Einstein, porque vuela hacia el infinito, su patria.

Y la Plaza Roja, ingenua de tan vasta, generosa, roja porque bella (pues rojo significa bello en ruso), ordenada, armoniosa. Y que es la antesala del Kremlin, que yo imaginaba represivo y austero, y que es un paraíso jardín, la casa-palacio-jardín que Jesús Rey hubiera elegido como morada.

Y esas iglesias, comenzando por la inaudita catedral de juguete inmenso, San Basilio -tan única porque el Tzar, en gratitud por la obra de su creador ¡le mandó a cegar los ojos para garantizarse que no haría otra igual!-, de cúpulas, en domos redondos, como senos de mujer, erectos de éxtasis recibiendo el cielo, todas de oro cada una –aunque las de San Basilio sean de hecho multicolor, además no está en el Kremlin-, y muchas cúpulas de tamaños diferentes, estallando de alegría dorada, aportando la resurrección en el aquí y el ahora. Palacios y catedrales, unas cerca de otras, dispuestos en armonía sobre los bosques domesticados convertidos en parques y jardines.

E, hiperpresente, el río, el ancho Moscova, indolente, estirándose perezoso e invasor, entonando canciones nostálgicas con los reflejos centellantes del sol.

Luego las pequeñas aldeas y ciudades atravesadas, todas candorosas, entrañables, encantadoras, como todo lo ruso, con sus casas y catedrales de madera.

Y San Petersburgo, la ciudad más hermosa del mundo -para mí-, toda de palacios que aportan lo más bello, lo más clásico y lo más eterno del arte universal, más griega que Grecia antigua, más elegante y regia que Paris, más romántica y hermosa que Venecia, y, todo ello, únicamente ruso, étnicamente ruso .

Y lo más bello de todo: el pueblo ruso, la gente rusa. ¿Cómo se puede ser tan entero, reservado, respetuoso y autónomo, tan flotante, misterioso y lejano y, a la vez, tan siempre y para siempre volcado hacia los demás, lo colectivo, lo interrelacionado? Eso, a parte de en mí, yo nunca lo ví afuera. Y son bellos también, diferentemente bellos, altivos, principescos y muy asequibles también. Y adoran a la mujer. Y a la vodka.

Ningún pueblo, salvo el judío, sufrió tanto como este, y nadie los pudo nunca vencer, tampoco. Y, sin embargo, existe antisemitismo porque hay auto odio, ese auto odio que no les permite verse como europeos, siendo, de hecho, indiscutiblemente, la mitad femenina de Europa, el alma europea.

Hoy están aliviados de haber alejado la claustrofobia comunista, disociadora ella, y pasmados. No se encuentran aún. O sea, están en el purgatorio. Así que no les quedará más remedio, no sé cuándo ni me siento responsable de lograrlo –juro que no-, que optar por el paraíso. Lo tienen a mano hoy: está Europa, está el MAT la ciencia del futuro. Pero como es un pueblo que desconfía de los mejores -Gorbachov se muere de asco y todos lo condenan- y se echa en brazos de los peores, yo, desde luego, me siento rusa en reserva. No estoy por la labor de dejarme la piel salvando a salvadores. Rusia merece ser la princesa del mundo. Y la hija de Dios. Algún día lo será, está claro.

"Belleza de Rusia", óleo sobre lienzo con espátula, 100cm x 100cm, Preciada Azancot

“Belleza de Rusia”, óleo sobre lienzo con espátula, 100cm x 100cm, Preciada Azancot

Preciada Azancot, 9 de Diciembre de 2015

HÉROES ANÓNIMOS VERSUS TERRORISMOS DE ESTADO

No me podréis reprochar el no haberos alertado sobre el espantoso peligro que se avecina sobre el mundo “civilizado”. Había pronosticado que el año 2015 sería, a nivel planetario, el año de los PULSOS ENTRE FALSAS OPCIONES de los fanáticos del poder. Y que el año 2016 sería el de la guerra terminal entre esos colosos de pies de barro que, desgraciadamente, polarizan la sociedad en un nuevo y extraño tipo de guerra civil planetaria entre los regresivos que desprecian el dolor de sus víctimas y se nutren de él y los terroristas de estado que aprovechan el desamparo y la desesperanza de aquellas para hacerse con el poder de destruir todo lo bueno, lo vivo, lo sensible y lo puro de la sociedad mutante que debería asistir, aliviada, al derrumbe de una anacrónica civilización consumista y paralizante de lo vivo y al surgimiento de una sociedad de Tercer Milenio basada sobre un BIO-HUMANISMO que fomente, gestione y movilice lo mejor del esplendor y de la gloria de la talla plenamente humana.

Montgó femenino por Preciada Azancot

Montgó femenino por Preciada Azancot

 También os señalé que el universo de la auténtica seguridad, desarrollo, justicia, potencia transformadora, solidaridad curativa y plenitud espiritual estaría encarnado en voces aisladas, en investigadores y creadores aislados, en personas independientes muy crecidas, en auténticos reservorios de sabiduría, a través de sus testimonios humildes pero sabios, enormemente esperanzadores y constructivos que representen las antorchas y los faros que guiarán la humanidad hacia su regeneración y esplendor. Inevitables también. Estas voces, que arrostran el peligro de ser silenciadas en la más absurda clandestinidad y anonimato por los dos leviatanes que se enfrentan para anular toda esperanza de luz,  sufren de un dolor aún mayor representado por el ninguneo y descalificación de su entorno que prefiere apuntarse a su propia destrucción -identificándose con uno de los dos bandos suicidas- antes que apostar por su propia sensatez y crecimiento interior, antes que descubrir y cultivar su propia potencia reconstructora de un orden hecho a imagen y semejanza de la grandeza del proyecto humano.

Así, en España, sin ir más lejos -pero eso mismo ocurre en Europa entre los aliados de una Alemania cuyo insaciable ego y prepotencia secuestraron de nuevo el sueño de una Europa culturizante y solidaria (cuyo Yo femenino es la apasionada Rusia) y que arrodilla a sus vecinos ante el becerro de oro, por un lado y el populismo de un fascismo regresivo y populista que secuestra y usurpa los mitos más sagrados de la imaginería popular, ahogando, profanando y subvirtiendo la justa indignación popular y su potencia de reconstrucción social, por otro; eso mismo ocurre entre unos Estados Unidos secuestrados por un renegado de su raza, de sus raíces y de los valores libertarios americanos y una Rusia secuestrada por un neo Zar sin clase alguna ni solera; eso mismo ocurre entre un mundo económico globalizado en sus califatos multi-confesionales de corruptos caciques del dinero (sea cual sea su religión o nacionalidad) y usurpadores plagiarios que viven de abaratar costes de producción a costa de esquilmar sus esclavos laborales para profanar, esterilizar, plagiar y humillar la valía de auténticos creadores; eso mismo ocurre a nivel espiritual entre el Leviatán de la Globalización armamentista y el fundamentalismo fanático de las histerias religiosas más frágiles que invierten la magnanimidad y la armonía de lo divino- el PULSO está planteado entre dos tipos de muerte colectiva anunciada. En España en estos momentos, o te apuntas a dejarte “proteger” por lo que máximamente te desprecia y te esquilma, o te apuntas al terrorismo de estado populista que usurpó la justa indignación ciudadana y dinamita todo lo que has tardado siglos en construir y salvar de la sombra, con saña particular hacia todo lo grande, bello o genial de ti y de tu entorno.

O sea, o te apuntas a una sociedad arcaica -disfrazada de modernos tecnócratas- que pretende hacer revivir a los señores feudales medievales que disponen del pueblo como carne de cañón para financiar su propias batallas y corrupciones, o votas “democráticamente” por el neo-nacional-socialismo que precipitará al país entero en una guerrilla de aniquilación -de estado ésta, pues la oposición es parte del juego democrático de estado- de todo lo que, de cerca o de lejos, suene a orgullo auténtico (la vocación de España), dignidad, pundonor y salud moral, apuntando maníacamente a la destrucción compulsiva del futuro esperanzador y  usando para ello la masa de las víctimas de ambos Leviatanes.

Y más objetivamente: o te apuntas a un sistema que trabaja tecnocráticamente al 3% de la potencia virtual de una nación, o te abocas a destruirlo todo apuntándote a otra, usurpadora de la justa rabia colectiva ésta, que funciona al -5.000% de fuerza de aniquilación. O bien, claro está, construyes un Arca en ti y en tu entorno que sea la “reserva” del mundo nuevo que está al llegar para, al menos, surfear el peligro y no ser arrastrado por el diluvio que se avecina.

¿Exageraba al diagnosticar que el mundo está esquizofrénico? ¡Ya me gustaría equivocarme, pero los hechos ya son insultantemente evidentes! Y van a peor.

Para los héroes anónimos –y son algunos, estos justos entre las naciones, pero no se atreven a alzar sus voces individuales – que no han renunciado a Ser y a crecer en la esplendorosa vía de lo humano, sólo quedará -aparentemente- el silencio del olvido inducido o el exilio.

Pero dentro de dos años, de tres a más tardar, comenzará a surgir un mundo nuevo. Invito a prepararse para él. No es imposible. Y sabiendo que está al nacer, amándolo y propiciándolo en la conducta cotidiana, se vive en paz. No estoy sola. Me acompañan esas abuelas heroicas que sostienen a su prole abatida y adoran a sus nietos, me acompañan los justos (que son escasos, pero llenos de luz), me acompañan los hombres de verdad para quien la mujer lo es todo, me acompañan los compasivos solidarios que suplen altruistamente la desatención estatal a los más necesitados, me acompañan los creadores y los dignos, me acompañan sobre todo mi certeza y mi gratitud por el esplendor y la gloria que el Creador nos dio innatamente a todos los humanos por igual.

¿Pero por qué ir como ovejas al matadero, por qué esos millares de muertos por caer y que mañana nos mirarán con estupor antes de irse para siempre? ¿Por qué ese silencio, ese ninguneo contra las pocas voces que se atreven a alzarse por puro amor y esperanza en que el mundo siempre irá a mejor? Está en vuestras manos evitarlo. No lo haréis. De allí, el terror anticipado de los que no han caído en las trampas.

Preciada Azancot, febrero de 2015