My way, pero scientifique, да.

¿Cuántas veces lo dimos todo para nada?

Julio 17, 2008 · 15 comentarios

Artículo publicado en el Grupo facebook Donate Organs to save lives

By Preciada Azancot

By Preciada Azancot

¿Cuántas veces hemos dado confianza, dinero, tiempo, espacio, para sólo cosechar vacío e ingratitud? ¿Y cuantas veces, por ello, nos hemos sumido en la creencia -siempre falsa- de que en el mundo no podía haber justicia para nosotros, ni personas que pudieran amarnos como nosotros hemos amado? Muchas veces; demasiadas veces tal vez. Pero la vida es preciosa, y para los que no abandonan su fe en la dignidad, en el amor, en la verdad, la vida sigue y se termina siendo feliz, aunque sea a solas. Y ahora, existe una manera de ser feliz para siempre, más allá de nuestra vida, siempre corta, y es entregando amor de verdad, porque amor de verdad es entregarlo todo sin esfuerzo, sin nunca tener la sensación de hacer esfuerzos. ¿Y qué hay más precioso que entregar tus ojos, tu corazón, tus órganos vitales, tus huesos, tu piel a quien carece de ello y desea perpetuarte durante su vida entera y jamás olvidarte?

Y, lo más precioso de ello, es que ese amigo, ese heredero real tuyo, jamás te conocerá, ni se sentirá culpable de no decirte “gracias” si algún día, tú en él, te has hecho tan él que se olvidó de ti. Pero te ha devuelto a la vida en él. Esto no es mera compasión, es amor. Sólo amor.

Preciada Azancot.

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Seguimos con la Inmortalidad

Junio 20, 2008 · 21 comentarios

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Sobre el enlace con La Contra de la Vanguardia, si me preguntáis la manera técnica de hacerlo, por supuesto que no os sabría responder, pero si os referís a enlace tipo red y tipo afinidades, yo sí que lo veo, y mucho.

A veces hay algún artículo que no me llama en demasía, pero las más veces me llaman mucho la atención, los leo todos y veo incontables afinidades con el MAT y con la Escuela MAT de Dirigentes de tradición Socrática. No hace falta haber leído los libros sobre el MAT ni haber hecho el Master. Basta ojear los textos que publiqué en este mismo blog para darse cuenta de muchas afinidades: estar o pasar por España (y yo aposté por España desde hace 22 años), ser innovador -y poco lo es como el MAT), querer y poder construir al ser humano del tercer milenio (el MAT en eso es punta de lanza), tener un talante civilizador y pacificador (más que el MAT, no conozco), estar asentado y reconocido (22 años de éxito y validado sobre más de 120.000 casos en lo que hace al MAT), y tener conceptos percutantes (desde la definición MAT de una emoción auténtica, hasta nuestros originales conceptos de seguridad, desarrollo, justicia, estatus, pertenencia y plenitud, o hasta la definición del sexo como sexto sentido ¿qué no lo es en el MAT?). Así que afinidades, todas. Sólo que como en todo país hay que llegar a ser profeta en la tierra de uno, o, al menos, en nuestro caso, en la tierra elegida para entregarle el MAT en primicia.

Así que prosigo mi discurso sobre Inmortalidad:

Inmortalidad: “Lo siempre disponible”. Es la función trascendente del desarrollo y de la claridad porque en lo disponible no hay pérdida posible, ya que es precisamente la que, de nada, saca todo que se desarrolla clarísimamente, ordenadamente, sin tregua ni contradicciones. Accederás a la Inmortalidad cuando, lo mucho y maravilloso que dejes para todos nadie lo quiera coger para sí y tu compasión por el hambre y la sed te nutra para siempre y siempre sobre para todos. Entonces nunca habrá tristeza para ti, ni muerte posible, porque estarás siempre disponible como recurso siempre vivo en el dolor y en la pérdida de todo lo soltado, de todo lo destruido, de todo lo negado, y nunca será tarde ni para ti, ni para nadie. Esta es la única esencia posible de tu Eternidad.

Vivirás en la Inmortalidad porque, claro sobre las causalidades, iluminarás la inteligencia de todos -evidenciando la necedad- y los motivarás a mirar hacia adelante, construyendo lo claramente y hondamente motivante para toda persona de buena voluntad, que logrará salir de la confusión sobre intencionalidad y que así, escuchará la voz de su corazón, cerca del cual reinarás. Así estarás presente en la mente de todos, y hasta los peores meditarán.

Reinarás en la Inmortalidad para que la creación se eleve hasta las raíces de las raíces de los nombres, irguiendo a todo aquél que desee dignamente crecer hasta los astros y sembrarlos en la tierra. Para ello escucharás la tristeza en las manos caídas y sólo a ella, despojándote del desarrollo, de la claridad y hasta de la Inmortalidad misma, toda vez que esté en juego desatender lo perecedero sea éste el que sea. Así, tu corona tocará las notas de las esferas que acallarán la voz que suplique en tu nombre. Entonces los escucharás en sus tálamos nupciales y ellos se unirán en gemas de tu corona.

Preciada Azancot.

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No sólo Inmortalidad, sino Inmanencia, Astralidad, Ubicuidad, Eternidad e Infinitud, mañana.

Junio 12, 2008 · 3 comentarios

Publicado en el grupo de facebook:Transhumanists - 06-2008

No sólo Inmortalidad, sino Inmanencia, Astralidad, Ubicuidad, Eternidad e Infinitud, mañana.

El hombre del mañana nació ya con el siglo XXI. Sin ir más lejos, mis propias investigaciones con el MAT (www.mat21.net) arrojan resultados, que no meras especulaciones, muy esperanzadores. Y el hecho de que estemos seguros, nosotros, los pioneros del mañana, de nunca verlo ni vivirlo en lo personal, en vez de desanimarnos, nos alienta más a seguir investigando y abriendo caminos. Es algo así como donar nuestros órganos vitales para después de nuestra muerte, pues es la ilusión de vencer las limitaciones del hoy en nombre del amor y de la gratitud por haber vivido en una era de transición entre el ayer y el mañana. Es decir, gratitud por haber vivido a secas, porque el homo erectus también estaba ya viviendo en una era de transición como la de hoy.

Todo lo que el ser humano sea capaz de concebir, le pertenece, no cómo atributos de la divinidad como siempre creyó, sino como atributos propios aún no desarrollados. Y también como proyectos obedientes de un Designio superior que lo creó a Su imagen y semejanza ¿porqué no?

Hablar de estos seis atributos del hombre y mujer del mañana, que ya gestamos hoy, sería demasiado largo, y para ello están publicados ya 17 libros disponibles sobre el MAT, pero únicamente para abrir boca, podemos arrojar conclusiones sobre los resultados de nuestras investigaciones sobre la ingeniería emocional y sensorial de la estructura sextidimensional humana:

-LA INMORTALIDAD depende de nuestra Mente y está nutrida por nuestra tristeza auténtica definida como la capacidad innata de percibir la pérdida temporal o definitiva de algo vivo y valioso para buscar opciones que conserven y desarrollen el bienestar inicial. El día en que seamos capaces de saber los Qué de todo, es decir las causalidades, con total claridad, y que seamos aptos a buscar opciones inteligentes, sensibles y compasivas que eliminen las causas de la pérdidas del bienestar, habremos alcanzado la Inmortalidad, pues nada vivo moriría ya que seremos capaces, no solo de reparar lo dañado sino de adelantarnos, con extrema sensibilidad, a las posibles pérdidas. Por ello definimos la inmortalidad como” lo siempre disponible”.

En otro artículo desarrollaremos el contenido MAT de la inmortalidad a nivel filosófico y conductual, pues eso está ya en nuestras manos actuarlo hoy y, más adelante desarrollaremos nuestras conclusiones sobre los cinco otros atributos del mañana en la raza humana evolucionada.

Preciada Azancot.

P.D. Interesante comentario de Pierre. Mil gracias. Os animo a leer lo que no envía y a comentarlo: La Contra de La Vanguardia, entrevista a Raimon Panikkar.

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FINALMENTE, ¿ENCONTRARÁ NUESTRA NIÑA A SU SUEÑO?

Junio 9, 2008 · 3 comentarios

Balkis estaba insoportable desde que salieron de Montecarlo aquella mañana temprano hacia el Mediodía de Francia. Por más que Natalia, eficazmente ayudada por el chofer moreno de grandes ojos traviesos y de cabello ensortijado, que ella había elegido para conducir el lujoso coche alquilado, intentara reconvenirla y calmarla, la antaño modélica chow chow brincaba febrilmente de un lado a otro del asiento trasero, pisando el regazo y las rodillas de su amita cada vez que se quería asomar a la ventanilla derecha desde donde Natalia contemplaba el paisaje, o al menos, trataba de contemplarlo.

Balkis se asomaba ansiosamente a dicha ventanilla y, entonces, Natalia se deslizaba hacia la otra. Al cabo de cinco minutos, Balkis volvía a agitarse y a precipitarse hacia la ventanilla opuesta, desalojando así a su amita.

Varias veces ya se habían detenido, pues Natalia deducía que deseaba aliviar su vejiga o sus intestinos.

Antoine, el chofer de acento meridional, de voz cantarina y llena de sol, se reía, bajaba la ventanilla, abría la portezuela trasera derecha e invitaba a Balkis a salir. Pero la perrita ladraba, furiosa, y se negaba, obstinadamente, a abandonar su sitio. Entonces, sin enfadarse, el chofer, divertido, volvía a su asiento y hacía arrancar el coche.

-Las mujeres son caprichosas y hay que saber adivinar sus necesidades –le decía a Natalia riendo.

-Eso trato –respondía Natalia–, estoy asombrada, pues jamás se había comportado así. Parece excitada. Parece buscar algo.

-¿Habían ya venido por aquí? – preguntaba Antoine –; tal vez, reconoce el camino que lleva hacia alguien muy querido.

-Eso me parece también –respondió Natalia.– Pero jamás antes habíamos estado aquí.

-¿Pero donde nació ella? –insistía Antoine.– Los perros jamás olvidan a sus amores- explicaba esa autoridad en raza canina.

-No sé dónde nació. Siempre estuvo conmigo. En el Sahara, supongo –respondió Natalia, pensativa.

-¡Oh! Eso queda lejos –cabeceaba Antoine, retraído, decidido cual Sherlock Holmes a resolver el misterio de los estados anímicos de Balkis.

- Creo que, como ya se avecina la hora de almorzar, podríamos buscar un bello lugar y detenernos, eso tal vez la aplacará –aventuró la niña.

-A veinte minutos de aquí existe un pueblo precioso, muy idílico, muy salvaje y natural – respondió Antoine.

– Será perfecto así –sonrió Natalia.

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DE VUELTA A EUROPA, LA NIÑA DEL MUNDO LLEGA A ITALIA

Mayo 28, 2008 · 39 comentarios

La sensación de excitación, miedo y vértigo que embargó a Natalia desde la víspera, día de su llegada a Roma, no la había abandonado aún.

LA NIÑA DEL MUNDO EN ITALIA

Sentía, en las calles de la capital italiana, como si estuviera montada en un tiovivo o en una montaña rusa del Luna Park de Nueva York. Esa velocidad suicida con que manejaba el taxista que la conducía, esas bruscas e inútiles aceleraciones, seguidas por secos frenazos in extremis –que la proyectaban ya sea contra el respaldo de su asiento, ya sea contra el del chofer- no le gustaban en absoluto. Pero de nada valía decidir cambiar de automóvil. Todos los romanos manejaban epilépticamente y acompañaban sus exabruptos sobre ruedas por otros, verbales y gestuales, a más de una cacofonía estruendosa de toques prolongados de bocina. El que gritaba más, creía tener la razón. El que más insultaba a la santa madre del otro, antes de escapar aceleradamente de la revancha del ofendido, se permitía el lujo de la triunfante carcajada final. Lo insólito del caso es que sólo chocaran algunos coches y que los demás salieran indemnes. “El miedo es la fuente de esa falsa alegría”, diagnosticó la niña, tratando de calmar los lamentos y quejidos de Balkis a quien no le gustaba ser tratada como un batido en una licuadora.

En la plaza que llevaba al Coliseo, el desorden del tráfico llegó a su clímax. Para entonces, no sólo las madres de cada interpelado se habían transformado en profesionales del oficio más viejo del mundo, sino también las hermanas de los agraviados. El taxista parecía disfrutar de todo aquello como un niño algo tarado y se reía a mandíbula batiente, seguro de su pericia en el manejo de coches suicidas.

Por fin, un brusco frenazo que logró agarrarla desprevenida y la hizo chocar violentamente contra el respaldo del asiento del taxista, puso punto final a la peligrosa travesía.

-¡Ay! ¡Usted es una bestia! – se quejó Natalia, furiosa.

-¡Ma que bestia! Soy un tigre, qué digo un tigre, sono un lince, un puma. Llegamos sanos y salvos, señorina, no se puede quejar de Marcelino. ¡Marcelino sono yo! – precisó.

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LA NIÑA DEL MUNDO EN LA INDIA

Mayo 7, 2008 · 41 comentarios

El Ganges es el río sagrado de la India. Nace en el Himalaya, en una cueva llamada “boca de vaca” y surge de las entrañas de estas montañas, las más altas del mundo. Se cree que el río se gesta en la cumbre del monte Kailosa, a siete mil metros de altitud, morada del Dios Siva. La leyenda dice que el río sagrado mezcla su curso con los rizos del Dios, que da tres vueltas al monte Kailosa y que se divide en siete ríos que discurren por cuatro continentes. En el cielo, el Ganges se denomina Mandakini, en la tierra es Bhaginathi y en el mundo de abajo se llama Bhoganati.

Hay un templo, situado al oeste de Gangoti, donde se veneran las imágenes de las tres diosas de los ríos: Ganga, Yamuna y Sarasvati.

En India, dentro de lo sagrado, existe lo más sagrado, como, por ejemplo las confluencias de los ríos y la zona que rodea a éstas. De entre las cinco confluencias del río sagrado, Deo Pragay es la más venerada. De allí en adelante, el río toma el nombre de Ganges. A 56 Kilómetros de allí, se alza la capital de la región: Rishikesh. Los feligreses acuden allá desde toda la India, a recoger el agua sagrada que enviarán a todo el país y a meditar en los dos templos dedicados, el primero a Vihum y a su esposa, y el segundo a Ganga y a Lakohmi, la diosa de la prosperidad.

Más abajo, en el valle de Allakabad se sitúa Benarés, la ciudad más sagrada de la India. El lugar más venerado de la ciudad más sagrada de la India. El lugar más venerado de esta ciudad es el Dasasvamedha Ghat, una gran escalinata que desciende hasta el río, rodeada de 692 templos, y casi la mitad de los más de 1.500 que existen en Benarés, todos reconstruidos después de múltiples destrucciones por los reyes musulmanes. Por allí vino, predicó y alcanzó la iluminación, Buda. Natalia y Balkis disfrutaban de su tercer día de estancia en India y acababan de llegar a Benarés en compañía de su nueva amiga, la hermosa Parvati, tersa como un melocotón dorado al sol, menuda y bien formada, de rasgos serenos, frente brillante y sosegada, sonrisa tímida y manos y pies pequeños como los de una niña. Parvati era etnóloga y había sabido de Natalia a la cual admiraba intensamente. En su fuero interno, creía que Natalia, la niña prodigiosa, era la reencarnación de algún Brahmán, de seguro el más sabio de todos. Por eso, había acudido a recibirla al aeropuerto y se había puesto a su servicio, con una dulzura y una discreción que habían conmovido a la niña. Como Natalia había expresado su deseo de ir a Benarés, Parvati la había invitado a hospedarse en casa de su tía, una aristocrática y delgada descendiente de la casta más encumbrada de la India.

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LA NIÑA DEL MUNDO EN CHINA

Abril 25, 2008 · 43 comentarios

LA NIÑA EN CHINA

Definitivamente, las noticias provenientes de Nueva York suelen regarse por el mundo entero, y Natalia, que pensaba llegar al remoto Pekín discretamente, fue acogida por una delegación del Gobierno Popular de China con grave y acompasada formalidad.

La sensación de hormiguero, disciplinado aunque febril, que la asaltara a su llegada al aeropuerto rodeado por campos de arroz, fue confirmada a lo largo de su entrada en la capital.

En esta gran urbe, de más de veinte millones de habitantes, nadie parecía dormir ni descansar jamás. Luego se enteró de que la gente se turnaba para permitir que la inmensa maquinaria no se detuviera ni siquiera los domingos. “Es como el cuerpo humano, como una planta viva”, se dijo encantada Natalia. Aquí cada uno hacía lo suyo para que no existieran tiempos muertos. Se podía ir al cine a las seis de la mañana, se podía comprar cualquier cosa durante todo el día y toda la noche, se podía conversar con gente en la calle en cualquier momento, las 24 horas del día. Se podía comer también -y eso encantaba a la niña-, refinados platos de lo más variados, de una escuela de cocina diferente para cada día de la semana, sin decidir cual de las siete escuelas de cocina tradicionales era la más exquisita, la más elaborada, la más sutil.

Después de la brutalidad, de la uniformización de los alimentos, de las vestimentas, de los horarios y de las costumbres de Nueva York, Natalia apreció el cambio y lo saboreó a conciencia.

Así que no entendía por qué Balkis parecía tristona y apática, como tampoco logró comprender por qué su propio corazón parecía pesarle en el pecho como estrujado por una congoja que, aparentemente, no tenía razón de ser.

Aunque hablaba perfectamente el pekinés, el gobierno le había asignado un guía oficial llamado Whu y que le gustó desde el primer momento. Whu no la abandonaba ni a sol ni a sombra. Era exquisitamente cortés, funcional y eficaz. Lo que más parecía desear era serle útil. ¡Y vaya si lo lograba! El pensaba por ambos y le dejaba a ella la tarea de divertirse, de curiosear, de reír y de soñar despierta. Cuando ella lo hacía, veía, en los pequeños y chispeantes ojos de su nuevo amigo, encenderse un brillo de gozo muy especial. El parecía disfrutar por procuración, como si obedeciera y cumpliera con una de esas reparticiones de funciones a las cuales los chinos parecían tan aficionados. “El hace de tiroides y yo de páncreas”, determinó Natalia. Al comienzo eso le gustó. Notó que, desde que había llegado, se atiborraba de golosinas que su pequeño cuerpo metabolizaba en un santiamén. También notó que se hacía más juguetona y caprichosa para compensar la seriedad de su amigo Whu y permitir así que su reflexiva mirada se encendiera tras sus gafas de metal plateado.

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LA NIÑA DEL MUNDO EN NUEVA YORK

Abril 9, 2008 · 20 comentarios

Desde París, nuestra niña llega a Nueva York:

La niña en Nueva York by Preciada Azancot

“El inmenso Boeing 747 sobrevolaba Manhattan, desvelando esa impresionante ciudad de intrincada geometría que se creía, y se quería, el corazón del mundo.

Natalia, mientras sujetaba a la inquieta Balkis encerrándola en su propio cinturón de seguridad, miraba por la ventanilla. “Llegó el momento de despedirse de París, llegó el momento de entrar en el Nuevo Mundo”- decidió sabiamente –, y su mente recorrió el álbum de recuerdos de los trece días maravillosos transcurridos en la residencia de Monsieur de Brie. Los febriles preparativos de la boda de su amigo con la radiante Judith. La sencilla y refinada ceremonia donde ella, Natalia, fue la dama de honor, junto con Balkis, adornada para la ocasión con un gran lazo de raso color turquesa a juego con el vestido de su amita. Las toneladas de exquisitos canapés, dulces y golosinas preparados por Dorothée. Las lágrimas disimuladas del inmutable Paul que la acompañó al aeropuerto parisino. El tedioso papeleo e innumerables vacunas necesarias para permitir la entrada de Balkis a los Estados Unidos de América. Su despedida del jardín, de sus pájaros, de sus margaritas…

Natalia se enjugó una lágrima nostálgica y sonrió valerosamente ante el destino que ella eligiera: recorrer la tierra hasta hallarlo a “Él”. “Después pasaremos algunos años sin movernos. No estoy segura de que me guste tanto viajar, no estoy segura de que me guste decir adiós a la gente que amo”, reconoció.

El desembarque fue una vorágine de colas, reglamentos, declaraciones, papeleo, controles, hasta hacer revisar su maletita y verse empujada por una marea humana a la acera donde aguardaba una fila de taxis. Entonces Balkis se le escapó y se precipitó en brazos del chofer del tercer taxi, con aparatosas oscilaciones del frondoso rabo. El chofer resultó ser -pudo comprobarlo cuando se volteó- una mujer de inmensa sonrisa llena de dientes blanquísimos, de labios violetas como la lengua de Balkis, de tez aún más negra que la de Dorothée, casi azul, de rostro ovalado, lleno de hoyitos risueños e invadido por más de cien trencitas diminutas y de diversos largos, cada una terminada por dos bolitas de cristal de colores.

Por lo demás, la nueva amiga de Balkis vestía unos desvaídos blue jeans, una blusa de llamativo raso rojo y zapatillas deportivas verdes y desgastadas. Y una cazadora de chillones colores, como las bolitas que sujetaban las trenzas, rígidas y rebeldes, debajo de una gorra de fieltro verde.

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LA NIÑA DEL MUNDO EN PARÍS

Marzo 29, 2008 · 34 comentarios

Continuando con las aventuras de la niña, ahora llega a París:

la niña en Par�a by Preciada Azancot

“La llegada, a la tarde del día siguiente, de Natalia a París, causó sensación entre los, sin embargo, blasés empleados y asiduos del aeropuerto Charles de Gaulle. Por cortesía de su amigo Alí el Cheikh, a quien ella no había querido de nuevo desairar, se veía flanqueada por los doce fornidos soldados de la guardia personal del jefe de las tribus nómadas del desierto magrebí, revestidos, todos ellos, con sus trajes de gala, cimitarra al cinto, burnuses blancos con capucha sobre inmaculados turbantes, botas de oloroso cuero repujado con sonoras espuelas de plata, amplios calzones negros y casacas también tintas. Afortunadamente los reglamentos de la Compañía Aérea Royal Air Maroc prohibían terminantemente que se admitieran animales y armas de fuego, con lo cual la camella adornada en la cual viajó hasta Marrakech, los doce briosos corceles blancos que montaran los soldados de Alí el Cheikh, así como sus escopetas prontas a disparar salvas de fantasía, habían sido retenidas en el aeropuerto de la ciudad imperial, rosada y amurallada, del reino hachemita. Balkis se había salvado de casualidad, porque aún era tan diminuta que viajaba en brazos de su ama.

Dos limusinas con chofer los esperaban y los condujeron raudamente al lujosísimo hotel donde solía hospedarse Alí el Cheikh.

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LA NIÑA DEL MUNDO

Marzo 10, 2008 · 30 comentarios

Queridos todos,

Una vez más, felicitaros por lo bien y profundo que lo estáis haciendo todos. Llegó el momento y llegó la era de la niña que el mundo espera mientras ella espera algo mejor aún: a su amor verdadero. Os propongo cada mes un capítulo. ¡HACED UN SINFIN DE COMENTARIOS! Me ahorro la introducción y os envío a la niña en el Sahara, región de contacto con la Infinitud y de hospitalidad maravillosa. Región donde aterrizó su alter-ego, el Principito:

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Cuando, a la mañana siguiente, Natalia despertó, sintió una sensación olvidada durante años: hacía un agobiante calor. Balkis jadeaba a su lado, su lengua violeta colgaba y temblaba como una hoja sacudida por el viento. La bolita de pelo dorado agitó, jubilosa, el arqueado y frondoso rabo al ver a su amita despertar.

Natalia miró hacia arriba y se topó con dos preciosos ojos, rasgados e inmensos, que la miraban desde una altura que se le antojó colosal. Ocultándole el sol, había un caballo blanco; sobre el caballo, un jinete, envuelto en un burnús negro, calzado con botas negras y espuelas de plata, de blanco rostro triangular y rizados cabellos sombríos, que le sonreía cálida y tímidamente. La niña se sintió arropada por la inmensa y brillante mirada dorada. Esa mirada le era familiar, pero ella no lograba recordar dónde la había visto antes. Sonrió confiada y, tras alzar a Balkis contra su corazón, tendió su brazo libre al jinete que las aupó sobre la montura y las situó cómodamente entre sus largos brazos.

-¿A dónde vamos? – preguntó la niña, asombrada al ver el desierto que la rodeaba desde tan impresionante y moviente altura.

-¿A qué lugar quieres ir? ¿Cómo te llamas? ¿Qué haces sola en el desierto? -¿Tú vives aquí? – preguntó a Natalia.

-Si, vivo allá, en el oasis, detrás de esas dunas, allá a lo lejos, pero, ¡responde a mis preguntas! -Natalia. Soy Natalia. Y ella es Balkis. No recuerdo nada más, lo siento – respondió la niña.

- ¿Y tú como te llamas?

-Alí El Cheikh -dijo él-, orgulloso. Serás mi huésped. Todos mis súbditos te festejarán y te agasajarán, porque Dios te puso en mi camino para que te ayudara.

-¿En qué puedes ayudarme? ¿Acaso es lo que más te gusta, ayudar? -¿Oh sí, acaso hay algo más bello? ¿Más grande? ¿Acaso hay otra forma de sentirse vivo?

-¡Sí!- rió la niña.

- ¿Qué es más importante? -Ser ayudado, como tú haces conmigo, por darte un ejemplo. ¿A ti no te gusta que te ayuden?

-Nadie puede hacerlo- respondió sombrío Alí el Cheikh.

Natalia quedó meditabunda el resto del camino, tratando de entender.

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